Desde su atalaya calabresa F. Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

JUICIO AL AVARO Y AL TONTO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<Luego el verdadero método, cuando hay que mandar hombres, consiste en utilizar al avaro y al tonto, al sabio y al valiente y en dar a cada cual la responsabilidad en las situaciones que le convienen. No confiéis a la gente tareas que no pueden cumplir. Haced una selección y dad a cada cual responsabilidades adecuadas a sus cualidades>>.

Los tenemos. Avaros, tontos, sabios y valientes. No es necesario buscarlos, pero sí es necesario hacer la selección para asignar las adecuadas responsabilidades.

Hay dos irresponsabilidades especialmente graves:

-El abandono de España, de la unidad de España, un hecho constatado, en manos del independentismo.

-Los asesinos de la banda terrorista ETA enaltecidos, ocupando las Instituciones, gracias a un Tribunal Constitucional ad hoc, inspirado por el PSOE de Zapatero.

El resto de lo malo que acontece es consecuencia.

En cualquier país culto y civilizado el PSOE debería haber desaparecido del mapa electoral. Aunque solo sea por esto.

Está pasando ahora, hoy, con consecuencias muy graves: mañana.

Hay mucho más.

<<Sí, amigo; ser honrado, según anda hoy el mundo equivale a ser escogido uno entre diez mil>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

Historia y costumbres del tratamiento y cortesía militar. Por Julio Serrano Carranza, coronel de aviación (R).

Historia y costumbres del tratamiento y cortesía militar.

 Según la RAE, la cortesía es demostración o acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien hacia otra persona, es una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

En el ámbito de la milicia, el tratamiento y cortesía militar también tienen su propia normativa, que se traduce en el respeto mutuo y la reciproca consideración entre el subordinado y el superior jerárquico y a la inversa.

Si hacemos un repaso por los cambios lingüísticos del castellano a lo largo de su extensa historia, podremos apreciar que incidencia ha tenido en los tratamientos reverenciales o de cortesía y, por ende, en el tratamiento militar.

 EVOLUCIÓN DEL LATÍN AL CASTELLANO

Como bien explica Lola Pons, historiadora de la lengua y catedrática de la universidad de Sevilla, en casi todos los idiomas del mundo hay un tratamiento directo y otro indirecto utilizados entre las personas con las que nos relacionamos, conociéndose como un tratamiento reverencial.

El latín, como nuestra lengua materna, contaba con el pronombre «tú«, apareciendo en el siglo III la forma «vos». Esta forma es la que hereda el castellano para dar un tratamiento más reverencial o cortés que el «tú», que se utiliza para personas cercanas o en un entorno familiar.

Durante la Edad Media , desde el siglo XI hasta el siglo XV, podemos encontrar en múltiples escritos y documentos, el tratamiento de «vos» para dirigirse al rey, o bien los vasallos para dirigirse al noble. Incluso, el «vos» también era utilizado para referirse a una persona importante y de mayor edad en la familia.

A partir del siglo XVI, su uso cambia y aunque se sigue utilizando el «vos» como tratamiento de cortesía, se ha producido un “desgaste” que tiende a utilizarse de forma común entre iguales, perdiendo su tratamiento de cortesía reverencial.

A principios del siglo XVII el tratamiento «vos», se ha «depreciado» tanto que la sociedad necesita «crear» nuevos tratamientos para dirigirse de forma respetuosa a sus superiores, surgiendo términos como: «vuestra reverencia», «vuestra merced», «vuestra señoría», etcétera. Con el tiempo y su uso frecuente, algunos de dichos términos también llegarán a desgastarse, perdiendo su significado reverencial y de cortesía. De aquí tenemos la evolución de «vuestra merced» a «usted», que se extiende a partir del siglo XVII.

