LA INDIGNACIÓN DEL REY DE ESPAÑA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Dicen que el Rey está indignado por la gestión de la invasión, ocupación, ataque, llámenlo como quieran, todo es válido menos lo de crisis migratoria. Aquí la invasión procede solo de una nación: Marruecos. Unos se quedan y otros se van, pero la vida ya no seguirá igual. Han movido -y este Gobierno ha aceptado que lo hagan-  los cimientos más sólidos en los que se apoya la soberanía y la integridad territorial de una nación. Incluso los pilares básicos y elementales de nuestra historia: Ceuta, Melilla, Peñones, Canarias (?), sin olvidar Gibraltar. Es decir: nos hemos dejado invadir por el sur.

Volvamos al inicio.

Dicen que el Rey de España se ha mostrado «indignado» por la gestión del Gobierno en la invasión de Ceuta.

Dicen que el Rey ha pedido  (¿exige?) al Estado (?) que esto no vuelva a repetirse tras la lamentable imagen internacional que hemos proyectado. «El Rey, indignado por lo ocurrido en Ceuta y Melilla, exige al Gobierno que el Estado evite que se repita».

Dicen que dice; y así me hago eco. Claro que por otro lado algún medio (¿portavoz no oficial?)) se expresaba así:  «Si el Rey considerara conveniente enviar un mensaje a la Nación por los acontecimientos excepcionales que se están viviendo en Ceuta, necesitaría el refrendo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez«. Es un peligroso comentario, además de falso e inapropiado, ya que pone en duda la utilidad de la Monarquía en la defensa de la integridad de España que es precisamente su verdadero valor. Un comentario contraproducente y desafortunado ya que el Rey no es que pueda expresarse, sino que debe hacerlo.

El Consejo de Seguridad Nacional (CSN) tiene como misión fundamental «Dirigir y coordinar las actuaciones de gestión de situaciones de crisis». Debería reunirse cuando las circunstancias que afecten a la Seguridad Nacional lo requieran. Presidido por el Rey.

El Consejo de Defensa Nacional de España (CDN) es el órgano colegiado, coordinador, asesor y consultivo que asiste al Presidente del Gobierno en la dirección de conflictos armados y en la gestión de las situaciones de crisis que afecten a la Defensa.

Debería reunirse cuando las circunstancias pueden calificarse de «situaciones de crisis que afecten a la Defensa«.

Pues resulta que, a la vista está, la invasión de Ceuta afecta de manera muy grave a la Seguridad Nacional y a la Defensa Nacional. Nadie ha recibido a nadie. Ni el Rey, símbolo de la unidad de España, ni el Parlamento, sede de la soberanía nacional y del que emanan los poderes del Estado han sido informados ni consultados de manera presencial y directa. Por lo tanto tampoco han podido expresarse.

Dicen que el Rey se ha mostrado «indignado». No hay comunicado oficial de la Casa del Rey, pero cuando el río suena es que alguien ha levantado las compuertas y quiere que se escuche el rumor que trae el agua.

En mi escaso conocimiento político y constitucional, la función del Rey no es indignarse, sino moderar y arbitrar. Sin poder ejecutivo no significa que no tenga poder. Lo tiene y mucho.

Arbitra y vigila el correcto funcionamiento de los poderes del Estado.

-Actúa como el máximo representante de España en el ámbito internacional.

-Ostenta el mando supremo de los Ejércitos.

-Sanciona las leyes, convoca elecciones y propone al candidato a la presidencia del Gobierno tras las consultas políticas.

Indignarse no. El Rey Felipe VI fue más Rey, si cabe, cuando se expresó, sin indignación, con moderación y cumplimiento de su deber constitucional de vigilancia del funcionamiento de los poderes del Estado.

Me refiero a sus palabras el 3 de octubre de 2017 ante el golpe de Estado dado en Cataluña. Claro que la respuesta a sus palabras ha sido: indulto y amnistía.

