LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

«MEMORIAS REALES». Publicado en el Diario «La Región» de Orense por Rafael Dávila Álvarez

https://www.laregion.es/opinion/memorias-reales_1_20251106-4047048.html

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LA VOZ DEL REY. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Este artículo ha sido publicado en este blog más de una vez. Publicarlo de nuevo es un simple barómetro que nos dice no solo la temperatura, sino la predicción de futuro a raíz de lo que vemos. Ya no hablamos de reyes, lo hacemos del porvenir de España. Y lo hacemos porque los cimientos de esta vieja y sabia nación están siendo corroídos por algo peor que la carcoma. Nos llaman exagerados, dicen que España va mejor que nunca y no sabemos de lo que hablamos.

Estamos bajo la esclavitud del miedo. Es mucho el poder conquistado y el temor alcanza a todos por igual desde los palacios a las más humildes viviendas. Es una vieja historia muy bien montada y ahora de plena vigencia. Nos han dividido y nos hemos entregado. Nos han descabezado y ya sin nadie que nos represente, alguien que ondee como la bandera, que sea nuestro símbolo, que grite cuando deba y apacigüe cuando pueda, la soledad se muestra como incertidumbre y desconocimiento de lo que queremos. No crean que ellos quieren una república; no, en absoluto. Quieren instalar un régimen  en el que se legisle, se juzgue y se dé seguridad y defensa al dictado. Dictar es su ley y el que no obedezca será reo de culpa. Claro que parece que nos gusta entregar nuestra libertad para que sea gestionada por el señor que dicta. Abran los ojos porque de nuevo se abre otra campaña de acoso y derribo para ocultar las próximas sentencias si es que los jueces logran mantener su independencia.

Es el momento oportuno para recordar la figura del Conde de Barcelona. Hoy cobra plena actualidad para la política de Estado lejos del oportunismo y ramplonería de los discursos de partido.

Era el año 1993 cuando Don Juan de Borbón recibía la Medalla de Oro de Pamplona. Se le había acabado la voz pero providencialmente el entonces Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón,  leyó en voz alta sus sentimientos. Todo un símbolo. Pocos lo vieron  y menos entendieron aquél simbolismo. Juntos, un Rey que lo fue en la esperanza, el Rey de España y un Príncipe que iniciaba el camino. Cedió la voz Don Juan y cedió definitivamente el futuro; lo hizo en este caso en su nieto Don Felipe, libre de todas las cargas del pasado. Se cerraba el paréntesis de la historia reciente buscando el definitivo futuro. La monarquía española, la heredada, la instaurada y la esperanzada; tres historias en tres reyes para España, tan distintas que parecían tres Españas.

Don Juan hablaba desde el silencio y, sin voz, la gravedad de su mensaje la podían percibir todos los que quisieran escuchar y entender. Ya no hablaba de España, su devoción, ahora hablaba de la unidad de España, su preocupación.

Nadie le escuchó; los laureles ensordecieron a los consejeros, muy activos en épocas de recolección. Don Juan pudo ver la realidad al evadirse de todos ellos. Conocía muy bien lo que significa estar rodeado de tantos consejeros expertos en malos consejos. Sólo le quedó el mar donde aprendió a leer los horizontes de acontecimientos. Y con él guardó la historia de una España que se le escapaba mientras más la deseaba.

La unidad de España, repetía incansable, por encima de la enfermedad, por encima del silencio, incluso por encima de la imprudente prudencia de algunos.

La transición superada, decían algunos, España navegaba con buen rumbo y velocidad de crucero, pensaban todos. Nadie había visto al sembrador que por las noches esparcía su semilla de cizaña por los campos de cereal. La transición ni siquiera había comenzado a germinar y ya todos auguraban una espléndida cosecha. La unidad de España, repetía Don Juan a punto ya de coronar su historia.

El Rey Juan Carlos captó de inmediato el mensaje y consciente de la gravedad de las palabras de su padre repitió incansablemente el mensaje de unidad. He repasado los discursos de Navidad y Pascua Militar desde aquél año noventa y tres; nunca ha dejado de apelar a la unidad de España. Pero por mucho que se hable de la unidad, nada se logra si los campos están sembrados de la semilla de la secesión que acabará ahogando a las espigas de la unidad. No era ese el sentir popular, entonces ni ahora, pero una élite político-económica ha logrado jalear a los ácratas que gustan militar en el sindicato de los gorriones donde ellos se alimentan aunque nadie coma. Esta es la otra historia, la de la España reciente.

La Transición significaba cambio, el paso a un sistema democrático solidario y de respeto. Para ello, lo primero y fundamental era tener una Ley y respetarla. Y se hizo la Ley pero no el respeto democrático de cumplirla. Razones de carácter visceral, vuelta al revanchismo y al enfrentamiento. Los que deberían ser hombres de Estado han resultado ser agitadores de barrio que juzgan según sus intereses de partido o con la imposición de su minoría sobre el conjunto. Es su democracia. Esta es la historia que ahora se abre.

Diez años lleva en el Trono Don Felipe. La transición de reyes se ha hecho con seriedad y oportunidad. Estamos ante la verdadera y nueva historia de España, ante el futuro de varias generaciones. No hemos vivido una transición como todos creíamos. Hemos vivido una incertidumbre.

La transición empieza ahora… la incertidumbre que no ha desaparecido. Lo avisó Don Juan, lo cultivó el Rey Juan Carlos y será la preocupación del Rey Felipe VI: la unidad de España. Historias hay muchas, España una, única e indivisible; sí no, ni hay España ni hay Historia.

