LA PRINCESA DE ASTURIAS O LOS DESEOS DE ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez

Sigo la lectura de Carlos Seco Serrano en un libro coordinado por Julián Marías 25 años de reinado de Juan Carlos I. De necesaria lectura para entender ese periodo de la historia en la palabra de los 25 autores que mejor podrían hacerlo. Se lo recomiendo para enderezarse en estos tiempos de tribulación para España.

Carlos Seco Serrano en su aportación La monarquía, encarnación total de la historia describe la magia de la realeza, la unión de lo visible con lo invisible, la encarnación de todo un pueblo: «Conmueve la magia de la realeza a aquellos que no la aman, cuando un buen día les sacude la presencia del hombre que la simboliza, de la bandera que lo precede o de la música que lo acompaña. Una escena dolorosa, la partida de Carlos X, hacía decir a Balzac: “Aun detestando a los reyes, debemos morir defendiéndolos, en el umbral de sus palacios, porque un rey somos todos nosotros, un rey es la patria encarnada…”. (Cuando Don Juan Carlos realizó su primera visita a Argentina, alguien preguntó al gran historiador Sánchez Albornoz, viejo republicano azañista, presidente en el exilio y residente en Buenos Aires, cómo contemplaba él ese acontecimiento. Don Claudio contestó: «Es España, España que viene a la Argentina…)».

En los últimos meses la Princesa de Asturias ha sido protagonista y los españoles parece que han descubierto en la heredera del Trono la ilusión perdida de tener una España unida, de todos y con todos.

Doña Leonor se ha ganado a España y a los españoles que ven en la Corona el factor determinante de «integración nacional» y al fin dejar a un lado el cotidiano y desastroso elemento de «discusión nacional».

Es el valor del símbolo, el valor moral incomparable con cualquier otro, el que se eleva por encima de mezquinas discusiones, es en definitiva el valor de la realidad integradora en unos momentos donde la unidad está en serio peligro.

Su paso por la Academia General Militar de Zaragoza, con ese estilo propio que muestra disciplina, entrega y sacrificio; su presencia en los actos del Día de la Fiesta Nacional el 12 de octubre, con ese aire marcial y austero en institucional imagen; la entrega de los Premios Princesa de Asturias, con una sobriedad y grandeza inusitada, y por fin la Jura de la Constitución, han hecho que España, los españoles, de repente miren hacia ella, hacia la Corona y ahonden en sus valores esperanzados en el futuro.

Algo inexplicable tiene nuestra Princesa, algo que no se enseña, un atractivo con el que se nace, un carisma mezcla de lo visible e invisible, que ha quedado resumido en sus propias palabras: «Me debo desde hoy a todos los españoles a quienes serviré en todo momento con respeto y lealtad», y cuando creíamos que ya estaba todo dicho, nos sorprende: «Les pido que confíen en mi como yo tengo puesta nuestra confianza en nuestro futuro».

Está todo dicho.

Se hace la luz, reluce el símbolo moral que representa. La unidad que de ello se deriva.

Es España. En nuestra futura Reina se descubre el rasgo de su figura: la identificación con España.

Es Princesa de Asturias, de acuerdo con lo establecido en el art. 57.2. de la Constitución, junto con los títulos de Princesa de Girona y Princesa de Viana, correspondientes a los primogénitos del Reino de Castilla, de la Corona de Aragón y del Reino de Navarra, cuya unión formó en el siglo XVI la Monarquía española. Como Duquesa de Montblanc, Condesa de Cervera y Señora de Balaguer.

Será Mando Supremo de las Fuerzas Armadas y de ahí esa su imagen en plena formación militar.

Día de la Fiesta Nacional, y allí estaba nuestra Princesa, de uniforme, rindiendo honores a la historia y fuerza creativa de nuestra cultura: la Hispanidad.

Por fin el martes día 31 cumpliendo los 18 años, reúne a la soberanía nacional, y con el peso de la historia, la seriedad del momento y la esperanza que representa, Jura la Constitución española, se planta ante España, ante los que la quieren y los que la rechazan y a todos sorprende y asombra. Esta mujer es una Reina.

Han sido tres momentos:

Su formación militar, al lado de los que constitucionalmente están para defender la unidad de España y el cumplimiento de la Constitución.

La grandeza del reinado en España, su historia resumida en dos momentos: Principado de Asturias. Hispanidad.

El respeto, guardar y hacer guardar la Ley: «Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes, respetar los derechos de los ciudadanos y las Comunidades Autónomas y de fidelidad al rey».

Sin duda los españoles han identificado a la Princesa con España, esa «España que viene» en palabras de Sánchez Albornoz. El símbolo de su unidad.

Lo ha sido con su presencia en tres momentos claves: en la Historia; en la Ley: el acatamiento de la Constitución; en el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas.

Todos hemos captado la trascendencia de cada uno de los tres momentos. Son los pilares de la unidad de España.

España se ha dado cuenta de que la Corona es el símbolo de su unidad, el factor determinante de la integración nacional. Es la patria encarnada.

Conmueve la magia de la realeza cuando un buen día nos sacude la presencia de quien la simboliza, de la bandera que lo precede o de la música que lo acompaña.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.) y escritor

Blog: generaldavila.com

02 noviembre 2023

 

TIBIOS. Rafael Dávila Álvarez

«Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca», música apocalíptica acorde con los tiempos, olvidada en el tiempo.

Esconderse bajo la tibieza es un acto de cobardía que hoy ejercen a su medida las instituciones y las individualidades, todos por miedo, no es un miedo físico, que también, en ciertos casos, sino al económico. El dinero acaba en la cama de ricos y pobres, en unos casos en materia de buen colchón y compañía; en otros en sueños. Siempre en la cama. Alguien dijo que es el único dios que no tiene ateos.

Moderación y cátedra son exigibles, sin tibieza. Enseñar y defender la verdad y asumir sus consecuencias es obligación de algunas instituciones. Cuando eres responsable de una doctrina, el silencio no es buena protección sino huida y abandono del rebaño. Predicar la verdad es tan exigible como la inteligente participación en la conducción moral de tus feligreses.

El socialismo siempre tuvo una obsesión: la Iglesia Católica, Apostólica y Romana. Sigue igual. Para religión: ellos. Todo tiene que girar bajo su órbita y sus obsesiones siguen perdurando en el tiempo. El socialismo no es un partido sino una religión: el poder. Lo demás es accesorio y su credo es solo uno: el poder. Desde ese sillón imparten cátedra y adoctrinan. El único dios que no tiene ateos es el suyo: el dinero.

El 14 de abril de 1931 interpretaron la ley. Cuando se vieron fuera del poder volvieron a la interpretación y a la imposición, violenta de nuevo: 1934. Llegó el periodo de armas. Es historia que hay que borrar.

Su obsesión tiene un ciclo que empieza siempre con España para seguir con la Iglesia y la Corona. Después todo ello es sustituido por ellos. No admiten la derrota de su religión.

Siempre colocan a sus piezas en los lugares adecuados cuando ven que les pueden prestar un buen servicio. Un frustrado político apartado a la marginalidad, defensor del pueblo (el suyo), es una buena reserva para apoyar el ataque en un momento de debilidad. Este lo es. Un buen defensor defiende a los suyos. Lo han recuperado con un informe lleno de falsas acusaciones a la Iglesia. «Informe sobre abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia católica y el papel de los poderes públicos». ¡Qué raro que dirija el informe un excura, que vivió desde dentro aquello que con aviesa intención denuncia, con pruebas no creíbles, infundadas, manipuladas! Seguro que aún recuerda aquello: «No todo vale, no todo da igual». ¿Le suena o le molesta el recuerdo?

¡¿Pero qué nos creíamos?!

Todo está medido, premeditadamente analizado y diseñado.

Ha habido —y hay— un periodo en España en el que algunas instituciones e individualidades han preferido mantenerse en silencio, como si con ellos no fuese la cosa, sonriendo y creyendo que hacerse el simpático y mirar para otro lado era la política adecuada. Ya pasará la tormenta y el huracán, pensaban, mientras sus fieles seguidores se quedaban sin pastor.

España está rota y se impone la democracia sin división de poderes. Tribunal de la calle. Nos invade el progresismo retrógrado.

Se ha lanzado la flecha que ha dado en el viejo Rey, pero solo ha tambaleado ligeramente, la Corona es muy fuerte; más lo es la flecha; que sigue su trayectoria tras su objetivo.

La Iglesia acaba de recibir una estocada casi mortal.

Todos callan. Hay mucho que perder y podría ser que calladitos estemos más guapos.

Moderación y cátedra hubiesen sido necesarios. Nunca tibieza. Luchar por la verdad tiene sus sacrificios, que hay que asumir. Supone no temer a las consecuencias que difundir la verdad moral trae tras ello. Es exigible. Defenderse es mostrar la verdad y no es bueno dejarse intimidar.

¿Pero es que alguien creía que callar y otorgar era el camino?, ¿qué el tiempo lo cura todo?

Después de casi cien años, nada ha cambiado, hoy con más fuerza que entonces.

España no es Católica. Es socialista-progresista.

Su Gobierno es muy evangelista.*

Hay que predicar. Más y mejor.

*Evangelista (Diccionario de la RAE)

  1. m.f. Méx. Persona que tiene por oficio escribir cartas u otros papeles a la gente que no sabe hacerlo.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 octubre 2023

EL EJÉRCITO DE ISRAEL (FDI) NO TIENE PRISA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tampoco miedo.

