¡PÁTER, ES CRISTO! TENÍA UN HILO DE VIDA (“Promesa cumplida, misión cumplida”) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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En honor a un buen soldado y persona

Este mes de octubre se cumplen 15 años de la muerte en Herat (Afganistán) del Cabo del Ejército español Cristo Ancor Cabello Santana. Pertenecía al Regimiento de Infantería “Soria” nº 9 con base en Fuerteventura.

Lo que les voy a contar es algo que llevo siempre muy cerca de mi corazón. No es suficiente haber vivido experiencias duras y de riesgo. Es necesario compartirlas, contarlas y dar a conocer lo que se hace, porqué se hace y como se hace. Entre el dolor, el sacrificio, incluso el horror de tantas injustas situaciones, surgen repentinamente hechos que te hacen meditar y sentir más allá de lo cotidiano.

Que yo conozca no hay profesión ni vocación que exija por contrato, por juramento o promesa, entregar la vida si preciso fuera en defensa de España. Esta es una historia de uno esos hombres que juró dar la vida por su Patria. Lo cumplió, pero antes de morir quiso ser cristiano y bautizarse. Dios hizo el milagro, Cristo Ancor murió siendo soldado y cristiano.

El Páter es una figura muy antigua y querida en el Ejército español. Ya en  los Tercios de Flandes los soldados contrataban un capellán, algo muy necesario cuando la muerte es una constante compañera de viaje.

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El Páter

El capellán, llamado Páter o Padre desde entonces, acompañaba a aquellos valientes soldados con su cruz y su estola. Fue el jesuita Thoms Sailly, asesor de Alejandro Farnesio, el fundador de la missio castrensis haciéndose cargo con sus compañeros de la atención espiritual de los tercios.

Ahí sigue la figura del Páter acompañando a nuestros soldados y dándoles consuelo espiritual en todas sus necesidades allá en combate o aquí en la paz.

Al comenzar la misión en Afganistán en 2009, el Páter, don Luis Miguel Muñoz Ríos, comunicó a sus soldados la posibilidad de recibir en Herat los sacramentos de iniciación cristiana. Uno de aquellos días del mes de septiembre entró en su despacho un cabo.

-Páter me lo he pensado  y quiero ser bautizado.

El cabo se llamaba Cristo, algo que hizo dar un respingo al cura; Cristo Ancor Cabello Santana, un canario del Regimiento “Soria”. Había sido legionario y con la Legión estuvo en el Líbano. Un veterano guerrero, un auténtico y bravo soldado.

Cristo desde aquel momento fue asiduo a la catequesis, entusiasta y animoso. Eligió como padrino de su bautizo al alférez de su Sección, el alférez Santana. Para su bautizo quiso utilizar una concha de peregrino a Santiago con la que hizo el camino y de la que nunca se separaba. El 20 de septiembre en la celebración del Aniversario fundacional de la Legión hubo procesión y misa. Cristo, aún sin bautizar,  quiso estar escoltando durante la celebración a su Cristo de la Buena Muerte. Fue la única vez que durante su catequesis asistía a la misa completa. Se adivinaba su emoción al hacerlo junto al Cristo de la Buena Muerte, el Cristo legionario.

Era 7 de octubre,  festividad de la Virgen del Rosario. Pío V en el siglo XVI instauró esta fecha aniversario de la victoria en Lepanto atribuida a la Virgen, denominándola Nuestra Señora de las Victorias. También se agregó a la Letanía de la Virgen el título de auxilio de los cristianos.

Gregorio XIII cambió el nombre de la festividad al de Nuestra Señora del Rosario como hoy se celebra en todo el mundo.

Ese día el Páter quiso realizar una catequesis especial para enseñar a todos el rezo del Rosario y aprovechar para entregar a Cristo el Padrenuestro que había quedado pendiente.

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CRISTO ANCOR CABELLO SANTANA

Sobre el mediodía se empezó a oír por la Base rumores del ataque a una de nuestras patrullas. El Páter corrió hacia el hospital de la base provisto con los santos óleos de enfermos. Hay heridos. Uno está muy grave.

¡Páter, es Cristo! Tenía un hilo de vida. Los médicos luchaban por su vida. Una vida entregada y destruida por el fanatismo y el odio que persigue hasta la bondad de unos hombres que combaten la violencia en aras de la paz y la armonía.

El Páter recordó el apasionado deseo de Cristo de ser bautizado. Allí, en aquel lugar donde la vida recobra toda su dimensión y grandeza. Allí, donde no hay tiempo para los caprichos ni las interpretaciones. Allí, donde la muerte te sale al encuentro sin avisar.

Con autorización médica el Páter se acercó a la cabeza de Cristo y con un algodón empapado en el agua bendita, fue bautizado y ungido con el santo crisma. Media hora después los médicos certificaban su defunción.

En los umbrales de la muerte Dios le había recibido.

Antes de la repatriación del cadáver el Páter colgó del cuello de Cristo aquella concha compostelana con la que quiso ser bautizado.

Su padrino, el alférez Santana, herido en el mismo ataque, estaba sentado en la puerta del hospital. Al ver al Páter sus primeras palabras fueron:

-Páter ¿lo ha bautizado?

-Sí, lo he bautizado y confirmado.

-¡Pues ya está! respondió aliviado el alférez Santana.

Me contó el Páter que la última catequesis a la que asistió Cristo fue La resurrección de Lázaro.

Estamos convencidos de que la muerte no es el final.

En la Base de Afganistán quedó una placa en honor y recuerdo de Cristo Ancor. En ella se lee:

EN MEMORIA DEL

CABO CRISTO ANCOR CABELLO SANTANA

“CUMPLIÓ SU DEBER, OBEDECIÓ HASTA MORIR”

TUS COMPAÑEROS TE RECORDAMOS SIEMPRE.

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La madre de Cristo Ancor jura Bandera: «PROMESA CUMPLIDA. MISIÓN CUMPLIDA»

Promesa cumplida, misión cumplida.

No hay más palabras que añadir.

 

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

A POR DON JUAN CARLOS Y LA CORONA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Sé que muchos permanecen en silencio como si la cosa no fuese con ellos. La honradez del funcionario se paga con una palmadita en la espalda y la sonrisa de falso cariño. Luego el fino hilo que lo une al deber es cortado con certera tijera y cae al abismo de la indiferencia. El funcionario, rendido de caricias, sonríe cuando sabe que sabe, pero nadie sabe que él sabe ni siquiera él mismo supone el valor de lo que sabe hasta que desaparece con todo lo que sabía que, en definitiva, como nadie lo sabe, es nada.

Siempre hay traidores entre los que menos saben porque desde un principio se sabía de ellos. Estamos a punto de quitarles la careta. Nada hay oculto que no  se acabe sabiendo. No es un mensaje ni una amenaza sino historia archivada.

Todo.

Todo lo que ocurre en estos momentos contra el Rey Juan Carlos no es sino la continuación del Decreto: «Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España, quien, ejercitando los Poderes de su Magistratura contra la Constitución del Estado, ha cometido la más criminal violación del orden jurídico del país; en su consecuencia, el Tribunal soberano de la nación declara solemnemente fuera de la ley a don Alfonso de Borbón Habsburgo-Lorena; privado de la paz pública, cualquier ciudadano español podrá aprehender su persona si penetrase en territorio nacional. Don Alfonso de Borbón será degradado de todas las dignidades, honores y títulos, que no podrá ostentar ni dentro ni fuera de España, de los cuales el pueblo español, por boca de su representación legal para votar las nuevas normas del Estado, le declara decaído, sin que se pueda reivindicarlos jamás, ni para él, ni para sus sucesores. De todos los bienes, acciones y derechos de su propiedad que se encuentren en territorio nacional, se incautará en su beneficio el Estado, que dispondrá del uso más conveniente que deba darles. Esta sentencia, que aprueban las Cortes Soberanas Constituyentes, después de sancionada por el Gobierno Provisional de la República, será impresa y fijada en todos los Ayuntamientos de España y comunicada a los representantes diplomáticos de todos los países, así como a la Sociedad de Naciones».

Firmaba la sentencia, como presidente del Gobierno de la República de España, Manuel Azaña el día 26 de noviembre de 1931. El Decreto se había aprobado en las Cortes con nocturnidad: a las tres cincuenta y cinco minutos de la madrugada del 20 de noviembre de 1931.

La manipulación electoral a los municipios españoles fue un golpe de Estado dado en abril de 1931 que se repitió en octubre de 1934 cuando la derecha salió ganadora, esta vez en elecciones nacionales. La farsa de las urnas, que en España eran chisteras de mago, tuvo su continuidad en febrero de 1936. Los del PSOE (llámenlo como quieran, pero  así queda más claro) después de tiempos de quemar iglesias y asaltar conventos perdieron la guerra y no perdonaron el regreso de Don Juan Carlos, nieto del que había sido declarado «culpable de alta traición», y desde ese momento esperaron pacientemente para hacer uso del mismo argumento y preparar su salida irreversible de España. Don Juan Carlos venía de la mano de Franco, Franco coronó a Don Juan Carlos, que a su vez es toda una dinastía. Así, con ellos, llegó la Constitución de 1978

DON JUAN CARLOS I, REY DE ESPAÑA, A TODOS LOS QUE LA PRESENTE VIEREN Y ENTENDIEREN,

SABED: QUE LAS CORTES HAN APROBADO Y EL PUEBLO ESPAÑOL RATIFICADO LA SIGUIENTE CONSTITUCIÓN

Que  dice: «La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria». «El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes».

Inolvidable. Insuperable. Inadmisible. Intolerable. Inaguantable. Insoportable.

Sobre todo cuando la historia se revuelve contra ti, que te creías el rey de todo el mundo al alcanzar un cargo mientras habitabas la temporalidad del funcionario que fue descubierto cuando ya su carrera llegaba al fin.

Vuelvo a recordar las palabras de Tierno Galván: «Hay que aceptar la Monarquía como el mejor y más fácil puente hacia la democracia. Luego ya veremos».

Veremos es Zapatero. Veremos es Sánchez. Veremos es el Gal y y la coronación de la ETA. Veremos es el imperdonable «Tranquilo, Jordi, tranquilo». Veremos es el dominio de los Poderes del Estado. Veremos es el Golpe de Estado del 2017. Veremos es Puigdemont. Veremos es el indulto. Veremos es la amnistía. Veremos es lo que nos queda por ver.

