ATAQUE A ISRAEL (II) LA OFENSIVA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

¿Cuál y como va a ser la reacción de Israel ante el ataque terrorista más sanguinario y cruel visto hasta la fecha?

¿Cuál va a ser el planeamiento de la operación militar que se va a desarrollar?

Todos se lo preguntan e incluso me lo preguntan.

Si alguien tuviese la respuesta es que la operación empezaba con fallos. El factor sorpresa prima ante cualquier otra situación, aunque la sorpresa tiene muchos aspectos que evaluar.

Demos algunas claves.

Cualquier operación militar debe estar muy alejada de las pasiones, del impulso que surge ante un ataque de esta calaña. Para vencer hay que vencerse a uno mismo, dominar la pasión y dotarse de la información adecuada para ponerse delante del mapa y construir la operación a corto, medio y largo plazo.

En primer lugar esta guerra no se va a ganar solo en el terreno, en el campo táctico, sino que la victoria debe ser estratégica para lo que hay que andarse como vulgarmente se dice con pies de plomo. Muchas victorias tácticas acaban siendo derrotas. Es necesario ganar la guerra del relato y dejar bien claro quién es el enemigo del mundo libre.

Israel, los israelíes (todos junto a ellos) se enfrentan a un enemigo invisible al que solo se ve cuando asesina, nunca a la cara.

El ataque militar que en cualquier momento emprenderá el Ejército israelí choca con un gran problema: no hay frente que atacar, no hay un enemigo definido que se mantiene tras una línea defensiva, no hay un objetivo que alcanzar que se pueda señalar en un mapa. Cada ciudad, cada pueblo, cada casa, cada encrucijada de caminos, cada piedra, en todos los lugares se esconde el enemigo. El suelo está minado de galerías subterráneas por donde se mueven como ratas en alcantarillas (cada casa tiene su galería y todas conectadas por una red plagada de trampas) y las FDI han tenido que crear unidades de operaciones especiales para el subsuelo.

¿A quién atacar y evitar todo lo posible la muerte de inocentes?

No hay un enemigo definido, es invisible, por lo que en el planeamiento militar no hay direcciones de ataque, sino que solo se podrán ocupar puntos vitales de comunicación, puertos y aeropuertos, toda la costa, cortar la logística y el movimiento de fuera-adentro hacia esos lugares ya definidos y conocidos desde donde se produce la mayoría de los ataques. Gaza es una trampa mortal.

Hamás usará las imágenes de su dolor y de sus muertos como parapeto ante el mundo, mostrarán el horror y esconderán el que ellos provocan (por ejemplo los niños decapitados…). No tiene más arma que no sea la de mantener viva la llama del terror: el miedo. Si lo aceptamos y vivimos con miedo ganarán la guerra.

Calma. El Ejército de Israel no va entrar en su juego. Se medirá cada metro que avance y se evaluará cada paso hasta la derrota definitiva. Sin prisas y sin pausas. Sin precipitación.

Esta es una guerra que hay que ganarla desde dentro. Es una guerra no contra otro ejército, sino contra la violencia y el terrorismo, una guerra difícil de hacer por ser gaseosa, escurridiza, cobarde, llena de traiciones y donde las armas clásicas no siempre vencen, sino que hay que usar la astucia, la inteligencia y jamás cansarse sabiendo que será muy dura y se derramarán lágrimas de sangre.

Los despliegues militares son preventivos, pero no es una guerra de frentes ni de frente. Es una guerra contra el fantasma de la muerte que se esconde, invisible y cruel hasta lo inexplicable.

La violencia terrorista se esconde siempre tras el buenismo, se disfraza de victimismo y maneja el relato como si predicase desde el púlpito. Es una limitación más a la hora de hacer la guerra contra este fantasma.

El ataque del Ejército de Israel va a ser letal pero cuidadoso; militarmente hará la guerra que tiene que hacer, será larga y costosa, pero definitiva. Romperá la Franja de Gaza penetrará hasta el mar, aislará toda la zona y no volarán ni las aves, no correrán, los reptiles ni se arrastrarán las serpientes ni las ratas saldrán de debajo de la tierra. Controlarán la luz del día, la oscuridad de la noche y cegarán los túneles donde se esconde el odio.

Aislamiento total. La extensión del territorio lo permite. Quizá sea un asedio como en las guerras primitivas. Estas guerras son así: el dron junto al burro.

Planeamiento, tácticas adecuadas y manejo de la información y el relato.

Es necesario el apoyo de todos.

El mayor peligro está en la expansión del conflicto y son muchos los enemigos que se esconden tras este ataque inicial.

Seguro que el Ejército de Israel no va a atender solo la zona de la Franja de Gaza porque sabe que otras fronteras están en alerta máxima.

Esta guerra requiere una acción exterior de vital importancia porque lo que en el fondo se pretende es que la Franja de Gaza sea solo una mecha que encienda un enfrentamiento total.

Más allá.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

11 octubre 2023

ATAQUE A ISRAEL (I). Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Ciudadanos de Israel, estamos en guerra. No es una operación, no son rondas de combates, es una guerra».

Así se dirigía a su pueblo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a la vez que declaraba el Estado de Guerra ante el ataque sufrido por el grupo terrorista Hamás con las Brigadas de Al Qasam, su brazo armado. Los terroristas palestinos han infiltrado decenas de milicianos y disparado 2.500 cohetes, causando al menos 40 muertos. La violencia ejercida es repugnante y define el tipo de personajes a los que se enfrenta el mundo. Este no es un ataque contra Israel, sino contra la libertad. El Ejército israelí ha respondido bombardeando de manera inmediata la Franja de Gaza y se prepara para un ataque a gran escala. Pero es el mundo libre el que debe medir al enemigo que tiene delante.

Es muy pronto para hacer un análisis detallado de la grave situación y aventurar su origen, alcance y evolución, pero no lo es para decir de entrada que todo está interrelacionado y que la guerra de Ucrania no es un hecho aislado ni lo es ninguno de los movimientos que en este agitado momento se desarrollan en el mundo. Dos capas tectónicas se acercan, se aproximan al choque y no habrá rincón del mundo que no se vea afectado por sus consecuencias.

Todavía hay muchas cosas inexplicables. Ante todo y sobre todo es necesario solidarizarnos con el pueblo de Israel, hacerlo de manera contundente y sin ambigüedades.

La primera pregunta ante esta guerra larvada y ahora activa surge ante la extrañeza de que sea posible que el grupo Hamás, controlado por agentes secretos de campo y tecnológicos del más alto nivel, haya podido lanzar por sorpresa este ataque masivo contra una de las potencias mejor defendidas del mundo.

Sorprende la sorpresa. En el mundo de la Inteligencia algo ha cortocircuitado. La pregunta por ahora queda sin respuesta, pero podemos afirmar que no creemos en las casualidades. Solo les anticipo que en mi humilde opinión esto se sabía, quizá no la hora y el día, —para estas organizaciones terroristas el tiempo no existe— pero se era consciente de que algo así estaba entre las hipótesis más peligrosas.

¿Se ha dejado hacer por razones que más adelante conoceremos? En una «Defensa y Seguridad» del nivel del que hablamos no existen fallos humanos. Que haya existido dejadez por parte de los Servicios de Inteligencia militares no parece posible, y que los sistemas defensivos no sean tan eficaces como nos venden, tampoco es probable. Quizá se haya blindado Israel, todo menos la puerta de casa que se la han dejado abierta a la hora de cerrar el sistema de seguridad. Es una posibilidad.

La segunda cuestión que planteamos es continuación de la primera.

Un ataque de esta envergadura está milimétricamente medido. No solo la acción en sí sino sus consecuencias, las reacciones y represalias que van a producirse, entre las que puede incluso que desaparezca la franja de Gaza y morir miles de personas, muchas inocentes. Israel lucha por la alternativa de existir o desaparecer, no tiene otra posibilidad que no sea luchar por su existencia libre. Lo hará. Esto lo saben quienes han atacado. A pesar de ello se han lanzado a la aventura. Por algo será, entre otras cosas porque alguien les apoya y apoyará.

Si no se ha llegado a una solución pacífica para establecer una relación en convivencia entre las dos naciones, Palestina e Israel, tiene mucho que ver la aparición de grupos terroristas y no ejércitos regulares constituidos en y para el orden y la ley. No es casual. Quizá a alguien le interese mantener estos grupos terroristas para desestabilizar la zona según convenga. El dinero y la formación de estos grupos no sale de debajo de la tierra, sino que sus complejos mecanismos, conocidos, son de difícil destrucción ya que se conforman entre dos mundos enfrentados, cada vez más.

