MILLÓN Y MEDIO DE SALTOS PARACAIDISTAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Se acaban de cumplir 72 años del primer salto paracaidista en el Ejército del Aire con el recuerdo obligado al capitán Méndez Parada que llevó a cabo los primeros cursos por los años 20. Fue un héroe. Sabiendo que su biplano iba a estrellarse cedió su paracaídas al soldado Fortunato de la Fuente que le acompañaba  para salvar su vida muriendo él en el accidente. La Escuela Militar de Paracaidismo lleva su nombre: <<Méndez Parada>>.

El aniversario y el recuerdo del salto millón y medio se ha celebrado con toda solemnidad y se ha realizado un espectacular lanzamiento de 114 paracaidistas en la base aérea de Alcantarilla (Murcia) desde un avión A-400M del Ala 31.

Soy paracaidista; de los que hicimos el curso dentro del de Operaciones Especiales y saltamos en el viejo y querido Junkers Ju 52; estuve hace unos día en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica del Ejército del Aire y sentí un cierto estremecimiento viéndolo allí, expectante, como diciendo <<venga arriba que nos vamos>>. Nunca olvidaré aquel viejo cacharro del que saltabas con lentitud y suavidad, distinto del DC-3 o del Caribou, bruscos y antipáticos, hasta que llegó el Hércules para disfrutar de aquella caída al vacío.

Disfrutar se llega a hacerlo partir de ciertos momentos. En el curso le pregunté a un veterano que cuantos saltos llevaba y al contestarme que más de cien y que los primeros veinte habían sido nocturnos vio mi cara de sorpresa y remató su respuesta: es que los primeros veinte los hice con los ojos cerrados.

Todo paracaidista tiene mil anécdotas y entre ellas más de un buen susto. Hay que reconocer que nada tiene que ver empezar una marcha desde la puerta del Cuartel a hacerlo desde la puerta de un avión. Eso imprime carácter; sin duda.

Les he contado en alguna ocasión la anécdota protagonizada a bordo de un Junkers y que pudo ser un salto pionero. En los prolegómenos de la Guerra Civil un Junkers regresaba a Tetuán después de haber dejado su carga en Sevilla. El aparato cruzando el Estrecho dio señales de avería grave por lo que el capitán piloto avisó al mecánico para que buscase los paracaídas y se preparase para el salto. Pasaba el tiempo sin que el mecánico diese señal alguna. Gritos desesperados hasta que apareció el mecánico abrochándose su paracaídas:

-Mi capitán es que el suyo no aparece por ninguna parte.

La travesía terminó bien y no hubo necesidad de aquel pionero lanzamiento. Lo que no sabemos es como terminó la historia para el mecánico después de aquel <<sálvese quien pueda>>.

El Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC) lleva un lema que nunca debemos olvidar:

<<Sólo merece vivir quién por un noble ideal está dispuesto a morir>>.

Ese noble ideal por el que muchos han dado su vida se llama: España.

Vaya el recuerdo hoy para todos aquellos que han hecho posible que celebremos este hito paracaidista gracias a su valor, decisión y ejemplaridad como el capitán Méndez Parada.

Un noble ideal es lo único por lo que merece la pena vivir y morir.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

25 enero 2020