¿POR QUÉ NO SE LO PIDES AL PADRE HUIDOBRO? CARTA AL PAPA FRANCISCO. SOLDADO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Páter Huidobro Capellán de la Legión

Hoy es el aniversario de la muerte del Padre Huidobro.

Fernando Huidobro Polanco, de la Compañía de Jesús, Capellán de la Legión, de la IV Bandera de la Legión, muerto en el frente de Madrid el 11 de abril de 1937.

Se inició su causa de beatificación en 1947 siendo Papa Pío XII quedando paralizado el proceso con Juan XXIII sin que haya una clara explicación sobre ello. Creemos que el pontificado del Papa Francisco, jesuita como el Páter Huidobro, sería un buen momento para reabrir o impulsar el camino de la beatificación del Capellán de la Legión: <<Legionario y Santo>>, como quedó proclamado entre los legionarios.

Algo deberíamos hacer para dar ese definitivo impulso, desde la devoción y el agradecimiento a su bondad, y con ello ver de nuevo el camino abierto para la santidad del Padre Huidobro.

Cada uno de nosotros podríamos escribir pidiéndoselo al Papa Francisco. De legionario a jesuita, que ellos saben de disciplina y de compañía, como la del bravo capitán Íñigo de Loyola que fue su fundador y Santo. Puede que el Papa Francisco haya oído hablar de aquel joven páter legionario. Al menos preguntará y hasta puede que, Camino del Centenario de la Fundación de la Legión, nos llevemos la alegría de ver de nuevo impulsado el <<proceso sobre la Fama de Santidad, Virtudes y Milagros del Siervo de Dios P. Fernando Huidobro, Capellán legionario de la Compañía de Jesús>>.

Podríamos intentarlo. Miles de cartas legionarias enviadas al Vaticano. Alguna caerá en el buzón adecuado. Y si se pierden no se preocupen, aparecerán algún día en el Cielo. Cada carta es una oración y estas llegan sin duda a Su destinatario.  

Carta al Papa Francisco

Su Santidad: Os escribo con humildad y respeto para recordaros que un soldado de Cristo, de la Compañía, sí Santidad, de Vuestra Compañía, en la que Su Santidad milita, la de Jesús, fue Caballero legionario y quiere ser Santo. Bueno lo de ser Santo es cosa más bien nuestra, de los legionarios, Santo oficialmente porque para nosotros, en nuestro día a día, ya lo es, pero la Santa Iglesia abrió el proceso para su beatificación en 1947 y poco más tarde se detuvo sin que hasta hoy se haya vuelto a saber nada de él. ¿Podría Su Santidad preguntar por este asunto? Perdone por el atrevimiento debido al amor y al impulso imparable que siempre tiene un legionario. Ya sabe Su Santidad que un soldado a la hora de pedir lo hace siempre con fe, como la del Centurión que pedía por uno de sus hombres… <<No soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará.

Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace>>.

Diga Su Santidad una sola palabra y el proceso de beatificación volverá a ponerse en marcha.

Su Santidad: Podría contaros muchas de las actuaciones de valor y amor al prójimo, fuese quien fuese y pensase como pensase, del Páter Fernando Huidobro, pero no quiero haceros perder Vuestro valioso tiempo sino solo que Su Santidad fije en Su memoria la figura de este cura, de vuestra unidad, jesuita y legionario.

Por ello termino con unas palabras que le dedicó un cronista de aquella terrible Guerra Civil, entre hermanos, de la que pretendemos aprender y olvidar bajo las enseñanzas y actuación de hombres como nuestro capellán, el páter Fernando. Lo escribió el periodista Víctor Ruíz Albéniz con seudónimo Tebib Arrumi. Se preguntaba por el Crucifijo del Padre Huidobro:

<<¿Qué habrá sido de él?… ¿No habrá alguien que lo recogiera y lo haya conservado como lo que es, como una reliquia sagrada de la Patria y la Legión?… Porque sobre aquel Crucifijo se posaron centenares de veces millares de labios que lo besaban antes de ganar nuevas glorias para la Patria. Porque sobre aquel Crucifijo se clavaron las miradas turbias por la vaharada de la muerte de centenares de héroes: todos los que cayeron para honrar y laurear la Cuarta Bandera… ¡Porque sobre aquel Crucifijo se incrustó el último aliento de aquel hijo de San Ignacio, émulo de Francisco Javier, mil veces santo y héroe, el legionario D. Fernando Huidobro, que luchaba y vencía con un Crucifijo por toda arma, una sonrisa legionaria en los labios y un ¡Viva España! eternamente resonante en el corazón>>.

