LO EXTERIOR, LO MILITAR Y LO ECONÓMICO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Si examinamos a fondo los interiores de los tres pilares que mantienen históricamente en pie a España comprobaremos nuestra ruina.

Los temblores que sentimos en el edificio son causados por la debilidad que muestran fruto del desinterés en su mantenimiento.

Son tres los sostenes del conjunto, interdependientes entre ellos y coronados por el símbolo de la unidad de todos los vecinos y estancias del edificio común: una bandera en el sitio preferente del edificio, un himno solemne que nos aúna y una Corona. Después el sustento: la política exterior, la política militar y la posición económica.

Pregunto al Embajador de muchos años de experiencia y honrado servicio a España desde los lugares más adecuados para, sin mirar nada, verlo todo.

Me dice.

—Sigo fascinado por la capacidad de despropósito de los señores Sánchez y Albares ( con una ayuda de Calviño) en la gestión de nuestra política exterior: contubernio con Marruecos, pifia extrema con Argelia, sumisión sin recompensa visible por ahora a Washington, promesas estafadas a Ucrania, disparatada hostilidad a Rusia, irrelevancia en los niveles decisorios de la UE, pérdida de presencia en Iberoamérica, Castro chavismo trasnochado, irrelevancia creciente, a diferencia de otros europeos, en China y Japón. No es lo más brillante que tenemos, créeme.

Pregunto al soldado curtido en moquetas y alambradas, que ha visto pasar por los ejércitos a Atila con los unos y los otros. Empieza y termina.

—Nos predican que los ejércitos son externos a España y que por lo tanto con el presupuesto mínimo imprescindible para que parezca que sí pero no. Que aquí, en nuestro corazón de España, sólo si se desborda el río, el mar o el cielo, la tierra o el fuego, entonces aplaudimos su intervención. Si no es así ni para desfilar.

Que el sur fronterizo—donde le aprieto— ya está cuidado por el señor ministro del Interior y por el de Exteriores cuyos nombres son los que son, juez y parte, con bon juicio y bona parte.

Insisto en preguntarle por eso de la OTAN, la guerra y la «Cumbre de la Brújula Estratégica» y dice que la culpa de todo — adoctrinan desde La Moncloa— es de Putín y eso debe hacérsele entender a la tropa y que esté dispuesta a seguir —por culpa de Putín— con los sueldos que tienen y la gasolina que no tienen. Vuelen o naveguen, se tiren por los terraplenes, se revuelque por la tierra o enciendan los carros de combate y disparen con los cañones, que no lo hagan hasta el 2035 que, junto al programa 2030, completará el todo, es decir que será cuando ya no sea.

No entiendo nada, que de eso se trata en términos militares, y se les entretiene mucho con los planeamientos que nunca llega el año que hay que ejecutarlos porque en la milicia hay una palabra muy bonita que todos repiten: obsoleto. Nunca se actualiza.

Con lo económico me pierdo porque es obvio lo bien que va todo. Busco al economista, empresario, autónomo o al que sabe de esto de la economía y, como no lo encuentro, me lo encuentro solo y desamparado.

Está en todas partes, con los ricos y con los pobres, con los listos y con los tontos, con mayores y menores, buenos y malos, no veo a nadie contento y contando las monedas como el tío Gilito.

Nuestra riqueza se limitaba a bienes heredados y hemos dilapidado la herencia. No queda nada.

Me voy debajo del puente a llorar mi soledad y allí están los barreneros poniendo el último cartucho de dinamita sobre el pilar del puente que nos unía a España.

Menos mal que hemos cambiado de tendencia y amanece por el sur.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

20 junio 2022