EVOLUCIÓN DE LOS TRATAMIENTOS DE CORTESÍA

Pero algunos de los tratamientos de cortesía anteriores también evolucionan a nuevas formas. Por ejemplo, «vuestra señoría” evoluciona a «usía» o bien «vuestra reverencia» a «vuecencia». Pero sólo una de ellas llegó a ser un pronombre que es el actual «usted». Su origen queda muy claro al ver cómo se abrevia el tratamiento de «usted» como «Vd.», con la uve de «vuestra merced».

El pronombre de tercera persona del plural «ustedes» terminó arrinconando a la forma «vosotros», siendo muy utilizado en Andalucía, Canarias y la mayor parte de los países hispanoamericanos, como expresión familiar y cercana.

TRATAMIENTOS Y CORTESIA MILITAR

Desde el saludo militar hasta los diferentes tratamientos que corresponden a cada uno de sus miembros, conforman una conducta que, como señalan las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas en vigor, “constituye la expresión más sincera del respeto mutuo, disciplina y unión espiritual entre todos los miembros de las Fuerzas Armadas”.

En la evolución del lenguaje y, por ende, del tratamiento y cortesía, han existido muchos cambios, en la mayoría de las ocasiones, asociados a un momento histórico, enclave geográfico o bien coincidiendo con la proclamación de un nuevo monarca.

En este breve artículo, vamos a intentar dar una contestación a las causas que originaron dichos cambios, sin caer en la tentación de recurrir a las consabidas respuestas de “siempre se ha hecho así”, o bien la más aclaratoria, pero en versión negacionista, “nunca se ha hecho así”. Es lo que ocurre con los llamados “bancos pintados”. Es decir, órdenes o procedimientos que, si bien en su día fueron efectivos y hasta necesarios implantar, en la actualidad han perdido su razón de ser, careciendo de sentido y de justificación su continuidad. Sin embargo, lamentablemente, algunos aún perviven entre nosotros y su uso diario está más que aceptado, sin que nadie ponga reparo en ellos. Tal vez por dejadez, falta de iniciativa o temor al cambio, o bien por un conformismo pernicioso que deberíamos evitar.

CASA DE AUSTRIA

En los tiempos de la casa de Austria, el tratamiento militar, en el formalismo que nos ocupa, era de tal manera que el subordinado se dirigía al superior jerárquico con el prefijo de “señor” (señor capitán, señor comandante, etc.) o bien con el termino de vuestra excelencia o vuecencia, para el caso de los generales, almirantes o maestres de campo. Del mismo modo, el superior jerárquico también tenía la obligación de tratar con respeto y consideración al subordinado, mediante el tratamiento de usted.

Así viene reflejado en algunos de los artículos de las reales ordenanzas de Carlos III, promulgadas en el año 1768 como marco de actuación, comportamiento, y derechos y deberes de los militares del reino de España. Estas reales ordenanzas, con pequeñas modificaciones estuvieron en vigor hasta el año 1978, en donde fueron sustituidas por las ordenanzas de S.M. el Rey Juan Carlos I.

Así, podemos leer lo siguiente en algunos de sus diferentes títulos:

Art. 27. “Los Cabos en su trato con los Soldados serán sostenidos, y decentes; dará a todos el Usted; les llamará por su propio nombre, y nunca se valdrá de apodos, ni permitirán que los Soldados entre usen de voces, ni chanzas de mala crianza”.

Art. 7. “El Sargento tendrá con los Soldados, y Cabos un trato sostenido, y decente; dará a todos el Usted: no usará, ni permitirá familiaridad alguna, ni permitirá familiaridad alguna, que ofenda a la subordinación: será exacto en el servicio, y se hará obedecer, y respetar”.

CASA DE LOS BORBONES

Con la llegada a España de la Casa de Borbón y la proclamación del rey Felipe V en el año 1700, sucediendo al último rey de la dinastía de los Austrias, Carlos II, quien había muerto sin heredero, se van a llevar a cabo significativas transformaciones, tanto en la organización como en el tratamiento militar en sus ejércitos y armada.