Para «veremos» la Monarquía, que trajo la democracia a España, no es democracia, que solo solo lo son «ellos y sus circunstancias». Lo estamos viendo y lo veremos. Azaña pensaba, mal intencionado, soberbio, pero pensaba. No sé qué es peor; Zapatero y Sánchez no tiene esa capacidad y se rigen por sentimientos mal condimentados y muy peligrosos, de esos que a la postre dicen «No era eso, no era eso» cuando destrozan una nación y ponen tierra o mar por medio, a salvo y con dinero. Al fin, la tristeza es su fortuna. Nada hay peor que un tonto con alto coeficiente de inteligencia y que escale en el poder político o en el militar si le sirve de puente para esta.

La maniobra inicial, muy antigua, se recondujo cuando vieron una brecha de debilidad en la fortaleza y se dirigió desde el más poderoso de los despachos ocupado por ese exclusivo coeficiente intelectual tan elevado como perverso.

No es de extrañar que haya surgido de repente el terremoto mediático contra Don Juan Carlos. Como no pudieron con la ley van a por él con la trampa. Nadie se da cuenta porque no hay secreto mejor escondido que el que se publica, si es en el BOE aún más. La Zarzuela ya firma como una máquina, en automatismo, sin voluntad ni criterio propio, al vaivén de una ola convertida en sunami.

Por muchas vueltas que le den, por mucha democracia que nos rodee, jamás pensarán en una monarquía parlamentaria que para ellos no la trajo la Constitución, su papel mojado, que interpretan pero no cumplen, sino que la Constitución vino, como la Corona, de la mano de Francisco Franco. Constitución, Corona, Iglesia. ¡Ni lo sueñen! Tarde o temprano se la llevarán puesta. Ahora buscan y buscan datos en la basura, pagan y muy bien a quienes les cuenten, los buitres salen al oler la carnaza (yo sé. yo vi, si te cuento cuando…) en dinero, amoríos, luego en el 23F, más tarde en el atardecer de la vida, que hasta ahí llega su maldad.

Lo suyo es reventar los archivos, los dosieres, las citas escondidas, los pasos por la frontera del sur, los vuelos oficiales, las maletas en las bodegas de los aviones, las cuentas bancarias o no bancarias, los paraísos fiscales, las cacerías, la cuesta de las perdices, los armarios de algunos, los reservados y hasta las tumbas.

Abrieron la de Franco y fue todo un símbolo. Nadie movió un dedo. Esa es España. Lo saben.

El rey Príamo ve su ciudad ardiendo y saqueada.

«Cuando vio la ruina de su ciudad conquistada y abatidos los umbrales de palacio y al enemigo dentro de su casa, en vano toma el viejo en sus hombros temblorosos las armas enmohecidas, tiempo ha, por la edad y se ciñe el hierro inútil y lánzase a morir entre los enemigos» (Virgilio. La Eneida).

«Miro atrás y reviso la tropa que aún tengo. Todos me abandonaron agotados y saltaron a tierra o entregaron sus cuerpos heridos a las llamas».

En España ni los muertos pueden estar tranquilos. Mejor que en cada tumba anide una cobra inmortal.

Miren al poder y a los otros. Todos siguen el camino trazado.

Sacaron los restos de Franco del Valle de los Caídos. Los restos de los Reyes de España están muy cerca, en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Los separaba la sierra berroqueña y el magnetismo del lugar, pero ya en el Panteón de Reyes no queda hueco para más enterramientos.

¡Viva el Rey de España!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

8 octubre 2024

A POR DON JUAN CARLOS Y LA CORONA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Sé que muchos permanecen en silencio como si la cosa no fuese con ellos. La honradez del funcionario se paga con una palmadita en la espalda y la sonrisa de falso cariño. Luego el fino hilo que lo une al deber es cortado con certera tijera y cae al abismo de la indiferencia. El funcionario, rendido de caricias, sonríe cuando sabe que sabe, pero nadie sabe que él sabe ni siquiera él mismo supone el valor de lo que sabe hasta que desaparece con todo lo que sabía que, en definitiva, como nadie lo sabe, es nada.

Siempre hay traidores entre los que menos saben porque desde un principio se sabía de ellos.

Todo.

Todo lo que ocurre en estos momentos contra el Rey Juan Carlos no es sino la continuación del Decreto: «Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España, quien, ejercitando los Poderes de su Magistratura contra la Constitución del Estado, ha cometido la más criminal violación del orden jurídico del país; en su consecuencia, el Tribunal soberano de la nación declara solemnemente fuera de la ley a don Alfonso de Borbón Habsburgo-Lorena; privado de la paz pública, cualquier ciudadano español podrá aprehender su persona si penetrase en territorio nacional. Don Alfonso de Borbón será degradado de todas las dignidades, honores y títulos, que no podrá ostentar ni dentro ni fuera de España, de los cuales el pueblo español, por boca de su representación legal para votar las nuevas normas del Estado, le declara decaído, sin que se pueda reivindicarlos jamás, ni para él, ni para sus sucesores. De todos los bienes, acciones y derechos de su propiedad que se encuentren en territorio nacional, se incautará en su beneficio el Estado, que dispondrá del uso más conveniente que deba darles. Esta sentencia, que aprueban las Cortes Soberanas Constituyentes, después de sancionada por el Gobierno Provisional de la República, será impresa y fijada en todos los Ayuntamientos de España y comunicada a los representantes diplomáticos de todos los países, así como a la Sociedad de Naciones».

Firmaba la sentencia, como presidente del Gobierno de la República de España, Manuel Azaña el día 26 de noviembre de 1931. El Decreto se había aprobado en las Cortes con nocturnidad: a las tres cincuenta y cinco minutos de la madrugada del 20 de noviembre de 1931.

La manipulación electoral a los municipios españoles fue un golpe de Estado dado en abril de 1931 que se repitió en octubre de 1934 cuando la derecha salió ganadora, esta vez en elecciones nacionales. La farsa de las urnas, que en España eran chisteras de mago, tuvo su continuidad en febrero de 1936. Los del PSOE (llámenlo como quieran, pero  así queda más claro) después de tiempos de quemar iglesias y asaltar conventos perdieron la guerra y no perdonaron el regreso de Don Juan Carlos, nieto del que había sido declarado «culpable de alta traición», y desde ese momento esperaron pacientemente para hacer uso del mismo argumento y preparar su salida irreversible de España. Don Juan Carlos venía de la mano de Franco, Franco coronó a Don Juan Carlos, que a su vez es toda una dinastía. Así, con ellos, llegó la Constitución de 1978

DON JUAN CARLOS I, REY DE ESPAÑA, A TODOS LOS QUE LA PRESENTE VIEREN Y ENTENDIEREN,

SABED: QUE LAS CORTES HAN APROBADO Y EL PUEBLO ESPAÑOL RATIFICADO LA SIGUIENTE CONSTITUCIÓN

Que  dice: «La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria». «El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes».

Inolvidable. Insuperable. Inadmisible. Intolerable. Inaguantable. Insoportable.

Vuelvo a recordar las palabras de Tierno Galván: «Hay que aceptar la Monarquía como el mejor y más fácil puente hacia la democracia. Luego ya veremos».

Veremos es Zapatero. Veremos es Sánchez. Veremos es el Gal y y la coronación de la ETA. Veremos es el imperdonable «Tranquilo, Jordi, tranquilo». Veremos es el dominio de los Poderes del Estado. Veremos es el Golpe de Estado del 2017. Veremos es Puigdemont. Veremos es el indulto. Veremos es la amnistía. Veremos es lo que nos queda por ver.

Para «veremos» la Monarquía, que trajo la democracia a España, no es democracia, que solo solo lo son «ellos y sus circunstancias». Lo estamos viendo y lo veremos. Azaña pensaba, mal intencionado, soberbio, pero pensaba. No sé qué es peor; Zapatero y Sánchez no tiene esa capacidad y se rigen por sentimientos mal condimentados y muy peligrosos, de esos que a la postre dicen «No era eso, no era eso» cuando destrozan una nación y ponen tierra o mar por medio, a salvo y con dinero. Al fin, la tristeza es su fortuna. Nada hay peor que un tonto con alto coeficiente de inteligencia y que escale en el poder político o en el militar si le sirve de puente para esta.

La maniobra inicial, muy antigua, se recondujo cuando vieron una brecha de debilidad en la fortaleza y se dirigió desde el más poderoso de los despachos ocupado por ese exclusivo coeficiente intelectual tan elevado como perverso.

No es de extrañar que haya surgido de repente el terremoto mediático contra Don Juan Carlos. Como no pudieron con la ley van a por él con la trampa. Nadie se da cuenta porque no hay secreto mejor escondido que el que se publica, si es en el BOE aún más. La Zarzuela ya firma como una máquina, en automatismo, sin voluntad ni criterio propio, al vaivén de una ola convertida en sunami.

Por muchas vueltas que le den, por mucha democracia que nos rodee, jamás pensarán en una monarquía parlamentaria que para ellos no la trajo la Constitución, su papel mojado, que interpretan pero no cumplen, sino que la Constitución vino, como la Corona, de la mano de Francisco Franco. Constitución, Corona, Iglesia. ¡Ni lo sueñen! Tarde o temprano se la llevarán puesta. Ahora buscan y buscan datos en la basura, pagan y muy bien a quienes les cuenten, los buitres salen al oler la carnaza (yo sé. yo vi, si te cuento cuando…) en dinero, amoríos, luego en el 23F, más tarde en el atardecer de la vida, que hasta ahí llega su maldad.

Lo suyo es reventar los archivos, los dosieres, las citas escondidas, los pasos por la frontera del sur, los vuelos oficiales, las maletas en las bodegas de los aviones, las cuentas bancarias o no bancarias, los paraísos fiscales, las cacerías, la cuesta de las perdices, los armarios de algunos, los reservados y hasta las tumbas.

Abrieron la de Franco y fue todo un símbolo. Nadie movió un dedo. Esa es España. Lo saben.

El rey Príamo ve su ciudad ardiendo y saqueada.

