ESPAÑA, EL ORDEN CONSTITUCIONAL, EL REY General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Si algo les molesta a los secesionistas y demás personajes de mal vivir en España, es el Rey, la Monarquía. Si pudiesen, lo primero que harían es mandarle a embarcar a Cartagena.

A los españoles nos pueden engañar y colarnos un relato tan falso como su procedencia. No a la Corona que sabe cuál es su misión, la fuerza y el valor moral que representa en una España que pasa por los momentos más difíciles de sus últimos años.

Demostración clara son los continuos ataques al Rey de estos personajes enemigos de España porque saben que la Corona es el lugar de la unidad, el símbolo de España unida, y el mayor obstáculo, quizá ya el único, a sus ansias de destrucción. La Corona es unidad, un rey somos todos nosotros.

Recuerda D. Carlos Seco Serrano: <<Cuando Don Juan Carlos realizó su primera visita a Argentina, alguien preguntó al gran historiador Sánchez Albornoz, viejo republicano azañista residente en Buenos Aires, cómo contemplaba él ese acontecimiento. Don Claudio contestó: “Es España. España que viene a la Argentina…>>.

<<Es su símbolo moral, la encarnación del pueblo español>>.

Es la unidad por lo que suspira España, ahora, en estos momentos de incertidumbre; es la estabilidad que estamos a punto de perder en una contienda política en la que el Rey debe estar por encima de ella. Miremos bien el desafío y no perdamos la referencia ni el lugar. Ser Rey de todos los españoles significa que lo es por España, todo por España, de toda España.

Las reacciones al discurso navideño de la Corona son la mejor prueba del significado y moderación del Rey en estos momentos. El Rey ha hablado de España y de la Ley, la Constitución, algo que ha irritado a los separatistas. Bien. Eso está bien; y es consecuente.

Cada uno hace su lectura. En la mía destaco:

Una preocupación Real: <<…el deterioro de la confianza de muchos ciudadanos en las instituciones, y desde luego Cataluña, son otras serias preocupaciones que tenemos en España>>.

Ser conscientes de nuestras fortalezas y debilidades: <<…sin caer en los extremos, ni en una autocomplacencia que silencie nuestras carencias o errores, ni en una autocrítica destructiva que niegue el gran patrimonio cívico, social y político que hemos acumulado>>.

Una exigencia: <<La voluntad de entendimiento y de integrar nuestras diferencias dentro del respeto a nuestra Constitución, que reconoce la diversidad territorial que nos define y preserva la unidad que nos da fuerza>>.

Es lógico que unos cuantos se hayan visto señalados y eso les haya provocado una irritación de urgencias. Es el acierto de las palabras del Rey.

Lo único que me preocupa es que no nos percatemos de la advertencia Real: <<El progreso de un país depende, en gran medida, del carácter de sus ciudadanos, de la fortaleza de su sociedad y del adecuado funcionamiento de su Estado>. Más claro no se puede ser.

¡El que tenga oídos, que oiga! ¿Estaremos sordos?, ¿o adormecidos?

Hubo ya un momento en la reciente historia en el que el Rey tuvo que dar órdenes tajantes ante un golpe de Estado:

<<He ordenado a las autoridades civiles y a la Junta de Jefes de Estado Mayor que tome todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente>>.

Que no nos quede la menor duda de que ahora también se respetará el orden constitucional dentro de la legalidad vigente.

Que tampoco lo duden los separatistas.

Fue el humanista toscano Marsilio Ficino quien recomendó para el picor de la piel los ajos. Aquí decimos: El que se pica, ajos come. ¡Velay!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 diciembre 2019