3.- DEMOGRAFÍA José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería (R.)

La demografía es el ladrón de guante blanco que asola Europa. No hace declaraciones en ruedas de prensa ni se presenta a elecciones. Tampoco comete barbaridades en nombre de entes divinos. Pero la realidad es que Europa se muere, y lo hace sola.

Para que una nación mantenga el reemplazo generacional, la tasa de fertilidad no puede bajar de 2,1 hijos por mujer. Actualmente en la UE la media está entre 1,3 y 1,2. En España es 1,1. El descenso de la natalidad va acompañado de otro en la mortalidad. Así es imposible garantizar el reemplazo generacional, lo que se traduce en suicidio colectivo.

¿Por qué baja la natalidad? Desde mediados del siglo XX, la caída es una constante en las sociedades avanzadas por múltiples causas: las variables educativas, el mercado laboral, la incorporación de la mujer al trabajo, las políticas públicas, los cambios culturales en los roles del hombre y la mujer, las nuevas configuraciones familiares, el alto coste de la educación y manutención de los niños-especialmente cuando las mujeres tienen un elevado nivel de educación-, la preferencia de los padres de invertir más en cada hijo en lugar de tener más hijos, la falta de casa propia, etc.

La falta de nacimientos y el envejecimiento se traducen en menos población activa. Si se mantiene en el tiempo, llegará un momento en el que el estado del bienestar será inviable. En 2.050, cada europeo en edad de trabajar -trabaje o no y esto es muy importante- mantendrá a otro. El cerdito que representa la hucha de las pensiones está muy cerca de su “san martín”.

El declive demográfico es una amenaza para la economía: menos crecimiento económico; estado del bienestar insostenible; desvalorización de las casas y otros activos; menor empleabilidad de los mayores; descenso de los emprendedores y de la innovación; menos oportunidades para las empresas; aumento de impuestos, ya que habrá que desviar mucha renta a las pensiones y al cuidado de los ancianos; la educación y sanidad pública, o cualquier tipo de prestación social, serán una utopía; etc. Todo ello desnaturaliza la democracia.

Combatir esta crisis demográfica debería ser uno de los principales objetivos de Europa, pero como las consecuencias del problema son a medio y largo plazo, no inmediatas, el asunto es ignorado por los poderes públicos. Es decir, “el que venga atrás que arree”.

Ante este panorama, la inmigración se plantea como una solución a corto plazo, capaz de revitalizar un continente que cada vez tiene más de residencia y menos de guardería.Puede suponer un hecho positivo en el mercado laboral y en la economía, pero ya vimos que parte de la inmigración, la más numerosa, es incapaz de adaptarse por su religión.

Los Estados europeos deberían plantear soluciones que no pusieran en riesgo ni nuestra sociedad ni nuestras señas de identidad. Desde la Administración se debería apoyar a las familias de manera decidida, no solo dando una subvención por hijo nacido, o una rebaja fiscal en el IRPF, sino facilitando y garantizando la conciliación familiar. Esto ya se está haciendo en países de nuestro entorno.

Según publica el Instituto de Política Familiar, los nacimientos se han reducido en España,entre 1980 y 2016, en un 25%. Vamos a una lenta pero inexorable muerte como pueblo, y puede que como civilización, pasando, antes de desaparecer, por un empobrecimiento económico y afectivo, por una disminución de nuestro peso internacional, y por ver cómo nuestra democracia se transforma en gerontocracia.

Sin embargo, como dijo el torero Rafael el Gallo “hay gente pa to”. Y nos encontramos con “inteligentes” que dicen que el declive demográfico es positivo puesto que reduce el paro y la delincuencia. A esos, hay que decirles que tampoco hay paro y delincuencia en los cementerios.

El acomodamiento y la pérdida en Occidente de valores tradicionales como la natalidad y la familia, elementos esenciales de la vida, son en mi opinión, las causas más importantes de que no tengamos hijos. Todo lo demás, como el aborto, viene por añadidura.

Vistos los tres problemas considerados, cabe rehacernos la pregunta del principio “Quo Vadis Europa”.

 La situación no plantea un futuro esperanzador. La falta de cohesión interna en la UE, los problemas estructurales existentes, el buenismo, la falta de valores y la renuncia a nuestros orígenes, no auguran nada bueno. Y a todo ello hay que añadir las  agresiones externas: el lobo ruso muerde, desde su estepa, a través de ataques cibernéticos, y la presión ejercida desde el otro lado del Atlántico, tampoco facilita la situación.