¿Por qué ahora y de manera tan violenta se ha producido este ataque que lleva sin remisión a una nueva guerra?

Hay muchas hipótesis. Permítanme que les dé la mía.

El Congreso de los Estados Unidos ha congelado los presupuestos y por tanto esta situación, que se alargará debido a la época electoral en la que entran, conlleva a eliminar las inversiones económicas para ayudar a Ucrania. El flujo de armamento se detiene y Europa, también dividida, no está en condiciones de rellenar este vacío.

El Pentágono ha decidió resolver la grave situación tirando de su «Despliegue logístico Estratégico» que en pocas palabras consiste en disponer por todo el mundo de armamento y munición para atender cualquier conflicto en cualquier punto. En estos momentos el lugar con la mayor cantidad de estas reservas es Israel y desde allí se ha pensado enviar ese armamento y munición sobrante a Ucrania de manera que así se evite detener el flujo logístico sin tener que tirar del presupuesto.

Alguien ha percibido la maniobra. Díganme quien se atreve después de lo sucedió a mover un solo cartucho de las reservas americanas depositadas en Israel. Ucrania ahora está en mayor riesgo y se va encontrar con una grave carencia en el necesario apoyo.

Es una hipótesis, Habrá otras, pero hoy el mundo gira sostenido en un punto fijo, Ucrania, que solo escenifica un pequeño acto de una obra mucho mayor, un enfrentamiento de capas tectónicas ideológicas, de consecuencias impredecibles. Durará tiempo, ellos lo tienen, pero no se detendrá, hasta que se produzca el inevitable choque.

Oriente próximo es la clave, pero lo es el Sahel, África, donde se ha expulsado a la mítica Francia, donde Europa despierta odios y recelos, donde todos se arman, unos huyen y otros ocupan su lugar armados.

Tendremos que seguir muy de cerca la evolución de la guerra, pero en estos momentos bueno sería adoptar urgentes medidas como la alerta policial y militar en todos los lugares de la Tierra porque en cualquier punto puede producirse un gravísimo atentado.

Quieren infundir miedo. Ante eso hay que combatir con firmeza y seguridad. Sin concesiones ni brindis al sol.

El efecto contagio es previsible y nuestras tropas en el sur del Líbano, frontera con Israel, donde se mueve el grupo terrorista Hizbulá, están en máxima alerta.

Nuestra solidaridad y apoyo firme a Israel debe ser inquebrantable.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

09 octubre 2023

 

 

 

 

DAMA CADETE DOÑA LEONOR DE BORBÓN (II): JURA ANTE LA BANDERA DE ESPAÑA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Hace algo más de un mes la Princesa de Asturias Doña Leonor de Borbón y Ortiz entraba en la Academia General Militar de Zaragoza cuna de la formación de los oficiales del Ejército español. Era un día trascendente para ella, la familia Real y para España. Reunía dos características fáciles de entender. Una la natural preocupación de cualquier familia, sea Real o no, de que tu jovencísima hija se va a enfrentar a una vida además de nueva muy dura, sobre todo este primer periodo hasta que llegue el día soñado: La Jura de Bandera. La otra es la grave responsabilidad que supone afrontar esa formación y que debe hacerlo con el espíritu de una futura Reina.

El resultado ha sido la excelencia. Preguntes por donde preguntes la respuesta es que la Princesa de Asturias ha dado unas muestras de madurez, sensatez, entrega y disposición que han asombrado hasta a los que no teníamos la más mínima duda de sus capacidades. Todos estamos de enhorabuena y lo que podía ser una simple rutina en su formación se ha convertido en júbilo y esperanza hacia el futuro, hacia la grandeza de una España que hoy mira con inquietud a su alrededor.

Cruzaba Doña Leonor la invisible raya que marca los límites de la vida civil y la militar y la primera lección estaba grabada en los muros de la que iba a ser su nueva casa: «Todo por la Patria».

Unos pasos más allá, firme ante el calor del seco agosto zaragozano, se encerraba aquel patio de armas al que la Princesa miraba con el sobrecogimiento del vacío que se mantiene entre sus paredes con o sin formación, un patio de armas siempre lleno de miradas armadas que hicieron ya un día lejano su promesa a la Patria. Un vacío que cada año se llena con la esperanza en los nuevos Cadetes que asombrados se les nubla la mirada cuando por primera vez pisan su suelo adoquinado. Sin duda sobrecoge la nobleza de aquel patio en el que uno se siente impulsado a formar parte de su arquitectura.

Adentrarse en la Academia un paso más allá es encontrarse con la tercera lección. Antes de subir por la histórica escalera del cañón que conducía a los interiores académicos aparece la frase de Vegecio: Si vis pacem, para bellum.

Tras los primeras normas domésticas, entrega de material, saludos y contacto con su nuevo alojamiento, se les hace entrega de una nueva enseñanza que han de aprender rápido: El Decálogo del Cadete, código de honor desde la época del general Franco como Director de la Academia General Militar y que reciben impreso todos los Cadetes para llevarlo siempre consigo, memorizarlo y asimilar su profundo contenido.

DECÁLOGO DEL CADETE

  • Tener un gran amor a la Patriay fidelidad al Rey, exteriorizado en todos los actos de su vida.
  • Tener un gran espíritu militar, reflejado en su vocación y disciplina.
  • Unir a su acrisolada caballerosidad constante celo por su reputación.
  • Ser fiel cumplidor de sus deberes y exacto en el servicio.
  • No murmurar jamás ni tolerarlo.
  • Hacerse querer de sus inferiores y desear de sus superiores.
  • Ser voluntario para todo sacrificio, solicitando y deseando siempre el ser empleado en las ocasiones de mayor riesgo y fatiga.
  • Sentir un noble compañerismo, sacrificándose por el camarada y alegrándose de sus éxitos, premios y progresos.
  • Tener amor a la responsabilidad y decisión para resolver.
  • Ser valerosoy abnegado.

Estas primeras lecciones se asumen antes de vestirse el uniforme de manera que cuando te miras al espejo para componer tu figura militar sabes en qué mundo extraño te has metido, comprendes que el camino que inicias está resumido en una lección sencilla y dolorosa, la más dura y gratificante que puedas haber elegido, esa que un infante de armas y letras dejó resumida en la belleza de unos versos que componen toda la poesía militar:

Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira cómo procede.

Nadie lo olvida y quien ha sido soldado algún día, de soldado muere.

Jurar ante la Bandera de España. Llega el día después de superada la prueba, porque besar la Bandera es un compromiso que obliga más allá que la ley, solo permitido cuando estás en condiciones de cumplirlo.

Hasta este momento todo ha sido una dura prueba, un tan arduo como bello camino que termina con un beso a la Bandera que recorrerá tu médula, tu sensibilidad, tu razón y convicción del amor  a tu Patria, y con ello conocerás cómo y porqué los soldados de España dan la vida por su bandera.

No hay explicación. Hay que vivir el día y sentir desde la formación el momento y la unión, el milagro que en aquel Patio de Armas de la Academia General Militar de Zaragoza se produce entre los que besan su Bandera. No hay momento igual ni se puede transmitir un relato que alcance lo que uno siente.

Después de años, de muchos años, nadie olvida el día ni el lugar. España, en los pliegues de su Bandera, llevará agradecida hasta tu último día el beso que recibió. Un beso que es compromiso de eternidad.

Soldado, Infante, Príncipe o Princesa, Rey o Reina, que aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace y sin mirar cómo nace se mira cómo procede.

¡Enhorabuena Alteza!

En palabras de Vuestro bisabuelo: ¡Por España! ¡Todo por España!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 octubre 2023

 

 

 

LA BANDA DE GUERRA DE LA LEGIÓN. General Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001-2004

La Asociación Nacional de Veteranos de Bandas de guerra me pidió una colaboración escrita para su revista que acaba de ser editada. Para mí es un grito al deber, un ¡A mí la Legión! que no puedo dejar pasar porque además en este caso viene de los Veteranos de mi querida Banda de Guerra.

La Legión entra por la música y la música de la Legión es de guerra, es una danza para el combate, el preludio del duelo y el sonido del dolor después del combate cuando con tus propias manos recoges al compañero herido o le das sepultura al muerto. Sin música, sin Banda de guerra no hay lucha ni combate, no hay boda más allá de la muerte. La Legión sin Banda de guerra no es nada, no es Legión ni es unidad ni el Credo tiene sentido. La Legión empieza por un toque de corneta y termina con un pasodoble sin letra, solo con tambor y corneta.

Himnos y canciones de la Legión. Su Banda de Guerra.