El nuevo ejército que se fue formando, comenzó a destacarse por su carácter permanente y profesional. Además, se originó una nueva organización administrativa basada en un sistema disciplinado y centralizado. También se introdujo un nuevo modelo de instrucción en la infantería con el uso del fusil y la bayoneta en lugar del antiguo mosquetón, se perfeccionaron los servicios de acuartelamiento, intendencia y transporte, entre otros.

Estas reformas inspiradas en el modelo francés, llevó a suprimir los tradicionales tercios por la estructura de brigadas, regimientos, batallones, compañías y escuadrones. A partir de ahí, el ejército se dividiría en cuatro cuerpos: infantería, caballería, artillería e ingenieros, como permanece en la actualidad.

En aquella época, el tratamiento protocolario entre militares era el de “señor” seguido del empleo militar correspondiente.De igual modo, el tratamiento entre militares en otros ejércitos europeos corría la misma suerte. Como por ejemplo en Italia, con la expresión “signore capitano”, “signore colonnello”, etc.  Sin embargo, en el Reino Unido el tratamiento de “señor” quedó limitado a los superiores jerárquicos de grado superior.

Por otro lado, en Francia se llevó a cabo una modificación lingüística digna de reseñar y que, a la larga, afectaría también a los ejércitos españoles. La expresión de tratamiento militar era “monsieur”, seguida del empleo militar correspondiente, por ejemplo, “monsieur le capitane”. Esta expresión resultaba excesivamente larga para el uso habitual, por lo que “monsieur” se abrevió por su equivalente “mon”. De ahí, que la nueva expresión, “mon capitaine” se consolidase rápidamente, como un formulismo en el argot militar más práctico y efectivo.

Este nuevo formulismo en el tratamiento militar, lo traerían los franceses a España con la llegada de la Casa de Borbón, siendo una de las muchas innovaciones implantadas por el nuevo monarca y sus consejeros en los ejércitos y armada españoles. La peculiaridad surge al ser popularizada dicha expresión en el ámbito militar, ya que el “mon” sufriría una transformación al castellano de “”, como pronombre posesivo, en una traducción muy libre a la vez que incorrecta, y que aún sigue en vigor.

TRATAMIENTOS DE CORTESIA A LOS MIEMBROS DE LAS FF.AA.

En las Reales Ordenanzas del Ejército de Tierra, aprobadas por el Real Decreto 2945/1983 de 9 de noviembre, entre sus artículos que la conforman se encuentran los siguientes:

Art. 287.Todo militar que deba dirigirse de palabra a un superior se cuadrará ante él, le saludará y le dirá «a la orden de (tratamiento), mi (empleo del superior)» cuando tenga tratamiento de excelencia o señoría y «a sus órdenes, mi (empleo del superior)» cuando tenga el de usted, quedando luego en la posición de firmes mientras no se le indique otra cosa; al despedirse se cuadrará, empleará la fórmula «ordena (tratamiento) alguna cosa, mi (empleo del superior)» y volverá a saludar.

Art. 301.Todo militar recibirá, tanto de palabra como por escrito, el tratamiento que tenga legalmente reconocido por razón de la dignidad, autoridad, empleo o cargo y condecoraciones que posea. En el ámbito militar sólo se emplearán los tratamientos señalados en este título. En sus relaciones con autoridades civiles el militar les dará el tratamiento que legalmente les corresponda.

Art. 305.En mensajes cursados entre componentes de las Fuerzas Armadas por asuntos del servicio se omitirán los tratamientos.

En los manuales de cortesía, como siempre, nos encontramos una descripción más minuciosa sobre el tratamiento que deben recibir en este caso los integrantes de las FF.AA.:

Excelentísimo Señor. Generales de los ejércitos y almirante de la Armada, tenientes generales y almirantes, generales de división y vicealmirantes, generales de brigada y contraalmirantes.

Ilustrísimo Señor. Coroneles y capitanes de navío.

