Artículo del Capitán de Navío (R.) Aurelio Fernández Diz

Con mi agradecimiento publico este artículo que el Capitán de Navío Aurelio Fernández Diz, asiduo colaborador de este Blog, ha tenido la gentileza de  dedicarme. ¡Gracias Comandante!

Rafael Dávila

Dedico este artículo, al General de División ET (R) Rafael Dávila por su declarado amor a España a la que defiende con valentía desde su extraordinario blog, sus libros, sus publicaciones en medios digitales o su participación en distintos programas de televisión. Honra al General Dávila su defensa de la verdad sobre nuestra Historia y su justificado criticismo cuando de forma irresponsable se pone en riesgo la sagrada unidad de España. Con toda mi admiración y afecto. Aurelio Fernández Diz

https://lacritica.eu/noticia/3670/aurelio-fernandez-diz/una-solucion-europea-al-problema-de-la-inmigracion-ilegal.html

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Blog: generaldavila.com

21 julio 2024

CRÍTICA al libro «La Segunda Guerra civil de Franco» (General Dávila) Publicado en el Diario EL DEBATE. «La Segunda Guerra Civil de Franco» (General Rafael Dávila)

https://www.eldebate.com/cultura/libros/20240720/segunda-guerra-civil-franco_214541.html

El general Fidel Dávila junto a Franco, durante la Guerra Civil

El general Fidel Dávila junto a Franco, durante la Guerra Civil

Carlos Gregorio Hernández

¿La segunda guerra civil de Franco?

«Al que pierde una batalla se le juzga; pero a quien la gana se le da la recompensa sin entrar en juicio alguno. No es fácil poner en claro si la verdad consigue siempre la victoria, o si la causa correspondiente se convierte injustamente en causa verdadera. Sólo es cierto que los siglos van borrando las creencias de los que no lograron imponerlas»

El general de división retirado Rafael Dávila Álvarez, con una trayectoria profesional destacada, se ha hecho popular en los últimos años gracias a sus apariciones en los medios como analista, a sus libros y a su blog, que acumula actualmente más de siete millones de visitas. No hay tantos que alcancen esas cifras. En Generaldavila.com, donde colaboran también otros autores, da a conocer textos, reflexiones y videos breves sobre historia de España, cultura militar y la actualidad política internacional.

Portada de La segunda guerra civil

La Segunda Guerra Civil de Franco

Rafael Dávila

La Esfera de los Libros, que es una editorial que está siempre atenta a estos fenómenos mediáticos le publicó La Guerra Civil en el norte, luego El nuevo arte de la guerra y ahora La segunda guerra civil de Franco.

Si bien no nos hallamos ante la obra de un historiador, la idea que le da cuerpo es relevante. El autor invierte el conocido planteamiento de Carl von Clausewitz. Si para el militar prusiano la guerra es la continuación de la política por otros medios, la política posterior a 1939 fue para Dávila una continuación de la guerra avant la lettre. La victoria, está claro, tiene más padres que el combate. Sin duda, muchos lectores habrán evocado de inmediato los sucesos ocurridos en la Basílica de Begoña, del verano de 1942. Aquel día unos falangistas atacaron a los carlistas con dos bombas, causando numerosos heridos. Son muchos los protagonistas de la intrahistoria del franquismo. El propio Francisco FrancoQueipo de LlanoVarelaKindelánSerrano SuñerManuel Hedilla y Don Juan de Borbón, por citar sólo algunos de los primeros que adquirieron notoriedad. Las prisas de algunos de los vencedores por hacer realidad sus propios proyectos políticos dieron al traste o retrasaron el éxito de los mismos.

De ahí que estudiar la pugna de poder entre los vencedores del 1 de abril de 1939, entre los cortesanos del general Franco a partir del 1 de octubre de 1936 y entre las distintas facciones agrupadas tras el 18 de julio de 1936 es algo trascendental para comprender el régimen que se construyó en España y su evolución. Pero esto solo lo encontramos parcialmente en el libro. El retruécano de Clausewitz no termina de funcionar.

La cronología y los temas exceden al título. Por ejemplo, la concesión de la Laureada a Franco no se relaciona con esa pugna soterrada entre los vencedores. La perspectiva del libro tampoco es la de Franco, sino que este queda relegado por momentos frente a las cuitas políticas entre monárquicosfalangistas y militares o entre las diversas potencias de la Guerra Fría. La batalla política ocurrió durante la propia guerra y se alargó unos años, pero no llega hasta el presente, como propone el autor en el epílogo. ¿Pugnan aún hoy y entre sí los vencedores del 1 de abril? En palabras de Dávila, esa guerra posterior al 1 de abril sería una «silenciosa pero cruel segunda guerra civil». ¿Fue más cruel la posguerra que la guerra? La paz del 1 de abril fue relativa, especialmente para los vencidos, pues una parte de ellos siguió albergando la esperanza de hacer caer a Franco durante la Segunda Guerra Mundial y puso los medios para ello a través del maquis. Otros sufrieron en carne propia las consecuencias de la derrota. Dávila plantea que esa derrota «como siempre» anudó los lazos entre los perdedores. ¿Realmente ocurrió así con los vencidos en 1939? El Frente Popular se fraccionó durante la guerra y permaneció dividido más allá de 1975. De ahí mi regusto amargo como historiador con esta obra. Se trata de una lectura libre y especulativa de la historia reciente de España.

Eso no significa que sea un ensayo que no aporte cosas al que esto escribe. Fernando García de Cortázar presentó en 2006 Los perdedores de la historia de España. Al llegar al franquismo aparecían en esa lista los exiliados, los carlistas y los falangistas. Rafael Dávila añade a los militares, que después de comandar las operaciones fueron quedando relegados progresivamente en el ejercicio del poder. Hay en ello algo de lectura personal o familiar, pero también extensible a otros compañeros de armas. El pasado militar y la proximidad al ejército fue una ayuda para el ascenso social, pero tenía sus límites.

El general Fidel Dávila perdió protagonismo en la victoria, pero no dejó de estar entre los vencedores. De hecho, pocos de entre ellos ejercieron una oposición incompatible con Franco. No obstante, ese sinsabor fue compartido por casi todas las familias en algún momento del franquismo y no ha terminado de explicarse bien. Los que tuvieron la experiencia de la guerra desde otras posiciones también vieron cómo fueron apareciendo nuevos intérpretes de la victoria, en la que habían tenido un protagonismo mínimo.

Muchos de los textos que recoge y que le sirven de hilo conductor de cada capítulo a Rafael Dávila, como un artículo escrito por Marcelino Domingo al término de la guerra, o los informes de los servicios de las divisiones, son elocuentes por sí mismos, difíciles de encontrar e incluso desconocidos. Algunas frases, leídas en su contexto, sorprenden por su contundencia y por la concepción provisoria de la victoria: «Los militares ganamos a la Patria, tenemos la obligación de impedir que los políticos la pierdan una vez más», dijeron unos capitanes en 1940. El hambre resuena como el verdadero problema de la posguerra, junto a la parálisis de la industria y la falta de trabajo. Es una pena que esos documentos no estén referenciados o citados, para poder consultarlos. Escribir un libro de más de quinientas páginas sin notas al pie puede ser muy adecuado e incluso necesario para un lector medio, pero desarma un trabajo para cualquier profesional.

Otro punto interesante es todo lo que guarda relación con los servicios de información, que es uno de los puntos donde más está avanzando la investigación sobre la época. «Todo estaba bajo control o al menos se logró crear un ambiente en el que todos se sentían controlados», dice Dávila. El Servicio de Información del Cuartel General del Generalísimo se convirtió en septiembre de 1939 en el Servicio de Seguridad e Información y destacó entre los múltiples servicios que actuaron en España, incluyendo a los vencidos. El general afirma que «Está demostrado que la mejor información la tiene el que consigue fraccionar los órganos encargados de obtenerla y mantenerse como único receptor de todos ellos, cada uno por separado, algo que Franco supo construir con gran habilidad», y prosigue, «nunca dudó en utilizar con habilidad la del uno contra el otro, y viceversa, si era necesario». Esa visión maquiavélica de Franco, que no es nueva, contrasta con la de quienes han tratado de presentarle como un hombre carente de capacidad para el liderazgo y la acción política.

El colofón de la cita que usamos como entradilla, «Sólo es cierto que los siglos van borrando las creencias de los que no lograron imponerlas» no es del propio Dávila, pero sí aparece en su libro. Está en la primera página de La segunda guerra civil de Franco y procede de un artículo de Carlos Martínez de Campos en la Revista de Estudios Políticos en 1948. Carlos fue el jefe de artillería del ejército del Norte, liderado por Fidel Dávila. De la misma se deduce el fracaso de los vencedores del 1 de abril de 1939.

20 julio 2024

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Ya saben aquello de la Transición en consejo de Torcuato Fernández Miranda ante ciertos escrúpulos: <<El poder tiene recursos para todo… ofrece muchas posibilidades… Todo el secreto está en saber manejar los dispositivos legales>>.

Necesitamos contar la Guerra Civil para, una vez conocida la verdad, asumirla entre todos. Dejémosela a los historiadores. Es su hora. Descargados de ideología y sectarismo; si es posible. Que sigan buscando las razones, si es que las hubo. Un arco siempre tenso se vuelve inservible. Destensemos el relato, aunque aún quede el sonido de la hiriente flecha.

