EL FINAL DE LA GUERRA DE UCRANIA Y DE TODAS LAS GUERRAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Las guerras son las armas. Antes eran los hombres. Los que ahora la hacen por dinero, unos la provocan y exigen otros la ejecutan obligados; incluso alguno queda que lo hace por la patria, <<…morir en el combate es el mayor honor>>. Ahora el grito es al dólar.

Todos los expertos, los serios, saben que Rusia no perdería esta guerra en el plano táctico, que Ucrania nunca ganaría esta guerra en el campo táctico y que la estrategia es volátil y a la postre nadie pierde ni gana, solo hay muertos.

Ahora que las cosas están peor que nunca para Ucrania les confieso que me surgen serias dudas sobre esa victoria táctica. Todo apunta a ello, pero hay factores que ustedes y yo desconocemos; pero todo acaba filtrándose y por rendijas estrechas y profundas, como heridas que no cicatrizan llegan noticias desde los oráculos del Pentágono.

Son muchos los que no entienden ese afán infinito por parte de Europa de echar mano a las armas y sumar muertos sin abrir la más mínima posibilidad a un acuerdo de paz, a un alto el fuego en Ucrania, a vislumbrar un horizonte distinto al de la guerra total. Es extraña actitud y hasta en ambientes militares se llega a calificar de irresponsable postura.

Lo que vemos es una inminente derrota de Ucrania y cómo cada vez Rusia es más fuerte política y militarmente. Una victoria de Rusia debería llevar ante los tribunales a los responsables políticos de la derrota (y de la victoria) por no haber sabido gestionar el futuro de Europa y haber causado esta matanza.

Quedará la llama eterna al sodado desconocido mientras se esconden los conocidos políticos de una guerra que pudo evitarse si hace años se hubiesen puesto los mecanismos que llevaban a cumplir unos acuerdos de futuro.

Esta Europa es militarmente un vergonzoso resto de una Segunda Guerra Mundial sin victoria y un desarme cobarde organizado por políticos corruptos que han engendrado ruina y devastación: mentira.

Ahora pretenden meter en esta guerra a los jóvenes ilusos que hablan de libertad y comparten los falsos sueños que les han vendido. Todo era mentira. El Servicio Militar Obligatorio es solo la trinchera donde ellos pretenden cobijarse, que otros mueran por ellos, que sus cuerpos queden protegidos por los soldados obligados a empuñar las armas.

El único futuro de Europa parece ser la guerra. Estados Unidos está en elecciones mientras el Pentágono se cuida de que la lucha no se abandone. A la OTAN se le caen las vergüenzas y España cae en la indigencia política y militar. Nuestro aumento de presupuesto militar no va encaminado a la Defensa, sino al negocio de las armas, ese donde se cobija la reserva espiritual del socialismo que tira la piedra y esconde la mano.

Me acercan la noticia de que Rusia se da prisa en tomar posiciones porque los Estados Unidos tiene el arma definitiva que como si de la bomba atómica se tratara sectorizará el campo de batalla y allí, en el espacio y tiempo que ellos digan, no crecerá flor ni habrá pájaro que vuele. Un gran foco iluminará el terreno y volveremos a los tiempos en los que Zeus, Afrodita y Apolo señalen el futuro de los hombres. No les cuento una película para el Óscar. Una realidad se cierne sobre los campos de batalla y hay prisa por ver quién llega antes al descubrimiento. Es un secreto que todos saben y por tanto nadie ve ni hace caso.

Resulta que el Olimpo era simplemente ciencia.

PD: «El enigma» es una trama oscura que pretende explicar el «No a la guerra» y el «rechazo a las armas» junto a un afán repentino armamentístico que recorre el partido en el Gobierno. Aquella postura antiamericana ahora se torna en un afán bélico desconocido. Algo nos ocultan.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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11 abril 2024

LA II GUERRA CIVIL DE FRANCO. Libro del general Rafael Dávila Álvarez con editorial La Esfera de los libros

Mi nuevo libro donde después de una rigurosa investigación en archivos nunca antes revisados ofrezco versiones reales y en ocasiones muy distintas a las hasta ahora conocidas. Se podrá estar de acuerdo o no, pero los documentos están ahí para imponerse por encima de criterios subjetivos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

PÁTER HUIDOBRO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Páter Huidobro podía haberse alistado en una unidad menos compleja, de menos riesgo para su sacerdocio y para su vida.

El Páter Huidobro bien pudo dejar el frente después de su primera herida, ya había cumplido con creces su misión. Pudo ver la guerra desde el púlpito de cualquier iglesia protegida. Pero se alistó a la Legión y murió en ella. Quiso encontrarse con el bien y con el mal, con la condición humana al completo y así torcer la barra del inflexible acero para transmitir todo el bien que una guerra permite. Se fue cerca de la muerte, había oído hablar y decir que llega sin dolor, que morir en el combate es preferible a vivir como un cobarde. ¿Quiénes eran esos hombres? Quiso conocerlos y, después de hacerlo, nunca quiso abandonarlos. Quien está casi con permanencia junto a la muerte sufre una transformación que guarda en el silencio de su corazón, como un secreto que solo comparte con quien está preparado para asumirlo.

Forma parte de la revelación que acompaña a los que han abierto las rendijas del más allá, ese que otros solo intuyen cuando el legionario ha traspasado la barrera imposible de dos mundos.

Fernando Huidobro traspasaba a diario aquella puerta con su fe y arrastraba a los heridos de uno y otro bando, animando, acompañando, consolando, rezando, hasta que llegaban los camilleros que se llevaban los cuerpos de unas almas que ya habían sido iluminadas.

La Legión tiene en el Páter Fernando Huidobro uno de los más fuertes ejemplos de valor, entrega y compañerismo nacidos del credo del honor y el valor. Camino de la Santidad arrastra con él glorias legionarias como lo hizo con aquellos hombres que morían en sus brazos de fe.

Arrastras los llevó al Cielo.

Hoy se ha recuperado el proceso de beatificación que solo requiere de algo muy sencillo que depende todos nosotros: devoción. Que nos acerquemos a rezarle, que le pidamos, que le recemos, que cumplamos. Él nos escucha y nos concederá lo que necesitemos.

Sus restos siguen el la Iglesia de los jesuitas de San Francisco de Borja en Madrid, difícil de ver porque en estos tiempos las iglesias están casi todo el día cerradas. Solo se puede entrar por la calle Maldonado y si el acceso a la Iglesia está cerrado, como es norma, arrodillarse ante los restos de San José María Rubio y dejarle a él el recado. Devoción.

Entre todos la imagen de nuestro Santo y legionario volverá a tener el fervor y la devoción que necesita para que su beatificación se lleve a cabo.

Fernando Huidobro y Polanco: Santo legionario.

