EJÉRCITOS DE BORREGOS Y CARNEROS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En estos coloquios iban don Quijote y su escudero, cuando vio don Quijote que por el camino que iban venía hacia ellos una grande y espesa polvareda; y, en viéndola, se volvió a Sancho y le dijo:

-Este es el día, ¡oh Sancho! […] ¿Ves aquella polvareda que allí se levanta, Sancho? Pues toda es cuajada de un copiosísimo ejército que de diversas e innumerables gentes por allí viene marchando.

No le faltaba razón a don Quijote cuando veía en los rebaños de pastores ejércitos en camino a enfrentarse.

¡Ay el loco de La Mancha que veía más allá de lo que se divisa a simple vista!

Permítanme la comparación. Es el eterno Alonso Quijano y su misterio.

Semejante polvareda, espesa polvareda, estamos viendo y es -dicen- dice Sancho, Sánchez- problema político, diálogo pendiente, deuda histórica, ley de memoria, blablabá.

-¿Cómo dices eso? -respondió don Quijote-. ¿No oyes el relinchar de los caballos, el tocar de los clarines, el ruido de los tambores?

-No oigo otra cosa -respondió Sancho- sino muchos balidos de ovejas y carneros.

¡Qué claro se expresa, que visión tan clara!, a pesar que aquello ocurría en tierras de La Mancha y no en la mediterránea Cataluña. Se veía venir ya en tiempos tan lejanos. Claro que son locos los que escriben estas cosas tan herméticas.

Y a pesar de ello estuvo acertado.

-Esto diciendo, se entró por medio del escuadrón de las ovejas y comenzó de alanceallas con tanto coraje y denuedo como si de veras alanceara a sus mortales enemigos. Los pastores y ganaderos que con la manada venían dábanle voces que no hiciese aquello; pero, viendo que no aprovechaban, desciñéronse las hondas y comenzaron a saludalle los oídos con piedras como el puño…

-¿No le decía yo, señor don Quijote, que se volviese, que los que iba a acometer no eran ejércitos, sino manadas de carneros?

Se equivoca Sancho, Sánchez. Son manadas de carneros, pero fuertemente armados y dispuestos.

Sábete, Sancho, que es muy fácil cosa a los tales hacernos parecer lo que quieren, y este maligno que me persigue, envidioso de la gloria que vio que yo había de alcanzar desta batalla, ha vuelto los escuadrones de enemigos en manadas de ovejas.

Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.

Grande y espesa polvareda estamos viviendo, vivimos, sin que se pueda negar la evidencia del enfrentamiento. No son palabras de un hermético, ni de un loco. Es la evidencia.

Pero seguiremos como Sancho, Sánchez,  viendo un paisaje distinto. Hasta que nos apedreen y se lleven con ellos la carga de la historia de un gran nación.

Será tarde ya para cumplir con la Ley del sabio Quijote y entrar por medio del escuadrón de las ovejas y comenzar a alanceallas.

Allí las ovejas con pastor. Escuadrones de enemigos que parecen ovejas, pero que lanzan piedras como puños. De oveja tienen solo la piel.

Aquí, sábete Sánchez, como ovejas sin pastor.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 noviembre 2019

 

Sábete Sancho… Andrés Manrique Gutiérrez. Teniente. (R)

Sábete Sancho que un hombre no es más que otro si no hace más que otro”.

 Y decimos que Don Alonso Quijano estaba loco. ¿Loco?

El principio de igualdad reconoce que todos tenemos los mismos derechos y obligaciones. ¡Vaya por dios! también obligaciones. En las sociedades avanzadas como la europea ya nadie cuestiona el irrenunciable derecho a unos servicios públicos que como mínimo abarquen la sanidad, la educación, la vivienda y la asistencia social. Derechos que van aumentando a medida del desarrollo de la sociedad.

