“QUO VADIS EUROPA”. JOSÉ MARÍA GRANDE URQUIJO. CORONEL DE INFANTERÍA (R.)

 

EL CORONEL DE INFANTERIA JOSE MARIA GRANDE URQUIJO

Presentacion

Larga, amplia y variada es la carrera de un militar. Cuando uno deja las aulas de las academias de formación, no hace más que certificar el inicio de una continua y especializada formación. Cursos de capacitación y especialización jalonan su derrotero por la milicia, sorteándolos con destinos de mando, apoyo o docencia, de forma que cuando uno echa la vista atrás, ves que no hay una única carrera militar, sino tantas carreras como militares.

Es el caso de mi amigo y compañero de promoción el Coronel José María Grande Urquijo, a quien hoy damos la bienvenida en este blog General Dávila.com, cuya vida profesional e inquietudes intelectuales le han convertido en un auténtico experto en asuntos internacionales y en particular en el yihadismo islámico, como tendrán ocasión de comprobar en los próximos artículos que, con el sugerente título de “Quo Vadis Europa” hoy se estrena en el blog.

Todo hace honor a su apellido en este cántabro. Su estatura física e intelectual, la carrera que ha desarrollado y el recuerdo que ha dejado en cada destino. En regimientos del Arma de Infantería en los empleos de teniente y capitán, culminándolos, ya como coronel con el mando del Regimiento de Infantería Ligera Tenerife 49, con el que participó en la misión internacional a la que España contribuía en Bosnia-Herzegovina. En medio de ambas situaciones, se diplomó en Estado Mayor en España y Marruecos, especializándose posteriormente en Inteligencia y dedicándose al estudio del Magreb y Oriente Medio en el estado Mayor del Ejército, y de la evolución de Europa desde la Agregaduría Militar de París. Fruto de estos estudios son numerosas publicaciones en revistas especializadas, entre la que yo destacaría el estudio monográfico del CESEDEN titulado “El Islam. Presente y Futuro”

Coincidimos los dos en la Escuela de Guerra del Ejercito, él al frente del Departamento de Estrategia y Organización, donde además de sus actividades docentes en el ámbito militar, dirigió tres cursos de “Prevención y Gestión de Crisis Internacionales” para alumnos de posgrado, en la Universidad Carlos III. Estos contactos con el mundo universitarios los ha extendido en su último destino en activo como Delegado del Ministerio de Defensa en Cantabria, en cuyo ámbito cultural, ha dejado su impronta en más de veinte artículos publicados en diferentes medios.

Querido Jose, mi coronel:Es un lujo contar con tu aportación a este blog en un campo tan interesante, cambiante e inquietante como es mundo del islam y sus implicaciones para Europa.

Adolfo Coloma GB (R) del ET

¿QUO VADIS EUROPA?

 


Muchos recordarán la famosa película “Quo Vadis”, protagonizada por  Robert Taylor, Deborah Kerr y Peter Ustinov, en la que el sujeto de la pregunta era San Pedro. Ahora, el sujeto es Europa y los protagonistas la progresiva islamización, el problema demográfico y el euroescepticismo, amén de otros.Me propongo retratar, en tres artículos, a estos protagonistas.

 1.- ISLAMIZACIÓN DE EUROPA

Al igual que existen problemas internos también otros externos amenazan el proyecto europeo. El islamismo radical quiere recuperar lo que considera suyo. Ayman al-Zawahiri, declaró en su libro “Los caballeros a la sombra del estandarte del Profeta” que el nuevo campo de batalla de la yihad debía ser Europa.

Europa ancla sus raíces en la fe y la cultura cristiana, ha forjado durante generaciones una manera de entender el mundo y ha creado países democráticos en los que, a diferencia de los musulmanes,  la separación entre religión y Estado es plenamente efectiva.

