SER SOLDADO PROFESIONAL EN ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<El legionario romano juraba que había de servir a la República por tiempo de veinte años, si cumplidos estos continuaba en el servicio voluntariamente le distinguían con el nombre, honor y utilidad de veterano. Si dejaba el servicio le daban su licencia, que llamaban ejautoramentum, y el peculio castrense que le correspondía para que viviese con comodidad el resto de su vida>> (Nota en el libro de Flavio Vegecio Renato, Instituciones Militares).

El oficio de soldado es penoso; las armas pesadas, mucho el riesgo, la vida activa corta, los premios, si llegan, lo hacen tarde, y la disciplina es muy severa; todo como debe ser.

<<Señoras y señores, se acaba la mili>>, marzo de 2001, Federico Trillo entonces ministro de Defensa. Ya nadie lo recuerda a pesar de ser un hito histórico de enorme transcendencia. Mejor dejarlo estar; cosas de nostálgicos.

¿Para bien o para mal? Depende. Posibles: <<Posibilidad, facultad, medios disponibles para hacer algo>>. Puede ser eficaz y bueno o una sangría para la nación. Ya es irreversible, casi indiscutible. No hay marcha atrás a no ser que… Pues a lo hecho pecho, pero conociendo lo hecho.

Hay que pensar y analizar.

¿En qué condiciones se adoptan compromisos con los aliados? No es a todo a cambio de no subir el presupuesto de Defensa. El equilibrio entre lo de dentro y lo de fuera es como la copa del árbol y sus raíces, una proporción necesaria; que tanto seca el árbol por cortar raíces como por podar en demasía. <<Hace mal empleo de sus fuerzas el que las mantiene en un sitio en número superior al que la acción enemiga exige…> (Clausewitz), pero no es menos cierto que mayor error es mantener otras inactivas y desarmadas.

<<No hay actividad humana alguna que esté en tan constante y general contacto con el azar que la guerra>> (Clausewitz). ¿Alguien ha pensado en el azar? Suele ser un soldado desconocido el que ataca sin avisar, sin decir el día ni la hora, en el momento menos esperado. Un soldado es un Ejército.

Se acabó la mili. Han pasado años. Camino de los veinte; no queda ni polémica. No interesa. Tan es así que no hay estudios rigurosos que permitan hacer una valoración de lo que ha supuesto el cambio. Ni en las Fuerzas Armadas, que yo sepa, ha habido un seguimiento que con rigor intelectual nos muestre la evolución, consecuencias y conclusiones de la suspensión del servicio militar y, así, poder en un momento determinado introducir las correcciones necesarias. ¿A quién le importa?

La guerra es incertidumbre, el futuro es incertidumbre, la imprevisión es la derrota; casi siempre. Ser pobre y querer vivir como un rico es imprevisión y derrota.

No está todo dicho sobre servicio militar obligatorio o profesional; con rigor. No hay marcha atrás, pero ha habido improvisación, interés político, frivolidad. Nunca hubo asesoramiento, informes, consejos, del Mando militar al que se tuvo al margen y se le dio hecha la suspensión del servicio militar con graves consecuencias en la operatividad de los ejércitos que bien podemos decir dejaron a España indefensa durante años. A ello se unió la terrible crisis económica que ha dejado a los ejércitos de España en una situación de mínimos, de la que poco o nada se habla, sin que se hayan tomado las medidas adecuadas para ir actualizando y poniendo al día en función de nuestros compromisos con nuestros aliados y los propios internos (olvidados). Esto no es popular ni registra interés mediático alguno a pesar de las palabras que muy de vez en cuando se oyen dese la milicia. Pero es nuestra seguridad y nuestra posición y fuerza en el mundo. No solo militar, también económica.

Los españoles tienen una magnífica opinión de sus ejércitos por su entrega y buen hacer. De alguna manera esa opinión es injusta porque se queda en la epidermis sin penetrar en las entrañas de las enormes dificultades que presentan unos ejércitos profesionales, los nuestros en concreto. En este blog se han analizado exhaustivamente. Nadie habla de ellas y caminamos como si pudiésemos afrontar interior y exteriormente todas las situaciones mientras los ejércitos se empobrecen y carecen de los necesarios materiales. Incluso de las mínimas atenciones. El campo de la escasez abarca desde lo doméstico hasta los aviones o buques más complejos. De lo mínimo a lo máximo. Nada es insignificante. Soldados bien disciplinados, y mejor mandados, derrotan a los de mayor número; cuando saben que tiene una retaguardia que les alienta y que no confunde el casco que sirve para la defensa con el que sirve para el adorno.