Señor. Comandante y capitán de corbeta, capitán y teniente de navío, teniente y alférez de navío, así como el resto de las graduaciones, desde suboficial mayor hasta soldado o marinero.

Existen varias particularidades en el tratamiento de cortesía que debe darse a los miembros de la Armada. Así, a diferencia de los otros ejércitos, en la Armada se suprime el pronombre posesivo “” para dirigirse al empleo de almirante.

Por otro lado, también en la Armada se utiliza la expresión de “oficial” para designar a aquellos miembros que ostentan el empleo de “alférez de navío” hasta el de “teniente de navío”. De igual modo, se denomina “comandante» a todos los oficiales desde el empleo de capitán de corbeta hasta el de capitán de navío. En el caso de dirigirse a un suboficial, se suele utilizar el apelativo “don” seguido del nombre de pila del interpelado correspondiente.

CONCLUSÍÓN Y PROPUESTA

En consonancia con lo anteriormente expuesto, en la actualidad, en donde la mujer lleva incorporada a las filas de nuestras fuerzas armadas y guardia civil más de 30 años, no parece muy acertado ni correcto la utilización del apelativo “” para dirigirse a una superior jerárquica, máxime, cuando ya conocemos el origen histórico del citado “” de “monsieur” o “señor”.

Para adecuar el tratamiento y cortesía miliar a los tiempos que corren, en donde conviven en nuestras filas tanto hombres como mujeres, parecería más razonable y correcto, suprimir el apelativo “mí”, para dirigirse a una superiora jerárquica, dejando tan sólo el empleo militara secas (teniente, capitán, teniente coronel, etc.).

Por otro lado, y en aras a la igualdad entre todos sus miembros, también en las normas de conducta de actuación en el tratamiento y cortesía militar, se podría optar por suprimir el pronombre posesivo “”, tanto para hombres como para mujeres, todos integrantes por igual y con los mismos derechos y deberes de nuestras fuerzas armadas y guardia civil.

De este modo, habríamos contribuido a suprimir uno de los muchos “bancos pintados”, en este caso particular por su origen francés “banc peint”, existentes en nuestra institución militar; para adaptarnos al siglo XXI en que nos ha tocado vivir. Ya es hora que nos podamos ir sentando cómodamente en esos bancos ya secos hace demasiados años, sin temor a mancharnos.

Julio Serrano Carranza, coronel de aviación (R).

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4 agosto 2022

LAS GRAVES E INCURABLES ENFERMEDADES DE PUTIN: AGUDO VÉRTIGO GEOESTRATÉGICO Y CARENCIA ABSOLUTA DE CONCIENCIA HUMANITARIA.

(Foto endehoy.com)

En contra de lo que podemos encontrar en cualquier enciclopedia hay fundamentadas razones para pensar y creer que Rusia y la Federación de Rusia no son la misma cosa. Rusia, originada según se dice ahora, dentro de la propia Ucrania, es la Rusia europea desde los montes Urales hasta las fronteras de Noruega y Finlandia y de los países hoy independientes, pero anteriormente pertenecientes a la desaparecida Unión Soviética en 1991: Estonia, Letonia, Bielorrusia y Ucrania. Y por el Sur Georgia, Azerbaiyán y Kazajistán.

La Federación de Rusia es un resto de la antigua Unión Soviética, resto que Rusia pudo conservar a su alrededor o por la fuerza o por la carencia de suficiente voluntad política de los heterogéneos territorios que hoy la forman.

El distrito Federal de los Urales está hábilmente diseñado para coser la Rusia europea con la parte asiática de la Federación. Curiosamente Turquía, ya en la OTAN, y con aspiraciones a entrar en la UE, también tiene una parte europea y otra parte asiática, aunque esta última sea de mucho mayor tamaño.