Hay una irritante insistencia desde ciertos medios por ver entrar al Ejército de Israel (FDI) en la franja de Gaza. Parece que esperan su momento televisivo, su instante de gloria mediática enviando a todos sus ávidos consumidores las imágenes que luego critican. Aprietan a sus corresponsales, son ya muchos días, no saben qué más explicar, se preguntan; hasta imprecan: ¡¿Pero es que no van a atacar?!

Parece que sin ataque la crónica no está hecha. Hace falta el momento cumbre de la escenificación: el ataque a Gaza. ¡Vaya exclusiva! Justificar la inversión.

Es lo que desearía Hamás: una respuesta visceral, pasional, un momento irreflexivo para atacar Gaza y barrer todo lo que se le pusiera por delante. Se equivocan ¿o presionan?

Las tropas están tranquilas. Desde el punto de vista militar un despliegue como el suyo puede mantenerse durante el tiempo que haga falta. No hay problemas logísticos ni de ningún otro tipo. La moral no decae, todo lo contrario. Cada día hay mayor voluntad de vencer entre los soldados. Sé perfectamente lo que les digo. No invento nada ni son sensaciones. Es un hecho que se podrá contrastar. No son aficionados, sino soldados.

El aparato militar espera con su despliegue culminado, municionados y motivados, con el planeamiento adecuado de su Estado Mayor que se ajusta en cada momento al azar y la fricción. No se alteran ante la espera que podría ser larga. Como lo será la guerra.

Mientras, el despliegue político no sabemos si responde a los mismos criterios de solvencia y eficacia. Israel hace todo lo que puede por llegar a acuerdos y su principal objetivo en estos momentos es traer a su patria, llevar junto a sus familias, a los rehenes que tienen como moneda de cambio los terroristas. Es la primera carta que enseñan los encargados de negociar la paz: devuelvan a los rehenes.

Demuestran con ello una grandeza que su pueblo agradece y es el mejor impulso para la moral de los que sufren. En el Ejército español está reflejado en ese código prodigioso de la Legión española, su Credo, que en su espíritu de compañerismo dice: «Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos».

Los israelíes creen en su pueblo, en su nación, en su libertad y por ello luchan como uno y lo dan todos por uno.

No se pongan nerviosos, porque si alguien debe hacerlo son los terroristas porque no habrá escondite en la tierra para ellos. Eso es indudable.

La guerra no es un acto pasional ni responde a un acto de odio; tampoco se inicia como irreflexiva represalia ni para crear más violencia.

La guerra es un acto reflexivo, ciencia y arte, muy metódica y en ocasiones hasta lenta y larga. No hay una forma única de hacer la guerra, cada guerra es distinta. Hay unas normas, leyes y principios humanitarios que hay que respetar. También hay fricciones, una cosa es lo que en el papel se escribe y otra la realidad en el terreno. El Ejército de Israel lo sabe mejor que nadie. Y espera.

Será cuando se ordene y será cuando se deba. O no será. Pero será definitivo. Llegará la victoria con la derrota. La de Hamás, Hizbolá y la Yihad; también la de quien los alimenta.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

26 octubre 2023

 

 

 

LOS TIBIOS DE LA GUERRA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Nunca creí presenciar, leer o percibir, mayor nivel de maldad que el de los piratas etruscos. Lo recordaba en El Debate el maestro Gabriel Albiac: «Nos la cuenta Aristóteles en su Protréptico, esa juvenil invitación a la filosofía. Pero la alegoría de la cual hace uso es de clara filiación platónica y, más atrás de ella, pitagórica: habla de aquellos desdichados que “cuando caían en manos de piratas etruscos, eran asesinados por ellos con ingeniosa crueldad: sus cuerpos, uno de un vivo y otro de un muerto, eran atados frente a frente lo más estrechamente posible”. Y abandonados al mar en una balsa. El muerto pudriendo al vivo».

Está claro. El muerto es el vivo. El otro ya no cuenta. La maldad sublime está en recrearse en ver morir; y que el que va a morir lo perciba hasta desear que ese momento se acorte. Morir.

Cuando el hombre llega a ese nivel ya no mata: disfruta. Tiene incluso niveles, desde el que actúa como un algoritmo y hace sufrir a quien intenta hablarle, hasta el pirata etrusco en su modalidad actual.

En vida, en España,  hemos tenido que contemplar el horror inalcanzable de la ETA —hoy dicen que desaparecida y yo que no me lo creo— santificada por el poderoso poder que hasta transforma sentencias judiciales a capricho. Así conserva el ser humano el terror, le tiene tanto miedo que o actúa como ellos, o hace de él su aliado y lo lleva a casa para que la proteja a cambio de asiento en la hoguera de las maldades, que son los votos de los engañados.

Ustedes como yo han visto el horror del tiro en la nuca, el del secuestro, la matanza de niños y ser rehén durante interminables días, muerte etrusca, muerto para siempre. Hemos visto como se trastoca y la condena pasa a tibieza y termina justificando el delito con una hipocresía peor que la misma violencia.

Creí que nunca aquello se repetiría. ¡Qué poco conozco las honduras del hombre! Conmigo todos inocentes.

«Nada se mata limpiamente ahora», se atrevió a decir quien por allí pasaba. Ni ahora ni nunca. Solo si el combate es guerrero contra guerrero, en campo abierto mirándose a los ojos, cuando aún es posible que Héctor y Ayante Telemonio se miren y se reconozcan.

Habría que arar de nuevo los campos. Ya no es posible.

«Tan es verdad que ellos dos lucharon

por la porfía que devora el alma,

como lo es, a su vez, que, en amistad

se separaron, ya puestos de acuerdo»

No hemos sido conscientes del horror de Hamás en las tierras de Israel. Entró sembrando odio y repartiéndose el mundo para acabar con él.

El corazón del hombre no se conmueve. Ya es de plástico, recambiable.

Las guerras no son esto que ahora vemos. Si en la Palestina que quiere ser hubiese habido un Ejército regular la violencia no sería amo y señor de todas las cosas. Los ejércitos evitan más guerras que las que provocan.

El culpable de que no haya paz es únicamente el terror.

Luchar contra ese terror exige soldados muy fuertes en lo moral, muy fuertes en virtudes y con gran calma ante la lucha tan dura que les espera.

Hoy la guerra es muy difícil. Tiene más leyes que nunca, más reglas que nunca, más exigencias que nunca, más violencia que nunca. Porque no luchan ejércitos contra ejércitos, sino contra organizaciones que nada tienen que ver con el orden y la ley acordada.

La ley de estas guerras del terror es la sádica violencia, es someterte con el temor que provocan, violencia primero física y después de la otra, esa que se infiltra como una paz perpetua ante la que hay que guardar silencio.

Acatar. Miedo.

Es muy difícil ser soldado y hay que templar el alma y el arma antes de contagiarte de tanta violencia. Ser soldado exige esa grandeza que sabe donde están los límites y jamás, jamás, actuar por odio o por venganza.

Cuando la política calla hablan las armas y ahora las armas llegan a estar en manos de cualquiera. Terroristas. Ese es el peligro que nos acecha. Tibieza.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

23 octubre 2023

 

 

 

 

«AMIGOS PARA SIEMPRE» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Alfambra. Última carga de la Caballería Española.

Descanse en paz Doña Margarita Álvarez-Ossorio, distinguida dama amante de los caballos y muy querida por todos en el Blog, a cuya memoria dedico este trabajo. Hoy me quedaré huérfano de sus acertados y preciosos comentarios por mi siempre tan esperados.