«Cuando vio la ruina de su ciudad conquistada y abatidos los umbrales de palacio y al enemigo dentro de su casa, en vano toma el viejo en sus hombros temblorosos las armas enmohecidas, tiempo ha, por la edad y se ciñe el hierro inútil y lánzase a morir entre los enemigos» (Virgilio. La Eneida).

«Miro atrás y reviso la tropa que aún tengo. Todos me abandonaron agotados y saltaron a tierra o entregaron sus cuerpos heridos a las llamas».

En España ni los muertos pueden estar tranquilos. Mejor que en cada tumba anide una cobra inmortal.

Miren al poder y a los otros. Todos siguen el camino trazado.

¡Viva el Rey de España!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 octubre 2024

 

 

 

 

¡OCÚPENSE DE ESPAÑA! Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Mi intención era titular estas notas como: « El papel de la mayoría de los políticos en España es, como en matemáticas, un cero a la izquierda», pero el título era demasiado largo y para mí que todavía se quedaba corto, por eso lo cambié por el  que encabeza estas notas.

Dicen que Isabel Pantoja, «La Pantoja» a la salida de un concierto, se topó con una periodista, ágil plumilla local, que le preguntó  varias veces algo delicado sobre su familia, al final la tonadillera, cansada de tantas preguntas personales, pegó un manotazo a la alcachofa del micrófono y estalló diciendo: «¡Cállate ya, imbécil! ¡Ocúpate de España!

Esa señorita ejerció de ágil pluma local, y es que hoy cualquiera puede ser periodista para informar «la palpitante actualidad» si, encontrándose en el sitio adecuado, posee un teléfono móvil de nueva generación y carece de escrúpulos.

¿Es la tonadillera una maleducada? Puede ser. Pero sin querer, encontró la frase perfecta para arrojarla en cualquier «Curul» del Hemiciclo del Congreso de los Diputados. (El curul es el escaño o banca donde se sientan los parlamentarios, no confundir con «cubil», que es el sitio donde los animales, principalmente las fieras, se recogen para dormir).

Las de la folclórica pueden ser lágrimas en la lluvia, pero yo  las recordaré siempre. Pasarán las lluvias y  volveré a donde estaba, con mis amigos y compañeros, cada vez más viejos sí, pero también cada vez más sabios e igual de imprescindibles, y que en castellano, inclusivo de siempre, también incorpora al sexo femenino. Siempre con nuestras raices atadas al terreno de España,  y se me ocurre que entre todos podríamos: si no saben,  enseñarles; si no pueden,  ayudarles; si no se atreven, animarles; si no quieren…, por ahora, poco podemos hacer si no quieren, todo menos seguir aceptando y tragando las políticas impuestas por vía «Decreto Ley» sin consultar a la ciudadanía.

Las administraciones deberían afrontar sin complejos el problema en lugar de huir en el Lamborghini.

En democracias avanzadas como la suiza, los referendos son práctica habitual y permiten a los ciudadanos tener voz  directa en las decisiones que afectan a sus vidas.

Añoro los años dorados, cuando comíamos pollo los domingos, conducíamos sacando el codo por la ventanilla, pedíamos  la cerveza en vaso alto o tubo, y fumábamos los cigarrillos rubios de fabricación española, por orden de antigüedad: Bubi, Bisonte, Lola, Fortuna…, los encendíamos con un mechero Zipo, el mío tenía grabado en su tapa plateada el portaviones  norteamericano Saratoga.

El «Saratoga» fue el portaviones estadounidense que participó y sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial. Fue usado como blanco y hundido el día de Santiago de 1946 en las pruebas atómicas de la Operación Crossroads en el atolón Bikini.

El paquete de Bubi, no se me olvidará nunca, pues era el apodo que le pusimos cariñosamente los cadetes  a un duro profesor de pelo claro en  la Academia Genearl Militar en Zaragoza , «El Bubi»: ¿Que por qué?, por que era: rubio, español y malo.

Hay pocos hombres en el mundo de la equitación vegana, pero cuando surgen su atuendo, no pasa inadvertido. ¡Ridículos!

Referente a la gastronomía,  no era este el caso de nuestra admirada Sofía Loren,  mito del cine en aquellos años. La diva,  haciendo gala de un sutil y fino sentido del humor romano  referente a su dieta, nos decía que «todo lo que veíamos en ella, se lo debía al espagueti», y añadía que las dos grandes ventajas que tuvo al nacer eran: haber llegado al mundo sabia y pobre. El pasado 20 de septiembre, como si fuera legionaria, cumplió 90  años.

El primer disgusto que me han dado en  este otoño han sido los finlandeses con lo que han dado en llamar «Equitación Vegana», siendo la mujer o el hombre, que también los hay, quien salta los obstáculos usando sus piernas simulando el trote o galope del animal «indultado». La equitación vegana, «vegan horse riding », consiste en realizar ejercicios que parecen propios de la hípica, pero tú solo, sin caballo.

Los jinetes imitan el trote o galope del animal, saltan obstáculos y hacen reprises de doma, en una pretendida fusión perfecta y armónica con su palo de escoba. Esta práctica, que en Finlandia consideran deporte y causa sensación, la llevan a cabo mayoritariamente  mujeres, que crean sus propios «caballos» e inventan sus «razas».

También para muchos, por esas tierras, lo cuestionan, cuanto menos como ridículo, por no decir estúpido.

Este camino me lleva a la cuerda floja entre elegir entre lo juicioso y evidente, a pasar las noches sin dormir por culpa  de esos   palos de  escoba con la cabeza de cartón, que no me remedian ni la valeriana ni el ridículo que me produce ver entre sueños tan bochornoso espectáculo.

Modestamente creo que  fui yo, hace más de 80 años, uno de los inventores de este esperpento, cuando por el pasillo de casa con cinco o seis años me pasaba las mañanas galopando con el palo de la escoba como caballo.

 La “Lealtad”,  que es cosa de dos, vector de una dirección y doble sentido:  obliga a dos personas o a una persona y un animal. En la equitación clásica, cuando todos los sentimientos, impulsos y vibraciones que el caballo emite,  rama ascendente, son bien interpretados por el jinete y cuando las ayudas que el jinete manda,  rama descendente, ya sean naturales o artificiales, impulsoras o de retención, son bien  admitidas por el caballo , entonces se puede decir que en el binomio «Caballo- Jinete» hay lealtad, y cuando esto ocurre se produce algo maravilloso y es que la equitación se trasforma en arte.

En la  vegana, la rama ascendente no existe, el palo de escoba no emite impulsos ni vibraciones, y por tanto nada le llega al jinete. En la descendente, las ayudas que el jinete manda, la escoba no se entera, y cuando esto ocurre el espectáculo es ridículo, y la mal llamada equitación vegana se reduce a pasar un recorrido en una pista, siendo el caballo  un palo de escoba con cabeza de caballo  de cartón, y el animal  eres tú.

El caballo de madera, el jinete ridículo, el conjunto… desastroso.

Hay que saber de donde es uno, reconocerlo, entenderlo, ausentarse cuando sea preciso y volver con la cabeza bien alta y las ideas más o menos claras.

Este reciente otoño que entra  en nuestras vidas, será políticamente otro otoño interminable como todos  los últimos  en España,  cargado de tristeza y   anunciándonos otro peor invierno lleno de mentiras, amenazas políticas  y espectáculos ridículos.

En muchos, el «odio al caballo y a todo lo español» que tienen, va a ser muy difícil que desaparezca solo con las concesiones de este gobierno, ellos van a lo suyo y no se detendrán.

Aunque sean pobres y vivan a base de espaguetis, procuren ser sabios para poder servir, tómense un buen chuletón de buey rubio gallego y olvídense de lo  vegano, y sobre todo…¡Preocúpense de España!.

¡Qué triste debe ser  vivir desarraigado!.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Zaragoza  octubre 2024.

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

EL CENTRO NACIONAL DE INTELIGENCIA (CNI) Y EL REY. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Las claves del Rey y el CNI

Pocos saben lo que el CNI hace y otros, muchos, solo imaginan. Nada sabemos; suponemos. Unas veces bien, otras mal.

Más servicio que secreto, decía uno que fue su Director. Es indudable lo primero, así que quedó muy bien y a otra cosa de menos servicio. Lo de secreto es y no es. Un titular sin más. Lo que interesa es la inteligencia y el servicio. El secreto será el que deba ser en cada caso; no más.

Hace algún tiempo se desveló algo de lo que se hace en la Cuesta de las Perdices. Debe ser conocido y elogiado. Lo mostró el diario ABC. Será porque usa un código secreto: ABC

Era tan sobresaliente y destacable lo conseguido por el CNI que bien se merecía una rueda de prensa de su Director para transmitirnos a todos, públicamente, tan magnífica noticia: descifrar el código secreto del Imperio español. La correspondencia entre Fernando el Católico y el Gran Capitán, cifrada a través de un código secreto, ha sido desvelada. Los técnicos en Inteligencia de Señales del Centro lo han logrado. Un reto que les planteó el Museo del Ejército en 2015 poniendo a su disposición unas cartas cifradas entre el Rey Católico y el Gran Capitán. Meritorio esfuerzo que tuvo sus frutos.

Una tabla secreta de sustitución de letras era utilizada entre el Rey Católico y su Capitán para evitar que se conociesen sus mensajes. Hasta ahora seguía siendo un misterio sin desvelar. Descifrarla suponía conocer  algo más que los secretos de la historia del Imperio. Las relaciones personales entre el Rey y Gonzalo Fernández de Córdoba nos acercan al conocimiento y  carácter de dos personajes claves en aquellos momentos de la historia de Europa. Lo han logrado los técnicos del CNI. El desconocido CNI, misterioso, para muchos oscuro y alejado, de repente ha ventilado sus cerradas estancias y el aire de la Sierra del Guadarrama se ha colado por sus blindados laberintos. Hay algo de lírica en el descubrimiento, en la intimidad rota ahora del Rey Católico con su Capitán. También en el gesto de la inteligencia.

No hay nada oculto que no llegue a conocerse. Pero emociona dejar al descubierto un yacimiento histórico y ver correrse una cortina que nos descubre la sensibilidad y poesía de unos hombres que trabajan en la oscuridad y el silencio.