<<Solo hay dos legados duraderos que podemos esperar dar a nuestros hijos, Uno de ellos son raíces, el otro alas>> (Goethe). Ni sequemos unas ni derrotemos las otras con el ardor del enfrentamiento.

No deja de ser curioso que la soberanía nacional española debata sus cuestiones en un palacio cuya entrada está presidida por dos leones hechos con el bronce de los cañones de una guerra, que los dos leones miren en direcciones opuestas, y que a uno de ellos le falte la bolsa escrotal. Daoíz y Velarde les llamaron, pero los madrileños fueron más elegantes, Malospelos y Benavides, el del valor y la historia y el de los simulacros, según Leopoldo Alas, Clarín. Algo que encaja con nuestra forma de ser, de una manera y la otra, todas válidas,

Desde aquel lejano año 1936 hasta nuestros días han pasado muchas cosas. Quizá se hayan escrito muchas de ellas, casi todas, pero no todas. De unas se sabe todo, casi todo, de otras, no menos importantes, nada, casi nada. Hacer historia es difícil. Siempre queda la duda. Hay una subjetividad grande, dudosos testimonios y muchos intereses; incluso pasado el tiempo permanecen, se doblan los «dudosos testimonios» y mucho más los intereses. Los documentos, que son el valor de aquella palabra de entonces, no han aflorado en calidad. Faltan los decisivos.

Hay que desterrar, dentro de un orden, aquella imagen de los tres monos: no ver, no oír, no hablar.

Mienten casi todos los que dicen que valen más por lo que callan que por lo que cuentan, sobre todo si eso que dicen callar tiene precio. No se callarán pase lo que pase. Aunque el silencio también tiene su precio; queda demostrado a la vista de los hechos; que las lealtades son contadas, si es que las hay.

Nada es verdad ni es mentira; todo es según el color del cristal con que se mira.

Guerra Civil: la historia de este periodo de España ha sido contada de maneras muy distintas, tan subjetivamente narrado, tan partidista, que uno no sabe cuál es la verdad y la mentira. De ello da fe el momento actual donde un revisionismo legal de la historia, algo inaudito en esta materia, impone sus criterios para contar no lo que ocurrió sino lo que se impone como teoría de lo que ocurrió sin más pruebas que una dogmática ley. Aún es difícil saber si lo que ayer ocurrió fue de esta manera o de la otra, si Carrero Blanco fue asesinado por unos o por otros, si Pte. significaba presidente o pendiente,  si faisán es un ave u otra cosa o, lo más importante, seguimos sin saber quién mató a Prim y a Manolete.

Hay verdadera lucha entablada desde las redacciones y editoriales convertidas ahora en trincheras con selectos puestos para los francotiradores. Ahí se desarrollan las actuales batallas que pagan por un relato partidista que no instruye, pero construye intereses. Hay prensa de izquierdas y de derechas, la hay tibia e interesada, en el dinero claro.

Sobre todo hay crispación y mentira alrededor de intereses; de izquierdas y derechas. Hasta que estos conceptos impositivos no los superemos seguirán las diferencias y los enfrentamientos. Para ello hay que empezar por la verdad. En la historia sobre todo. Estamos empezando a cansarnos de la triste realidad del poder que interviene hasta en la historia para contarla según le interese: <<El poder tiene recursos para todo… ofrece muchas posibilidades… Todo el secreto está en saber manejar los dispositivos legales>>. De esta manera la Guerra Civil continúa, aunque sea de otra manera. En las trincheras de editoriales y redacciones, en instituciones que deberían estar al servicio público y no al del poder establecido.

Es la imposición de un relato de buenos y malos. Es el relato de la mentira impuesta por ley. Es la historia que conviene a unos determinados intereses.

Es la imposición de un relato de buenos y malos. La imposición de un viejo relato que hoy nos viene a la memoria, de la verdad histórica: <<La suerte del pueblo español no se decidirá en las urnas sino en la calle. La calle es lo vivo y lo palpitante. Conviene deshacer el error de atribuir a estos episodios pasajeros de la política turnante un valor transcendental y determinativo>>.

¡Velay!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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18 DE JULIO DE 1936: UN TENIENTE DE LA LEGIÓN INICIA EL ALZAMIENTO (Del libro: La guerra civil en el norte.. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. La Esfera de los libros)

A las 1600 horas del 17 de julio de 1936, en la Comisión de Límites de Melilla, se encontraban reunidos los máximos representantes del alzamiento en la ciudad. Ante la llegada de las Fuerzas de Asalto enviadas por el general Manuel Romerales Quintero, que sospechaba desde hacía días que se produjese un posible levantamiento, el teniente de la Legión, Julio de La Torre Galán, llama a sus legionarios:

— ¿Representación de la Legión?… ¿eres el sargento Sousa?… Soy el teniente la Torre. ¡Rápido, con todos los legionarios que tengas a la Comisión de Límites!

Los sitiadores al ver llegar a los legionarios se rinden y se unen al alzamiento que acaba de comenzar en España y cuya chispa se enciende en Melilla con un pelotón de la Legión.

Por la noche de este día ya en Madrid se comenta que algo ha pasado en Melilla; se habla, en voz baja, pero corre por toda la ciudad que la Legión y los Regulares se han alzado contra el Gobierno. Los ministros tratan de quitar importancia a la cosa. Al fin y al cabo solo saben que en Melilla hay una insurrección militar que, por el momento, no se ha extendido.

Hay gran inquietud y algo de desconcierto en todas las Guarniciones.

El día 18 el General Mola da la orden al Coronel Solchaga de que por la mañana temprano del día 19 declarase el estado de guerra. Mola aguantó las presiones que desde distintos lugares le hacían para que declarase el alzamiento. Mola observa las reacciones, sin precipitarse, tranquilidad, metódica visión del conjunto, coordinación y mando. Probablemente el general Mola está viendo como se mueven las piezas de su ajedrez. Es para él muy importante ver si al empezar la partida alguna pieza se queda en el cajón. Aquella transición entre la noche del 18 al 19 de julio de 1936 fueron una prueba. ¿O una hábil maniobra para ver la reacción del Gobierno de Madrid? Seguramente las dos cosas.

Desde el día 17 hay un pequeño compás de espera hasta el día 19 cuando ya es público el alzamiento.  Mola soporta la tensión, Franco actúa con irritante lentitud, el resto también está expectante.

¿Qué esperaba Mola? ¿Qué esperaba Franco? Las tropas africanas ya habían dado el paso al frente. ¿Ellos?

El alzamiento se inicia en Melilla y, simultáneamente, en todas las guarniciones españolas del norte de África. ¿Casualidad, oportunidad, un aviso?

Puede que el levantamiento en Melilla no fuese tan casual como a simple vista parece. Cuenta el general Kindelán (ABC, Sevilla, 18 de julio 1961) que en uno de sus viajes a Pamplona, Mola le encargó que advirtiera a Yagüe que los generales Sanjurjo, Franco, Goded, Fanjul, Queipo y otros habían delegado en él la fijación del día del Alzamiento  y por tanto él dejaba a Yagüe en libertad para elegir hora y fecha dentro de un periodo de ocho días, del día 15 al 23 de julio, y que deberían ser simultáneos los de Tetuán, Melilla, Ceuta y Larache. Según Kindelán el mismo día de la iniciación deberían comunicárselo en telegrama cifrado que enviaría a tercera persona con cualquier texto y lo único que habríamos de tener en cuenta era el número de letras del nombre y el de las del apellido. El primero sería la hora, el segundo el día. Así se hizo y el telegrama se firmaba con un ficticio nombre y apellido que sumadas las letras, eran el día y la hora del alzamiento. Llegado el momento Kindelán no pudo recibir el telegrama por estar ausente y lo hicieron Valentín Galarza, Paco Herrera y Carlos Salamanca que comunicaron con Mola. Debería ser Yagüe el que iniciase el alzamiento, pero al tener que intervenir una sección del Tercio en defensa de los impulsivos oficiales en Melilla reunidos, rodeados en la casa de la Comisión Geográfica por Guardias de Asalto, hizo inaplazable la hora. Eran las cuatro de la tarde del día 17 de julio de 1936, una hora antes de lo previsto.

No hubo vacilaciones en ninguna de las plazas de soberanía ni del Protectorado. La población indígena a la que las autoridades de la República habían ignorado se puso del lado de los alzados.

El príncipe Muley El Hassan, el gran Visir, Sidi Ahmed Ben Hach Abdelkrim, incluso el kaid beni urriaguel Solimán el Jatavi, ofrecieron su apoyo a Franco aquella noche del 17 de julio. Este último le remitió un mensaje poético:

« ¡Por la gloria de Dios! ¡Por la fuerza y el poderío que residen en Él! Al glorioso héroe, tan afortunado de mano, alma y corazón, al general Franco. ¡Que las bendiciones divinas sean sobre ti y los que contigo combaten en la buena senda!».

Un avión Focker enviado por el Gobierno de Madrid sobrevuela el barrio moro de Tetuán y lanza varias bombas que causan trece muertos y provoca la indignación de la población. Fueron momentos de enorme riesgo para el alzamiento en aquellas tierras. Tuvo que ser el venerable Gran Visir Sidi Hamed Ganmia el que valerosamente se dirigió a la manifestación musulmana para convencerles que aquello era obra solo de los españoles sin Dios y que para castigarles llegaría Franco.

La Junta de Defensa de Burgos le concedió la Cruz Laureada de San Fernando que el propio Franco le impondría.

