EJÉRCITOS DE PARTIDO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No creo que haya a lo largo de nuestra democracia un Gobierno que con tanta incongruencia moral, de manera indigna, diga una cosa y haga la contraria. Manipulación constante para el engaño. Actores de lujo para el lujo de sus primeras espadas. Ábalos estaba a punto de ser ministro de Defensa.

Presumen de haber sido el Gobierno que encabeza la mayor subida del presupuesto  de Defensa cuando lo que encabezan es el mayor destrozo de las Fuerzas Armadas.

Mientras presumen y gritan «No a la guerra» reparten millones que el soldado ni huele. El Parlamento no se entera en qué invierten el dinero que dan -el pueblo menos- pero la industria de las armas se forra fabricando aquellas que somos incapaces de poner en el mercado porque, sepamos y digámoslo con claridad, el mercado de las armas o es internacional o no es y nuestra inversión nos lleva al fracaso porque nadie va a compranos un producto nuestro ni siquiera a bajo precio. Además nos hemos enemistado con aquellas naciones que encabezan la industria de las armas y la tecnología más avanzada.

El ministerio de Defensa de la señora Robles está señalado y denunciado  por el reparto de unos miles de millones de forma extraña. El denunciante General Dynamics, como ya he contado en otras ocasiones, ha quedado marginado en los ocultos concursos y ahora viendo Defensa la que se le viene encima pretende llegar a un acuerdo. Veremos lo que dice Trump que en principio se niega a pacto alguno con quién no es de fiar. Claro que entre el que fabrica la guerra y el que la hace no suele haber más conexión que con la fábrica de atúdes.

Entre estas cosas importantes para la capacidad y seguridad de las tropas se encuentra el vehículo de combate 8×8 Dragón que suma vergonzosos retrasos que no dejan bien a nuestra industria de Defensa. Estamos en manos de General Dynamics European Land Systems (GDELS), a través de su filial española «Santa Bárbara Sistemas«, ya que es la empresa clave que aporta la base tecnológica y la fabricación de las barcazas del vehículo blindado 8×8 Dragón (VCR) para el Ejército de Tierra español

Estos chicos del «No a la guerra» se creen que saben de todo; entre sus habilidades está mandar en todo cuando ni siquiera dirigen. La ministra de Defensa es mandona porque le gusta lo de «A la orden ministra» más que a Bono; que ya es decir.

Han penetrado profundamente la Guardia Civil, la han dividido, puesto en entredicho y su jefe, el DAO, imputado. Un escándado haber manipulado y herido de gravedad a la Institución más valorada por los españoles junto a las Fuerzas Armadas.

Estas no se quedan atrás.  Perrsonajes como Rodríguez Zapatero han destrozado y puesto fin a la esencia de la milicia. Se asistieron de ministros demagogos y generales ansiosos de estrellas y poder.

En estos tiempos de zozobra desmilitarizar lo militar ha sido una consigna llevada hasta las últimas concesuencias. El atractivo de la moral militar y la virtud, que debería ser el imán para asumir el oficio militar,  se diluye entre la juventud que ve lo desatendido que está el soldado, el abandono de este oficio y, lo peor, cómo nos engañan con una profesión que te jubila sin explicación. Eso es un maltrato al oficio, al soldado que lo ejerce, que está por encima de los miles de millones que se reparten en Defensa, de la tecnología y de los cantos de sirena que ellos no oyen por llevar tapados sus oidos con cera de vanidad. El Ejército calla como es su deber. Otros debemos hablar; que es nuetro deber actual.

En la final del mundial de fútbol se produjo un organizado ataque de gran violencia aberzale contra unos soldados de una unidad militar de Pamplona. No es noticia para la gran mayoría mediática dependiente del dictado de la Moncloa. El gobierno es esclavo de los partidos independentistas y aberzales vascos. Cualquier cosa que les moleste se paga. Que en el País Vasco tienes que disimular tu amor a España es algo evidente. Ser español es una carga. El culto al terror sigue en pie y se ve en diferentes actos de homenaje y en declaraciones de políticos de procedencia que huele a pólvora. Convertir el final de la ETA en su victoria política es una de las grandes indecencias con las que vive el partido socialista del señor Zapatero/Sánchez ahora uno investigado, el otro en su entorno, por su forma de vivir: decir una cosa y hacer la contraria. Por sus obras los conoceréis.

