…Cuentan que «Melichior, Gathaspa y Bithisarea» eran unos Magos ― denominación que recibían los sabios y astrólogos en el Antiguo Oriente ― y que según algunos provenían de Babilonia. Llegaron a Belén, en el centro de Cisjordania a unos nueve kilómetros al sur de Jerusalén, orientados por una estrella, para adorar al Rey de los judíos que acababa de nacer.
La ciudad de Belén, entonces conocida como Judea, la Biblia la llamó «Belén de Judá», y el Nuevo Testamento la describe como «La Ciudad de David», hoy es una de las 16 Gobernaciones de Cisjordania y de la Franja de Gaza dentro del territorio palestino ocupado.
A diferencia de la tradición de colocar y adornar un árbol en Navidad, (no hay ningún registro de que Jesús o sus apóstoles cortaran árbol alguno para adornarlo), la de los Reyes Magos sí es una tradición religiosa, aunque el hecho de que nos traigan regalos podría ser una costumbre pagana y el gran negocio de El Corte Inglés.
Tradición cristiana, y como tal, podemos pensar que su historia aparezca en la Biblia; aunque lo cierto es que en ella apenas se dan detalles sobre los Santos Reyes, los Magos de Oriente, los Sabios de Oriente o simplemente los Reyes Magos, como vulgarmente se les conoce. Ni dice que sean tres, ni que sean reyes. Empezamos bien, ¿eh?.
La única referencia que tenemos la encontramos en Mateo 2:1-12, en uno de los textos que forman parte del Nuevo Testamento, que dice:
― «Unos Magos que venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando»:
― ¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo».
También lo anuncia la «Torah», el libro sagrado para todos los judíos, tanto para los de la diáspora como para los de la propia Judea, con estas palabras:
―«Y tú, Belén, Tierra de Judá, no eres, ni mucho menos, la menor entre las ciudades principales de Judá; porque de ti saldrá un Jefe, que será pastor de mi pueblo, Israel». Los Reyes Magos, podrían ser unos eruditos procedentes de Oriente, probablemente de Persia, donde, mucho antes, había surgido el estudio de las estrellas en su deseo de buscar a Dios.
La referencia a una estrella en el Oriente puede ser simplemente una alusión a la navegación astronómica, y es que para recorrer grandes distancias, los Reyes Magos se guiaron mirando al cielo.
El verbo «orientar» proviene precisamente del concepto de Oriente.
Para muchos, los Magos de Oriente, como se les conocen también a los Reyes , siempre serán eruditos venidos de Persia, India y Arabia, que llevaron oro, incienso y mirra como ofrendas a Jesús, después de que una estrella poderosa los llevara hasta Belén.
El oro de Melchor era regalo solo para reyes, y Jesús era considerado el Rey en la tierra; el incienso de Gaspar tiene un carácter divino y se utiliza en el culto en los altares; y finalmente, la mirra de Baltasar se dice que presagiaba sus futuros padecimientos.
Para despejar dudas?, en el cuarto capítulo del libro «La infancia de Jesús», de Benedicto XVI (el Papa Emérito), se afirma que «Los Sabios de Oriente» llegaron de Tartessos, primera civilización de Occidente que se desarrolló en el triángulo formado por las actuales provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz.
Pero para los niños que cualquier cinco de enero durmieron con un ojo abierto y otro cerrado, pueden que crean que los Reyes Magos: para unos, eran los padres, para otros, los abuelos.
Aunque su nombre no aparezca en la Biblia, la leyenda también dice que hubo un «Cuarto Mago» procedente de Chipre que se llamaba Artabán. No llegó a Belén porque en el camino, ayudó a un joven que se encontraba malherido tras haber sufrido un robo, y cuando quiso volver con los otros tres se perdió al equivocarse de estrella. Artabán hoy día es conocido por ser el personaje del cuento navideño (El otro Rey Mago), escrito por Henry van Dyke, teólogo presbiteriano estadounidense.
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Melchor, era el más viejo de los tres Reyes, suele estar representado como un hombre de edad avanzada de cabello y barba blancos. Se presentó en Belén montando un camello bactriano, de dos jorobas en la espalda, cúmulos de grasa que le son de gran utilidad cuando no encuentra agua ni alimento suficiente en el desierto. Este hombre alto, entregó como ofrenda al niño, «oro» como símbolo de la realeza de Cristo.
Este metal simboliza la pureza, y al formar parte de los metales nobles, tiene las propiedades que se le atribuyen a este grupo: no se oxida, es inalterable en el tiempo, resiste a los ácidos, y es dúctil y maleable. Nos dejó a los 116 años.