Decía el Decreto de concesión:

«…En la tarde del 18 de julio de 1936, un avión pirata bombardeó el barrio moro de Tetuán, alcanzando dos mezquitas y causando quince muertos indígenas. El estupor, el pánico, la indignación se apoderó del pueblo musulmán. Las gentes, que poblaron las calles, iniciaron manifestaciones tumultuosas y la muchedumbre, aturdida y presa del terror, intentó invadir la Plaza de España, para dirigirse a la Alta Comisaría. Por razones de orden moral no era conveniente emplear la fuerza y, por otra parte, la autoridad del jefe que interinamente actuaba en Tetuán, hubiera sido precaria cuando el Alzamiento Nacional, estaba todavía en sus comienzos. En estas gravísimas circunstancias se recurrió a las autoridades marroquíes, encontrando el apoyo más decidido y activo en el Gran Visir Ahmed Ganmia, el cual, a pesar de sus setenta y seis años y deficiente salud, acudió a Tetuán desde su casa de campo, se lanzó a caballo por las calles, y con gran riesgo de su vida, de su prestigio y de su cargo, contuvo por completo la explosión popular, aquietando los ánimos, reduciendo a los exaltados y consiguiendo que todos regresasen pacíficamente a sus casas. Tal actuación representa un acto de extraordinario valor, de capital importancia para el éxito del Movimiento Nacional, al salvarle de las dificultades interiores que en la zona se crearía de haber tenido que emplear las armas para restablecer la tranquilidad en la ocasión referida…».

Es reseñable que las maniobras de Llano Amarillo pusieron en contacto a muchos mandos del Ejército y que Yagüe llevó la voz cantante. al día siguiente escribía a Mola y de su misiva es reveladora la frase: «Solo necesitamos mando y barcos».

Terminaba su carta repitiéndolo: «Mando, barcos y ¡adelante! ¡Viva España!»

Del libro: La guerra civil en el norte. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto. La Esfera de los libros.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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TRAS UN APARENTE ATENTADO… Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Titular de el diario El País. ¿Qué les parece? Claro que se corresponde con: ¿Quién manda en la Fiscalía? Se cree el ladrón que…

Aparente atentado. Para El País todo es una apariencia. No va más… En mi pueblo esos titulares forman parte de lo que llaman guerra cognitiva. ¡Qué bien lo saben!

Las probabilidades de Trump de haber salido con vida eran ninguna. Solo un milagro.

Seguirá una campaña de especulaciones y nos van a invadir los análisis de estrategas de salón, políticos que no leen, redes sociales con mensajes envueltos en papel higiénico, expertos en “inseguridad”, retirados de la circulación y todo tipo de papagayos al uso. No hagan caso y olviden el tema. La conspiración será el rumor, Trump seguirá siendo el malo a batir, el sospechoso. Eso sí: a milímetros de la muerte.

El inminente futuro que nos espera será basura en forma de mensaje de una izquierda llorona que evita dar la cara y se presenta con un guion melifluo, pero tan agresivo y guerrero que fomenta la industria de las armas y la de la guerra cognitiva para esconderlo, que ataca de manera fría y calculada la cultura de occidente y busca el eslabón perdido de su añorado comunismo dictador del dogma. El de la pasta a cambio de sollozos por el pobre. No conozco a un provocador de la izquierda en la escasez.

Quieren acabar con Occidente y ser dominadores de una ideología consistente en opresor y oprimido. Estamos ante una parte del mundo económico (políticos se llaman) que solo piensan en sus beneficios materiales y emborregar al conjunto. Quieren la guerra y cualquier obstáculo que se ponga en ese camino armado se lo quitarán de en medio. Pan, circo y el consiguiente añadido de las bombas.

Si observamos el conjunto sin añadiduras ni subjetividades vemos unos Estados Unidos sin gobernar ante la falta de Presidente. La evidencia es de tal calibre que ante ella enmudecemos. Permanecemos asustados de que la gran potencia esté sin cabeza y que el resultado sea guerra y más guerra. El viejo mundo se acaba y algunos se resisten o aprovechan el gran vacío para tomar posiciones. A lo largo de la historia de la humanidad cambios de este calibre han ido acompañados de grandes guerras, desde Troya al Peloponeso o la II Guerra Mundial. Muchos pierden, pero otros ganan, ponen orden y se instalan. Ya no existe un mundo que sea Estados Unidos y el resto. Es otro tablero el que ahora se juega y en él hay mucho, casi todo de ideología.

Pónganle nombre: una rebelión individual tan exigente como imposible de complacer. Las individualidades se creen saberlo todo y exigen controlarlo todo y si les molesta disparan contra un presidente. Nada más fácil y más rentable para cambiar el rumbo. Por poco se logra todo. ¿No se dan cuenta?

En los Estados Unidos no hay Presidente y unos fuertes lobis controlan un mundo amenazado por sus grietas y el posible derrumbe de lo que fue, algo que intentan remediar con la guerra, con una insistencia incomprensible hacia la guerra. El mando actual  en los Estados Unidos alejado de un Presidente incapacitado está en poderosas instituciones. Conocidos y extendidos lobis de armamento o cosas parecidas intentan detener la fuerza del cambio y aparentar una falsa presidencia con la que la mano que mece la cuna parezca pacífica y bondadosa siendo inexistente. Hay un mundo en el que no hay virtud ni bondades más allá de la rentabilidad e instalarse en él, como sea, al precio que sea. Estamos en la más pura violencia económica, a la desesperada, de un sistema que muere. Mataron la cultura y los dogmas, ahora muere el hombre. Lo que viene es algo nuevo, desconocido, sometido al duro ocio de la Inteligencia Artificial, a las vacaciones subvencionadas, a la disciplina de una libertad controlada. Por eso alguno se decide por la guerra antes que perder la libertad.

La personalidad de Trump es la suya, nada que objetar en este mundo de payasos. Ha sido el único presidente que no ha iniciado ni provocado guerra alguna ni se ha retirado vergonzosamente de ningún conflicto. Su política exterior está llena de éxitos y acuerdos que antes parecían imposibles. Ante él se abre una posible paz, acuerdos y estabilidad económica.

Empiezan a entenderse algunas cosas. No se obcequen con lo que les cuentan. Analicen quien les habla, sus intereses, sus partidos, su economía, su posición. Fíense de los que nada pierden ni ganan, de los que no tienen nada. Buscan la verdad, equivocada a veces, pero al menos no pagada ni fruto de anteriores odios o rencores.

Solo deseo que Trump se recupere pronto y bien,  y que el mundo escoja otro camino distinto a este que ya sabemos a donde nos conduce.

Esto no era un aparente atentado.

Es la mejor prueba de quienes informan (mal), donde conviene informarse, de quien fiarse.

No me hagan caso: lo que escribo dirán que es solo aparente, pero a mi no me mueve otro interés que el de la verdad. Pueden venir y registrarme.

No se fíen ni del compañero de pareja.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 julio 2024

ASESINATO DE DON JOSÉ CALVO SOTELO. 13 DE JULIO DE 1936 Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El 13 de julio de 1936 asesinaban a D. José Calvo Sotelo. Ocho días antes le decía a un diputado en los pasillos del Congreso: <<Me han variado la escolta y en ella han metido elementos que no merecen mi confianza, y he tenido, además, la confidencia y la noticia de que esos elementos habían recibido la consigna de que si se realizaba algún atentado contra mí, ellos se abstuvieran de intervenir. Que se hicieran los sordos y los ciegos>>.

La II República, en escasos cinco años, tuvo dos Presidentes, doce Gobiernos, una Constitución constantemente suspendida, persecución religiosa diaria con quema de conventos, violencia y desorden como norma en las calles, ajustes de cuentas, separatismo, inquietud y pobreza. El balance era trágico y culminó con el asesinato del líder de la oposición, D. José Calvo Sotelo, a manos de las fuerzas de orden público.

Un dato: entre el 15 de febrero y el 1 de abril de 1936, 74 personas habían sido asesinadas por motivos políticos y 345 habían sido heridas. Incendiado 106 iglesias arrasando más de la mitad de ellas (Datos precisos en Historia de la Iglesia en la España contemporánea siglos XIX y XX. Planeta, Madrid, 2002). Entre el 1 de abril y el 5 de mayo, 47 personas habían muerto en refriegas políticas. La frase del cristiano demócrata Ángel Osorio y Gallardo da idea de la situación: <<El Frente Popular fue creado para combatir el fascismo, pero por el camino que llevan las cosas en España, el único fascismo va a ser el Frente Popular. (Recogido por Stanley G. Payne en El Camino al 18 de Julio)>>.

El 1 de julio de 1936 hubo sesión plenaria de la Cortes, conflictiva y hasta violenta. <<El socialista Ángel Galarza contestó a Calvo Sotelo con un comentario ad hominem: “Pensando en su señoría, encuentro justificado, incluso, el atentado personal >> (Stanley G. Payne. El Camino al 18 de Julio). Por segunda vez era amenazado de muerte en las Cortes.

A las tres de la madrugada del 13 de julio de 1936, se presentó a la puerta de la casa que habitaba D. José Calvo Sotelo, una camioneta de la Dirección de Seguridad en la que iban más de veinte individuos mandados por el Capitán de la Guardia Civil Fernando Condés.

Mientras algunos de estos subían al piso segundo, casa del señor Calvo Sotelo, los otros rodearon el edificio y tomaban las bocacalles inmediatas.