PD. A última hora me llega la noticia de que hoy serán exhumados los restos del Páter Huidobro que se conservan en una cripta a la entrada de la Iglesia de San Juan de Borja de los jesuitas en Madrid (Calle Serrano). Supongo que será para su traslado a la Iglesia Catedral Castrense ya que una vez finalizada la fase diocesana del proceso la causa pasó a instruirse en Roma. Allí se entregaron las actas, en el Dicasterio de las Causas de los Santos, y fue designado para la Causa el capellán castrense Francisco Javier Boada González. El Arzobispado Castrense informará.

Estas son las pocas noticias que tenemos.  En su página web no hay información. https://www.arzobispadocastrense.com/padre-huidobro

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9 abril 2024

 

MARRUECOS PROVOCA ESPAÑA SE EMBOTA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Las maniobras militares emprendidas por Marruecos frente a las costas Canarias y en aguas territoriales del Sahara son una provocación con tintes de amenaza militar y con el visto bueno de los Estados Unidos de América. Pocos han caído en la cuenta, o muchos silencian, que estas maniobras anunciadas para tres meses (abril, mayo, junio) se solapan con las combinadas «African Lion» de finales del mes de mayo que realizan en esa misma costa y territorio Marruecos, Estados Unidos y varios países de la OTAN (Reino Unido, Italia, Países Bajos…) además de Ghana, Senegal y Túnez. Maniobras que cumplen veinte años de ayuda militar y secretos compartidos. España hubo algunos años en los que tímidamente participó hasta darse cuenta de que era un convidado de piedra. ¿Con razón o sin ella? Las relaciones internacionales en el ámbito militar son difíciles y están basadas en una férrea confianza que en el momento que incumples un compromiso te dejan fuera sin remisión.

Deberíamos empezar diciendo que Marruecos alcanzó la «amistad militar» de los Estados Unidos de América en julio de 2004 al recibir de manera oficial la consideración de Major non NATO ally que la elevaba a miembro preferente en el ámbito militar y desde entonces no ha cesado el apoyo militar y la confianza mutua en detrimento de la que EEUU mantenía con España.

Es necesario observar con detalle la fecha de este pacto militar con Marruecos y lo que ocurría en España: 2004. Atentado terrible, retirada unilateral de Irak, ofensas públicas con repercusión internacional desde la boca del presidente del Gobierno español a los Estados Unidos, en fin un despropósito que justo o injusto ahí está para mal nuestro. ¡Como para fiarse!

Marruecos avanzaba en su posición atlántica y mediterránea, España era un mero accidente geográfico en el Estrecho, y su control pasaba a manos estadounidense a través de Marruecos y Reino Unido (Gibraltar). Ni Ceuta, Melilla, Peñones o Alborán. Si acaso sus playas, y Rota para no perder esa orilla atlántica con una costa tan bella y cálida. De Morón a Vicenza y ya veremos.

Las maniobras de Marruecos responden a esa forma tan característica que tiene el Rey de Marruecos de tratar los asuntos españoles y el órdago echado a la Unión Europea porque su Tribunal Penal no va a aceptar que el Sahara pertenezca a la soberanía marroquí y ello lo debe pagar España a la que tiene amedrentada no sabemos muy bien porqué, aunque decididamente aceptamos el Sahara marroquí. Ya veremos qué pasa si el Soberano alauita aprieta un poco con Ceuta y Melilla. Este es el momento. Junto a Cataluña.

La debilidad se paga, los insultos no se olvidan, y el miedo es el peor enemigo en las relaciones internacionales porque equivale a cobardía. ¿Por que tenemos miedo a las reacciones del vecino del sur?

Albares cree ser ministro de lo exterior (que se prepara el de lo interior) y aplaude a Marruecos porque maniobra muy lejos y sin inmiscuirse en nuestro territorio. Albares no se ha enterado de nada ni siquiera del bloqueo a las fronteras de Ceuta y Melilla ni de que el vicepresidente de Melilla se haya ido a Gibraltar a negociar con Picardo para que abra delegaciones comerciales en Melilla. De esto no se entera nadie cuando debería avergonzarnos.

Miren nuestra Defensa es una pantomima. Cualquier nación que se precie y manifieste honradez con su compromiso ante cualquier posible agresión pone al menos un mecanismo conocido como To show the flag que consiste en mostrar un despliegue militar  preventivo demostrativo de no estar dispuesto a dejarse intimidar por nadie. Ni Marruecos ni veinte Marruecos. Ni Major non NATO ally ni la OTAN entera. Que no, que ya me ataco yo desde dentro sin que nadie me apriete con barcos, aviones y tanques. Una votación vale más que todos tus poderes militares.

¿Defensa? He oído hablar algo sobre Cultura de Defensa y me pierdo en la rigidez y 0scuridad de los planteamientos de nuestra Defensa en momentos tan difíciles como los actuales donde todas las naciones hablan de guerra y se preparan para el día después.

De Mali nos vamos porque nos echan. Al finalizar mayo maletas y a casa. Antes, nuestra última intervención habrá sido financiar un curso de costura.

Consciente soy de mi desconocimiento de la vida militar después de más de cincuenta años de servicio en ellas. Formamos generales, Estados Mayores y tropas. No sé muy bien para qué.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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8 abril 2024

«CUESTE LO QUE CUESTE» Coronel de Caballería ® Ángel CerdidoPeñalver.

«CUESTE LO QUE CUESTE»

CA

CUSTA

LON CA

CUSTA VIVA

L´AUSTA

1915-1919

Es el dialecto de Aosta y la traducción es: «¡Cueste lo que cueste, larga vida a Aosta!».

Lema del Batallón de Aosta del Cuerpo Alpini Italiano.

Posando junto al monumento al mulo de montaña que los Alpines del Valle de Aosta, a los pies del Mont Blanc, tienen en Villa Boorghesse (Roma)

Este gobierno juega con fuego. Dividir a una sociedad es muy fácil, volverla a unir, mucho más difícil, pero convencidos que lo tienen todo resuelto, algunos de nuestros representantes en el hemiciclo, se dedican a aplaudirse entre ellos, por eso la hipotética imagen de la Guardia Civil arrestando al expresidente Puigdemont en la frontera, ante los independentistas cortando la AP-7, sería difícil de digerir en la Moncloa.

Entre el portero que llega a jefe de gabinete, chofer y asistente personal que asesoró al ministro Ábalos, y el novio de la presidenta madrileña, son los dos asuntos que están convirtiendo el debate político en un verdadero lodazal, todo está empantanado y la porquería ha subido de nivel. Siempre se dijo que: «No es mas grande quien mas sitio ocupaba, sino quien mas vacío ha dejado». Algunos lo han dejado vacío y con deudas, y es que ¡Mucho ganar no es sin pecar!.

