DEFENSA Y ALGO MÁS Juan Chicharro Ortega General de División de la Infantería de Marina (R.)

Hablar hoy sobre la Defensa nos lleva ineludiblemente a contemplar la situación actual en España con suma preocupación toda vez que las FAS tienen un claro mandato constitucional, si bien no van estas líneas dedicadas a este asunto entre otras razones porque la posición inequívoca de estas, en lo que se refiere a la unidad de España y al orden constitucional, ya han sido expuestas de forma bien clara por el actual Jefe de Estado Mayor de la Defensa, el General Alejandre, en un artículo reciente en el diario ABC y analizadas en este BLOG en el artículo “A propósito de un artículo del JEMAD”.

Hoy procedo a analizar siquiera algunos aspectos de la Defensa como consecuencia de un documento abierto – sin clasificar – del propio JEMAD respecto a sus intenciones al respecto. El documento en cuestión titulado “OPLAN FAS 2030. PROPÓSITO DEL JEMAD” recoge cuáles son sus propósitos en el ejercicio de su mando.

En primer lugar cabe decir que no es más que un documento inicial que deberá ser desarrollado con minuciosidad en un inmediato futuro tal como el propio JEMAD explicita. Son 36 puntos en los que de forma personal nos acerca el General a su idea de los objetivos a alcanzar.

Destaco y me congratulo de su claridad al manifestar como pilar de todo su propósito el mantenimiento de los valores militares e inquebrantables de las FAS tal y como vienen recogidos en las Reales Ordenanzas. No es baladí esta afirmación tan rotunda. Bien, mi General.

Establece también explícitamente los compromisos de España con la seguridad global, así como los pasos para la necesaria adaptación de las FAS a las demandas del entorno operativo siendo esta acción una constante. Refiere el JEMAD de forma reiterada a la denominada Fuerza Conjunta como núcleo de todo el proceso. Fuerza Conjunta que entiendo yo es la actualmente en proceso de organización y originada bajo el mando del anterior JEMAD. Documentos posteriores detallarán este aspecto si bien no cabe pensar otra cosa que no sea sino la continuación de las acciones pendientes. Y aquí sí entro a analizar que la organización de esa  Fuerza Conjunta entra de lleno en  que una cosa es la voluntad y otra la posibilidad. Por desgracia es conocido que en los últimos seis años el presupuesto de Defensa se ha reducido un tercio pasando de unos ya escasos 8000 millones de euros en 2008 a apenas 5000 en 2016. Presupuesto que además es empleado en un 70% en los necesarios gastos de personal dejando un remanente cuasi ridículo para inversiones, mantenimiento y actividades o sea para la instrucción y el adiestramiento.

Si bien de forma implícita es algo que destaca el JEMAD en sus deseos.

Es así que lo que nos encontramos en proceso es la concentración de los escasos recursos en la creación de una  Fuerza  Conjunta de unos 10.000 hombres.

Pienso que mi formación militar de línea y de Estado Mayor debe estar totalmente desfasada y fuera de lugar ya que no entiendo nada. Si no recuerdo mal la entidad de esa Fuerza, que siendo Conjunta integrará además efectivos de los tres ejércitos incluyendo aviones y barcos, apenas alcanza lo que yo recuerdo como una media División o una Brigada reforzada y recuerdo bien cuál era el esfuerzo exigible a una fuerza de esa entidad, así que no veo yo como se puede dar cumplimiento a lo que la Estrategia de Seguridad Nacional preconiza de que se deben mantener unas capacidades militares que proporcionen una disuasión creíble.

Francamente que un país de casi 50 millones de personas y situado entre los más industrializados del mundo reduzca su fuerza operativa a la Fuerza citada es cuando menos  preocupante de verdad. Más aún si damos por bueno cuanto la Estrategia de Seguridad Nacional establece. Aquí hay algo que no cuadra pero no cabe decir otra cosa que es lo que hay.

Difícil tarea la de conjugar deseos con realidades.