Con la “mano del sable”, mi derecha, lo envaino en el tahalí, colgado del faldón izquierdo de la montura, y empiezo:
―«Tomó Dios un puñado de viento del Sur y, presentándole su aliento, creó al caballo»
(Leyenda beduina)
Años, que para nosotros pasaron a uña de caballo, pero no solo lo hicieron rápidamente, sino que la humanidad ha cabalgado sin cesar a través de ellos, y así de veloz se nos va la vida viendo pasar continuamente al jinete del caballo pálido con la guadaña en ristre.
Sin caballos, no hay historia humana, pues aparecen constantemente en todas ellas.
El caballo fue siempre, símbolo de la vida, y el toro, símbolo de la muerte. De siempre, caballo y toro, fueron las dos deidades de los hombres.
Nos supieron inspirar sueños y leyendas en la imaginación de todas nuestras culturas como: «Pegaso», el caballo alado de Zeus, o los «Centauros», aquellos seres mitológicos mitad hombres mitad caballos. Un antiguo mito dice que el padre de todos ellos era «Quirón», que educó nada menos que al propio Hércules. Eran originarios de Tesalia, fueron los primeros que se sirvieron del caballo como montura, y causaron entre los pueblos helénicos gran admiración creyendo que constituían un solo ser.
Quirón fue un centauro inteligente, sabio y de buen carácter, a diferencia de la mayoría de los de su clase. Fidias nos los dejó grabados en las metopas de los frisos del Partenón, en la Acrópolis de Atenas.
A lo largo de la historia, los caballos fueron fieles compañeros de algunos de nuestros héroes: «Babieca» con el Cid Campeador, «Bucéfalo» al que Alejandro Magno dominó al ponerlo grupa al sol, «Incitatus» el caballo ascendido a cónsul por Calígula, «Strategos» con Anibal, «Genitor» con Julio César, el «Caballo de Troya» de Homero en su Odisea, artilugio con forma de enorme caballo de madera que se menciona en la historia de la guerra de Troya; y como no, el «Caballo Alado» donde Platón nos cuenta los diálogos de Fedro con Sócrates.
Creemos imaginario el caballo que montaba el general Pavía cuando en 1874 dio el Golpe de Estado disolviendo las Cortes republicanas, o la historia del corcel con mala fama que montaba Atila, pues decían que donde pisaba no volvía a crecer la hierba.
El blanco de Santiago aunque no tuviese nombre, estoy seguro que no era de madera como el de Troya, sino de carne y hueso, tampoco era de salón como el de Calígula, sino de batalla y netamente castrense. El tordo del Patrón al clavar los cascos en la hierba no era como el de Atila, más bien era símbolo de redención y vida, si la yegua «Babieca» del Cid al compás de su trote fue ensanchando Castilla, el caballo del Alférez Mayor dilataba Castilla y el reino de Dios, y si la carroza y los caballos del profeta Elías eran de fuego, nuestro caballo también, porque sobre él cabalgaba un rayo: «El Señor Sant Yago el hijo del Trueno».
Estos días, y de manera especial, me acuerdo de los caballos de Mahoma, reservados para el paraíso de sus creyentes, y a los que calificó de hermosos como el mar. Me los imagino en la cúpula dorada de la Mezquita de Omar, al lado del Santo Sepulcro en el Barrio Cristiano de la Ciudad Vieja de Jerusalén, hoy entre cohetes, drones y carros de combate, y donde la tradición islámica sitúa la ascensión de Mahoma, en su viaje ultraterreno, con su caballo «Al-Buraq», (el rayo), que según el Corán, era de alzada mayor que un burro y menor que una mula.
También me acuerdo de aquellos semovientes, que simplemente tenían una tristeza metafísica como la de mi querido Rocinante, nombre al parecer sonoro y significativo por lo que había sido cuando fue rocín, es decir caballo de mala traza, largo y tendido, basto y de poca alzada, pero que a su caballero D. Quijote, bien molido y mal andante, llevó por uno y otro sendero; o de aquellos que solo pretendían engañar, como «Clavileño», el caballo de madera con el que gastaron una broma, en la casa de unos duques de Aragón, a don Quijote y Sancho para divertirse a su costa aprovechándose de su ignorancia y su inocencia.
Al Nuevo Mundo llegaron con Colón los primeros caballos españoles y unos años mas tarde, pero mas al sur, otra tanda fue importada a Río de la Plata por Pedro de Mendoza – caballero de Alcántara y Santiago y fundador de la ciudad de Buenos Aires. Los hijos de esos caballos son conocidos hoy como: «galiceño» en México, «llanero» en Venezuela, «paso-saltero» en Perú, «paso-fino» en El Caribe y Puerto Rico y «criollos» en Chile. Gracias a su gran resistencia, pocas alzadas y capas discretas, lograron sobrevivir a los depredadores de las pampas de América del Sur.
Podemos decir que los caballos de la Conquista eran españoles y se hicieron con América caracoleando al son entre otros de Francisco Pizarro y Hernán Cortés.
Justo, al otro lado del mar, aparece «Palomo» el caballo tordo de Simón Bolivar, y un poco más cerca, en mi querida Italia, «Marsala» la yegua torda de Garibaldi.
En el «Apocalipsis» de San Juan hay otro famoso pasaje en el que aparece otro caballo, diferente a los cuatro símbolos más terribles de la mitología humana: ―»Y vi el cielo abierto, y de aquí un caballo blanco, y el que montaba el que se llama Fiel y Veraz, que juzga y pelea con justicia», lo que demuestra que también en la mente de San Juan casi convivían los tres protagonistas de la vida y de la Historia: Dios, el hombre y el caballo. Los cuatro jinetes que montan en caballos de capas color: tordo, alazán, negro y bayo pálido, representan y son alegorías de la Gloria, la Guerra, el Hambre y la Muerte, respectivamente. El quinto jinete, fuera del Apocalipsis, y que hoy cabalga con frecuencia por España, puede que sea el «miedo».
Sigo sin conocer el nombre del caballo negro de San Fernando, y por supuesto el de San Pablo, que algunos sitúan en los Hechos de los Apóstoles, pero Lucas en su evangelio nunca dijo nada de caballos. Es inútil luchar contra el devoto deseo de la gente de conceder cabalgadura a un santo tan viajero.
Tampoco me acuerdo del nombre del caballo que no tuvo Ricardo III al final de la obra de Shakespeare, que inmortalizó la escena haciendo gritar al Rey pie a tierra:─« ¡Un caballo! ¡Un caballo! ¡Mi reino por un caballo!»
Solo sabemos que Shakespeare llamó «Surrey» a ese caballo sin aclarar si ese era su nombre, o simplemente se trataba de un surrey; es decir, un caballo de la cuadra del conde Surrey, el hijo del duque de Narfolk.
Lo que si recuerdo, ya sea leyenda o realidad, es a la caballería polaca, conocida como la «Brigada Pomorska», cuando cargaron contra los carros de combate alemanes en el preludio de la segunda guerra mundial, o los que tomaron parte en la batalla de Waterloo al mando del duque de Wellington con su caballo «Copenhagen», donde se enfrentaron y derrotaron al ejército francés, comandado por el emperador Napoleón Bonaparte a lomos de su «Marengo».
Copenhaguen fue enterrado en Stratfield Saye, el hogar de los duques de Wellington desde 1817, y en su tumba el duque colocó una lápida de mármol con la siguiente inscripción: ―«El instrumento más humilde de dios creado con arcilla, debe compartir la gloria de ese día glorioso».
Para evitar que ningún caballo se quedase retrasado en la carga final, o que algún jinete poco intrépido, tirara de las riendas más de la cuenta para alejarse de la peligrosa primera línea, el duque mandó quitar sus embocaduras.
Y por supuesto, tengo bien grabadas en mi mente, las últimas cargas de la Caballería Española en nuestra guerra civil: en la increíble escalada al puerto del Pico en la sierras de Gredos, que hizo merecer a nuestros jinetes, la denominación de Caballería de Montaña; o en la gloriosa jornada de Alfambra. Ambas acciones al mando del general de Caballería José Monasterio Ituarte y, como no, a los 700 jinetes del Regimiento Alcántara, con el teniente coronel Fernando Primo de Rivera al frente, con sus «cargas de la muerte», que supieron morir cumpliendo la misión de sacrificio protegiendo la retirada de sus compañeros, salvando así a miles de soldados españoles de la barbarie rifeña.
Todavía hoy se oye a los rifeños de la etnia bereber de esa región aislada y montañosa del Rif, comentar aquello de,―«Llegaron los sarracenos y les molieron a palos, pues parece que Alá ayuda a los malos cuando son más que los buenos».
Todos hicieron suyos el lema con los que los Mariscales de Francia Lasalle y Murat se despedían en sus cartas, cuando escribían a sus mujeres desde el campo de batalla en vísperas de partir hacia el combate:―«Mi corazón para ti, mi sangre para el Emperador, mi vida para el Honor»
A ese «Espíritu Jinete» todavía nadie le ha podido vencer, debido al escudo o adarga al brazo, todo fantasía, y a la lanza en ristre, toda corazón.
Siempre los verdaderos caballos son los que se lanzan al ataque relinchando, y corren a una velocidad milagrosa, entonces sus cascos, en la noche y con la tierra pedregosa, producen chispas de fuego.
Y es que todavía no se ha inventado nada mejor para decir la última palabra, que hacer galopar un escuadrón de Caballería a espaldas de un ejército desmoralizado y en fuga.
Se puede ganarse con tanques una batalla, pero el vencedor no hará cosa más sabia que desfilar luego sobre un caballo al frente de su Unidad.
Desde los caballos de color rojo de Altamira, pintados hace más de 20.000 años, hemos pasado a los sufridos: percherón, bretón, boloñés, shire, burguete…, que tantos surcos han arado y tanto peso arrastraron para que construyésemos nuestro presente de caballos de vapor, de caballos de gasóleo, de caballos atómicos y blindados…
Los caballos lo han sido realmente todo para los hombres a lo largo de estos pacientes milenios, les han transportado y han trabajado con ellos, han compartido sus batallas sangrientas y sus desfiles triunfales, han navegado con ellos, han muerto en las plazas de toros, les han servido de alimento, de juego, de compañía y hasta de orgullo en las estatuas sobre las que inmisericordes se cagan las palomas en las plazas de tantas ciudades…
En Córdoba, en el centro de la plaza de «Las Tendillas» o del «Gran Capitán» está la estatua ecuestre de éste, pero el pueblo cordobés, valorando con la cruda y luminosa jerarquía de sus ojos, llama a aquella plaza «la plaza del caballo», y es que el pueblo es radicalmente clásico: o sea visual y antihistórico. El Gran Capitán ganó la batalla de Garellano y la de Ceriñola, pero su caballo de bronce, al sol, gana en Córdoba , cada día, la batalla de la Armonía y de la Gracia.
El caballo tiene las credenciales muy limpias ante la Cultura y el Arte. El «noble bruto», como algunos le apodan, no sé por qué, será porque no lo conocen, pues este animal ha recibido esa denominación, no sólo por lo que en si pueda tener de noble y leal, sino por le título que puedan recibir algunos que los montan: el de «caballero».
Todos los caballos que hemos frecuentado a lo largo de milenios son también, en cierta medida, medio humanos, porque han nacido de formas de cría doméstica orientadas a potenciar algunas de sus capacidades, las más imprescindibles para nuestros proyectos que arrogantemente llamamos civilizados.
En la leyenda y en la historia, en la fama y en el deshonor, ¡mi reino por un caballo!, dependemos de la montura, el arnés, la fusta y el estribo, pero hoy entramos en una época que considera un progreso arrinconar o sustituir a quienes tan útiles nos han sido, tengamos cuidado, pues la vida animal es muy «terca» y se reserva siempre una baza final para burlarse de nuestra técnica.
Como en los tiempos en que la emoción taurina venía menos dictada por el arte del toreo que por la lucha del astado, con el entonces caballo sin peto del picador, grito como se gritaba en los tendidos: ¡Más caballos!
No sé si dentro de mil años habrá ya historias y cuentos de caballos y hombres; en cualquier caso, estoy seguro de que los hombres del futuro deberán acudir a los de ahora, para poder recordar el aroma perdido de su propia humanidad.
El mejor faro halógeno del mercado jamás brillará dentro de nuestras almas, como sus tiernas miradas, y por perfecto que hagamos un carburador, nunca tendrá la nobleza de sus corazones.
Si os dicen que, por los caminos del Camino, han visto un caballo volar, creedlo. Es el caballo blanco de Santiago. Y es que como dijo el historiador romano Cayo o Gayo Salustio Crispo en el siglo I a.C,―«Estas cosas no suceden nunca pero existen siempre».
Los incrédulos, tendrían que escuchar de nuevo la voz del poeta anónimo y descubrirían que,―« El camino que han seguido los hombres hacia la gloria, está empedrado con huesos de caballos».
Miles de años a uña de caballo, y es que los años pasan veloces. Cada día más. Parece que fue mañana.
La «mano de las riendas», mi izquierda, se apoyo en el borrén delantero, echo pie a tierra por el costado izquierdo del caballo, paso hoja, acabo y me despido.
Un fuerte abrazo.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Zaragoza 22 octubre 2023.