En todo caso, el problema no es la corrupción sino la impunidad.

No se puede donar un riñón a cambio de un precio; de igual manera que no cabe indultar, menos aún amnistiar, a cambio de una contraprestación gravosa.

Dicen que el problema de España es que los mediocres se han adueñado de los partidos, creo que es así, pues la política está llena de gente astuta que llega a ocupar los puestos relevantes sin preparación específica, y para conseguirlos, a muchos, como al dóberman de Valladolid, como única defensa, se les hincha la vena del cuello cuando intervienen, como si estuvieran en aquel programa llamado «Sálvame».

Lástima que toda la gente que sabe como arreglar «esto» ya esté empleada como taxista o peluquero, con todo mi respeto a estas dignas profesiones.

Hace poco en el Congreso alguien exclamó desde las primeras filas del hemiciclo en tono patético: ¿Qué será de nuestros hijos, señores…? Al escucharlo desde el gallinero uno exclamó: ¡De nuestros hijos no sé, pero al suyo, de momento, ya le hemos hecho subsecretario!.

El beso no consentido, y la lamentable gestión del presidente, dejaron la imagen del fútbol español a la altura del barro, el mismo que aún se ve en algunos campos de Aragón, pero este fin de semana, los chavales y chavalas volverán a darle a la pelota en cada pueblo o barrio. Nuestros campos de regional, volverán a ser el punto de reunión social en torno al futbol, y en algunos hasta con el clásico sorteo en el descanso del jamón, se merecen que la próxima persona que esté al frente del deporte más popular, tenga un poco de decencia y esté a la altura del cargo.

Siguiendo con el futbol, en su partido de despedida en el campo La Bombonera, la cancha del club Atlético Boca Juniors, en el barrio de la Boca en Buenos Aires, hasta el golfo de Maradona reconoció su error y confesó: «Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha» Este ídolo de barro vengó la derrota militar de su país en las Malvinas con los dos goles que le hizo a Inglaterra, uno el más pícaro de la historia. (Partido disputado el 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, entre las selecciones de Argentina e Inglaterra por los cuartos de final de la Copa del Mundo).

Con el Nápoles en 1987, consiguió que el pobre sur de Italia se vengara del rico norte, al ganar el escudetto (liga italiana), derrotando a los poderosos Inter , Mílan y Roma.

Hoy la vida no hay quien la etienda, hace unos años, decían que el alcalde de Toronto se cogía unas grandes borracheras y presumía de fumar crak, y resulta que, encima, sus votantes estaban entusiasmados y confirmaban que seguirían votándole, no se sabe si porque se cogían las mismas cogorzas o porque fumaban la misma hierba.

Aquí también todos siguen al presidente haga lo que haga, pero no, nadie se equivoca ni dimite, y mucho menos piden perdón, simplemente cogen la pasta y corriendo se marchan a sus refugios en las playas de lujo de Cap Cana (comunidad privada, exclusiva y de lujo situada dentro de Punta Cana en la República Dominicana).

¡Váyase Rubiales (no merece lo de señor), su comportamiento grosero y machista del que hizo gala, lo descalifica para cualquier cargo, No es admisible que la chulería y la soberbia estén por encima de la educación y el respeto.

Sus únicos propósitos son agrandar su patrimonio mientras se hacen cargo de las riendas del negocio, y digo riendas porque lo hacen como si se tratase de manejar ganado.

Uno de estos nuevos ricos, encargó a un sabio profesor la educación de su hijo. Cuando el profesor le comunicó el importe de sus honorarios, el político los encontró excesivamente caros y exclamó: «Profesor, tenga en cuenta que con esa cantidad puedo comprarme un burro». A lo que el profesor respondió: «Hacedlo y tendréis dos asnos en vuestra casa».

Entre tanto, y para compensar, el rey Felipe, con un solo día de vacaciones, en la estación de esqui Formigal-Panticosa nos dió otra lección de educación y saber estar. Como el resto de esquiadores, aguardó fila en el remonte, para subirse al telesilla de Sallent, me ha parecido un rey muy cercano, y una vez más me ha encantado, fue muy aplaudido por su cercanía y simpatía.

Ah, otra cosa: a partir de los años setenta, en el mundo entero entró la fiebre de crear días internacionales. Hoy domingo 7 de abril es el «Día Mundial de la Salud», …. antes en España no había días intenacionales porque todo lo nuestro era nacional.

Recuerdo los tres que eran de hacer regalos: el día del padre (San José), el de la madre (la Inmaculada) y el de los enamorados (San Valentín). Otros tres eran para pedir dinero: el de la Cruz Roja, el del Domund y el del Cáncer.

Como el día de la corrupción es el 9 de diciembre, propongo declararlo en España día festivo, ¿O mejor en vez de festivo sería declararlo día de reflexión?.

El pasado día del padre, no fueron precisas las excusas para acercar el corazón a nuestro padre. En nuestra cabeza se arremolinaron mil momentos que me cuesta actualizar, aunque hay días en que uno echa de menos haber sabido apreciar un poco más el valor de su compañía.

Al igual que Pérez-Reverte hoy con tantos años a cuestas, no puedo hacer las mismas cosas que de joven, pero con los límites de mi imaginación, ramplonamente escribiendo, me puedo disfrazar cada día, como cuando era niño, de lo que nunca fui ni seré, o de lo que fui y ya no volveré a ser.

Pero haga lo que haga, con vocación o sin ella, trataré de hacer todo como si fuera lo más importante del mundo, y me olvidaré hasta de la tan traida y llevada inteligencia artificial, que poco tiempo lleva vivido y nada sabe de alegrías o fracasos, por eso a mi, la IA nunca será capaz de emocionarme.

Lo importante es que nuestro ánimo no decaiga, conseguir ver siempre el vaso medio lleno, y no dejar que la tristeza se nos apodere. La felicidad no es completa, y eso lo sabemos todos, pero los buenos momentos que nos aporta la vida deben ser suficientes para llenarnos por dentro y por fuera.

Señores diputados, máxima elegancia por favor, que no es otra cosa que no hacer daño a los demás; por favor, caminen, lean, piensen, es la única esperanza contra su actual barbarie.

Como los alpines:

Cueste lo que cueste ¡VIVA ESPAÑA!

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

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Zaragoza abril 2024.

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo

AL PADRE HUIDOBRO. CAPELLÁN DE LA LEGIÓN. Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

El Padre Fernando Huidobro y Polanco fue el  Capellán de la IV Bandera de la Legión. Si salen de Madrid por la carretera de  La Coruña, a la altura del Km. 8,6,  podrán observar una gran piedra de granito y comprobar, si son capaces de llegar hasta ella, que se trata del monumento “Al padre Huidobro. Capellán de la Legión”.

