DAMA CADETE DOÑA LEONOR DE BORBÓN (II): JURA ANTE LA BANDERA DE ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Hace algo más de un mes la Princesa de Asturias Doña Leonor de Borbón y Ortiz entraba en la Academia General Militar de Zaragoza cuna de la formación de los oficiales del Ejército español. Era un día trascendente para ella, la familia Real y para España. Reunía dos características fáciles de entender. Una la natural preocupación de cualquier familia, sea Real o no, de que tu jovencísima hija se va a enfrentar a una vida además de nueva muy dura, sobre todo este primer periodo hasta que llegue el día soñado: La Jura de Bandera. La otra es la grave responsabilidad que supone afrontar esa formación y que debe hacerlo con el espíritu de una futura Reina.

El resultado ha sido la excelencia. Preguntes por donde preguntes la respuesta es que la Princesa de Asturias ha dado unas muestras de madurez, sensatez, entrega y disposición que han asombrado hasta a los que no teníamos la más mínima duda de sus capacidades. Todos estamos de enhorabuena y lo que podía ser una simple rutina en su formación se ha convertido en júbilo y esperanza hacia el futuro, hacia la grandeza de una España que hoy mira con inquietud a su alrededor.

Cruzaba Doña Leonor la invisible raya que marca los límites de la vida civil y la militar y la primera lección estaba grabada en los muros de la que iba a ser su nueva casa: «Todo por la Patria».

Unos pasos más allá, firme ante el calor del seco agosto zaragozano, se encerraba aquel patio de armas al que la Princesa miraba con el sobrecogimiento del vacío que se mantiene entre sus paredes con o sin formación, un patio de armas siempre lleno de miradas armadas que hicieron ya un día lejano su promesa a la Patria. Un vacío que cada año se llena con la esperanza en los nuevos Cadetes que asombrados se les nubla la mirada cuando por primera vez pisan su suelo adoquinado. Sin duda sobrecoge la nobleza de aquel patio en el que uno se siente impulsado a formar parte de su arquitectura.

Adentrarse en la Academia un paso más allá es encontrarse con la tercera lección. Antes de subir por la histórica escalera del cañón que conducía a los interiores académicos aparece la frase de Vegecio: Si vis pacem, para bellum.

Tras los primeras normas domésticas, entrega de material, saludos y contacto con su nuevo alojamiento, se les hace entrega de una nueva enseñanza que han de aprender rápido: El Decálogo del Cadete, código de honor desde la época del general Franco como Director de la Academia General Militar y que reciben impreso todos los Cadetes para llevarlo siempre consigo, memorizarlo y asimilar su profundo contenido.

DECÁLOGO DEL CADETE

  • Tener un gran amor a la Patriay fidelidad al Rey, exteriorizado en todos los actos de su vida.
  • Tener un gran espíritu militar, reflejado en su vocación y disciplina.
  • Unir a su acrisolada caballerosidad constante celo por su reputación.
  • Ser fiel cumplidor de sus deberes y exacto en el servicio.
  • No murmurar jamás ni tolerarlo.
  • Hacerse querer de sus inferiores y desear de sus superiores.
  • Ser voluntario para todo sacrificio, solicitando y deseando siempre el ser empleado en las ocasiones de mayor riesgo y fatiga.
  • Sentir un noble compañerismo, sacrificándose por el camarada y alegrándose de sus éxitos, premios y progresos.
  • Tener amor a la responsabilidad y decisión para resolver.
  • Ser valerosoy abnegado.

Estas primeras lecciones se asumen antes de vestirse el uniforme de manera que cuando te miras al espejo para componer tu figura militar sabes en qué mundo extraño te has metido, comprendes que el camino que inicias está resumido en una lección sencilla y dolorosa, la más dura y gratificante que puedas haber elegido, esa que un infante de armas y letras dejó resumida en la belleza de unos versos que componen toda la poesía militar:

Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.

Nadie lo olvida y quien ha sido soldado algún día, de soldado muere.

Jurar ante la Bandera de España. Llega el día después de superada la prueba, porque besar la Bandera es un compromiso que obliga más allá que la ley, solo permitido cuando estás en condiciones de cumplirlo.

Hasta este momento todo ha sido una dura prueba, un tan arduo como bello camino que termina con un beso a la Bandera que recorrerá tu médula, tu sensibilidad, tu razón y convicción del amor  a tu Patria, y con ello conocerás cómo y porqué los soldados de España dan la vida por su bandera.

No hay explicación. Hay que vivir el día y sentir desde la formación el momento y la unión, el milagro que en aquel Patio de Armas de la Academia General Militar de Zaragoza se produce entre los que besan su Bandera. No hay momento igual ni se puede transmitir un relato que alcance lo que uno siente.

Después de años, de muchos años, nadie olvida el día ni el lugar. España, en los pliegues de su Bandera, llevará agradecida hasta tu último día el beso que recibió. Un beso que es compromiso de eternidad.

Soldado, Infante, Príncipe o Princesa, Rey o Reina, que aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace y sin mirar cómo nace se mira cómo procede.

¡Enhorabuena Alteza!

En palabras de Vuestro bisabuelo: ¡Por España! ¡Todo por España!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 octubre 2023

 

 

 

LA BANDA DE GUERRA DE LA LEGIÓN. General Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001-2004

La Asociación Nacional de Veteranos de Bandas de guerra me pidió una colaboración escrita para su revista que acaba de ser editada. Para mí es un grito al deber, un ¡A mí la Legión! que no puedo dejar pasar porque además en este caso viene de los Veteranos de mi querida Banda de Guerra.

La Legión entra por la música y la música de la Legión es de guerra, es una danza para el combate, el preludio del duelo y el sonido del dolor después del combate cuando con tus propias manos recoges al compañero herido o le das sepultura al muerto. Sin música, sin Banda de guerra no hay lucha ni combate, no hay boda más allá de la muerte. La Legión sin Banda de guerra no es nada, no es Legión ni es unidad ni el Credo tiene sentido. La Legión empieza por un toque de corneta y termina con un pasodoble sin letra, solo con tambor y corneta.

Himnos y canciones de la Legión. Su Banda de Guerra.

Era el deseo de Millán-Astray que La Legión contara con sus propios himnos y canciones «…que abrevian los kilómetros y alivian la fatiga. Todas las noches, a la retreta, se cantarán esos himnos solemnemente, y siempre, siempre, la Legión rendirá el homenaje del recuerdo a sus muertos».

Iba a ser la música la expresión de la mística legionaria. Para entrar en el corazón humano hay que cruzar la antecámara de los oídos. El silencio de la tragedia legionaria sólo podía ser expresado a través de sus canciones o con el rezo conjunto, recio y vibrante de los espíritus del Credo.

Porque en la Legión hay poco que entender o discutir; aquí no se habla, se reza… La oración tiene el sonido lejano de la corneta a la que contesta el tambor. Aquí se habla y se entiende con la música y es por eso que quien lleva el ritmo es la Banda, la Banda de Guerra.

Porque no se habla cuando se va a luchar pero se reza cuando se va a morir.

Así surge la música legionaria que busca la trascendencia, vencer el miedo y la zozobra. Cantando oyes al compañero en compañía hacia la muerte y silencias a los enemigos del alma. La música te hace fuerte, hace legión, cohesiona y acompaña en el recuerdo de las hazañas que fueron y en la esperanza de las que vendrán.

Nace la melodía del combate, la combinación del ritmo del ataque con la armonía de la ciega y feroz acometividad que te arrastra hacia el mayor honor, morir en el combate.

Millán–Astray sabía que sin la música no habría Legión, que sin el sonido de guerra no habría valor, que sin la corneta no habría mando ni victoria, que solo era música su Legión.

En mis años al mando de la Legión cuidé a mi querida Banda de Guerra y siempre que pude iba a visitarles en sus ensayos, allí en un rincón del acuartelamiento, más legionarios que nadie, con su especial color y sonido de legión, unos tipos muy bravos en los que descubrí que eran el motor de la Legión.

Hoy llevo su sonido dentro y en cuanto oigo un tambor y las cornetas sé que allí está el valor, el Credo, la guerra y el honor, porque esa es el referente eso es la Legión.

Gracias amigos por permitirme seguir a vuestro lado y que suene la contraseña de la Legión, esa que despierta el alma cuando el cornetín suena por encima del fragor del combate anunciando el inminente momento del encuentro con la victoria o la muerte:

¡Legionarios a luchar!

¡Legionarios a morir!

Vuestro general de entonces y admirador hoy

General Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001-2004

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04 octubre 2023

EL AGUIJÓN Y LA GUERRA Rafael Dávila Álvarez

Cuando se hace uso de las armas conviene antes de disparar analizar los pros y los contras no sea que nos causemos grave daño a nosotros mismos.

Este verano fui a abrir el ventanuco del techo del ático de casa para ventilarlo y me encontré con la desagradable sorpresa de un enorme avispero en activo por lo que cerré de inmediato la ventana y me fui a comprar el correspondiente aerosol contra avispas.

Resultó que no era fácil de manejar, entrañaba riesgos evidentes para la respiración además de ser muy peligroso si no actuabas con mucho cuidado ya que las avispas al sentirse atacadas podían revolverse con facilidad y darte un serio disgusto.