Ni Rey ni República, no habrá nada de nada.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

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A ESPAÑA SE LA SIRVE DE MUCHAS MANERAS. ALGUNA SIN PERDÓN NI OLVIDO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No parece que lo de «A España servir hasta morir» sea una lección aprendida. A aquel extraño, por decirlo de alguna manera, ministro de Defensa le dio un ataque de caspa cuando le llamó Artur(o) y le dijo aquello de «Oye ministro o quitas eso de los catalanes montes o te quito a ti en 24 horas». No hizo falta ni cinco minutos. El extraño ministro, el de la caspa, muy dado al móvil, a movilizar a cualquier hora del día o de la noche a sus vasallos, que eso pensaba de los uniformados, dio la orden del desorden y contra la patria, como si fuese el poeta de la despedida que quiso componer metiéndose donde nadie le esperaba. Se retiró no el lema, sino todos los montes de España, se retiró la idea de servicio y se hizo en el lugar más sensible para nosotros, la Academia de Suboficiales del Ejército, sólido paraje donde se forma el escalón clave y básico de todo el Ejército. Sin rechistar. La Cúpula temblaba y la tropa miraba sin saber cual era la dirección de ataque. Que ya no había ataque ninguno y mejor era morir que matar. Desde entonces, sin que nadie se haya dado cuenta, la desmilitarización se enseña en los colegios y guarderías. Lo peor: en las Academias Militares y en los Centros de Formación. Conviene no olvidar de donde venimos para sabe a donde vamos. Acabar con España suena a ¡Ala! ¡Qué dice este tío! Pues eso sobrino. Que a España no se la sirve, sino que uno se sirve de ella hasta dejarla seca, y para ello un botón de muestra. ¿Cual? Tremendo el trabajo que tiene el Supremo y, a la par, el de un poco más arriba para deshacer sin vía jurisdiccional lo que la jurisdicción sentencia. !Ah!

A España no se la sirve, se sirve al Gobierno de turno, socialista zapaterista o sanchista y sus ministros son ejemplo de esa entrega luchando en lugares insospechados para no dejar sospechas. Véanlo a diario en su taza de café.

Somos fruto, consecuencia, de aquellos tiempos del ministro que retiró el lema «A España servir hasta morir» y conviene no olvidar aquello ni a los uniformados que tragaron con la infamia y que después de sus acenso se colocaron o colaron por lugares donde el servicio se entiende en sentido inverso al que las Reales Ordenanzas exigen a quien besa la bandera en juramento de vida hasta la muerte. No los olvido por muchos lugares insospechados, sin sospecha, que hayan ocupado y, aunque sigan mamando de la vaca que les ha llevado a olvidarse de todo menos de ellos. Cualquier día hago una lista y la muestro. No con mala intención, sino con la se servir, cosa que ellos nunca supieron si no era en ese sentido inverso, ese  que les ha engordado su cuenta corriente mientras adelgazaba la de  la patria. Puedo dar nombres de los vasallos de aquella época, culpables no solo de retirar el mandato del servicio irrenunciable de morir por la patria, sino que desmilitarizaron la milicia a cambio de un plato de lentejas. Frio.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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5 noviembre 2025

LAS MEMORIAS DE UN REY. Rafael Dávila Álvarez

 

Todo recuerda a la tragedia clásica. La falta del coro en un libro de memorias suele ser sustituida por los medios, la crítica, coro moderno que, dividido y enfrentado, canta en interpretación alejada de la épica. Insultos en Do mayor. Así una biografía se convierte en tragedia y se representa en la calle como siempre lo ha sido la teatral monarquía española. Quizá asistamos a su última representación cuando divinizada, malhadada, apasionada muere en suicido.

¡Adiós, recuerdos de la patria mía!

El coro presiona y el tiempo todo lo tapa y todo lo descubre. El baño en malas aguas destempla los aceros y llega el momento en el que no caben en un saco honra y provecho.

Canta el otro lado.

¡Quién quita la nube de pena que ayer te nubló! Es lástima que no todos los hombres en este puerto de amistad confíen.

«Hallamos los rebaños degollados y sacados, con mano violenta, de los apriscos donde se encerraban. De lo cual todos échanle la culpa».

Había perdido la armadura de Aquiles. Ya no estaba aquel que se la compuso para seguir y modelar Troya a su manera.

¿Pero como dio sobre las reses?

-Me privaste de las armas mías, pero en su mal los propios míos veo; que nosotros el tiempo que vivimos no somos sino imágenes y sombras, sino de algo mucho más extenso que el corto tiempo que cuidaste el aprisco.

«La infancia y el amencia anestesian todo sufrir, más la cordura en cambio sentir nos hace el gozo con la pena». «Que ningún general, y mucho menos los que causan mi ruina, se aprovechen de alguna de mis armas. Tú, […,] poseerás mi escudo tan famoso que un día blandirás con mano fuerte. Las demás armas enterradlas conmigo».

-Sé prudente.

-Me dolieron tus palabras afiladas. Van pasando los años y el cansancio me oprime, y pierdo la esperanza de verte antes de irme a la mansión del Hades de quien nadie se exime.

A su tiempo todo dolor cauteriza. Ya es tarde para llantos, pero la palabra y el recuerdo permanecerán por encima de los tiempos. No será fácil olvidar los tiempos coronados cuando éramos una nación unida capaz de seguir un camino.

¡Adiós recuerdos de la patria mía!

-Si vivo no pudimos dominarle, ahora que acabado está le mandaremos, aunque tu te opongas. Nunca más acataremos las suyas.

-No es tiempo de lamento, pero eso no significa que tenga que callar y aceptar el castigo sin reconocimiento a méritos propios, no de otros. No podéis negarme sepultura.

Combatí por los santos juramentos que me ligan a mi tierra y aún desnudo me basto para derribar a traidores que se cobijaban en mi sombra.

¡Ay que pronto fenece para un muerto la gracia que merece entre los vivos!

Él hizo entonces lo que nadie pudo por vosotros y todos se lo reconocisteis. Él, él sostuvo el duelo y por su valor excelso se hizo digno de alabanzas.