Al morir el comandante Jefe de su Bandera dijo de él: <<Acaba de perder la Legión un verdadero Padre; la religión un santo y España un héroe>>.

La Legión ha emprendido el Camino de su Centenario. Será el ya cercano 2020. Tenemos muchas ilusiones puestas en esa fecha. Una de ellas sería ver reabierto el Proceso para la beatificación del Páter de la Legión: Fernando Huidobro y Polanco.

Os lo pedimos Santidad con respeto y veneración, pero con el deseo de que nos escuchéis. Por nuestro Cristo legionario que seguro que está deseando ver a su lado a un legionario Santo.

Así termina mi carta al Papa. Os pido que mandéis la vuestra.

Una dirección y un sello: Su Santidad, Papa Francisco. Palacio Apostólico. Ciudad del Vaticano. 00120.

¡Un intercesor más en el Cielo! Hoy podemos pedir por él. Porque cuando a él le pides siempre está dispuesto a interceder por ti.

Un Cristo legionario. (Foto de Ángel Molinero)

¿Por qué no se lo pides al Padre Huidobro?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com11 abril 2018

18 pensamientos en “¿POR QUÉ NO SE LO PIDES AL PADRE HUIDOBRO? CARTA AL PAPA FRANCISCO. SOLDADO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

  1. Como amante de la Legión, por ser infante alumno de los jesuitas y devoto de Iñigo de Loyola y Francisco Xavier, estoy totalmente de acuerdo.

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  2. Bello artículo el de mi querido General, lleno de emoción y veneración por el Pater de La Legión, que fue héroe con el arma de la cruz de nuestro Cristo de la buena Muerte.

    Y es por ello que recuerdo mi última visita que hice a Madrid, donde veneramos al padre Huidobro en la sede de la Hermandad Legionaria, y donde recordando nuestro encuentro su foto aparece justo encima y sobre la figura de mi querido General, gran devoto suyo: https://pedromotas.files.wordpress.com/2018/04/img_20180316_170031_329.jpg

    Y transcribo parte de un escrito suyo titulado “El Espíritu que vence”, su verdadero testamento, que siempre me ha recordado al padre que perdí, no conocí y que siempre añoro.

    “Desde la vida agonizante y amarga de las trincheras envío estas líneas a la juventud que es levadura de la Nueva España: a los que luchan en primera línea y a los que en ciudades iluminan con el resplandor de sus vidas puras el ambiente dudoso de la retaguardia.

    Tal vez sean estas líneas prólogo a páginas sucesivas, tal vez testamento, si el Gran Rey quiere llamarme con el relevo definitivo.

    De todas suertes quiero que sean canto de guerra que enardezca para el combate decisivo. Sois la única prenda de la victoria y también la única garantía de que esta sea fecunda.

    “La fuerza del espíritu decide sobre la victoria. Y decide también sobre como se aguantan los culatazos de la victoria”. El espíritu es fuerza creadora. Hace barcos, cañones, fusiles, alista hombres, forma cuadros de mando, empuja al pueblo a la colaboración y al sacrificio, convierte a las ciudades en hospitales de sangre y en fábricas de guerra y da el ímpetu de acometer y el aguante de sufrir.

    Por el frente pasa un soplo del Espíritu. A la sombra de la Muerte, que es reina y señora de los campos de España, brotan flores de esperanza. Allá, dentro de los cuerpos rasgados, abiertos en caños rojos, sacudidos de dolor – huesos quebrados por la bala, miembros abultados por la ligadura contra la hemorragia, venda sucia -de sangre en la cabeza- cara verdosa del que se retuerce con el vientre atravesado. Expira un aliento inmortal que rompe afuera en estallar de besos sobre el crucifijo o en el estertóreo y quebrado: ¡Viva España! Ese espíritu vence necesariamente.

    F. Huidobro , S. J.”

    Un fuerte abrazo legionario.
    Pedro Motas

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  3. A las órdenes de V.E., mi General.

    Excelente idea e iniciativa, y magnífico modelo de carta a Su Santidad.

    La gloriosa muerte del Padre Huidobro en el frente de Aravaca, nos la cuenta muy bien en su libro de memorias el Teniente General Iniesta Cano, que a la sazón era el Capitán que mandaba aquella Compañía de la Legión. Y lo cuenta con pesar, casi culpándose por el luctuoso suceso. El Padre siempre estaba en primera línea atendiendo espiritualmente a cuantos iban cayendo, heridos o ya muertos, y esa mañana estaba siendo particularmente dura en bajas. Cuenta el Teniente General que él personalmente, y por lo complicado de la situación y con la intención de alejarlo del riesgo en lo posible, le ordenó se cariñosamente se fuese a la parte de atrás y allí continuase atendiendo a los heridos y fallecidos que le fuesen llevando. Y tan pronto como comenzó a andar, prácticamente, una granada del enemigo le impactó de lleno y lo mató instantáneamente, literalmente partiéndolo en dos.

