EN PEORES GARITAS HEMOS HECHO GUARDIA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Tú me das el reloj y yo te doy la hora. Define muy bien el estilo de Podemos. Si el reloj es de los buenos mejor, pero por muy bueno que sea, la hora que te den siempre será la que les interese. Falsa.

En un pueblecito de la Sierra madrileña <<Cumbres de Guadarrama y de Fuenfría / columnas de la tierra castellana>> se ha colado la última hora, del reloj que nos han quitado, que es la peor, rompiendo la calma eterna de sus paisajes de pequeños e invisibles ruiseñores.

Esa Sierra Madrileña que era el descanso, de verdad,  de don Jacinto Benavente que puso en  boca de Crispín: <<Mejor que crear afectos es crear intereses>>.  

Los interesados se alojan en un chalet de Galapagar que  se ha visto inundado por la efímera fama de un personaje que habla en ucase permanente. Es el nuevo zar de Galapagar.

El vigilador ha pedido vigilancia en su refugio de mirlo cantor de los jardines serranos.

Me desconcierta la garita y el generador. La Benemérita en la calle, en una garita improvisada encadenada al ruido que fabrica luz y calor, artificiales, especies invasoras del paisaje.

Me desconcierta. Me desconcierta esta España del capricho de los predicadores; y de los que beatifican sus palabras.

Hasta ahora la Sierra la ocupaban los poetas. Los recordaba incluso al paso lejano a otro lugar; me gustaba recitar para mis adentros:

«Una luz vehemente y oscura, de tormenta,
flota sobre las cumbres del alto Guadarrama,
por donde van las águilas. La tarde baja, lenta,
por los senderos verdes, calientes de retama…»

Ahora veo la garita verde, como los pinos, y oigo el murmullo del generador; como los ruiseñores. Pinos y luz distintos, que ya no es la Sierra nuestra sino la estafa permanente del que se llevó la hora, el reloj, y la vergüenza, que por allí pasó, cuando perdida y abrumada a la Sierra escapó.

Lope de Vega: «¿Quién no tiene vergüenza, ¿qué bien tiene?»

Mire señor Lope, en estos momentos en España: garita, tiene garita.

Se oye el mirlo, cuando agudizas los sentidos, cuando sabes distinguir quien canta y por qué.

Se confunde su canto con el de los que juegan a ser esperanza, de otros, mientras aseguran las suyas: ¡Oh Señor! Yo no pido dinero. Solo pido estar donde lo haya.

Cada uno se paga lo suyo, lo que puede, pero no se humilla al conjunto con garita y generador. Hay sistemas más seguros, menos abusivos, sí abusivos, y, claro, más caros; pero se los paga uno. Vergüenza.

El Director de la Benemérita bien debería saberlo; y ejercerlo. Dejarse de salir en la tele, allí donde no le corresponde estar, diciendo lo que nunca debe decir; mejor es aprender a gestionar el alto valor humano y de virtud que han puesto en sus manos. En silencio.

En peores garitas hemos hecho guardia, es un consuelo; pero la garita de Galapagar no está en el lugar adecuado, ni en el sitio que corresponde, ni a quien corresponde.

Que el vigilador se vigile solo, o pague de su bolsillo, la innecesaria seguridad en la Sierra madrileña.

El sindicato de gorriones promete manifestaciones para lograrlo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 febrero 2018

INDEPENDENTISTAS-CHEQUISTAS-REVISIONISTAS. EL CÓCTEL PERFECTO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

PSOE con la Cruz a sus espaldas

De nuevo convocan a Franco en el Valle de los Caídos. No saben rezar, pero saben posar, entrar en las iglesias e inmortalizarse con la Cruz a sus espaldas que no a cuestas. Es irremediable, lo llevan en las entrañas. Es la nostalgia de querer ser, pero no poder serlo. Sus expectativas electorales están en la Guerra Civil. Quieren ganarla a toda costa. Creen que el lugar de la batalla sigue siendo la Sierra madrileña desde donde se alza la amenaza en forma de Cruz inmensa que asedia a Madrid por el norte. ¡No pasarán! Allí se fueron a emprender de nuevo la batalla cuando ya no hay enemigos tras las matas. Silencio y lluvia arropaban el entorno de los rezos benedictinos.

No había nadie. Solo la visita del rencor. Solo ellos. No era el Partido Socialista, era otra cosa, la de antaño, añeja y rancia, eran los chicos de Pedro Sánchez que ahora llevan a pretéritos planteamientos su política partidista o particularista. La foto con la Cruz al fondo era el desarrollo del plan de ataque. Fueron a hacérsela para difundirla y señalar el lugar. ¡Allí está! No nos cuentan si entraron en la Basílica, ni a qué fueron. Para ese viaje mediático y de corto recorrido no era necesario tan intelectual exhibición. Con leer y contar la verdad es suficiente.

Es un error confundir un partido con una banda que divide a los españoles en bandos, a base de bandadas de reproches que traen presagios negros.

El líder se fue al sur, que no es suyo, mientras perdía el norte. No quieren esos sus votantes. Allá él. Y están preocupados por dentro, por la escasa altura, de miras me refiero. No es tiempo de algaradas, revanchas y guerracivilismo. Ese no es un mensaje joven y de futuro. Pero estos cuantos sueñan con desfilar por la Castellana, por la Avenida de la Unión Proletaria, al son de banderas victoriosas, las suyas.

España, tarde o temprano, no perdonará las políticas ni a los políticos que han ido a lo suyo; y lo suyo, ya se sabe, no es España sino convertirla en un valle de lágrimas. No perdonará, y condenará a personajes que no deberían haber ido más allá de presidentes de su comunidad de vecinos para atascar el ascensor en el bajo; eternamente. Sus nombres están a disposición de cualquiera. Con luces de neón llenan las avenidas centrales; para que no se olviden.

Es de una extraña naturaleza que un partido llamado a asumir responsabilidades de gobierno se suba a las tapias de los cementerios para contar muertos y derribar cruces. España esperaba otra cosa de ellos.

No sé por qué me da que sus votantes también.

Independentistas, chequistas y revisionistas por todas partes. Un cóctel perfecto. Más bien una purga.

Para quien quiera vomitar.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog generaldavila.com

2 marzo 2018