Ahora merece todo honor, pues, en justicia, y en negarle la tierra no le ofendes a él sino a todo un pueblo, que no es de nobles tomar venganza cuando representas más de lo que tú eres o crees ser.

-Para cuando hayas alcanzado cierto conocimiento, habrás padecido previamente graves penalidades.

Hay un tiempo público para todos (Heidegger), una sucesión de amaneceres y anocheceres. Surge y desaparece. Tiene un carácter extático, pero no siempre es así.

Las monarquías han ido parejas al tiempo con el territorio que coronaban construyendo una continuidad, eslabón que enlazaba el ayer con el mañana.

Algo tan sólido es impensable que pueda ser roto por una voluntad que se empeña en no mirar el tiempo y romper los amaneceres. Sumergirse en la oscuridad y romper con todo. Todo es nada.

-Cuídate de quien ha heredado las armas.

Termina el coro. «Y los mortales todos aprendan que nadie augura lo que le importa».

Todo está en Ayante (Sófocles): el héroe derribado.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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4 noviembre 2025

 

 

A POR DON JUAN CARLOS Y LA CORONA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Sé que muchos permanecen en silencio como si la cosa no fuese con ellos. La honradez del funcionario se paga con una palmadita en la espalda y la sonrisa de falso cariño. Luego el fino hilo que lo une al deber es cortado con certera tijera y cae al abismo de la indiferencia. El funcionario, rendido de caricias, sonríe cuando sabe que sabe, pero nadie sabe que él sabe ni siquiera él mismo supone el valor de lo que sabe hasta que desaparece con todo lo que sabía que, en definitiva, como nadie lo sabe, es nada.

Siempre hay traidores entre los que menos saben porque desde un principio se sabía de ellos. Estamos a punto de quitarles la careta. Nada hay oculto que no se acabe sabiendo. No es un mensaje ni una amenaza sino historia archivada.

Todo.

Todo lo que ocurre en estos momentos contra el Rey Juan Carlos no es sino la continuación del Decreto: «Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España, quien, ejercitando los Poderes de su Magistratura contra la Constitución del Estado, ha cometido la más criminal violación del orden jurídico del país; en su consecuencia, el Tribunal soberano de la nación declara solemnemente fuera de la ley a don Alfonso de Borbón Habsburgo-Lorena; privado de la paz pública, cualquier ciudadano español podrá aprehender su persona si penetrase en territorio nacional. Don Alfonso de Borbón será degradado de todas las dignidades, honores y títulos, que no podrá ostentar ni dentro ni fuera de España, de los cuales el pueblo español, por boca de su representación legal para votar las nuevas normas del Estado, le declara decaído, sin que se pueda reivindicarlos jamás, ni para él, ni para sus sucesores. De todos los bienes, acciones y derechos de su propiedad que se encuentren en territorio nacional, se incautará en su beneficio el Estado, que dispondrá del uso más conveniente que deba darles. Esta sentencia, que aprueban las Cortes Soberanas Constituyentes, después de sancionada por el Gobierno Provisional de la República, será impresa y fijada en todos los Ayuntamientos de España y comunicada a los representantes diplomáticos de todos los países, así como a la Sociedad de Naciones».

Firmaba la sentencia, como presidente del Gobierno de la República de España, Manuel Azaña el día 26 de noviembre de 1931. El Decreto se había aprobado en las Cortes con nocturnidad: a las tres cincuenta y cinco minutos de la madrugada del 20 de noviembre de 1931.

La manipulación electoral a los municipios españoles fue un golpe de Estado dado en abril de 1931 que se repitió en octubre de 1934 cuando la derecha salió ganadora, esta vez en elecciones nacionales. La farsa de las urnas, que en España eran chisteras de mago, tuvo su continuidad en febrero de 1936. Los del PSOE (llámenlo como quieran, pero  así queda más claro) después de tiempos de quemar iglesias y asaltar conventos perdieron la guerra y no perdonaron el regreso de Don Juan Carlos, nieto del que había sido declarado «culpable de alta traición», y desde ese momento esperaron pacientemente para hacer uso del mismo argumento y preparar su salida irreversible de España. Don Juan Carlos venía de la mano de Franco, Franco coronó a Don Juan Carlos, que a su vez es toda una dinastía. Así, con ellos, llegó la Constitución de 1978

DON JUAN CARLOS I, REY DE ESPAÑA, A TODOS LOS QUE LA PRESENTE VIEREN Y ENTENDIEREN,

SABED: QUE LAS CORTES HAN APROBADO Y EL PUEBLO ESPAÑOL RATIFICADO LA SIGUIENTE CONSTITUCIÓN

Que  dice: «La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria». «El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes».

Inolvidable. Insuperable. Inadmisible. Intolerable. Inaguantable. Insoportable.

Sobre todo cuando la historia se revuelve contra ti, que te creías el rey de todo el mundo al alcanzar un cargo mientras habitabas la temporalidad del funcionario que fue descubierto cuando ya su carrera llegaba al fin.

Vuelvo a recordar las palabras de Tierno Galván: «Hay que aceptar la Monarquía como el mejor y más fácil puente hacia la democracia. Luego ya veremos».

Veremos es Zapatero. Veremos es Sánchez. «Veremos», es el Gal y y la coronación de la ETA. Veremos es el imperdonable «Tranquilo, Jordi, tranquilo». Veremos es el dominio de los Poderes del Estado. Veremos es el Golpe de Estado del 2017. Veremos es Puigdemont. Veremos es el indulto. Veremos es la amnistía. Veremos es lo que nos queda por ver.

Pero el «veremos» pendiente es la Monarquía, que trajo la democracia a España, no es democracia, que solo solo lo son «ellos y sus circunstancias». Lo estamos viendo y lo veremos. Azaña pensaba, mal intencionado, soberbio, pero pensaba. No sé qué es peor; Zapatero y Sánchez no tiene esa capacidad y se rigen por sentimientos mal condimentados y muy peligrosos, de esos que a la postre dicen «No era eso, no era eso» cuando destrozan una nación y ponen tierra o mar por medio, a salvo y con dinero. Al fin, la tristeza es su fortuna. Nada hay peor que un tonto con alto coeficiente de inteligencia y que escale en el poder político o en el militar si le sirve de puente para esta.