El señor Calvo Sotelo al recibir orden de entregarse intentó llamar por teléfono, sin duda  a la Dirección de Seguridad, pero el aparato había sido cortado.

Como los asesinos se impacientaban obligaron a Calvo Sotelo a vestirse rápidamente en su presencia.

Se despidió de su esposa y descendió entre los individuos, ocupando un puesto en la camioneta, que partió a gran velocidad.

A poca distancia de su domicilio un socialista, Luis Cuenca, guardaespaldas de Indalecio Prieto, le disparó dos tiros a bocajarro en la nuca. El cadáver fue llevado a las cuatro de la mañana al cementerio del Este, en la misma camioneta.

Apenas se confirmó la noticia del hallazgo, comenzaron a llegar al cementerio numerosos amigos, intentando sacar el cadáver del cementerio, pero el coche-ambulancia que se envió con ese objeto, tuvo que volverse ante la prohibición del juez.

Presentaba una herida de arma de fuego con salida bajo el ojo izquierdo y entrada por la nuca. Tenía el rostro muy desfigurado y con numerosas contusiones de arma blanca.

Brazos y piernas, especialmente la izquierda, que tenía el pantalón desgarrado, presentaba heridas que demostraban que la víctima forcejeó incesantemente con los asesinos antes de la muerte.

Tenía también la americana manchada de barro y muy echada para atrás, como si en el forcejeo se la hubieran echado sobre la cabeza para cegarle.

Nadie quiso saber nada y la prometida investigación se sustituyó por una mayor violencia hacia falangistas y derechistas. El capitán Condés fue protegido y refugiado en casa de Margarita Nelken y más tarde, junto a Luis Cuenca, quedó en libertad.

El asesinato de Calvo Sotelo precipitó todo. En todos los sentidos. El Gobierno republicano en lugar de investigar los hechos -cesó al juez Ursicino Gómez Carbajo por su rigurosidad y firmeza en la investigación e interrogatorios- y poner fin a la violencia, se sirvió de aquel asesinato como estímulo. Fue un aviso dirigido a las derechas. Los asesinos fueron ascendidos a puestos superiores y los archivos que guardaban la verdad destruidos.

Francisco Vázquez Vázquez, que fue Alcalde de La Coruña y embajador de España ante la Santa Sede, publicó el día nueve de abril de 2018, un artículo en el ABC Memoria Histórica de Calvo Sotelo en el que aportando un documento relevante, sostiene que el asesinato de Calvo Sotelo no fue como represalia al del teniente Castillo, como siempre se ha argumentado, sino una acción premeditada contra Antonio Goicoechea, Gil Robles y Calvo Sotelo, preparada desde al menos tres meses antes. Las declaraciones del conductor de la furgoneta atestiguan que el que disparó a la nuca de Calvo Sotelo no fue Luis Cuenca sino el teniente de los Guardias de Asalto Máximo Moreno.

Desde aquel día del asesinato del líder de las derechas la frase más repetida en Pamplona era: <<Esto se acabó>>. Mola reunió con urgencia a los jefes de Cuerpo:

-Después de lo ocurrido, no hay nada que esperar. Esto es cuestión de días o de horas. Estén ustedes preparados.

La guerra civil en el Norte por general Rafael Dávila (La Esfera de los libros)

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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MIGUEL ÁNGEL BLANCO: IN MEMORIAM Sus asesinos al poder. Publicado En diario LA REGIÓN ORENSE

https://www.laregion.es/opinion/rafael-davila-alvarez/miguel-angel-blanco-in-memoriam-asesinos-poder/202407112341451310667.html

El lunes 21 de junio de 1993 era asesinado junto a seis compañeros más el teniente coronel Fidel Dávila, primo hermano del que les escribe. Treinta y un años. Sé de lo que les hablo. Coche bomba era el mensaje político de los asesinos.

Somos muchos los españoles que llevamos la herida abierta y no se nos cicatrizará jamás. No admitimos olvido ni lo queremos.

No es historia, sino herida en carne viva de lo que ha sido la victoria de los pistoleros elevados a la categoría de gobernantes. Porque los que han ganado han sido ellos: la banda terrorista ETA.

El terrorismo sigue siendo protagonista en España. Es tal el nivel alcanzado que ocupa las instituciones, los gobiernos o lo facilita al que lo preside. La ETA dirige y conduce la política en España. Terrorismo no es solo pistolas y bombas, sino que hay mucho más; las guerras no solo se hacen con misiles, sino que hay procedimientos más sutiles y aparentemente melifluos para hacer creer lo contrario de lo que está ocurriendo.

La guerra solo pretende una cosa: dominar la voluntad del enemigo e imponer la propia. Esto es una guerra oculta bajo la cobardía política.

El terrorismo usa la traición y la cobardía para someter e imponer su voluntad. Son un atajo de cobardes constituidos en banda de pistoleros. Personalmente los he visto hacerse de todo encima mientras lloraban cobardemente cuando eran detenidos. Pero han vencido ¿Cómo y por qué? Usted y yo lo sabemos, pero nos es más fácil mirar para otro lado. No es la primera vez que algo así ocurre en España.

No hay ETA política, ni militar, ni político-militar, no hay nada de eso, solo una panda de asesinos dirigidos, teledirigidos por la peor calaña de políticos que ha dado la tierra y que esperaban su oportunidad para recoger el fruto del asesinato.

El terrorismo de la ETA ha logrado su objetivo: imponer su voluntad y someter a su enemigo, que era España y los españoles. Para ello ha asesinado a cerca de mil inocentes, pero eso está ya olvidado y el procedimiento de las pistolas y la bomba, del tiro en la nuca, ha dado resultado.

Nadie que haya heredado o rozado la ideología etarra debería estar autorizado legalmente a formar parte de las instituciones o administración del Estado.

Las víctimas llevan camino de ser culpables. Así, el homenaje a Miguel Ángel Blanco cada vez se hace menos intenso y más repugnante es la política de sus asesinos ahora en el poder con nombre ficticio.

Fue el llamado ¡voto de calidad! de un Tribunal Constitucional amañado el que reconoció la herencia de la ETA en contra del Tribunal Supremo.

Si ven que el proceso actual les falla, volverán. Tiro en la nuca, coche bomba, terror cada día.

Conviene no olvidar aquello para poder explicarnos de dónde venimos y a dónde vamos. Para las generaciones que vienen.

Todo está consumado.

OTANITIS. 75 AÑOS DE LA OTAN Y SIN EJÉRCITO EUROPEO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

75 años para alcanzar 32 miembros. Eso no hay quien lo gobierne ni política ni militarmente. Es imposible. Llama a la puerta Ucrania y la celebración la protagoniza quien no forma parte de la organización, pero es la escusa para mantenerse, la nueva razón americana de la OTAN cuando ese no es el problema y lo saben. La invasión de Ucrania es el estrepitoso fracaso de la disuasión. Habrá que inventar otro efecto, otra OTAN, porque este es otro mundo que nada tiene que ver con el de ayer, ni siquiera con el de hoy.

La OTAN ha crecido tanto que es ingobernable y se enfrenta a un mundo tan incierto como inseguro sin que sus miembros muestren una postura real de firmeza y unidad ante los nuevos retos. Un enjambre que no da ni miel ni cera. A partir de noviembre empezará la diáspora. Los Estados Unidos de América no son lo que eran y sus intereses se desplazan hacia los nuevos escenarios dominados por dos factores: producción y consumo. Europa solo tiene dinero sin valor, inmigración inasumible y leyes, muchas leyes; nada más. Frente a la organización política de la OTAN se abre una nueva alianza de los que no forman parte de ella, incluso están frente a ella y disponen de algo que la OTAN no tiene ni nunca jamás volverá a tener: disciplina. Frente a la organización militar de la OTAN se abre otra organización militar que camina a ser la más fuerte y poderosa en pocos años. Es la organización que maneja la paz y la guerra como si fuesen lo mismo, que lo son, pero que presume de paz organizando la mayor máquina del mundo para la guerra. En Europa fabrican la guerra, pero presumen de paz y los políticos se salvan ilesos de ella mientras esquilman la juventud de sus naciones y fomentan una desenfrenada locura de ocio, diversión y gasto donde todos quieren ser iguales que los más, todos tener y hacer lo mismo que los más, cuando no hay ni espacio ni recursos para todos. Es una falsa cultura sin disciplina ni valores más allá que el de la chicharra.

La OTAN tal y como la concebimos hasta ahora ha muerto. Es necesario crear otra cosa y eso fue algo que el general de Gaulle vio con claridad. Europa debe ser capaz de defenderse sola sin la ayuda de los Estados Unidos de América o al menos sin la dependencia que ahora tenemos que es absoluta. Pero miren como está Francia y el resto de naciones europeas. Como para afrontar la solución: un Ejército europeo de verdad con mando y dirección, no una organización político militar sino un Ejército auténtico con unidades permanentes, mandos constituidos y sistema único de logística e industria militar, algo difícil pero no imposible dada su urgente necesidad. Esos detalles que a todos de entrada nos parecen tan complejos, como la generación de unidades, despliegues, dependencias, escuelas, armamento y personal son de fácil solución y además una gran inversión. Lo difícil a la vista de los acontecimientos es tener voluntad política y aceptar la cruda realidad a pesar de estar dominados por una izquierda que parece una quinta columna introducida en Europa. Es cuestión de tiempo, pero Europa a este ritmo desaparecerá como tal. Lo que actualmente tenemos como sistema de Defensa es un camelo que no sirve ni para disuadir. Eso sí, en todos los ejércitos hay una auténtica otanitis entre militares porque sus puestos están bien remunerados económicamente y en ascensos. Eso es todo. Para la guerra no sirven esta organización invadida de políticos que viven del cuento de la disuasión. Un día nos despertaremos con la cruda realidad en las puertas de casa.