Descubrimos que en las catacumbas donde trabaja la inteligencia española además de secretos y servicios hay sensibilidad. Mucha sensibilidad unida a la alegría que han debido sentir cuando han logrado tener en sus manos el secreto de momentos claves de la historia de España, lo que se escribían El Rey Fernando el Católico y su capitán, El Gran Capitán.

Antes del ataque a Madrid en noviembre de 1936 el capitán del ejército nacional Guillermo Vidal-Quadras muere en su carro de combate, un CV-33,  encontrando los rojos en su interior  la orden de operaciones del general Varela, lo que permitió al teniente coronel Vicente Rojo modificar su defensa y hacer frente a los planes de la ocupación de Madrid. Frustración y un cambio radical en la marcha de los acontecimientos.

El secreto es clave en el ataque y en la defensa. Puede hacer variar  el curso de los acontecimientos. El Rey y su Jefe militar lo sabían y practicaban. Pero el jefe militar fue respetuoso y leal y no vivió de ello.

Les propongo un juego, un entretenimiento. Entre tanto aburrimiento mediático les mando un par de mensajes en clave, dicen que la clave para descifrarlos fue usada durante la II GM. Espero que la encuentren. Pasarán un buen rato; hagan el esfuerzo y tendrán su compensación.

 

MENSAJES EN CLAVE

 

El que quiera la solución que escriba al CNI o al correo de este blog que será más rápido y sencillo.

«No tengáis, pues, miedo de la gente. Porque no hay nada secreto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse».

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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GUERRA. DESPUÉS PAZ. General  de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Todos asistíamos a una inesperada forma de hacer la guerra en esos escenarios de muerte y cañones con los ojos y la inteligencia puestos en los grandes avances que la guerra traería a través de la ciencia y la tecnología. Esperábamos algo nuevo,  más de humanidad en el enfrentamiento si ello es posible en una confrontación armada. La  realidad es que llevamos casi tres años consternados por la muerte de miles de combatientes, militares y civiles, con el temor de la aparición en cualquier momento de lo antiguo, ya conocido, Hiroshima o Nagasaki. Nada ha cambiado. Ni en lo militar ni en lo brutal del acto de la guerra; ni en lo político. La evolución del ser humano no va por los derroteros de la bondad y la convivencia en paz. Deberíamos exigir responsabilidades y apostar por la caducidad de tantos organismos inútiles y de sus sanguijuelas directoras que se aprovechan del caos. Antes de que las bombas provoquen las muertes quienes las han puesto en el disparadero de salida son ellos, hablan y no paran, los pacíficos políticos se muestran tan distanciados que con su intransigencia cargan los proyectiles.

En Rusia vivimos una guerra de trincheras tan clásica en los hechos tácticos como vergonzosa en la dirección, exactamente igual de inútil y desesperante que la I Guerra Mundial en la que todos, invasores e invadidos, saben que por la vía actual no tiene solución.

En Oriente Próximo el conflicto no es la Guerra de Gaza sino algo mucho más profundo y extenso: poner orden en una zona vital del mundo donde Israel ha sido sistemáticamente víctima del fanatismo. Una nación moderna, pacífica y trabajadora que desde su independencia como tal ha tenido que vivir con el fusil en la mano para defender su libertad. Despejar el horizonte en esa zona del mundo, donde está el futuro, donde los países árabes pueden dar el paso definitivo hacia la modernidad y la convivencia entre todos, es algo más serio  de lo que parece. Estábamos cerca de ello con numerosos acuerdos en los que se vislumbraba tanta confianza que hasta Israel cayó en la trampa. Un mínimo descuido y asistimos atónitos a la más feroz acción del terrorismo de Hamás al que algunos dan categoría de Estado. Muchos no lo olvidamos; desde luego Israel tiene el deber de no hacerlo. No es venganza, sino supervivencia, proteger a tu nación, a tu gente. También hay que tomar nota de la guarida donde se refugian las hienas disfrazadas de demócratas.

Israel, en trance de recuperarse de tan terrible suceso, recapituló sobre su futuro y el modo de hacerse respetar para volver definitivamente a ser libre. Irremediablemente no había otra solución: la guerra. No fue tan fácil tomar una atrevida decisión. Hubo que recomponer muchos aspectos, materiales y espirituales, la mayoría desconocidos para nosotros, en beneficio de todos, de ellos, de occidente y del mundo árabe.

No solo era cuestión de preparar las tropas. Había un pulso mundial, muchas veces sin apoyo internacional, con amenazas, acusaciones, pero detrás de todo una gran revelación: ahora o nunca. Vivimos la trascendencia de una decisión definitiva. Israel o vence o desaparece. Ese es el resumen de la situación. La victoria final no será permanecer bajo un escudo de hierro, sino la tranquilidad de que no es necesario. Algo que requerirá de varias generaciones.

Ante ello la gran potencia que ha desarrollado la mejor y más avanzada tecnología hasta hoy conocida no podía limitarse a lo que en las guerras deciden y van en cabeza: la infantería, los hoplitas. Un fallo mezcla de error humano y tecnológico se tradujo en el terrible ataque terrorista. Hubo que revisarlo todo. Las bases estaban, la ciencia y la tecnología a punto, hubo un fallo humano inadmisible, había que estudiarlo, corregirlo y, despacio, sin prisas, sin marcha atrás que la victoria fuese irreversible. El objetivo estratégico parecía imposible, pero Israel caminará hacia su consecución paso a paso: no volver a ser atacado y vivir en paz y armonía. Si alguno de los vecinos quiere intentarlo tendrá que pensárselo  dos veces.

No es fácil vivir rodeado de terroristas, de tropas de la ONU y de la incertidumbre interna. Por primera vez en esta guerra Israel pone en marcha su maquinaria de ciencia y tecnología y da un golpe mortal a la organización terrorista Hezbolá (alguno la trata como ejército) desmantelando toda su red de mando y control pieza imprescindible para sus objetivos. A continuación una operación clásica de ocupación del terreno con tropas que conocen la capacidad de los objetivos a alcanzar derrotarán por ahora y en un plazo considerable a Hezbolá.

Irán ha sentido en sus carnes la derrota, la humillación, y ha lanzado un desesperado ataque de misiles sobre Israel junto a un ataque terrorista que ha provocado más muertos que los misiles, algo que no hay que perder de vista. La guerra continúa y no tendrá fin hasta que Israel haya conseguido su objetivo: la libertad para vivir y desarrollarse como nación.

El futuro de Hamás y Hezbolá no es otro que su desaparición. Podrán renacer con otros nombres, pero deberá pasar tiempo si es que lo hacen. Irán apretará y aumentará su presión en la zona, pero sabe que su enemigo no es Israel en solitario, sino que muchos de los países ricos y desarrollados de la zona vigilan sus pasos y son incluso más fuertes que Irán. La posesión del arma nuclear ronda en los planes de todos.

La victoria militar se decanta de manera clara hacia Israel. La guerra cibernética junto al  poder moral y material de su Ejército lograrán la victoria. Irán debe recomponerse internamente y en esta geografía inquieta e impredecible, en estos momentos la  zona más caliente del planeta, tomar posiciones menos violentas ya que ha  perdido sus tentáculos, la hidra ha perdido brazos y deberá preocuparse de  su órganos  internos y, eso sí, seguirá su  programa nuclear que es lo único que piensa le puede dar autoridad en la zona. Nos queda la gran amenaza del terrorismo que puede aparecer aquí y allá.

Dormirá por unos años el problema de Oriente Próximo. Israel no bajará la guardia y la única esperanza está en que gane quien gane las elecciones estadounidenses, tome el mando de una vez por todas, dirija su nación con autoridad y no se deje llevar por instituciones de la administración que parece ser no velan por otras cosa que no sea la industria de la guerra.

Nuevos tiempos y un cambio de rumbo parecen adivinarse cuando la noche está más negra. Quizá es el anuncio del amanecer.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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03 octubre 2024

EL ATAQUE DE IRÁN A ISRAEL EN «La estirpe de los libres» (Canal YouTube. Iker Jiménez)

GUERRA: VENEZUELA, MÉJICO… CHINA Y ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Acabarán dándome la razón cuando elevo a consulta académica el que nuestra civilización entra en cruel guerra económica como antesala de un cambio crítico, casi evolutivo, en las relaciones entre pueblos y culturas.

Las razones de la guerra suelen ser económicas: la distribución de la riqueza y el dominio de los mercados. Lo dirigían dioses e hijos de dioses, la Ilíada; reyes y emperadores, Guerra del Peloponeso; Queronea, el Rey de Macedonia o más tarde el Emperador romano. Fue un periodo largo, diría que floreciente en ciencia y humanismo, hasta que la Revolución francesa introdujo lo de la política en todo, también encontró en la guerra su natural desarrollo armando a todos para que de todos fuese la guerra. Se creyó el principio y el fin de todo. Invadió la organización natural y por tanto el mundo de la guerra. Así surgió una nueva ciencia llamada política que no era otra cosa que intervenirlo todo en nombre del pueblo, solo eso: el nombre. El resto, espacio y tiempo donde actuar ya lo conducían los protagonistas de la nueva ciencia. Parecía que el poder era devuelto al pueblo, dueño del dinero y decisión. Fue la mejor obra de teatro subida a un escenario, grandioso, todos asistían a la escenificación. Casi se convierte en real.

Hubo mucha muerte, no por la guerra, sino por la ciencia política que no supo manejar tanto poder. Estalló; pudo ser una tragedia aún mayor, pero sin pudor la guardaron llamándola disuasión.

Lo de la política tenía que terminar y terminó; fue un hecho transitorio, de fatales consecuencias, como tantas otras cosas que trajo aquella falsa «Revolución» que acabó siendo Napoleón. Su final se produjo al ver el peligro, descarado, de poner bajo un mando único política y dinero. Repartir el dinero bajo el poder y en nombre de, empobrecía, así que al no funcionar el trampantojo lo que quiso ser política volvió a ser economía y los reyes y emperadores de antaño dejaron los palacios para reconvertirlos en bancos e industrias de guerra; y volvieron a hacerse con el dinero, pero ahora suprimieron intermediarios inútiles. Lo llamaron economía que era una mezcla necesaria: dinero con armas, o al amparo de las armas. No puede vivir el uno sin el otro; esa es la primera norma de la nueva ciencia: armas y dinero: economía y guerra. Lo llaman riqueza.