Hemos entrado ya en un proceso por el que de aquí a unos años (2036) aproximadamente unos 50.0000 soldados profesionales tendrán que abandonar los ejércitos de España al haber cumplido los 45 años. El ministerio de Defensa hace esfuerzos en distintos campos para paliar la gravedad del asunto que afecta a familias sacrificadas por la dura vida de soldado. La solución no es fácil. Por que se acude a la improvisación. Soluciones de urgencia que no serán definitivas. Es un problema de la nación que todos los partidos, sin intereses propios, deberían contemplar.

Ser soldado profesional en España, hoy, constituye una inseguridad que no debemos permitirnos. Las encuestas de satisfacción no pueden ocultar la realidad de nuestros soldados profesionales. Es urgente encontrar soluciones. Desde lo más pequeño a lo más grande.

<<Si supieran ustedes distinguir la parte del casco que sirve para la defensa de la que sirve para el adorno>>.

<<… Si dejaba el servicio le daban su licencia, que llamaban ejautoramentum, y el peculio castrense que le correspondía para que viviese con comodidad el resto de su vida>>.

Como a nuestros soldados.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 septiembre 2019

Comentario del día. UN PRESIDENTE, UNA NACIÓN Y SUS FUERZAS ARMADAS General de Brigada Adolfo Coloma Contreras (R.)

El Presidente Macron aviva la llama del soldado desconocido

Solíamos decir que es un proverbio chino: “una imagen vale por mil palabras. Y a la vista la tienen Vds. queridos lectores de este blog, la mejor forma de ilustrar esta noticia del día que le proponemos. Ayer se producía el relevo de la Presidencia de la República Francesa. Un apesadumbrado François Hollande, traspasaba los poderes en el Palacio del Elíseo de la capital francesa a un expectante Emmanuel Macron. Pero no es analizar el trasfondo de este relevo, lo que ha llevado Monsieur Macron hasta el Elíseo, ni la tarea que tiene por delante en La France, en Europa o en el mundo, el objeto de esta noticia.  Dejo todo eso en manos de analistas más avezados en los asuntos de nuestro país vecino. El propósito de este “comentario del día” es poner en valor el ceremonial que ha acompañado todo el relevo.

Ética y Estética. Dos palabras que bien pueden sintetizar el fondo y la forma en la que se ha llevado a cabo la proclamación del nuevo presidente. No se ha circunscrito el acto a un intercambio de carteras (léase de asuntos cruciales o sensibles. Las claves del arsenal nuclear, por ejemplo, según cuentan las leyendas). No se ha limitado al juramento del octavo presidente de la V República, ni al posterior discurso programático, no. Lo primero que ha hecho el ya nuevo presidente, ha sido rendir un sentido homenaje a la Bandera de la República Francesa, naturalmente a los acordes de La Marsellesa, en el mismo Palacio del Elíseo. Para, a continuación – ¡pásmense! – dirigirse en un sencillo vehículo militar operativo, al Arco del Triunfo, en cuyos robustos pilares se guarda escrita en piedra, la memoria militar francesa. Es la expresión más viva de su historia, en la que no hacen distinción entre victorias  y derrotas, aspecto casi es secundario. Es el recuerdo de un pueblo, de una nación que se identifica con sus Fuerzas Armadas. Y la mejor expresión de lo que le narro, es el gesto protagonizado por el nuevo Presidente Macron – simbólico sí, pero de un altísimo valor – de depositar unas flores, un recuerdo, un pensamiento y tal vez una oración, ante la llama permanentemente viva que recuerda al soldado desconocido, en presencia de altos mandos, veteranos y excombatientes. “Au soldat inconnu”, ese rostro anónimo de un soldado sin nombre, que quizás no ha vencido en ninguna batalla – o tal vez si – pero que ha estado presente en todas ellas, en la paz y en la guerra.

¿Se imaginan Vds. queridos lectores, una liturgia semejante para un acto similar en nuestra piel de toro? Miren, habrá quien piense que, sin duda es el fruto de “la grandeur” francesa. Incluso quien, condescendientemente, atribuya este ritual al chauvinismo galo. Yo les aseguro, que para el autor de estas líneas constituye un ejemplo de justicia, determinación y acierto. ¡Pero me produce tanta envidia!

¿Y a Vds. queridos lectores?

Bien fait, La France!

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

16 mayo 2017