La maniobra inicial, muy antigua, se recondujo cuando vieron una brecha de debilidad en la fortaleza y se dirigió desde el más poderoso de los despachos ocupado por ese exclusivo coeficiente intelectual tan elevado como perverso.

No es de extrañar que haya surgido de repente el terremoto mediático contra Don Juan Carlos. Como no pudieron con la ley van a por él con la trampa. Nadie se da cuenta porque no hay secreto mejor escondido que el que se publica, si es en el BOE aún más. La Zarzuela ya firma como una máquina, en automatismo, sin voluntad ni criterio propio, al vaivén de una ola convertida en sunami.

Por muchas vueltas que le den, por mucha democracia que nos rodee, jamás pensarán en una monarquía parlamentaria que para ellos no la trajo la Constitución, su papel mojado, que interpretan pero no cumplen, sino que la Constitución vino, como la Corona, de la mano de Francisco Franco. Constitución, Corona, Iglesia. ¡Ni lo sueñen! Tarde o temprano se la llevarán puesta. Ahora buscan y buscan datos en la basura, pagan y muy bien a quienes les cuenten, los buitres salen al oler la carnaza (yo sé. yo vi, si te cuento cuando…) en dinero, amoríos, luego en el 23F, más tarde en el atardecer de la vida, que hasta ahí llega su maldad.

Lo suyo es reventar los archivos, los dosieres, las citas escondidas, los pasos por la frontera del sur, los vuelos oficiales, las maletas en las bodegas de los aviones, las cuentas bancarias o no bancarias, los paraísos fiscales, las cacerías, la cuesta de las perdices, los armarios de algunos, los reservados y hasta las tumbas.

Abrieron la de Franco y fue todo un símbolo. Nadie movió un dedo. Esa es España. Lo saben.

El rey Príamo ve su ciudad ardiendo y saqueada.

«Cuando vio la ruina de su ciudad conquistada y abatidos los umbrales de palacio y al enemigo dentro de su casa, en vano toma el viejo en sus hombros temblorosos las armas enmohecidas, tiempo ha, por la edad y se ciñe el hierro inútil y lánzase a morir entre los enemigos» (Virgilio. La Eneida).

«Miro atrás y reviso la tropa que aún tengo. Todos me abandonaron agotados y saltaron a tierra o entregaron sus cuerpos heridos a las llamas».

En España ni los muertos pueden estar tranquilos. Mejor que en cada tumba anide una cobra inmortal.

Miren al poder y a los otros. Todos siguen el camino trazado.

Sacaron los restos de Franco del Valle de los Caídos. Los restos de los Reyes de España están muy cerca, en el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Los separaba la sierra berroqueña y el magnetismo del lugar, pero ya en el Panteón de Reyes no queda hueco para más enterramientos.

Es hora de escribir y contar si es que llegamos a tiempo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

CRONOLOGÍA/NÚMERO ACTUACIÓN DE LA UME Y LAS FUERZAS ARMADAS EN RIADA DE VALENCIA Y PROXIMIDAD OTRAS UNIDADES DE LAS FAS A LA ZONA

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CARLES PUIGDEMONT I CASAMAJÓ General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Este verano hubo ultimátum: «O vuelve Puigdemont a España o se acaba nuestro apoyo», comunicaba Junts a Pedro Sánchez. Reunión de urgencia en La Mareta, Illa por lo catalán, Zapatero por aquello de los apoyos «exteriores» y Marlaska por si se les iba de las manos.

Hubo más visitas atlánticas, pero ya las conoceremos. Un lugar oficial de un presidente del Gobierno, aunque sea de veraneo, debe tener un registro de visitas indestructible y de acceso al menos por la Comisión de Secretos del Parlamento. La privacidad solo en un bis a bis o en la taberna de la esquina.

El problema se agrava porque ni la amnistía ni el dinero pueden con el verdadero objetivo: que Puigdemont vuelva a España sin ser detenido y puesto a disposición judicial.

El plazo ha caducado y ya no hay trato. Veremos si hay truco.

Carles Puigdemont sabe que la debilidad es el momento mejor para el ataque. Esperan hasta el turrón. Luego vendrá el año definitivo.

El independentismo busca un símbolo. Ha perdido la batalla y necesita recuperar terreno. Debe izar una bandera, cantar un himno y lanzar la voz de ataque para la victoria, alguien que encabece el asalto final: un símbolo encarnado. Bandera, himno y rey (del condado): Puigdemont.

Carles no significa gran cosa, es un pelele necesario para no dispersar el conjunto y fabricar a su alrededor una imagen que aglutine la lucha contra España. De ahí su importancia. El símbolo es más fuerte que el poder, es el verdadero poder sobre cuerpo y alma. Es la única realidad integradora. De ahí su urgencia y permanente referencia. Los de Junts creen representar  a la sociedad catalana. Muy democrático y común en nuestra querida España, te dan unos votos y ya crees ser.

La cataluña independentista tiene dinero, pero no tiene símbolo y desesperan porque saben que sin rey, conde al menos, no alcanzan. La lengua no es suficiente, se queda corta, notan que disminuye su influencia, hasta en la poesía, no hay manera de llevarla más allá cuando lentamente desaparece. Es ley y vida, más allá de la voluntad. El Toisón no ha sentado bien.

Anunciaban a Sánchez Albornoz la llegada de Don Juan Carlos a Argentina y el viejo republicano, que allí residía, contestaba: «Es España, España que viene a la Argentina».

Carles no es Cataluña. Ni parecido. Roca con Toisón efímero.

Carles Puigdemont es nadie. Nadie ataca con engaño, no con fuerza.

