NO CABE UN TONTO MÁS. ¡A LAS CACEROLADAS! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Eco y Narciso. Pintura de John William Waterhouse (1903)

Un conocido experimento social reúne en una sala de espera a varias personas puestas de acuerdo mientras un vídeo graba sus reacciones. Entra a su cita alguien que nada sabe del experimento y se sienta junto al grupo. De repente suena un timbre, señal para que pase el paciente, y automáticamente todos se ponen de pie. La persona que nada sabe queda extrañada por la actitud, pero la tercera vez que al sonido del timbre todos se levantan ella reacciona igual imitando la conducta del grupo. Al final queda sola y entran en la sala dos personas más que tampoco saben nada del experimento. Suena el timbre y se pone de pie. Los otros dos, extrañados, le preguntan que por qué se pone de pie.

-Es lo que he visto que hacen todos.

Pues de pie todos cuando suena el timbre. Se demuestra que la mayoría somos parte del montón y seguimos conductas sin saber por qué ni quién manda en ellas. ¿Borregos?

Con todos mis respetos. Me voy a referir a la acepción que recoge el Diccionario de la RAE en sexto lugar y de manera coloquial.

Tonto: <<Presumido o vanidoso>>. La definición demuestra que estamos más contagiados de tontería que de coronavirus.

Fue Santiago Amón quien sentenció: <<En España no cabe un tonto más>>. Tuvo que ser un hombre muy inteligente ya que fue expulsado del partido comunista por indisciplina intelectual, lo que le eleva a la categoría superior de la inteligencia y denota que estaba en lo cierto; él concretamente dijo lo que dijo al verse rodeado.

Un ganapán, rabadán, presumido y vanidoso, el más tonto de los tontos, cualidades reúne, es al que han elegido para conducir esta recua política que nos lleva nadie sabe dónde, nunca a verdes praderas.

Somos rebaño, dicho sea con respeto, y votantes capaces hasta de levantar la voz en tuiter o facebook creyéndonos que llega al cielo y tierra, a todos los oídos. Incluso en un blog como este nos creemos ser escuchados y observados. Todo es nada; de nada sirve.

¡Hombre es que no es el momento!, ¡ten en cuenta!, ¡hay que echar una mano! ¡este partido es de ley!, ¡me han dicho! ¡sé de buena tinta!, ¡dice fulano que es diputado y mi amigo…!

Luego, cuando te adentras en un partido o grupo, si puedes, analizas y unes aquello con esto, ¿pero tú por aquí?, no das crédito, se derrumba el púlpito, el confesionario y encima pretenden darte explicaciones, en las que siempre tú eres el equivocado… ¡Porque si tú supieras, si yo te contara!

Todo se derrumba en la proximidad, cuando llega la nómina, el aipad o el aifon,  y en el pueblo te saludan: ¡señor diputado!, el municipal muy marcial, y hasta el comunista ¡vaya usted con Dios! Todos iguales en ese decisivo momento de ser el más tonto, pero con cargo (al presupuesto).

Las ovejas balan, hasta que una se sale del rebaño, se acerca al pastor, le interroga y se convierte en una oveja indisciplinada intelectualmente.

¿A dónde va usted?; es en lo que se ha convertido nuestra democracia. Ganas no faltan: ¡a donde me da la gana!, aunque claro, luego sin explicaciones, ni leyes, ni democracia, ni fiscalía, ni derechos, ni libertades, ni nada de nada, son de 601 a 10.000 euros, y ante eso no queda otra -como Herodes-; por si acaso yo no salgo ni a por el pan.

El que manda. El más tonto, ordena: usted póngase en la fila de los tontos, y como hay tantos, y además hay que dejar la distancia, pues la fila llega a otra autonomía; y ya está el lío.

En la Academia Militar contábamos los días que nos quedaban para terminar el curso y todas las dianas alguno se encargaba de cantarlo: <<¡Quedan veinte y la loca!>>. La loca será ese día que llegará cuando todos los actuales ocupantes de la casa de los leones se vayan por donde han venido, todos, después de este desaguisado, que no sé cómo les queda vergüenza de seguir entre leones que se fundieron con los cañones de Tetuán.

Viendo la larga cola de tontos, bien dispuestos, uno detrás de otro, disciplinados y sumisos ante la autoridad competente, siguiendo al más tonto, he decidido no hacer más colas. Ni siquiera ese día que formamos para elegir al más tonto que nos va a gobernar a base de tonterías durante cuatro años. No volveré a participar en la elección. Quizá eso debiéramos hacer todos. Hemos visto que todo funciona mejor sin ellos. Podía titular: tontos entre leones. Los hay malos, los prefiero, uno se defiende mejor que de los tontos.