La parte asiática dela Federación es un conglomerado de regiones, de cuyo nombre nunca hemos oído hablar, con capacidades autonómicas y administrativas distintas y también de grupos étnicos, idioma y religión de sus habitantes. La única manera de mantener unida la Federación es bajo el poder de un gobierno fuerte y autoritario, o sea, imperial.

A lo largo de la Historia existieron muchos imperios. Cualquier nación poderosa que alcanzaba la masa crítica necesaria para ser un imperio, lo era. Y también era aceptado internacionalmente como lo más lógico del mundo. En el concepto occidental, el antiguo imperio egipcio fue probablemente el más antiguo de todos ellos (3000 años AC). Después vinieron muchos otros imperios como el español, el portugués, el inglés y hasta el alemán y naturalmente también el ruso. Sus extensiones aumentaban como resultado de guerras o descubrimientos. El punto débil de los imperios es que se basan en la imposición de la soberanía de un estado, el más fuerte, sobre otros siempre mucho más débiles.

En la era moderna las ideas imperialistas han quedado muy desprestigiadas, e incluso rechazadas, porque, para sobrevivir necesitan conculcar el ejercicio del derecho internacional y también del derecho humanitario y hasta el derecho de la guerra, que es casi lo mismo.

Casi todas las naciones europeas fueron imperios en algún momento de su historia, pero, aun hoy hay alguna que aun demuestra tener comportamientos imperiales como le sucede al Reino Unido (RU) en relación con su injusto dominio de una colonia, como es Gibraltar, en una parte cedida como es bien sabido por el Tratado de Utrecht en 1713, según condiciones que el RU no cumple, y en otra parta usurpada con absoluto desprecio de la soberanía de un aliado dentro de la OTAN, como es España.

Rusia no solo fue, sino que aún sigue siendo un país imperial. Lo fue en la época de los zares, lo fue en la época de la Unión Soviética (US), dominando incluso media Europa después del final de la II guerra mundial y lo sigue siendo aun hoy al dominar toda la Federación de Rusia. Pero, además, con la política imperialista de Putin, Rusia pretende anexionarse por la fuerza, amenazas o descaradas injerencias políticas, países que son independientes como son Estonia, Letonia, Lituania, Bielorrusia, Ucrania, Georgia, Azerbaiyán y hasta Kazajistán, como más conocidos.

Putin ha heredado las ideas imperialistas de los antiguos dirigentes comunistas de la US y hasta del último zar de Rusia, Nicolás II dramática e injustamente asesinado con toda su numerosa familia por representantes de un pueblo confundido y desorientado, que no supo encontrar su libertad después del trágico e injusto magnicidio.

(Foto endehoy.com)

Putin odia la globalización , proceso inevitable y paralelo a la difusión de las ideas y a la aparición de las nuevas tecnologías y la comunicación, como es internet, que permiten a las personas de  pueblos distintos comunicarse entre ellos, crear una cultura que se está haciendo universal y situarse en un mundo nuevo al que no desean renunciar cuando se le amenaza con regresar a un pasado que consideran superado, como le sucede al pueblo ucraniano y hasta a los sectores más jóvenes del pueblo propiamente ruso que, sobre todo, desean vivir en libertad política y económica ,valores propios de la  UE. A Putin no le gusta la globalización porque trabaja en su contra.

Putin es un hombre del pasado que teme que estas ideas, estos valores, se vayan implantando progresivamente en Rusia y hasta en toda la Federación de Rusia. Por eso Putin siente la imperiosa necesidad de mostrarse rígido, autoritario y hasta temible en su decisión de reforzar los vínculos de su imperio sin reparar en los medios para lograrlo como está haciendo con la invasión de Ucrania, de forma cruel y despiadada. Putin demuestra una fuerte percepción de que su imperio corre el peligro de desmoronarse, algo de lo que se siente responsable y no puede aceptar. Esta situación le produce a Putin un grave vértigo geoestratégico que hasta le permite amenazar con una tercera guerra mundial al mundo occidental si este se opone a sus decisiones sobre Ucrania o sobre los planes que tiene para anexionarse las naciones independientes anteriormente mencionadas por la simple razón de considerarlas, sin fundamento alguno, una amenaza para la seguridad de Rusia si caen bajo su influencia. Imperialismo puro y duro que no le impide someter a las naciones libres, objeto de sus ambiciones, a una permanente desestabilización política.