Blog: generaldavila.com

DEFENDER A ESPAÑA ¿PUEDO, DEBO? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España» (Constitución española).

No desde las Fuerzas Armadas. El derecho lo tiene, la posibilidad de hacerlo realidad no. Un derecho constitucional menos.

-Aznar se equivocó. Trillo también, y con menos estilo.

Fue una concesión más al independentismo catalán. Al 3% en definitiva.

-Ministro de Defensa Trillo en 2001: ‹‹Señoras y señores, se acabó la mili››. Nadie tembló.

-‹‹La tierra no pertenece a nadie. Sólo al viento››. Nadie se inmutó.

-«Sobra el ministerio de Defensa». Todo se resquebrajó.

Quedaron al descubierto.

A España no la defiende Europa. Tampoco la OTAN. No sé si la defienden los españoles. Sé que los porcentajes de los dispuestos se mantienen en cifras preocupantes. En disminución.

En alguna ocasión me han preguntado: ¿De qué o de quién hay que defender a España? No les falta razón. Es muy difícil contestar.

En Europa dan refugio a un presunto delincuente en busca y captura por la justicia española.

En España puedes presidir el Gobierno gracias al apoyo del «presunto de Waterloo» mientras al Parlamento aún llega el olor a goma 2.

Un delito, que lo era, el de sedición, una vez delinquido ya no lo es.

También conceder la amnistía puede ser delictivo y no serlo. Esto es España.

Disfrazamos el muñeco. Se trata de la autodeterminación ya en marcha. El proceso es imparable. No hay defensa posible. Imposible. Fijar fronteras. Acabar con la nación española. Para este progresismo no hay defensa.

Al hablar de los derechos y deberes de los ciudadanos nuestra Constitución dice en su artículo 30.1: «Los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España». La cruda realidad es que ni lo uno ni lo otro.

En España todo ese deber y derecho queda reducido a algo testimonial, insuficiente y que no cumple el mandato constitucional.

Servir desde las Fuerzas Armadas es casi imposible. Según los datos del ministerio de Defensa (Secretaría General Técnica) disponemos de 3112 reservistas voluntarios, y 3.017 reservistas de especial disponibilidad. En la actualidad no existen reservistas obligatorios. Eso es todo.

Parece que la pregunta no es retórica: ¿De qué o de quién hay que defenderse? La contestación que más se aproxima es la que da la Constitución: «Artículo 8. Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

Un galimatías no fácil de entender cuando gobierna quien lo hace para romper con la integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Pues eso: se puede ser atacante y defensor a la vez y hacer como que haces mientras te dejan hacer una cosa y la contraria.

Los derechos y deberes acaban reduciéndose a mantenerse en posición de firmes. Dígalo la Constitución o su porquero.

Todo está sujeto a la interpretación que tiene dos vertientes: delincuente o progresista. Interpretar la Ley es el arte de la política y al interpretarse, por interpretadores de algo y su contrario, no dice nada, o dice una cosa y la contraria. Todo depende del momento. Nadie dice nada. El villano de ayer hoy es un héroe; y viceversa.

Aznar se equivocó y claudicó. Trillo se pavoneó. Hoy es irreversible. «Señoras y señores, se acabó la mili». ¿Para qué la queremos? El 3% fue su bajo precio.

El sábado pasado, día 7 de octubre 2023, fijemos bien la fecha, la Princesa de Asturias juró ante la Bandera de España. ¿Qué es lo qué juró?

Repasen las palabras: « ¡Damas y Caballeros Cadetes! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Las obligaciones militares ya las hemos anotado de acuerdo con la Constitución.

Pero este juramento no está cerrado a la exclusividad de los militares ya que cualquiera puede prestar juramento ante la Bandera, algo que parece lógico cuando todos los españoles tienen el derecho y el deber de defender a España, aunque hoy por hoy no se les permita hacerlo –a todos– como miembros de las Fuerzas Armadas.

Pasito a pasito, desde el progresismo a la autodeterminación.

Ante este panorama llama la atención que todo institucionalmente funcione en apariencia a la perfección. Ahí radica el mal. Es estructural.

No hay nada que defender. Todo está consumado.

Todo son palabras. A los españoles nos han burlado el derecho de defender a España y no solo desde las Fuerzas Armadas.

Esto se ha acabado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 octubre 2023

TERRORISMO. Rafael Dávila Álvarez

Esto del terrorismo va por barrios, pero siempre con el mismo objetivo: asesinar a inocentes y airear como acto meritorio su crueldad para conseguir imponer el terror y escribir con sangre su relato. Alcanzar el poder: imponer. Una sangre roja como la que destilan sus actos de odio: Secuestros, rehenes, bombas, paquetes bomba, coches bomba, avisos de bomba, tiro en la nuca, matanza de niños, de mayores con sus menores, de madres y padres, de abuelos, miedo, terror, matar y matar, beber sangre, comer sangre y llenar los cementerios, la tierra sembrada de odio, para siempre.

Manos asesinas, corazones que impulsan, sístole y diástole, la peor sangre que la vida ha generado, un desorden sin parangón. No hay animal que destile tanto odio como el del terrorista, incluso podrían llegar a sentir placer en verter sangre.

Somos rehenes del miedo. Rehenes de ellos. Un miedo que se extiende más allá de lo individual. Miedo colectivo que alcanza incluso a gobiernos cobardes que se alinean con los terroristas incluso dándoles cobijo y elevándoles a la categoría de partido democrático. Gobernantes. Gobiernos que tienen «un brazo armado» o descansan en sus brazos.

El mundo sufre una oleada que se extiende gracias a la tecnología, el miedo y el desorden político con muchas leyes y ninguna moral o virtud.

El mundo se exhibe en la peor de sus escenificaciones y eleva al terrorismo a noble representación presentándolos como actores de bondad para lograr sus objetivos, entrando en una de las mayores locuras que ha vivido la humanidad.

Desde sus escaños convertidos en púlpitos hay poderosos políticos que vomitan su palabra sobre inocentes víctimas y elevan el discurso terrorista al nivel del político llegando un momento en el que no se distinguen uno de otro.

El nivel alcanzado hasta llegar a la meta de «terrorismo de Estado» debería hacernos pensar que el terrorismo no ha sido definido de manera inequívoca cuando sus actos no dan posible error. Hay intereses tan sucios que son capaces de justificar acciones terroristas exhibidas por todas las televisiones del mundo y amparadas por muchas personas que representan políticamente a grupos sociales, algo inaudito que llega a convertirse hasta en lucha política, afectando al nivel internacional dividiendo al mundo de manera tan hipócrita como nunca antes se ha presenciado.

Cuando se les da cobijo, cuando alcanzan sus objetivos, cuando se les justifica, cuando «Sí, pero…», cuando llegan al poder y se instalan en las instituciones es que todo está perdido.

En España sabemos, más que nadie en Europa, lo que significa el terrorismo. Cada vez que esto ocurre en cualquier lugar del mundo no podemos evitar que el recuerdo de lo vivido nos afecte y avergüence al ver a lo que hemos llegado: secuestros, rehenes, bombas, paquetes bomba, coches bomba, avisos de bomba, tiro en la nuca, matanza de niños, de mayores con sus menores, de madres y padres, de abuelos, miedo, terror, matar y matar, beber sangre, comer sangre y llenar los cementerios, la tierra sembrada de odio, para siempre.

El mundo y la vida política siguen: sin rubor, sin vergüenza, sin recato, sin honor y sin dolor.

Todos de perfil, mirando para otro lado. Llegará un día en el que se diga que la culpa la tenían las víctimas. Por lo pronto ya están olvidadas en beneficio de sus asesinos.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 octubre 2023

 

ATAQUE A ISRAEL (II) LA OFENSIVA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

¿Cuál y como va a ser la reacción de Israel ante el ataque terrorista más sanguinario y cruel visto hasta la fecha?

¿Cuál va a ser el planeamiento de la operación militar que se va a desarrollar?

Todos se lo preguntan e incluso me lo preguntan.

Si alguien tuviese la respuesta es que la operación empezaba con fallos. El factor sorpresa prima ante cualquier otra situación, aunque la sorpresa tiene muchos aspectos que evaluar.

Demos algunas claves.

Cualquier operación militar debe estar muy alejada de las pasiones, del impulso que surge ante un ataque de esta calaña. Para vencer hay que vencerse a uno mismo, dominar la pasión y dotarse de la información adecuada para ponerse delante del mapa y construir la operación a corto, medio y largo plazo.