La OTAN nos ha dejado sin Ejército Europeo y ahora en esta cumbre de Washington nos damos cuenta de que ya estamos fuera de tiempo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

11 julio 2024

EL DEBATE (Diario Digital) Gabriel Albiac entrevista al General Rafael Dávila sobre su libro El nuevo arte de la guerra

EL DEBATE

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Entrevista en El Debate de Gabriel Albiac al general Rafael Dávila sobre su libro El nuevo arte de la guerra

 

VISITA DE LA ARMADA A GUECHO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La estancia en Guecho del Grupo de combate “Dédalo” de la Armada formado por el portaaeronaves L-61 “Juan Carlos I”, el buque de asalto anfibio “Galicia” y la fragata “Blas de Lezo” ha sido un acontecimiento digno de resaltar por el elevado número de visitas que ha recibido. La estancia en Guecho se ha desarrollado con normalidad absoluta y ha sido una demostración clara y palpable del cariño y proximidad de la mayoría de la sociedad vasca a nuestras Fuerzas Armadas. Claro que ello no es óbice para que silenciemos el vómito que sobre la propia sociedad vasca lanza un grupo político encabezado por la alcaldesa peneuvista de Guecho. No tiene mucho comentario, sino todo. Cualquier militar en activo, reserva o retirado no se siente ni aludido ni señalado ni siquiera insultado. Es la metáfora del espejo que rebota la imagen del que habla y te devuelve la misma imagen que a otros lanzas.

Ante eso nada más que dejar constancia de los párrafos de los que intentan ser no siéndolo.

‼️ DECLARACIÓN DE EAJ-PNV GETXO: Ante la llegada de 3 buques de la armada española a Getxo EAJ-PNV quiere manifestar lo siguiente:

1️.- Que la presencia de la Armada en Getxo es una imposición que no beneficia en nada y que genera malestar a una parte de la sociedad getxotarra.

2️.- Que la presencia de las Fuerzas Armadas Españolas choca frontalmente con la normalización de la sociedad, ya que niega la identidad y el reconocimiento de Euzkadi como nación a la que aspira una gran parte de la sociedad getxotarra.

3️.- Que los alardes belicistas chocan frontalmente con nuestra visión humanista de la sociedad, a la cual creemos que cabe educar en valores democráticos y pacifistas.

4️.- Que la sociedad getxotarra (ni la vasca en su conjunto) nunca ha recibido el reconocimiento del daño causado por la violencia ejercida por las Fuerzas Armadas Españolas en su territorio.

5️.- Desde EAJ-PNV nos oponemos a este tipo de actos que pretenden normalizar la asimilación nacional, imponiendo ciertos símbolos nacionalistas españoles a una sociedad vasca plural y que, como decimos, ve negada en parte su identidad. Normalizando este tipo de actos el Estado español pretende superponerse a la política e identidad propia de Euzkadi.

En Getxo, a 6 de julio de 2024

#IdentidadVasca #EuzkadiNación #PazYDemocracia #NoALaGuerra #MemoriaHistórica #JusticiaParaEuzkadi #NoAlaImposición #RespetoAlaDiversidad #Getxo2024 #EAJPNV

Su gran tragedia, por lo visto y leído, es ser españoles, haber nacido en territorio español, recibir el aire de España, sus tradiciones y costumbres. Tener carnet de identidad español y pasaporte con nacionalidad española. Eso que rechazan y que se hace más evidente y alcanza mayor fuerza española en su caso. A los españoles que han redactado el manifiesto y con él se sienten identificados solo hay una contestación: sois españoles os guste o no y no hay más opción que aceptar a ese Ejército español que siempre luchará por vosotros, por vuestra defensa y por vuestra españolidad. Estad tranquilos y seguros porque vuestras Fuerzas Armadas, aunque no las aceptéis, os amparan para que seáis cada día más españoles y si os apetece las puertas de sus buques estarán siempre abiertas para acogeros y mostraros su bandera que es la vuestra. Sois españoles y eso es algo inevitable, pero también es algo que os honra. El insulto no va a haceros menos españoles. Es inevitable.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

9 julio 2024

 

 

 

A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Debería ser, lo fue, un día de celebración alrededor del acto de entrega de despachos a los nuevos suboficiales del Ejército de Tierra en la ceremonia presidida por el Rey de España al que acompañaba la Princesa de Asturias, alférez del Ejército de Tierra. Pero la alegría de tal celebración no debe ser motivo para olvidar unos hechos que forman parte y son semilla de alguno de los gravísimos males que amenazan la unidad de España, esa que figura dentro de las misiones que el artículo 8 de la Constitución otorga a las Fuerzas Armadas.

Nadie que haya seguido la política española de los últimos años podrá olvidar los gobiernos de Zapatero y Sánchez y su intromisión en los asuntos militares con ministros como aquel personaje que fue el peor ministro de Defensa que ha tenido la democracia: José Bono (El hacker de Pemán le llamaba mi inolvidable amigo Antonio Burgos). Nunca lo fue de defensa que no fuese la suya propia. Morir de vanidad. Rentables libros donde no da ni una a derechas, todas a diestro y siniestro. De aquellos polvos… Cesión, renuncia de España. Formó un equipo de clara ambición y desconocimiento del espíritu de la milicia, arrasando con la enseñanza militar y todo con un grupo de amiguetes a su alrededor de los que aún alguno perdura en puestos bien remunerados. El independentismo encontró su aliado perfecto. Patada a la Constitución. Por toda la escuadra.

En la Academia General Básica de Suboficiales del Ejército de Tierra en Talarn (Lérida) brillaba sobre la falda del Monte Constampla el lema de que nuestros suboficiales eligieron como norma de vida:

A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR

Era su Oración cada amanecer y anochecer. Era su Constitución y juramento, su bandera. Un político nacionalista catalán, de cuyo nombre no quiero acordarme, presionó al ministro de Defensa, José Bono Martínez, impropio ministro para tan buenos soldados, para que retirase aquel lema que le molestaba ver desde el cielo cuando su avión pasaba por encima de aquellos montes catalanes. Se cedió. El ministro ordenó retirar el lema y los militares cumplieron. Bajaron del monte el lema, agacharon la cabeza, se borró de los cielos de España para colocarse, modesto y sumiso, en la Plaza de Armas de la Academia. Aunque parezca mentira esto ha ocurrido en España con el Gobierno del señor Zapatero y su ministro de Defensa; de nefasto recuerdo. De aquellos, y otros más cercanos, polvos… ¿Nos extraña que ocurra lo que ahora ocurre? Los militares tragamos aquel sapo con esa sumisión que es mala disciplina.

Estos día de julio se celebra en todas las Academias Militares el acto de entrega de despachos a todos los oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas españolas después de una formación dura, agresiva, moderna y esperemos que completa en cuerpo y alma militar. Un nuevo mundo da comienzo para nuestros nuevos mandos entre los que destaca el de la Alférez Doña Leonor de Borbón y Ortiz, Princesa de Asturias, cuya responsabilidad será ni más ni menos que mantener la unidad de España, difícil empresa tal y como se divisa el panorama.

Servir hasta morir requiere un buen mandar y no engañar. Lo que exiges hay que cumplirlo de manera ejemplar, si no estás incapacitado para el mando. En la milicia arrastra el ejemplo que no las leyes. La Ley marca el camino, pero es la moral, la virtud, la que señala la meta final, el comportamiento del mando.

Mandar es de una belleza inigualable cuando se manda bien, es un arte tan severo e irrenunciable que hay que estar en permanente vigilancia y cumplimiento como ejemplo a tus hombres. Cumplir, exigir el cumplimiento y dar ejemplo: el resto no es mandar.

Me permito con la humildad del ya retirado, aún sin serlo del todo ni de todo, dar unas breves pinceladas de ese arte de mandar.

EL ARTE DE MANDAR

 Este es un intento vano de acercarme con palabras el arte más complejo del mundo y que más satisfacciones produce: a unos hace grandes y a otros deja al descubierto su infamia, pero nunca pasa desapercibido.

Todo el mando encierra un secreto que se resume en una vieja historia que dice: «Saliendo los de Numancia a pelear con la osadía, y confianza que solían, fueron forzados a retirarse, y volver las espaldas, y reprendiéndoles su capitán, que por qué huían de los Romanos que tantas veces habían vencido, le respondieron, que los soldados eran los mismos, pero que el Capitán era otro, y de más valor y mejor gobierno que los pasados».

Mandar queda resumido en pocas palabras a pesar de ser una compleja actividad.

Estas son algunas de sus máximas:

Tus órdenes han de ser claras, que se entiendan, que se cumplan, que cada uno sepa lo que se le pide, y si es posible, por qué se le pide.

Debes mantener la idea elegida sin vacilaciones ya que no hay nada más amargo que verse sometido a las oscilaciones de un jefe vacilante en sus decisiones. Más útil es el entendimiento que la espada. Claro, preciso y respetar la iniciativa de otros. Esa idea permanente que debe presidir y transmitir con sus órdenes, incluso con sus gestos y presencia, es la de vencer.

