LA GUARDIA CIVIL SIEMPRE DICE LA VERDAD General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

General José Manuel Santiago. Jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil

Algo que no todos hacen ni tienen como divisa.

<<Aquí mentimos todos>>. Fue un mazazo que me retumba a diario desde que llegó a mis oídos. Algún día habrá que contarlo.

Ahora pretenden desviar la atención, que nuestra mirada se dirija hacia el Jefe de Estado Mayor de la Guardia Civil. La habilidad de los miembros de este Gobierno y <<sus elegidos>>  para acusar a otros de <<su presunción…>> es digna de una cátedra universitaria. Desde hace tiempo ellos tienen catedráticos del <<yo no he sido>> en su seno, los mejores del mundo mundial. En eso rozan la excelencia. La mentira y la manipulación informativa es una de las armas que casi siempre les da la victoria. Pero que se anden con cuidado porque siempre hay un <<casi>>.

Por mucho que el excelentísimo señor ministro del Interior del Gobierno del Reino de España pretenda aludir a un lapsus (falta o equivocación cometida por descuido), es muy raro, por no decir imposible, que la Guardia Civil, a ese nivel y en estas circunstancias, tenga un descuido. Todas las intervenciones se preparan minuciosamente, quedan escritas, se repasan y reparan y es prácticamente imposible que se equivoquen. Cualquier palabra está medida y se sabe sus repercusiones.

Primer punto a tener en cuenta: lapsus parece que no ha habido.

Lean: <<Estamos trabajando con nuestros especialistas en dos direcciones. Una, a través de la Jefatura de Información, con el objetivo de evitar el estrés social que producen todas estas series de bulos. Y otra de las líneas de trabajo es también minimizar ese clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno>>. La longitud, contenido y calado del texto no permite lapsus de ningún tipo.

Son varias varias las alternativas:

-Que no sea cierto lo expresado por el general, lo que traería consecuencias inmediatas, ya que el honor es su divisa. Creo que si hubiese una remota posibilidad de error u omisión, falta o equivocación, el mismo general habría dimitido de su puesto de Jefe de Estado Mayor. De eso no me queda la menor duda. Su puesto no admite errores en los que se ponga en entredicho el cumplimiento de la ley. Un error de esa magnitud en un miembro de la benemérita exige su inmediata dimisión, sin que nadie se la exija, cosa que no se ha producido.

Segundo punto: que no sea un lapsus sino una realidad, un hecho incuestionable, algo que despierte dudas tan razonables como la gravedad de la congelación de ley de transparencia que nos impide conocer los tejemanejes de las compras del Gobierno a los chinos, o algo peor y de escandalosa elegancia democrática (por no hablar de la redacción): ¿Cree usted que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener la libertad total para la difusión de noticias e informaciones? Aquí no hay lapsus sino manipulación. Necesidad urgente de abrir una investigación, una investigación democrática, ver el estado de salud de la democracia en manos del señor Sánchez y del señor Iglesias. Ese es el tema, el único tema y no la persona del general de la Guardia Civil.

Solventar cualquier duda es fácil: se reúne a la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso y se hace comparecer ante ella al Jefe de la Oficina de Coordinación Cibernética (OCC) del Ministerio del Interior para que aclare el lapsus.

Porque la Guardia Civil siempre dice la verdad. Nadie duda de la Guardia Civil ni de su Jefe de Estado Mayor. La duda está más arriba y el señor ministro, que además es juez en excedencia, ahora debe ser ministro, no juzgar y mucho menos ser parte. Decir la verdad con pruebas encima de la mesa: que se llame a declarar al jefe de la Oficina de Coordinación Cibernética (OCC) en sede parlamentaria o en donde la ley permita.

Ellos impusieron aquel <<los españoles queremos un Gobierno que no nos mienta>>. Es parte muy importante de la narrativa que pretenden imponernos y del caos informativo y legal en el que nos movemos. Porque empezamos a estar asustados y no sabemos si podemos decir o no podemos, si podemos criticar o no, si esto es legal o no, si me vigilan o no, si me van a multar por salir o por no obedecer, si… Nos sentimos vigilados y coaccionados. Jamás en la historia se han restringido de manera tan despiadada las libertades. Adecuadas las medidas de confinamiento y control en el fondo; en absoluto en las formas.