En primer lugar esta guerra no se va a ganar solo en el terreno, en el campo táctico, sino que la victoria debe ser estratégica para lo que hay que andarse como vulgarmente se dice con pies de plomo. Muchas victorias tácticas acaban siendo derrotas. Es necesario ganar la guerra del relato y dejar bien claro quién es el enemigo del mundo libre.

Israel, los israelíes (todos junto a ellos) se enfrentan a un enemigo invisible al que solo se ve cuando asesina, nunca a la cara.

El ataque militar que en cualquier momento emprenderá el Ejército israelí choca con un gran problema: no hay frente que atacar, no hay un enemigo definido que se mantiene tras una línea defensiva, no hay un objetivo que alcanzar que se pueda señalar en un mapa. Cada ciudad, cada pueblo, cada casa, cada encrucijada de caminos, cada piedra, en todos los lugares se esconde el enemigo. El suelo está minado de galerías subterráneas por donde se mueven como ratas en alcantarillas (cada casa tiene su galería y todas conectadas por una red plagada de trampas) y las FDI han tenido que crear unidades de operaciones especiales para el subsuelo.

¿A quién atacar y evitar todo lo posible la muerte de inocentes?

No hay un enemigo definido, es invisible, por lo que en el planeamiento militar no hay direcciones de ataque, sino que solo se podrán ocupar puntos vitales de comunicación, puertos y aeropuertos, toda la costa, cortar la logística y el movimiento de fuera-adentro hacia esos lugares ya definidos y conocidos desde donde se produce la mayoría de los ataques. Gaza es una trampa mortal.

Hamás usará las imágenes de su dolor y de sus muertos como parapeto ante el mundo, mostrarán el horror y esconderán el que ellos provocan (por ejemplo los niños decapitados…). No tiene más arma que no sea la de mantener viva la llama del terror: el miedo. Si lo aceptamos y vivimos con miedo ganarán la guerra.

Calma. El Ejército de Israel no va entrar en su juego. Se medirá cada metro que avance y se evaluará cada paso hasta la derrota definitiva. Sin prisas y sin pausas. Sin precipitación.

Esta es una guerra que hay que ganarla desde dentro. Es una guerra no contra otro ejército, sino contra la violencia y el terrorismo, una guerra difícil de hacer por ser gaseosa, escurridiza, cobarde, llena de traiciones y donde las armas clásicas no siempre vencen, sino que hay que usar la astucia, la inteligencia y jamás cansarse sabiendo que será muy dura y se derramarán lágrimas de sangre.

Los despliegues militares son preventivos, pero no es una guerra de frentes ni de frente. Es una guerra contra el fantasma de la muerte que se esconde, invisible y cruel hasta lo inexplicable.

La violencia terrorista se esconde siempre tras el buenismo, se disfraza de victimismo y maneja el relato como si predicase desde el púlpito. Es una limitación más a la hora de hacer la guerra contra este fantasma.

El ataque del Ejército de Israel va a ser letal pero cuidadoso; militarmente hará la guerra que tiene que hacer, será larga y costosa, pero definitiva. Romperá la Franja de Gaza penetrará hasta el mar, aislará toda la zona y no volarán ni las aves, no correrán, los reptiles ni se arrastrarán las serpientes ni las ratas saldrán de debajo de la tierra. Controlarán la luz del día, la oscuridad de la noche y cegarán los túneles donde se esconde el odio.

Aislamiento total. La extensión del territorio lo permite. Quizá sea un asedio como en las guerras primitivas. Estas guerras son así: el dron junto al burro.

Planeamiento, tácticas adecuadas y manejo de la información y el relato.

Es necesario el apoyo de todos.

El mayor peligro está en la expansión del conflicto y son muchos los enemigos que se esconden tras este ataque inicial.

Seguro que el Ejército de Israel no va a atender solo la zona de la Franja de Gaza porque sabe que otras fronteras están en alerta máxima.

Esta guerra requiere una acción exterior de vital importancia porque lo que en el fondo se pretende es que la Franja de Gaza sea solo una mecha que encienda un enfrentamiento total.

Más allá.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

11 octubre 2023

ATAQUE A ISRAEL (I). Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Ciudadanos de Israel, estamos en guerra. No es una operación, no son rondas de combates, es una guerra».

Así se dirigía a su pueblo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a la vez que declaraba el Estado de Guerra ante el ataque sufrido por el grupo terrorista Hamás con las Brigadas de Al Qasam, su brazo armado. Los terroristas palestinos han infiltrado decenas de milicianos y disparado 2.500 cohetes, causando al menos 40 muertos. La violencia ejercida es repugnante y define el tipo de personajes a los que se enfrenta el mundo. Este no es un ataque contra Israel, sino contra la libertad. El Ejército israelí ha respondido bombardeando de manera inmediata la Franja de Gaza y se prepara para un ataque a gran escala. Pero es el mundo libre el que debe medir al enemigo que tiene delante.

Es muy pronto para hacer un análisis detallado de la grave situación y aventurar su origen, alcance y evolución, pero no lo es para decir de entrada que todo está interrelacionado y que la guerra de Ucrania no es un hecho aislado ni lo es ninguno de los movimientos que en este agitado momento se desarrollan en el mundo. Dos capas tectónicas se acercan, se aproximan al choque y no habrá rincón del mundo que no se vea afectado por sus consecuencias.

Todavía hay muchas cosas inexplicables. Ante todo y sobre todo es necesario solidarizarnos con el pueblo de Israel, hacerlo de manera contundente y sin ambigüedades.

La primera pregunta ante esta guerra larvada y ahora activa surge ante la extrañeza de que sea posible que el grupo Hamás, controlado por agentes secretos de campo y tecnológicos del más alto nivel, haya podido lanzar por sorpresa este ataque masivo contra una de las potencias mejor defendidas del mundo.

Sorprende la sorpresa. En el mundo de la Inteligencia algo ha cortocircuitado. La pregunta por ahora queda sin respuesta, pero podemos afirmar que no creemos en las casualidades. Solo les anticipo que en mi humilde opinión esto se sabía, quizá no la hora y el día, —para estas organizaciones terroristas el tiempo no existe— pero se era consciente de que algo así estaba entre las hipótesis más peligrosas.

¿Se ha dejado hacer por razones que más adelante conoceremos? En una «Defensa y Seguridad» del nivel del que hablamos no existen fallos humanos. Que haya existido dejadez por parte de los Servicios de Inteligencia militares no parece posible, y que los sistemas defensivos no sean tan eficaces como nos venden, tampoco es probable. Quizá se haya blindado Israel, todo menos la puerta de casa que se la han dejado abierta a la hora de cerrar el sistema de seguridad. Es una posibilidad.

La segunda cuestión que planteamos es continuación de la primera.

Un ataque de esta envergadura está milimétricamente medido. No solo la acción en sí sino sus consecuencias, las reacciones y represalias que van a producirse, entre las que puede incluso que desaparezca la franja de Gaza y morir miles de personas, muchas inocentes. Israel lucha por la alternativa de existir o desaparecer, no tiene otra posibilidad que no sea luchar por su existencia libre. Lo hará. Esto lo saben quienes han atacado. A pesar de ello se han lanzado a la aventura. Por algo será, entre otras cosas porque alguien les apoya y apoyará.

Si no se ha llegado a una solución pacífica para establecer una relación en convivencia entre las dos naciones, Palestina e Israel, tiene mucho que ver la aparición de grupos terroristas y no ejércitos regulares constituidos en y para el orden y la ley. No es casual. Quizá a alguien le interese mantener estos grupos terroristas para desestabilizar la zona según convenga. El dinero y la formación de estos grupos no sale de debajo de la tierra, sino que sus complejos mecanismos, conocidos, son de difícil destrucción ya que se conforman entre dos mundos enfrentados, cada vez más.

¿Por qué ahora y de manera tan violenta se ha producido este ataque que lleva sin remisión a una nueva guerra?

Hay muchas hipótesis. Permítanme que les dé la mía.

El Congreso de los Estados Unidos ha congelado los presupuestos y por tanto esta situación, que se alargará debido a la época electoral en la que entran, conlleva a eliminar las inversiones económicas para ayudar a Ucrania. El flujo de armamento se detiene y Europa, también dividida, no está en condiciones de rellenar este vacío.

El Pentágono ha decidió resolver la grave situación tirando de su «Despliegue logístico Estratégico» que en pocas palabras consiste en disponer por todo el mundo de armamento y munición para atender cualquier conflicto en cualquier punto. En estos momentos el lugar con la mayor cantidad de estas reservas es Israel y desde allí se ha pensado enviar ese armamento y munición sobrante a Ucrania de manera que así se evite detener el flujo logístico sin tener que tirar del presupuesto.

Alguien ha percibido la maniobra. Díganme quien se atreve después de lo sucedió a mover un solo cartucho de las reservas americanas depositadas en Israel. Ucrania ahora está en mayor riesgo y se va encontrar con una grave carencia en el necesario apoyo.

Es una hipótesis, Habrá otras, pero hoy el mundo gira sostenido en un punto fijo, Ucrania, que solo escenifica un pequeño acto de una obra mucho mayor, un enfrentamiento de capas tectónicas ideológicas, de consecuencias impredecibles. Durará tiempo, ellos lo tienen, pero no se detendrá, hasta que se produzca el inevitable choque.

Oriente próximo es la clave, pero lo es el Sahel, África, donde se ha expulsado a la mítica Francia, donde Europa despierta odios y recelos, donde todos se arman, unos huyen y otros ocupan su lugar armados.