Hace algunos años el Presidente Obama concedía a título póstumo la Medalla de Honor del Congreso al Capellán del Ejército de los Estados Unidos Emil Kapaun por su valor y méritos en la Guerra de Corea. Murió el año 1951 siendo prisionero de guerra. Se le conocía como el “capellán de los soldados”. “Nunca disparó un arma de fuego pero tenía el arma más poderosa de todas: el amor a sus hermanos, tan poderoso que estaba dispuesto a morir para que ellos pudieran vivir”, dijo de él Obama en el acto de entrega de la preciada condecoración.

El padre Huidobro era un joven jesuita que vino el año 1936 desde su destierro en Bélgica para prestar auxilio espiritual a los soldados en combate.

Murió en el frente de Madrid el 11 de Abril de 1937 siendo capellán de la IV Bandera de la Legión. Con un mono azul como vestimenta y crucifijo en el pecho, sentó plaza con los novios de la muerte y sólo necesitó el primer combate para demostrar quién era aquel curita que siempre aparecía donde más zumbaban las balas. Los legionarios pronto se dieron cuenta. “¡Este cura es un valiente!”, “¡es un Santo!”, decían al ver que se mezclaba entre ellos como uno más. Bien respondía aquél jesuita a lo que ahora predica y ejerce otro jesuita, el Papa: “Los obispos y sacerdotes deben estar al servicio del pueblo, en medio del rebaño y con olor a oveja”. El padre Huidobro amó siempre a sus legionarios, pero estaba en tierra de nadie y se lanzaba a prestar los auxilios espirituales a cualquier herido, sin discriminación de bandos y llevando como únicas armas la bondad y el crucifijo.

Era un valiente y era santo, según el decir de los legionarios que es envidiable certificado popular. Se fue, con tantos legionarios que caían en combate, cuando el amarillo de los jaramagos y el rojo de las amapolas rellenaban las cunetas de la Cuesta de las Perdices.

El poema medieval “La Danza de la Muerte”, que siendo un joven estudiante había representado Fernando Huidobro, se había hecho realidad tal y como él la esperaba, la muerte igualadora.

El Capellán en los ejércitos es algo que los soldados asumieron desde Flandes como saludable precaución ante el trance de la muerte cercana. Desde entonces, los capellanes han recorrido muchos frentes de batalla con su cruz y su estola. Los españoles les llamaban Pater o Padre. Las unidades de los ejércitos anglosajones copiaron entonces el nombre ya que eran los capellanes españoles los que les atendían. Por eso al “military chaplain” le llaman Padre en español. Eran los antecesores del Pater Emil Kapaun, “capellán de los soldados” y del Pater Fernando Huidobro, “capellán de los legionarios”. El primero ha sido condecorado con la más alta condecoración de su Nación.

El padre Huidobro ni una sola condecoración, casi olvidado y silenciado.

Duele la Memoria de tanto traidor que no  supo vencer con el honor y el  valor. ¿Estará prohibido rezar?

Ambos, héroes de la bondad, luchan por una condecoración más elevada, la de la santidad. El proceso de beatificación está en marcha. Mientras, esperamos rezando y encomendándonos al Padre Huidobro.

Se lo recomendamos; vayan de nuestra parte porque nunca le niega nada a un legionario.

Hoy ante el panorama tan desolador le pediremos por España.

536060_10150810968651452_479649242_nPara la Legión la causa de beatificación terminó aquel 11 de Abril de 1937. Es legionario y Santo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

ANTE LOS NUEVOS EJÉRCITOS DE MERCENARIOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Todos ustedes saben que finalizada la Guerra del Peloponeso unos 12.000 hoplitas se encontraron sin trabajo ni futuro estable. Su vida se había convertido en un constante guerrear después de haberse educado en las campañas contra el medo y en su propia guerra civil de manera que no tenían claro aquello de la «globalización» que se avecinaba en el reducido mundo de entonces. Para aquellos combatientes se trataba de poder asumir su futuro con las herramientas con las que siempre habían vivido: las armas.

Ciro el Joven, sátrapa de los territorios próximos a Grecia, en las orillas del Egeo, estaba en permanente lucha con su hermano Artajerjes, Rey de los persas, y vio la posibilidad de reclutar a aquellos soldados griegos, presentarse con ellos a las puertas de Babilonia, vencerle y acceder al trono. Así fue y después de un largo recorrido lleno de vaivenes e indecisiones llegaron a enfrentarse los ejércitos de Artajerjes y Ciro el Joven. Los griegos no fueron derrotados, pero al morir Ciro en la batalla de Cunaxa, a las puertas de Babilonia, y ser el ejército de Artajerjes muy superior en número al de los griegos, estos se encontraron desplazados, muy lejos de su lugar de origen y sin medio alguno después de que su campamento fuese saqueado mientras luchaban.

Ciro el Joven debió ser un gran rey según nos cuenta Jenofonte en la Ciropedia, que a todos recomiendo leer, mucho más clara y explicativa de lo que hoy ocurre en el mundo que todo lo que escribimos politicólogos, aficionados, cuentistas de guerra e incluso militares.

A aquellos griegos se les planteó la decisiva pregunta: ¿Qué hacer? Sin sus generales, que habían sido detenidos, sin nadie que les pagase, sin medios y sin patria decidieron que la única salida que les quedaba era el regreso a casa: Grecia. La épica aventura está narrada en la Anábasis de Jenofonte, una de las historias más ricas jamás escrita.

Ayer y hoy se repite esta extraña pero permanente lucha entre Occidente y Oriente que tira de uno y otro extremo como si el mundo estuviese llamado a fracturarse por ese lugar que aún hoy se debate entre la confusión y la ocupación guerrera.

Suenan extrañas las Guerras Médicas, la del Peloponeso, Jenofonte y Tucídides o más adelante Alejandro Magno, y con menos armas y más lectura comprenderíamos al fin de donde venimos y a donde vamos sin necesidad de volver la mirada al Oráculo de Delfos. O del Capitolio o el Kremlin.

Para aquellos griegos y persas su mundo era tan global como para nosotros el nuestro. El oficio de las armas no ha variado mucho desde entonces, solo las máquinas los diferencia, pero sigue habiendo soldados y mercenarios. El ejemplo de entonces nos enseña y no hay mejor oráculo para saber lo que nos espera que conocer el pasado.

En estos momentos hay serios indicios y semejanzas con aquellos hoplitas griegos convertidos en mercenarios al servicio del Rey Ciro. Puede que configuren los nuevos ejércitos bendecidos por leyes futuras que impongan empresas y economías estatales. Hay negocio a la vista: carne de cañón.

Las empresas de mercenarios pisan fuerte y lo que empezó como un apoyo controlado en Irak hoy está tomando una fuerza a tener en cuenta.