Y claro que un hombre es más que otro si hace más que otro. Si su esfuerzo y trabajo diario es superior al de otro ¡claro que es más que otro! A mayor trabajo con mayor rendimiento se obtendrá más recompensa, esto es la tan maltratada “meritocracia”. Pero no nos confundamos con este término “ser más” significa que sus recompensas, de cualquier tipo, han de “ser más”. Subsidios y ayudas sociales que eviten la exclusión social, sí, siempre. Servicios públicos, sí siempre. Meritocracia, sí, siempre. ¿Se puede pagar todo ello?, nos dicen que sí y si no, pues nos rascamos el bolsillo, pero no confundamos los términos.

Pero, dicho esto, otra cosa es el igualitarismo que hace tabla rasa sin atender a ninguna circunstancia de “esfuerzo y mérito”. ¿No contribuye más quien tiene una nómina superior?, claro que sí, pues no sería justo aplicar el mismo porcentaje de retención si la remuneración fuera distinta.¿o acaso queremos igualar todas las nóminas? ¡Ay amigos, a algunos se les ve el plumero!

La propiedad privada, el trabajo, el esfuerzo y el estímulo que produce el desarrollo personal son irrenunciables.No vale restringir libertades con la excusa de igualarnos a todos por el mismo rasero, entendiendo que solo se discrimina cuando en el mismo ámbito de actuación se trata a dos personas desigualmente favoreciendo a una en detrimento de la otra.

Todo esto viene a cuento, como reflexión, sobre el nuevo término acuñado como Renta Básica Universal (RBU) o también llamada incondicional, ciudadana, etc. Veamos.

Es una prestación monetaria que el “Estado abona a todos los ciudadanos de un país de manera incondicional y por el mero hecho de serlo”.Es un dinero que le cae al ciudadano, aunque no haga nada, aunque no trabaje. No se exige que la persona justifique que no tiene recursos y“se abona con independencia de la situación laboral”. Los que la defienden argumentan que “supone la fórmula más eficaz para combatir la pobreza, garantizar la dignidad humana y crear sociedades más justas”. Nos lo tienen que explicar mejor. ¿De verdad que es posible? o ¿es solo fruto de un pensamiento utópico? ¡Menuda bicoca!

¿Hasta donde llega la RBU? Habrá que definir lo del ingreso básico. ¿Qué necesidades ha de cubrir?¿Las necesidades vitales  o cualquier otra? ¿Sería esta RBU un complemento a los ingresos que se determinen? Algunos defienden esto y parece más razonable. Pero hay más interrogantes.¿Quién decide esas necesidades y cuál es su cuantía? Y lo universal, ¿qué sígnifica?¿para toda la población o solo para aquellos sin ingresos?¿Para los que tenemos papeles? o ¿también a los que no? En este último caso no les anticipo lo que pasaría, ¿se lo imaginan? Nos dicen que para los que no encuentran puesto de trabajo y también para los que decidieron que el trabajo que les ofrecieron les produce alienación.¡Vaya por Dios!

Probablemente se necesiten modelos nuevos laborales y de sociedad. El curso de la historia no para, nuevos modelos productivos van apareciendo, nuevos trabajos desconocidos hasta ahora que dejarán en la cuneta a millones de personas a los que no hay que dejar desampararados para evitar conflictividad. La mano de obra humana es sustituida por máquinas ¿Es la solución la Renta Básica Universal? está por ver.¿Fracasará la Renta Básica Universal? Veamos primero si se instaura.

Y ¿qué hay de lo mío?, se pregunta Juan Soldado. Resulta que hay recursos para la RBU y se pone en cuestión el sistema de pensiones para los que solidariamente contribuyeron, como él,  durante más de cuatro décadas.

No hay duda, dice Juan Soldado, me lo tienen que explicar mejor. Y sigue pensando que él sí que es más que otro que hizo menos.

La milicia acata y cumple. Haya paz.

Andrés Manrique. Teniente (R.)

Blog: generaldavila.com