Era el deseo de Millán-Astray que La Legión contara con sus propios himnos y canciones «…que abrevian los kilómetros y alivian la fatiga. Todas las noches, a la retreta, se cantarán esos himnos solemnemente, y siempre, siempre, la Legión rendirá el homenaje del recuerdo a sus muertos».

Iba a ser la música la expresión de la mística legionaria. Para entrar en el corazón humano hay que cruzar la antecámara de los oídos. El silencio de la tragedia legionaria sólo podía ser expresado a través de sus canciones o con el rezo conjunto, recio y vibrante de los espíritus del Credo.

Porque en la Legión hay poco que entender o discutir; aquí no se habla, se reza… La oración tiene el sonido lejano de la corneta a la que contesta el tambor. Aquí se habla y se entiende con la música y es por eso que quien lleva el ritmo es la Banda, la Banda de Guerra.

Porque no se habla cuando se va a luchar pero se reza cuando se va a morir.

Así surge la música legionaria que busca la trascendencia, vencer el miedo y la zozobra. Cantando oyes al compañero en compañía hacia la muerte y silencias a los enemigos del alma. La música te hace fuerte, hace legión, cohesiona y acompaña en el recuerdo de las hazañas que fueron y en la esperanza de las que vendrán.

Nace la melodía del combate, la combinación del ritmo del ataque con la armonía de la ciega y feroz acometividad que te arrastra hacia el mayor honor, morir en el combate.

Millán–Astray sabía que sin la música no habría Legión, que sin el sonido de guerra no habría valor, que sin la corneta no habría mando ni victoria, que solo era música su Legión.

En mis años al mando de la Legión cuidé a mi querida Banda de Guerra y siempre que pude iba a visitarles en sus ensayos, allí en un rincón del acuartelamiento, más legionarios que nadie, con su especial color y sonido de legión, unos tipos muy bravos en los que descubrí que eran el motor de la Legión.

Hoy llevo su sonido dentro y en cuanto oigo un tambor y las cornetas sé que allí está el valor, el Credo, la guerra y el honor, porque esa es el referente eso es la Legión.

Gracias amigos por permitirme seguir a vuestro lado y que suene la contraseña de la Legión, esa que despierta el alma cuando el cornetín suena por encima del fragor del combate anunciando el inminente momento del encuentro con la victoria o la muerte:

¡Legionarios a luchar!

¡Legionarios a morir!

Vuestro general de entonces y admirador hoy

General Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001-2004

Blog: generaldavila.com

04 octubre 2023

EL AGUIJÓN Y LA GUERRA Rafael Dávila Álvarez

Cuando se hace uso de las armas conviene antes de disparar analizar los pros y los contras no sea que nos causemos grave daño a nosotros mismos.

Este verano fui a abrir el ventanuco del techo del ático de casa para ventilarlo y me encontré con la desagradable sorpresa de un enorme avispero en activo por lo que cerré de inmediato la ventana y me fui a comprar el correspondiente aerosol contra avispas.

Resultó que no era fácil de manejar, entrañaba riesgos evidentes para la respiración además de ser muy peligroso si no actuabas con mucho cuidado ya que las avispas al sentirse atacadas podían revolverse con facilidad y darte un serio disgusto.

Siguiendo todo tipo de instrucciones, protegido con el conocimiento y las herramientas adecuadas, al día siguiente, al atardecer, me dirigí con las armas en la mano a declarar la guerra a las avispas. No oculto que ante enemigo tan desconocido y portador de arma tan mitológica como es su aguijón tuve que hacer un detallado planeamiento para elegir la opción más favorable y protegerme ante la más peligrosa. Una de las tácticas a seguir fue atacar casi en la oscuridad para evitar que las avispas pudiesen ver a su enemigo; rechacé cegarlas con humo no fuese que por esas cosas de la vida prendiese el tejado. Incluso me informé en el ayuntamiento por si era delito ecológico o algo así, por si debía dejar entrar en casa a las avispas, darlas de comer o cosa parecida. Soy muy respetuoso con el medio ambiente y me encantan los animalitos, incluso sonrío al vecino cuando su perro levanta la pata en la entrada de casa (o peor). Me dijeron que si eran avispas y no abejas, ni ovejas, llamase a una empresa de esas que matan cucarachas y chinches, así que como de eso en mi casa no hay decidí emitir el bando de guerra.

Día D; hora H.

En penumbra subo al ático. Enciendo una vela y en el cristal del ventanuco, a través del que suelen verse las estrellas, a veces la luna, descubro la silueta fantasmagórica de un dragón de pared.

Sobre el cristal, la silueta, el fondo lejano era un pequeño cielo de estrellas, la vela hacía juegos de luces en el vidrio. Permanezco un buen rato quieto ante ese espectáculo insólito. Acerco la vela. No se ven las avispas. Estarán metidas en las celdas de su colmena. Ese era el plan, pillarlas ya dormidas, y entonces disparar mí arma en forma del peligroso aerosol.

Al ver al dragón tan cerca del avispero decido dejar el ataque para no pillar en línea de fuego a tan bondadoso y eficaz animalito que contribuye a mantener alejados a mosquitos y otros impertinentes bichitos veraniegos. Antes de retirarme me acerco más al ventanuco, vela en mano, quiero fotografiar en mi mente ese momento, la salamandra no se inquieta, no se mueve, ¡sorpresa!, no doy crédito a lo que veo. De la boca del dragón de pared sale el abdomen de una avispa del que aún se observa el finísimo aguijón y algo de una de sus transparentes alas.

¡Mi amigo el dragón estaba cenado avispas!

Al día siguiente abandoné el plan previsto, me deshice de las armas de ataque y decidí no abrir el ventanuco y aguantar el zumbido de las avispas. No era cosa de que al dragón o dragones les faltase su alimento.

Pasó el tiempo y cuando ya tenía casi olvidadas a las avispas un día en el cuarto de baño de casa vi a una de ellas que se había colado por el respiradero. Subí de inmediato al ático y abrí con cuidado el ventanuco. Allí estaba el enorme avispero, pero sin rastro de avispas. No había ninguna y pude retirar la colmena con una espátula sin riesgo alguno.

El dragón o dragones habían acabado con la plaga y su molesto zumbido amenazador de aguijones.

Al atardecer en la tapia del patio, vi una reunión a la que no estaba invitado. Dragones y dragoncitos, tamaños diversos, en familia, se reunían al calor de los últimos rayos de Sol.

«Por eso dice el maestro Wang: “Si un gato está en la entrada de una ratonera, diez mil ratones no se atreverán a salir; cuando un tigre guarda un vado, diez mil ciervos no podrán cruzarlo”».

Es necesario aprender a hacer la guerra antes de disparar. Nunca dejarla en manos de aficionados.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 septiembre 2023

 

ENTREGUEMOS LAS ARMAS. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me gustaría hacerles una consulta. No respondan ahora, sino después de meditarlo.

La guerra, las armas, los enfrentamientos entre naciones o las guerras civiles tienen una historia larga, explicada y explicable en base a unas u otras razones que las producen. Eran guerras con todo el sentido del término y en ellas se medían las fuerzas ejércitos complejos y de su resultado dependía el futuro de las naciones. Hoy parece que todo es igual, pero nada es ni parecido.

Hay guerras como las de antes, sus sucedáneos ahora nos las recuerdan, con sus generales y soldados, con sus heroicos comportamientos, sus cañones, barcos y aviones; no es más que una falsa fachada que oculta la cruel realidad de las guerras actuales que se mueven en otros parámetros, pero con los mismos objetivos de Agamenón: dominar la voluntad del contrario, derrotar su libertad y aniquilar su voluntad. Disponer de los hombres y sus riquezas. Hoy los generales y las tropas son simples juegos de guerra en manos de habilidosas mentes que cosechan en otros campos mientras aquellos se matan con sus jueguecitos de artillería.

Hoy también se esclaviza, se ocupa, se invade y se ataca a la integridad territorial y la soberanía de una nación; pero con armas distintas. La cacareada libertad está más en peligro que nunca porque todos la quieren y eso no es posible.

Hoy se ganan voluntades o aniquilan libertades de otra manera, con otra escuela de guerra, con mejores resultados que incluso parecen legales; hasta llegan a serlo cuando todo vale menos pegar tiros. Es el progresismo que ha llegado también a la guerra.

Les propongo el siguiente análisis sobre lo que hoy llamamos guerra en su concepto más clásico: veamos la invasión de Ucrania por las tropas rusas denominado eufemísticamente «Operación especial» (está bien puesto: la guerra es otra cosa distinta a la guerra).