Siguiendo todo tipo de instrucciones, protegido con el conocimiento y las herramientas adecuadas, al día siguiente, al atardecer, me dirigí con las armas en la mano a declarar la guerra a las avispas. No oculto que ante enemigo tan desconocido y portador de arma tan mitológica como es su aguijón tuve que hacer un detallado planeamiento para elegir la opción más favorable y protegerme ante la más peligrosa. Una de las tácticas a seguir fue atacar casi en la oscuridad para evitar que las avispas pudiesen ver a su enemigo; rechacé cegarlas con humo no fuese que por esas cosas de la vida prendiese el tejado. Incluso me informé en el ayuntamiento por si era delito ecológico o algo así, por si debía dejar entrar en casa a las avispas, darlas de comer o cosa parecida. Soy muy respetuoso con el medio ambiente y me encantan los animalitos, incluso sonrío al vecino cuando su perro levanta la pata en la entrada de casa (o peor). Me dijeron que si eran avispas y no abejas, ni ovejas, llamase a una empresa de esas que matan cucarachas y chinches, así que como de eso en mi casa no hay decidí emitir el bando de guerra.

Día D; hora H.

En penumbra subo al ático. Enciendo una vela y en el cristal del ventanuco, a través del que suelen verse las estrellas, a veces la luna, descubro la silueta fantasmagórica de un dragón de pared.

Sobre el cristal, la silueta, el fondo lejano era un pequeño cielo de estrellas, la vela hacía juegos de luces en el vidrio. Permanezco un buen rato quieto ante ese espectáculo insólito. Acerco la vela. No se ven las avispas. Estarán metidas en las celdas de su colmena. Ese era el plan, pillarlas ya dormidas, y entonces disparar mí arma en forma del peligroso aerosol.

Al ver al dragón tan cerca del avispero decido dejar el ataque para no pillar en línea de fuego a tan bondadoso y eficaz animalito que contribuye a mantener alejados a mosquitos y otros impertinentes bichitos veraniegos. Antes de retirarme me acerco más al ventanuco, vela en mano, quiero fotografiar en mi mente ese momento, la salamandra no se inquieta, no se mueve, ¡sorpresa!, no doy crédito a lo que veo. De la boca del dragón de pared sale el abdomen de una avispa del que aún se observa el finísimo aguijón y algo de una de sus transparentes alas.

¡Mi amigo el dragón estaba cenado avispas!

Al día siguiente abandoné el plan previsto, me deshice de las armas de ataque y decidí no abrir el ventanuco y aguantar el zumbido de las avispas. No era cosa de que al dragón o dragones les faltase su alimento.

Pasó el tiempo y cuando ya tenía casi olvidadas a las avispas un día en el cuarto de baño de casa vi a una de ellas que se había colado por el respiradero. Subí de inmediato al ático y abrí con cuidado el ventanuco. Allí estaba el enorme avispero, pero sin rastro de avispas. No había ninguna y pude retirar la colmena con una espátula sin riesgo alguno.

El dragón o dragones habían acabado con la plaga y su molesto zumbido amenazador de aguijones.

Al atardecer en la tapia del patio, vi una reunión a la que no estaba invitado. Dragones y dragoncitos, tamaños diversos, en familia, se reunían al calor de los últimos rayos de Sol.

«Por eso dice el maestro Wang: “Si un gato está en la entrada de una ratonera, diez mil ratones no se atreverán a salir; cuando un tigre guarda un vado, diez mil ciervos no podrán cruzarlo”».

Es necesario aprender a hacer la guerra antes de disparar. Nunca dejarla en manos de aficionados.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 septiembre 2023

 

ENTREGUEMOS LAS ARMAS. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me gustaría hacerles una consulta. No respondan ahora, sino después de meditarlo.

La guerra, las armas, los enfrentamientos entre naciones o las guerras civiles tienen una historia larga, explicada y explicable en base a unas u otras razones que las producen. Eran guerras con todo el sentido del término y en ellas se medían las fuerzas ejércitos complejos y de su resultado dependía el futuro de las naciones. Hoy parece que todo es igual, pero nada es ni parecido.

Hay guerras como las de antes, sus sucedáneos ahora nos las recuerdan, con sus generales y soldados, con sus heroicos comportamientos, sus cañones, barcos y aviones; no es más que una falsa fachada que oculta la cruel realidad de las guerras actuales que se mueven en otros parámetros, pero con los mismos objetivos de Agamenón: dominar la voluntad del contrario, derrotar su libertad y aniquilar su voluntad. Disponer de los hombres y sus riquezas. Hoy los generales y las tropas son simples juegos de guerra en manos de habilidosas mentes que cosechan en otros campos mientras aquellos se matan con sus jueguecitos de artillería.

Hoy también se esclaviza, se ocupa, se invade y se ataca a la integridad territorial y la soberanía de una nación; pero con armas distintas. La cacareada libertad está más en peligro que nunca porque todos la quieren y eso no es posible.

Hoy se ganan voluntades o aniquilan libertades de otra manera, con otra escuela de guerra, con mejores resultados que incluso parecen legales; hasta llegan a serlo cuando todo vale menos pegar tiros. Es el progresismo que ha llegado también a la guerra.

Les propongo el siguiente análisis sobre lo que hoy llamamos guerra en su concepto más clásico: veamos la invasión de Ucrania por las tropas rusas denominado eufemísticamente «Operación especial» (está bien puesto: la guerra es otra cosa distinta a la guerra).

Con el fin de evitar los cientos de miles de muertos y heridos existiría la alternativa de ofrecerle al señor Putin el Dombás completo, reconocerle la posesión de Crimea y marcar las fronteras con Rusia a lo largo del río Dniéper o similar. Una negociación política. Es más, esto podría haberse hecho antes del ataque ruso: una propuesta anticipándose a lo que los servicios de información y los mandatarios políticos de medio mundo sabían que iba a producirse. Una llamada al Kremlin por quienes tienen el poder de hacerlo podría haber dado lugar a conversaciones más o menos legales y haber evitado los miles de muertos por uno y otro lado que en unos cuantos años serán olvidados y hasta acusados de los peores crímenes.

Quizá Putin no hubiese movido ni a uno de sus soldados y hubiese lanzado una marcha ¿verde, o mejor roja? Cruzando los ríos Donéts, Oskil y bañándose en el mar de Azov.  Arreglado el asunto. Se traza una raya que marque la nueva frontera y ya solo queda hacer como que deciden los pueblos.

Por la vía pacífica todo es posible y todo es admisible, se nos dice, mientras por otro lado nos armamos hasta los dientes y nadie está dispuesto a entregar las armas.

¡Pero hombres de Dios, invadan o independícense, pero en paz y armonía!

Entreguen las armas y sigan el dictado progresista de la paz mundial, renuncien a la OTAN, olvídense de la nación y de la ley… Dejen que les ocupen o dejen que se les independicen trozos de su nación, todo es negociable y admisible.

Lo verdaderamente progresista es hacer la guerra por vía pacífica, lograr los mismos objetivos, o similares, que con los cañones, aunque la libertad de algunos, la integridad territorial, la soberanía, la legalidad, todo ello se vea ultrajado. ¿Qué más da con tal de lograr la paz?

En Ucrania hubiese sido mucho más sencillo, quizá más largo, o no, pero es seguro que mucho más eficaz. Solo había que llevar a cabo una guerra cognitiva en las zonas a dominar, jugar hábilmente con las organizaciones internacionales, con los medios de comunicación, con los poderes de los poderosos y colocar a unas autoridades títeres en el Dombás, en Crimea, en Kiev, forjar una minoría políticamente agresiva, progresista, candorosa y bondadosa, de aspecto y doctrina pacifista, crear un relato histórico, mientras más falso mejor, e inyectar dinero, mucho dinero. El resto es cosa de dominar los tiempos, de domar al tigre a base de darle de comer gatos. Se equivocó Putin atacando, ¿se equivocó Zelenski y su pueblo tomando las armas, defendiendo hasta el último trozo de su tierra?

Elegiste las armas en lugar de mercadear con la Ley. Tendrás que pagarlo en el campo de batalla, morirás con dignidad y con honor y te recordarán todas las generaciones venideras. Tus hijos y los hijos de tus hijos lucharán por ti. Tu habrás muerto en el intento.

Si entregaste las armas ahora serás mi esclavo; yo diré lo que es ley y a quién debes obedecer. El deshonor te acompañará en el futuro, pero yo te premiaré sin hijos y sin futuro que te juzgue.

La guerra se nos presenta con los generales, los soldados y las armas, como ese fenómeno clásico de muerte en el que los pueblos luchan por la libertad y el futuro de sus hijos. Es solo la visión que tenemos desde la caverna de las sombras. Ella es otra. Los Ejércitos solo sirven para haccr ruido allí donde se quiere que dirijamos la mirada mientras se hace la nueva guerra en otro lugar.

Hoy la guerra se hace de otra manera. Se ataca directamente a la mente del contrario con mensajes melifluos y cuando quieres reaccionar ya no eres tú. No te han echado de tu tierra, sino que ya no sabes cuál era tu tierra ni tu familia ni lo que es honor o deshonor, libertad o esclavitud, ser o no ser, solo sabes que puedes comer, dormir; y eso te basta. No te acuerdas ya de nada, aunque te creas ser un poderoso tigre. Eres fruto de la guerra actual.

Por entregar las armas.

Bien lo sabe Ucrania. Aún conocen el honor de la lucha.

Dialogar. Dialogar. Dialogar.