Odiseo se escapa de Polifemo gracias a, por un momento, esconderse bajo la nada. No puede haber integridad nacional cuando no hay nación. ¿Buscan un símbolo de unidad? ¿o de ruptura? Para alguno avanzar en convivencia es aceptar una ruptura, lograrla, aunque sea a base de romper la convivencia, violentamente si necesario fuere.

El llamado pluralismo político se transforma en  enfrentamiento político muy alejado de la pacífica práctica política. Enfrentamiento disgregador. Del enfrentamiento político se ha llegado al social, que es más peligroso. Estamos en la fase final y por ello buscan el símbolo. Quizá no vuelva otra oportunidad de romper con España y convertirse en esa cosa independiente. Bandera himno y rey. El símbolo que represente en este caso la radicalidad, exabruptos, descalificación, intransigencia y fundamentalismo. Quien sabe si algo más.

Carles Puigdemnoit i Casamajó no pasará a la literatura porque representa, o pretende hacerlo, una figura muy manoseada como todo lo que tiene gran significado en la vida. Pretende ser un símbolo, pero detrás no hay nada, todo es España.

Pretenden construir un símbolo para la independencia, para la Cataluña rancia del poder económico, un rey catalán que sea bandera, himno e historia que represente aquello de lo que carece. No es deseo nuevo, que ya encumbraron la bandera de los Pujol, o alguna Roca que jugaba a la tibieza con media sonrisa muy peligrosa mientras otros se introducían por la puerta trasera del palacio principal de Troya para dejar allí su caballo.

El independentismo quiere bandera y no la encuentra. El símbolo que aúne y reúnan voluntades no existe.

Carles Puigdemont i Casamajó es un último intento con el que la rancia clase poderosa y rica, los intransigentes que siguen en Ítaca, quieren llevarse la convivencia.

Sánchez lo tiene mal porque ha querido vender lo que no es suyo y España es una roca muy dura para que cualquier traidor quiera engañarla.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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29 octubre 2025

 

 

MUERTE EN VALENCIA ¿POR QUÉ? ¿HAY LECCIONES APRENDIDAS? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

¿Por qué? Seguimos sin saberlo.

¿Por qué hubo abandono? Hay indicios que nos llevan a pensar en responsabilidades muy graves.

Hace un año asistimos a una tragedia natural que dejó muchos muertos, inasumible e inexplicable porque podrían haberse evitado. Eso es lo que nos obliga a todos a analizar cada día ese atosigante ¿por qué?

Se cumple un año de reproches políticos y de declaraciones inútiles. Los juzgados estarán haciendo lo que deben, las comisiones de investigación andan enzarzándose entre declarantes y sospechosos, pero todavía nadie ha presentado un informe de los hechos, unas lecciones aprendidas, unas conclusiones científicas y válidas para casos iguales o parecidos; volverá a ocurrir. ¿Y la reconstrucción? Si mal va la material parece que hemos olvidado reconstruir esas almas dañadas hasta límites insoportables. ¿Y las conclusiones? Suponemos que las Fuerzas de Seguridad del Estado tendrán hecho su estudio, las Fuerzas Armadas también, la UME es posible, los bomberos y los técnicos de las cuencas hidrográficas, el Centro Superior de Investigaciones Científicas, el de meteorología, en fin sé que son muchos los que han estudiado las razones y las guardan celosamente. Pero nadie las conoce.

¿Y los medios? Los de comunicación. De un tipo y del otro, de ambos lados, los que se llaman neutrales, los limpios de corazón, ¿Qué dicen? ¿Estuvieron imparciales y en su lugar? ¿informaron? ¿O escondieron datos y desinformaron?

Porque solo recuerdo una ventana abierta, un objetivo de cámara dirigido al lugar de la tragedia: Iker Jiménez y Carmen Porter encabezando  un equipo de valientes mostrando, a la vez que ayudaban, una realidad que por otros lados era ocultada o manipulada. Sus imágenes y mensajes hicieron reaccionar a muchos al ver la cruda realidad y entre esos muchos estaban aquellos a los que su deber les obligada a estar allí, pero fueron limitados y no autorizados por quienes les  mandan. Mientras la tragedia sucedía era ocultada y se limitaba la actuación de unidades y de servicios elementales. La política tiraba de recursos propios para culparse unos a los otros mientras la corriente desbordada se llevaba a los muertos a los que nadie escuchaba. En mi indignación lancé una llamada de auxilio que llegó al más alto escalón del ejército y de las Fuerzas Armadas (Artículo) al ver que incluso los ejércitos no reaccionaba cuando la muerte se llevaba a cientos de españoles; estaban paradas, sin reaccionar, patético espectáculo que indignaba incluso a la disciplina. Nunca había asistido a retrasos tan irresponsables e indecisiones que aún no se han valorado y analizado. Los responsables suben en su escalilla de lo inmoral. Tuvimos que ver (no era la primera vez) a algunos mandos militares con cara más de director que de general, en declaraciones más políticas que de soldado.

Las Fuerzas Armadas llegaron tarde y mal. Así de claro. No hubo mando militar que estuvo fuera de su cadena de mando en un único flujo político. Indecisión (¿política estudiada?), desorganización, mala planificación, desorden nunca antes visto; duró más de lo deseable. ¿Reconstrucción? Nada. Un año y todo es guerra política. Si quieres ayuda tienes que ser de los míos.

Ese es el gran problema. Hay míos y tuyos. Hay Estado para unos y para otros Autonomía. Eso habéis elegido.

Todo se hizo en apoyo de una sola idea por parte del Estado, o sea del Gobierno, o sea del Ejecutivo: no hacer nada y si necesitan ayuda que la pidan. El Estado no existió para apoyar a los que no le habían votado.

Fue todo un desastre. Jamás se ha insultado tanto a un pueblo:

«Si quieren ayuda que la pidan«. No había nada. No tenían de nada.