Con el fin de evitar los cientos de miles de muertos y heridos existiría la alternativa de ofrecerle al señor Putin el Dombás completo, reconocerle la posesión de Crimea y marcar las fronteras con Rusia a lo largo del río Dniéper o similar. Una negociación política. Es más, esto podría haberse hecho antes del ataque ruso: una propuesta anticipándose a lo que los servicios de información y los mandatarios políticos de medio mundo sabían que iba a producirse. Una llamada al Kremlin por quienes tienen el poder de hacerlo podría haber dado lugar a conversaciones más o menos legales y haber evitado los miles de muertos por uno y otro lado que en unos cuantos años serán olvidados y hasta acusados de los peores crímenes.

Quizá Putin no hubiese movido ni a uno de sus soldados y hubiese lanzado una marcha ¿verde, o mejor roja? Cruzando los ríos Donéts, Oskil y bañándose en el mar de Azov.  Arreglado el asunto. Se traza una raya que marque la nueva frontera y ya solo queda hacer como que deciden los pueblos.

Por la vía pacífica todo es posible y todo es admisible, se nos dice, mientras por otro lado nos armamos hasta los dientes y nadie está dispuesto a entregar las armas.

¡Pero hombres de Dios, invadan o independícense, pero en paz y armonía!

Entreguen las armas y sigan el dictado progresista de la paz mundial, renuncien a la OTAN, olvídense de la nación y de la ley… Dejen que les ocupen o dejen que se les independicen trozos de su nación, todo es negociable y admisible.

Lo verdaderamente progresista es hacer la guerra por vía pacífica, lograr los mismos objetivos, o similares, que con los cañones, aunque la libertad de algunos, la integridad territorial, la soberanía, la legalidad, todo ello se vea ultrajado. ¿Qué más da con tal de lograr la paz?

En Ucrania hubiese sido mucho más sencillo, quizá más largo, o no, pero es seguro que mucho más eficaz. Solo había que llevar a cabo una guerra cognitiva en las zonas a dominar, jugar hábilmente con las organizaciones internacionales, con los medios de comunicación, con los poderes de los poderosos y colocar a unas autoridades títeres en el Dombás, en Crimea, en Kiev, forjar una minoría políticamente agresiva, progresista, candorosa y bondadosa, de aspecto y doctrina pacifista, crear un relato histórico, mientras más falso mejor, e inyectar dinero, mucho dinero. El resto es cosa de dominar los tiempos, de domar al tigre a base de darle de comer gatos. Se equivocó Putin atacando, ¿se equivocó Zelenski y su pueblo tomando las armas, defendiendo hasta el último trozo de su tierra?

Elegiste las armas en lugar de mercadear con la Ley. Tendrás que pagarlo en el campo de batalla, morirás con dignidad y con honor y te recordarán todas las generaciones venideras. Tus hijos y los hijos de tus hijos lucharán por ti. Tu habrás muerto en el intento.

Si entregaste las armas ahora serás mi esclavo; yo diré lo que es ley y a quién debes obedecer. El deshonor te acompañará en el futuro, pero yo te premiaré sin hijos y sin futuro que te juzgue.

La guerra se nos presenta con los generales, los soldados y las armas, como ese fenómeno clásico de muerte en el que los pueblos luchan por la libertad y el futuro de sus hijos. Es solo la visión que tenemos desde la caverna de las sombras. Ella es otra. Los Ejércitos solo sirven para haccr ruido allí donde se quiere que dirijamos la mirada mientras se hace la nueva guerra en otro lugar.

Hoy la guerra se hace de otra manera. Se ataca directamente a la mente del contrario con mensajes melifluos y cuando quieres reaccionar ya no eres tú. No te han echado de tu tierra, sino que ya no sabes cuál era tu tierra ni tu familia ni lo que es honor o deshonor, libertad o esclavitud, ser o no ser, solo sabes que puedes comer, dormir; y eso te basta. No te acuerdas ya de nada, aunque te creas ser un poderoso tigre. Eres fruto de la guerra actual.

Por entregar las armas.

Bien lo sabe Ucrania. Aún conocen el honor de la lucha.

Dialogar. Dialogar. Dialogar.

Vemos a ese desconocido monstruo que irrumpe en la política despacio, con mil caras, obsesivo, que ha elegido una forma peculiar de hacer política: la superioridad por el poder, a toda costa.

Si has entregado las armas no te quejes luego. Con ello habrás entregado las llaves de tu mansión, donde entrarán y se llevarán a tu familia y a tus creencias.

Por cobarde, aunque ese término ya no lo entiendas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

25 septiembre 2023

 

XXXII PROMOCIÓN DE LA ESCALA DE OFICIALES. BODAS DE ORO DE SU JURA DE BANDERA 1973-2023 Ángel Cerdido. Coronel de Cabalería (R.)

El pasado día 15, en el periódico ABC, concretamente en el «Burladero» , Carlos Herrera, dedicó un bonito artículo a vuestra Promoción, la XXXII de la Escala de Oficiales, con motivo de vuestro 50º aniversario de Jura de Bandera, y entre otras cosas decía que el indudable atractivo que tiene para muchos jóvenes formarse en la AGM, y ejercer durante toda su vida la profesión militar, se muestra todos los años en las difíciles pruebas de ingreso, para entrar en la Academia de Zaragoza. Siempre lo fue.
Hoy, los jóvenes de aproximadamente de 18 años, tienen que haber aprobado la EBAU (Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad) con una nota de corte alrededor de los 13 puntos, y exhibir unas notas medias de bachillerato que no están al alcance de todos, superar las pruebas físicas… Tras todo esto, les espera 5 años para convertirse en tenientes, haciendo dos carreras en una, la militar, y otra, equivalente a una ingeniería de organización industrial, y todo para dedicarse a un empleo que no se compensa con dinero. Algo tendrá.
Siempre fue así. Como nos cuenta el periodista toledano del periódico “El Alcázar” Luis Moreno Nieto, con lo sucedido en la convocatoria de agosto de 1907.
Cuando salieron del último ejercicio, sabiendo que habían aprobado, se produjeron escenas jubilosas. Los amigos que ya eran cadetes le ponían sus gorros, y cariñosamente los zarandeaban. Y después al bar más próximo, donde esos amigos se dejaban convidar espléndidamente por el opositor victorioso. Luego le llevaban al sastre para que le tomaran medidas del uniforme. Al final, le dejaban ir a telégrafos para comunicar a su familia el éxito.
Los aspirantes aprobados iniciaban su vida de cadete de primer curso en la Academia de Infantería del Alcázar de Toledo, muchos con 14 años, barbilampiños y acompañados de sus «coeficientes»
Un mes más tarde, al igual que vosotros, prestaron su juramento de fidelidad a la Patria. Ese año, y debido al mal tiempo, el acto se celebro en el picadero del Alcázar, donde 30 años después, se enterraban a los primeros defensores muertos durante el asedio.
Cuento estas pequeñas historias relacionadas con esa promoción, pues me recuerda a la vuestra, también ellos estaban preparados para cuando saliesen de la Academia, ir todos destinados a África, debido a las exigencias de la guerra de Marruecos. La vuestra es una promoción especial, pues se tuvo que acelerar su formación con motivo del negro presagio del Sahara y del conflicto que pudo declararse coincidiendo con la famosa «Marcha Verde».
Formáis parte de la Tercera Época de la General, donde últimamente parece ser que su principal finalidad es «educar, instruir y preparar moralmente a los futuros Oficiales». Puede que de cierta forma, se consolide la primacía de la educación de las humanidades sobre la instrucción militar, siempre buscando la excelencia y el liderazgo, pero es el «Espíritu de la General» el elemento común y de cohesión de todos los oficiales formados en la General.
Vuestra Promoción, hoy sábado 23 de septiembre a las 12´30 horas, conmemorará los 50 años de su Jura de Bandera.
Recientemente fallecido el rey Alfonso XII, su viuda la augusta Dama Doña María Cristina, se dignó bordar con sus propias manos una Bandera dedicada a la General, que fue solemnemente entregada en el patio del Alcázar de Toledo el 17 de julio de 1886.
La actual Bandera de la AGM es la original, la que encargó y entregó la reina María Cristina a la Academia General en Toledo. Es una bandera coronela, y por ser centenaria, histórica. Sobre el lienzo con los colores nacionales, resalta el escudo bordado en el centro , la Cruz de Borgoña de fondo, como a la vieja usanza. Simboliza nuestra historia, nuestros derechos y libertades.
Esta Bandera, el 9 de abril de 1940, salió de su retiro forzoso del Museo del Ejército por la Ley de Azaña, para volver al servicio activo y desde 1942, es custodiada en la Sala de Banderas de la AGM, y desde entonces es el corazón de la misma y nuestro símbolo más preciado. A pesar de los vaivenes de la historia, siempre con la misma bandera, sobre la que todos hemos jurado.
Queridos compañeros de la XXXII, en estos 50 años, salisteis de la AGM con una formación estrictamente militar, pero la democracia que trajo la transición a España, os supuso tener que «adaptaros a esa realidad» y apoyar esa reconversión. Pasasteis de vivir con tres ministros militares (de Tierra, Mar y Aire), a una democracia con otro Gobierno elegido por los ciudadanos, y con un Ministerio de Defensa mandado por un civil. En cierto modo fuisteis espectadores de la decisión del pueblo español, «del que os fiasteis», y con unos Jefes de Estado Mayor al frente de los tres ejércitos. Todos estamos muy orgullosos de vuestro comportamiento y de vuestros resultados.
Por desgracia, no tengo la misma edad que vosotros, como al parecer tiene Carlos Herrera, pero haciendo uso de vuestra invitación, como profesor vuestro que fui, hoy estaré en la Parada Militar del Patio de Armas de la Academia, el «Patio del Rey» de toda la vida, y me emocionaré de nuevo al veros pasar delante de la Bandera, como aquel 23 de septiembre de 1973 cuando estaba en la formación a vuestro lado.
Muchas gracias.