Vemos a ese desconocido monstruo que irrumpe en la política despacio, con mil caras, obsesivo, que ha elegido una forma peculiar de hacer política: la superioridad por el poder, a toda costa.

Si has entregado las armas no te quejes luego. Con ello habrás entregado las llaves de tu mansión, donde entrarán y se llevarán a tu familia y a tus creencias.

Por cobarde, aunque ese término ya no lo entiendas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

25 septiembre 2023

 

XXXII PROMOCIÓN DE LA ESCALA DE OFICIALES. BODAS DE ORO DE SU JURA DE BANDERA 1973-2023 Ángel Cerdido. Coronel de Cabalería (R.)

El pasado día 15, en el periódico ABC, concretamente en el «Burladero» , Carlos Herrera, dedicó un bonito artículo a vuestra Promoción, la XXXII de la Escala de Oficiales, con motivo de vuestro 50º aniversario de Jura de Bandera, y entre otras cosas decía que el indudable atractivo que tiene para muchos jóvenes formarse en la AGM, y ejercer durante toda su vida la profesión militar, se muestra todos los años en las difíciles pruebas de ingreso, para entrar en la Academia de Zaragoza. Siempre lo fue.
Hoy, los jóvenes de aproximadamente de 18 años, tienen que haber aprobado la EBAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad) con una nota de corte alrededor de los 13 puntos, y exhibir unas notas medias de bachillerato que no están al alcance de todos, superar las pruebas físicas… Tras todo esto, les espera 5 años para convertirse en tenientes, haciendo dos carreras en una, la militar, y otra, equivalente a una ingeniería de organización industrial, y todo para dedicarse a un empleo que no se compensa con dinero. Algo tendrá.
Siempre fue así. Como nos cuenta el periodista toledano del periódico “El Alcázar” Luis Moreno Nieto, con lo sucedido en la convocatoria de agosto de 1907.
Cuando salieron del último ejercicio, sabiendo que habían aprobado, se produjeron escenas jubilosas. Los amigos que ya eran cadetes le ponían sus gorros, y cariñosamente los zarandeaban. Y después al bar más próximo, donde esos amigos se dejaban convidar espléndidamente por el opositor victorioso. Luego le llevaban al sastre para que le tomaran medidas del uniforme. Al final, le dejaban ir a telégrafos para comunicar a su familia el éxito.
Los aspirantes aprobados iniciaban su vida de cadete de primer curso en la Academia de Infantería del Alcázar de Toledo, muchos con 14 años, barbilampiños y acompañados de sus «coeficientes»
Un mes más tarde, al igual que vosotros, prestaron su juramento de fidelidad a la Patria. Ese año, y debido al mal tiempo, el acto se celebro en el picadero del Alcázar, donde 30 años después, se enterraban a los primeros defensores muertos durante el asedio.
Cuento estas pequeñas historias relacionadas con esa promoción, pues me recuerda a la vuestra, también ellos estaban preparados para cuando saliesen de la Academia, ir todos destinados a África, debido a las exigencias de la guerra de Marruecos. La vuestra es una promoción especial, pues se tuvo que acelerar su formación con motivo del negro presagio del Sahara y del conflicto que pudo declararse coincidiendo con la famosa «Marcha Verde».
Formáis parte de la Tercera Época de la General, donde últimamente parece ser que su principal finalidad es «educar, instruir y preparar moralmente a los futuros Oficiales». Puede que de cierta forma, se consolide la primacía de la educación de las humanidades sobre la instrucción militar, siempre buscando la excelencia y el liderazgo, pero es el «Espíritu de la General» el elemento común y de cohesión de todos los oficiales formados en la General.
Vuestra Promoción, hoy sábado 23 de septiembre a las 12´30 horas, conmemorará los 50 años de su Jura de Bandera.
Recientemente fallecido el rey Alfonso XII, su viuda la augusta Dama Doña María Cristina, se dignó bordar con sus propias manos una Bandera dedicada a la General, que fue solemnemente entregada en el patio del Alcázar de Toledo el 17 de julio de 1886.
La actual Bandera de la AGM es la original, la que encargó y entregó la reina María Cristina a la Academia General en Toledo. Es una bandera coronela, y por ser centenaria, histórica. Sobre el lienzo con los colores nacionales, resalta el escudo bordado en el centro , la Cruz de Borgoña de fondo, como a la vieja usanza. Simboliza nuestra historia, nuestros derechos y libertades.
Esta Bandera, el 9 de abril de 1940, salió de su retiro forzoso del Museo del Ejército por la Ley de Azaña, para volver al servicio activo y desde 1942, es custodiada en la Sala de Banderas de la AGM, y desde entonces es el corazón de la misma y nuestro símbolo más preciado. A pesar de los vaivenes de la historia, siempre con la misma bandera, sobre la que todos hemos jurado.
Queridos compañeros de la XXXII, en estos 50 años, salisteis de la AGM con una formación estrictamente militar, pero la democracia que trajo la transición a España, os supuso tener que «adaptaros a esa realidad» y apoyar esa reconversión. Pasasteis de vivir con tres ministros militares (de Tierra, Mar y Aire), a una democracia con otro Gobierno elegido por los ciudadanos, y con un Ministerio de Defensa mandado por un civil. En cierto modo fuisteis espectadores de la decisión del pueblo español, «del que os fiasteis», y con unos Jefes de Estado Mayor al frente de los tres ejércitos. Todos estamos muy orgullosos de vuestro comportamiento y de vuestros resultados.
Por desgracia, no tengo la misma edad que vosotros, como al parecer tiene Carlos Herrera, pero haciendo uso de vuestra invitación, como profesor vuestro que fui, hoy estaré en la Parada Militar del Patio de Armas de la Academia, el «Patio del Rey» de toda la vida, y me emocionaré de nuevo al veros pasar delante de la Bandera, como aquel 23 de septiembre de 1973 cuando estaba en la formación a vuestro lado.
Muchas gracias.

…Que es un soplo la vida
Que cincuenta años no es nada…

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

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Zaragoza 23 septiembre 2023

TENDREMOS UNA GRAN REINA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Me gusta, mucho; y uno cuando cumple tantos años y por su vida han pasado tantos hombres, miles, a los que ha mandado, y tantos a los que ha obedecido, algo queda de la sabiduría necesaria para distinguir, incluso de lejos, solo respirando en el aire de la zona, el tiempo futuro, si va a ser tormentoso o adivinar una mano firme y resuelta, con virtudes intangibles —tan necesarias—, que va a ser capaz de mandar la Compañía y hacerlo con acierto y el menor número de bajas.

Doña Leonor de Borbón, Princesa de Asturias, Dama Cadete del Ejército de Tierra, está dando unas muestras de entereza, de sacrificio y, por qué no decirlo, de estética, que presuponen una vida de entrega a su Patria, una inteligencia madura a pesar de su juventud y una esperanza de unidad y convivencia que a uno se le ensancha alma y corazón al ver sus imágenes, perdonen la debilidad, vestida de Dama Cadete y esforzada, siempre con una sonrisa, ante el deber que como futura Reina se le exige.

España está en momentos de crisis moral y material, pero es algo que parece intrínseco a la nación española, algo que nos hace buscar al mismo tiempo la unidad mientras nos peleamos por lo contrario. Es preocupante el momento que vivimos, pero hay signos que permiten ver que todo pasará y que teniendo una mano firme que vele y practique lo que siempre nos ha distinguido en el mundo, España seguirá siendo una gran nación, es decir: seguirá siendo España.

Una Academia Militar no es un lugar fácil ni cómodo, no hay tiempo para aburrirse ni quizá para divertirse mucho. Pero es el mejor lugar del mundo para el compañerismo, la unión y socorro y la amistad. Es un lugar, no el único, pero sí especial, donde se ama y se conoce a España, donde desde las diferencias de personalidades, de caracteres, de estilos y educación, de creencias e ilusiones, hay una unidad, una comunidad de doctrina, una comunión, que se resume en una palabra: España. Hay otros sitios, que la Princesa de Asturias conoce y conocerá, pero nunca podrá olvidar una Academia Militar.

La formación en materias militares es muy importante, pero la Princesa de Asturias no ha ingresado allí para aprender táctica ni armamento ni siquiera estrategia, que todo ello lo hará, sino para aprender a conocer el alma de los soldados españoles que son mejor que nadie el fiel reflejo de las virtudes, también defectos, de los españoles. En la Academia Militar todos son infantería a pié, historia militar de España, la de sus soldados que son su sociedad, hombres y mujeres dispuestos a dar la vida por España, por los demás, y hacerlo «a pié y sin dinero» en una Institución cuya principal hazaña es obedecer y donde «nadie espere que ser preferido pueda por la nobleza que hereda, sino por la que él adquiere; porque aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace y sin mirar cómo nace se mira cómo procede».

Ver las imágenes de la Princesa de Asturias emociona, parece alguien muy cercano, familiar, que está lejos de casa formándose para España, para todos nosotros y, a cualquiera, militar o no, eso le hace ver de alguna manera a su hijo a su nieto, en las mismas condiciones, en el trabajo y esfuerzo que ennoblece.

La Princesa de Asturias es hoy motivo de esperanza, es un ejemplo de servicio y es una figura emocionante en esta España que bosteza sin darse cuenta que tenemos la mejor juventud del mundo, lo que exige que seamos buenos maestros. Los alumnos lo son y cuando se está aprendiendo a servir a España todo es poco para rendirse emocionado ante quien lo hace con tanta elegancia, como si ella fuese la misma España.