Debes de estar atento a conocer nuevas ideas y aceptar propuestas ajenas. Entre todos los consejos nunca admitas los que proceden del odio y del temor, los peores consejeros en la guerra. Y recuerda que el que está a tus órdenes no está a tu servicio personal.

Da lo mismo el escalón de mando que se tenga o el puesto asignado. Siempre en la guerra surge la soledad, el momento más difícil al que acompaña el miedo, la inseguridad, incertidumbre, dudas y el peso de la responsabilidad. Estos son algunos de los sentimientos y sensaciones que embargan a cualquier soldado y que aumentan en función del número de los que están bajo tu mando. Aunque sea el acontecer diario. Sobreponerse a esos sentimientos marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso. Hay que confiar en uno mismo, en los conocimientos y formación ya que frecuentemente se sabe más de lo que se cree y ello aflorará en el momento necesario.

Ante un problema difícil, cuando no puedas consultar, confía en tu intuición, pues cuando se conoce el oficio y se está identificado con él, la intuición te marcará el camino a seguir. No hay nada peor que el pánico o la inacción. Ni te escondas ni huyas ante los problemas de la guerra que suelen atacar en primer lugar al ánimo del que manda. Que los métodos y procedimientos aprendidos en las largas horas de estudio, aplicados con sentido común y serenidad, les ayudarán a adoptar las decisiones más convenientes aún en soledad. Deberemos confiar en su profesionalidad y buen hacer y darles la flexibilidad y libertad de acción que para nosotros pedimos. Muchas veces un líder no lo es solo por el empleo que ostenta o por la edad que tiene, lo es por que reúne un conjunto de cualidades que harán que sus hombres lo sigan sin condiciones.

Tan difícil es decidir, porque eres responsable de ello, como obedecer.

Para dirigir, organizar, investigar, enseñar, mandar u obedecer hay que estar preparado y eso se logra solo con aprendizaje y disciplina.

Tenemos que tomar decisiones a menudo, todos. Hay una frase en el Ejército un tanto dura, pero muy real:

‹‹El sudor de hoy evitará la sangre de mañana››. Creo que tiene su traducción en la vida civil y que sirve para todos: el esfuerzo y el estudio de ahora te servirá para no cometer errores mañana.

En tu función intelectual necesaria para decidir debes contar con la ayuda de tus auxiliares, es una labor de equipo, en la que tendrás que asignar trabajos a cada uno de ellos, pero la decisión final, la expresión de tu voluntad, te corresponde solo a ti y es tu mayor responsabilidad. En ella quedará reflejado el espíritu del Jefe y servirá como guía y eje de aquellas iniciativas que tus subordinados tomen en los momentos en los que se encuentren aislados o lejos de ti. Elige entre los que sabes que con una sola directriz actúan de acuerdo con tu criterio y huye de aquellos que necesitan exceso de explicaciones y vigilancia permanente para comprobar el cumplimiento de tus órdenes. La tibieza en el mando provoca graves indecisiones, es el mayor pecado que puede cometer el que asume la responsabilidad.

Debes de ser constante en el esfuerzo, evitar prisas y desorden.

Ser cortés, pues la cortesía es inseparable de la disciplina. Cortés en la precisión y limpieza de la palabra, en la actitud, en el gesto, en la voz y en los modales.

Cuenta siempre con el apoyo de tus colaboradores y el consejo de los más cercanos y busca en ellos la lealtad para nunca sentirte defraudado.

Nunca pienses en ti, hazlo primero en la misión que te han confiado y en los hombres que tienes para cumplirla.

Suerte, fácil recurso al que suele acudirse. No te engañes con la suerte, los buenos generales no confían en ella, sino en sus tropas, en su Estado Mayor y en su preparación para adoptar decisiones: a eso se debe la suerte. En la mayoría de los casos estudiados en los que se señala a la victoria como fruto de la suerte se deduce que sólo los capaces son afortunados.

Mandar es demasiado habitual, pero cada vez son más los que mandan mal y legión los que padecen sus consecuencias. No pretendas ser importante por el mando que te asignen, sino lucha por ser humilde que se traduce en ser útil.

El Mando es una montaña muy dura de escalar. Hay que recorrer despacio el camino, con humildad y paciencia. A la cumbre no se vuela, súbese poco a poco y con discurso de tiempo. En la guerra o en su preparación el esfuerzo y dedicación nunca están de vacaciones.

«La negligencia individual provoca un prejuicio colectivo, y la diligencia propia produce un triunfo colectivo» (Alejandro Magno).

La tropa debe ganar batallas; el Mando está para ganar la guerra. La suma de las batallas no da como resultado ganar la guerra, sólo la decisión y claridad en determinar a dónde, por dónde, cómo y cuándo conduce al éxito final al ir consolidando con la táctica la estrategia final. Entiéndase que en la táctica participan diversos mandos, pero la estrategia de la victoria debe ser cosa de uno.

No olvides que la inacción en la batalla es incompatible con el ejercicio del mando.

Por último sigue la máxima moral que todos llevamos dentro: «Que nadie tenga nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad».

«El contenido de la sabiduría es el mando. Saber y mandar no es otra cosa sino saber ser obedecido. Sólo sabe mandar el que manda por razón de proporción, es decir, por razón de justicia. Sólo sabe mandar el que midiendo sus cualidades y las que tienen los llamados a obedecer halla entre ambos la proporción geométrica que justifica el mando y le hace efectivo».

Ese orden de la milicia establecido por el mando, «esa figura perfecta, capaz de andar en todas las direcciones; hacia delante, hacia detrás, a derecha e izquierda, hacia arriba o hacia abajo, sin que jamás se turbe el orden», algo así como la disciplina que no es sino «una habituación interna y externa del hombre a estar siempre en orden» va a servir en el futuro para construir la esencia misma de la política: el orden y la disciplina. En definitiva el mando, cuando no se convierte en una burda copia del Mando.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

8 julio 2024

 

15 AGOSTO DE 1936 LA BANDERA DE ESPAÑA EN LA GUERRA CIVIL (De mi libro La guerra civil en España. El general Dávila, Franco y las campañas que decidieron el conflicto)

Hubo un tiempo en que colgábamos nuestra bandera en los balcones…

Durante la guerra civil hubo un ligero retraso en disponer del uso oficial de la bandera roja y gualda porque el sentimiento republicano había calado en mucha gente, también entre el generalato que quería combatir los crímenes y el desorden, pero no consideraban a la República como el enemigo.

El general Luis Redondo en su libro El Requeté cuenta que el primer contacto de Manuel Fal Conde y Mola, representante de los Tradicionalistas, se realizó el 11 de junio a través de José Luis Zamanillo, y este entregó al general en su nombre una nota con una serie de puntos para el acuerdo de participación en la sublevación. Al final de la nota decía: «Se da por supuesto que el movimiento será con la bandera bicolor».

Era algo muy arraigado y casi cuestión indiscutible para que los carlistas se unieran al movimiento. En conversación de Franco con Don Juan en diciembre de 1954 dice Franco: «El general Sanjurjo perdió el 10 de agosto de 1932 porque, a la ligera, creyó que la opinión pública republicana reclamaba entonces lo que tardó cuatro años todavía en reclamar. En 1932, y hasta 1935, había mucha gente que todavía creía viable la República. Y por eso, todavía en julio de 1936, tuvimos que hacer el paseíllo con la bandera del himno de Riego, menos en Pamplona» (Pedro Sainz Rodríguez. Un reinado en la sombra, pág. 230. Planeta, colección Espejo de España).

Sanjurjo escribe a Mola el 9 de julio: «Mi parecer sobre la bandera es que debería por de pronto solucionarse, dejando que los tradicionalistas usen la antigua, o sea la española, y que aquellos Cuerpos a los que hayan de incorporarse fuerzas de esta Comunión no lleven ninguna. Esto de la bandera, como usted comprenderá, es cosa sentimental y simbólica, debido a que con ella dimos muchos nuestra sangre, y envuelta en ella fue enterrado lo más florido de nuestro Ejército, y se dio el caso de que nuestra guerra civil entre tradicionalistas y liberales unos y otros llevaron la misma enseña. En cambio, la tricolor preside el desastre que está atravesando España. Por eso me parece bien lo que me dicen de que usted ha prometido que el primer acto de Gobierno será la sustitución de la misma» (Antonio Lizarza Memorias de la conspiración, citado en el Requeté de Luis Redondo y Juan de Zavala).

Por fin la Junta de Defensa restableció la Bandera de España, la bicolor, rojo y gualda, por Decreto nº 77 de 29 de agosto:

«El movimiento salvador de España, iniciado por el Ejército y secundado entusiásticamente por el pueblo, fundidos en el fervoroso anhelo de reanudar su gloriosa historia, ha sido presidido espontánea y unánimemente por el restablecimiento de la tradicional bandera bicolor. Rojo y gualda.

Solo bastardos, cuando no criminales propósitos de destruir el sentimiento patriótico en su raíz pueden convertir en materia de partidismo político lo que, por ser símbolo egregio de la Nación, está por encima de parcialidades y accidentes.

Esa gloriosa enseña ha presidido las gestas inmortales de las sucesivas generaciones; ha ondeado los días de ventura y adversidad patrias, y es la que ha servido de sudario a los restos de patriotas insignes que, por los servicios prestados a su país, merecieron tal honor.