…Que es un soplo la vida
Que cincuenta años no es nada…

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Blog: generaldavila.com

Zaragoza 23 septiembre 2023

TENDREMOS UNA GRAN REINA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Me gusta, mucho; y uno cuando cumple tantos años y por su vida han pasado tantos hombres, miles, a los que ha mandado, y tantos a los que ha obedecido, algo queda de la sabiduría necesaria para distinguir, incluso de lejos, solo respirando en el aire de la zona, el tiempo futuro, si va a ser tormentoso o adivinar una mano firme y resuelta, con virtudes intangibles —tan necesarias—, que va a ser capaz de mandar la Compañía y hacerlo con acierto y el menor número de bajas.

Doña Leonor de Borbón, Princesa de Asturias, Dama Cadete del Ejército de Tierra, está dando unas muestras de entereza, de sacrificio y, por qué no decirlo, de estética, que presuponen una vida de entrega a su Patria, una inteligencia madura a pesar de su juventud y una esperanza de unidad y convivencia que a uno se le ensancha alma y corazón al ver sus imágenes, perdonen la debilidad, vestida de Dama Cadete y esforzada, siempre con una sonrisa, ante el deber que como futura Reina se le exige.

España está en momentos de crisis moral y material, pero es algo que parece intrínseco a la nación española, algo que nos hace buscar al mismo tiempo la unidad mientras nos peleamos por lo contrario. Es preocupante el momento que vivimos, pero hay signos que permiten ver que todo pasará y que teniendo una mano firme que vele y practique lo que siempre nos ha distinguido en el mundo, España seguirá siendo una gran nación, es decir: seguirá siendo España.

Una Academia Militar no es un lugar fácil ni cómodo, no hay tiempo para aburrirse ni quizá para divertirse mucho. Pero es el mejor lugar del mundo para el compañerismo, la unión y socorro y la amistad. Es un lugar, no el único, pero sí especial, donde se ama y se conoce a España, donde desde las diferencias de personalidades, de caracteres, de estilos y educación, de creencias e ilusiones, hay una unidad, una comunidad de doctrina, una comunión, que se resume en una palabra: España. Hay otros sitios, que la Princesa de Asturias conoce y conocerá, pero nunca podrá olvidar una Academia Militar.

La formación en materias militares es muy importante, pero la Princesa de Asturias no ha ingresado allí para aprender táctica ni armamento ni siquiera estrategia, que todo ello lo hará, sino para aprender a conocer el alma de los soldados españoles que son mejor que nadie el fiel reflejo de las virtudes, también defectos, de los españoles. En la Academia Militar todos son infantería a pié, historia militar de España, la de sus soldados que son su sociedad, hombres y mujeres dispuestos a dar la vida por España, por los demás, y hacerlo «a pié y sin dinero» en una Institución cuya principal hazaña es obedecer y donde «nadie espere que ser preferido pueda por la nobleza que hereda, sino por la que él adquiere; porque aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace y sin mirar cómo nace se mira cómo procede».

Ver las imágenes de la Princesa de Asturias emociona, parece alguien muy cercano, familiar, que está lejos de casa formándose para España, para todos nosotros y, a cualquiera, militar o no, eso le hace ver de alguna manera a su hijo a su nieto, en las mismas condiciones, en el trabajo y esfuerzo que ennoblece.

La Princesa de Asturias es hoy motivo de esperanza, es un ejemplo de servicio y es una figura emocionante en esta España que bosteza sin darse cuenta que tenemos la mejor juventud del mundo, lo que exige que seamos buenos maestros. Los alumnos lo son y cuando se está aprendiendo a servir a España todo es poco para rendirse emocionado ante quien lo hace con tanta elegancia, como si ella fuese la misma España.

Que lo es y será: El símbolo de España.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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21 septiembre 2023

 

¡A LOS CABALLEROS LEGIONARIOS!: TODO SOIS PORQUE SOLO A LA LEGIÓN TENÉIS. 20 DE SEPTIEMBRE 2023 Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001-2004

 

Cuando leí por primera vez el Credo de la Legión creí imposible que aquello se cumpliese.

Cuando escuché por primera vez recitar el Credo de la Legión creí que aquellos no eran hombres.

Cuando recité por primera vez el Credo de la Legión creí que otro mundo era posible.

Cuando leí, escuché, recité aquella oración, compuse una vida al compás  de otras, las suyas, sin importarme la mía.

Cuando dejé la Legión creí que nunca volvería, pero ya nada pudo separarme del que fue mi único camino.

Compañerismo dejó de tener sentido sin jugarte la vida con él.

Amistad no existía cuando nadie estaba a tu lado poseído de la misma soledad que tú.

Unión y socorro era innecesario cuando ya nadie acude al gritar ¡A mi  la Legión!

Cuando ya no está tu querido pelotón.

Aquel amigo legionario que te daba la mano, solo eso, que es todo lo que tiene.

El que su último disparo, único que le quedaba, era para defenderte y morir a tu lado.

No abandonarte nunca, cuando hoy todo es abandono.

Quise ser legionario, porque eras todos y, por tanto, nadie.

Porque eras invisible y por tanto pobre. Eras Legión.

Donde el singular no existe, no eres sin el plural: aquí somos. De la Legión.

La que penetra a todos, todas las formas y estados, todas las partes y parte el corazón.

Invisible Legión que se cuela por las rendijas del alma.

Nada es.

Nada tiene nada quiere.

Nada da.

Nada serás.

Solo está, sola, solo, siempre.

Sueña y se cuela.

Nada de almas simples que no entienden.

Nada necesitas después de haber leído, escuchado y recitado: ¡Por ir a tu lado a verte!

¿Qué más quieres?

Ser pobre es serlo todo. Eres: Caballero. Eres: Legionario. Caballero Legionario, sin estrellas ni galones ni medallas ni condecoraciones ni méritos. Nada

Solo eres, no estás. Eres grupo, Escuadra, Pelotón, Compañía, Bandera y Formación, Tercio de la Legión.

Eres el tesoro que envidian quienes todo tienen.

Eres todo siendo nadie. Hasta que por ella mueres.

Nada te deben, tú nada tienes ni quieres.

Lo diré una vez más: esto ocurre solo un tiempo y, cuando se acaba el tiempo, nada hay más allá de esa vida que empieza y acaba en un Credo.

Nunca creí que existiese algo parecido y que aquellos que lo recitaban fuesen hombres.

Ahora lo sé: No lo eran. Eran ¡Caballeros legionarios!

No quedan… muchos con ese nombre.

Muchos están. No todos lo son.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva La Legión!

Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001-2004

El novio de la muerte 

20 septiembre 2023. Aniversario fundacional de la Legión

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¿SOY UN PESIMISTA? Rafael Dávila Álvarez

Algunos me tachan de pesimista; está claro que por lo que escribo y no porque me conozcan que eso es otra cosa, parecida, pero no es lo mismo. Puede que ni aún así sea posible catalogar a nadie.

Los que a diario se enfrentan con el folio en blanco, un mensaje que compartir, aunque nadie lo lea, una meditación en la que profundizar y hacerlo en alta voz, no pueden ser adjuntos al calificativo, sino leídos o rechazados. Meditar en ti o sobre lo que otros dicen es un acto individual que forma parte del mayor sentido que tiene la libertad: pensar. Y lo es por  hacerlo como quieras y sobre lo que quieras sin tener que dar explicaciones a nadie.