El protagonismo de Wagner y su histórica marcha hacia Moscú no debe de quedar en el olvido, en lo anecdótico. Es una seria advertencia de un loco, de un rico, o de ambas cosas a la vez.

Wagner no ha muerto y genera grandes beneficios que se traducen no solo en dinero, sino en influencia y territorio.

En Mali, Europa (España entre otros) ha estado formando soldados combatientes y lo ha hecho material y moralmente. Una destacada mayoría ha olvidado su formación como soldados respetuosos con la ley y los Derechos Humanos y lo ha cambiado por dinero. No hay más moral que la del que mejor pague. No son soldados, son hombres armados y enseñados en la lucha a muerte sin ninguna convicción moral.

Los nuevos ejércitos ya están en marcha y debemos asumir la cruda realidad. No necesitan uniforme ni distintivo alguno. Las armas actuales no requieren más que formación técnica, no moral. En la mayoría de los casos ni siquiera sabrás si matas ni a cuantos. Ese no es tu problema.

ISIS-Estado (?) Islámico, Hamas, Hizbolá, milicias de distinto género, se mueven entre el terrorismo sin adjetivos y el terrorismo de Estado, pero en el fondo actúan como otras empresas que se dedican a formar combatientes sin moral alguna. A las empresas que los forman y contratan las conocen todos ustedes porque son Estados.

Wagner no es un caso único, sino que las grandes potencias occidentales crean empresas privadas (?) donde se forman auténticos guerreros que componen ejércitos privados de mercenarios. Sus mejores clientes son los Estados a través de sus Centros de Inteligencia y Servicios Secretos, incluso ministerios de Defensa.

Son auténticos ejércitos de mercenarios, pequeños por ahora, pero con visión de futuro. Sin limitación legal, pero con licencia para matar. Incluso con poder para entrar en el núcleo de los nucleares.

¿Será el futuro? Un enorme interrogante se abre cuando sabemos que la paz es solo un periodo de descanso entre guerra y guerra, un periodo que prepara un nuevo enfrentamiento.

Para estos nuevos ejércitos hay clientes, es un negocio seguro; como el de las armas. El mercado está abierto y los mercaderes están en los más insospechados lugares. Esos desde los que se alienta la convivencia, la igualdad y la fraternidad, y desde donde se lanzan doctrinas de paz y amor.

¡Que se lo han creído!

Están trabajando ya en muchos lugares y entre ellos uno que ustedes y yo conocemos muy bien.

Claro que ya saben: ¿Quién manda en la Fiscalía?

Después de una guerra por todas partes quedan hoplitas sin trabajo.

NOTA: Este artículo estaba escrito antes de la masacre vivida en Rusia. Me queda añadir que la acción terrorista, sea quien sea quien se esconde detrás, está dirigida por un <<Estado>> y ejecutada por mercenarios. Hoy es muy fácil hacerlo y Occidente debería darse cuenta de que retirándose de Afganistán y ahora de Irak lo único que hace es mostrar su debilidad y vergüenzas. Mejor haberse quedado en casa debajo de la cama. La guerra hoy no se lleva a cabo en los campos de batalla sino en oscuros despachos donde la riqueza y la pobreza conviven, la miseria moral. No es una guerra ideológica como intentan vendernos. Es por el Poder.

Por ello todos matan. Pagan por ello, compran almas y armas. A millones.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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2 abril 2024

 

LA SEMANA SANTA Y LA REINA DOÑA SOFÍA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Terminó la Semana Santa entre luces y sombras primaverales y la bendición del Cielo sobre nuestra Patria España. Han sido días de lágrimas ocultas que conformaban las nubes al regar nuestros campos tan necesitados. Lluvia, sol y sobre todo fe.

Permítanme que me quede con una imagen a comentar y compartir con ustedes.

Málaga, Mena, la Legión. Madrid, Cristo de los Alabarderos, de la Fe. La Reina Doña Sofía.

El Jueves Santo desde primeras horas de la mañana con un fuerte temporal de viento y lluvia la Reina presidía el desembarco de la Legión en Málaga acompañada del Jefe de Estado Mayor del Ejército, JEME, para a continuación asistir a la entronización del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas acompañando en su fervor al Protector de las Damas y Caballeros legionarios. Fe y devota emoción.

A pesar del desapacible día la Reina presidía el acto con egregia figura, temple castrense y ejemplo constante. Pasaba revista a la Compañía de la Legión. Quien ha mandado a los legionarios conoce el significado que oculta la hierática expresión de sus rostros. Desde la lejanía se oyó un grito que yo les aproximo: ¡Viva la Reina! Parecía provenir de una garganta legionaria. Era el que todos llevaban, silenciado por el solemne momento, en la carta escondida en su pecho: ¡Viva la Reina! Málaga vibraba con su Semana Santa. Inolvidable Mena.

No ha quedado ahí la presencia de Doña Sofía. El Viernes Santo, acudió al Palacio Real de Madrid para acompañar al Cristo de la Fe, Cristo de los Alabarderos, que tiene su sede canónica en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas.

La Reina Doña Sofía siempre ha tenido un enorme cariño a sus Fuerzas Armadas siendo un permanente apoyo para todos y mostrando una especial sensibilidad hacia la tropa.

Su presencia procesionando con ellos es un símbolo de enorme importancia y esa es nuestra obligada lectura: La Corona, la Fe, el pueblo y sus Fuerzas Armadas. Todos en la calle, abrazados a la Fe, dando testimonio de su tradición, la de ese pueblo que reza, que a pesar de todo reza, y desbroza el camino para que lo recorra la esperanza. Y allí la Reina.

¡Al Cielo con Él! ¡Al Cielo con Ella! Por ir a tu lado a verte… Mi más leal compañera… Cristo de la Fe de los soldados de España.

A lo lejos, mirando hacia ese cielo amenazador de tormenta, mientras corrían las nubes empujadas por mil vientos de la primavera oscilante, me llegaba la imagen del Rey Don Juan Carlos. No pude contener una lágrima que humedecía la imagen de nuestro reciente pasado.

Gracias Señora por acompañarnos, por ser portadora de una esperanza puesta en nuestra tradición que la encabeza el amor a España desde los siglos y por los siglos de los siglos.

Han sido días de fe y esperanza. Recuperadas. No olvidadas.

¡Al Cielo…! Resurrección.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

LA SEMANA SANTA Y LA REINA DOÑA SOFÍA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Terminó la Semana Santa entre luces y sombras primaverales y la bendición del Cielo sobre nuestra Patria España. Han sido días de lágrimas ocultas que conformaban las nubes al regar nuestros campos tan necesitados. Lluvia, sol y sobre todo fe.

Permítanme que me quede con una imagen a comentar y compartir con ustedes.

Málaga, Mena, la Legión. Madrid, Cristo de los Alabarderos, de la Fe. La Reina Doña Sofía.