Bajo sus pliegues gloriosos se ha producido, ahora, esta vibración patriótica jamás superada y al recoger este clamoroso anhelo popular y restablecer oficialmente la bandera bicolor como pabellón de España, la Junta de Defensa Nacional no hace sino dar estado oficial a lo que de hecho existe ya en todo el territorio liberado».

Antes de publicarse el Decreto y con autorización de la Junta de Defensa el 15 de agosto se realizó el cambio de bandera en el Ayuntamiento de Sevilla. El general Franco cedió al general Queipo de Llano la retirada de la tricolor y él izó la bicolor. Hablaron Queipo de Llano, Millán Astray y Franco ante una multitud que abarrotaba la plaza de San Fernando después de haber asistido a la procesión de la Virgen de los Reyes.

Dijo Franco: « ¡Sevillanos¡ Ya tenéis aquí la gloriosa bandera española; ya es vuestra; el heroico general Queipo de Llano la ha inaugurado en esta fiesta solemne y en forma oficial. Esta bandera roja y gualda es la que está en el corazón de la inmensa mayoría de los españoles. Él os ha explicado el origen de la bandera y os ha repetido como nuestros heroicos soldados se batieron y supieron morir en defensa de la Patria, a la sombra de la bandera roja y gualda».

Poco tiempo después, el 13 de septiembre, se regulaba cuanto hacía relación a las dimensiones oficiales de la Bandera de España, sus honores y juramento de fidelidad.

TOQUE DE RETRETA

Un día no muy lejano escribía:

En el recuento hay días que falta alguien. Se reza y se llora, pero no habrá novedad mientras el deber y el honor no mueran. Lágrimas de soldado, secas y duras como perlas milenarias, invisibles, rostros que, a pesar de todo, transmiten sosiego y paz. El servicio de noche ya se prepara. Centinelas de la noche, sombras del servicio, que aseguran una aurora de paz.

La Bandera se ha recogido. En la noche no se ve la Enseña, pero no descansa, no se esconde, cubre el silencio con su manto de protección esperando izarse de nuevo. Otro día y siempre, como horizonte permanente del soldado que la ha besado al jurar que siempre estará en lo alto.

Nuestra Bandera ha sido arriada del territorio nacional y su brillo ha sido eclipsado con la infamia del consentimiento de todos, sin que nadie haga nada, sin cumplir ni hacer cumplir la ley. Deberíamos sonrojarnos, todos. De seguir así perderemos el honor y tendremos que dejar de decir: ¡Sin novedad!

Hemos perdido el honor. No es retórica. Es lo que veo.

La Bandera de España no se iza en todo el territorio nacional. En Cataluña y en muchos rincones del País Vasco se ha arriado la Bandera de España. Incluso se la ofende a diario. Nadie hace nada, no pasa nada.

No lo olvidemos. Ese es el parte, la novedad más importante que hoy y siempre comunicaremos al mando.

Mañana será otro día…, pero todo seguirá igual.

Sentencia del Tribunal Supremo del 24 de julio de 2007:

La bandera debe ondear diariamente con carácter de permanencia, no de coyuntura, no de excepcionalidad sino de generalidad y en todo momento.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

4 julio 2024

CAMINO DE LA REPÚBLICA DE ANTONETE. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En febrero de 1873 dimitía Amadeo de Saboya acabando así con quince siglos de monarquía en España. En las Cortes, de mayoría monárquica, se votaba a favor de la República, la primera en España, con más advenedizos, oportunistas y resentidos personales, que republicanos. Aquella aventura empezó mal y de ello se dio cuenta su primer Presidente, el catalán Estanislao Figueras, que al ver el panorama definió la situación con una sola frase, “Estoy hasta los cojones de todos nosotros”, cogió un tren en Atocha y no se bajó hasta llegar a París.

Aquella República duró menos de un año envuelta en una locura federalista que rompió a España entre odios regionales y locales. Todos se saludaba al grito de ¡Salud y República!, y ninguno sabía lo que aquello del federalismo republicano significaba.  Pero el afán de ser diferentes llevó a declararse repúblicas independientes a Cataluña, Málaga, Cádiz, Sevilla, Granada, enarbolándose en todos los lugares la bandera de la independencia y el enfrentamiento de todos contra todos. Un ejemplo de aquel progresismo, solidaridad social y talante democrático ocurrió en Cartagena durante aquellos días de auge federalista.

“A las seis mañana castillo Galeras ha enarbolado bandera turca” telegrafiaba el Capitán General del departamento marítimo de Cartagena al ver ondear allí la bandera roja que anunciaba la República Federal. Antonete Gálvez, no se lo tomen a broma, era un diputado federal huertano que declaró el “Cantón Murciano” en la ciudad naval militar de Cartagena. Fue el terror del Mediterráneo, bombardeó Alicante, se enfrentó a escuadras extranjeras y quiso invadir el resto de España. El cantonalismo fue uno de los episodios más bochornoso de nuestra historia y un riguroso ridículo internacional. Eran las consecuencias de una labor demagógica que proclamaba la llegada de una República federal, libertaria y redentora. Todo terminó once meses después, cuando Castelar dijo aquello de “Lo quemasteis en Cataluña” al reclamarle los diputados federales el proyecto de Constitución federal. Un pequeño piquete de soldados enviados por el General Pavía disolvió la asamblea. Pronto volvimos a las andadas y seguimos en ello. No tenía la República la culpa sino ese deporte nacional incomprensible e insolidario que consiste en repartirse España a trozos. Es tal la incultura y las mentiras en las que se basa el reparto, que cualquier intento de independencia responde únicamente a los intereses de una secta. Ya sabemos lo que dijo Castelar en una definición tan acertada como la de Don Estanislao “Aquí en España todo el mundo prefiere su secta a su patria, todo el mundo… intolerantes todos, intransigentes todos”.

Pues eso, “Senyors, ja no agunto mes” “Estic fins als collons de tots nosaltres”

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

DRONES DE GUERRA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Piensen en un anuncio para el reclutamiento en el que se ofrece dinero en abundancia, entrenamiento y un futuro asegurado y estable. Todo ello en el más absoluto de los anonimatos. Si quieres puedes formar parte del Ejército (no hablo de ninguno en concreto) a través de estos anuncios; que existen. En Afganistán se alistaron muchos operadores de drones a través de anuncios como estos y han sido licenciados una vez terminado un contrato técnico en el que poco tenían que ver los valores militares. Esto ha pasado a ser una constante para ocupar puestos determinados en estas guerras actuales donde hay soldados y sombras que nada tienen que ver con lo que hasta ahora conocíamos como tales.

No sentirás la fría mirada que se clava en tus ojos antes de la muerte. No habrá desgaste emocional ni fatiga de combate. Solo manejarás un ordenador que guiará al dron hasta el objetivo y él se encargará de volar hasta matar. Nunca sabrás nada de los efectos culpa de la guerra, no tuya que eres un simple técnico de matar a distancia. El debate moral de los drones ha pasado a la historia.

El dios Apolo es el que mata de lejos. Inicia la Ilíada el flechador certero, el del arco de plata. Los arqueros eran mirados con desprecio por no combatir cara a cara, con la espada o la lanza. Ulises, arquero y sagaz, astuto y egoísta, es la figura más valorada. En contra del sincero y brutal Ayax. Gusta más la eficacia que la virtud.

Las primeras  armas de fuego fueron rechazadas por los que acudían al combate con honor y valor, a los que la distancia cada vez mayor para matar les parecía una cobarde acción, esconderse era rehuido por los valerosos guerreros.

Matar más y más lejos: drones.

Tuvo el arquero que darse cuenta que inclinando el arco, la flecha llegaba más lejos. Supo que en la guerra lo importante no es morir, sino matar y que el héroe es quien vence no quien muere.

Comparamos tiempos y con ello guerras sucesivas. Queremos saber el futuro.

Lo primero que cambiará, ya lo está haciendo, es la palabra. La Inteligencia Artificial es el siguiente paso y los anuncios ya están en su red. La palabra es el engaño, la música que atrae y anula el pensamiento: IA.

La guerra será inteligente, ¡qué cosas! y se matará sin muerte, solo hará falta el dominio de la distancia, la palabra será el vehículo que nos hará esclavos de quienes la manejen.

Los drones, los hay de variados  modelos y fines, llevan distintas cargas: unos palabras, otros la explosión de siempre. Ambas son lo mismo: muerte. Se lanzan desde el poder; que tiene distintas versiones. La ejecutiva y la mediática con sus distintos lanzadores. Son el poder que esclaviza si lo aceptas.

Son tan antiguos como Apolo, el que mata de lejos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

02 julio 2024

LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA: ANTECEDENTES Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Ley de Memoria Democrática

Considero que es uno de los mayores ataques perpetrados a la democracia desde aquel añorado proceso de la Transición: la conocida como Ley de la Memoria histórica, ahora será sustituida por la de Memoria Democrática. El 23F81 a su lado fue un juego de niños que no se sabían la lección ni militar ni histórica. El dinero se escondió cuando vio —una vez más— que «no era eso, no era eso».

En definitiva estamos ante el mayor ataque y robo a la libertad individual hasta ahora conocido. Nos separan y dividen entre buenos y malos. Por cierto; me quedo en el lado de los malos. Tomen nota de mi filiación. Llevan ya demasiado tiempo haciendo listas de unos y otros. Si es necesario moriré como Sócrates: porque se había determinado legalmente. Nunca por haber sido condenado caprichosamente.