Por lo que pensamos, y no escribimos, muchos estaríamos condenados para siempre bajo el juicio de los hombres constituidos en tribunal.

Desde Platón y mientras no se demuestre lo contrario, deberíamos dejar las hipótesis calificativas para aceptar lo que es inaceptable, pero tan real que a unos conduce al pesimismo, a otros a bregar con la inteligencia y poner la razón a trabajar. Sin calificar.

Nada define la situación como la metáfora escénica en la que Platón nos retrata prisioneros en una caverna donde las cadenas nos tienen cara a la pared, detrás una hoguera y a nuestras espaldas alguien mueve personajes  que como siluetas, como sombras, se proyectan sobre el muro que conforman lo que tú crees vida y realidad. Encadenados creemos vivir entre las narraciones que allí se escenifican. No se te pasará por la cabeza pensar que aquello es fruto de la prisión y no la realidad.

¿Servirá de algo que uno de ellos logre liberarse, gire la cabeza, salga a la luz y compruebe que todo era un fraude?

Lo hacemos a diario, lo constatamos, ofrecemos los datos y las imágines: ¿Es ser pesimista? ¿De qué sirve haberse liberado de las cadenas cuando ya no puedes encabezar un ejército por ser demasiado viejo?

Quedará claro que a ser esclavos llamamos libertad u optimismo.

El humilde sabio, desde su retiro, miraba por la pulida lente que él mismo trabajó a base de pensar: «Quedan como guardianes de la libertad aquellos que no tienen miedo ni esperanza y no dependen, por tanto, más que de sí mismos» (Baruch Spinoza).

Vivimos delante de un «Golpe de Estado sin derramamiento de sangre» que es como la sombra que percibimos, nos lo gritan desde fuera los que se han librado de las cadenas, los que han escapado de la vigilancia de las cámaras y micrófonos, de las reuniones y confabulaciones, los no vigilados. Los apestados, los que no consumen datos; solo deambulan dando gritos que nadie escucha: ¡Os están robando la nación y la libertad! ¡Rebelaros!

Aturdidos por los derechos ¿humanos? Las bondades ¿de los programas políticos?, por los recursos ¿corruptos? y las dictaduras de lo colectivo, te manipulan entre datos para que consumas su producto.

El dominio no es a base de derramar sangre, no son necesarias las armas clásicas, solo es necesario el control sobre cada uno de nosotros, las cadenas firmes, que impiden volverte a la realidad.

Sólo una colección de pesimistas somos los que después de haber salido de la caverna, después de dejar a otros en la taberna, deambulamos sin caer en sus redes, esclavos de la vejez, aún indomables, libres siempre y pesimistas.

Es solo la primera fase. Luego vienen otras peores, cuando te dice el Estado policial y vigilante, uniformado en formas y expresiones:

—«No se ponga usted nervioso Caballero y haga lo que yo le digo».

Dejamos la cueva y como no queremos volver a ella somos tratados como locos, encerrados en las prisiones de la ciencia y la tecnología o tomados por agresivos. Los pesimistas podemos llegar a ser peligrosos y tomar las armas.

«He cuidado atentamente de no burlarme de las acciones humanas, no deplorarlas, ni detestarlas, sino entenderlas» (Spinoza).

En mi caso me burlo cuando me llaman pesimista, lo deploro, detesto y no lo entiendo.

Es el misterioso Discurso de la servidumbre voluntaria de Etienne de la Boétie.

Optimista no. Siervo de nadie. Salgan fuera y comprueben.

Que cada cual vea.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

14 septiembre 2023

 

DAMA CADETE DOÑA LEONOR DE BORBÓN (I) Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Este es un artículo largo, muy largo, demasiado corto para la larga historia de nuestra Corona y sus avatares que para bien o mal siempre han ido al lado de la historia militar de España, porque todas las naciones, se oculte o no, se han construido y destruido con las armas o como consecuencia de ellas.

El ingreso de la Princesa de Asturias en la Academia General Militar de Zaragoza no ha sido la noticia del verano. Pronto fue olvidada y sustituida por la mugre informativa que nos asola. Después de unos días de detallada y oficial información dimos paso a la España profunda del chisme, la ofensa y la corrupción moral que se predica como doctrina social a cambio de lectores ávidos de morbo y de ver la paja en el ojo ajeno. Es un tipo de información que da dinero, educa en el borreguismo y deforma.

Conviene regresar, aunque solo sea un destello, al balcón desde donde se contempla la España con historia, la de la formación humana, la educación en valores intangibles y el respeto a la individualidad de cada uno sin olvidar que muchos dieron su vida por la unidad y construcción de esta gran nación: España; ya que es conocido que «La negligencia individual provoca un prejuicio colectivo, y la diligencia propia produce un triunfo colectivo». Norma de educación cívica y de convivencia cuando amas más allá de tus propias ambiciones.

Eso es algo que se tiene muy en cuenta en una Academia Militar donde se forma la individualidad para el conjunto, donde se deja de ser uno para ser compañía. Acertaba el Nobel española Cela: «La Infantería no es la masa, es la compañía».

La fundación de la Academia General Militar data del 20 de febrero de 1882 en Toledo (Primera Época. La Segunda Época abarca desde 1927 a 1931 en la ciudad de Zaragoza). Es el nacimiento del espíritu de la General. El de unidad en la vocación, el servicio, compañerismo, patriotismo, honor y valor, que reciben los futuros oficiales del Ejército de Tierra en su formación en la Academia General Militar de Zaragoza y que constituye la correa de transmisión que alcanza a todos los que visten el uniforme caqui de nuestro Ejército. La II República ordenó su cierre en un intento de acabar con la unidad del Ejército, con el único espíritu conjunto al servicio de la Patria. Hoy es preocupante el dato que reflejan algunas encuestas: «La disciplina y la jerarquía, así como los distintos rangos o empleos se consideran como una falta de democracia. En el caso de la disciplina, se ve negativo que sea acrítica y que se convierta en obediencia ciega. Se critica también el corte de pelo, el uniforme de la Legión y en general los uniformes por ser demasiado militares» (Observatorio sociológico sobre la percepción de las actividades, planes y programas del Plan de Cultura y Conciencia de Defensa. 2019).

Es difícil ser militar, arriesgado también, criticado, desconocido o ignorado, pero a pesar de ello los jóvenes españoles saben del amor a España y se integran con vocación y entrega absoluta al oficio de las armas.

Evoluciona el pensamiento, el mundo recorre caminos nuevos, cambian las costumbres y se avanza en ciencia y tecnología, pero las armas siguen siendo un oficio que da sentido al progreso, que defiende la convivencia, que pone orden ante la violencia, que permite el imperio de la ley y la justicia, protege los derechos humanos, la diversidad y cuida de los recursos vitales mientras preserva la naturaleza. Sin unos ejércitos modernos y eficaces el mundo no se sostendría ante los cada vez mayores y crueles ataques al hombre, a la soberanía e integridad territorial de las naciones y a los deseos de paz.

Los recursos cada vez son más escasos y el futuro que se divisa está plagado de riesgos y amenazas en un ataque sin precedentes a lo más elemental: la vida.

No creo que se necesiten muchas más explicaciones para respetar y sentir de cerca la vida militar. Así estaremos en mejores condiciones de entender y responder a la pregunta:

¿Por qué la Princesa de Asturias debe tener formación Militar?

Conviene aclarar que lo único legislado sobre la carrera militar del Príncipe de Asturias está en la Ley de Carrera Militar, a todas luces insuficiente.

En el artículo 2.2 dice: «El Príncipe de Asturias podrá desarrollar la carrera militar y tener los empleos militares que, mediante real decreto, determine el Gobierno, que queda facultado para establecer un régimen propio y diferenciado teniendo en cuenta las exigencias de su alta representación y su condición de heredero de la Corona de España».

Y posteriormente en la disposición adicional primera:

«La carrera militar de Su Alteza Real Don Felipe de Borbón, Príncipe de Asturias, se ajusta a un régimen propio y diferenciado regulado mediante real decreto aprobado en Consejo de Ministros, basado en el régimen del personal de las Fuerzas Armadas y teniendo en cuenta las exigencias de su alta representación y las circunstancias que concurren en su persona como heredero de la Corona de España».

No hay nada más legislado sobre la carrera militar del Príncipe de Asturias, sino un real decreto sacado ad hoc para la carrera militar de la Princesa Leonor, sin recorrido legal ni futuro para la Corona.

Todo queda en ese condicional «podrá desarrollar…» que se traduce en voluntad del Gobierno. Ni siquiera del Rey.

Contestemos ahora al porqué del ingreso de la Princesa de Asturias en la Academia Militar, aunque antes permítanme compartir con ustedes un comentario.