A mi no me interesa a día de hoy el exigible y necesario proceso  judicial porque sé que seguirá implacablemente su camino y dictará justa sentencia; hasta allí donde pueda llegar y no se le oculten los datos. Lo que me preocupa es saber las razones por las que no se ha hecho nada para saber el porqué. Que nadie haya analizado y extraído consecuencias.

Se actuó mal, el Gobierno de la nación española abandonó a los valencianos, manchegos y andaluces. Que se las apañen. Los medios fueron ofrecidos de manera sectaria, cobarde la reacción y solo algunos, muy pocos, lo abandonaron todo para acudir al desastre y abrir la ventana a la información: ejemplo que dio Iker Jiménez y Carmen Porter con todo su equipo de voluntarios.

La muerte es siempre inasumible, pero cuando las circunstancias se analizan fríamente y se llega a la conclusión de que ha habido irresponsables desatenciones, el dolor se mezcla con la indignación dando lugar a un episodio que exige una respuesta.

La tragedia ocurrió en España y era España la que tenía que dar respuesta, como lo hicieron miles de ciudadanos anónimos que con escobas y palas acudían cada día a prestar ayuda mientras ese llamado Gobierno buscaba como escapar del lugar y desviar el objetivo hacia otros.

¿Por qué? ¿Volverá a ocurrir? No lo duden. En el año 2014 se había ensayado una catástrofe similar en aquel mismo lugar. Nadie aprendió ni sacó conclusiones. Olvido.

Ahora un funeral de Estado, que nadie sabe lo que es eso, sino para volver a escenificar el abandono y oficializar el auténtico olvido.

Almas sin reconstrucción que esperan sentadas en la puerta de sus arruinadas vidas.

Podía haberse hecho algo más. Abandono absoluto.

Vosotros que distribuisteis las ayudas a vuestro antojo y ventajoso resultado quedáis señalados para siempre.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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27 octubre 2025

 

PREMIOS PRINCESA DE ASTURIAS 2025: LA NUEVA VOZ DE LA CORONA ESPAÑOLA. Julio Serrano Carranza Coronel de Aviación (R) Ejército del Aire y del Espacio

 

 

 

La ceremonia de los Premios Princesa de Asturias es un acto de referencia en todas las escuelas de protocolo y organización de eventos por su precisión, coordinación y puesta en escena de una gala que van más allá de una simple entrega de galardones. Los artífices de tan exitosa ceremonia son la Fundación Princesa de Asturias, la Casa de Su Majestad el Rey y el Ayuntamiento de Oviedo y el Principado de Asturias, en una coordinación digna de ser elogiada y tomada como ejemplo.

Cada año, la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias no solo reconoce la excelencia en ámbitos como la ciencia, la cultura o los deportes, sino que pone de relieve también los valores cívicos que desean impulsarse desde la institución en la sociedad actual. En la edición de 2025, ese momento ha cobrado una dimensión especial: el rey Felipe VI, tras más de cuatro décadas vinculadas a la gala, ha pronunciado un discurso con marcado carácter de transición, mientras la princesa Leonor ha intervenido con un estilo más personal, juvenil y generacional, anunciando de facto una nueva etapa.

El discurso del rey Felipe VI: valores, relevo y democracia

En su intervención en el Teatro Campoamor de Oviedo el pasado viernes día 24 de octubre, Felipe VI ha subrayado diversos ejes temáticos. Desde mi punto de vista, el monarca aprovechó el acto para exponer con mucha claridad una serie de ideas fuerza que han calado más allá del auditorio ovetense. Una de ellas fue que “La educación en valores como gran pilar de la convivencia democrática”. Con ella expresa que, lejos de centrarse solo en el éxito individual, el premio y la gala tienen sentido en tanto “enseñan” —como él dijo— el camino a seguir, la hoja de ruta para lograr el éxito.

Otra de las afirmaciones más relevantes fue que: “Vivimos en un mundo que se debate entre dos extremos que son, por igual, inquietantes: por un lado, el individualismo radical (…) y, por otro, una pulsión globalizadora que todo lo homogeneiza.” Aquí plantea el reto central del momento histórico: preservar la dignidad del individuo sin renunciar al sentido de comunidad; defender la diversidad frente al empobrecimiento homogéneo de lo global.

El rey también ha hecho un gesto simbólico y directo hacia su hija Leonor: “Me corresponde —creo yo— ir cediéndole ya este espacio, como heredera de la Corona y como presidenta de honor de la Fundación desde hace once años”. Con esas palabras, Felipe VI marca un relevo generacional que, aunque gradual, está ya en marcha. Y lo manifestó “con la emoción de padre y de rey”.

En resumen, el monarca convierte su mensaje en un puente entre generaciones: afirma que seguirá “presente o no” vinculado al premio, pero reconoce que “ha llegado su momento” de ceder protagonismo.

El discurso de la princesa Leonor: modernidad, generación y responsabilidad

La princesa Leonor, heredera de la Corona, ha intervenido —como ya lo había hecho en ediciones anteriores— con una inquebrantable voluntad de conectar con su generación y con los valores que quiere representar. Su estilo resulta más joven, más cercano, a la vez que, institucional.

Una de las frases más comentadas ha sido: “Soy de la generación Z e hija de una equis y un boomer”. Con humor y naturalidad conecta con su público y define su propia identidad. Para los no habituados a estos términos lingüísticos, la generación Z es el grupo demográfico nacidos entre los años 1997 y 2012, también conocidos como “centenials” o “post-milenials”; y que se caracterizan por haber crecido en un mundo dominado por la tecnología digital, internet y los dispositivos móviles. Distinto al de sus padres, dado que la reina Leticia pertenece a la generación X, nacida entre los años 1969 y 1980, en plena crisis de los años 70 de la transición española. Y S.M. el Rey, en las filas de la generación boomer o baby boomer, nacido entre los años 1946 y 1964, con un crecimiento explosivo en la tasa de natalidad (baby boom, en inglés) tras la II Guerra Mundial y que creció con la TV en blanco y negro y sus famosas series televisivas.