Lo de la revolución y el poder popular debería continuar pareciéndolo, pero hubo que virtualizarlo porque en el reparto no hay para todos y las partes del todo es casi nada. Así que se repartieron bienes inmateriales que permitían mantener la mente ocupada con la virtualidad de un engañoso deber. La ideología se impuso como el néctar que atraía a todos sin nada a cambio, funcionaba el grito de guerra. Comunismo. Un entretenimiento feroz y rentable.

Hasta internet de la guerra pasó al rentable negocio de la paz en un paréntesis para recomponerse para la próxima. Lo cual no es ni malo ni bueno, sino la composición del hombre y el juego que mantenemos.

Dinero y armas. El propósito de la guerra es económico, todo se destruye y reconstruye, es evidente que la guerra no es cosa independiente, sino que trata de vencer para que el promotor de ella se convierta en el que parte y reparte, del que fluye la ideología.

Méjico y Venezuela no dejan de  pertenecer a un mundo en guerra, de una ideología que trata de intervenir en el reparto de la cosecha a base de quitarlo todo para devolver un tercio. Forman parte de una guerra perdida, rescoldos importados. Venezuela renuncia a su moral para convertirse en un desierto dependiente del agua importada. La inmoralidad llega a penetrar hasta en miembros de sus Fuerzas Armadas que se exhiben de manera escandalosa insultando a la nación española, algo que jamás hizo un militar: romper un código común entre los ejércitos incluso enemigos: el honor.

Méjico, la gran nación, Nueva España, sufre un ataque desde dentro de la política que quiere ser economía, un engaño al pueblo fruto de la misma guerra que lleva la triste andadura de Venezuela y Cuba, desde la presidencia que pretende hacerse eco de la revolución y volver a los viejos tiempos en los que los hombres estaban solo para hacer la guerra como si con ella tuviesen mejor vida. Hay una guerra meditada y dirigida en el continente americano y en este momento de parto y reparto nada hay mejor que atacar a los orígenes españoles y volar el puente de la cultura y las buenas relaciones con Europa. Son los adelantados en América de una cultura de las armas y el dinero, del sometimiento al mandato del imperio que repartirá mediocridad y pobreza. Comunismo.

Es la lucha de tres factores irreconciliables: demografía, dinero y armas. Lucha por el  dominio de los recursos donde siempre tiene que haber un claro vencedor.

España juega en un lado extraño. Dentro de su Gobierno se alternan los que ponen una cara y la contraria. Se arrodillan ante Europa, ante la América que les interesa y si es necesario engañan a Zelenski y ensalzan un tipo de guerra de conveniencia. Una disparatada política exterior que hace que España sea un socio no fiable, un Gobierno inestable con el que nadie quiere negociar. De ahí su debilidad y convertirse en el pimpampun de todos.

Pero mira por donde: ¿recuerdan lo de los coches chinos, el viaje de Sánchez a China…? ¿Recuerdan que en la Cumbre de la OTAN de Madrid se señaló a Rusia como primera amenaza por su invasión a Ucrania, pero se  lanzaron palabras inquietantes contra China como gran preocupación futura? Pues España es esa y la otra también. La España militar, sus ejércitos, se ha dotado de 4.500 vehículos 4×4 de la marca china Changang, por un valor de 217 millones de euros, en una operación a cuatro años vista. Ningún Ejército occidental haría semejante cosa y menos los Estados Unidos por su posible manipulación remota en caso de conflicto y por tanto son muchas las naciones que están en  vías de prohibir ese tipo de importaciones. España es diferente.

¿Ustedes recuerdan aquello de desmilitarizar a los  militares? Pues tomen nota de lo que dice nuestro ministerio de Defensa: Los vehículos militares adquiridos por el Ejército español a China para sustituir a los que actualmente tiene, solo se emplearán para «tareas tácticas alejadas de las actividades relacionadas con el combate», como misiones de enlace dentro del territorio nacional. ¡217 millones! para pasear mientras nuestros soldados siguen subidos al BMR. ¡Será por dinero! La guerra en casa y compramos vehículos lúdicos.

En esta nueva guerra no se sabe muy bien de qué lado estamos. Jugamos a un difícil equilibrio y, por los mundos de Albares, nos han tomado la medida.

Aquí por lo que se ve sabemos mucho de táctica (montaraz) y nada de estrategia.

El poder se llama armas y dinero: economía. Es necesaria la guerra para la inversión rentable.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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1 octubre 2024

 

LA GUERRA CIVIL Y EL RIGOR HISTÓRICO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

El Generalísimo Franco y el general Dávila

La Historia de una nación es la base de su fuerza, de su nivel moral y convivencia. Todos somos fruto de los acontecimientos pasados, todos, de los que hay que extraer enseñanzas y asumirlas con humildad, sin juicios interesados que solo contribuyen a dar continuidad a los errores cometidos. Estos extremos han de cuidarse más aún, si cabe, cuando ha habido una terrible guerra civil por medio que, según parece, no quiere cerrarse de manera definitiva y que cada vez se trata con más errores históricos sin atender a los nuevos documentos que van aflorando. Rigor, verdad, conocimiento y una buen dosis de esa indiferencia ignaciana, son necesarios para no dejarse llevar por la pasión oculta. Hemos llegado a un momento en el que ya nadie sabe quien dice la verdad sobre la Guerra Civil hasta el punto que cuando se presenta un documento o tratas una fuente primaria la ocultan, unos y otros, y lo dan por falso o no leído.

Sobre la Historia de España se cierne una espesa nube que cubre la verdad y cada uno la cuenta según le han contado. Parece inútil descubrir, documentar y enseñar.

Lo sensato dado el panorama histórico y los «rigurosos» escritores sobre la Guerra Civil es no ahondar mucho en las publicaciones vulgares, pero cuando se trata de un periódico serio y de un tema de tanta importancia me veo obligado, por segunda vez, a corregir, según mi documentación,  lo publicado en este acreditado y muy leído medio digital: El Debate. Lo curioso es que se trata del mismo tema histórico ya corregido en su día en este mismo medio, que seguro que leyeron, pero insisten. Llego a pensar que es un pulso que no acepto porque ya lo han perdido.

El Debate publica (29 septiembre 2024) un artículo -«El día que el general Franco fue nombrado Jefe del Estado»- firmado por César Alcalá que se aleja del  rigor de los hechos que pretende aclarar. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Siento cierta pereza intelectual tener que insistir en el tema que ya parece perseguir algún extraño fin, pero debo hacerlo para evitar que entre estas cosas y la «Ley de Memoria Democrática» pase el tiempo y quede una historia falsa de lo ocurrido. Hay veces que uno piensa que nos merecemos la dictatorial historia que impone la ley ya que en vez de ser rebatidos los falsos argumentos de sus creadores intelectuales con rigor académico, se afronta con aquellas calientes crónicas iniciales o el enfrentamiento visceral no exento de graves errores. Nada peor que la mediocridad o las verdades a medias.

El nombramiento de Franco como Jefe del Estado español es un hecho histórico de una trascendencia indiscutible ya que cambiaba por completo el antes de la guerra, la guerra y el día después de la guerra.

El tema ha sido motivo de artículos y libros, pero nunca se ha descubierto la íntima realidad de aquellos hechos, sus interioridades y sus consecuencias. En mi libro La Guerra Civil en el Norte doy amplia información inédita  sobre el tema que deja claros todos los interrogantes y los errores publicados hasta la fecha. Los datos proceden del archivo de mi abuelo el general Fidel Dávila Arrondo que fue el actor principal de aquello hechos como lo sería más tarde en la consecución de los objetivos militares de la guerra. Lo recogido en mi libro es documentación inédita del archivo del general Dávila, pero también de declaraciones y entrevistas en los medios escritos que estaban a disposición de cualquier historiador pero que por razones que desconozco ninguno se hizo eco de ellas dando pie a un relato erróneo.

Las inexactitudes del artículo del artículo publicado en El Debate van desde lo personal a lo general. Ni Cabanellas era quien dice, ni apostaba por una junta de tres generales ni fue el que rotundamente se negó al nombramiento de Franco. Nicolás Franco no asistió a la reunión de Salamanca ni se leyó ninguna propuesta de decreto en la Junta de Defensa el 28 de septiembre de 1936. Hitler y Mussolini nunca dijeron nada al respecto ni estaban en esas interioridades. Orgaz, uno de los últimos generales incorporados a la Junta de Defensa, no fue el ideólogo de nada.

En fin ¿para qué seguir? Es de justicia además aclarar que la personalidad de aquellos generales no se vio alterada por los duros momentos que atravesaba España quedando reflejada en sus relaciones epistolares de las que alguna reproduzco en mis libros. Hay que dejar bien sentado que junto a su fuerte carácter y firmes convicciones eran ante todo unos caballeros formados intelectualmente y con exquisitas formas en su trato.

Para evitar extenderme demasiado y aburrirles con el relato les dejo el enlace al artículo que publiqué rectificando el documental de El Debate del día 3 de febrero de 2024. FRANCO JEFE DEL ESTADO. Con ello vuelvo a facilitar los datos que creo ayudarán a la labor académica investigadora.

En la rectificación dejo, creo que con suficientes documentos, todos los extremos y pormenores de tan importante hecho histórico recogido en mi libro La guerra civil en el norte en el capítulo «Salamanca: Franco no fue elegido jefe del Estado ni nombrado Generalísimo».

Así fue. Ni elegido en junta para jefe del Gobierno ni para jefe del Estado. Todo ocurrió después. Fue una sorpresiva e inopinada decisión.

No rectifico a El Debate ni a los que en él escriben. Allá cada cual. Solo les pido rigor histórico.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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30 septiembre 2024

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

CLASES PASIVAS: SERVIDORES PÚBLICOS, ACTIVOS Y CON CLASE. Julio Serrano Carranza Coronel de Aviación (Ret.) Ejército del Aire y del Espacio

 

NOTIFICACIÓN PASE A RETIRO

La vida pasa volando, más aún para un veterano aviador, como es mi caso.