¿Conocen alguna carrera, profesión, oficio, trabajo… en el que se firme un contrato por el que te comprometes a dar tu vida en defensa de la vida de los demás?: solo la militar.

«¿…si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

De manera que parece lógico que quien va a asumir el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas (Art. 62 h de la Constitución) conozca de cerca a sus soldados y se forme como el primero de ellos.

Son razones evidentes que pueden ustedes leer en el Real Decreto mencionado 173/2023 de 14 de marzo. Pero hoy quisiera traerles otras razones más profundas que las que recogen las disposiciones legales; son las morales e históricas cuyos sentimientos y valores no sabría recoger la Ley.

Lo contaré de manera gráfica porque, aunque ya contado, el hombre necesita escuchar muchas veces el relato para no olvidarlo o cambiarlo por otro.

En su libro Arte del Buen Mandar Español el general Bermúdez de Castro nos cuenta una bella historia:

En cierta ocasión se encontraba el Tercio de Antonio Leiva, el mejor discípulo del Gran Capitán, pasando revista por el Veedor cuando a lo lejos se divisó un tropel de jinetes que se aproximaba.

— ¡Es el Emperador!, gritaron los oficiales.

Los tambores y pífanos rompieron a tocar la Marcha Real.

Detuvo el Emperador su caballo, descabalgó de un salto y se incorporó a la cabeza de la primera compañía. Tomó un arcabuz y ordenó que empezase la Muestra. El Veedor, sorprendido, nombró al Emperador en voz alta:

— ¡Su Majestad Don Carlos de Gante, Rey de las Españas, Emperador de Alemania!

Terció el Emperador su arcabuz, quitóse el sombrero y oyéndole todo el Tercio contestó:

— ¡Presente y armado!

Desde aquel momento el Emperador quedó hecho primer soldado arcabucero de la 1ª Compañía del Tercio de Infantería de Milán. Su haber pasó a cobrarlo el soldado más viejo.

Ser soldado es una honra hasta para el Monarca. Un soldado es algo más que Caballero y solo exige el buen trato de la patria y la consideración que le da ceñir una espada.

El jefe debe ganarse la consideración del soldado y, si lo alcanza una bala o le hiere el acero, compartir su destino.

Deberían saberlo los que pretenden que un soldado se muera en la tristeza de ver su patria quebrada y rota por los pusilánimes.

«Un pueblo que pierde sus virtudes y le falta el valor a sus soldados, está llamado a desaparecer».

«Presente y armado». Quedó hecho primer soldado.

Dama Cadete Doña Leonor de Borbón: ¡Presente y armada!

Decía el Rey Don Juan Carlos a su hijo Don Felipe, Rey de España, el día que fue filiado como soldado:

«Que las Fuerzas Armadas, modelo de lealtad y disciplina, sigan formando a nuestros jóvenes y montando la guardia permanente de España. Y que todos y cada uno de nosotros, sepamos cumplir con nuestro deber».

Que así sea.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

11 septiembre 2023

Blog: generaldavila.com

¡AY MI BANDERA! (General de División Rafael Dávila Álvarez)

¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor…?

Cuentan de Juan de Dios Aldana, portaestandarte del Rey de Portugal en la batalla de Toro, que perdiendo la mano en la que llevaba la espada siguió enarbolando la bandera hasta perder también la que portaba la enseña. La recogió del suelo con los muñones ensangrentados y la sostuvo con los dientes hasta morir acribillado a estocadas. No fue baldía su hazaña. Es uno de aquellos que han forjado a los españoles de hoy. Aquel hombre, bravo donde los haya, como tantos otros, es parte del linaje de nuestros héroes de lo cotidiano que un día, de repente, enarbolan su cotidiana sencillez para convertirse en síntesis de todo lo que la historia de este pueblo lleva encima. Y dan la vida. Un homenaje. Sufriendo. Por su conciencia y honor.

Proliferan en los pueblos de España los actos de homenaje a la Bandera, actos institucionales de carácter civil que forman y educan en valores. La Bandera es el símbolo de la Patria. El amor a tu Nación. Sin condicionamientos. Nada más que decir. Todo en la vida es un símbolo y lo inexplicable aún más.

Pero hay miedo, mucho miedo, por la reacción de odio ante el Himno Nacional, al hablar de España, de Historia, de unidad, de justicia… Eso no es educar; ni es libertad. Ignorancia. Almas encogidas. Bancarrota moral.

Decía el Maestro Antonio Burgos en su “Recuadro” del ABC que es algo insólito que España se silbe a sí misma el Himno que la representa. Como el que dice: << ¡Me cago en mi padre!>>.

Y que razón tiene. Aunque unos la escondan en elecciones y otros se queden roncos del abucheo, seguirá siendo su Bandera, su Himno, el de España. Se ama a la Patria no por ser grande, sino por ser tuya.

Vivir con el rechazo a lo tuyo, a tu historia, a tus orígenes, es vivir con graves limitaciones. Limitaciones en la inteligencia y en los sentimientos y así es difícil llenar tu corazón y ocupar la inteligencia.

Dice Jorge Vigón en su libro El espíritu militar español: <<Uno no sabe bien lo que es la Bandera hasta que la ha visto trepar monte arriba entre tiros, humos, voces, vítores y reniegos, aplastándose, irguiéndose, acezando; entonces ha sentido a la Patria rescatando su propio ser y ha podido explicar lo que la bandera es…>>.

Son los humildes y sencillos, los héroes de lo cotidiano, los que mejor entienden y explican lo que es su bandera. Pocas cosas hay que transmitan la fuerza, la motivación, que un símbolo como la bandera o el himno provocan en los hombres.

Alguno olvida que el espíritu es la más colosal potencia de este mundo.

A la hora de elegir conviene meditar que es lo que mueve a los sentimientos, y a la inteligencia. A la hora de elegir no todo vale. Tan sencillo y complejo como el corazón del hombre.

Aún quedan héroes de lo cotidiano, héroes para un homenaje que nunca es a destiempo, Aldanas que se agarran a su bandera hasta perder las manos… y la vida. En cualquier momento, por encima del puntual e interesado momento.

<<Si cumplís vuestro juramento o promesa, España os lo agradecerá y premiará y si no, os lo demandará>>…

¡Ay mi Bandera!

¡Salve Bandera de mi Patria, salve!

General de División Rafael Dávila Álvarez (R)

Blog: generaldavila.com

8 septiembre 29023

BLOG generaldavila.com

Queridos lectores y amigos:

Como comprobarán ha habido cierto retraso en la publicación de los comentarios que ustedes nos hacen y también intermitencia en las publicaciones del blog, todo ello por ajustes técnicos que esperamos estén pronto solucionados.

Únicamente les pedimos paciencia y que mantengan su fidelidad al blog. Cada día la necesitamos más.

«El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena» (Santiago Ramón y Cajal).

Gracias por todo y el abrazo en compañerismo, unión y socorro y por encima de todo: amistad.

General (R.) Rafael Dávila Álvarez 

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5 septiembre 2023

VISIÓN DE ESPAÑA TRAS EL VERANO: LAS DEMOCRÁTICAS DICTADURAS Rafael Dávila Álvarez

Trabaja el tiempo. Del que dependen los resultados. La caótica situación de España no es algo nuevo, repentino, sino un proceso que tiene origen y nunca final. Seguirá la tierra, cambiarán los hombres y sus nombres, se removerán las tumbas, pero todo será consecuencia de un acto anterior; habrá unos culpables de enterrar o desenterrar, pero todo quedará escrito, única huella de que fuimos polvo y polvo seremos, y de que no todo polvo fue bueno.

Hay una tierra, una semilla, sembradores y cultivadores que pueden durar generaciones o recoger prontas cosechas, depende de cómo sea la tierra, la semilla, de los cuidados y de la voluntad del que maneja la guadaña. Nunca se vio ni se sabe de nada que haya nacido de la nada. En principio fue el hombre el que todo lo provocó después de que en su soberbia quisiese suplantar a Dios.

No iremos muy lejos para hablar de estos frutos y de sus sembradores; cuando ahora parece que hay que segar la hierba en España; cuando decrece la tierra cultivable y crecen los segadores.

Transición en buena voluntad, entendimiento, todo eso fue y es pasado que ahora resucita para dejar al descubierto que los sembradores eran encapuchados que manejaban la azada de la magistratura y escribieron sobre la  hondura de la tierra aquello: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

La siembra estaba hecha por los que llamaban franquistas (por  cierto término nunca utilizado durante el mismo), dicen, porque venían de Franco y a él habían servido . Guardaron el recuerdo escondido entre los aperos de labranza. Dejaron caer que entre las palabras estaba el  secreto de todo, la semilla para ellos, «las nacionalidades», y que ese era el fondo constitucional: el enfrentamiento por querer ser más que España.