A pesar de la restrictiva interpretación que este Gobierno hace de las facultades constitucionales del Rey y que Él prudentemente viene aceptando, ha sido el único que ha salido en defensa del Estado y que tiene visión histórica del problema. Además del poder del símbolo que nos une.

La pregunta es obvia. Me la plantea quien sabe.

¿No debería el Rey haber pedido la reunión urgente del Consejo de Defensa Nacional? También la del Consejo de Seguridad Nacional.

Eso entra dentro de su misión constitucional como lo sería hacer saber su resultado. Tanto si se hace caso a Su petición como si no.

Indignarse no, ya que eso, unido a que alguien diga que está atado de pies, manos y boca, deja en muy mal lugar a la Monarquía. Porque además el Rey es el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas que han sido utilizadas (o mal utilizadas) frente a la invasión.

Estamos hablando de Seguridad y Defensa Nacional -que volverá a repetirse en Ceuta o cualquier otro lugar- no de un suceso sin importancia.

Es evidente que una invasión de tal calibre que pone en riesgo el territorio español es una cuestión de Estado y no de Gobierno.

Tratar estos hechos como una crisis migratoria cuando han entrado un número de personas casi equivalente a los habitantes de la ciudad autónoma es no asumir el problema y dejarse invadir. Esa es la amenaza, una invasión sin armas, un aviso preparatorio e intimidatorio. Si no es hoy será mañana.

La situación solo tiene el precedente de la «Marcha Verde«.

No habrá ataque armado porque no es necesario ante quien no tiene voluntad de vencer, sino de aceptar la derrota. No hemos sabido disuadir, no tenemos credibilidad armada y este es un Gobierno débil y manejable a antojo del invasor.

No es la sentencia del Supremo, no es una crisis migratoria, no es la relación con Argelia, no es el Sahara, no es cuestión de EEUU; hay una única razón: dominar el estrecho de Gibraltar, máximo valor a día de hoy estratégico y político, dominar el acceso al Mediterráneo, ser la clave de la relación África-Europa y para ello los puntos a batir son Ceuta, Melilla y Peñones. Canarias será un objetivo posterior. En definitiva algo con lo que algunos de los llamados aliados están de acuerdo: dominar el estrecho de Gibraltar y arrebatárselo a España de la que un día puedes fiarte y al día siguiente no. No se cede impunemente Gibraltar.

No esa admisible que Marruecos cada vez que pretende anexionarse territorio español acuda a procedimientos tan poco dignos de una nación civilizada y mire para otro lado como si ellos no tuviesen responsabilidad alguna.  Pero sabe a quién ataca. A quién no responde y cede, a quién se rinde antes de ser atacado porque hace como que no se entera y deja pasar página. Hasta la siguiente.

Me consta que el Rey es muy consciente del momento que vivimos y no deja de serlo de la esencia histórica de lo que representa. Historia de la Monarquía que es la de España siempre con ese sentido de Nación, engarzada su unidad a través del vínculo Rey y pueblo por encima incluso de los poderosos.

Ceuta, Melilla esperan la visita del Rey de España. Sin demora y sin indignación. Sin tener que pedir permiso a nadie ni de un lado ni del otro. Así se verá que aquellas tierras son España. Con el apoyo y refrendo del Rey. Pronto lo demostrará.

Por último un ruego: no defendamos nuestra integridad territorial con la pobre disuasión consistente en el uso de las porras y escudos como armas de combate para nuestros soldados. La disuasión o es creíble o no es nada. Los hechos lo evidencian.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 agosto 2026

 

LO VOLVEREMOS A HACER. ¿A DÓNDE? ¿POR DÓNDE? ¿CÓMO? ¿CUÁNDO? Rafael Dávila Álvarez

3 octubre 2017. Habla el Rey

La decisión es la expresión concreta de la voluntad del jefe. En la vida militar cualquier decisión que se adopta va precedida de un análisis de factores que te permite elegir entre las distintas posibilidades que se presentan y adoptar la que crees más conveniente. Acertarás o no, pero nada se deja a la improvisación ni a las prisas o caprichos del momento.

