RENFE Y CORREOS O CORREOS Y RENFE. Rafael Dávila Álvarez

Las comunicaciones de una u otra manera son el pulso de una nación. El Banco de España debe ser fundamental y los lingotes de oro aún más, si es que queda alguno. Pero para muchos es más importante no tener que levantarse a las cinco de la mañana para ir a la estación de cercanías con el tiempo suficiente para poner en marcha el plan B porque es muy probable que no llegues a las ocho a tu trabajo si confías en RENFE. Pero es que este verano RENFE ha amargado la vida a muchos de los que confiaron en su servicio. Amargar la vida es dejarte tirado en medio de la nada sin saber nada mientras un maleducado irresponsable no te dice nada y el máximo responsable no es un servidor público sino un insultador público. Me refiero al ministro de transportes que desconoce el significado de servidor público y la procedencia de su sustento mensual. Un servidor público también debe ser capaz de aguantar la crítica y asumir sus errores de gestión, incluso los dialécticos porque él se debe a ellos, a los que usan el servicio y no al revés máxime cuando él los usa, mientras está en el cargo, de manera gratuita. Pero esto sería lo de menos. Lo de más es que una carta de Palma a Madrid ha tardado en llegarme diez días, que de Santander a Madrid tardé en alta velocidad ocho horas, que en una población de más de setenta mil personas Correos no abre los sábados, que la suciedad se acumula, que la seguridad brilla por sus atentas formas y que viajar se ha convertido en una aventura tanto si lo haces en tren o te metes en un sobre con su sello y todo.

Para colmo el ejemplo de sus máximos gestores es muy mejorable, aunque solo sea en las formas porque de lo fondos ya se está encargando otra institución. No sé cuantos de ustedes cogerán el tren de sur a norte de la Comunidad de Madrid. Con frecuencia lo hago temprano y es un ejercicio de tolerancia a la Administración que avergonzaría a cualquier gestor de un tren de feria.

El servicio de transporte público de personas y mercancías debería ser prioridad de un «Gobierno progresista», pero el nuestro va con retraso y mala educación, llega tarde y encima te insulta y empuja.

Correos dispone de una infraestructura que ya quisiera para ellos cualquier empresa de mensajería, pero es la que menos garantías da y seguro que siempre llega tarde. Una gestión de este tipo no  puede tener días de fiesta ni a su personal descontento, cuando es un auténtico despilfarro de gestión sin eficacia y todo se les va en burocracia. Correos y RENFE debe ser una garantía 24 horas al día y todos los días del año. No es cuestión de coste, sino de gestión y de sentir lo que es servir y no servirse del cargo.

Una nación llamada España está en vías de echar el cierre. Todo empieza cuando las cartas no llegan, los trenes tampoco. No echemos la culpa a los funcionarios. Revisemos el sistema que requiere modernización. Activarlo.

Solo funciona la censura de un grupo político empeñado en conducirnos a su peculiar democracia liderada por un personaje enfurecido que parece le viene de familia.

«Arrasado el jardín, profanados los cálices y las aras, entraron a caballo los hunos en la biblioteca monástica y rompieron los libros incomprensibles y los vituperaron y los quemaron, acaso temerosos de que las letras encubrieran blasfemias contra su dios, que era una cimitarra de hierro. Ardieron palimpsetos y códices…» (Los Teólogos. Borges).

Así estamos y seguiremos, en la pura especulación… Absortos, casi no percibimos el mundo físico.

Cuando lo lean, ni el presidente del Gobierno ni su amigo, el de Correos, ni el de la RENFE, entenderán nada, pero comerán perdices y nadie les dará con un canto en las narices.

A los que cumplimos años nos recluyen en casa y nos abandonan al servicio público mientras nos insulta el insultador público.

No tiene casi pulso esta nación que es y seguirá siendo, muy a su pesar, España. ¡Cuánto te quiero y cuanto más, más te sufro!

Como dice la canción deberíamos quererte menos, pero mejor. El pulso de la nación viaja a alta velocidad sin sello ni conductor.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 septiembre 2024

LAS FRANQUISTAS SEAT Y RENFE Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Surgió la noticia de que la factoría de SEAT se iba de Cataluña. Su presidente decía que el grupo Volkswagen tiene opciones alternativas a la fábrica de Martorell.

El paro de la producción en la planta de Seat en Martorell por el incendio de hace unas semanas en la fábrica de su proveedor Faurecia en Abrera (Barcelona) ha generado pérdidas cuantiosas ya resueltas y la fábrica ha vuelto a la plena producción con resultados espectaculares.

SEAT es una obra del franquismo ahora en manos del grupo alemán y que va viento en popa con un incremento constante de las ventas y por tanto de producción.

Hubo una época, allá por los años cincuenta, que tener coche en España era un lujo inalcanzable. Al coche se le llamaba “gracias manolo” por Manuel Arburúa, ministro de Comercio, quien concedía los permisos de importación de cualquier vehículo.

Y llegó la SEAT. El primer vehículo español, en 1953, fue el 1.400 hasta que al poco tiempo surgió el mítico seat 600.