El Jueves Santo desde primeras horas de la mañana, con un fuerte temporal de viento y lluvia, la Reina presidía el desembarco de la Legión en Málaga acompañada del Jefe de Estado Mayor del Ejército, JEME, para a continuación asistir a la entronización del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Ánimas (Mena) acompañando en su fervor al Protector de las Damas y Caballeros legionarios. Fe y devota emoción.

A pesar del desapacible día la Reina presidía el acto con egregia figura, temple castrense y ejemplo constante. Pasaba revista a la Compañía de la Legión. Quien ha mandado a los legionarios conoce el significado que oculta la hierática expresión de sus rostros. Desde la lejanía se oyó un grito que yo les aproximo: ¡Viva la Reina! Parecía provenir de una garganta legionaria. Era el que todos llevaban, silenciado por el solemne momento, en la carta escondida en su pecho: ¡Viva la Reina! Málaga vibraba con su Semana Santa. Inolvidable Mena.

No ha quedado ahí la presencia de Doña Sofía. El Viernes Santo, acudió al Palacio Real de Madrid para acompañar al Cristo de la Fe, Cristo de los Alabarderos, que tiene su sede canónica en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas.

La Reina Doña Sofía siempre ha tenido un enorme cariño a sus Fuerzas Armadas siendo un permanente apoyo para todos y mostrando una especial sensibilidad hacia la tropa.

Su presencia procesionando con ellos es un símbolo de enorme importancia y esa es nuestra obligada lectura: La Corona, la Fe, el pueblo y sus Fuerzas Armadas. Todos en la calle, abrazados a la Fe, dando testimonio de su tradición, la de ese pueblo que reza, que a pesar de todo reza, y desbroza el camino para que lo recorra la esperanza. Y allí la Reina.

¡Al Cielo con Él! ¡Al Cielo con Ella! Por ir a tu lado a verte… Mi más leal compañera… Cristo de la Fe de los soldados de España.

A lo lejos, mirando hacia ese cielo amenazador de tormenta, mientras corrían las nubes empujadas por mil vientos de la primavera oscilante, me llegaba la imagen del Rey Don Juan Carlos. No pude contener una lágrima que humedecía la imagen de nuestro reciente pasado.

Gracias Señora por acompañarnos, por ser portadora de una esperanza puesta en nuestra tradición que la encabeza el amor a España desde los siglos y por los siglos de los siglos.

Han sido días de fe y esperanza. Recuperadas. No olvidadas.

¡Al Cielo…! Resurrección.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

PRESENTACIÓN LIBRO «FRONTEROS EN LA RECONQUISTA» Del Teniente General César Muro Benayas

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo Coronel de Infantería (R.) DEM

MILICIA Y JUEVES SANTO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La tradición militar española es de fe, de espiritualidad profunda. Razones que llevan a acogerse a una segura protección y amparo. Este es un oficio de entrega sin límite. Se da todo. No hay Ejército ni Unidad que no esté bajo el amparo de Dios a través de Cristo Jesús, Su Madre la Virgen en sus distintas advocaciones o sus Santos tradicionales.

La noche del jueves Santo camino de la madrugada del viernes es noche de vigilia para muchas unidades que dan muestra de su fe procesionando a su Santo Protector o a Su Santísima Madre.

Pongamos por su popularidad a Málaga: la Legión. Porque en ella están todos: legión.

Ayer, hoy es día de legión. Sí: muerte. No es tan horrible como parece. Es el combate de la vida, en el que todos estamos representados. Asaltos, ofensivas, defensivas, trincheras y alambradas.

Marca la Legión.

¿Por qué?

Compañerismo. Amistad. Unión y socorro.

Ayer, hoy (mañana) es el Cristo legionario, alistado, el primero en la lista de filiados, en servir y abrir las puertas del Cielo legionario. Si no no habría Legión; ni legionarios.

Ayer, hoy (mañana), Málaga desfilaba a golpe de combates, con la vida a cuestas, a hombros legionarios, de firmeza, entrega y solidaridad.

Desfilaba a la cabeza el Jefe del Ejército (JEME) General de Ejército, Amador Enseñat y Berea, conocedor de la sensibilidad de sus tropas, allí representaba a todos los soldados de España, todos acompañaban al Cristo legionario. España, Málaga, el Ejército, eran música de servicio, sin duda ni interrogantes «por ir a tu lado a verte…», por España, por los españoles. «y tu amor fue mi bandera…».

Morir no es tan horrible como parece. El atractivo de la Legión, de ser legionario, es espiritual, inexplicable por tanto. Es un imán para el alma: por ser tan sencillo en su complejidad.

No busquen fórmulas ni razones, no indaguen en los corazones: nadie va a contestar.

Solo desde dentro podrán entender.

Por eso es atractivo su canto a la muerte que es a la vida. Es irremplazable y una vez dentro se sabe lo que significa el tránsito y por ello el vínculo con el Cristo de la Buena Muerte.

Un legionario, un soldado, es un luchador frente a la vida, ser valiente sin exageraciones, ser sacrificado sin exaltaciones, cumplir sin alardear, servir sin preguntar, morir para vivir.

«Legionarios a luchar, legionarios a morir». Es lema universal.

Todo es lucha y muerte.

Por eso Cielo y tierra se unen y entienden en ese lenguaje que es el de la Legión: universal.

Tan sencillo por ser sublime: ser soldado de España.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

SEMANA SANTA CASTRENSE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Legionarios portando a hombros al Cristo de la Buena Muerte en Málaga

¡Guiones y banderines de la Legión, rindan honores a nuestros muertos!

Es la voz de mando del Jefe de la formación legionaria. Es el recuerdo al legionario de todos los tiempos. Tiene la Legión especial rito para dar tierra a sus hijos y para recordarlos en sus formaciones. Los muertos de la Legión, los legionarios novios de la muerte, son inmortales. ¡Qué difícil explicarlo! Tanto como comprenderlo y asimilarlo. Siempre presentes. No da miedo pronunciar la palabra: muertos de la Legión. Es la rotundidad del lenguaje legionario. La muerte es familiar, forma parte del combate y de la historia de la Legión.

La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Se es muy consciente, en silencio y en los adentros, en los sentimientos, que en cualquier momento puede ocurrir. Ante el hecho, el más trascendente de la vida: dignidad.

Es una temporalidad que pasa, aunque deje imborrable huella cuando es el compañero el que se va. Eterno recuerdo porque  la muerte es vida y ejemplo que a todos, cada uno en su único momento, nos llegará.

La Semana Santa da comienzo

¡Guiones y banderines rindan honores a nuestros muertos!

La Semana Santa da comienzo. Es momento de reflexión y dolor. Un paréntesis necesario. ¿Se celebra la muerte? Sería un eterno fracaso. Es el necesario tránsito del dolor, del sufrimiento y entrega por los demás, a la victoria sobre esa temporalidad llamada muerte.