Tendremos que seguir muy de cerca la evolución de la guerra, pero en estos momentos bueno sería adoptar urgentes medidas como la alerta policial y militar en todos los lugares de la Tierra porque en cualquier punto puede producirse un gravísimo atentado.

Quieren infundir miedo. Ante eso hay que combatir con firmeza y seguridad. Sin concesiones ni brindis al sol.

El efecto contagio es previsible y nuestras tropas en el sur del Líbano, frontera con Israel, donde se mueve el grupo terrorista Hizbulá, están en máxima alerta.

Nuestra solidaridad y apoyo firme a Israel debe ser inquebrantable.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

09 octubre 2023

 

 

 

 

DAMA CADETE DOÑA LEONOR DE BORBÓN (II): JURA ANTE LA BANDERA DE ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Hace algo más de un mes la Princesa de Asturias Doña Leonor de Borbón y Ortiz entraba en la Academia General Militar de Zaragoza cuna de la formación de los oficiales del Ejército español. Era un día trascendente para ella, la familia Real y para España. Reunía dos características fáciles de entender. Una la natural preocupación de cualquier familia, sea Real o no, de que tu jovencísima hija se va a enfrentar a una vida además de nueva muy dura, sobre todo este primer periodo hasta que llegue el día soñado: La Jura de Bandera. La otra es la grave responsabilidad que supone afrontar esa formación y que debe hacerlo con el espíritu de una futura Reina.

El resultado ha sido la excelencia. Preguntes por donde preguntes la respuesta es que la Princesa de Asturias ha dado unas muestras de madurez, sensatez, entrega y disposición que han asombrado hasta a los que no teníamos la más mínima duda de sus capacidades. Todos estamos de enhorabuena y lo que podía ser una simple rutina en su formación se ha convertido en júbilo y esperanza hacia el futuro, hacia la grandeza de una España que hoy mira con inquietud a su alrededor.

Cruzaba Doña Leonor la invisible raya que marca los límites de la vida civil y la militar y la primera lección estaba grabada en los muros de la que iba a ser su nueva casa: «Todo por la Patria».

Unos pasos más allá, firme ante el calor del seco agosto zaragozano, se encerraba aquel patio de armas al que la Princesa miraba con el sobrecogimiento del vacío que se mantiene entre sus paredes con o sin formación, un patio de armas siempre lleno de miradas armadas que hicieron ya un día lejano su promesa a la Patria. Un vacío que cada año se llena con la esperanza en los nuevos Cadetes que asombrados se les nubla la mirada cuando por primera vez pisan su suelo adoquinado. Sin duda sobrecoge la nobleza de aquel patio en el que uno se siente impulsado a formar parte de su arquitectura.

Adentrarse en la Academia un paso más allá es encontrarse con la tercera lección. Antes de subir por la histórica escalera del cañón que conducía a los interiores académicos aparece la frase de Vegecio: Si vis pacem, para bellum.

Tras los primeras normas domésticas, entrega de material, saludos y contacto con su nuevo alojamiento, se les hace entrega de una nueva enseñanza que han de aprender rápido: El Decálogo del Cadete, código de honor desde la época del general Franco como Director de la Academia General Militar y que reciben impreso todos los Cadetes para llevarlo siempre consigo, memorizarlo y asimilar su profundo contenido.

DECÁLOGO DEL CADETE

  • Tener un gran amor a la Patriay fidelidad al Rey, exteriorizado en todos los actos de su vida.
  • Tener un gran espíritu militar, reflejado en su vocación y disciplina.
  • Unir a su acrisolada caballerosidad constante celo por su reputación.
  • Ser fiel cumplidor de sus deberes y exacto en el servicio.
  • No murmurar jamás ni tolerarlo.
  • Hacerse querer de sus inferiores y desear de sus superiores.
  • Ser voluntario para todo sacrificio, solicitando y deseando siempre el ser empleado en las ocasiones de mayor riesgo y fatiga.
  • Sentir un noble compañerismo, sacrificándose por el camarada y alegrándose de sus éxitos, premios y progresos.
  • Tener amor a la responsabilidad y decisión para resolver.
  • Ser valerosoy abnegado.

Estas primeras lecciones se asumen antes de vestirse el uniforme de manera que cuando te miras al espejo para componer tu figura militar sabes en qué mundo extraño te has metido, comprendes que el camino que inicias está resumido en una lección sencilla y dolorosa, la más dura y gratificante que puedas haber elegido, esa que un infante de armas y letras dejó resumida en la belleza de unos versos que componen toda la poesía militar:

Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.

Nadie lo olvida y quien ha sido soldado algún día, de soldado muere.

Jurar ante la Bandera de España. Llega el día después de superada la prueba, porque besar la Bandera es un compromiso que obliga más allá que la ley, solo permitido cuando estás en condiciones de cumplirlo.

Hasta este momento todo ha sido una dura prueba, un tan arduo como bello camino que termina con un beso a la Bandera que recorrerá tu médula, tu sensibilidad, tu razón y convicción del amor  a tu Patria, y con ello conocerás cómo y porqué los soldados de España dan la vida por su bandera.

No hay explicación. Hay que vivir el día y sentir desde la formación el momento y la unión, el milagro que en aquel Patio de Armas de la Academia General Militar de Zaragoza se produce entre los que besan su Bandera. No hay momento igual ni se puede transmitir un relato que alcance lo que uno siente.

Después de años, de muchos años, nadie olvida el día ni el lugar. España, en los pliegues de su Bandera, llevará agradecida hasta tu último día el beso que recibió. Un beso que es compromiso de eternidad.

Soldado, Infante, Príncipe o Princesa, Rey o Reina, que aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace y sin mirar cómo nace se mira cómo procede.

¡Enhorabuena Alteza!

En palabras de Vuestro bisabuelo: ¡Por España! ¡Todo por España!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 octubre 2023

 

 

 

LA BANDA DE GUERRA DE LA LEGIÓN. General Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001-2004

La Asociación Nacional de Veteranos de Bandas de guerra me pidió una colaboración escrita para su revista que acaba de ser editada. Para mí es un grito al deber, un ¡A mí la Legión! que no puedo dejar pasar porque además en este caso viene de los Veteranos de mi querida Banda de Guerra.

La Legión entra por la música y la música de la Legión es de guerra, es una danza para el combate, el preludio del duelo y el sonido del dolor después del combate cuando con tus propias manos recoges al compañero herido o le das sepultura al muerto. Sin música, sin Banda de guerra no hay lucha ni combate, no hay boda más allá de la muerte. La Legión sin Banda de guerra no es nada, no es Legión ni es unidad ni el Credo tiene sentido. La Legión empieza por un toque de corneta y termina con un pasodoble sin letra, solo con tambor y corneta.

Himnos y canciones de la Legión. Su Banda de Guerra.

Era el deseo de Millán-Astray que La Legión contara con sus propios himnos y canciones «…que abrevian los kilómetros y alivian la fatiga. Todas las noches, a la retreta, se cantarán esos himnos solemnemente, y siempre, siempre, la Legión rendirá el homenaje del recuerdo a sus muertos».

Iba a ser la música la expresión de la mística legionaria. Para entrar en el corazón humano hay que cruzar la antecámara de los oídos. El silencio de la tragedia legionaria sólo podía ser expresado a través de sus canciones o con el rezo conjunto, recio y vibrante de los espíritus del Credo.

Porque en la Legión hay poco que entender o discutir; aquí no se habla, se reza… La oración tiene el sonido lejano de la corneta a la que contesta el tambor. Aquí se habla y se entiende con la música y es por eso que quien lleva el ritmo es la Banda, la Banda de Guerra.

Porque no se habla cuando se va a luchar pero se reza cuando se va a morir.

Así surge la música legionaria que busca la trascendencia, vencer el miedo y la zozobra. Cantando oyes al compañero en compañía hacia la muerte y silencias a los enemigos del alma. La música te hace fuerte, hace legión, cohesiona y acompaña en el recuerdo de las hazañas que fueron y en la esperanza de las que vendrán.

Nace la melodía del combate, la combinación del ritmo del ataque con la armonía de la ciega y feroz acometividad que te arrastra hacia el mayor honor, morir en el combate.

Millán–Astray sabía que sin la música no habría Legión, que sin el sonido de guerra no habría valor, que sin la corneta no habría mando ni victoria, que solo era música su Legión.

En mis años al mando de la Legión cuidé a mi querida Banda de Guerra y siempre que pude iba a visitarles en sus ensayos, allí en un rincón del acuartelamiento, más legionarios que nadie, con su especial color y sonido de legión, unos tipos muy bravos en los que descubrí que eran el motor de la Legión.

Hoy llevo su sonido dentro y en cuanto oigo un tambor y las cornetas sé que allí está el valor, el Credo, la guerra y el honor, porque esa es el referente eso es la Legión.

Gracias amigos por permitirme seguir a vuestro lado y que suene la contraseña de la Legión, esa que despierta el alma cuando el cornetín suena por encima del fragor del combate anunciando el inminente momento del encuentro con la victoria o la muerte:

¡Legionarios a luchar!

¡Legionarios a morir!

Vuestro general de entonces y admirador hoy

General Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001-2004

Blog: generaldavila.com

04 octubre 2023

EL AGUIJÓN Y LA GUERRA Rafael Dávila Álvarez

Cuando se hace uso de las armas conviene antes de disparar analizar los pros y los contras no sea que nos causemos grave daño a nosotros mismos.

Este verano fui a abrir el ventanuco del techo del ático de casa para ventilarlo y me encontré con la desagradable sorpresa de un enorme avispero en activo por lo que cerré de inmediato la ventana y me fui a comprar el correspondiente aerosol contra avispas.