El problema demográfico nos hace dependientes de la inmigración.  Pero la musulmana plantea riesgos inherentes a la religión. Europa ha sufrido dos invasiones militares, en el 711 en la Península Ibérica y en el siglo XVI en los Balcanes y la Europa Oriental. Ambas fracasaron.

Hoy estamos inmersos en una ocupación musulmana,lenta y silenciosa, para imponernos su concepción del mundo, en un alarde de doble moral que usa la democracia para sus propósitos totalitarios” (León, F., 2007). Se sirven de la democracia para exigir libertad y respeto para su confesión, cuando muchos de sus preceptos chocan con ella y con los derechos humanos. Exigen el cumplimiento de la Sharia y que ésta regule al Estado.

En 2030, la población musulmana será la cuarta parte de la población mundial. Francia y Bélgica son los países con mayor comunidad musulmana. En las cuatro ciudades principales de Holanda,  Ámsterdam, Róterdam, Utrecht y La Haya, la mayoría de los menores de 14 años son musulmanes. En Reino Unido los imames predican el fanatismo. En España la cifra de musulmanes en 2030 será el 5%.  La mayor concentración se da, por este orden, en Cataluña, Madrid, Andalucía, Levante y País Vasco.

En París, Bruselas, Ámsterdam, Londres, etc., hay barrios donde la Sharia regula la convivencia, la presencia estatal es mínima, se construye una identidad antioccidental y es muy fácil el reclutamiento.Algunos servicios de inteligencia europeos establecen que en torno al 5% de los musulmanes instalados en Europa son proclives a las tesis yihadistas.

Eurabia es una realidad porque Europa no defiende su identidad. La solicitud de reconocimiento de algunas normas jurídico-religiosas como la poligamia, el repudio, las reglas hereditarias, etc., chocan con nuestras leyes, pero transigimos, como sucede con la alimentación, las festividades y tiempos sagrados, el vestuario de las niñas en clase de educación física, la comida en los colegios, Navidad sin Belenes, suprimir actos religiosos para no herir sensibilidades, etc. Y si no accedemos a sus pretensiones afirman sentirse discriminados,cuando lo que en realidad encierran es una imposición de su forma de entender el mundo.

La izquierda española y la socialdemocracia europea tienden a favorecer sus planteamientos por un complejo de culpa derivado del colonialismo y del antiamericanismo compartido con ellos. Creen que aceptarán las legislaciones y costumbres europeas. La radicalización de musulmanes nacidos en Europa demuestra lo contrario.

Para ellos, ser ciudadanos europeos es poseer papeles que les den derechos. Ser español, francés, británico, etc., no tiene significado cultural e identitario. Hay “bienintencionados” que piensan que con pedagogía y educación se integrarán, e ignoran que para ellos la educación verdadera es la que proviene de la ley islámica. AliaItzetbegovic, antiguo presidente bosnio, dijo: “No hay paz ni coexistencia posible entre la religión islámica y las instituciones políticas y sociales no musulmanas“. Se puede decir más alto pero no más claro. En ningún país europeo se ha logrado una integración plena.

Bernard Lewis, reconocido como el mayor experto occidental sobre el Islam, escribió: “Nuestros enemigos son hombres resueltos,  volcados en su voluntad de destruirnos. Creen en sí mismos y en lo que hacen, mientras que nosotros carecemos de esa convicción. Estamos pagando la crisis moral de Occidente con una mezcla explosiva de corrección política, complejo de culpa liberal y multiculturalismo.  Europa está perdida”.

Somos niños amedrentados por un “buenismo” crónico que se ha hecho fuerte en una sociedad sin valores. Ponemos la otra mejilla con más miedo de herir sensibilidades que del recital de bofetadas que recibimos. Aplaudimos las palabras vacías de defensores de arcoíris, unicornios y demás cursilería utilitarista. Somos víctimas de este virus que recorre nuestras calles a lomos de furgonetas, asesina vidas y condiciona el futuro.