El Rey Mago Gaspar, era el más joven de todos, tenía el pelo oscuro, y se presentó en el portal de Belén a lomos de un caballo árabe. El caballo árabe es la raza más antigua del mundo, siendo el origen de la mayoría de los actuales de caballos.
Hace unos años, muchos niños se lo pasaban en grande, cuando oían el poema de Gloria Fuertes sobre los Reyes Magos, titulado «El camello cojito» :
«El camello se pinchó. Con un cardo en el camino. Y el mecánico Melchor. Le dio vino. Baltasar fue a repostar. Más allá del quinto pino. Acercándose a Gaspar, Melchor le dijo al oido:
―Vaya birria de camello que en Oriente te han vendido».
Como regalo Gaspar llevaba «incienso». El aroma del incienso se considera una ofrenda a Dios, y una forma de atraer bendiciones y protección divina. Su fragancia se asocia con la elevación de las oraciones al cielo, y ya se utilizaba en aquellos tiempos para el culto en el Templo. Gaspar murió a los 109 años.
Por último, Baltasar, originario de África y de tez negra, llegó hasta el portal de Belén con una forma peculiar de trasladarse, ya que lo hacía sobre un elefante africano. Este elefante se distingue del asiático por ser más grande. Obsequió al niño Dios con «mirra», símbolo de la naturaleza humana del Señor. La mirra es un perfume que se utilizaba para ungir los cadáveres, y es una muestra de la muerte de Dios por la verdad.
Dicen que Baltasar murió a los 112 años.
Una vez acabada la ofrenda, los «Magos» regresaron a sus países por distinto camino del que vinieron, a fin de burlar al sanguinario Herodes. Emilia Pardo Bazán nos lo relata en su precioso cuento «Visión de los Reyes Magos»:
― «Es de noche: la estrella no los guía ya; pero la luna, brillando con intensa y argentada luz, alumbra espléndidamente la planicie del desierto. La sombras del camello, caballo y elefante se agigantan sobre el suelo blanco y liso, y a lo lejos resuena el cavernoso rugir de un león».
Pasados los años, los «Sabios» se convirtieron al cristianismo y fueron bautizados por Santo Tomás, posteriormente fueron ordenados obispos, y se sabe que padecieron martirio en el año 70 d.C.
La tradición sitúa el martirio de los Magos en la ciudad de Sebaste de Armenia, en la región montañosa del Cáucaso entre Asia y Europa. Allí fueron crucificados cabeza abajo por órden del rey Abgan. Sus cuerpos fueron enterrados en un único sarcófago que estuvo escondido, hasta que en el siglo IV Santa Elena, la madre del Emperador Constantino el Grande, en su peregrinación a Tierra Santa lo encontró en tierras de Saba (hoy Yemen), y lo trasladó a Constantinopla, por entonces capital del Imperio Romano.
Más tarde, San Eustorgio visitó al Emperador para que aprobara su nombramiento como arzobispo de Milán. Constantino II hijo segundo de «El Grande» además de aceptarlo, le entregó como obsequio las reliquias de los Reyes Magos, que hasta entonces habían permanecido en Santa Sofía, antigua basílica cristiana de Constantinopla, posteriormente convertida en iglesia ortodoxa, hoy en mezquita símbolo de la ciudad de Estambul y obra maestra del arte bizantino.
En Milán, el sarcófago se colocó en la capilla dedicada a los Reyes Magos, y allí permanecieron hasta 1162, cuando Federico Barbarroja saquéo la ciudad, llevándose las reliquias como parte del botín. Años más tarde se las donaron al arzobispo de Colonia, y desde entonces, las reliquias de los Tres Reyes Magos se encuentran en una arqueta gótica triple, cubierta de plata dorada. En su tapa tiene esculpida una estrella y la incipción: «Sepulcrum Trium Magorum». Es el relicario más grande del mundo occidental y se encuentra detrás del altar mayor de la Catedral de Colonia en Alemania.
Hasta aquí, lo que dice la historia y la leyenda referente a los Reyes Magos, en los que creo desde siempre, y es que:
«Es la fe que las hace verdaderas, no las reliquias las que hacen verdadera la fe».
..Y saltando al galope más de 2000 años, hoy nos encontramos con la costumbre pagana de los regalos, este año muchos de ellos van destinados a algunos de nuestros políticos, …me lo contó en pleno desierto, un paje chivato de la caravana, y así os lo cuento a vosotros:
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A Íñigo Errejón. Ex portavoz de Sumar. Por cínico y asqueroso, «una muñeca inflable». Y es que su falsedad, además de sorprender, ha causado rabia y un profundo dolor punzante. Tenían el zorro en el gallinero y encima lo protegían.