Resultó que no era fácil de manejar, entrañaba riesgos evidentes para la respiración además de ser muy peligroso si no actuabas con mucho cuidado ya que las avispas al sentirse atacadas podían revolverse con facilidad y darte un serio disgusto.

Siguiendo todo tipo de instrucciones, protegido con el conocimiento y las herramientas adecuadas, al día siguiente, al atardecer, me dirigí con las armas en la mano a declarar la guerra a las avispas. No oculto que ante enemigo tan desconocido y portador de arma tan mitológica como es su aguijón tuve que hacer un detallado planeamiento para elegir la opción más favorable y protegerme ante la más peligrosa. Una de las tácticas a seguir fue atacar casi en la oscuridad para evitar que las avispas pudiesen ver a su enemigo; rechacé cegarlas con humo no fuese que por esas cosas de la vida prendiese el tejado. Incluso me informé en el ayuntamiento por si era delito ecológico o algo así, por si debía dejar entrar en casa a las avispas, darlas de comer o cosa parecida. Soy muy respetuoso con el medio ambiente y me encantan los animalitos, incluso sonrío al vecino cuando su perro levanta la pata en la entrada de casa (o peor). Me dijeron que si eran avispas y no abejas, ni ovejas, llamase a una empresa de esas que matan cucarachas y chinches, así que como de eso en mi casa no hay decidí emitir el bando de guerra.

Día D; hora H.

En penumbra subo al ático. Enciendo una vela y en el cristal del ventanuco, a través del que suelen verse las estrellas, a veces la luna, descubro la silueta fantasmagórica de un dragón de pared.

Sobre el cristal, la silueta, el fondo lejano era un pequeño cielo de estrellas, la vela hacía juegos de luces en el vidrio. Permanezco un buen rato quieto ante ese espectáculo insólito. Acerco la vela. No se ven las avispas. Estarán metidas en las celdas de su colmena. Ese era el plan, pillarlas ya dormidas, y entonces disparar mí arma en forma del peligroso aerosol.

Al ver al dragón tan cerca del avispero decido dejar el ataque para no pillar en línea de fuego a tan bondadoso y eficaz animalito que contribuye a mantener alejados a mosquitos y otros impertinentes bichitos veraniegos. Antes de retirarme me acerco más al ventanuco, vela en mano, quiero fotografiar en mi mente ese momento, la salamandra no se inquieta, no se mueve, ¡sorpresa!, no doy crédito a lo que veo. De la boca del dragón de pared sale el abdomen de una avispa del que aún se observa el finísimo aguijón y algo de una de sus transparentes alas.

¡Mi amigo el dragón estaba cenado avispas!

Al día siguiente abandoné el plan previsto, me deshice de las armas de ataque y decidí no abrir el ventanuco y aguantar el zumbido de las avispas. No era cosa de que al dragón o dragones les faltase su alimento.

Pasó el tiempo y cuando ya tenía casi olvidadas a las avispas un día en el cuarto de baño de casa vi a una de ellas que se había colado por el respiradero. Subí de inmediato al ático y abrí con cuidado el ventanuco. Allí estaba el enorme avispero, pero sin rastro de avispas. No había ninguna y pude retirar la colmena con una espátula sin riesgo alguno.

El dragón o dragones habían acabado con la plaga y su molesto zumbido amenazador de aguijones.

Al atardecer en la tapia del patio, vi una reunión a la que no estaba invitado. Dragones y dragoncitos, tamaños diversos, en familia, se reunían al calor de los últimos rayos de Sol.

«Por eso dice el maestro Wang: “Si un gato está en la entrada de una ratonera, diez mil ratones no se atreverán a salir; cuando un tigre guarda un vado, diez mil ciervos no podrán cruzarlo”».

Es necesario aprender a hacer la guerra antes de disparar. Nunca dejarla en manos de aficionados.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 septiembre 2023

 

ENTREGUEMOS LAS ARMAS. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me gustaría hacerles una consulta. No respondan ahora, sino después de meditarlo.

La guerra, las armas, los enfrentamientos entre naciones o las guerras civiles tienen una historia larga, explicada y explicable en base a unas u otras razones que las producen. Eran guerras con todo el sentido del término y en ellas se medían las fuerzas ejércitos complejos y de su resultado dependía el futuro de las naciones. Hoy parece que todo es igual, pero nada es ni parecido.

Hay guerras como las de antes, sus sucedáneos ahora nos las recuerdan, con sus generales y soldados, con sus heroicos comportamientos, sus cañones, barcos y aviones; no es más que una falsa fachada que oculta la cruel realidad de las guerras actuales que se mueven en otros parámetros, pero con los mismos objetivos de Agamenón: dominar la voluntad del contrario, derrotar su libertad y aniquilar su voluntad. Disponer de los hombres y sus riquezas. Hoy los generales y las tropas son simples juegos de guerra en manos de habilidosas mentes que cosechan en otros campos mientras aquellos se matan con sus jueguecitos de artillería.

Hoy también se esclaviza, se ocupa, se invade y se ataca a la integridad territorial y la soberanía de una nación; pero con armas distintas. La cacareada libertad está más en peligro que nunca porque todos la quieren y eso no es posible.

Hoy se ganan voluntades o aniquilan libertades de otra manera, con otra escuela de guerra, con mejores resultados que incluso parecen legales; hasta llegan a serlo cuando todo vale menos pegar tiros. Es el progresismo que ha llegado también a la guerra.

Les propongo el siguiente análisis sobre lo que hoy llamamos guerra en su concepto más clásico: veamos la invasión de Ucrania por las tropas rusas denominado eufemísticamente «Operación especial» (está bien puesto: la guerra es otra cosa distinta a la guerra).

Con el fin de evitar los cientos de miles de muertos y heridos existiría la alternativa de ofrecerle al señor Putin el Dombás completo, reconocerle la posesión de Crimea y marcar las fronteras con Rusia a lo largo del río Dniéper o similar. Una negociación política. Es más, esto podría haberse hecho antes del ataque ruso: una propuesta anticipándose a lo que los servicios de información y los mandatarios políticos de medio mundo sabían que iba a producirse. Una llamada al Kremlin por quienes tienen el poder de hacerlo podría haber dado lugar a conversaciones más o menos legales y haber evitado los miles de muertos por uno y otro lado que en unos cuantos años serán olvidados y hasta acusados de los peores crímenes.

Quizá Putin no hubiese movido ni a uno de sus soldados y hubiese lanzado una marcha ¿verde, o mejor roja? Cruzando los ríos Donéts, Oskil y bañándose en el mar de Azov.  Arreglado el asunto. Se traza una raya que marque la nueva frontera y ya solo queda hacer como que deciden los pueblos.

Por la vía pacífica todo es posible y todo es admisible, se nos dice, mientras por otro lado nos armamos hasta los dientes y nadie está dispuesto a entregar las armas.

¡Pero hombres de Dios, invadan o independícense, pero en paz y armonía!

Entreguen las armas y sigan el dictado progresista de la paz mundial, renuncien a la OTAN, olvídense de la nación y de la ley… Dejen que les ocupen o dejen que se les independicen trozos de su nación, todo es negociable y admisible.

Lo verdaderamente progresista es hacer la guerra por vía pacífica, lograr los mismos objetivos, o similares, que con los cañones, aunque la libertad de algunos, la integridad territorial, la soberanía, la legalidad, todo ello se vea ultrajado. ¿Qué más da con tal de lograr la paz?

En Ucrania hubiese sido mucho más sencillo, quizá más largo, o no, pero es seguro que mucho más eficaz. Solo había que llevar a cabo una guerra cognitiva en las zonas a dominar, jugar hábilmente con las organizaciones internacionales, con los medios de comunicación, con los poderes de los poderosos y colocar a unas autoridades títeres en el Dombás, en Crimea, en Kiev, forjar una minoría políticamente agresiva, progresista, candorosa y bondadosa, de aspecto y doctrina pacifista, crear un relato histórico, mientras más falso mejor, e inyectar dinero, mucho dinero. El resto es cosa de dominar los tiempos, de domar al tigre a base de darle de comer gatos. Se equivocó Putin atacando, ¿se equivocó Zelenski y su pueblo tomando las armas, defendiendo hasta el último trozo de su tierra?

Elegiste las armas en lugar de mercadear con la Ley. Tendrás que pagarlo en el campo de batalla, morirás con dignidad y con honor y te recordarán todas las generaciones venideras. Tus hijos y los hijos de tus hijos lucharán por ti. Tu habrás muerto en el intento.

Si entregaste las armas ahora serás mi esclavo; yo diré lo que es ley y a quién debes obedecer. El deshonor te acompañará en el futuro, pero yo te premiaré sin hijos y sin futuro que te juzgue.

La guerra se nos presenta con los generales, los soldados y las armas, como ese fenómeno clásico de muerte en el que los pueblos luchan por la libertad y el futuro de sus hijos. Es solo la visión que tenemos desde la caverna de las sombras. Ella es otra. Los Ejércitos solo sirven para haccr ruido allí donde se quiere que dirijamos la mirada mientras se hace la nueva guerra en otro lugar.

Hoy la guerra se hace de otra manera. Se ataca directamente a la mente del contrario con mensajes melifluos y cuando quieres reaccionar ya no eres tú. No te han echado de tu tierra, sino que ya no sabes cuál era tu tierra ni tu familia ni lo que es honor o deshonor, libertad o esclavitud, ser o no ser, solo sabes que puedes comer, dormir; y eso te basta. No te acuerdas ya de nada, aunque te creas ser un poderoso tigre. Eres fruto de la guerra actual.

Por entregar las armas.

Bien lo sabe Ucrania. Aún conocen el honor de la lucha.