Que lo es y será: El símbolo de España.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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21 septiembre 2023

 

¡A LOS CABALLEROS LEGIONARIOS!: TODO SOIS PORQUE SOLO A LA LEGIÓN TENÉIS. 20 DE SEPTIEMBRE 2023 Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001-2004

 

Cuando leí por primera vez el Credo de la Legión creí imposible que aquello se cumpliese.

Cuando escuché por primera vez recitar el Credo de la Legión creí que aquellos no eran hombres.

Cuando recité por primera vez el Credo de la Legión creí que otro mundo era posible.

Cuando leí, escuché, recité aquella oración, compuse una vida al compás  de otras, las suyas, sin importarme la mía.

Cuando dejé la Legión creí que nunca volvería, pero ya nada pudo separarme del que fue mi único camino.

Compañerismo dejó de tener sentido sin jugarte la vida con él.

Amistad no existía cuando nadie estaba a tu lado poseído de la misma soledad que tú.

Unión y socorro era innecesario cuando ya nadie acude al gritar ¡A mi  la Legión!

Cuando ya no está tu querido pelotón.

Aquel amigo legionario que te daba la mano, solo eso, que es todo lo que tiene.

El que su último disparo, único que le quedaba, era para defenderte y morir a tu lado.

No abandonarte nunca, cuando hoy todo es abandono.

Quise ser legionario, porque eras todos y, por tanto, nadie.

Porque eras invisible y por tanto pobre. Eras Legión.

Donde el singular no existe, no eres sin el plural: aquí somos. De la Legión.

La que penetra a todos, todas las formas y estados, todas las partes y parte el corazón.

Invisible Legión que se cuela por las rendijas del alma.

Nada es.

Nada tiene nada quiere.

Nada da.

Nada serás.

Solo está, sola, solo, siempre.

Sueña y se cuela.

Nada de almas simples que no entienden.

Nada necesitas después de haber leído, escuchado y recitado: ¡Por ir a tu lado a verte!

¿Qué más quieres?

Ser pobre es serlo todo. Eres: Caballero. Eres: Legionario. Caballero Legionario, sin estrellas ni galones ni medallas ni condecoraciones ni méritos. Nada

Solo eres, no estás. Eres grupo, Escuadra, Pelotón, Compañía, Bandera y Formación, Tercio de la Legión.

Eres el tesoro que envidian quienes todo tienen.

Eres todo siendo nadie. Hasta que por ella mueres.

Nada te deben, tú nada tienes ni quieres.

Lo diré una vez más: esto ocurre solo un tiempo y, cuando se acaba el tiempo, nada hay más allá de esa vida que empieza y acaba en un Credo.

Nunca creí que existiese algo parecido y que aquellos que lo recitaban fuesen hombres.

Ahora lo sé: No lo eran. Eran ¡Caballeros legionarios!

No quedan… muchos con ese nombre.

Muchos están. No todos lo son.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva La Legión!

Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001-2004

El novio de la muerte 

20 septiembre 2023. Aniversario fundacional de la Legión

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¿SOY UN PESIMISTA? Rafael Dávila Álvarez

Algunos me tachan de pesimista; está claro que por lo que escribo y no porque me conozcan que eso es otra cosa, parecida, pero no es lo mismo. Puede que ni aún así sea posible catalogar a nadie.

Los que a diario se enfrentan con el folio en blanco, un mensaje que compartir, aunque nadie lo lea, una meditación en la que profundizar y hacerlo en alta voz, no pueden ser adjuntos al calificativo, sino leídos o rechazados. Meditar en ti o sobre lo que otros dicen es un acto individual que forma parte del mayor sentido que tiene la libertad: pensar. Y lo es por  hacerlo como quieras y sobre lo que quieras sin tener que dar explicaciones a nadie.

Por lo que pensamos, y no escribimos, muchos estaríamos condenados para siempre bajo el juicio de los hombres constituidos en tribunal.

Desde Platón y mientras no se demuestre lo contrario, deberíamos dejar las hipótesis calificativas para aceptar lo que es inaceptable, pero tan real que a unos conduce al pesimismo, a otros a bregar con la inteligencia y poner la razón a trabajar. Sin calificar.

Nada define la situación como la metáfora escénica en la que Platón nos retrata prisioneros en una caverna donde las cadenas nos tienen cara a la pared, detrás una hoguera y a nuestras espaldas alguien mueve personajes  que como siluetas, como sombras, se proyectan sobre el muro que conforman lo que tú crees vida y realidad. Encadenados creemos vivir entre las narraciones que allí se escenifican. No se te pasará por la cabeza pensar que aquello es fruto de la prisión y no la realidad.

¿Servirá de algo que uno de ellos logre liberarse, gire la cabeza, salga a la luz y compruebe que todo era un fraude?

Lo hacemos a diario, lo constatamos, ofrecemos los datos y las imágines: ¿Es ser pesimista? ¿De qué sirve haberse liberado de las cadenas cuando ya no puedes encabezar un ejército por ser demasiado viejo?

Quedará claro que a ser esclavos llamamos libertad u optimismo.

El humilde sabio, desde su retiro, miraba por la pulida lente que él mismo trabajó a base de pensar: «Quedan como guardianes de la libertad aquellos que no tienen miedo ni esperanza y no dependen, por tanto, más que de sí mismos» (Baruch Spinoza).

Vivimos delante de un «Golpe de Estado sin derramamiento de sangre» que es como la sombra que percibimos, nos lo gritan desde fuera los que se han librado de las cadenas, los que han escapado de la vigilancia de las cámaras y micrófonos, de las reuniones y confabulaciones, los no vigilados. Los apestados, los que no consumen datos; solo deambulan dando gritos que nadie escucha: ¡Os están robando la nación y la libertad! ¡Rebelaros!

Aturdidos por los derechos ¿humanos? Las bondades ¿de los programas políticos?, por los recursos ¿corruptos? y las dictaduras de lo colectivo, te manipulan entre datos para que consumas su producto.

El dominio no es a base de derramar sangre, no son necesarias las armas clásicas, solo es necesario el control sobre cada uno de nosotros, las cadenas firmes, que impiden volverte a la realidad.

Sólo una colección de pesimistas somos los que después de haber salido de la caverna, después de dejar a otros en la taberna, deambulamos sin caer en sus redes, esclavos de la vejez, aún indomables, libres siempre y pesimistas.

Es solo la primera fase. Luego vienen otras peores, cuando te dice el Estado policial y vigilante, uniformado en formas y expresiones:

—«No se ponga usted nervioso Caballero y haga lo que yo le digo».

Dejamos la cueva y como no queremos volver a ella somos tratados como locos, encerrados en las prisiones de la ciencia y la tecnología o tomados por agresivos. Los pesimistas podemos llegar a ser peligrosos y tomar las armas.

«He cuidado atentamente de no burlarme de las acciones humanas, no deplorarlas, ni detestarlas, sino entenderlas» (Spinoza).

En mi caso me burlo cuando me llaman pesimista, lo deploro, detesto y no lo entiendo.

Es el misterioso Discurso de la servidumbre voluntaria de Etienne de la Boétie.

Optimista no. Siervo de nadie. Salgan fuera y comprueben.

Que cada cual vea.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

14 septiembre 2023

 

DAMA CADETE DOÑA LEONOR DE BORBÓN (I) Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Este es un artículo largo, muy largo, demasiado corto para la larga historia de nuestra Corona y sus avatares que para bien o mal siempre han ido al lado de la historia militar de España, porque todas las naciones, se oculte o no, se han construido y destruido con las armas o como consecuencia de ellas.

El ingreso de la Princesa de Asturias en la Academia General Militar de Zaragoza no ha sido la noticia del verano. Pronto fue olvidada y sustituida por la mugre informativa que nos asola. Después de unos días de detallada y oficial información dimos paso a la España profunda del chisme, la ofensa y la corrupción moral que se predica como doctrina social a cambio de lectores ávidos de morbo y de ver la paja en el ojo ajeno. Es un tipo de información que da dinero, educa en el borreguismo y deforma.

Conviene regresar, aunque solo sea un destello, al balcón desde donde se contempla la España con historia, la de la formación humana, la educación en valores intangibles y el respeto a la individualidad de cada uno sin olvidar que muchos dieron su vida por la unidad y construcción de esta gran nación: España; ya que es conocido que «La negligencia individual provoca un prejuicio colectivo, y la diligencia propia produce un triunfo colectivo». Norma de educación cívica y de convivencia cuando amas más allá de tus propias ambiciones.

Eso es algo que se tiene muy en cuenta en una Academia Militar donde se forma la individualidad para el conjunto, donde se deja de ser uno para ser compañía. Acertaba el Nobel española Cela: «La Infantería no es la masa, es la compañía».

La fundación de la Academia General Militar data del 20 de febrero de 1882 en Toledo (Primera Época. La Segunda Época abarca desde 1927 a 1931 en la ciudad de Zaragoza). Es el nacimiento del espíritu de la General. El de unidad en la vocación, el servicio, compañerismo, patriotismo, honor y valor, que reciben los futuros oficiales del Ejército de Tierra en su formación en la Academia General Militar de Zaragoza y que constituye la correa de transmisión que alcanza a todos los que visten el uniforme caqui de nuestro Ejército. La II República ordenó su cierre en un intento de acabar con la unidad del Ejército, con el único espíritu conjunto al servicio de la Patria. Hoy es preocupante el dato que reflejan algunas encuestas: «La disciplina y la jerarquía, así como los distintos rangos o empleos se consideran como una falta de democracia. En el caso de la disciplina, se ve negativo que sea acrítica y que se convierta en obediencia ciega. Se critica también el corte de pelo, el uniforme de la Legión y en general los uniformes por ser demasiado militares» (Observatorio sociológico sobre la percepción de las actividades, planes y programas del Plan de Cultura y Conciencia de Defensa. 2019).