Sabemos que se puede injuriar al Rey y a la bandera, pero no sabemos si se puede decir que el señor presidente, el excelentísimo señor don Pedro Sánchez lo está haciendo muy mal.

Hemos entrado en terreno fanganoso  desde que se atreven a preguntarnos: ¿Cree usted que en estos momentos habría que prohibir la difusión de bulos e informaciones engañosas y poco fundamentadas por las redes y los medios de comunicación social, remitiendo toda la información sobre la pandemia a fuentes oficiales, o cree que hay que mantener la libertad total para la difusión de noticias e informaciones?

Para finalizar. No olvidemos algo importante. ¿Hay una Directora General de la Guardia Civil llamada María Gámez? ¿Dónde está?

Libertad: un bien preciado que se está poniendo muy caro.

La libertad está en la verdad. La única que os hará libres.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

21 abril 2020

Blog: generaldavila.com

EN PEORES GARITAS HEMOS HECHO GUARDIA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Tú me das el reloj y yo te doy la hora. Define muy bien el estilo de Podemos. Si el reloj es de los buenos mejor, pero por muy bueno que sea, la hora que te den siempre será la que les interese. Falsa.

En un pueblecito de la Sierra madrileña <<Cumbres de Guadarrama y de Fuenfría / columnas de la tierra castellana>> se ha colado la última hora, del reloj que nos han quitado, que es la peor, rompiendo la calma eterna de sus paisajes de pequeños e invisibles ruiseñores.

Esa Sierra Madrileña que era el descanso, de verdad,  de don Jacinto Benavente que puso en  boca de Crispín: <<Mejor que crear afectos es crear intereses>>.  

Los interesados se alojan en un chalet de Galapagar que  se ha visto inundado por la efímera fama de un personaje que habla en ucase permanente. Es el nuevo zar de Galapagar.

El vigilador ha pedido vigilancia en su refugio de mirlo cantor de los jardines serranos.

Me desconcierta la garita y el generador. La Benemérita en la calle, en una garita improvisada encadenada al ruido que fabrica luz y calor, artificiales, especies invasoras del paisaje.

Me desconcierta. Me desconcierta esta España del capricho de los predicadores; y de los que beatifican sus palabras.

Hasta ahora la Sierra la ocupaban los poetas. Los recordaba incluso al paso lejano a otro lugar; me gustaba recitar para mis adentros:

“Una luz vehemente y oscura, de tormenta,
flota sobre las cumbres del alto Guadarrama,
por donde van las águilas. La tarde baja, lenta,
por los senderos verdes, calientes de retama…”

Ahora veo la garita verde, como los pinos, y oigo el murmullo del generador; como los ruiseñores. Pinos y luz distintos, que ya no es la Sierra nuestra sino la estafa permanente del que se llevó la hora, el reloj, y la vergüenza, que por allí pasó, cuando perdida y abrumada a la Sierra escapó.

Lope de Vega: “¿Quién no tiene vergüenza, ¿qué bien tiene?”

Mire señor Lope, en estos momentos en España: garita, tiene garita.

Se oye el mirlo, cuando agudizas los sentidos, cuando sabes distinguir quien canta y por qué.

Se confunde su canto con el de los que juegan a ser esperanza, de otros, mientras aseguran las suyas: ¡Oh Señor! Yo no pido dinero. Solo pido estar donde lo haya.

Cada uno se paga lo suyo, lo que puede, pero no se humilla al conjunto con garita y generador. Hay sistemas más seguros, menos abusivos, sí abusivos, y, claro, más caros; pero se los paga uno. Vergüenza.

El Director de la Benemérita bien debería saberlo; y ejercerlo. Dejarse de salir en la tele, allí donde no le corresponde estar, diciendo lo que nunca debe decir; mejor es aprender a gestionar el alto valor humano y de virtud que han puesto en sus manos. En silencio.

En peores garitas hemos hecho guardia, es un consuelo; pero la garita de Galapagar no está en el lugar adecuado, ni en el sitio que corresponde, ni a quien corresponde.

Que el vigilador se vigile solo, o pague de su bolsillo, la innecesaria seguridad en la Sierra madrileña.

El sindicato de gorriones promete manifestaciones para lograrlo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 febrero 2018