Dialogar. Dialogar. Dialogar.

Vemos a ese desconocido monstruo que irrumpe en la política despacio, con mil caras, obsesivo, que ha elegido una forma peculiar de hacer política: la superioridad por el poder, a toda costa.

Si has entregado las armas no te quejes luego. Con ello habrás entregado las llaves de tu mansión, donde entrarán y se llevarán a tu familia y a tus creencias.

Por cobarde, aunque ese término ya no lo entiendas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

25 septiembre 2023

 

XXXII PROMOCIÓN DE LA ESCALA DE OFICIALES. BODAS DE ORO DE SU JURA DE BANDERA 1973-2023 Ángel Cerdido. Coronel de Cabalería (R.)

El pasado día 15, en el periódico ABC, concretamente en el «Burladero» , Carlos Herrera, dedicó un bonito artículo a vuestra Promoción, la XXXII de la Escala de Oficiales, con motivo de vuestro 50º aniversario de Jura de Bandera, y entre otras cosas decía que el indudable atractivo que tiene para muchos jóvenes formarse en la AGM, y ejercer durante toda su vida la profesión militar, se muestra todos los años en las difíciles pruebas de ingreso, para entrar en la Academia de Zaragoza. Siempre lo fue.
Hoy, los jóvenes de aproximadamente de 18 años, tienen que haber aprobado la EBAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad) con una nota de corte alrededor de los 13 puntos, y exhibir unas notas medias de bachillerato que no están al alcance de todos, superar las pruebas físicas… Tras todo esto, les espera 5 años para convertirse en tenientes, haciendo dos carreras en una, la militar, y otra, equivalente a una ingeniería de organización industrial, y todo para dedicarse a un empleo que no se compensa con dinero. Algo tendrá.
Siempre fue así. Como nos cuenta el periodista toledano del periódico “El Alcázar” Luis Moreno Nieto, con lo sucedido en la convocatoria de agosto de 1907.
Cuando salieron del último ejercicio, sabiendo que habían aprobado, se produjeron escenas jubilosas. Los amigos que ya eran cadetes le ponían sus gorros, y cariñosamente los zarandeaban. Y después al bar más próximo, donde esos amigos se dejaban convidar espléndidamente por el opositor victorioso. Luego le llevaban al sastre para que le tomaran medidas del uniforme. Al final, le dejaban ir a telégrafos para comunicar a su familia el éxito.
Los aspirantes aprobados iniciaban su vida de cadete de primer curso en la Academia de Infantería del Alcázar de Toledo, muchos con 14 años, barbilampiños y acompañados de sus «coeficientes»
Un mes más tarde, al igual que vosotros, prestaron su juramento de fidelidad a la Patria. Ese año, y debido al mal tiempo, el acto se celebro en el picadero del Alcázar, donde 30 años después, se enterraban a los primeros defensores muertos durante el asedio.
Cuento estas pequeñas historias relacionadas con esa promoción, pues me recuerda a la vuestra, también ellos estaban preparados para cuando saliesen de la Academia, ir todos destinados a África, debido a las exigencias de la guerra de Marruecos. La vuestra es una promoción especial, pues se tuvo que acelerar su formación con motivo del negro presagio del Sahara y del conflicto que pudo declararse coincidiendo con la famosa «Marcha Verde».
Formáis parte de la Tercera Época de la General, donde últimamente parece ser que su principal finalidad es «educar, instruir y preparar moralmente a los futuros Oficiales». Puede que de cierta forma, se consolide la primacía de la educación de las humanidades sobre la instrucción militar, siempre buscando la excelencia y el liderazgo, pero es el «Espíritu de la General» el elemento común y de cohesión de todos los oficiales formados en la General.
Vuestra Promoción, hoy sábado 23 de septiembre a las 12´30 horas, conmemorará los 50 años de su Jura de Bandera.
Recientemente fallecido el rey Alfonso XII, su viuda la augusta Dama Doña María Cristina, se dignó bordar con sus propias manos una Bandera dedicada a la General, que fue solemnemente entregada en el patio del Alcázar de Toledo el 17 de julio de 1886.
La actual Bandera de la AGM es la original, la que encargó y entregó la reina María Cristina a la Academia General en Toledo. Es una bandera coronela, y por ser centenaria, histórica. Sobre el lienzo con los colores nacionales, resalta el escudo bordado en el centro , la Cruz de Borgoña de fondo, como a la vieja usanza. Simboliza nuestra historia, nuestros derechos y libertades.
Esta Bandera, el 9 de abril de 1940, salió de su retiro forzoso del Museo del Ejército por la Ley de Azaña, para volver al servicio activo y desde 1942, es custodiada en la Sala de Banderas de la AGM, y desde entonces es el corazón de la misma y nuestro símbolo más preciado. A pesar de los vaivenes de la historia, siempre con la misma bandera, sobre la que todos hemos jurado.
Queridos compañeros de la XXXII, en estos 50 años, salisteis de la AGM con una formación estrictamente militar, pero la democracia que trajo la transición a España, os supuso tener que «adaptaros a esa realidad» y apoyar esa reconversión. Pasasteis de vivir con tres ministros militares (de Tierra, Mar y Aire), a una democracia con otro Gobierno elegido por los ciudadanos, y con un Ministerio de Defensa mandado por un civil. En cierto modo fuisteis espectadores de la decisión del pueblo español, «del que os fiasteis», y con unos Jefes de Estado Mayor al frente de los tres ejércitos. Todos estamos muy orgullosos de vuestro comportamiento y de vuestros resultados.
Por desgracia, no tengo la misma edad que vosotros, como al parecer tiene Carlos Herrera, pero haciendo uso de vuestra invitación, como profesor vuestro que fui, hoy estaré en la Parada Militar del Patio de Armas de la Academia, el «Patio del Rey» de toda la vida, y me emocionaré de nuevo al veros pasar delante de la Bandera, como aquel 23 de septiembre de 1973 cuando estaba en la formación a vuestro lado.
Muchas gracias.

…Que es un soplo la vida
Que cincuenta años no es nada…

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Blog: generaldavila.com

Zaragoza 23 septiembre 2023

TENDREMOS UNA GRAN REINA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Me gusta, mucho; y uno cuando cumple tantos años y por su vida han pasado tantos hombres, miles, a los que ha mandado, y tantos a los que ha obedecido, algo queda de la sabiduría necesaria para distinguir, incluso de lejos, solo respirando en el aire de la zona, el tiempo futuro, si va a ser tormentoso o adivinar una mano firme y resuelta, con virtudes intangibles —tan necesarias—, que va a ser capaz de mandar la Compañía y hacerlo con acierto y el menor número de bajas.

Doña Leonor de Borbón, Princesa de Asturias, Dama Cadete del Ejército de Tierra, está dando unas muestras de entereza, de sacrificio y, por qué no decirlo, de estética, que presuponen una vida de entrega a su Patria, una inteligencia madura a pesar de su juventud y una esperanza de unidad y convivencia que a uno se le ensancha alma y corazón al ver sus imágenes, perdonen la debilidad, vestida de Dama Cadete y esforzada, siempre con una sonrisa, ante el deber que como futura Reina se le exige.

España está en momentos de crisis moral y material, pero es algo que parece intrínseco a la nación española, algo que nos hace buscar al mismo tiempo la unidad mientras nos peleamos por lo contrario. Es preocupante el momento que vivimos, pero hay signos que permiten ver que todo pasará y que teniendo una mano firme que vele y practique lo que siempre nos ha distinguido en el mundo, España seguirá siendo una gran nación, es decir: seguirá siendo España.

Una Academia Militar no es un lugar fácil ni cómodo, no hay tiempo para aburrirse ni quizá para divertirse mucho. Pero es el mejor lugar del mundo para el compañerismo, la unión y socorro y la amistad. Es un lugar, no el único, pero sí especial, donde se ama y se conoce a España, donde desde las diferencias de personalidades, de caracteres, de estilos y educación, de creencias e ilusiones, hay una unidad, una comunidad de doctrina, una comunión, que se resume en una palabra: España. Hay otros sitios, que la Princesa de Asturias conoce y conocerá, pero nunca podrá olvidar una Academia Militar.

La formación en materias militares es muy importante, pero la Princesa de Asturias no ha ingresado allí para aprender táctica ni armamento ni siquiera estrategia, que todo ello lo hará, sino para aprender a conocer el alma de los soldados españoles que son mejor que nadie el fiel reflejo de las virtudes, también defectos, de los españoles. En la Academia Militar todos son infantería a pié, historia militar de España, la de sus soldados que son su sociedad, hombres y mujeres dispuestos a dar la vida por España, por los demás, y hacerlo «a pié y sin dinero» en una Institución cuya principal hazaña es obedecer y donde «nadie espere que ser preferido pueda por la nobleza que hereda, sino por la que él adquiere; porque aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace y sin mirar cómo nace se mira cómo procede».

Ver las imágenes de la Princesa de Asturias emociona, parece alguien muy cercano, familiar, que está lejos de casa formándose para España, para todos nosotros y, a cualquiera, militar o no, eso le hace ver de alguna manera a su hijo a su nieto, en las mismas condiciones, en el trabajo y esfuerzo que ennoblece.

La Princesa de Asturias es hoy motivo de esperanza, es un ejemplo de servicio y es una figura emocionante en esta España que bosteza sin darse cuenta que tenemos la mejor juventud del mundo, lo que exige que seamos buenos maestros. Los alumnos lo son y cuando se está aprendiendo a servir a España todo es poco para rendirse emocionado ante quien lo hace con tanta elegancia, como si ella fuese la misma España.

Que lo es y será: El símbolo de España.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

21 septiembre 2023