Al referirse el JEMAD al hombre como elemento esencial de las FAS establece cinco iniciativas claves que considero muy acertadas, de las que no puedo por menos que destacar y aplaudir cuando explicita que la milicia es una vocación y no una profesión. No somos funcionarios sino militares. Un axioma que debe inculcarse en cada uno de los soldados, marinos y aviadores. No puedo por menos que mostrar mi conformidad y agrado cuando nos dice que es necesario adaptar la enseñanza militar al entorno operativo actual y futuro primando siempre la formación militar sobre la académica. Clarísimo.  

En definitiva, y a la espera de los documentos que seguirán a este, nos encontramos con unas líneas escritas por un Jefe de Estado Mayor de la Defensa que nos indican que quien está escribiendo es un soldado.

Suerte mi General.

Juan Chicharro Ortega

General de División de la Infantería de Marina (R.)

Blog: generaldavila.com

10 noviembre 2017

10 pensamientos en “DEFENSA Y ALGO MÁS Juan Chicharro Ortega General de División de la Infantería de Marina (R.)

  1. Muy acertadas consideraciones mi general, a las que solo procede hacer un comentario: La esperanza es lo último que se pierde. Y el claro posicionamiento del JEMAD hace renacerla. También le deseo mucha suerte y éxito en el empeño. Para ti mi general un fuerte abrazo, tras un primer tiempo de saludo.

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  2. Dificilísima la misión del JEMAD, dadas las circunstancias presupuestarias actuales, cuya mejora parece algo muy poco probable a corto y, me atrevo a decir, medio plazo con el Gobierno, empleado a fondo en cuestiones mucho más prosaicas, pero, para su partido, mucho más productivas que las que inquietan al Jefe de las FAS : su supervivencia en el Poder. Un cambio de Gobierno, con ser triste y escaso lo que el actual ha hecho por favorecer los objetivos del General Alejandre, con mucha probabilidad daría un vuelco a peor a este preocupante escenario. No parece que el resto de partidos del arco parlamentario estén preocupados por el nivel operativo y capacidad disuasoria real de nuestras FAS, sino más bien, todo lo contrario.
    Esperemos que las circunstancias cambien para mejor, pese al obligado pesimismo, y el JEMAD y su equipo sean capaces de hacer en “encaje de bolillos” necesario para cuadrar cuentas que tampoco al General Chicharro le cuadran.

    Una cosa,NO MENOR, sí parece asegurada, de la que debemos alegrarnos en grado sumo: la decidida voluntad del JEMAD de mantener a los Ejércitos en el más alto nivel de formación militar, por encima incluso de la académica. Asegurar la primera, mantener vivas las virtudes que hacen del soldado un ser vocacional y, por tanto, diferente e íntimamente unido y comprometido con los valores que hicieron grande y gloriosa a nuestra Patria, sin olvidar la segunda, la formación académica, es el camino para constituir una “reserva moral” en este desierto de valores por el que atraviesa nuestra sociedad. No es poco si tenemos en cuenta que las principales acometidas que caben esperar en un futuro inmediato de los enemigos de la Patria, son más de carácter ideológico que material. Con la coraza que el JEMAD quiere reforzar a nuestros Ejércitos, éstos serán impermeables a los ataques ideológicos. NO, NO ES POCO.

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  3. Mi General lamentablemente no puedo compartir su entusiasmo he leido dicho documento y de esos 36 puntos en absoluto habla de modificar las condiciones de la tropa ni tan siquiera la promocion interna en donde vuelvo a preguntar ¿se es mejor combatiente por tener estudios?

    La situacion actual imaginemos por un momento que el ejercito se hubiera visto obligado a intervenir en Cataluña ¿tenemos efectivos?…mi analisis:

    Actualmente hay unos 122 mil efectivos militares entre las tres armas y sobre los 50 mil mandos militares de todas la escalas, efectivos policiales en Cataluña entre mozos PN y GC algo más de 30.000 agentes. Sin tener en cuenta el apoyo ciudadano, ese equilibrio terminaría por hacer impracticable la imposición de la fuerza a corto plazo, 70.000 militares de tropa, solo 41.000 son soldados.