Otra frase de gran relevancia fue: “Permitidme que, en tiempos de inmediatez, de fugacidad y de virtualidades, os escriba una carta a cada premiado”. Aquí, la princesa Leonor propone ralentizar la velocidad del mundo digital, recuperar el valor de la reflexión, del mensaje personal. Escribir una carta de puño y letra, sin teclear un ordenador, con bolígrafo o pluma, conectando sus ideas directamente con el mejor estilo epistolar.

Y un llamamiento quizá fundamental y muy atrevido a su generación: “Reclamamos salir de la trinchera y sacudirnos el miedo para construir confianza y unión.” La frase “salir de la trinchera” es clave: no quedarse en el bloqueo, en el inmovilismo conformista, en la zona de confort, sino avanzar con espíritu de iniciativa, a través del diálogo, con confianza, sin miedo al cambio.

Y lo dice nuestra Princesa de España que sabe muy bien lo que es el esfuerzo personal y el trabajo duro para lograr alcanzar su sueño, saliendo de su zona de confort. Así lo ha demostrado en su formación universitaria e integrada en las formaciones de la Academia General Militar de Zaragoza, navegado en el buque escuela Juan Sebastián Elcano con los guardiamarinas de la Escuela Naval Militar de Marín, Pontevedra y que sigue formándose actualmente como aviadora en la Academia General del Aire y del Espacio de San Javier, Murcia.

La Princesa Leonor también se dirige a los valores comunes: “La convivencia no es fácil, pero es el único camino para lograr el progreso compartido”. Un mensaje claro a su generación: no basta con la individualidad, sino que la acción colectiva importa.

En su discurso se repite también la alusión a las “hermanas cómplices”: “Las hermanas cómplices son nuestras grandes compañeras de viaje”. Con ello no sólo habla de la relación entre personas, sino de una metáfora para generaciones, para el colectivo femenino, para la fraternidad en un sentido amplio.

Podríamos enlazar este mensaje con aquellas mujeres que formaron parte de generaciones precedentes, que sí tuvieron que “salir de sus trincheras” para conquistar espacios; y decir que la heredera al trono les dice: tomad el relevo, aprovechad lo conquistado, y seguid avanzando. Su discurso propone que la formación, la educación en valores y la colaboración son instrumentos clave donde se cimenta la libertad.

La combinación de su frase “salir de la trinchera” con la alusión a la “generación Z” y al mundo de la “economía de la atención” (cuando dijo que espera “retener la vuestra”) señala un claro nexo entre muchas jóvenes de su generación que viven en un entorno digital, acelerado, a veces atomizado, y el desafío de implicarse en lo colectivo, de construir, de transformar.

La princesa Leonor dirige a las jóvenes un doble mensaje: empoderamiento personal (“luchen por alcanzar sus sueños”) y conciencia colectiva (“no estéis aisladas en vuestra trinchera, salid y luchad juntas”). Ese empuje pretende mostrar que la autosuficiencia no basta sin colaboración, y que el mundo digital no puede sustituir la presencia, la implicación, la voz propia en un lenguaje personal y presencial.

Comparativa y lectura conjunta

Al comparar ambos discursos —el del padre y el de la hija— se pueden apreciar varias líneas, unas convergentes y otras divergentes:

Convergencia en valores: ambos hablan de convivencia, educación, responsabilidad, valores y comunidad.

Divergencia en tono generacional: Felipe VI articula desde la tradición institucional, la estabilidad, el relevo; Leonor lo hace con lenguaje más directo, cercano, casi informal (“hija de una equis y un boomer”), refiriéndose a sus padres.

Relevo simbólico: el rey reconoce que ya es hora de que la princesa Leonor ocupe más protagonismo. Leonor lo ejerce —al menos en el tono— al dirigir una carta a los premiados, asumir roles de liderazgo, convocar en primera persona valores y desafíos.

Mensaje para el futuro: Felipe VI plantea el mundo que viene como un reto de tensiones entre lo individual y lo colectivo; Leonor exhorta a las jóvenes (y jóvenes de espíritu) a no quedarse en la pasividad y en el conformismo sino a actuar, salir de su trinchera, sacudir el miedo al cambio y avanzar.

Conclusión

La gala de los Premios Princesa de Asturias de este año ha marcado un reconocimiento a la excelencia: supone un momento de tránsito institucional y generacional.

El rey Felipe VI lanza un mensaje pausado, institucional, pero también emocional, al ceder protagonismo. La princesa Leonor incorpora una voz renovada, joven, capaz de conectar con otro imaginario generacional, de proponer una invitación activa: “salid de la trinchera”, “luchad por vuestros sueños”, “colaborad para el progreso compartido”.

Para las jóvenes —y para todos— este discurso resuena como una llamada: no basta con soñar, ni con observar; es necesario participar, implicarse, construir juntos. Y dentro de ese reto, la herencia institucional no es un lastre, sino un trampolín para saltar hacia nuevos espacios donde la convicción, la educación en valores y la colectividad tengan el verdadero peso que la sociedad española requiere y demanda.