A Óscar Puente. Ministro de Transportes. «Un bozal» para que no nos muerda el dóberman que lleva dentro cuando aparezca la flebectasia de su vena yugular. (Perdón por el palabro). Sin duda es uno de los que más han contribuido al encabronamiento (perdón de nuevo) de la política en España. Es usted el mayor vendedor de humo de la historia. Aprenda a dominar su agresividad y los improperios con los que pretende excusar una mala gestión. La suya.
A Gabriel Rufián. Portavoz de ERC en el Congreso, distante y distinto, siempre tan chulito como un gitano señorito, «Nuevas ocurrencias» para entretener a sus señorías, como primer bufón del hemiciclo que es. Nuevas habilidades cómicas en pantomimas y representaciones histriónicas o burlescas, destreza en acrobacias, malabarismos y otros juegos. No puedo entender como este macarra de la calle haya pasado a ser uno más en el Congreso.
A María Jesús Montero. Vicepresidenta del Gobierno. «Un vale a canjear por unas cuantas sesiones», para que aprenda a aplaudir; le recomiendo los palmeros que acompañaron a Peret, el maestro de la rumba: El tío Toni (el de las gafas), el tío Joanet y el tío Huesos. Y es que tiene que evitar que cuando hable el presidente, usted babee de alegría, agite las manos, salte en el escaño, y vaya de risotada en risotada, pareciendo que está en el circo.
A Pilar Alegría ¿ Ministra de Cultura? «Un diccionario». Para que se olvide de sus frases, que son patadas a la RAE de la Lengua como: «Contundencia cero» con los asesinos de los guardias civiles en Barbate, o esa otra de: «están diciendo insultos y soeces», mezclando sustantivos y adjetivos. Cada vez que tengo la oportunidad de verla o escucharla, lo dejo y cojo un libro o veo una película (A ser posible no española).
A Francina Armengol. Presidenta del Congreso de los Diputados «carbón, mucho carbón». Suspender el pleno «por solidaridad» y, a continuación, solo por su decisión, mantener la votación para poner en marcha la ocupación partidista de RTVE, es pura hipocresía. No suspender la actividad parlamentaria ese día de luto por el horror que arrasó a la Comunidad Valenciana y también a otras tierras de España, es una canallada. Se conoce que como los diputados no tenían que achicar agua, sobrepusieron sus intereses políticos a los gestos de aflicción de media España. Márchese a la farmacia de Inca a vender aspirinas, y deje de envenenar a la mayoría de españoles. Márchese, esto le viene muy grande. Y si vuelve a ver al Papa, vístase según el protocolo del Vaticano: Las mujeres que asisten a audiencias privadas papales deben usar mangas largas, ropa formal negra y un velo o mantilla negra sobre sus cabezas. (El llamado «Privilegio de blanco», es una gracia concedida a las reinas católicas y a las consortes de los monarcas católicos, gracias al cual pueden vestir de blanco en una audiencia con el Papa católico).
A Yolanda Díaz. Vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de hecho de Sumar. «Un poco de seriedad», en su rostro cínicamente siempre sonriente, incluso como ahora intentando tapar el caso Errejón, por usted de sobra conocido, mientras que en la coalición, en Madrid que no en Valencia, se afanan en achicar agua, e intentar una recomposición que, como nadie oculta, será lenta y dura. Y encima, en vez de pedir perdón, muerden. Sus lágrimas en vez de barro, son de cocodrilo. Su feminismo nunca alcanzará grandes metas si solo llena las calles de morado cuando la agresión procede de la derecha. Confiar en su sonrisa , es tan ingenuo y tan peligroso como darle la mano a un pistolero zurdo.
A Teresa Ribera Rodríguez . Actual Vicepresidenta Tercera del Gobierno y Ministra para la Transición Ecológica. «Un poco de dignidad» pues desde que la nombraron para su elección como Vicepresidenta de la Comisión Europea, tiene volcado su futuro en Bruselas, pero aquí se la considera responsable en primer grado del desastre de Valencia. Hubiera sido mas ético y digno que hubiera dejado su asiento en Moncloa hace ya meses. Pero, ¡cuánto les cuesta dejar un cargo sin tener garantizado otro similar!.
Da la sensación que las ratas empiezan a abandonar el barco, se respira ese ambiente, donde se intuye que algo esta a punto de acabar.