No se conoce la verdadera ideología de Putin. Hay analistas para todos los gustos. Pero la mayoría coinciden en afirmar que Putin es un imperialista que solo persigue la grandeza de Rusia como cualquiera de los zares que le precedieron. Putin se siente un elegido del destino para lograrlo motivo, por el cual, perpetuarse en el poder a costa de eliminar a sus adversarios políticos le parece perfectamente justificable.

Putin se alimenta también de su reciente política internacional que le ha permitido alcanzar determinados objetivos geoestratégicos como una base naval en el puerto sirio de Tartús. Putin ayudó incondicionalmente al presidente sirio Bashar al Asad en su lucha contra los disidentes de su propio pueblo, que él consideraba terroristas. Bashar llego a utilizar armas químicas contra su propio pueblo de forma indiscriminada para aniquilar a los opositores que decía se escondían entre la población civil. La ciudad siria de Alepo fue masacrada y devastada por su propio presidente al ordenar su continuo bombardeo sin más consideración que su propia supervivencia. Bashar terminó ganado su guerra por abandono de sus opositores. Pero perdió su prestigio internacional por no haber sabido aplicar las leyes de la guerra, que son la base del derecho internacional humanitario, para resolver su conflicto interno algo que hizo con inaceptable dureza y crueldad.

La guerra de Siria fue un mal ejemplo para Putin. Además de las concesiones en el puerto de Tartús, Bashar le ha proporcionado a Putin la reciente recompensa pública de apoyar y justificar su conducta en su cruel invasión de Ucrania lo que demuestra una coincidencia de objetivos y procedimientos de actuación de ambos dirigentes políticos.

Las buenas  relaciones que Putin mantiene con China, un país comunista y también con vocación imperial, son especialmente perversas porque ayudan objetivamente al dirigente ruso a desestabilizar a todo el mundo occidental, algo que también conviene alas pretensiones internacionales del dirigente chino Xi Jinping, otro dictador que ha conseguido  mantenerse en el poder a perpetuidad, otro sutil imperialista que defiende a ultranza sus intereses sin tener en cuenta los intereses de los demás: sus propios vecinos o su propia población. China mantiene frontera con la Federación de Rusia en una zona casi despoblada en comparación con la población china, en continuo aumento. Y China no tiene, que se conozca de momento, yacimientos de gas o combustibles fósiles que tanto necesita y que tanto abundan en la Siberia rusa. El dirigente chino tampoco incluye en su haber el debido respeto al derecho internacional y humanitario lo que, unido a su propio concepto de la historia, tiene muchas papeletas para que en un tiempo no muy lejano pueda concedérsele el título de perturbador universal que antes se le reconocía, y con razón, a la antigua Unión Soviética. Tampoco Xi Jinping es un buen ejemplo para Putin.

Todo indica que un Putin, confundido y desorientado, no sabe elegir bien a sus amigos, ni percibir lo que verdaderamente amenaza a la Federación de Rusia. Por la frontera europea Putin solo puede recibir estabilidad política, un fuerte progreso económico y libertad para el sufrido pueblo ruso. Propiciar una mayor colaboración o incluso integración de Rusia en la UE y también del resto de la Federación, según los correspondientes acuerdos preferenciales que se puedan negociar, sería para Putin mucho más sugerente y prometedor que abrazarse incondicionalmente al presidente chino. Porque todos los pueblos que habitan en nuestro planeta son admirables y merecedores del mayor respeto, pero, lamentablemente, muchos de sus dirigentes no lo son

Madrid, 30 de julio 2022.