Es sin duda la guerra un arte en el que influyen muchos parámetros, circunstancias del carácter, del genio del artista, que te llevan a la victoria o la derrota, pero nunca el capricho o la precipitación. Desde soldado a general debe analizarse la decisión a tomar.

En el periodo de instrucción al recluta se le insistía en aquellas mágicas palabras: ¿A dónde?, ¿por dónde?, ¿cómo?, ¿cuándo?, que eran, y son, el análisis más simple de los factores de la decisión. Se les inculcaba plantearse esos interrogantes antes de saltar de un abrigo a otro en el avance bajo el fuego enemigo.

Conforme se eleva el nivel de decisión el análisis se hace más complejo. Los factores determinantes siempre son la misión y la situación.

Hoy la misión que urge es la unidad de España, y la situación la resumió S. M. el Rey  el 3 de octubre de 2017.

Estamos ante la renovación de ayuntamientos, Comunidades (algunas), Parlamento Europeo, el Congreso y el Senado, el Gobierno de España ¿Qué saldrá de todo esto?

Está pendiente la sentencia del tribunal que ha juzgado a los acusados por rebelión en Cataluña. Torra, que no es usted ni yo, sino presidente de la Generalidad de Cataluña, lo ha dejado claro al final del juicio: <<Lo volveremos a hacer>>.

Conocida la misión y la situación falta tomar la decisión acertada. Para ayudar a tomarla me voy a limitar a repetir parte de las palabras que pronunció el Rey el 3 de octubre de 2017. Esa es exactamente la situación a día de hoy.

«Lo volveremos a hacer»

Palabras del Rey el 3 octubre 2017

<<Estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática. Y en estas circunstancias, quiero dirigirme directamente a todos los españoles. Todos hemos sido testigos de los hechos que se han ido produciendo en Catalunya, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada -ilegalmente-la independencia de Catalunya.

Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Catalunya, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno.

Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Catalunya.

Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando -desgraciadamente- a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada.

Esas autoridades han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles; y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Catalunya y de toda España.

En definitiva, todo ello ha supuesto la culminación de un inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Catalunya. Esas autoridades, de una manera clara y rotunda, se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común.

¿Que decisión tomarán?

Por todo ello y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Catalunya, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía>>.

¿Lo quieren más claro? Todos los factores que hay que analizar para adoptar una decisión están en las palabras del Rey. ¿Entonces por qué nada ha cambiado? Después de sus palabras, del juicio, de las elecciones: todo sigue igual… O peor.

<<Lo volveremos a hacer>>.

Ahora el nuevo Gobierno de España, el Congreso, el Senado, los ayuntamientos, analicen cual es su misión, dónde estamos y a dónde vamos. Decisión pendiente. Alguien debe tomarla. En ella nos jugamos España.

Claro que no he dicho, por evidente, que para decidir hay que estar capacitado.

¿A dónde? ¿Por dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

17 junio 2019

EL REY JUAN III. S.A.R. EL CONDE DE BARCELONA. DON JUAN Contralmirante (R.) Teodoro Leste Contreras

Almirante Teodoro Leste Contreras

DON TEODORO LESTE CONTRERAS. CONTRALMIRANTE DE LA ARMADA (R.)

Se cumplen 25 años de la muerte de Don Juan de Borbón.

El Almirante Teodoro Leste conoció profundamente al Rey y a su lado permaneció hasta el último suspiro. Hoy contamos con su testimonio donde nos acerca al pérfil humano de Don Juan, a su amor a España, como nadie mejor puede hacerlo.  La Armada española estuvo siempre a su lado navegando por esos mares sin puerto al que arribar. Una sensibilidad que conviene resaltar y difundir.

Coincidí con el Almirante en la Clínica de Pamplona en la, como él dice, fue la última singladura de Don Juan. Me he atrevido a pedirle unas palabras de homenaje para el recuerdo de un hombre que vivió por y para España.