Solo había que abonar, dejar que los otros creyesen que era trigo sin que se delatase la cizaña, sabían que la guadaña sus hijos y nietos la manejarían cuando el trigo estuviese agostado y floreciente la cizaña.  Solo era cuestión de tiempo, de su tiempo, y de los nuevos vigilantes.

Diversidad y pluralidad unen o separan y ha llegado la hora de dividir las tierras, señalar largas y escabrosas lindes, poner puertas al campo, arar con toros bravos y disparar al cielo de golondrinas que viajeras penetran cielos que no son suyos. Progresismo de barreras culturales, idiomas infernales que construyen este babel de odios vecinales, después del tiempo, de diferencias cada vez más acusadas impuestas por los vigilantes, cada vez más acentuadas por los regadores con agua salada y abonadores con cal viva.

Vemos los primeros frutos que quieren recoger de una cosecha que se seca: «Convención constitucional, nación foral, federalización asimétrica, horizonte confederal del Estado, plurinacional…», que equivale a dividir la tierra seca y que cada cual riegue su terruño, su bancal, su huerta y su futuro, descentralizar para más hambre y menos solidaridad, acabar con este monstruo que es España, deconstruir la nación desde el parvulario de la historia, barbaridades políticas e intelectuales propias de un gañán:

«¿Por qué  en un Estado sólo puede haber una nación? Y ¿por qué el Estado español no puede ser plurinacional, como lo fue en la práctica hasta el siglo XVIII?», ¿y él lo pregunta? Pregunta el segador que sembró la cizaña y ahora pretende engañarnos con trigo. Más escuela, cultura y menos odio.

Por mucho que insistan no pueden dejar de ser españoles. La Historia se ha encargado de ello y ya no es posible borrar una huella que a pesar del empeño en traer a colación la «cultura política anglosajona» son, tanto unos como otros, sembradores y recolectores, tan griegos como Aquiles o Ulises sin tener el valor de uno ni la sagacidad del otro.

Sin duda es la hora del segador de la guadaña, del que nunca pisó las tierras de labranza ni deshizo sus terrones a golpe de biblioteca. Por ahora la Inteligencia Artificial no ha logrado que todos hablemos el mismo idioma ni el comunismo que todos seamos iguales.

España. Nación. Indisoluble. Indivisible. Era el primer paso, luego vino lo divisible para dar paso a lo soluble que además es visible, y todo terminará en la guerra. Una vez más. Divide y vencerás. Penetra en silencio, alcanza la retaguardia y vuélvete contra los flancos: siembra y abona, con tu semilla y tu estiércol de laboratorio. Llegará el momento en el que tendrás que levantarte en armas, pero primero organiza tu nación y aprende en Maquiavelo a hacerlo adecuadamente porque si no volverás a ser derrotado.

El proceso es conocido y ha llevado tiempo. En España se araron las tierras y los labradores se dejaron engañar, como siempre, con semillas traídas de fuera, con abonos cuyo origen era la pólvora, levantaron fronteras de odio entre los campos libres, los jornaleros no se entendían entre ellos y las diferencias empobrecieron a muchas de las parcelas donde no daban ni para el pan. Al final la tierra se fue agostando y ahora es momento de recoger las miserias para acabar con todo si no acaba antes con nosotros la pobreza con su guadaña al hombro.

Esta es España. La de las nacionalidades que nos vendieron como semilla pacífica y ha crecido tanto que ya no hay tierra, sino un páramo agostado.

No se ve una fuerza lo suficiente en número y virtud que haga frente a los recolectores que pretenden que recojamos los frutos que en aquella Transición sembraron y que una vez cosechados rociarán el resto de las tierras de agua con sal y abonarán con cal viva.

Miremos atrás, ahora hay que hacerlo para que la Historia reconozca a los culpables, que no son sólo los de ahora, sino que también lo fueron los que sabían muy bien el significado de aquel artículo 2 y la disposición adicional primera.

Hubo hombres de buena voluntad, hubo también tontos y los más: malvados que esperaban el momento.

El proceso está en marcha. El final es desconocido.

No olviden que esto es un Estado donde ha desaparecido la nación y que hace tiempo dejó de ser un Reino.

No hay nada más triste que un árbol seco o una golondrina muerta. ¿Para qué tan largo viaje?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 septiembre  2023

 

MARRUECOS. Rafael Dávila Álvarez

Foros, laboratorios de ideas, palabra de politólogo, expertos e inexpertos, pero la retórica no va a solucionar un problema que cada vez es más complejo: Marruecos.

La visita del presidente, en funciones, del Reino de España al Reino de Marruecos no ha sido, no puede serlo, de vacaciones ni privada. Hay temas de política exterior que nunca pueden pasar de lo político a lo privado para un presidente de una nación. Lo privado es otra cosa y por eso un presidente vive donde vive, viaja como viaja y se le pagan los gastos como se le pagan. El Estado pone a su disposición una serie de privilegios merecidos porque representa al Gobierno de su nación y dirige la política interior y exterior, la Administración civil y militar y la defensa del Estado. Eso realmente hace que su vida privada se limite a serlo de puertas adentro, pero no más  allá. Desde que sale por la puerta de su domicilio hasta que vuelve a entrar deja de existir su vida privada.

Marruecos es un problema porque insiste en que Ceuta, Melilla y Peñones no son España, lo que es una gravísima postura y un ataque a nuestra soberanía e integridad territorial. Marruecos es un grave problema y la visita veraniega del presidente una frivolidad.

Por muchas vueltas y bajadas al moro que demos solo hay una palpable y cruda realidad con nuestro vecino del sur. El litigio se llama Estrecho de Gibraltar, dominado por las Columnas de Hércules, el peñón de Gibraltar y el monte Hacho, el dominio de la navegación y puente europeo-africano.

Ni Ceuta ni Melilla ni peñones: lo que cuenta es el control del paso marítimo y los pilares del puente que une las orillas, uno anclado en España y robado a España, el polvorín anglosajón, y el otro, el monte Hacho, en una ciudad española, Ceuta.

En definitiva España no cuenta: Estados Unidos, Marruecos y el Reino Unido nos han echado de su control, se han apoderado de aquellas aguas y van a por sus orillas. Más valdría que en lugar de quejarnos y dedicarnos a las retóricas de estrategas de salón trabajásemos en la solución que exige firmeza y postura clara y común, disuasión política y militar con instrucciones adecuadas a nuestra embajada. Habría que preguntar al hermético embajador de España en Marruecos…

El Mediterráneo es una de las claves de la estrategia mundial, el camino a todas partes, a cualquier lugar, donde se ganan o se pierden las guerras y algo aún más importante, donde se consolida la victoria o la derrota. Solo hay que leer la historia de los acontecimientos. Puede que el Pacífico sea la modernidad de los actuales estrategas económicos y gurús del nuevo hombre, pero el catálogo de las naves, las 1186 naves, se reunirán de nuevo en el Mediterráneo, navegarán hacia el Helesponto y Agamenón llevará el mando al ser el de numerosas naves.

Y no hay más foro de expertos ni laboratorio de ideas para perder el tiempo y crear una retórica vacía alrededor de un problema cuya solución está en americanos y británicos. Que por cierto ellos saben muy bien que gracias a España durante la Segunda Guerra Mundial pudieron dominar el Estrecho, tener las llaves del Mediterráneo sin mayores problemas, y ganar la guerra; que pudo no ser así.

Una acción militar sobre Ceuta y Melilla hoy es impensable, pero no sé mañana; hoy las guerras tienen mucho que ver con la economía, tanto que son la continuación de ella. Lo vivimos tan cerca que no lo vemos y nada hacemos por evitarlo. Mientras más se acerque Marruecos a Europa más lejos de España estarán Ceuta y Melilla. Mientras sigamos sin invertir económicamente en Ceuta y Melilla más nos darán la espalda. Tampoco olvidemos que Perejil no era solo Perejil, sino que la acción iba más allá pero fue el americano quien dijo ¡basta ya!; es quien manda.

La OTAN calla y la Unión Europea dice, pero nunca hace.

La situación en el sur se complica y puede ir a peor si el presidente en funciones deja de serlo (en funciones) y vuelve a (des)funcionar con su actual política de rendición (de cuentas).

El Mediterráneo se calienta y España sigue tomando el sol mientras le quitan las llaves los mismos con los que acude a la reunión de las naves bien armadas para defender no sabemos muy bien el qué olvidándose de defender lo suyo.

¿Dónde estará Agamenón?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 agosto 2023