A Begoña Gómez Fernández. Esposa del presidente del Gobierno. «Un título universitario oficial». Los títulos de centros privados no tienen valor para sus pretensiones, como últimamente está comprobando. No mienta más por favor, y devuelva a la UCM (Universidad Complutense de Madrid) lo que no es suyo, la aplicación informática que patentó a nombre de su empresa. No puede estar al frente de una cátedra, sin ser licenciada universitaria.
Usted no es presidenta, no forma parte del Gobierno, tampoco pertenece a ninguna institución del Estado, ni tiene responsabilidades oficiales recogidas en ley alguna ni en la Constitución, por lo tanto como cualquier ciudadano, está obligada a cumplir con los requerimientos de la Justicia, y no escudarse con los «viajes oficiales» cuando la citen los jueces. Cuando hay indicios claros de conductas dudosas, resistirse a dar cualquier tipo de explicación es una táctica, contraria a la transparencia, que solo sirve para alentar sospechas.
A Pedro Sánchez. Presidente del Gobierno de España. «Un sillón» idéntico al que tiene pegado al culo en La Moncloa, para que se lo lleve a su casa, junto al colchón que trajo, y nos deje tranquilos de una vez. No es mas grande quien mas sitio ocupa, sino quien mas vacío deja, y usted no dejaba vacío nada; se hizo dueño de todo, «el puto amo», y sin embargo, todo lo dejará lleno de: mentiras, traiciones, deudas, divisiones, odios, envidias…, ¡que han destrozado a España!. Para nuestra desgracia, sabemos que será difícil echarle, pues cuando un tonto coge un camino, si el camino se acaba, el tonto sigue.
Usted es el verdadero maquinista de la «máquina del fango», aunque hoy se ría de todo, y le quede el Falcon, pero ahora no le valdrán las visitas haciendo promesas que luego no cumplirá, como pasó en Lorca y en La Palma.
Como sé que le gusta tanto, también le traerán un «balón de baloncesto», y le propongo, junto a su amigo Zapatero, que en los próximos Juegos Olímpicos de Los Ángeles en Estados Unidos, participen con el Equipo Olímpico de Refugiados, junto a rusos y bielorrusos, sin bandera ni himno, seguro que estarán en su ambiente.
Usted, su mujer y su hermano David «alias Azagra», ¡Joder, qué tropa! que dijo Romanones. (El hermano de Sánchez utiliza el apodo artístico de David Azagra, de forma que no se le pueda relacionar con el líder del PSOE y jefe del Ejecutivo).
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Que mala suerte hemos tenido con muchos de nuestros políticos, pandilla de «ninis», por ellos tenemos una sociedad civil desorganizada, para que nadie les haga sombra claro. ¿Cuando tendremos unos gobernantes que se anticipen a los problemas? O seguirán esperando plácidamente a que les lleguen las peticiones. Se creen dioses, cuando no son más que ciegas ratas.
Señores del Gobierno, como hoy no tengo más tiempo para perderlo con ustedes que nada me aportan, les dejo, pues prefiero estar solo que mal acompañado.
Menos mal que tenemos estos Reyes, con ellos me quedo, y no me refiero a los Magos, sino a los nuestros que son los únicos que siempre están donde deben estar. ¡Que lejos queda cuando se decía!:
―«Ni el Papa beneficio, ni el Rey oficio»
En Valencia, por supuesto que tenían que estar allí. Es más: creo que han hecho historia, mientras otros se perdían huyendo en medio de la histeria.
La maldita riada de agua manchada de muerte, con tantas barreras como encontró, no alcanzó el mar, con lo que el gran desastre hubiera sido menor, por lo que me pregunto como Rafael Alberti:
¿Quién monta el caballo, de espuma azul de la mar?
De un salto, quiero cabalgar la mar,
¡Amárrame de tus cabellos, crin de los vientos del mar!
De un salto, quiero ganarme la mar.
Yo, como todos los años, aquí estoy esperando algo de los Reyes Magos. Sacaré del baúl de los recuerdos las botas altas de montar a caballo, bién limpias, las pondré en el balcón al lado de los zapatos de toda la familia, de los cubos con agua y pienso para los animales, y de unas copitas de licor con algo de turrón para los cansados Reyes Magos.
Que sus Majestades me traigan lo que quieran. (Más calcetines no, por favor)
A pesar de toda la tecnología de hoy, esta tradición perdura en el tiempo, y no me queda más remedio que acostarme pronto, pues aunque algunos digan que nunca sucedieron, para mi existirán siempre.
¡A DORMIR, QUE LLEGAN LOS REYES MAGOS!
¡FELIZ NAVIDAD!.
Zaragoza diciembre 2024.
Blog: generaldavila.com