El Contralmirante Nació en Madrid el año 1943. Ingreso en la Escuela Naval Militar en agosto de 1963. Obtuvo su primer empleo en julio de 1968. Es Piloto Naval y especialista en Electrónica y Guerra Electrónica. Ha estado destinado en helicópteros antisubmarinos y de ataque “Huey Cobra”. Ha estado embarcado en fragatas y destructores, 2º Comandante del Helipuerto de Santa Ana, 2º Comandante del Buque de Aprovisionamiento “Teide”. Ha sido comandante del Patrullero “Lazága”, del Cazaminas “Guadalquivir”, de la fragata “Navarra”, del buque-escuela “Juan Sebastián de Elcano”. En tierra ha desempeñado los destinos en el Estado Mayor de la Armada, de Profesor de Táctica en la Escuela de Guerra Naval, Secretario del Estado Mayor de la Armada, Director de Gestión de Personal, Agregado de Defensa en Estados Unidos, Ayudante de S.M. el rey Juan III.

Entre sus condecoraciones se encuentra: la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III, la Gran Cruz de la Orden de San Hermenegildo, la Gran Cruz de la Orden del Mérito Naval, la Orden del Mérito Civil, la Legión de Mérito de los Estado Unidos, la Medalla de Honor de la Diócesis de Pensacola-Tallahassee.

Gracias Almirante. Por España. Todo por España.

 

Don Juan de Borbón

EL REY JUAN III. S.A.R. EL CONDE DE BARCELONA. DON JUAN

El día 1 de abril de 1993 a las 15:30 horas fallecía en la Clínica Universitaria de Pamplona don Juan de Borbón, conde de Barcelona. Hijo de Rey, padre de Rey. Nos dejaba un gran patriota que no tuvo una vida fácil, soportó el exilio con un objetivo ¡mantener intacta la dignidad de la monarquía! Extrovertido, conversador, generoso, desaparecía  de la misma forma en que vivió, con sencillez. Hoy pocos se acuerdan de este Rey que hizo de su vida un constante servicio a España, ni se ha valorado su sacrificio, ni se he hecho justicia a su nombre.

Infante de España que no nació para ser Rey, pero las circunstancias hicieron que lo fuese, en el exilio, sí pero Rey, hasta que en la primavera de 1977 en una sencilla ceremonia renunció a sus derechos dinásticos, cediendo a su hijo S.M. el Rey Juan Carlos I la jefatura de la familia y Casa Real. Y repito, en una sencilla ceremonia como sencilla había sido su vida, terminó sus palabras de renuncia con ¡Majestad, por España, todo por España! ¡Viva el Rey! ¡Viva España! Rubricó su gesto con una profunda  inclinación de cabeza ante quien en ese momento asumía todas las funciones de la Corona de España. El 1 de abril de 1993 fallecía en Pamplona el Rey padre, el Rey Juan III.

Había nacido el Infante don Juan el 20 de junio de 1913 en el Palacio Real de La Granja de San Ildefonso, siendo el tercer hijo varón y el sexto de S.M. el Rey Alfonso XIII y de Victoria Eugenia de Battemberg. Por el puesto que ocupaba en el escalafón familiar no estaba llamado a asumir la corona así que le expuso a su padre el Rey su deseo de ser Oficial de Marina. Tras pasar brillantemente los exámenes para el ingreso en la Escuela Naval Militar se incorporó como Aspirante de Marina  en septiembre de 1930.

Don Juan y su hijo se funden en un abrazo.

El abril de 1931, tras unas elecciones municipales, se proclama la ilegal II República. El presidente del comité revolucionario exige que el Rey abandone España antes de la puesta de sol, con una amenaza más que una advertencia “la violencia del pueblo puede provocar la catástrofe”. En la noche del 14 de abril el Director de la Escuela Naval despierta al Caballero Borbón diciéndole que tiene que embarcar en el torpedero 16 que le llevará a Gibraltar, que el Rey ya ha salido de España. Primera frustración de las muchas que tendrá en su vida. Pero si se cierra una puerta otra se abre, e ingresa en la Escuela Naval británica de Dartmouth donde era práctica normal los castigos físicos. Consecuencia de un arresto le fue impuesto el castigo de unos cuantos golpes de vara. Su inmediata reacción casi le cuesta la carrera. Tocaba adaptarse a las normas, si no las aceptas te marchas. Se suceden embarques en destructores, cruceros, la especialidad de artillaría y tiro naval, las navegaciones por el imperio británico, los tatuajes con sus compañeros en una noche de francachela.