    Habría que tener en cuenta que entre 6.000 y 9.000 efectivos son desplegados fuera de nuestro territorio anualmente (3.000 en cada rotación).

    Por tanto, España podría desplegar de forma óptima un máximo de 20.000 efectivos y, de forma extrema, unos 30.000 efectivos, siempre y cuando se conserven los compromisos internacionales, se mantengan unos mínimos de Defensa Nacional y no se disuelva la UME (en cuyo caso, podría aumentarse dicha cantidad). Dicho despliegue no sería inmediato —no existe capacidad para ello, salvo en una cantidad mínima— y, por otra parte, el coste económico sería elevadísimo. Además, de estos efectivos, solo un tercio serían soldados y, en muchos casos, no se trataría de militares de combate.

    A su orden mi General

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  4. Buenos dias mi General:

    Leido con detenimiento su escrito y los magnificos comentarios..

    Me encanta que sigan fomentando y , manteniendo en la formación las verdaderas virtudes, del verdadero soldado, y de todo militar Así, se hará una España mucho mejor. Esa que nunca debió dejar de ser.

    Solo desear al JEMAD y su equipo. mucha suerte en el asunto y que sean capaces de poder cambiar para mejor todo ello por el bien de las Fuerzas Armadas y de España y su seguridad.

    Un afectuoso saludo.

    Josefa Lopez del Moral Beltran

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  5. A las órdenes de V.E., mi General.

    Todo el escrito es brilantísimo. Lo que más me Llega al alma es la confirmación de mi pensamiento de siempre. “Ser Soaddo es una vocación y no una condición de funcionario”. Y añado que servir a la Patria y a la socieda den el Ejército.no es “un trabajo como otro cualquiera”. Para mí fue un sacerdocio que continué ejerciendo en mi otro trabajo en la vida civil. Era, además, un cometido de sumo interés militar que desempeñaba de forma conjunta con mis antiguos compañeros del Ejército, con los que había coincidido, crecido y sido formado desde casi niños.En todos Los Centros de Control de Tránsito Aéro existe una escudrilla o destacamento militar en la que ellos servían, en íntimo contacto y coordinación, codo a codo y utilizando los mismos equipos técnicos y facilidades para la navegación aérea. Ellos controlaban sus áreas militares específicas, y los profesionales civies la circulación aérea general en el resto del espacio aéreo, que era de utilización conjunta para todos.

    El Mando de la Defensa Aérea supervisaba todos los vuelos, civiles o militares, y de los primeros nosotros facilitábamos a ellos toda la información en tiempo real, que por otra parte ellos podían contrastar ya que todos nos servíamos de la información de los mismos radares, militares y civiles. Con esto la seguridad de todos estaba garantizada y los servicios de alerta perfectamente actualizados en todo momento y listos para operar si llegaba el caso.. Más de una vez hubo que poner en el aire a algún caza de los de guardia en la Base más idónea para interceptar e identificar a algún avión desconocido pero detectado entrando en el espacio aéreo de responsabiidad de España. Afortunadamente, siempre se trató de algo inofcente que por algún fallo en las comunicaciones, desconocíamos en principio. O por algún error de navegación y el objetivo en cuestión se encontraba donde no estaba previsto.

    Allí pude seguir la trayectoria de esos compañeros que siguieron en la milicia, y ví con gran alegría por ellos y mucha nostalgia por mi parte, cómo iban ascendiendo hasta llegar a Capitanes y Comandantes, mientras que yo, por haber sido asignado a la Escala de Complemento en situación de disponible, no podía acogerme a esos ascensos. Bueno, de todas formas, creo que fuí más útil y pude hacer más por el Ejército desde esa situación que desde dentro, si cabe.