 Europa debe dar respuesta a los retos a los que se enfrenta. Dirigentes y ciudadanos tenemos que ser conscientes de lo mucho que hemos avanzado juntos. No podemos renunciar a nuestras señas de identidad, a nuestra configuración como Estados de derecho, en los que la ley es la garante de nuestro bienestar. Es decir, no podemos dar concesiones a quienes quieren destruirnos.

Luchar contra el virus del populismo y erradicar los nacionalismos excluyentes debe ser un objetivo primordial. Cada Estado, a través de su propia unidad y estabilidad política, económica y social, debe servir de ejemplo al conjunto.

José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería (R.)

Blog: generaldavila.com

3 mayo 2018

 

 

“QUO VADIS EUROPA”. JOSÉ MARÍA GRANDE URQUIJO. CORONEL DE INFANTERÍA (R.)

 

EL CORONEL DE INFANTERIA JOSE MARIA GRANDE URQUIJO

Presentacion

Larga, amplia y variada es la carrera de un militar. Cuando uno deja las aulas de las academias de formación, no hace más que certificar el inicio de una continua y especializada formación. Cursos de capacitación y especialización jalonan su derrotero por la milicia, sorteándolos con destinos de mando, apoyo o docencia, de forma que cuando uno echa la vista atrás, ves que no hay una única carrera militar, sino tantas carreras como militares.

Es el caso de mi amigo y compañero de promoción el Coronel José María Grande Urquijo, a quien hoy damos la bienvenida en este blog General Dávila.com, cuya vida profesional e inquietudes intelectuales le han convertido en un auténtico experto en asuntos internacionales y en particular en el yihadismo islámico, como tendrán ocasión de comprobar en los próximos artículos que, con el sugerente título de “Quo Vadis Europa” hoy se estrena en el blog.

Todo hace honor a su apellido en este cántabro. Su estatura física e intelectual, la carrera que ha desarrollado y el recuerdo que ha dejado en cada destino. En regimientos del Arma de Infantería en los empleos de teniente y capitán, culminándolos, ya como coronel con el mando del Regimiento de Infantería Ligera Tenerife 49, con el que participó en la misión internacional a la que España contribuía en Bosnia-Herzegovina. En medio de ambas situaciones, se diplomó en Estado Mayor en España y Marruecos, especializándose posteriormente en Inteligencia y dedicándose al estudio del Magreb y Oriente Medio en el estado Mayor del Ejército, y de la evolución de Europa desde la Agregaduría Militar de París. Fruto de estos estudios son numerosas publicaciones en revistas especializadas, entre la que yo destacaría el estudio monográfico del CESEDEN titulado “El Islam. Presente y Futuro”

Coincidimos los dos en la Escuela de Guerra del Ejercito, él al frente del Departamento de Estrategia y Organización, donde además de sus actividades docentes en el ámbito militar, dirigió tres cursos de “Prevención y Gestión de Crisis Internacionales” para alumnos de posgrado, en la Universidad Carlos III. Estos contactos con el mundo universitarios los ha extendido en su último destino en activo como Delegado del Ministerio de Defensa en Cantabria, en cuyo ámbito cultural, ha dejado su impronta en más de veinte artículos publicados en diferentes medios.

Querido Jose, mi coronel:Es un lujo contar con tu aportación a este blog en un campo tan interesante, cambiante e inquietante como es mundo del islam y sus implicaciones para Europa.

Adolfo Coloma GB (R) del ET

¿QUO VADIS EUROPA?

 


Muchos recordarán la famosa película “Quo Vadis”, protagonizada por  Robert Taylor, Deborah Kerr y Peter Ustinov, en la que el sujeto de la pregunta era San Pedro. Ahora, el sujeto es Europa y los protagonistas la progresiva islamización, el problema demográfico y el euroescepticismo, amén de otros.Me propongo retratar, en tres artículos, a estos protagonistas.

 1.- ISLAMIZACIÓN DE EUROPA

Al igual que existen problemas internos también otros externos amenazan el proyecto europeo. El islamismo radical quiere recuperar lo que considera suyo. Ayman al-Zawahiri, declaró en su libro “Los caballeros a la sombra del estandarte del Profeta” que el nuevo campo de batalla de la yihad debía ser Europa.