En 1933, por renuncia de sus dos hermanos mayores, se convierte en Príncipe de Asturias. Obtenido el empleo de Alférez de Navío en 1935 solicita el retiro voluntario para no renunciar a la nacionalidad española. Nuevamente abandona su carrera naval. Tras el fallecimiento de su padre el rey Alfonso XIII se convierte en Rey de España y no es hasta 1982 en que se instala a vivir en Madrid.

Me incorporé como ayudante de Su Majestad en mayo de 1991 y puedo decir que se estableció una relación muy especial entre Rey y ayudante, relación que me permitió vivir en primera persona una parte de la Historia de España. En nuestras conversaciones tanto en tierra como en la mar – salíamos a la mar a principios de junio y regresábamos a mediados de septiembre, hiciese buen tiempo o mal tiempo – hablábamos de momentos importantes como los manifiestos; sus conversaciones con el Generalísimo Franco, sobre quien nunca le oí pronunciar una sola palabra de reproche; lo que significo para él que el actual Rey padre se educase en España; de la designación por el Generalísimo Franco de Don Juan Carlos como su sucesor a título de Rey; de su deseo de incorporarse como combatiente en la guerra civil. Son muchos los recuerdos y las conversaciones sobre distintos aspectos de la vida.

En verano del 92, el rumbo se torció. En una cena con la reina María de las Mercedes y varios invitados en Sevilla noté que el Rey se encontraba incómodo, me acerqué para averiguar cuál era el motivo, le pregunté si quería retirarse, lo hicimos  al “Giralda” atracado en el río Guadalquivir, allí pude constatar la realidad de lo que sucedía. A la mañana siguiente estábamos en Pamplona donde comenzó la última singladura de un Rey que se sacrificó y dio todo por España, toda una lección.

En Pamplona se abrió un nuevo cuaderno de bitácora. Visitábamos pueblos del interior de las provincias limítrofes, en todos ellos lo reconocían con afecto, pero como el padre del Rey. Las audiencias se sucedían, las cartas preocupándose por su estado de salud incontables. Nunca quedó ninguna sin contestar y cuando su mano ya no podía sujetar la pluma se contestaban en su nombre.

En Pamplona dio su última entrevista y en ella se refirió a la situación en España -el Rey sabía que se estaba muriendo- ¡Cuantas noches hablábamos de ese trance! ¡Con que tranquilidad se enfrentaba a la muerte! –  y la expuso con muy pocas palabras ¡Veo a España mal, algo desgarrada y con su unidad amenazada! ¡Qué ocasión perdida!

Hoy estaría orgulloso de su nieto el Rey Felipe VI, de cómo ha manejado una situación más difícil que la del 23-F, de cómo se ha ganado la corona.

El Rey Juan III es sin lugar a dudas uno de los personaje más importante de la España del siglo XX. Fue su vida una vida de generosa renuncia, un ejemplo constante de amor a España, cauce de reconciliación. Un gran Rey que perdió España.

Para mí fue un honor y un privilegio haber sido su ayudante y el haberme designado albacea testamentario. Tengo muy fresca en la memoria como se despidió de mí, con un sencillo gesto, mi mano en su mano y sobre su corazón. No pasa ni un solo día sin que me acuerde de él, de los momentos que viví en su compañía. Mi eterno agradecimiento a S.M el rey Juan Carlos I por el honor que otorgó a mi familia al designarme para desempeñar este destino.

Contralmirante (R.) Teodoro Leste Contreras

Blog: generaldavila.com

Domingo 1 abril 2018