Es difícil ser militar, arriesgado también, criticado, desconocido o ignorado, pero a pesar de ello los jóvenes españoles saben del amor a España y se integran con vocación y entrega absoluta al oficio de las armas.

Evoluciona el pensamiento, el mundo recorre caminos nuevos, cambian las costumbres y se avanza en ciencia y tecnología, pero las armas siguen siendo un oficio que da sentido al progreso, que defiende la convivencia, que pone orden ante la violencia, que permite el imperio de la ley y la justicia, protege los derechos humanos, la diversidad y cuida de los recursos vitales mientras preserva la naturaleza. Sin unos ejércitos modernos y eficaces el mundo no se sostendría ante los cada vez mayores y crueles ataques al hombre, a la soberanía e integridad territorial de las naciones y a los deseos de paz.

Los recursos cada vez son más escasos y el futuro que se divisa está plagado de riesgos y amenazas en un ataque sin precedentes a lo más elemental: la vida.

No creo que se necesiten muchas más explicaciones para respetar y sentir de cerca la vida militar. Así estaremos en mejores condiciones de entender y responder a la pregunta:

¿Por qué la Princesa de Asturias debe tener formación Militar?

Conviene aclarar que lo único legislado sobre la carrera militar del Príncipe de Asturias está en la Ley de Carrera Militar, a todas luces insuficiente.

En el artículo 2.2 dice: «El Príncipe de Asturias podrá desarrollar la carrera militar y tener los empleos militares que, mediante real decreto, determine el Gobierno, que queda facultado para establecer un régimen propio y diferenciado teniendo en cuenta las exigencias de su alta representación y su condición de heredero de la Corona de España».

Y posteriormente en la disposición adicional primera:

«La carrera militar de Su Alteza Real Don Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias, se ajusta a un régimen propio y diferenciado regulado mediante real decreto aprobado en Consejo de Ministros, basado en el régimen del personal de las Fuerzas Armadas y teniendo en cuenta las exigencias de su alta representación y las circunstancias que concurren en su persona como heredero de la Corona de España».

No hay nada más legislado sobre la carrera militar del Príncipe de Asturias, sino un real decreto sacado ad hoc para la carrera militar de la Princesa Leonor, sin recorrido legal ni futuro para la Corona.

Todo queda en ese condicional «podrá desarrollar…» que se traduce en voluntad del Gobierno. Ni siquiera del Rey.

Contestemos ahora al porqué del ingreso de la Princesa de Asturias en la Academia Militar, aunque antes permítanme compartir con ustedes un comentario.

¿Conocen alguna carrera, profesión, oficio, trabajo… en el que se firme un contrato por el que te comprometes a dar tu vida en defensa de la vida de los demás?: solo la militar.

«¿…si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

De manera que parece lógico que quien va a asumir el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas (Art. 62 h de la Constitución) conozca de cerca a sus soldados y se forme como el primero de ellos.

Son razones evidentes que pueden ustedes leer en el Real Decreto mencionado 173/2023 de 14 de marzo. Pero hoy quisiera traerles otras razones más profundas que las que recogen las disposiciones legales; son las morales e históricas cuyos sentimientos y valores no sabría recoger la Ley.

Lo contaré de manera gráfica porque, aunque ya contado, el hombre necesita escuchar muchas veces el relato para no olvidarlo o cambiarlo por otro.

En su libro Arte del Buen Mandar Español el general Bermúdez de Castro nos cuenta una bella historia:

En cierta ocasión se encontraba el Tercio de Antonio Leiva, el mejor discípulo del Gran Capitán, pasando revista por el Veedor cuando a lo lejos se divisó un tropel de jinetes que se aproximaba.

— ¡Es el Emperador!, gritaron los oficiales.

Los tambores y pífanos rompieron a tocar la Marcha Real.

Detuvo el Emperador su caballo, descabalgó de un salto y se incorporó a la cabeza de la primera compañía. Tomó un arcabuz y ordenó que empezase la Muestra. El Veedor, sorprendido, nombró al Emperador en voz alta:

— ¡Su Majestad Don Carlos de Gante, Rey de las Españas, Emperador de Alemania!

Terció el Emperador su arcabuz, quitóse el sombrero y oyéndole todo el Tercio contestó:

¡Presente y armado!

Desde aquel momento el Emperador quedó hecho primer soldado arcabucero de la 1ª Compañía del Tercio de Infantería de Milán. Su haber pasó a cobrarlo el soldado más viejo.

Ser soldado es una honra hasta para el Monarca. Un soldado es algo más que Caballero y solo exige el buen trato de la patria y la consideración que le da ceñir una espada.

El jefe debe ganarse la consideración del soldado y, si lo alcanza una bala o le hiere el acero, compartir su destino.

Deberían saberlo los que pretenden que un soldado se muera en la tristeza de ver su patria quebrada y rota por los pusilánimes.

«Un pueblo que pierde sus virtudes y le falta el valor a sus soldados, está llamado a desaparecer».

«Presente y armado». Quedó hecho primer soldado.

Dama Cadete Doña Leonor de Borbón: ¡Presente y armada!

Decía el Rey Don Juan Carlos a su hijo Don Felipe, Rey de España, el día que fue filiado como soldado:

«Que las Fuerzas Armadas, modelo de lealtad y disciplina, sigan formando a nuestros jóvenes y montando la guardia permanente de España. Y que todos y cada uno de nosotros, sepamos cumplir con nuestro deber».

Que así sea.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

11 septiembre 2023

Blog: generaldavila.com

¡AY MI BANDERA! (General de División Rafael Dávila Álvarez)

¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor…?

Cuentan de Juan de Dios Aldana, portaestandarte del Rey de Portugal en la batalla de Toro, que perdiendo la mano en la que llevaba la espada siguió enarbolando la bandera hasta perder también la que portaba la enseña. La recogió del suelo con los muñones ensangrentados y la sostuvo con los dientes hasta morir acribillado a estocadas. No fue baldía su hazaña. Es uno de aquellos que han forjado a los españoles de hoy. Aquel hombre, bravo donde los haya, como tantos otros, es parte del linaje de nuestros héroes de lo cotidiano que un día, de repente, enarbolan su cotidiana sencillez para convertirse en síntesis de todo lo que la historia de este pueblo lleva encima. Y dan la vida. Un homenaje. Sufriendo. Por su conciencia y honor.

Proliferan en los pueblos de España los actos de homenaje a la Bandera, actos institucionales de carácter civil que forman y educan en valores. La Bandera es el símbolo de la Patria. El amor a tu Nación. Sin condicionamientos. Nada más que decir. Todo en la vida es un símbolo y lo inexplicable aún más.

Pero hay miedo, mucho miedo, por la reacción de odio ante el Himno Nacional, al hablar de España, de Historia, de unidad, de justicia… Eso no es educar; ni es libertad. Ignorancia. Almas encogidas. Bancarrota moral.

Decía el Maestro Antonio Burgos en su “Recuadro” del ABC que es algo insólito que España se silbe a sí misma el Himno que la representa. Como el que dice: << ¡Me cago en mi padre!>>.

Y que razón tiene. Aunque unos la escondan en elecciones y otros se queden roncos del abucheo, seguirá siendo su Bandera, su Himno, el de España. Se ama a la Patria no por ser grande, sino por ser tuya.

Vivir con el rechazo a lo tuyo, a tu historia, a tus orígenes, es vivir con graves limitaciones. Limitaciones en la inteligencia y en los sentimientos y así es difícil llenar tu corazón y ocupar la inteligencia.

Dice Jorge Vigón en su libro El espíritu militar español: <<Uno no sabe bien lo que es la Bandera hasta que la ha visto trepar monte arriba entre tiros, humos, voces, vítores y reniegos, aplastándose, irguiéndose, acezando; entonces ha sentido a la Patria rescatando su propio ser y ha podido explicar lo que la bandera es…>>.

Son los humildes y sencillos, los héroes de lo cotidiano, los que mejor entienden y explican lo que es su bandera. Pocas cosas hay que transmitan la fuerza, la motivación, que un símbolo como la bandera o el himno provocan en los hombres.

Alguno olvida que el espíritu es la más colosal potencia de este mundo.

A la hora de elegir conviene meditar que es lo que mueve a los sentimientos, y a la inteligencia. A la hora de elegir no todo vale. Tan sencillo y complejo como el corazón del hombre.

Aún quedan héroes de lo cotidiano, héroes para un homenaje que nunca es a destiempo, Aldanas que se agarran a su bandera hasta perder las manos… y la vida. En cualquier momento, por encima del puntual e interesado momento.

<<Si cumplís vuestro juramento o promesa, España os lo agradecerá y premiará y si no, os lo demandará>>…

¡Ay mi Bandera!

¡Salve Bandera de mi Patria, salve!

