NUESTRAS PATRONAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La próxima semana se reúnen en tres fechas la síntesis del hondo sentir y la fuerza interior de, ni más ni menos, la Infantería española, la Artillería y el Ejército del Aire. No hay día más importante en el calendario de un soldado que el de su patronazgo, el de su santo protector.

Es diciembre un mes con sabor familiar, entrañables días que para un pueblo como el nuestro se centran en la Navidad, festividad en la que se conmemora el nacimiento de Jesucristo. <<Ya huele a Navidad>> solemos decir cuando comienza diciembre.

Para infantes, artilleros, aviadores, estos días de Patrona son un baño de sentimientos, recuerdo para los que nos dejaron cumpliendo el deber y celebración jubilosa centrada en la historia de sus armas.

4 de diciembre: Santa Bárbara, Patrona del Arma de Artillería.

8 de diciembre: la Inmaculada Concepción, Patrona del Arma de Infantería, Cuerpo Jurídico y Capellanes Castrenses.

10 de diciembre: Nuestra Señora de Loreto, Patrona del Ejército del Aire.

Patronazgo incrustado en la vocación, en el rombo distintivo del Arma de cada uno, en el corazón uniformado de cada infante, artillero o aviador. Es algo congénito, heredado a lo largo de generaciones y que nada ni nadie puede extraer del inseparable recorrido de las Armas españolas junto a sus protectores. Nuestra Madre Santa en sus múltiples advocaciones, el Señor en su Cruz, hasta legionario en la Buena Muerte, Santos que nos protegen y cuidan en este caminar de riesgo y fatiga que a cada instante te recuerdan  que pase lo que pase están a tu lado. Para siempre.

Son muchas las cosas que se le acumulan al recluta que se viste por primera vez de soldado. Pero hay tres que aprende de manera innata y de una vez para siempre: su himno, su patrón y el nombre de su capitán.

Cualquier unidad que se traslada fuera de su acuartelamiento, sea por unos días de maniobras o lejos en arriesgadas misiones, lleva consigo la imagen de su patrón que presidirá ese lugar santo que las Armas españolas durante toda su historia han elegido como el centro de sus vidas.

Suena el cañón que canta Patria, Gloria y Amor… Por España levanta su estandarte con un viva Velarde y un viva Daoiz.

Vuelan las alas gloriosas de España que dejaron escritas sobre el viento la hazaña, la gloria infinita de ser español.

Saber morir, saber vivir. No es posible lo uno sin lo otro. Vida de fe y servicio. Por el camino del Santo Patronazgo llegamos a la Navidad.

Desde esta semana de las Patronas vaya nuestra anticipada felicitación a infantes, artilleros y aviadores. Todos en la misma senda de la entrega sin límites a España, tras el sueño permanente que resumen las estrofas del himno de los infantes que, a la postre, por tierra, mar o aire, todos servimos a pie, somos infantes:

<<El esplendor y gloria de otros días tu celestial figura ha de envolver, que aún te queda la fiel infantería que por saber morir sabe vencer>>.

Que nadie lo dude. Todos somos infantes, da igual el arma, el destino o el Ejército donde caminas, navegas o vuelas; gente de a pie y de bien, que tienen a España como pasión y devoción. La vida a ella le fue entregada con un beso a su Bandera. Gente de bien que camina con la seguridad del buen hacer y confiada en la protección y bendición de sus Santos Patrones.

Bendita sea nuestra Virgen Inmaculada, del Loreto, y Santa Bárbara bendita nos protejan.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 diciembre 2017