La Semana Santa mucho tiene que ver con la entrega y sacrificio, con los soldados de España; tanto que es el espíritu que define su quehacer diario. La entrega y el sacrificio por los demás.

La muerte no es el final

La muerte no es el final, cantamos en un profundo rezo por nuestros compañeros muertos. Es el canto que abre el camino, el paso siguiente hacia la eternidad. Esperanza: ‹‹Cuando, Señor resucitaste, todos vencimos contigo, nos regalaste la vida, como en Betania al amigo››

Rodean los pasos y tronos los soldados. Cientos van por ellos escoltados. Firmes y pensando en centinelas, vigilias en noches compartidas.

Aquel hombre que decía ser Hijo de Dios pasó sus últimas horas entre ellos, entre soldados. Azotado y vigilado. Cuando murió, el Centurión, el capitán, dio la voz de alarma que conmocionó al mundo hasta nuestros días:

¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios! No hubo más pregón. Era la consigna, el santo y seña, que recorrería cualquier posición, cualquier rincón. Lo había dicho el capitán cuando Jesús murió.

También en el momento de la Resurrección, vigilando el sepulcro, estaban los soldados. El paso de la muerte a la vida, el tránsito, vigilado y pregonado por los soldados. Ahora se entiende mejor todo este misterio. La mística enraizada en la tropa con su capitán al frente. Venía de lejos aquella fe comentada, desde el día en el que un centurión fue sorprendido por su fe:

‹‹Jamás vi tanta fe en Israel››.

Resuena desde entonces, desde aquella fe lejana y heredada, la pena que nos alcanza por un hermano perdido. Es cuando el adiós dolorido busca en la Fe su esperanza. Empezamos a comprender. Desde entonces en su palabra confiamos.

La muerte no es tan horrible como parece porque la muerte no es el final. Por eso hay un Cristo Legionario, de la Buena Muerte. Por eso hay fe en los soldados. Por eso cantamos y rezamos:

‹‹En tu palabra confiamos

con la certeza que Tú

ya le has devuelto la vida,

ya le has devuelto a la luz››.

El morir en el combate es el mayor honor

Testigos del tránsito entre la muerte y la vida fueron los soldados. Testigos de la Resurrección. La muerte en los soldados no se toma con frivolidad ni es un reto arrogante o temerario. Es la Fe en que La Muerte no es el Final

‹‹Tú nos dijiste que la muerte

no es el final del camino

que aunque morimos no somos,

carne de un ciego destino››.

Ahora se entiende que El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

‹‹Si así mi vida concluyo

Y así la muerte me espera

Aquí me tiene por suyo;

Ni la llamo ni la huyo;

Puede venir cuando quiera››.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

LA FE DE UN SOLDADO (RITOS DE LA LEGIÓN EN SEMANA SANTA). General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez.

 

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No me mueve, mi Dios, para quererte

El cielo que me tienes prometido;

Ni me mueve el infierno tan temido,

Para dejar por eso de ofenderte.

 

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte

Clavado en una cruz y escarnecido;

Muéveme el ver tu cuerpo tan herido,

Muéveme tus afrentas y tu muerte.

 

Muéveme, en fin, tu amor de tal manera,

Que aunque no hubiese cielo, yo te amara,

Y aunque no hubiera infierno, te temiera.

 

No me tienes que dar porque te quiera;

Porque, aunque lo que espero no esperara,

Lo mismo que te quiero, te quisiera.

 

Sólo un soneto podía expresar la intensidad del amor verdadero: “Porque, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero, te quisiera”.

Lo que de por sí es bello no necesita recurrir a los artificios de la estética; con palabras directas y enérgicas, sin ornamentos, este soneto popular y anónimo nos traduce el amor puro y desinteresado por encima de cualquier otra consideración.

Anónimo es como decir que nos pertenece a todos y en el anonimato de estos versos se esconde la espiritualidad de todo un pueblo que inspiró a no se sabe quien para que dejase escrita la fuerza de un pensamiento y la espiritualidad de sus sentimientos.

Sobrecoge la expresión verbal pero más sobrecoge la voz de un pueblo que históricamente se ha empeñado en vivir su fe en la calle, que es donde en España, hasta ahora, se vive y se muere.

Por eso este soneto sólo se comprende de rodillas ante los pies del Cristo de la Buena Muerte o junto a las Angustias de la Madre Dolorosa. Es una oración del pueblo, la traducción de su mística, la que resulta humana a fuerza de su severidad y dureza. Es un soneto legionario que cumple con el espíritu que exige no abandonar jamás a nadie en el campo hasta perecer todos.

Sólo la dimensión espiritual puede dar sentido a la entrega de la vida y el sacrificio. La espiritualidad y trascendencia en el pueblo español y militar tiene profundas raíces cristianas; históricamente el militar español ha sido un hombre de fe, de fe cristiana. Por mucho que algunos se escandalicen, y echen a repicar las campanas, las virtudes de nuestros soldados proceden en su mayoría de su formación cristiana en la fe. La defensa de la fe, la convicción de servir a una causa justa y la lealtad al rey, junto al honor, fueron siempre los móviles de su conducta que se ganó la merecida  reputación de ser la mejor Infantería del mundo.

Pocos se atreven a levantar la voz en defensa de mantener nuestra fe y nuestras tradiciones, aunque tozudamente se enfrenten cada año con el pueblo en la calle que peregrina con paciencia procesionando su fe.

Cada primavera el pueblo se refugia en sus creencias al margen de los mensajes contradictorios y de los vaivenes del momento político.

Así ocurrió en Málaga cuando el pueblo lo dijo cantando: “Dicen que a la Legión se ha alistado un Cristo crucificado…”. Una saeta  convertida en jaculatoria fervorosa, el sentimiento popular hecho poesía y el comienzo del vínculo del Cristo legionario, de la Congregación de Mena y la Legión.

Fue una Semana Santa de los primeros años veinte cuando varios legionarios, en plena guerra de África, y unos cofrades de Mena, mientras compartían el pan y la sal, hicieron amistad y hermandad… “Morir en el combate es el mayor honor”; y para siempre se unieron con el abrazo redentor del Cristo de la Buena Muerte; desde el año 1925 hasta nuestros días han caminado, como suele decirse, con la Cruz a cuestas.

Tuvo que ser una primavera, la de saeta legionaria,  cuando los nuevos miembros de la Hermandad, los Caballeros Legionarios, llegaban a Málaga al mando de su Coronel. En 1930 se produce el primer desembarco, la primera escolta al Cristo, el primer contacto de Málaga y los legionarios. Todo hubiese sido efímero sin la aprobación de la calle, sin que los malagueños sintiesen y admitiesen aquél encuentro entre un Cristo Cofrade que hablaba de la Buena Muerte y unos hombres que cantaban… “soy un novio de la muerte…”.