    En relación el Artículo, perdóneme si digo algo que pueda parecer irrespetuoso pero que en absoluto es esa mi intención, ni la de hacer la más mínima crítica negativa. Pero siempre he tenido la sensación de que al Ejército se le ha considerado, por los poderes y la sociedad en general, de manera muy secundaria. Algo así como al invitado forzoso a la fiesta, al que siempre le toca bailar con la más fea. Nadie se ha preocupado en serio de enterarse de sus cometidos y sus problemas.ni necesidades. Y no digo que sea por mala fe, sino por ignorancia y por tener la tranquilidad de que nunca le va a crear problemas con reivindicaciones.un día sí y al otro también.

    Por eso es muy conveniente y oportuno que un alto mando lo exponga y todos se den por enterados de una situación de la que depende nuestra capacidad y la seguridad de todos. El enemigo no se duerme en los laureles, seguro que tiene muy estudiado todo, y puede atacar por el flanco más débil o desprotegido.

    ¡¡¡VIVA ESPAÑA Y SUS EJERCITOS!!!

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  6. Quiero traeros, para quienes no las conozcan o acaso las hayan olvidado, palabras de un gran español, que dirigió un movimiento juvenil profundamente incomprendido por casi todos, entonces, y ahora sobre todo.Me refiero al que fuera jefe de la Falange Española, o sea a Jose Antonio Primo de Rivera y Saenz de Heredia. Creo que España necesitaría en estos dificilísimos momentos, nuevamente, algo parecido a aquel ímpetu patriótico que sacudió a la moribunda España, en unas circunstancias bastante parecidas a las actuales.Aquí van :
    “Torpe política .- Nada irrita más a los hombre y a los pueblos que el ver estorbos en el camino de sus movimientos elementales : el hambre y el celo – apetitos de análoga jerarquía a la llamada oscura de la tierra- son capaces, contrariados, de desencadenar las tragedias más graves. Por eso es torpe sobremanera oponer a los nacionalismos románticos, actitudes románticas, suscitar sentimientos contra sentimientos. En el terreno afectivo, nada es tan fuerte como el nacionalismo local, precisamente por ser el más primario y asequible a todas las sensibilidades. Por eso no es inteligente la actitud de los que se han esforzado en despertar directamente, frente al sentimiento patriótico localista, el mero sentimiento patriótico unitario. Sentimiento por sentimiento, el más simple puede en todo caso más.(…). ¿Cómo revivificar, pues, el patriotismo español? Nada menos que revisando el concepto de nación, para construirlo sobre otras bases.” [Ensayo sobre el nacionalismo, artículo aparecido en la revista JONS, nº 16, abril de 1934].
    “Patria .- El patriotismo tiene que clavar sus puntales, no en lo sensible, sino en lo intelectual. No veamos en la patria el arroyo y el césped, la canción y la gaita ; veamos un destino, una empresa. La patria es aquello que, en el mundo, configuró una empresa colectiva. Sin empresa no hay patria.” [ Semanario FE nº 2, de 11 de enero de 1934].
    “Lo que quiere Falange Española .- Nosotros, la Falange Española, quiere dos cosas : primero, una justicia social. Y en segundo lugar, queremos tener una nación, puesto que hoy no la tenemos.” [ FE nº 6, de 8 de febrero de 1934].
    Declaraciones al diario AHORA : “Pregunta : ¿En qué radica el nacionalismo que ustedes quieren estimular? Respuesta : La Patria es una misión. Si situamos la idea de Patria en una preocupación territorial o étnica, nos exponemos a sentirnos perdidos en un particularismo o regionalismo infecundo. La Patria tiene que ser una misión. No hay continentes ya por conquistar, es cierto. El mundo tiende otra vez a ser dirigido por tres o cuatro entidades. España puede ser una de estas tres o cuatro. Está situada en una clave geográfica importantísima, y tiene un contenido espiritual que le puede hacer aspirar a uno de esos puestos de mando. Y eso es lo que puede propugnarse. No ser un país medianía ; porque o se es un país inmenso que cumple una misión universal, o se es un pueblo degradado y sin sentido. A España hay que devolverlo la ambición de ser un país director del mundo.” [ Ahora, 16 de febrero de 1934].
    Estas últimas palabras muestran lo alto que quería poner a España la Falange. De ahí el grito de Arriba España. La Falange amaba a España, porque no le gustaba verla como estaba. La quería ver grande, libre y unida. Bellos ideales que ojalá volvieran a reverdecer en España.