General de División Rafael Dávila Álvarez (R)

Blog: generaldavila.com

8 septiembre 29023

BLOG generaldavila.com

Queridos lectores y amigos:

Como comprobarán ha habido cierto retraso en la publicación de los comentarios que ustedes nos hacen y también intermitencia en las publicaciones del blog, todo ello por ajustes técnicos que esperamos estén pronto solucionados.

Únicamente les pedimos paciencia y que mantengan su fidelidad al blog. Cada día la necesitamos más.

«El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena» (Santiago Ramón y Cajal).

Gracias por todo y el abrazo en compañerismo, unión y socorro y por encima de todo: amistad.

General (R.) Rafael Dávila Álvarez 

Blog: generaldavila.com

5 septiembre 2023

VISIÓN DE ESPAÑA TRAS EL VERANO: LAS DEMOCRÁTICAS DICTADURAS Rafael Dávila Álvarez

Trabaja el tiempo. Del que dependen los resultados. La caótica situación de España no es algo nuevo, repentino, sino un proceso que tiene origen y nunca final. Seguirá la tierra, cambiarán los hombres y sus nombres, se removerán las tumbas, pero todo será consecuencia de un acto anterior; habrá unos culpables de enterrar o desenterrar, pero todo quedará escrito, única huella de que fuimos polvo y polvo seremos, y de que no todo polvo fue bueno.

Hay una tierra, una semilla, sembradores y cultivadores que pueden durar generaciones o recoger prontas cosechas, depende de cómo sea la tierra, la semilla, de los cuidados y de la voluntad del que maneja la guadaña. Nunca se vio ni se sabe de nada que haya nacido de la nada. En principio fue el hombre el que todo lo provocó después de que en su soberbia quisiese suplantar a Dios.

No iremos muy lejos para hablar de estos frutos y de sus sembradores; cuando ahora parece que hay que segar la hierba en España; cuando decrece la tierra cultivable y crecen los segadores.

Transición en buena voluntad, entendimiento, todo eso fue y es pasado que ahora resucita para dejar al descubierto que los sembradores eran encapuchados que manejaban la azada de la magistratura y escribieron sobre la  hondura de la tierra aquello: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

La siembra estaba hecha por los que llamaban franquistas (por  cierto término nunca utilizado durante el mismo), dicen, porque venían de Franco y a él habían servido . Guardaron el recuerdo escondido entre los aperos de labranza. Dejaron caer que entre las palabras estaba el  secreto de todo, la semilla para ellos, «las nacionalidades», y que ese era el fondo constitucional: el enfrentamiento por querer ser más que España.

Solo había que abonar, dejar que los otros creyesen que era trigo sin que se delatase la cizaña, sabían que la guadaña sus hijos y nietos la manejarían cuando el trigo estuviese agostado y floreciente la cizaña.  Solo era cuestión de tiempo, de su tiempo, y de los nuevos vigilantes.

Diversidad y pluralidad unen o separan y ha llegado la hora de dividir las tierras, señalar largas y escabrosas lindes, poner puertas al campo, arar con toros bravos y disparar al cielo de golondrinas que viajeras penetran cielos que no son suyos. Progresismo de barreras culturales, idiomas infernales que construyen este babel de odios vecinales, después del tiempo, de diferencias cada vez más acusadas impuestas por los vigilantes, cada vez más acentuadas por los regadores con agua salada y abonadores con cal viva.

Vemos los primeros frutos que quieren recoger de una cosecha que se seca: «Convención constitucional, nación foral, federalización asimétrica, horizonte confederal del Estado, plurinacional…», que equivale a dividir la tierra seca y que cada cual riegue su terruño, su bancal, su huerta y su futuro, descentralizar para más hambre y menos solidaridad, acabar con este monstruo que es España, deconstruir la nación desde el parvulario de la historia, barbaridades políticas e intelectuales propias de un gañán:

«¿Por qué  en un Estado sólo puede haber una nación? Y ¿por qué el Estado español no puede ser plurinacional, como lo fue en la práctica hasta el siglo XVIII?», ¿y él lo pregunta? Pregunta el segador que sembró la cizaña y ahora pretende engañarnos con trigo. Más escuela, cultura y menos odio.

Por mucho que insistan no pueden dejar de ser españoles. La Historia se ha encargado de ello y ya no es posible borrar una huella que a pesar del empeño en traer a colación la «cultura política anglosajona» son, tanto unos como otros, sembradores y recolectores, tan griegos como Aquiles o Ulises sin tener el valor de uno ni la sagacidad del otro.

Sin duda es la hora del segador de la guadaña, del que nunca pisó las tierras de labranza ni deshizo sus terrones a golpe de biblioteca. Por ahora la Inteligencia Artificial no ha logrado que todos hablemos el mismo idioma ni el comunismo que todos seamos iguales.

España. Nación. Indisoluble. Indivisible. Era el primer paso, luego vino lo divisible para dar paso a lo soluble que además es visible, y todo terminará en la guerra. Una vez más. Divide y vencerás. Penetra en silencio, alcanza la retaguardia y vuélvete contra los flancos: siembra y abona, con tu semilla y tu estiércol de laboratorio. Llegará el momento en el que tendrás que levantarte en armas, pero primero organiza tu nación y aprende en Maquiavelo a hacerlo adecuadamente porque si no volverás a ser derrotado.

El proceso es conocido y ha llevado tiempo. En España se araron las tierras y los labradores se dejaron engañar, como siempre, con semillas traídas de fuera, con abonos cuyo origen era la pólvora, levantaron fronteras de odio entre los campos libres, los jornaleros no se entendían entre ellos y las diferencias empobrecieron a muchas de las parcelas donde no daban ni para el pan. Al final la tierra se fue agostando y ahora es momento de recoger las miserias para acabar con todo si no acaba antes con nosotros la pobreza con su guadaña al hombro.

Esta es España. La de las nacionalidades que nos vendieron como semilla pacífica y ha crecido tanto que ya no hay tierra, sino un páramo agostado.

No se ve una fuerza lo suficiente en número y virtud que haga frente a los recolectores que pretenden que recojamos los frutos que en aquella Transición sembraron y que una vez cosechados rociarán el resto de las tierras de agua con sal y abonarán con cal viva.

Miremos atrás, ahora hay que hacerlo para que la Historia reconozca a los culpables, que no son sólo los de ahora, sino que también lo fueron los que sabían muy bien el significado de aquel artículo 2 y la disposición adicional primera.

Hubo hombres de buena voluntad, hubo también tontos y los más: malvados que esperaban el momento.

El proceso está en marcha. El final es desconocido.

No olviden que esto es un Estado donde ha desaparecido la nación y que hace tiempo dejó de ser un Reino.

No hay nada más triste que un árbol seco o una golondrina muerta. ¿Para qué tan largo viaje?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 septiembre  2023

 

MARRUECOS. Rafael Dávila Álvarez

Foros, laboratorios de ideas, palabra de politólogo, expertos e inexpertos, pero la retórica no va a solucionar un problema que cada vez es más complejo: Marruecos.

La visita del presidente, en funciones, del Reino de España al Reino de Marruecos no ha sido, no puede serlo, de vacaciones ni privada. Hay temas de política exterior que nunca pueden pasar de lo político a lo privado para un presidente de una nación. Lo privado es otra cosa y por eso un presidente vive donde vive, viaja como viaja y se le pagan los gastos como se le pagan. El Estado pone a su disposición una serie de privilegios merecidos porque representa al Gobierno de su nación y dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Eso realmente hace que su vida privada se limite a serlo de puertas adentro, pero no más  allá. Desde que sale por la puerta de su domicilio hasta que vuelve a entrar deja de existir su vida privada.

Marruecos es un problema porque insiste en que Ceuta, Melilla y Peñones no son España, lo que es una gravísima postura y un ataque a nuestra soberanía e integridad territorial. Marruecos es un grave problema y la visita veraniega del presidente una frivolidad.

Por muchas vueltas y bajadas al moro que demos solo hay una palpable y cruda realidad con nuestro vecino del sur. El litigio se llama Estrecho de Gibraltar, dominado por las Columnas de Hércules, el peñón de Gibraltar y el monte Hacho, el dominio de la navegación y puente europeo-africano.

Ni Ceuta ni Melilla ni peñones: lo que cuenta es el control del paso marítimo y los pilares del puente que une las orillas, uno anclado en España y robado a España, el polvorín anglosajón, y el otro, el monte Hacho, en una ciudad española, Ceuta.

En definitiva España no cuenta: Estados Unidos, Marruecos y el Reino Unido nos han echado de su control, se han apoderado de aquellas aguas y van a por sus orillas. Más valdría que en lugar de quejarnos y dedicarnos a las retóricas de estrategas de salón trabajásemos en la solución que exige firmeza y postura clara y común, disuasión política y militar con instrucciones adecuadas a nuestra embajada. Habría que preguntar al hermético embajador de España en Marruecos…

El Mediterráneo es una de las claves de la estrategia mundial, el camino a todas partes, a cualquier lugar, donde se ganan o se pierden las guerras y algo aún más importante, donde se consolida la victoria o la derrota. Solo hay que leer la historia de los acontecimientos. Puede que el Pacífico sea la modernidad de los actuales estrategas económicos y gurús del nuevo hombre, pero el catálogo de las naves, las 1186 naves, se reunirán de nuevo en el Mediterráneo, navegarán hacia el Helesponto y Agamenón llevará el mando al ser el de numerosas naves.