Europa ancla sus raíces en la fe y la cultura cristiana, ha forjado durante generaciones una manera de entender el mundo y ha creado países democráticos en los que, a diferencia de los musulmanes,  la separación entre religión y Estado es plenamente efectiva.

El problema demográfico nos hace dependientes de la inmigración.  Pero la musulmana plantea riesgos inherentes a la religión. Europa ha sufrido dos invasiones militares, en el 711 en la Península Ibérica y en el siglo XVI en los Balcanes y la Europa Oriental. Ambas fracasaron.

Hoy estamos inmersos en una ocupación musulmana,lenta y silenciosa, para imponernos su concepción del mundo, en un alarde de doble moral que usa la democracia para sus propósitos totalitarios” (León, F., 2007). Se sirven de la democracia para exigir libertad y respeto para su confesión, cuando muchos de sus preceptos chocan con ella y con los derechos humanos. Exigen el cumplimiento de la Sharia y que ésta regule al Estado.

En 2030, la población musulmana será la cuarta parte de la población mundial. Francia y Bélgica son los países con mayor comunidad musulmana. En las cuatro ciudades principales de Holanda,  Ámsterdam, Róterdam, Utrecht y La Haya, la mayoría de los menores de 14 años son musulmanes. En Reino Unido los imames predican el fanatismo. En España la cifra de musulmanes en 2030 será el 5%.  La mayor concentración se da, por este orden, en Cataluña, Madrid, Andalucía, Levante y País Vasco.

En París, Bruselas, Ámsterdam, Londres, etc., hay barrios donde la Sharia regula la convivencia, la presencia estatal es mínima, se construye una identidad antioccidental y es muy fácil el reclutamiento.Algunos servicios de inteligencia europeos establecen que en torno al 5% de los musulmanes instalados en Europa son proclives a las tesis yihadistas.

Eurabia es una realidad porque Europa no defiende su identidad. La solicitud de reconocimiento de algunas normas jurídico-religiosas como la poligamia, el repudio, las reglas hereditarias, etc., chocan con nuestras leyes, pero transigimos, como sucede con la alimentación, las festividades y tiempos sagrados, el vestuario de las niñas en clase de educación física, la comida en los colegios, Navidad sin Belenes, suprimir actos religiosos para no herir sensibilidades, etc. Y si no accedemos a sus pretensiones afirman sentirse discriminados,cuando lo que en realidad encierran es una imposición de su forma de entender el mundo.

La izquierda española y la socialdemocracia europea tienden a favorecer sus planteamientos por un complejo de culpa derivado del colonialismo y del antiamericanismo compartido con ellos. Creen que aceptarán las legislaciones y costumbres europeas. La radicalización de musulmanes nacidos en Europa demuestra lo contrario.

Para ellos, ser ciudadanos europeos es poseer papeles que les den derechos. Ser español, francés, británico, etc., no tiene significado cultural e identitario. Hay “bienintencionados” que piensan que con pedagogía y educación se integrarán, e ignoran que para ellos la educación verdadera es la que proviene de la ley islámica. AliaItzetbegovic, antiguo presidente bosnio, dijo: “No hay paz ni coexistencia posible entre la religión islámica y las instituciones políticas y sociales no musulmanas“. Se puede decir más alto pero no más claro. En ningún país europeo se ha logrado una integración plena.

Bernard Lewis, reconocido como el mayor experto occidental sobre el Islam, escribió: “Nuestros enemigos son hombres resueltos,  volcados en su voluntad de destruirnos. Creen en sí mismos y en lo que hacen, mientras que nosotros carecemos de esa convicción. Estamos pagando la crisis moral de Occidente con una mezcla explosiva de corrección política, complejo de culpa liberal y multiculturalismo.  Europa está perdida”.

Somos niños amedrentados por un “buenismo” crónico que se ha hecho fuerte en una sociedad sin valores. Ponemos la otra mejilla con más miedo de herir sensibilidades que del recital de bofetadas que recibimos. Aplaudimos las palabras vacías de defensores de arcoíris, unicornios y demás cursilería utilitarista. Somos víctimas de este virus que recorre nuestras calles a lomos de furgonetas, asesina vidas y condiciona el futuro.

El problema no solo está en Raqqa, Mosul o Alepo. El problema está en el tercero izquierda, en el instituto del barrio y en el restaurante de comida turca de abajo de casa. Y no se solucionará con banderitas, manifestaciones pro paz o carteles de “refugeeswelcome”.

José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería (R.)

Blog: generaldavila.com

16 abril 2018