El problema no solo está en Raqqa, Mosul o Alepo. El problema está en el tercero izquierda, en el instituto del barrio y en el restaurante de comida turca de abajo de casa. Y no se solucionará con banderitas, manifestaciones pro paz o carteles de “refugeeswelcome”.

José María Grande Urquijo. Coronel de Infantería (R.)

Blog: generaldavila.com

16 abril 2018

 

Los muertos y las muertes. Juan Miguel Mateo Castañeyra General de División (R.)

Honor a los muertos

La vida humana no tiene precio, por lo que todos los muertos son iguales. Por eso, el honrar a los muertos forma parte de la mejor tradición de los ejércitos. Por eso a muchos nos parece execrable desenterrar muertos, aunque lo proponga el Parlamento; porque lo que es malo lo es, independientemente de quien lo diga. Y para los que creemos que una vez muertos nos presentamos ante el Supremo Hacedor y esperamos de su Misericordia, la igualdad de los muertos ofrece aún menos dudas.

Pero si es cierto que los muertos son iguales, también es cierto que las muertes son completamente diferentes. Y no es lo mismo morir asesinado, en un accidente, por enfermedad, en la casi diaria tragedia de las pateras, suicidándose matando o en cualquiera de las otras muchas maneras que hay de morir.

Y creo que, aunque obvio, es bueno señalarlo porque unas veces intencionadamente y otras de forma inconsciente, igualamos esas muertes. Y eso a veces sirve para justificar posturas y actitudes. O lo que es más grave, en estos tiempos en que libramos una guerra contra el terrorismo yihadista, sirve para justificar o, al menos, comprender a los terroristas.

Llegada a España del cuerpo de Ignacio Echeverría

Y así vemos que algunos se indignan porque nos ocupemos más de los muertos en los atentados de Londres o de París que de los muertos en una patera. O, lo que aún es peor, algunos comprenden, justifican o comparan los atentados terroristas, cuyo objetivo son seres inocentes, con las acciones en las que mueren también inocentes, muchas veces tomados como escudos, como consecuencia de un bombardeo cuyo objetivo no eran estos inocentes. Porque esos muertos son iguales sí, pero sus muertes no.

En este sentido, un conocido humorista que se caracteriza por su sectarismo demagógico manifestó, hace cierto tiempo, algo así como que nos escandalizamos mucho por un accidente de aviación y muy poco cuando naufraga una patera; sacando implícitamente la conclusión de que nos preocupamos de los ricos, de los que viajan en avión y no de los pobres que viajan en patera; aprovechando al mismo tiempo, para demostrar (al que se lo quiera tragar), su preocupación por la humanidad. Podría decirle, aunque sería inútil, entre otras cosas porque él lo sabe perfectamente, que ese mayor escándalo se produce no porque unos sean pobres y otros ricos, o porque esos muertos no sean todos iguales, sino porque sus muertes son las que no son iguales. El avión ha alcanzado unos estándares de seguridad que hacen muy difícil el accidente y la patera, por el contrario, no tiene ninguno; el avión va pilotado por un técnico experto y responsable y la patera la lleva un criminal desaprensivo, que de navegación entiende lo mismo que de imparcialidad sabe el conocido humorista. Por eso en un caso existe sorpresa, que no escándalo, y en el otro no.

Pero hablando de muertes diferentes, hace unos días murió heroicamente Ignacio Echeverría; que fue capaz de hacer, según el Evangelio, el mayor acto de amor, que es dar la vida por los demás. Su muerte es un ejemplo para una juventud que esta machacada a base de consignas que hablan del no esfuerzo y del no sacrificio. Su muerte es también un manifiesto contraste, con el resultado de aquella encuesta, en la que solo un 16 por ciento de los españoles estarían dispuestos a defender a España. Es más que seguro que su actitud habrá servido a más de uno para recapacitar sobre ciertas actitudes que, hasta este momento, han formado parte de su vida.