 

Julio Serrano Carranza Coronel de Aviación (R) Ejército del Aire y del Espacio

26 octubre 2025

Blog:; generaldavila.com

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres murillo

INVIERTAN EN ARMAS. Publicado en el Diario «La Región» de Orense por General Dávila

https://www.laregion.es/opinion/inviertan-armas_1_20251024-4029323.html

Teniente General Emilio Pérez Alamán (DEP), por Teniente (R.) Francisco Montesinos Cuerda. Suboficial Mayor de la BRIPAC

Que dolor. Señor Dios y Jefe Nuestro, gracias por haberme permitido conocer y disfrutar de un JEFE paracaidista al que he querido, admirado y seguido. Todo lo ha hecho bien , y en premio le has concedido tiempo para dejar todo atado y bien atado , ten misericordia, porque ha dado lo mejor de su vida en constante servicio , por España, reflejado día a día en su entrega incondicional a todos, amigos, compañeros, subordinados y familia. Señor te has llevado a un gran Hombre, y te damos gracias por todo lo que nos deja con su vida ejemplar. Hasta su enfermedad y su muerte han sido ejemplares. Ha luchado , como buen soldado, sin perder la esperanza, a sabiendas , de que la guerra contra la enfermedad, era ir ganando pequeñas batallas. Señor , ¿Quién puede tener tantos apoyos?’ ante Ti se presenta un soldado que va de la mano de la Inmaculada, como Infante, de San Miguel como paracaidista y de Nuestro Santo Patrón de Ánimas de Ciegos, como hermano en la fe. Señor, y si encontrases , por debilidad humana, alguna falta, ten misericordia. Un fortísimo abrazo JEFE, D. Emilio Pérez Alamán, que Dios te guarde.

23 octubre 2025

Blog: generaldavila.com

TENIENTE GENERAL EMILIO PÉREZ ALAMAN. ¡PRESENTE! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Ha muerto el Teniente General Emilio Pérez Alamán. Un gran jefe y amigo. Un referente para la milicia que luchó por España bajo su juramento a la bandera hasta el último suspiro. Ni la debilidad que un corazón cansado produce fue capaz de aminorar el ritmo y el impulso hacia su objetivo que fue el de su juramento: España. Entendió la milicia como un servicio a los demás y con ello a España. Sus soldados, sus suboficiales y oficiales, su unidad, lo fueron todo en esa vida que ahora se nos va que, aunque nos quede su ejemplo, será un hueco imposible de cubrir en nuestras filas. Era mucho soldado, no suelen abundar esos hombres tan carismáticos. Fue mi jefe y nos entendimos desde el primer momento con solo la mirada. Luego mi amigo. Formó parte desde los inicios de este proyecto que se transformó en el blog generaldavila.com y en el que se conservarán siempre sus escritos, unos de un fondo otros de otro, todos imprescindibles. He hablado con él hasta el final y estaba entre sus últimos proyectos haber formado parte de ese libro que vio recientemente la luz «De soldado a general» y que no pudo rematar por la debilidad de su corazón. Cada línea estaba a él dedicada.

El Teniente General Emilio Pérez Alamán es historia viva de estos últimos tiempos tan revueltos donde las virtudes de la milicia están a prueba y donde ha habido luchas desconocidas para evitar que nuestra bandera fuese derrotada. Él estuvo en cabeza y nos llevó con su ejemplo a transitar por los caminos del honor y del valor. Era un valiente, pero además sabía por dónde ejercer el esfuerzo principal para alcanzar el objetivo. Porque era un jefe, algo que hoy es muy raro encontrar.

Señalaba con su mirada a los que confundieron la milicia con la fácil dirección y nunca asumieron la entrega que supone el mando. Era un auténtico General. Hubo intentos de apartar su gran figura en esa línea de desmilitarizar lo militar, pero el General Alamán era mucho soldado para olvidarle y su ejemplo ha sido guía para muchos que hoy sentimos su ausencia. Queda su palabra para los tiempos de tribulación que están y nos esperan. Un consuelo y ejemplo.

Se nos  ha ido con las armas en la mano, con su palabra ardiente en defensa de la unidad de España y de sus Ejércitos. Nunca un mal gesto, nunca una palabra fuera de lugar, siempre justo y riguroso, duro y sensible, plantó cara  a la adversidad sin que su pulso temblase ante los poderosos que pretendieron derribarle.

Mi general hago mías tus palabras y tomamos el relevo por y para España.

«Lo más importante es que ese juramento o promesa anida en tantos españoles que sin ser soldados demuestran su valor día a día y sienten en su corazón el significado más profundo del recitado de la canción del soldado del maestro Serrano:

Soldados:

La Patria entera para vosotros sagrada

Palpita en esa Bandera

Que os entrega la Nación

Traidor es quien la abandona

O la vuelve mancillada

Que la Patria no perdona

El crimen de la traición.

Lo escribía el General hace poco más de un año.

Entiendo que estos momentos lleguen y que sigamos el camino sin detenernos más allá de la oración sentida. Hay que aceptarlo, pero hay que asumir el legado de los que han destacado por su excelencia en la misión. Nunca olvidarlos y que sirvan para generaciones que se mueven en un mundo en el que la virtud se esconde y la militar huye de entre nosotros. La muerte no es el final.

En el libro del que iba a formar parte el General Pérez Alamán tenía escrito para su presentación estas palabras:

«Baste decir que el general Emilio Pérez Alamán sería el jefe que me gustaría tener en caso de tener que ir a la guerra. No es necesario extenderme más. Todos saben la complejidad que supone mandar en una situación en la que está en juego tu vida y la de tus hombres además del honor y prestigio de tu nación. No requiere por mi parte más presentación del general Emilio Pérez Alamán«. Ahora toca la despedida y no sé hacerla. ¡Me duele tanto! Dejémoslo y sigamos juntos en esto que aún no hemos acabado de terminar. Con jefes como tu no hay marcha atrás.

Había elegido esta frase en el encabezamiento o entrada de la conversación que en el libro iba a entablar con el General. Encierra su lucha constante por sus hombres. Una meditación: «Desde una colina que domina una llanura sembrada de cadáveres, un general hablando a sus oficiales, apoyado en su lanza: otra victoria como esta y estamos perdidos» (En Ulises de James Joyce).

Mi sentido abrazo a su familia, África su esposa, sus hijos y a todos los que queremos al General Emilio Pérez Alamán. ¡Que tanto lo queremos!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

23 octubre 2025

Blog: generaldavila.com