He decidió adoptar la postura de Santiago Amón y declararme en rebeldía intelectual a ver si tengo suerte y me expulsan. Solo pido que esa expulsión sea de la derecha, de la izquierda, del centro, de los extremos; y de los entrenamientos. Ni para dar sombra al botijo cuenten conmigo. Adiós. Me voy, pero tocando la flauta de Hamelín.

Definitivamente. Pueden borrarme del censo. Que cuando suene el timbre no pienso levantarme. Haré sonar la flauta.

Ahora que andamos recordando el LXXV Aniversario de la rendición de Alemania en la IIGM no estaría de más recordar que lo que queda del pacto Molotov-Ribbentrop, acordado el 23 de agosto de 1939 entre la Unión Soviética y Alemania, que se repartía Europa en dos zonas de influencia mediante protocolos secretos, es el comunismo. El que aquí ahora tenemos.

Molotov, un viejo bolchevique con sucesión en España.

Aún no hemos abierto los ojos para ver que comunistas, separatistas y etarras mandan en España. Abramos los oídos al toque de la flauta o de la corneta, porque una de las dos sonará. ¿A quién seguir?

¡A las caceroladas! ¿Pero hay alguien/algo más?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 mayo 2020

 

EL PUEBLO Y SUS REPRESENTANTES Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Un tema para la meditación. O para el enfrentamiento, porque uno ya no sabe quien le representa y a quienes representan los que uno creía que le representaban.

Resulta que en Canarias el cabo 1º Trujillo y el soldado Sánchez, ambos de la Brigada Canarias XVI han hecho que me sienta más reflejado en ellos que en todos esos que dicen que nos representan protegidos por dos grandes leones, los de los cañones de Tetuán, Malospelos y Benavides. También el soldado del Ejército del Aire, Gómez López, con destino en la Base Aérea de Getafe se suma a Trujillo y a Sánchez en la ejemplaridad y se convierten en representantes de lo que este pueblo, el español, ha sido siempre y nunca dejará de ser. Solidaridad, compañerismo, entrega y servicio sin pedir ni preguntar. Esa solidaridad que plantea sus dudas al ver lo que vemos y escuchar lo que escuchamos. Cada uno a lo suyo y con la defensa dispuesta.

El cabo 1º Trujillo salió sin vacilar en defensa de una señora a la que intentaban robar y retuvo al malhechor hasta la llegada de la policía.

El soldado Sánchez se lanzó al mar bravo de Roque Chico para salvar la vida a un hombre que se ahogaba.

El soldado Gómez López puso en marcha sus conocimientos de reanimación y salvó a una conductora que había sufrido un accidente de tráfico y peligraba su vida. Todo ha sucedido en unos días.

Acciones sencillas, normales, rutinarias, hechas desde el uniforme militar con el sentido de ese carácter que tiene un soldado: alegre, y decidido a servir sin preguntar, sin desear otra cosa que lo mejor para esos a los que sirve.

No hacen falta alharacas, oficialismo, barroquismo, coches con conductor o gruesas moquetas. Estos hombres en su sencillez nos representan a todos. No legislan, no juzgan, no pontifican ni lanzan programas y propuestas. Solo empeñan una vez, para siempre, su palabra y la cumplen: Servir a España hasta morir. Empeño que se llama servicio. A todos.

Son unos ciudadanos más, que hacen lo que la mayoría haría, de uniforme o no, como cada día comprobamos en la solidaridad de la calle. Lejos del mensaje populista y demagógico solo pretendo poner de relieve una gran realidad. La lejanía que hoy existe entre los representados y los que dicen ser nuestros representantes. A diario vemos en los medios caras viejas con un único discurso, siempre el mismo, hasta las más jóvenes se hacen tan conocidas por aburridas y antiguas.

Es la lejanía del poderoso, en poder de la verdad y la representación. Todos le dan la razón, pero no sabe que nadie le escucha.

Hoy me he sentido representado por estos soldados y me he llevado una gran alegría porque hace mucho tiempo que no me veo representado por quienes dicen que son mis representantes.

Es hora de que los representantes aprendan y practiquen la  sencillez y el servicio. Para ello solo tienen que cambiar las formas, el fondo y la actitud. Con lo sencillo que es… ¡Servir!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog generaldavila.com

3 marzo 2017