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  7. No veo en los políticos la voluntad de resolver los grandes problemas de Fuerzas Armadas españolas. No hay voluntad de aumentar significativamente el presupuesto de Defensa, sin lo cual es imposible modernizar el material y mejorar la instrucción del personal. No hay voluntad de resolver la situación de la tropa que se ve obligada a abandonar las Fuerzas Armadas a los 45 años (tema ya tratado en sendos artículos de los generales Dávila y Chicharro). No hay voluntad de formar una fuerza de reserva movilizable como las que tienen países como EEUU, Gran Bretaña, etc., o que va a formar Polonia (tema tratado en un artículo del general Dávila).
    En defnitiva, no hay motivos para el optimismo.

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  8. Los políticos de hoy y de todos los tiempos intentan convencernos de que no podemos vivir sin ellos y es mentira: todos los problemas generalmente se deben a los políticos. Pero jamás lo admitirán, muy al contrario, harán ver en todo momento que la solución a los problemas la tienen. Problemas que no existirían si no los hubieran creado previamente. Cómo pueden hablar de diálogo si están instalados en la mentira y hacen de la falsedad un estilo de vida. Los partidos políticos hundieron a España, dijo Franco y qué razón tenía…

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  9. No tenemos arreglo. Siempre ha sido patente la indiferencia del pueblo español, apático y suicida donde los haya en temas tan fundamentales como los separatismos o la defensa nacional y en este contexto las carencias de nuestros ejércitos no alarman a nadie salvo a los afectados.

    Contra los separatismos hemos despertado gracias a los recientes acontecimientos, pero nuestras FF.AA. siguen sin ser reconocidas como merecen. Ya han sido varias generaciones desde que los uniformes militares desaparecieron de las calles y hoy hasta podrían ser increpados por vestir el día a día como al militar corresponde.

    Nos hemos dejado influir por quienes opinaban que nuestro único enemigo potencial era el terrorismo e imponían su doctrina de que para luchar contra el terrorismo no son necesarias capacidades militares, sino que lo esencial para afrontar esta amenaza es nuestra capacidad de dialogo y cooperación. Ha calado semejante engaño.

    Diálogo y cooperación, algo que nuestros gobernantes de hoy siguen llevando a la práctica en relación con los separatismos mientras nuestro Ejército continúa recibiendo el mismo trato en la tercera fila de las prioridades.

    El gran público está ajeno a cuanto describe el General Chicharro con tanco acierto y conocimiento de causa y quienes no atacan al Ejército permanecen indiferentes a todo ello. Muchos, demasiados, se preguntan para qué necesitamos invertir en armamento después de casi 80 años de paz y lejos de las zonas de conflicto, pero no hay que ser experto para conocer nuestros compromisos internacionales y percibir que tenemos otros enemigos potenciales que no son el terrorismo tal como lo conocemos. En realidad tenemos un único enemigo posible pero suficiente, Marruecos, No digo que sean nuestros enemigos sino que podrían llegar a serlo.

    Aunque ya no se trata de nuestros posibles ‒creo que improbables‒ enemigos cercanos sino de los compromisos de España con la paz mundial. La necesidad de un ejército bien adiestrado y pertrechado es innegable menos para la demagogia progresista y pacifista, a quienes habría que recordar la máxima “Si vis pacem, para bellum”, porque hasta las naciones rodeadas de “países civilizados” han de mantener un ejército, incluida la neutral Suiza y ninguna de ellas lo considera un gasto superfluo sino necesario e impresindible para mantener la paz.

    Francia no es enemigo nuestro. Le basta con vender sus armas a quienes pudieran llegar a serlo y apoyarlos llegado el caso. Cuando la isla Perejil nos demostró su fiable y desinteresada amistad apoyando al moro. Pero no es nuestro enemigo. No habrá guerra.

    Portugal, arrinconada contra el mar, bastante tiene con trabajar en paz y sobrevivir en esta época.

