CENTENARIO DE LA CONSAGRACIÓN DE ESPAÑA AL SAGRADO CORAZÓN. EL CERRO DE LOS ÁNGELES Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

<<Hoy domingo 2 de diciembre, a las 17hs, se abrirá la Puerta Santa y comenzará el Año Jubilar para celebrar el primer Centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón.

La Santa Misa será presidida por el Nuncio de su Santidad, el Excmo. y Rvdmo. Mons. Renzo Fratini y concelebrada por Don Ginés García Beltrán, obispo de Getafe y por su obispo auxiliar, Don José Rico Pavés.

Los actos comenzarán a las 17 horas con la apertura de la Puerta Santa por la que pasarán los celebrantes, todo el clero diocesano y las distintas autoridades civiles y religiosas, así como los fieles congregados para esta ocasión.

Mons. Ginés García Beltrán ha invitado a <<todos los fieles a participar el próximo domingo en la inauguración del Año Jubilar con motivo del Primer Centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús y la apertura de la Puerta Santa>>.

Para el obispo de Getafe es importante que todos los fieles participen de esta celebración y así <<dar testimonio público de nuestra fe, que tiene en el centro al corazón abierto de Jesucristo que abre las puertas de nuestro propio corazón. Y pedir al Señor que revitalice nuestra fe y la de nuestro pueblo para que seamos realmente discípulos misioneros y testigos del Señor en el mundo>>.

A la celebración del domingo han confirmado su asistencia distintas autoridades civiles y religiosas, entre ellas, 7 alcaldes y 3 obispos.

Indulgencia Plenaria.

Así nos anuncia la página web dedicada al Centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón, el comienzo de los actos que hoy se inician y durarán hasta el 24 de noviembre de 2019.

El Cerro de los Ángeles fue inaugurado por Alfonso XIII el año 1919 consagrando España a la devoción del Sagrado Corazón de Jesús. Las palabras que pronunció el Rey fueron redactadas por un santo: el Padre Rubio S.J., el apóstol de los pobres de Madrid, San José María Rubio.

Otra Santa acompañó desde el Carmelo del Cerro de los Ángeles al Sagrado Corazón de Jesús. La Madre Maravillas de Jesús lo fundó en el año 1925 y desde entonces velan en permanente oración y clausura aquel Santo lugar.

El 28 de julio de 1936 unos milicianos intentaban fusilar la fe, lo inmaterial y la esencia del pueblo español. En un espantoso espectáculo simularon atravesar el Sagrado Corazón de Jesús con sus balas: fusilarlo; y quedó así grabada la imagen más absurda de la Guerra Civil, odio contra lo que representa esa imagen, el odio de sus corazones más duros que el pedernal. Indigno acto que ha quedado retratado para vergüenza de todos y que debería servir para decir basta y arrodillarnos ante el perdón y la bendición. El Sagrado Corazón sigue con sus brazos abiertos.

1936: Milicianos fusilan al Sagrado Corazón de Jesús. Luego volarían con dinamita el Monumento.

El 7 de agosto del 1936 otro grupo de extraños personajes, quizá los mismos, corazón borracho de odio, dinamitaban lo que quedaba del Monumento.

Le pusieron de nombre Cerro Rojo. Allí, en el Cerro, se guardan los restos de aquellos absurdos odios y se hace con perdón y no como ley de venganza ni odio alguno. Con los brazos abiertos seguimos, como el Sagrado Corazón.

Es curioso que mientras los milicianos fusilaban la imagen del Sagrado Corazón en el Cerro de los Ángeles, el Gobierno de Madrid hacía propaganda en el extranjero afirmando la libertad de cultos y el respeto a la religión en la zona de su dominio.

La imagen que se conserva del fusilamiento del Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles es lo suficientemente evocadora. No necesita palabras ni ningún tipo de propaganda. En los años 80 los restos del monumento fueron enrejados para evitar robos y profanaciones.

Una imagen del Sagrado Corazón de Jesús situada en un pedestal de la ermita de San Antonio de la Florida apareció decapitada y tirada en el suelo. Era el año 2008. Tenía cerca de metro y medio, era una réplica de la del Cerro de los Ángeles de Madrid y había sido elaborada a partir de las piedras del antiguo monumento.