Y la obra está hecha para mucho tiempo. No habrá partido que gobierne que sea capaz de romper con este pasado que ha acabado con la esencia de España. También con su presencia en la mayor parte de España. En alguna de sus automías ser español es un rechazo evidente. Si encima eres militar o guardia civil mejor vete antes de que te echen. Esto es así y es la ley que impera impuesta por el partido socialista obrero español donde los obreros coleccionan joyas y otros se sientan a negociar en Gibraltar.

Pretenden modelar unas Fuerzas Armadas y Guardia Civil pesoecialistas y para mi que lo han logrado.

Solo falta que nos pongan reglamentario en el uniforme el parche PSOE; sobre fondo rojo y en el brazo (izquierdo). La nobleza militar siempre está abierta a lo que cree ser nuevos aires de modernización e incluso los emboscados alcanzan el máximo empleo y pasan de lo militar, de las botas que siempre le apretaron, a la corbata nunca a juego, de no mandar por miedo a la tropa a ser un mal consejero o asesor de una bien remunerada empresa.

Así entró el virus en los uniformados que, desde la Cúpula, todo lo invadió.

Escribí no hace mucho  (Cerrrar la OTAN …) : Leo con estupor y enorme tristeza en un diario digital la crónica de un oficial español que relata la retirada de las tropas OTAN, y entre ellas las españolas, de Irak. Ahora le llaman exfiltración, palabra que no veo en el Diccionario de la RAE y que jamás existió en la Doctrina militar española. No se atreven a llamar a las cosas militarmente por su nombre. De la crónica del oficial español me preocupa el lenguaje utilizado (¿relato?) que hasta ahora no conocía entre los soldados. Con dolor y rabia extraigo algunos párrafos de su artículo en el que se refiere a las tropas, entre ellas las españolas: «Algunos empiezan a actuar extrañamente: dejan de dormir, empiezan a dormir en un búnker, se desplazan con el casco puesto hoy, con el fusil en la mano mañana, el brillo de sus ojos se apaga, deambulan un poco sin rumbo… Están nerviosos, asustados, ansiosos». […] «Un pequeño esfuerzo intelectual basta para caer en la cuenta de que seguimos sin ser objetivo de ningún actor, pero el cansancio y los nervios impiden a muchos hacer ese esfuerzo y crece su nerviosismo, su miedo, su ansiedad» […] «Más de una vez percibí arrobo en los ojos de los que le miraban y recibían su ayuda» […] «y las animaron, cuidaron y consolaron». La negrilla es mía: ¿Asustados, nerviosos, miedo, ansiedad… entre soldados?

No reconozco este lenguaje en un soldado. Pero sí reconozco que el error es mío, que me he quedado anclado en aquello de «Jamás abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos»; y cosas así de raras.

Ceuta. De nuevo tengo que recordar el pasado militar olvidado. No me reconozco en un  Ejército que en pleno combate airea la queja de: «el bocata de mortadela y la lata de atún», que se queja de las horas de trabajo, del cansancio… ¿Nadie da la cara y defiende el cumplimiento del deber por encima de estúpidas quejas? Una forma de desviar el fondo. Miren más arriba, más profundo.

Nunca vi nada igual. Tendré que recordar a algún estrellado que nada debemos a quien no lo ha dado todo. Todo. Tarsites y Sotéridas de Sición son ejemplos en la Ilíada y en la Anábasis; siempre hubo gente disfrazada.

«Todo os lo debemos, pero no recibiréis nada».

El espíritu de sufrimiento y dureza: «No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño; hará todos los trabajos, cavará, arrastrará cañones, carros; estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden».

No es hablar de otros tiempos, de creer que tiempos pasados fueron mejores.

No.

Es mucho más sencillo. La vida diaria lo explica como jamás yo sería capaza de hacer.

Ocurrió hace unos días. Reciente. Todos lo entenderán.

Regresaba el capitán de cumplir su misión para la que habían desembarcado con sus lanchas neumáticas en una playa. Era un ejercicio, pero como si fuerse un combate auténtico. Al regreso: nada: no quedaba nada.

-¡No se lo va a creer, mi Capitán! ¡¡¡Nos han robado las embarcaciones!!!

Ese es el resumen: No queda nada. Nos han robado.

Hobbes aplicado a esta desaparición del espíritu de combate de nuestros ejércitos: «Los pactos sin la espada son solo palabras«.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

10 agosto 2026

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