Se produjo el milagro, surgió “El Vínculo”, una relación que se afanan en analizar los teólogos y sociólogos enfrentados a lo inexplicable, al misterio encerrado en esa trilogía, Cristo de Mena, pueblo y legionarios ¿Será la muerte la que ronde alrededor del misterioso vínculo? Siempre la muerte como tragedia, y de repente, ¿la buena muerte? “El morir en el combate es el mayor honor…Por ir a tu lado a verte”.

Íntima conexión entre sensibilidad e inteligencia: la sensibilidad tiene sus antenas como medio de captación del conocimiento, y el conocimiento está en ese pueblo que procesiona detrás de su Cristo legionario. Es la sabiduría de la experiencia, sentimientos como herencia, el inconsciente genético que encierra toda la sabiduría. Es la intuición incluso por encima de la razón, más sabia por intuitiva. Es la realidad transmitida que supera a la rígida letra porque es plástica, informe, una sugerencia más que una definición. Concepto intuitivo, una visión de los hechos que los coloca por encima de la rémora del razonamiento vulgar, y le da la autoridad que proporciona el conocimiento de la verdad esencial de las cosas.

La Legión nació en momentos muy duros, cuando cada día era una aventura en la que te iba la vida. Esa, tu vida, dependía del combate, de la paz del alma y, en ocasiones, aunque ahora no se entienda, era una vida triste que buscaba redimirse con una muerte digna que borrase la anterior. Allí en la Málaga querida, a su hospital de sangre, llegan muchos legionarios heridos de las campañas africanas. Alguien les habla de un Cristo que le llaman de la “Buena Muerte”: No me mueve mi Dios, para quererte, El cielo que me tienes prometido… ¡Pero si yo no creo en nada, si me da igual la muerte! Son hombres que han aceptado a la Legión como religión y que sus oraciones son el valor, el compañerismo y la amistad; la unión y el socorro, la marcha y el sufrimiento, dar la vida por el compañero. No se hacen preguntas sobre el más allá aunque intuyen que alguien los acogerá y les conducirá a ese cielo legionario.

“Si un día Dios me llama…”, reza el legionario por dentro, y reza cuando canta, por si le llega la muerte; que entre la vida y la muerte, cuando a ambas uno las ve a diario, sabe que sólo las diferencia un suspiro, una bala que te llega de repente.

Es en Málaga donde les hablan de un Cristo que es legionario y que por eso es de los pobres. Que no le importa que hayas sido delincuente ni ajusticiado entre malhechores. Que también fue despreciado, abandonado y olvidado y que sabe no abandonar jamás a un hombre hasta perecer todos, darlo todo hasta caer reventado, nunca quejarse y confiar en la victoria, cumplir con el deber y no permitir vivir siendo un cobarde. ¿Qué mejor advocación para dar las gracias por la vida, por las heridas curadas, que aquella imagen de Mena tan herida, tan dolida, pero tan viva?

Es el Cristo malagueño que busca entre los legionarios a su gente, son los malagueños que encuentran en La Legión su referente, son los Congregantes de Mena los que hablan de la buena muerte, y todos quieren creer, porque este Cristo que es malagueño, no miente. Compartir el dolor, compartir la muerte, hermanados, llevando sobre los hombros al compañero de todos, el de la Buena Muerte. Que no puede ser esa muerte un mero accidente, un azar en un combate sin esperanza ni explicación trascendente.

Era una primavera malagueña llena de luz. Cantan los novios de la muerte y la música se los lleva al cielo. ¡Al Cielo con Él!, canta el pueblo hecho legionario en la fe y el sufrimiento; todos cantan por dentro mientras se enredan en esa  primavera  buscando escaleras para subir a la Cruz. Hasta los mismísimos clavos de Cristo han subido con los mismos sentimientos que transportan en su herencia genética, sin manipular; son la infantería, de uniforme o de paisano, que da lo mismo,  que pasea su fe en Semana Santa; la infantería que se autolegisla con leyes de supervivencia para que una bala no te deje en el camino; la que deja su vida en un polvoriento camino, ¡Con qué facilidad Dios mío!, y sólo busca en la fe su esperanza.

Era como si la noche no hubiese caído, como si el día no tuviese de largo lo suficiente. En Málaga nadie se recogía esperando ver al Cristo legionario, al Señor de la Buena Muerte.Todos en silencio, cada uno el de su suerte, con la mirada en la madera de una figura que se retuerce y en la Cruz cobra vida, se transforma de repente en la carne de los que allí esperaban que el prodigio sucediese…Cantan los novios de la muerte, “Por ir a tu lado a verte…” que es el pueblo el que lo entiende y lo siente, y quiere saber que lo que intuye no le miente, que entre tanta soledad y abandono alguien te abraza, te escucha, te llama Caballero, te reconoce y te quiere. Cuando creías que no eras nadie alguien te dice que lo eres todo si la vida das por alguien.

Crédulos e incrédulos asisten cada año a este misterio de fe que vincula a la Congregación de Mena, al pueblo malagueño y a la Legión, alrededor de la advocación de El Cristo de la Buena Muerte y Ánimas. No vamos solos que nos acompaña la Armada española escoltando a Nuestra Señora de la Soledad, compartiendo Congregación y creencias. Llevan a Nuestra Reina…

 

Estrella y Reina de los mares…

¡Salve! Estrella de los mares

…………………………….

De tu pueblo, a los pesares

Tu clemencia dé consuelo

………………………….

Cantan los legionarios, también la Armada española; todos están rezando, que los que ante nadie se humillan doblan a su Cristo la rodilla y le entregan el corazón.

“A la Legión se ha alistado un Cristo Crucificado,

ya nadie podrá decir

que a la Legión sólo viene gente de mal vivir”

(Saeta popular)

 

Y morirán cantando, con una canción en sus labios que marque el compás y el ritmo del valor y del honor, cuando…

 

El toque de oración inicia el vuelo

Y hay en las últimas luces del cielo

Algo invisible que nos acompaña,

Como si en la quietud de los soldados

Estuvieran aquí formados

Todos los que murieron por España

(Coronel Luis López Anglada).

Este bello poema fue escrito en Ceuta por el Coronel López Anglada y dedicado al que en aquellos momentos era el Comandante General D. Gonzalo Rodríguez de Austria y Rosales que posteriormente fue Jefe del Cuarto Militar de la Casa de SM. El Rey. Se esculpió en bronce situándolo en la entrada de la Comandancia General, frente a la Bandera. Se le entrega a todo el personal militar cuando deja su destino en Ceuta.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez General de la Legión entre el 2001-2004