Española y franquista la RENFE ha sido y será siempre motivo de los chascarrillos de todos los españoles. Su fama desde los inicios fue que siempre llegaba puntual, pero a la hora del día siguiente.

José María Pemán cuenta una sabrosa anécdota en su libro Mis encuentros con Franco que merece la pena reproducir:

-¿Sabe, mi general, uno de los cuentecillos que andan por ahí?, le comentó Pemán a Franco.

Eisenhower, el general en jefe de la guerra de Europa, reúne a las cabezas militares del continente para unos informes necesarios con relación a las previsiones futuras. Si Rusia, de pronto, violara sus fronteras y cayera sobre la Europa Occidental, ¿qué tiempo considera usted que tardarían en atravesar de lado a lado todo el país? Adenauer contestó por Alemania: apenas una semana, estamos desarmados. De Gaulle dice: Francia, unos veinte días apenas, estamos reponiéndonos. Badoglio: Italia apenas podría retrasar su invasión desde Gévova a Sicilia, una semana: Bélgica horas. Y le toca el turno a España. Franco dice: yo creo que tardarían unos cinco o seis meses de Irún a Gibraltar. Se extraña Eisenhower:

-¿De dónde saca usted ese optimismo? ¿Calcula usted meses cuando los otros países más desarrollados y preparados, hablan de semanas o días? ¿Con qué cuenta usted, mi general Franco?

-Mi general Eisenhower, cuanto con la RENFE.

Con ella seguimos contando, aunque ya en Alta Velocidad. No en cercanías que seguimos igual.

No se va SEAT, ni RENFE desparece. España y los españoles hacemos las cosas bien, muy bien. El presidente de SEAT está encantado con su fábrica española.

Lo que le crea una enorme inquietud a la fábrica SEAT y a muchas otras empresas con sede en Cataluña son los cortes de carretera, los efectos de la desconfianza empresarial y los cada vez mayores  obstáculos con los que las empresas se encuentran por culpa de unos desalmados dirigidos desde las instituciones por verdaderos delincuentes.

Los sindicatos en Cataluña ya saben donde, por donde, cuando y a quién dirigir sus quejas.

Ni a SEAT ni RENFE.

A Cataluña, estos personajes que la desgobiernan, nos van a obligar a ir en patinete. O a no ir.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

25 noviembre 2019

Blog: generaldavila.com

EL ORÁCULO DE DELFOS ¿ES ESTO UNA DEMOCRACIA? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

De Doñana a La Mareta y tiro porque soy el Presi

Cuenta el mariscal Montgomey que en cierta ocasión el mariscal Wavell le contó que cuando los espartanos estaban en el cénit de su fama militar, enviaron una diputación al oráculo de Delfos para preguntar con cierta arrogancia: ¿Puede dañar algo a Esparta?: La respuesta no se hizo esperar: Sí, el lujo.

No tenemos un lujo de presidente del Gobierno, pero sí uno que se pirra por el lujo.

¿Pero qué tomadura de pelo es esta de que los viajes del presidente del Gobierno y su familia son secreto de Estado, cuestión se seguridad nacional? Es lo más parecido a La escopeta nacional de Berlanga. Demasiadas cosas esconde este Gobierno.

No estaría de más dar un repaso a las propiedades de los distintos ministerios, de todos los ministerios, donde los altos cargos, no solo ministros, se solazan después de su agotador trabajo. Es el todo gratis. ¿Alguien se atreve a preguntar por esas casas-palacios? ¿Cuántas? ¿Dónde? Secreto oficial claro. ¿Y los viajes gratis de fin de semana?

No ocurren cosas así en ninguna democrática nación.

Ni ocurre que un presidente es tal por los favores de un grupo independentista que quiere acabar con su nación.

No ocurre que un grupo terrorista ocupe lugar en la administración y que los dirigentes pertenecientes al partido en el Gobierno de España, el grupo socialista vasco, compadreen en una cena con ellos.

Nueva avería del tren de Extremadura. No es la primera. ¿Será la última?

No ocurre en una democracia que mientras el tren a Extremadura es una vergüenza nacional el presidente disfruta de sus inmerecidas vacaciones, no dimite el jefe de mantenimiento de RENFE, el presidente de RENFE, y así sucesivamente hasta el  ministro de Fomento que se ha debido poner fino a polvorones. Su petición de perdón no hace sino aumentar su desfachatez. En democracia no se pide perdón sino que se asume la responsabilidad y sus consecuencias. Es decir dimite y se va de la política a la que nunca debió llegar con ese bagaje. Ni el presidente ni el ministro. Los de RENFE ni les cuento.

Cualquier parecido a una democracia es mera coincidencia. Esto pasa de castaño oscuro y, en su momento, el revolcón electoral al lujoso presidente va a ser también otra escopeta nacional.

Preguntemos al oráculo de Delfos. ¿Puede dañar algo a Esparta?: Sí, el lujo.

El del presidente y no el de los pobres y sufridos pasajeros del tren de Extremadura.

Tome nota señor Sánchez.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

3 enero 2019