«El 14 de abril de 1931 una nación, España, cuya forma de Estado era la monarquía, la Corona más antigua del mundo occidental, de la noche a la mañana se levanta republicana y el Rey, sin más, dice que se va, hace las maletas, se embarca en Cartagena y desembarca en Marsella. El barco que le lleva luce la bandera de España roja y gualda; en el momento en que Alfonso XIII desembarca es arriada, izándose la republicana.

Adiós a la Monarquía

Si la situación no era fácil de entender más difícil iba a ser construir a partir de ese momento el edificio del nuevo Estado que entraba en un periodo de provisionalidad que acabó en permanente inestabilidad. Hasta hoy. Aquello que parecía que iba a traer paz y sosiego, evitar el derramamiento de sangre, fue degenerando, día a día, hasta convertirse en la peor de las guerras. Después de 90 años de aquello, nos persigue políticamente, sin conseguir reducir los hechos a una lectura de la historia de la que extraigamos consecuencias, errores, y alcancemos la verdad, sea cual sea, sin arrojárnosla unos a otros, con sentido histórico y documental» (La guerra civil en el Norte… General Dávila).

Difícil reinado el de Alfonso XIII. Por todo; sobre todo por el apoyo que tuvo de los que tanto le querían. Nos vemos abocados a lo mismo.

¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no me digas que no te aviso…

¡Bendita España, que pare y cría los hombres armados!, exclama Francisco I de Francia, derrotado en Pavía, cuando llega prisionero a Madrid y ve por sus calles a los niños jugando con espadas de madera.

Coraje, valor y honor, nunca nos han faltado. En casi todas las ocasiones era lo único, porque espadas, ni de madera. Cuando eso coincide con la pérdida del honor se alcanzan metas como la actual.

Flandes, Filipinas, Cuba, África. Por allí han pasado las Armas y las Letras: Gonzalo Fernández de Córdoba, el Duque de Alba, don Juan de Austria, Pedro Calderón de la Barca, Miguel de Cervantes, Lope de Vega o Enrique de las Morenas y Fossi; general Martínez Campos, general Weyler, almirante Cervera, Comandante Benítez, y miles de anónimos soldados, « ¡No hay un puñado de tierra/sin una tumba española!».

Honor, coraje y valor. Ahora sigue habiendo grandes soldados… y generales, pero no se les ve en demasía. Digo en la intelectualidad, no vaya a ser que me tomen como espadón.

Canalejas replicaba: — ¡Entonces callen tantos himnos de gloria al ejército, cantadle menos, pero respetadle más!

Hubo nombres heroicos en los dos bandos, generales con honor que entendieron lo que es una guerra y su final. Soldados todos, mientras tuvieron un ejemplo a seguir, si les hablaron de honor y dignidad, cuando no eran forajidos los que ostentaban el mando a base del pistolón que colgaba de su cintura.

Era a España: el respeto. El mismo que acaba en guerra cuando no se tuvo, cuando no se tiene.

¡Tanta gloria!, ¡tantos honrosos nombres! de nuestra historia para ahora ser pisoteados por los cerdos.

 El PSOE

El Partido Socialista Obrero Español conocido por sus siglas PSOE está dando la vuelta al calcetín de la convivencia. Quiere guerra y guerra tendrá. Los mismos que hicieron una cosa hacen ahora la contraria. Ya no les sirve la Transición. «El poder tiene recursos para todo…, ofrece muchas posibilidades. Todo el secreto está en saber manejar los dispositivos legales».

Debe verse al adversario en toda su plenitud: J.L. Rodríguez y P. Sánchez no tienen plenitud. Simples portatirsos llenos de vanidad, muy fáciles de manejar, uno desde las pasarelas de la (mal)-intencionada inclusión y el otro desde los oscuros conventos. El dinero lleva a lugares insospechados, penetra hasta en las clausuras.

Bien conocido es que la repetición de la guerra, cambiar los hechos, dio comienzo con la nueva artillería manejada por los cañoneros: se fundaron medios para extorsionar —siguen en ello los accionistas— con misiles que compran los del dinero oculto; es el arma principal del combate porque todos dependen de la política, de colocar a sus generales de plomo, a caballo si es posible —que se lo crean—, en la Moncloa. El monclovita a caballo solo tiene que pasear su grotesca sonrisa y las órdenes ya las recibirá de forma permanente y oportuna para apoyar y proteger a las unidades (ahora conglomerados o algo escondido como empresa) que el dinero debe apoyar desde la acción política, que para eso se le nombra general en jefe, con sede en Moncloa. Es la interpretación nueva de la moral. Ya no sirve la de Confucio en la que «solo los caballeros son aptos para gobernar con criterios morales y competencia intelectual». Esa cualificación moral e intelectual ahora la reparten los bancos del poder en sus oscuras reuniones.

No hay futuro. El camino está marcado y solo queda seguir la senda: «Muchos guijarreros, pocos adivinos» (Zenobio, V, 75; Apostolio, XIV, 68b). Delincuentes.

«No hay que abusar de la Historia», dijo Villaverde en plena Restauración. Temía mirar atrás para agacharse a recoger piedras que lanzar. Munición falseada al dictamen.

Acaba diciendo Napoleón: «Yo vencí a los alemanes y a los italianos, vencí también a los polacos a quienes ciega su odio frente a rusos y prusianos, pero no he podido vencer a los españoles; en Europa son los únicos que conservan una extravagante afición a la libertad».

¿De qué libertad hablaba?

Comunistas, socialistas, separatistas, anarquistas y pistoleros acabaron con ella.

El 14 de abril de 1931 el Rey se marcha, abandona el ejercicio de sus funciones para evitar un supuesto y posiblemente no seguro derramamiento de sangre.

No había razón alguna; nadie había depositado en las urnas la forma política del Estado. Solo eran unas elecciones municipales. No se le había consultado nada a la República ni a la Monarquía, a nadie le habían preguntado su preferencia. Nunca se sometió a referéndum la forma política del Estado. De unas elecciones municipales manipuladas surgió la forma del Estado: República. En España, como en mayo de 1808, parece que la política se interpreta en los ayuntamientos.

Alfonso XIII, el Rey soldado, se quedó solo. Alguien le dijo que los españoles se habían pronunciado sobre la monarquía, aunque nunca dijeron nada porque nadie les había preguntado.

Ya estamos unos enfrente de otros:

«Recordad en todo momento que las páginas más gloriosas de nuestra historia las ha escrito la Infantería con la punta de sus bayonetas».

Son «Fogatas de viruta», bromea Alcalá Zamora cuando arden las iglesias y conventos. «Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano», apostilla Azaña.

«Habría que preguntarse desde cuándo empieza a deslizarse en la mente de los españoles la idea de la radical discordia que condujo a la guerra. Y entiendo por discordia no la discrepancia, ni el enfrentamiento, ni siquiera la lucha, sino la voluntad de no convivir, la consideración del “otro” como inaceptable, intolerable, insoportable. Creo que el primer germen surgió con el lamentable episodio de la quema de conventos el 11 de mayo de 1931, cuando la República no había cumplido aún un mes» (Julián Marías. La Guerra Civil. ¿Cómo pudo ocurrir?).

Ortega y Gasset dejó claro los términos del problema, pero ya era tarde: «Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión».

Agenda 2030: la República

2030. La Agenda 2030, incluido su Director general de Políticas Palanca (no es tomadura de pelo, el cargo existe) no es sino el Arco Triunfal por donde entrar en los cien años de aquella República ilegal e instaurar por la misma vía la de 2031, cien años después. Quizá cambie Cartagena por Torrejón, pero el destino será el mismo: el destierro. Nadie moverá un dedo. Como ahora vemos y vimos entonces, y el dinero seguirá en los oscuros fondos: que dirigen las naciones. Quiero decir los Estados. Ya no hay naciones ni gobernantes, sino esclavos y señores. Oclocracia de Polibio, pero controlada, sin que se vea demasiado.

Llegar al poder y manejar el Congreso de los Diputados, un Legislativo así convertido en Ejecutivo, sin oposición,  es el mayor peligro porque todos, todos los poderes, los grandes y pequeños, la fuerza y la ética, la ley y la estética, el favor o la cárcel, dependen del Ejecutivo, incluso del jefe del Ejecutivo.

Paso a paso han acabado con la Transición. Y la democracia. Condenada.

¿Por qué la Monarquía es su objetivo? Porque ha dado a España una gran estabilidad desde su instauración en 1975. Y lo más importante: moderación y un lugar internacional.

Algo que va contra su objetivo. ¿Cuál es?: la conversión de España en una nueva base comunista que amenace el sur de esta meliflua Europa que cada vez está más rodeada de peligros y con menos fuerza moral y material para su defensa.

No hace falta ser un vidente para darse cuenta que Europa está inmersa en el canto del cisne y sus propios socios huyen buscando fortaleza en sus Ejércitos y en sus economías, que beneficien a su Nación (con mayúscula en este caso).

Esto, señores, se acaba. Si es necesario moriré como Sócrates: porque se haya determinado legalmente. Nunca por haber sido condenado caprichosamente. Como pretenden.

Lucharé hasta el final.

¿Me siguen? ¿Cuántos?

Empiezan las vacaciones, aunque alguno es lo único que ha hecho en su vida: vacacionar en La Moncloa o en sus equivalentes.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

01 julio 2024