Y no hay más foro de expertos ni laboratorio de ideas para perder el tiempo y crear una retórica vacía alrededor de un problema cuya solución está en americanos y británicos. Que por cierto ellos saben muy bien que gracias a España durante la Segunda Guerra Mundial pudieron dominar el Estrecho, tener las llaves del Mediterráneo sin mayores problemas, y ganar la guerra; que pudo no ser así.

Una acción militar sobre Ceuta y Melilla hoy es impensable, pero no sé mañana; hoy las guerras tienen mucho que ver con la economía, tanto que son la continuación de ella. Lo vivimos tan cerca que no lo vemos y nada hacemos por evitarlo. Mientras más se acerque Marruecos a Europa más lejos de España estarán Ceuta y Melilla. Mientras sigamos sin invertir económicamente en Ceuta y Melilla más nos darán la espalda. Tampoco olvidemos que Perejil no era solo Perejil, sino que la acción iba más allá pero fue el americano quien dijo ¡basta ya!; es quien manda.

La OTAN calla y la Unión Europea dice, pero nunca hace.

La situación en el sur se complica y puede ir a peor si el presidente en funciones deja de serlo (en funciones) y vuelve a (des)funcionar con su actual política de rendición (de cuentas).

El Mediterráneo se calienta y España sigue tomando el sol mientras le quitan las llaves los mismos con los que acude a la reunión de las naves bien armadas para defender no sabemos muy bien el qué olvidándose de defender lo suyo.

¿Dónde estará Agamenón?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 agosto 2023

 

NO EN MI NOMBRE: YO EL REY. Rafael Dávila Álvarez

Partamos del artículo 99 de la Constitución:
  1. Después de cada renovación del Congreso de los Diputados, y en los demás supuestos constitucionales en que así proceda, el Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través del Presidente del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno.

¿Y?

Claro que ante la indefinición constitucional en cuanto surge un problema surge la interpretación que suele decantarse hacia la más peligrosa, hacia quien mejor sabe manipular y amenazar. Porque parece ser que al Rey le van a limitar sus posibilidades que son más que las que aparentemente le otorga ese 99.

El riesgo existe y es patente si vemos las iniciales maniobras para conducir la voluntad Real.

Pero veamos el tema de manera más simple y sencilla basándonos en lo que el Rey planteó ante el golpe de Estado que se dio en 2017 y cuyos protagonistas son el aval del que pretende, sin haber ganado las elecciones, servirse el señor Pedro Sánchez Pérez-Castejón para postularse a presidente del Gobierno. Es el único documento en el que el Rey se expresó con meridiana claridad y debe servirnos de base para el análisis de la situación.

Leer la Constitución es un noble deporte intelectual que produce grandes beneficios; un encuentro con la vida misma, cruda realidad de lo que debería ser y no es, es decir, lo que es. Un proyecto inacabado, de imposible cumplimiento y por tanto un efecto ilusorio, como todo canto a los derechos individuales que luego cercena la ley que de la Ley se deriva. Una cosa es «usted, querido ciudadano» y otra muy diferente «ustedes, queridos ciudadanos». El plural siempre trae problemas. Dicen que como somos muchos pagan justos por pecadores lo que se traduce en que les va mejor a los pecadores del texto de la Ley.

La Constitución tiene como mejor virtud ser la vida misma: creer en ella sabiendo que forma parte de las mejores novelas que la vida te ofrece. No la ha escrito nadie, sino que surge espontánea ante las miserias y grandezas, ante la realidad y la ilusión. Al menos marca una dirección.

Sobre todo, enmarca responsabilidades.

Del texto que «define el régimen de los derechos y libertades de los ciudadanos y delimita los poderes e instituciones de la organización política», que esa es la definición de Constitución, la clave está en la actuación de los que forman parte de esos poderes, de los que tiene el poder y, por tanto, deberían asumir los límites impuestos al mismo y las exigencias que ello implica.  En la definición de «Constitución» se enfrentan de manera casi escandalosa los términos poder y libertad. Los constituyentes son conscientes de su frecuente olvido: frente a los derechos y libertades hay que constatar los límites del poder. ¿Los hay? Al final solo son palabras que la habilidad política sabe sortear para incumplir. Se creó hábilmente la teoría de un órgano controlador, innecesario y manipulable, un Tribunal Constitucional por encima del Tribunal Supremo, máximo Tribunal de Justicia. Algo injustificable, visto lo visto.

El momento constitucional en España es muy delicado. No soy un experto, pero la Constitución no creo que deba ser redactada y aprobada para los expertos, sino más bien debería ser un texto sencillo al alcance de todos y de obligado cumplimiento sin sorteos, regates o amañadas interpretaciones. Esa es otra de sus quimeras.

Pero «Por España me atrevo», como dice el lema de Operaciones Especiales, a dar mi opinión.

El artículo 117.1. de nuestra Constitución dice textualmente:

«La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley».

«Emana del pueblo y se administra en nombre del Rey…».

Lo cual me lleva a pensar que el nombre del Rey no es el de Felipe, sino que su significado se eleva por encima de nombres e intereses y, por tanto, que «en Su nombre» todo se ajusta a la Ley. Cuando se juzga se hace de acuerdo con la Ley: «en nombre del Rey».

Por eso Sus palabras ante el golpe de Estado dado por las autoridades catalanas en 2017 cobran especial actualidad ante los hechos que ahora se nos anuncian para formar el nuevo Gobierno de la nación.

Con mi humilde entender llego y deduzco que cuando el año 2017 hablaba el Rey ante aquella situación de tanta gravedad Su palabra estaba sustentada en el mencionado artículo 117.1., es decir que asumía el poder y el límite que la Constitución le otorga. ¿O estoy gravemente equivocado… o los que le aconsejan erraron?

Del discurso del Rey recordar unas palabras: «Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno», pero lean ustedes el discurso entero para entenderlo mejor. Esas autoridades a las que el Rey se refería son las mismas, condenados unos y huidos de la justicia otros, con las que ahora pretende pactar el señor Pedro Sánchez Pérez-Castejón para ser investido presidente del Gobierno del Reino de España. La duda es evidente y nos la hacemos millones de españoles. Hablamos de delincuentes y no de presuntos.

¿Es posible que las palabras del Rey el 3 de octubre de 2017 fueran forzadas por una situación política determinada y dictadas por el Gobierno y que con un nuevo Gobierno tras la moción de censura y cambio de ley la cosa haya cambiado y ya sea posible un pacto de Estado con los delincuentes? ¿Siguen siendo válidas las palabras del Rey o ya no son de Rey ni Ley?

Puede que sea necesario construir otro discurso y destruir aquel que tanta esperanza nos dio.

Ello significaría que se ha modificado la Ley sin que nos enteremos o que la Ley es algo interpretable en función de quien gobierne… Lo que nos llevaría a dudar de la palabra y del nombre.

En definitiva y dejémonos de paños calientes:

Lean detenidamente las palabras del Rey pronunciadas en 2017 a raíz del golpe de Estado en Cataluña y luego pronúnciense sobre si les parece legal y acorde con aquel discurso que se pueda proponer al Congreso de los Diputados para ser presidente del Gobierno del Reino de España a alguien avalado por los votos de los mismos a los que el Rey se refería en sus palabras el año 2017.  Suena a una incongruencia; también legal.

Difícil coyuntura.

Parece ser que los límites del Poder son ninguno a pesar del texto constitucional.

«La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del poder judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley».

¿Habrá un juez, magistrado integrante del poder judicial, independiente, inamovible, responsable y sometido únicamente al imperio de la ley que me lo explique?

No dudo de nuestra Constitución, de nuestras autoridades, de su poder ni de las instituciones del Estado, lo único que quisiera saber es qué tiene que hacer el Rey en un caso tan complejo como el que tenemos por delante. Seguramente el Rey, con prudencia, propondrá a Alberto Núñez Feijóo y si no logra la investidura le seguirá Pedro Sánchez Pérez-Castejón y que Dios reparta suerte, pero algunos iletrados, entre los que me cuento, nos quedaremos con la duda de la aplicación de la Ley en España. Si está bien aplicada me surgen aún más dudas, entre ellas incluso sobre el valor de algunas instituciones. Me quedaré con la duda y no sabré de qué hablaba el Rey el día 3 de octubre de 2017.

Ni sabré en qué se basa mi juramento a la bandera ni que fue de mi servicio a España, a la defensa de todo aquello que ya casi nadie recuerda.

Desde luego si es todo conforme a Ley al menos espero tener la libertad de poder decir: No en mi nombre. Claro que de nada vale, ¿pero puedo decirlo?

En concreto: ¿Lo que dijo el Rey el 3 de octubre de 2017 lo diría hoy al formarse un Gobierno con aquellas autoridades que fueron condenadas o están fugadas de la justicia y que prometen (exigen) volver a repetir los hechos como condición para apoyar la investidura? ¿Y si se repite la historia de 2017 con una cobertura política y algún amaño que le dé tintes de legalidad? ¿Serían válidas las palabras del Rey?

Otro gran pesar se cierne sobre la inocencia que sería cuestión de otro artículo ¿o del mismo?: Aún recuerdo los años de plomo y no se comprende que entre los avales necesarios para sumar la mayoría necesaria estén los de aquellos que heredaron «las intelectuales armas de plomo» y ahora se encumbran en el Gobierno.

Sí. Existe, y sería deseable pensárselo, la posibilidad (potestad, potestas) de que el Rey no admita designar para formar Gobierno a quien se apoya en los que tienen declarado acabar con la Constitución española que se fundamenta en lo que ellos quieren derribar: la indisoluble unidad de la Nación española (Artículo 2).