    Hace años que no paso por allí, cuando la carretera aún no era una autovía, y me pregunto qué habrá sido o si continuará allí, en el lugar de su muerte, en el borde derecho, el sencillo pero emotivo pequeño monolito que lo recordaba. Espero que al construir la autovía no haya desaparecido en la pala de una excavadora y terminado en el vertedero.

    Tenía yo también la ilusión de que uno de los primeros lugares que visitaría el Papa Francisco, sería España. Pero hasta ahora no sé siquiera si ese viaje estará o no previsto. En fin, la Compañía de Jesús, durante la república y la guerra pagó un cuantioso tributo de sangre por el hecho de ser una congregación de religiosos, que también merecen un recuerdo y un reconocimiento.

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA!!!. ¡¡¡PASRE HUIDOBRO, PRESENTE!!!. ¡¡¡VIVA LA LEGION!!!.

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  4. PEDIR A CORREOS LA EDICION DE UN SELLO CONMEMORATIVO Y COMPRAR PLIEGOS PARA NUESTRAS CARTAS.UN ABRAZO A TODOS LOS PATER.PEDRO BRUFAO

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  5. Buenas tardes general Davila:

    Preciosa historia, y precioso tema, al cual me apunto, también , desconocía que era legionario y abierto el proceso de beatificación posteriormente, paralizado..como comenta.

    Cuando entré en el CESID, hoy CNI. hoy he recordado, y me ha llamado la atención , que, éste esta situado en Madrid, en la AVENIDA PADRE HUIDOBRO , S/N carretera Nacional Radial VI, Km. 8,500; 28023, Madrid. Supongo que ellos, tambien le rezaran..yo lo voy hacer desde hoy
    Gracias por la acertada información, desconocida totalmente, para mi.

    Un saludo para todos, por tan buenas aportaciones,

    Y un afectuoso saludo general Davila.

    !! VIVA ESPAÑA, !!
    !! PATER HUIDOBRO, PRENSENTE !!
    !! VIVA LA LEGIÓN !!

    Josefa Lopez del Moral Beltran

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  6. Queridisimo Rafa:
    El Padre Huidobro, y el Padre Caballero (recomiendo la lectura de su Diario de Campaña, que tengo que recuperar porque lo presté), a mi me sobrecogen ambos; para mi los dos son Santos.
    Pasaron la Guerra Civil en primera línea en el frente “armados unicamente” con un Crucifijo, una Estola, y una Biblia, socorriendo a todo Legionario que les necesitara. Eran dos auténticos HÉROES, dignos representantes de la Compañía de Jesús, primero y por la Patria; La Legión.
    Mañana estoy escribiendo a Su Santidad, con la idea que has tenido, Rafa. Como siempre: GRACIAS, “no das puntada sin hilo”.
    Con el fervor de siempre
    ¡¡¡¡A ESPAÑA Y A MIS REYES SERVIR HASTA MORIR!!!
    ¡¡¡VIVA ESPAÑAl!!
    Esperanza González de Fonseca Marco

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  7. No soy legionario, pero esto va de soldados. Cuente con ello, mi General. Mi carta saldrá mañana, destino el cielo, pasando por Ciudad del Vaticano.

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  8. Aún recuerdo el pequeño monumento de piedra en la carretera de La Coruña que conmemoraba su muerte, en el frente de Madrid, tratando de liberar la capital. Lo que no recordaba era que estaba en “la que tiene un historial”. Está muy bien mantener vivo su recuerdo, mas desde “Pastor Angelicus” es imposible su proceso de beatificación; el Concilio ha marcado un antes y un después. Tendrán que venir tiempos nuevos. Sin embargo recordar es volver a pasar por el corazón, volver a sentir; por eso el recuerdo es como las llamas de los memoriales: nunca se apagan. Y aquí vuelvo a darle la razón: “Los leones viejos son capaces de hacerles frente a los jóvenes” y cierto es que a la víbora cuesta más, pero siempre se puede invocar a aquella que herida en su calcañar la aplastará la cabeza. Quizá por eso, acabando de cerrar el hilo, opino como aquel general francés de la Gran Guerra: “Las guerras las ganan un pelotón de soldados viejos y cansados”. Lo decía por los años no por el espíritu.

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