Echando la vista atrás, parece que he vivido varias vidas, en relación con los periodos de tiempo dedicados al estudio, oposiciones, centros de formación, academia y los más de 15 destinos militares diferentes, en suelo patrio y fuera de nuestras fronteras, que he tenido a lo largo de mis 45 años de servicio a España en la carrera militar. Así es, parece que fue ayer, cuando abandoné el nido familiar en la profunda Sierra de Aracena, para incorporarme a las aulas de la Compañía de Jesús, los jesuitas, en la madrileña calle Alberto Aguilera, en el Grupo Pre-Militar del Instituto Católico de Artes e Industria (ICAI). Tras aprobar el ingreso, me incorporé un 8 de septiembre de 1978, celebración del día de la Virgen del Amparo (empezaba con buen pie), al Centro de Selección de la Academia General del Aire (CSAGA) en la Base Aérea de Armilla, Granada. Allí, tras dos años duros de formación, en donde el selectivo de ciencias de la universidad se compaginaba con la formación militar teórica y práctica; ingresé como cadete con la XXXVI Promoción en la Academia General del Aire de San Javier, Murcia.

El anticipo de mi pase a la situación administrativa de Retiro, lo tuve a través del Boletín Oficial de Defensa (BOD) un 26 de octubre de 2023, en donde, por Orden  762/17335/23 se me comunicaba mi pase a la nueva situación administrativa, que no emotiva ni de actitud, coincidiendo con mi 65 cumpleaños el próximo día 03-06-2024. Cuando llegó el día D, hora H, desembarqué de mi situación en prevengan en guardia de Reserva para tomar la cabeza de playa del Retiro, desarmado y sin apoyo aéreo cercano, con más tristeza que júbilo (de ahí que para los militares no sea Jubilación sino Retiro, que es más propio de nuestra condición castrense). La nueva situación me fue comunicada por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migración, Secretaria de Estado de la Seguridad Social y Pensiones y, en particular en mi caso, como servidor público, por parte de la Subdirección General de Gestión de Clases Pasivas. Fue aquí cuando me vino realmente el bajón y, también, mi indignación. No sólo  dejaba de estar en situación de Reserva (como los buenos vinos), sino que pasaba a formar parte de las filas de las Clases Pasivas. ¡Por los clavos de Cristo! ¿Cómo es esto posible? ¿Qué he hecho para merecer tan gratuito agravio? ¿Qué metamorfosis he sufrido que no me he dado ni cuenta? ¡Me están llamando “Pasivo” en mi cara, sin ningún motivo, ni decoro!

¿CLASES PASIVAS?

Si nos atenemos a la definición que hace la RAE en relación con este palabro: En su primera y segunda acepción, no identifico a la actitud de los servidores públicos, en particular, si nos atenemos a los sinónimos y antónimos:

  1. adj. Que implica falta de acción o de actuación.

Ant.: activo.

  1. adj. Dicho de una persona: Que deja obrar a los demás o permanece al margen de una acción.

Sin.: inactivo, indolente, inerte, inmóvil, quieto, apático, abúlico, desganado, desinteresado, indiferente, despreocupado, impasible, pasota1.

Ant.: activo, participativo.

En su tercera acepción, la RAE nos hace mención, por nuestros servicios prestados.

  1. adj. Dicho de un haber o una pensión, o de un derecho: Que son disfrutados por algunas personas en virtud de servicios que prestaron.

HISTORIA DE UN ESTIGMA

El régimen, mal llamado, de Clases Pasivas es una institución histórica que ha sido fundamental para garantizar la seguridad económica de los funcionarios tras su pase a la situación de jubilación o retiro. El sistema ha permitido que los funcionarios públicos se beneficien de una mayor estabilidad en su pase a la situación de jubilación o retiro, pero la percepción de «Clases Pasivas» ha generado un estigma que no refleja, en absoluto, la dedicación de estos servidores públicos a lo largo de sus carreras profesionales.

Para abordar la inconveniencia de llamar «Clases Pasivas» a los funcionarios del Estado que han dedicado su vida al servicio público, es importante reflexionar sobre el origen y la evolución de este término y cómo, con el tiempo, ha quedado desfasado respecto a la realidad de las funciones que estos servidores desempeñan. Lejos de ser «pasivos», como sugiere la denominación, los funcionarios del Estado han sido actores activos clave en el desarrollo y funcionamiento de la sociedad española, desempeñando sus cometidos con lealtad, eficiencia y, en muchos casos, asumiendo riesgos considerables.

El término «Clases Pasivas» tiene sus raíces en la administración española de los siglos XVIII y XIX. Se utilizaba para referirse a aquellos empleados públicos que, tras haber cumplido con los requisitos de edad y servicio, pasaban a recibir una pensión de jubilación del Estado. En ese contexto, el adjetivo «pasivo» hacía referencia a la situación de jubilación o retiro, es decir, a aquellos que ya no prestaban servicios activos. Es decir, tomando el antagónico de Activo, aparece el palabro Pasivo. Sin embargo, lo que en su momento fue una denominación puramente diferenciadora bastante simple, para identificar la nueva situación de los servidores del Estado, con el paso del tiempo ha tomado arraigo, con una connotación que no refleja el compromiso y la dedicación de quienes forman parte de este colectivo.

El uso de tan inapropiado término ha persistido, y aunque se sigue aplicando legalmente para designar a los funcionarios del Estado jubilados o retirados que reciben una pensión pública, su uso común puede transmitir una imagen errónea, tergiversada e incluso ofensiva. Los empleados públicos, a lo largo de su carrera, no han sido «pasivos», ni en el sentido literal ni en el figurado de la palabra. Al contrario, su labor ha sido esencial para el buen funcionamiento del Estado, y muchos de ellos han trabajado bajo condiciones de estrés, en situaciones de crisis económicas o pandemia, en entornos de riesgo y peligro (como los integrantes de las Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado), o han asumido grandes responsabilidades buscando siempre el bienestar de todos sus compatriotas.

NORMATIVA EN VIGOR

Las Clases Pasivas del Estado es un régimen especial de la Seguridad Social que regula las pensiones de jubilación, retiro, viudedad, orfandad e incapacidad de funcionarios civiles y militares del Estado español. Se rige por una normativa específica, que ha sido modificada a lo largo de los años para adaptarse a las necesidades sociales y económicas del país.

Las principales disposiciones normativas que regulan las Clases Pasivas incluyen:

  • Ley de Clases Pasivas de 1987 (Texto Refundido del Real Decreto Legislativo

670/1987, de 30 de abril):

Esta ley regula el régimen de jubilaciones y pensiones de los funcionarios públicos del Estado, miembros de las Fuerzas Armadas, jueces, magistrados y fiscales, así como otros colectivos específicos. Establece las condiciones para el acceso a la jubilación y las cuantías de las prestaciones. También define los derechos de los familiares en caso de fallecimiento del titular.

  • Real Decreto 1414/2006, de 1 de diciembre:

Regula el reconocimiento, cálculo y abono de las pensiones en el Régimen de Clases  Pasivas del Estado, estableciendo el procedimiento administrativo para acceder a las pensiones.

  • Ley 11/2020, de 30 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado

para el año 2021:

Introdujo reformas en el régimen de pensiones de Clases Pasivas, afectando principalmente a las cuantías y condiciones de acceso, adaptándolas a las nuevas condiciones socioeconómicas. Desde 2011, los funcionarios de nuevo ingreso están incluidos en el Régimen General de la Seguridad Social, salvo ciertas excepciones.

  • Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas:

Aunque no es una ley específica de Clases Pasivas, regula los procedimientos administrativos que se deben seguir para acceder a las prestaciones, entre otros aspectos administrativos que afectan a los funcionarios públicos.

FUNCIONARIOS DEL ESTADO: SERVIDORES ACTIVOS, NO PASIVOS

Los funcionarios públicos han sido, históricamente, los cimientos sobre los que se ha sustentado la administración del Estado en áreas tan diversas como la justicia, la seguridad, la educación, la sanidad y la defensa. En muchos casos, estos servidores públicos han trabajado bajo presiones considerables, enfrentándose a situaciones de riesgo, especialmente en los cuerpos de seguridad, las Fuerzas Armadas y los servicios de emergencias.

Por ejemplo, los miembros de las Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, como la Policía Nacional y la Guardia Civil, han asumido riesgos físicos directos en el cumplimiento de su deber. Han sido testigos y sufrido  catástrofes medioambientales, terrorismo, conflictos armados y situaciones de peligro que, en algunos casos, les han costado la vida o les han causado lesiones graves. Llamarlos «Clases Pasivas» tras su pase a la situación de retiro no solo desmerece sus valores, sino que atenta contra su espíritu de servicio y amor a España, al que han jurado defenderla y proteger sus libertades hasta derramar la última gota de su sangre. Del mismo modo podíamos hablar de aquellos funcionarios que han trabajado en la administración de justicia, en educación o en sanidad dedicando largas horas de esfuerzo y sacrificio a garantizar el bienestar y los derechos de la ciudadanía. No se puede hablar de «Clases Pasivas» en aquellos maestros que han educado generaciones, ni de los médicos y enfermeros que han trabajado en hospitales públicos, muchas veces en circunstancias extremadamente difíciles, como en el caso de la pandemia generada por el COVID, ni a los integrantes de la carrera judicial, haciendo valer y respetar nuestras leyes. Estos profesionales han sido la columna vertebral del sistema público español, contribuyendo activamente al desarrollo y progreso de la nación.

El término «Clases Pasivas» también invisibiliza el impacto emocional y físico que tiene el servicio público en la vida de los funcionarios. Para muchos de ellos, el paso a la jubilación o retiro no significa un cese en su actividad ni una desconexión total de su vida laboral; más bien, representa el fin de un ciclo que ha sido marcado por un compromiso constante al servicio público.