    ¿Y Marruecos? ¿Qué vamos a decir de nuestro amable vecino de enfrente? Nuestros hermanos.

    Pues que si España no tuviera Ejército, Marruecos se habría comido Ceuta, Melilla y Granada con todos sus alrededores hasta el río Odiel. Y a lo mejor también Canarias, simplemente por que está a tiro de piedra. Ya puestos…

    Mientras que desde hace años Marruecos empezó a equipar su ejército con el mejor armamento francés y otro, nuestro Ejército ha visto menguado su presupuesto en un error que podría costar caro si consideramos que, llegado el utópico caso, la arribada de fuerzas hostiles marroquíes a nuestras costas se contaría en minutos, no en horas.

    Pero desgraciadamente nuestro Gobierno tampoco parece creer en el efecto disuasorio del poder militar en nuestra relación con Marruecos, confiando sólo en la temeraria diplomacia del diálogo y colaboración.

    Nuestros ejércitos sufren la crisis como cualquier otra institución, pero desconozco si la penuria económica obedece a lo de siempre, a que se considera un gasto accesorio y demorable, no prioritario. Si esto fuera así y el Gobierno consintiera en continuar con una fuerza militar cada vez más débil en medios, armamento y material, estaríamos ante un Gobierno irresponsable que hace caso omiso a las advertencias que sin duda le llegan desde el estamento militar.

    Al parecer, dicen los expertos que el conflicto está servido a corto/medio plazo a menos que nos mostremos fuertes. Esa posibilidad, por remota que sea, es una de las razones que justifica que nuestras Fuerzas Armadas sean dotadas de todo lo necesario para ser eficaces ante cualquier eventualidad. Aunque insisto. Es obligado citar a Marruecos, pero la verdadera misión de nuestras Fuerzas Armadas está más lejos. A ello nos obliga formar parte de la comunidad internacional con quienes cumplimos sobradamente no por alarde de medios sino de coraje, buen hacer y dignidad.

    Es bien sabido que el respeto es la primera manera de coexistir en la sociedad y que la segunda es un garrote. Pero me temo que si no tienes un garrote no te respetan y, en cualquier caso, el mejor ejército, como la mejor póliza de seguros, es aquél que no llega a utilizarse. Pero hay que tenerlo, vigente y eficaz.

    Se lo merece. Nos lo merecemos.

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  10. Con la autorización de V.E., mi General, me permito intervenir brevemente de nuevo porque me ha llegado al alma y me han brotado dos lágrimas al leer la mención que hace Don José Morales sobre la desaparición de los uniformes de la calle.

    Recuerdo, con sólo veinte años y estrenando mi primer uniforme de Sargento del Ejército del Aire, allá por Abril de 1.964, que fui directamente del sastre (el mejor sastre militar de entonces en toda España) a casa de mis padres para que me vieran. Mi madre se empeñó en acompañarme por la calle hasta el ómnibus que me llevaría a la Base a la que acababa de ser destinado. Y en todo el centro neurálgico de la ciudad, que estaba llena de Soldados de Tierra y Aire, pues aquí no había marinos, vino a cruzarse conmigo un Caballero Legionario, que me hizo tal saludo y taconazo, que hasta casi me asustó aquella energía y marcialidad. La sorpresa la llevó mi madre, que iba pendiente de mí y cuidándome como un día lejano de hacía años, me llevaba por el mismo lugar para que me hicieran la foto de recuerdo vestido de Primera Comunión y a mí se me ocurrió dar un puntapié a un montón de tierra y ponerme perdido de suciedad. Ante aquel saludo se quedó sin habla y no podía disimular la emoción. Seguramente pensaba que yo, en lugar de Sargento, era algo mucho más importante. En fin, recuerdos, nostalgia . Con lo que yo disfruté llevando mi uniforme con orgullo, y “bien llevado”, durante años. Hoy ya no se ven uniformes militares salvo en muy pocos desfiles. Y es una pena porque se priva a los jóvenes de soñar con ser Soldados.

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