UN GENERAL DESTITUÍDO POR UN COMENTARIO EN UN CHAT DE WHATSAPP. UNO MÁS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

GRAF8532. SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, 12/06/2018

O sea que yo tengo un grupo de wasap, de soldados, o no, y pueden suceder varias cosas:

1.- Que nos tengan controlados por ser militares y haya interés, mucho interés, en saber lo que decimos, ¿quién, quiénes? Y claro si uno se va del pico, pues consecuencias: destitución.

2.- Que dentro del grupo haya un traidor o ni a eso alcance, sino un simple merluzo, que nunca ha llegado a nada, un inútil de escuela, que vaya a chivarse como en el cole: Señorita, mire lo que dice fulanito.

3.- Las dos cosas simultáneamente.

4.- Inquinas, venganzas; te la guardo.

5.- Que vivamos sin libertad, o en un Estado de alcantarillas y ratas de cloaca.

6.- Un poco de todo. Que no sea solo la causa el wasap, sino algo más serio.

7.- Penúltima posibilidad. Que haya habido un error; que vivamos en una nación libre, sin miedo a estar controlado, dónde en privado se pueda decir lo que uno quiera, incluso tacos, y poner verde al vecino si me apetece,  y en público también siempre que no se caiga en la ofensa o el insulto. Es decir que hablar en privado por wasap, email, o por teléfono, no traiga consecuencias si, sin querer queriendo, alguien roba esas conversaciones privadas. Lo dicho: ha habido un error.

Y digo todo esto por lo que leo. Saber no sé nada, pero leo El País, órgano de difusión, que dice:

<<Destituído un general por un comentario en un chat de whatsApp. El director del gabinete del jefe de la cúpula militar insultó a un alto cargo>>.

Es evidente que esto requiere más explicaciones, y le corresponde al Jefe de la cúpula militar darlas. Esto no puede quedar así. Nada se sabe y mucho puede entreverse. Y eso es lo malo, lo peor. Cuando las cosas parecen lo que no son y que a lo mejor o a lo peor si son lo que parecen. ¿Insultar? Conviene acotar el término y que definan bien lo que es insultar. Distinto de decir la verdad.

El caso es que la información de El País, después de los titulares, que ya son suficientes, da lugar a la confusión; quizá con intención. ¿El general destituido (?) lo ha sido a petición propia, ¿a petición del Jefe de Estado Mayor de la Defensa?, ¿a petición de los <<insultados>>? ¿a petición de la ministra? (es urgente aclarar lo de los insultos, saber la verdad, y no poner en duda la honorabilidad de un general). Por otro lado es frecuente eso de <<o pides el cese o te ceso>>.

El caso es que, siempre según la información de El País, una de las <<insultadas>> es la señora Valcarce, directora del Reclutamiento y Enseñanza del ministerio de Defensa, que fue la que originó el cese, y posterior pase a la reserva, del vicealmirante Fernández de Córdoba, que por decisión judicial se ha incorporado de nuevo a la Armada española;  otro de los <<insultados >>, es el subsecretario de Defensa que forma parte de la misma cadena. Repito: sería de buena salud democrática aclarar lo sucedido. Un vicealmirante y un general en tan poco tiempo y casi con los mismos protagonistas por medio parece extraño. ¿Va a existir alguien en el ministerio de Defensa que sea <<El terror de los oficiales generales>>? Que se aclaren: ¿qué es insultar?, ¿quién es el filtrador, el chivato? ¿es wasap un medio de comunicación protegido por la ley? ¿se ha vulnerado el secreto de las comunicaciones? Como se enseña en la milicia: ¿A dónde, por dónde, cómo y cuándo?

En el mundo militar esto no ha sentado nada bien y cuento lo que sé, porque lo que no sé y cuento es por lo que he leído en El País y como nada aclara espero que haya algún aclarador que lo haga; del ministerio de Defensa a ser posible.

Hay una extraña sensación, incómoda, desalentadora, en el ministerio de Defensa. Solo deseo que eso no trascienda a los ejércitos.

Que no cunda el pánico, aunque de todo se enteran y nadie sabe cómo, ¿o sí?

Creo que es para estar preocupados.

En cualquier caso sigue este consejo: si hablas di solo los tres cuartos. ¡El último cuarto nunca lo sueltes!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

30 noviembre  2018

Blog: generaldavila.com