Es importante destacar que, aunque algunos pueden percibir la jubilación o retiro como un período de descanso, para muchos otros funcionarios públicos sigue siendo un tiempo en el que su experiencia, formación, talento y conocimientos siguen siendo valiosos para nuestra sociedad. Numerosos funcionarios jubilados o retirados, los llamados también eufemísticamente, seniors, continúan participando en actividades relacionadas con su campo de trabajo, ya sea a través de consultorías, voluntariado o en roles de mentoría para las nuevas generaciones.  Continuar con el uso del término «Clases Pasivas» refuerza una visión negativa, retrograda y desfasada del papel que los funcionarios públicos desempeñan en nuestra sociedad. El concepto de «Clases Pasivas» está asociado con inactividad, una cualidad que no se corresponde en absoluto con el desempeño del servidor público, pese a los prejuicios y sambenitos que tiene que soportar por algunos sectores de la sociedad, debido a la falta de sensibilidad y, en particular, por el desconocimiento de sus cometidos. Si bien es cierto que el Estado ha optado por mantener esta denominación por  razones históricas y legales, se hace necesario replantear su uso desde un punto de vista ético y de reconocimiento. No se trata simplemente de un cambio terminológico, sino de un ajuste que refleje la realidad del trabajo de estos servidores públicos. No podemos ignorar que detrás de cada jubilación o retiro hay personas con décadas de esfuerzo, entrega y sacrificio en pos del bienestar colectivo.

CAMBIO CULTURAL Y SOCIAL

Dada la naturaleza activa del trabajo realizado por los funcionarios del Estado, sería más justo e idóneo utilizar un término que reconozca su contribución y compromiso. En lugar de «Clases Pasivas», a dicha subdirección general de gestión podríamos  denominarla «Clases de Servidores o Funcionarios Públicos”, un término que refleje su situación administrativa real y actual. Esta opción no solo dignificaría su trayectoria profesional, sino que también subrayaría el valor de su experiencia y conocimientos, que siguen siendo relevantes incluso después de su pase a jubilación o retiro. Un término más neutro y respetuoso que pone énfasis en su vocación de servicio, sin caer en la connotación negativa de la pasividad. Este término además reconocería que, incluso en su situación de jubilación o retiro, muchos funcionarios continúan contribuyendo al bien común de diversas maneras en diferentes ámbitos de nuestra sociedad.

CLASES PASIVAS: SERVIDORES PÚBLICOS, ACTIVOS Y CON CLASE.

El cambio de terminología no solo debe ser una cuestión administrativa o legal, sino también cultural y social. La percepción pública de los funcionarios del Estado ha sido, en ocasiones, marcada por estereotipos y prejuicios que no se corresponden con la realidad. Los funcionarios son, en su inmensa mayoría, personas comprometidas con el servicio público, que realizan su labor con diligencia y dedicación. Cambiar el término «Clases Pasivas» por uno más acorde con su labor contribuiría a cambiar también la manera en que la sociedad percibe y valora a estos servidores públicos.

CONCLUSIÓN Y PROPUESTA

Llamar «Clases Pasivas» a los funcionarios del Estado jubilados o retirados es una denominación anacrónica y despectiva, que no refleja la realidad del trabajo y dedicación que han desempeñado dicho personal a lo largo de sus carreras. Estos trabajadores, servidores y asalariados públicos, han sido activos, comprometidos y esenciales para el buen funcionamiento de la compleja y versátil maquinaria del Estado.

Es momento de revisar este término y optar por uno que dignifique su trayectoria profesional, que suprima prejuicios y sambenitos que no se identifican con su callada labor, pero llevada a cabo con tesón y buen hacer, reconociendo su papel en la construcción y desarrollo de la España actual. Terminar con el uso peyorativo del término «Clases Pasivas»  es no solo un acto de justicia, sino también una muestra de respeto y consideración hacia quienes han dedicado toda su vida profesional al servicio de España y los españoles desde las diferentes administraciones públicas y aún pueden prestar y prestan una valiosa aportación a la sociedad, fruto de su bagaje laboral y experiencia profesional.

Desde este foro de pensamiento militar, con el debido respeto y consideración, solicito a la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migración, Dña. Elma Saiz Delgado que tome en consideración esta propuesta de este veterano aviador para cambiar una designación inapropiada y despectiva para los funcionarios públicos que, seguro que redundará, en el ánimo de todos los jubilados y retirados públicos, así como, de los compañeros que aún siguen en activo, al pie del cañón al servicio de España y de todos los españoles.

Para finalizar, y como suele decir mi querido y respetado General Rafael Dávila, también en situación de Retiro, y al que tomo como ejemplo en mi actitud ante la vida, una expresión suya que define meridianamente el espíritu real de los jubilados y retirados servidores públicos: “Retirado. Ni del todo, ni de todo”.

Julio Serrano Carranza Coronel de Aviación (Ret.) Ejército del Aire y del Espacio

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27 septiembre 2024

PARA MANDAR: ESTRELLA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Uno y otro; y otro más. Se harta uno del título: ¡Escándalo, es un escándalo…! ¡Estoy hasta…!, y todo lo que sigue, del Gobierno, del Presidente, de los hunos, pero ¿y los hotros?

Uno está cansado de tanta acusación baldía cuando todo sigue igual y las acusaciones, las denuncias, y tribunales no sustituyen a la derrota política y esta simple y llanamente es eso: derrota. Zapatero es…, nadie lo duda, Sánchez ni te cuento, pero ahí están mientras los hotros, que son dos iguales, los mismos de lo mismo, quieren ser y no pueden. Podrían, deberían, pensar, como hace un general en la batalla cuando se estrella repetidamente con un muro infranqueable y cada vez tiene más bajas y menos ímpetu.

¿Y qué hace un general en esos caso? Hay varias posibilidades.

-Una es maniobrar. La más militar, que solo requiere sabiduría, arte y tener un buen estado mayor junto a buenas tropas. Lo de las tropas llega un momento en el que si las haces esperar mucho se aburren e incluso desertan, caso actual, y para ello estúdiese la situación, esta de ahora, con dos ejércitos desunidos cuando solo debería  haber uno con alguien al mando. Repito: maniobrar con inteligencia y dejar de estrellarse siempre con el mismo muro. No vaya a ser que la gente se esté pasando al enemigo cuando nos creemos más fuertes.

-Otra de las posibilidades es hacer uso de la aproximación indirecta, buscar los flancos y atacar la retaguardia. Para ello es necesario una buena red de informadores, relatores y firmeza, armas poderosas y no enseñar la dirección de ataque. Buscar la sorpresa con la infiltración si es necesario. Hay que recurrir a la guerra sucia en muchos casos, pero ¿qué es la guerra?, ¿cómo la hace el enemigo?

-Hay una tercera  solución cuando las otras no funcionan. Quitarle el mando y buscar a otro general que sepa acertar con las batallas que conforman la victoria definitiva.

Porque lo realmente trágico es estar dando batallas en las que no es que se pierda el prestigio, sino que en cada una de ellas pierdes a tus soldados y si no físicamente acaban derrotados psicológicamente de ver como el enemigo acaba con ellos batalla tras batalla y encima se ríen en sus vencidos cuerpos. Insoportable para una tropa que lo da todo a cambio de verse en la continua derrota. Además de aburrirse soberanamente con un general plano que no muestra ni la más mínima alegría en el futuro, aburrido, sin proximidad ni carácter.

Porque la política española no es solo un escándalo por los que gobiernan, sino que de ello tiene la misma culpa los que opositan a gobernar ya que sin esa absurda división que mantienen sus llamados líderes, en España no estaríamos gobernados por quienes lo hacen y el Parlamento no sería una jaula de grillos que entonan el mismo aburrido sonido, todos, el mismo, el tuyo y mío, el tu más, mientras en la calle estamos hasta los…

Hay que aprender a combatir y si no retírense de España que no los necesita y está harta de lo mal que lo hacen y lo bien que viven. Las flores que nacen aprovechando el abono que supone el caos solo enturbian más las aguas y acaban pudriéndose.

¿Saben lo  primero que hace un buen Ejército? Estar unido bajo un mando único y tener fe en la victoria. Las estrellas escénicas aquí nos sobran, queremos  alguien con estrella que mande.

Unidad, personalidad, firmeza y honradez. ¿O Dinero, dinero, dinero, dinero?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

25 septiembre 2024

EL ALCÁZAR DE TOLEDO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.) 

 

EL ALCÁZAR DE TOLEDO AL FINAL DEL ASEDIO EN 1936

Durante el transcurso de 68 días los defensores del Alcázar de Toledo mandados por el Coronel don José Moscardó Ituarte, director de la Escuela de Gimnasia de Toledo, desde el 21 de julio al 28 de septiembre de 1936, supieron resistir más de 9.800 disparos de cañón; dos mil disparos de morteros; 1.500 granadas de mano; 2.000 petardos; 500 bombas de aviación; 8 intentos de asalto de masas muy superiores en número a los defensores; 30 ataques de aviación; 10 incendios ocasionados por la artillería y la aviación: 3 minas subterráneas que, con aquellos bombardeos, redujeron el Alcázar a escombros, teniendo los 1.100 defensores un 59% de bajas, de ellas 23% de oficiales muertos y 14% heridos, existiendo en El Alcázar además de 520 mujeres y 50 niños, hacinados en los sótanos, contando como únicas armas de defensa de 13 ametralladoras, 13 fusiles ametralladores, 2 cañones de acompañamiento, 500 fusiles y mosquetones y un millón de cartuchos. Por alimentos 800 kilos de patatas, 1.200 de alubias, 200 de arroz, 100 de chocolate, acrecentados por conquista de dos sacos de arroz, alubias, azúcar y sal, más 140 botes de leche condensada y entre 40/50 sacos de trigo. Disponían de unos cuantos caballos que tuvieron que sacrificar para alimentarse.

La heroica hazaña del Alcázar de Toledo recorrió el mundo y aún se enseña en algunos Centros Militares, no en todos, como ejemplar muestra de abnegación, sacrificio y comportamiento.

El asesinato del hijo del coronel Moscardó tuvo enorme repercusión y se difundió el escalofriante relato de la conversación que padre e hijo tuvieron el 23 de julio. La reproducimos tal y como figura en el libro de D. Manuel Aznar Historia Militar de la Guerra de España.

-Habla el jefe de las milicias populares.

-Aquí, el coronel Moscardó.

-Son ustedes responsables de todos los crímenes que se están cometiendo y de todo lo que está ocurriendo en Toledo. Le doy diez minutos de plazo para que rinda el Alcázar. Si no lo hace fusilaremos a su hijo Luis, que está prisionero y lo tengo aquí a mi lado.

-Lo creo.

-Para que vea usted que es verdad lo que le digo ahora se pone al aparato.

-¡Luis!

-¡Papá!