Ignacio Echeverría: Un héroe

Pero hay gentes que, bien convencidos o bien porque están pagados, tratan de crear una sociedad sin valores que se niega a defenderse. Los unos, los convencidos, se dejan llevar por una ideología que, anclada en la guerra fría, se creyó los mensajes de pacifismo que lanzaba la potencia más militarista del mundo y, además, con sus orejeras ideológicas, miran con simpatía cualquier cosa que perjudique a Occidente; a estos, los pontífices marxistas les llamaron tontos útiles. Los otros, los pagados, solo hacen su trabajo. Pero a unos y a otros les molesta que el acto de Ignacio Echeverría ponga de manifiesto virtudes que están aletargadas, por lo que tratan de desvirtuarlo o simplemente de olvidarlo. Y así, unos comparan lo que no puede compararse, otros tuitean que lo inteligente hubiera sido huir, y cosas mucho peores, y otros callan y niegan homenajes con excusas absurdas.

Los que establecen comparaciones no se atreven, aunque tal vez sea lo que les pide el cuerpo, a comparar directamente la acción terrorista con la actuación de Ignacio. Son más sutiles; como ejemplo, una conocida periodista comparaba el dolor de la madre de “los mártires palestinos” con el dolor de la madre de Ignacio. Si, señora periodista, el dolor puede ser el mismo, pero para comparar dolores podría usted poner otro ejemplo en el que no hubiese la menor duda de que al referirse usted a “los mártires palestinos”, no se estuviera refiriendo a terroristas suicidas o terroristas a secas. No, los dolores puede que sean comparables, pero hay comparaciones que son odiosas y esta además de odiosa, es deleznable. No sé si estará usted entre los convencidos por la ideología, de los que cumplen la misión por una nómina o simplemente es que ha dicho una tontería, pero, en cualquier caso, la comparación no es inocente y resulta intencionada.

En cuanto al mundo de las redes sociales, si alguno tiene curiosidad por saber lo que sobre ese tema se comenta en Twitter, le aconsejo que, por higiene mental, abandone la idea ante el cúmulo de cobardías, bajezas, mezquindades y canalladas que ahí se leen, y que pueden afectar seriamente a la mente de cualquier persona saludable.

El Ayuntamiento de Ferrol niega el justo homenaje a Ignacio Echevarría

Por último, entre los que callan como si no se hubieran enterado, o niegan el justo homenaje al héroe, está el Ayuntamiento de Ferrol, lugar de nacimiento de Ignacio. Su Alcalde de Podemos apoyado por el BNG, dice que no hay nada que homenajear, ni Banderas a media asta, ni señal de luto, ni minuto de silencio, ni nada de nada porque, según ellos, Ignacio, que nació en esa ciudad, no estaba vinculado a la misma. No sé si a ustedes les ha causado sorpresa; a mí no. Entre estos los hay de los convencidos por la ideología y de los que están pagados.

Estamos en guerra; una guerra que nos han declarado y que muchos no quieren ver. Es una guerra que se libra sin enemigo ni frentes definidos y cuyos objetivos en principio no son ni los ejércitos, ni los territorios, ni los intereses económicos, sino la mente de la población. Una guerra en la que más que nunca es cierto aquello de que para que triunfe el mal basta con que los buenos no hagan nada, pues de eso se trata, de que no hagan nada. En esa guerra el enemigo cuenta, como siempre ha pasado en todas las guerras, con colaboracionistas, convencidos unos y pagados otros. Están entre nosotros, pero al revés de lo que ocurrió en el pasado, no se presentan de forma clara y muchas veces cuentan con prestigio social y muchos seguidores.

La muerte ejemplar de Ignacio Echeverría no será y no es, sin duda, estéril. Servirá, entre otras cosas, para poner a algunos ante el espejo de su propia cobardía, para despertar algunos espíritus adormecidos y para poner de manifiesto a los tontos útiles y a los otros.

Juan Miguel Mateo Castañeyra

General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 junio 2017