Aurelio Fernández Diz. Capitán de Navío (R)

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03 agosto 2022

 

 

 

HOMENAJE A 23 SOLDADOS DE ESPAÑA. CUBRIR EL EXPEDIENTE. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El 8 de noviembre de 1992 salía de Málaga la Agrupación Táctica “Málaga” con dirección a Bosnia –Herzegovina en misión de interposición de las fuerzas contendientes en la guerra civil existente en la antigua Yugoslavia.

Hace 30 años de aquello.

Desde aquel día más de 46.000 soldados españoles han desarrollado allí su misión encuadrados en la ONU, OTAN o UE.

Se les concedió el Premio Príncipe de Asturias de la Paz por su disposición y actuación en la guerra, por combatir la violencia y buscar la paz. Es lo que siempre busca un ejército.

El tiempo no pasa entre los soldados que mantienen vivo el ejemplo de sus compañeros muertos en combate.

Aquella misión cambió muchas cosas en España. Nuestros soldados, embajadores del honor y de la paz en los Balcanes, queridos y respetados en una guerra de odios y permanente recelo, regresaron con la ganada admiración y cariño de todo el pueblo español y el reconocimiento, incluso asombro, de muchas naciones amigas.

Pronto se dieron cuenta nuestros políticos de quienes eran los soldados de España. Aquellos que en Bosnia-Herzegovina lograban una victoria frente a nuestra contradictoria y disparatada política, una victoria de la cordura frente al despropósito. Batalla ganada a la guerra y a la actitud incrédula de los que incluso querían hacer desaparecer a la Legión y miraban con recelo al conjunto de las Fuerzas Armadas. Tuvieron que aceptarlas y humillarse ante el valor, el honor y la entrega.

El Teniente de la Legión Arturo Muñoz Castellanos fue el primer muerto en aquel combate cuando cumplía su ejemplar misión de ayuda humanitaria.

Hace diez años que el Rey de España Don Juan Carlos inauguraba el Monumento a los Caídos en la Plaza de España de Mostar, 4 de abril de 2012. Serbios, croatas y bosniacos rinden constantemente homenaje a los muertos españoles y mantienen el recuerdo de la presencia española.

Un ejemplo que no está valorado en su auténtica medida. Estos días el presidente del Gobierno español visitaba aquellas tierras y hemos visto el pobre homenaje que se ha llevado a cabo en la Plaza de España de Mostar ante el monumento a los soldados españoles muertos en aquellas tierras.

Los viajes de Estado se preparan con tiempo y cada acto se pacta con minucioso protocolo y acuerdos hasta en el más mínimo detalle. En este caso coinciden algunos importantes para el pueblo español y para sus Fuerzas Armadas como puede deducirse de lo expuesto. Tan importante que debería haberse desarrollado el homenaje a los soldados muertos con mayor realce por no decir mayor respeto.

La ausencia de la debida representación militar encabezada por la ministra de Defensa, Jefe de Estado Mayor de la Defensa y Jefe de Estado Mayor del Ejército junto a una Unidad de Honores desplazada al lugar hubiese sido lo adecuado para conmemorar los 30 años de aquella participación y haber rendido dignamente los honores debidos a aquellos 22 soldados españoles y al intérprete. El señor presidente se los ha quitado de encima. Fuera lo militar. Solo él.

Claro que la pobreza del homenaje tiene su explicación al ver que la cinta con la Bandera de España de la corona de flores depositada por el presidente del Gobierno de España ante el Monumento a los Caídos llevaba la inscripción «El presidente del Gobierno de España».

Era él, no España, ni los españoles. Él. Ahora queda claro. Era él y solo él. Homenaje a los soldados, pero con mínimo de soldados. Cubrir el expediente.

Faltan 3 meses para que se cumplan los 30 años exactos del inicio de aquella misión. La primera en todo, sobre todo en ejemplo.