-¡¿Qué hay hijo mío?!

-Nada; que dicen que me van a fusilar si el Alcázar no se rinde.

-Pues encomienda tú alma a Dios, da un viva a Cristo Rey y muere como un patriota.

-¡Un beso muy fuerte papá!

¡Adiós, hijo mío! ¡Un beso muy fuerte!

Termina la conversación cuando Moscardó le dice al jefe de milicias.

-Puede usted ahorrarse el plazo que me ha dado, porque el Alcázar no se rendirá jamás.

El hijo del coronel  Moscardó, Luis Moscardó Guzmán, fue fusilado el 23 de agosto.

La prensa mundial exaltó la gesta del Alcázar de Toledo. En octubre de 1936 el diario “L´Echo de París” tenía abierta una subscripción para ofrecer una espada al General Moscardó como testimonio de admiración a un soldado corneliano que ha sacrificado la vida de su hijo en aras del deber.

Aún resuenan aquellas palabras que han pasado a la historia con las que Moscardó se dirigió al general Varela el día 28 de septiembre al ser liberado Toledo y con ello El Alcázar:<<Sin novedad en El Alcázar mi general>>. Así era, no se equivocaba.

En la milicia solo hay un factor que cuente como novedad: la pérdida del honor. Cuando ocurre se calla, se agacha la cabeza y se da por perdido todo. La vergüenza asola alma y cuerpo. La ruina, los escombros no son señal de derrota, que está solo en el honor.

Perder el honor es la única novedad sobresaliente y definitiva. Es perderlo todo. Se puede perder un combate, una guerra, pueden suceder mil avatares, pero mientras el honor esté intacto el parte inicial será: Sin Novedad. Luego vendrá todo lo demás.

Días después, el 9 de octubre, el Presidente de la Junta Técnica del Estado, general Dávila, encomendó al Gobernador Militar de Toledo, coronel D. Heli Rolando Tella, una colección completa del “Diario” que los defensores del Alcázar confeccionaron durante el asalto, al efecto de que quedase conservado en el Archivo Nacional de Simancas; pero era difícil conseguirla; contestó el día 13, con estos detalles:

La tirada del periódico era de doscientos a trescientos ejemplares, no se ha podido reunir en colecciones porque todos querían conservar como recuerdo algunos números del periódico. Como la tirada se hacía en un ciclostil y se han conservado los clichés se pueden reproducir y desde luego si encontramos una colección de la primera edición, tirada en el Alcázar, reproduciríamos una nueva para atender los anhelos previsibles y patrióticos del Archivo de Simancas, que con entusiasmo secunda V.E. sus intenciones, haciendo un llamamiento en la prensa y por peticiones particulares ver el medio de conseguir una colección del periódico. Si se hiciese la segunda edición se haría en corto número para que no perdiera interés bibliográfico.

El general Dávila insistió y el día 19 reiteraba la petición:

Ruego se realice toda clase de gestiones para procurar que la edición que se destine al Archivo de Simancas sea de la primera edición. Caso de no ser posible, podría proceder a la nueva tirada en las condiciones que indica en la última parte de la referida comunicación.

El éxito coronó las gestiones pues el Gobernador Militar de Toledo por oficio nº 1413 del 28 de octubre 1936 decía:

En contestación a la superior comunicación de V.E. del 19 del actual, tengo la satisfacción de comunicarle que como fruto de todas las gestiones emprendidas para conseguir que la colección del diario El Alcázar, que tenía V.E. solicitada para cederla al Archivo de Simancas, fuera de la primera edición, aquella ha tenido éxito merced a haber atendido los requerimientos hechos el Oficial 2º de Oficinas Militares, con destino en este Gobierno Militar, don Felipe Fernández Santamaría, el cual no ha tenido inconveniente en cederlo dada la finalidad que se persigue; la cesión hecha ha sido de los números 1 al 55 por el citado oficial y de siete al final por otras gestiones y cesiones parecidas.

Como han sido frecuentes los casos de que los envíos por Correo de colecciones del periódico, han sufrido extravío (…), me permito indicar a V.E. sería conveniente el retenerla en este Gobierno hasta tanto hubiera persona de solvencia y pudiera hacer la entrega a V.E. personalmente. Dios guarde a V.E.

En la contestación del general Dávila, desde Burgos 5 de noviembre de 1936:

Al acusar recibo de la colección del diario El Alcázar, doy a usted las más expresivas gracias por su envío, así como le manifiesto mi deseo de que le sean expresadas a don Felipe Fernández Santamaría, por la generosa cesión realizada.

Seguidamente ingresó la colección en el Archivo de Simancas.

¿Sigue allí?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

 

ESTA ESPAÑA QUE NO CONOZCO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

«Rocroi. El último Tercio». Óleo sobre lienzo pintado por Augusto Ferrer-Dalmau

Aceptémoslo de mal o buen grado. Lo veo muy negro. A mi edad no suelo equivocarme. Es una pena, pero la antigüedad es un grado, el de la experiencia y estudio, cosas que no siempre son buenas. Ser oráculo no es envidiable, sobre todo cuando la gente te va apartando del camino por viejo.

La España que veo es otra muy distinta de la que he vivido; y mira que hemos vivido en esa etapa complicaciones graves. Lo que no sabíamos, ahora nos damos cuenta, es que había una malvada programación con un objetivo final que era precisamente ese: otra España; o ninguna llamada así.

Los españoles empezamos a ser un conjunto sin identidad, un inexpresivo grupo donde desaparece la cultura y tradición, tan antiguas que molesta el esfuerzo que supone reconocerlo. Mejor vivir al día y olvidar la identidad. ¿Para qué?

La Iglesia en España ya no existe y si algo queda parece escondida o reservada, pero los pecadores notamos su ausencia y consejo. La echamos de menos cuando la mayor parte del día está cerrada.

Los Ejércitos, llamados Fuerzas Armadas, son distintos, no sabemos muy bien si armados o desarmados, pero son otros. Ha costado tiempo, mucho tiempo, pero al fin duermen tranquilos los que trazaron el plan, bueno o malo, pero plan.

La Corona también. Ha cambiado, o la han cambiado, a la vez que quienes la identificaron y condujeron en la Transición por el camino que trazaron para su España democrática se apartaron a tiempo para que no se notase y fuesen señalados, aunque antes se llevaron lo suficiente.

La maniobra fue tan difícil y compleja que tuvieron que tirar de uniformes, sotanas y togas. El dinero lo ponían ellos y los de fuera.

Pero de todo este proceso la clave era la Enseñanza, el relato, el discurso educativo, la mano firme en las riendas, los acuerdos bajo la mesa mantelada, los micrófonos, las venganzas, aquí te pillo y si no cedes te mato, las traiciones, las venganzas, las denuncias, los servicios de inteligencia oficiales y privados, los dosieres, y al final el sexo y el dinero con todo lo que conlleva.

Nada es bueno ni malo, sino que es fruto de esa educación, del relato impuesto que horada como gota de agua, todo al final es el fiel reflejo de lo bueno y malo de la sociedad, que hay periodos de un lado y del otro. Como dice la gente del campo: cinco años buenos, cinco malos, diez regulares. Lo malo es que si se prolonga la sequía hay que pensar en otras tierras o endurecer la faena.

Resulta que todo era posible, incluso que dos generaciones fueran señaladas con la grave acusación legal de haberse postulado contra la libertad, nos señalaron como continuadores de un régimen maldito y como herederos de sangre, o ideológicos, deberíamos estar callados, sacar los huesos de nuestros muertos y enterrarlos con nocturnidad, evitar defender a nuestros antepasados por estar en un bando y no en el otro, y que todo lo que hicimos y dimos por España, si lo hacíamos bajo los principios morales de aquellos, era punible, éramos indignos, señalados y castigados por una ley que era la democracia pura y se constituía en la memoria viva de un pueblo llamado español. Eso sintetizaba el proceso para dar paso al siguiente.

Tres ejemplos proféticos.

-No eran «fogatas de viruta», como bromeaba Azaña al arder las iglesias y conventos. «Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano», decía.

Julián Marías señala sin equivocarse: «Habría que preguntarse desde cuándo empieza a deslizarse en la mente de los españoles la idea de la radical discordia que condujo a la guerra. Y entiendo por discordia no la discrepancia, ni el enfrentamiento, ni siquiera la lucha, sino la voluntad de no convivir, la consideración del “otro” como inaceptable, intolerable, insoportable. Creo que el primer germen surgió con el lamentable episodio de la quema de conventos el 11 de mayo de 1931, cuando la República no había cumplido aún un mes» (Julián Marías. La Guerra Civil. ¿Cómo pudo ocurrir?).

José Ortega y Gasset dejó claro los términos del problema, pero ya era tarde: «Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión».

De esta manera ¡por fin! llega el paso siguiente ya muy avanzado y casi asumido por este conjunto que hoy vive en España sin conocerla y no sabemos si también sin estar dispuesto a defenderla: «Un Estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión»

Es punible haber crecido en el esfuerzo, en la fe de la Religión Católica, en la verdad, en los buenos modales, el respeto a los demás, a los mayores, a la honradez, a la ley y a la autoridad. Es punible amar a España.

Algunos fuimos a la Academia Militar y allí nos enseñaron lo que hoy parece risible, incluso, en cierto modo, punible. Aprendimos cortesía, buen trato y caminar por la verdad. Actuar con firmeza y lealtad, a impregnar nuestros actos de honor y bizarría; supimos la importancia del crédito y la opinión, de ser constantes y pacientes, humildes y obedientes. Nos preocupó la fama y el honor y mantuvimos la fe de esta religión de hombres honrados: la milicia.

De nada sirvió. Un viento huracanado de soez traición todo se lo llevó, borraron de España lo construido y robaron lo que les interesó; de todo, de lo bueno y lo malo se apropiaron.

Leo en Cicerón: «¿Por que he de disfrazarme? ¿No es ya bastante deforme la figura de la ancianidad?».

España, con muchos de nosotros dentro, es otra. Desconocida para mi. No renuncio a la que fue y será.

Visto lo que hay y viene de camino los años son un simple disfraz que no me ha hecho cambiar mi forma de ser y pensar.

Retirado, no pienso hacerlo del todo ni de todo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

23 septiembre 2024