Es una obsesión que algunos entienden y hasta admiten como muestra de libertad. En cuanto pueden llevan su ataque contra cualquier símbolo que ellos quisieran abrazar, imitar, pero el odio se lo impide y ciega su razón.

Pero el perdón surge en cuanto subes al Cerro. La imagen monumental llena todo el espacio y hace elevarte por encima del inmenso paisaje que desde allí se divisa. El horizonte se pierde, Madrid se olvida, la ascensión se percibe. Es un lugar de paz.

Alfonso XIII en el acto de consagración de España al Sagrado Corazón

Les recomiendo que suban. Dejen su vehículo abajo y suban entre los pinos, despacio, meditando y sintiendo.

Escuchen el silencio. Si pueden háganlo al amanecer o a la caída de la tarde.

Miren el nuevo monumento recién restaurado y también los restos del que fue profanado. Aquello fue una blasfemia, expresión injuriosa contra la fe.

Es historia. Nadie recuerda ya el Cerro Rojo. Es y será siempre el Cerro de los Ángeles, un camino hacia el Cielo.

Aquel lugar, el Cerro de los Ángeles, es Carmelo, es perdón y es camino hacia la bondad.

No dejen de visitarlo en este Centenario de la Consagración de España al Sagrado Corazón que comienza hoy con la apertura de la Puerta Santa.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

2 diciembre 2018

Blog: generaldavila.com

Palabras pronunciadas por el Rey Don Alfonso XIII en la Consagración de España al Sagrado Corazón:

“Corazón de Jesús Sacramentado, Corazón del Dios – Hombre, Redentor del Mundo, Rey de Reyes y Señor de los que dominan:

España, pueblo de tu herencia y de tus predilecciones, se postra hoy reverente ante ese trono de tus bondades que para Ti se alza en el centro de la Península.

Todas las razas que la habitan, todas las regiones que la integran, han constituido en la sucesión de los siglos, y a través de comunes azares y mutuas lealtades, esta gran Patria Española, fuerte y constante en el amor a la Religión y en su adhesión a la Monarquía.

Sintiendo la tradición católica de la realeza española y   continuando gozosos la historia de su fe y de su  devoción a Vuestra Divina Persona, confesamos que Vos vinisteis a la tierra a establecer el Reino de Dios en la paz de las almas redimidas por vuestra sangre y en la dicha de los pueblos que se rijan por vuestra santa Ley. Reconocemos que tenéis por blasón de vuestra divinidad conceder participación de vuestro poder a los príncipes de la tierra, y que de Vos reciben eficacia y sanción todas las leyes justas, en cuyo cumplimiento estriba el imperio del orden y de la paz. Vos sois el camino seguro que conduce a la posesión de la vida eterna; luz inextinguible que alumbra los entendimientos para que conozcan la verdad y el principio propulsor de toda vida y de todo legítimo progreso social, afianzándose en Vos y en el poderío y suavidad de vuestra gracia todas las virtudes y heroísmos que elevan y hermosean el alma.

Venga, pues, a nosotros Vuestro Santísimo Reino, que es Reino de justicia y de amor. Reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de las ciencias y de las letras y en nuestras leyes e instituciones patrias.

 Gracias, Señor, por habernos librado misericordiosamente de la común desgracia de la guerra, que a tantos pueblos ha desangrado. Continuad con nosotros la obra de vuestra amorosa providencia.

Desde estas alturas que para Vos hemos escogido como símbolo del deseo que nos anima de que presidáis todas nuestras empresas, bendecid a los pobres, a los obreros, a los proletarios, para que en la pacífica armonía de todas las clases sociales encuentren justicia y caridad que haga más suave su vida, más llevadero su trabajo.

Bendecid al Ejército y a la Marina, brazos armados de la Patria, para que en la lealtad de su disciplina y en el valor de sus armas sean siempre salvaguardia de la nación y defensa del derecho.

Bendecidnos a todos los que aquí reunidos en la cordialidad de unos mismos santos amores de la Religión y de la Patria, queremos consagraros nuestra vida pidiéndoos como premio de ella el morir en la seguridad de vuestro amor y en el regalado seno de vuestro Corazón adorable. Así sea”.