¡ELECCIONES YA! EL ENGAÑABALDOSAS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En el arte del buen mandar, tan escaso en modelos actuales, se repite constantemente: No hay nada más amargo en las filas de un Ejército que verse sometido a las oscilaciones de un jefe vacilante en sus decisiones. Desespera, exaspera y acaba en pérdida de prestigio, en riesgo al que somete la vida de sus hombres. Después: la derrota.

Es norma general; en todo. Ejércitos y sociedad.

La Moncloa no es la Pasarela Cibeles, ni un programa del mundo del corazón, televisado. Allí está el presente y el futuro de todos los españoles y su inquilino se debe a la seriedad y el deber que ese lugar exige.

Llevamos dos meses y medio con un señor en la Moncloa del que solo sabemos que le encantan los medios puestos a su disposición, que usa a su antojo, y que lo que hoy dice mañana es lo contrario. Sin política de inmigración clara, según le parezca, con la banca patas arriba y amenazante, los sepulcros amenazados, la reforma laboral donde dijo digo…, de la monarquía…pues ya lo han visto, quiere compartir foto y…aviones, pero como para fiarse aquí del amigo… de Torra y de esos que siguen cantando con el puño en alto. El Open Arms era una emergencia humanitaria: ya no lo es. Ahora, dice, “estamos en otro momento”. ¡Ay! ¡Si supiésemos cual es ese momento y donde estamos!

Por otro lado negociando el referéndum, la España que deja de serlo, la independencia… ¿O no? ¿No sé? No sabe. No contesta.

En la Academia Militar teníamos un profesor al que llamábamos el Engañabaldosas. Cuando paseaba por el pasillo central del aula hacía unos giros extraños a cada paso que daba; parecía que iba a pisar una baldosa, pero pisaba la de al lado: el Engañabaldosas era impredecible.

Diego Saavedra Fajardo tenía una explicación muy clara para lo que intento explicarles: <<Dudoso es el curso de la culebra torciéndose a una parte y otra con tal incertidumbre, que aun su mismo cuerpo no sabe por dónde le ha de llevar la cabeza; señala el movimiento a una parte, y le hace a la contraria, sin que dejen huellas sus pasos ni se conozca la intención de su viaje>>.

El caso es que así no podemos seguir y conviene que los que tiene como responsabilidad la gestión de España y la defensa de los intereses de los españoles, de su convivencia y bienestar, acorten las inmerecidas vacaciones y se pongan a trabajar. Urge, es prioritario, que el inquilino del palacio de la Moncloa y otros palacios, el del puño en alto, deje de creerse lo que no es y convoque a los españoles a decidir lo que quieren y a quien quieren para ello. Si alguien tiene que decidir que sean los españoles y no los separatistas and company.

Señor presidente: ¡Elecciones ya! y deje de engañarnos. No somos baldosas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

13 agosto 2018