Si no es así: que no sea en mi nombre.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

7 agosto 2023

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

Mensaje de Su Majestad el Rey

Palacio de La Zarzuela. Madrid, 03.10.2017

B​uenas noches,

Estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática. Y en estas circunstancias, quiero dirigirme directamente a todos los españoles. Todos hemos sido testigos de los hechos que se han ido produciendo en Cataluña, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada −ilegalmente−la independencia de Cataluña.

Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno.

Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña.

Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando ─desgraciadamente─ a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada. Esas autoridades han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles; y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España.

En definitiva, todo ello ha supuesto la culminación de un inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Cataluña. Esas autoridades, de una manera clara y rotunda, se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común.

Por todo ello y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía.

Hoy quiero, además, transmitir varios mensajes a todos los españoles, particularmente a los catalanes.

A los ciudadanos de Cataluña –a todos− quiero reiterarles que desde hace décadas vivimos en un Estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley. Porque, como todos sabemos, sin ese respeto no hay convivencia democrática posible en paz y libertad, ni en Cataluña, ni en el resto de España, ni en ningún lugar del mundo. En la España constitucional y democrática, saben bien que tienen un espacio de concordia y de encuentro con todos sus conciudadanos.

Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos.

Y al conjunto de los españoles, que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos, les transmito un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza.

Son momentos difíciles, pero los superaremos. Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante. Porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos. Porque nuestros principios democráticos son fuertes, son sólidos. Y lo son porque están basados en el deseo de millones y millones de españoles de convivir en paz y en libertad. Así hemos ido construyendo la España de las últimas décadas. Y así debemos seguir ese camino, con serenidad y con determinación. En ese camino, en esa España mejor que todos deseamos, estará también Cataluña.

Termino ya estas palabras, dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España.

 

FACHAS Y BOTARATES (General de División Rafael Dávila Álvarez)

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«Dice que no le interesa ni debe identificarse con una página donde escriben unos viejos generales a pesar de estar de acuerdo con todo lo que escribimos, la Ley,  la unidad de España, la patria, los símbolos que la representan, sus Ejércitos… ».

Escribo con una cierta decepción. Lo que les cuento no es un hecho generalizado, pero casi. Hay suficientes ejemplos como para escribir sobre ello. Esto ocurrió y ocurre. Un amigo me ha confesado que forma parte de nuestros lectores pero no puede públicamente manifestarlo ni seguirnos de manera ostensible en las redes sociales. Bueno, eso es cosa de cada cual y me pareció comprensible. Hay muchos, también uniformados, que no lo conocen y otros que juegan al despiste y leyéndolo a diario dicen no conocer el blog. Lo que me decepcionó fue el paso siguiente, es decir la explicación que me dio, yo no se la pedí, del porqué es un oculto lector.

Sin dar muchos datos ya que no quiero perjudicarle les diré que mi amigo se mueve en el ambiente que conocemos como cultura, el mundo que así mismo se llama intelectual. También conoce bien los ambientes políticos y ministeriales; se defiende bien por defensa. Dice que no le interesa ni debe identificarse con una página donde escriben unos viejos generales a pesar de estar de acuerdo con todo lo que escribimos, la Ley,  la unidad de España, la patria, los símbolos que la representan, sus Ejércitos… pero claro lo suyo es la cultura, su ambiente es de un alto  nivel intelectual y por tanto identificarse con nosotros le colocaría en una embarazosa situación. La conversación, suele ocurrir en estos casos, fue casi un monólogo suyo, excusa tras excusa, en la que yo no intervine sino para evitarle el mal rato que estaba pasando. En un momento, creo que sin querer, le vino un atolondrado pensamiento y pronunció la palabra facha.

-Es que figúrate si me tachan de facha. Debo dar una imagen distinta. Soy un intelectual.

Se dio cuente del insulto y me pidió disculpas.

Yo intentaba aliviar su mal rato mientras le recordaba, por poner una nota de humor en la conversación, que mi madre siempre que nos veía algo desaliñados nos decía:

-¡Vaya facha que llevas! ¡Dónde vas con esa facha!

Era la única acepción que recordaba de la palabra facha. La suelo aplicar a los que su intelecto es una facha, mamarracho o adefesio.

En mi fuero interno meditaba mi decepción. Al fin y al cabo era mi amigo y lo iba a seguir siendo.

Pretender calificar de reaccionario a quien habla de España, tratar de rebajar el nivel intelectual de alguien por el hecho de escribir aquello:  «Por España. Todo por España», es una clara muestra del bajo nivel de los que cuando leen se cansan tanto que después de la primera página ya están sudando; que alguno suda más cuando lee que cuando pica la tierra. Facha y botarate es lo mismo. Para unos y otros, intelectuales de pose, el Diccionario de la Lengua Española debería ser su libro de cabecera. Hoy acostumbrados al ensayo mercenario la elegancia intelectual no existe; tampoco el respeto ideológico. Es más común el enfrentamiento y convertir la cultura en la base de una peligrosa separación por bloques ideológicos.

No he contestado a mi amigo. He preferido mantener la amistad a pesar del aldabonazo que me ha arreado. Como sé que me va a leer he preferido escribirle y que él mismo saque sus propias conclusiones.

Porque si amar a España, su unidad, cumplir con la ley y la voluntad de los españoles es ser facha.

Si ser soldado y sentirlo como un honor y un gran deber es el equivalente a vulgaridad y mediocridad.

Si ser abnegado, sacrificado, honrado y disciplinado, si ser pobre y a pesar de ello ni pedir ni rehusar.

Si ser un hombre pobre pero no un pobre hombre.

Si tu principal hazaña es obedecer pero no sufrir que te hablen alto.

Si ser Cervantes en Lepanto, es ser un inculto soldado. O Aldana, Lope, Calderón o Garcilaso.

Si conquistar el mundo de uniforme, con barcos o sin ellos, con la Cruz a cuestas y la razón de una España que todo lo llevó y dio.

Si ser un humilde soldado que por el mundo entero su sangre ha derramado, no por riquezas, ni oro, por honra y honor de los que le mandaron sabiendo que no había otro mejor.

Si ser español y querer seguir siéndolo, ser capitán de las glorias de su historia, rendir culto a tus héroes muertos y rezar por ellos en el recuerdo perpetuo.

Si creer en la justicia, en lo que de verdad tiene mérito, que es el mérito de lo que haces y entregas sin dejarte ni el más mínimo esfuerzo.

Si dar la mano y soltarla vacía y limpia para seguir con ella abrazando y con la misma luchando.

Si amar a tu bandera y sentir un escalofrío al escuchar el himno, si rezar con la fe de que la muerte no es el final.

Si todo eso está lejos de tu público, de tu negocio, de tu sentimiento.

Si todo eso es un insulto, un menosprecio para tu prestigio.

Si todo eso es interpretado como reaccionario y antiguo.

Si por todo eso no nos lees, y solo por eso, a pesar de estar de acuerdo con nosotros.

O si lo que decimos es falso, impropio de soldado, de tu nivel alejado, por tu público despreciado.

Prefiero que no nos leas.

Pero quiero decirte que uno de los dos está equivocado. Si somos nosotros en vano habrá con ello muchos equivocados.

 

Si eres tú el errado no te preocupes, es algo que ya antes ha sucedido y no por ello ningún soldado ha dejado de dar su vida a pesar de creer vosotros que estaba equivocado.

Por último te dejo dos regalos. Uno es del marqués de Santa Cruz de Marcenado que seguro conoces y has leído con pasión de intelectual. El otro es de un poeta que también conoces pero renuncias a reconocerlo: Luys de Santa Marina.

‹‹Disculparás los defectos de mi estilo, si consideras a mi pluma no afilada por sutil cuchillo de tranquilo estudio, sino rasgada por el deseado corte de militar espada››. (Marqués de Santa Cruz de Marcenado).

Puedes hacer mía esta disculpa.

Esta otra también. Desde lo más profundo de mi corazón:

‹‹Porque sé que allá abajo era la vida dura
y que los días eran rosarios de amargura
y las noches vía crucis de inquietud
y no olvido los blocaos ni los parapetos
en que los ojos se desorbitan, quietos
en angustiosa espera de la luz,
y porque sé lo que es marchar en la Compañía
-que la Muerte espiga un poco cada día-
por tristes campos, y al final
un tiro, un gumiazo, y una zanja en el yermo
donde yacer codo con codo, y si enfermo
o herido, el camastro de un hospital

no ignorando que en la Patria muy amada
se nos desprecia, y no interesa nada

nuestra labor a casi todos,
(pues ya ni los cielos ni la tierra
se ganan haciendo la guerra
en la frontera contra moros…)

Cuando, oscuro, voy por las calles de la ciudad
y cruzan a mi lado llenos de vanidad,
creyéndose unos superhombres
por tener las botinas muy lustradas,
y las gabardinas muy entalladas
y saber de cuatro libros los nombres.

-¡Idos al diablo, botarates! les digo
más que vosotros vale el último amigo
que vistió el traje legionario,
y en el largo y polvoriento camino
supo padecer… y morir, cuando el Destino
marcó este fin a su calvario.

(Luys de Santa Marina)

 

Amigo, amigos quedamos a pesar de la inicial decepción. Ya está todo pasado y olvidado. Y si no nos lees, pues mejor.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com