Todavía estamos a tiempo para el merecido homenaje. En nombre de todos, en nombre de España entre cuyos símbolos representativos no está el presidente del Gobierno.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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2 agosto 2022

 

 

PEDAGOGÍA DE LA MONARQUÍA. LA CRUZ DE REY. ¿MONÁRQUICOS O REPUBLICANOS? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

ARTÍCULO PUBLICADO EL 3-09-2018.

El Jefe de Protocolo de la Secretaría General de la Casa de Su Majestad el Rey acaba de impartir una conferencia en los cursos de verano de La Granda (Avilés) dentro del ciclo: “Covadonga. Verdad, belleza y bondad de trece siglos (718-2018)”. El tema que expuso fue “Nación, monarquía española y Covadonga”. Todo ello como preparación a los actos del próximo 8 de septiembre triple centenario que este año celebra el Principado y que, en Covadonga, acompañada de sus padres los Reyes, será el primer acto público que protagonice Leonor de Borbón, princesa de Asturias. Un lugar lleno de historia de España y de donde procede en buena medida, la tradición de nuestra monarquía.

España, recordó el jefe de protocolo de la Secretaría de la Casa del Rey, <<tiene la dinastía más antigua de Europa, y el Rey Felipe VI es el 40. º Nieto de Bermudo I, Rey de Asturias entre los años 789 y 791>>.

Pedagogía: enseñanza, educación. ¿Enseñamos, educamos, formamos en criterios? ¿Sabemos de lo que hablamos: Monarquía, República, Democracia?

El diario monárquico ABC publicaba a principios de este mes de agosto la valoración obtenida sobre la monarquía en una encuesta realizada por GAD3 para el diario. El titular era: <<El Rey logra la mejor valoración de la Monarquía desde su restauración>>. <<Felipe VI obtiene una aprobación récord del 75%>>.

El día anterior la portada de ABC era muy distinta. Junto a la imagen de Rey se podía leer: <<Minar la Monarquía objetivo de los separatistas y la izquierda radical>>, para continuar <<Creen que derrocar al Rey es la vía para acabar con el Régimen del 78>>.

Decía  Leopoldo Calvo Sotelo: <<En principio fue el Rey. Así podría dar comienzo, como el Evangelio de san Juan, la historia de la Santa Transición>>.

La monarquía ha sido sin duda estabilidad, unidad. En una España con la historia rota era casi imposible la unidad, el camino de la concordia y libertad. Era necesario el perdón y el abrazo fraternal.

Las Instituciones deberían seguir ese camino, los partidos encabezarlo, servir de guía y referencia; sin que eso supusiese abandonar sus legítimas ideas.

Todo fue bien. Todos cumplieron.

La Corona, encabezando la concordia y el futuro, se dio a conocer. Una monarquía constitucional, de renuncias y grandeza por España recorrió cada centímetro de nuestra geografía, muchos kilómetros de proximidad, despegada de protocolos y distancias, vio y sintió. Visitó el mundo, España resucitó en lugares insospechados, donde ni nos recordaban. Fui testigo algunos años de la admiración a nuestros Reyes, del amor a España. Cercanos, reales y Reales, en su lugar, ni inmóviles ni anticuados, con respeto al pasado que ya no puede ser presente, sin precipitarse, sin identificarse con nada ni nadie que no fuese lo mejor para España. Conocimos la Monarquía y ella se dio a conocer, se mostró próxima y alcanzable. La Corona llegaba y se identificaba con la idea de España de arriba abajo, de abajo arriba. Era de todos y para todos.

Funcionaron las Instituciones del Estado. Los partidos políticos, el pueblo guio los pasos del futuro con su trabajo y esfuerzo. España, con sus Reyes a la cabeza, ocupaba el lugar que le correspondía en el mundo.

La Monarquía se sentía y se quería. Las Instituciones y los partidos funcionaban al nivel de las mejores democracias del mundo. Esto era España, la España en la que todos creíamos y soñábamos. Poco a poco, con prudencia, caminábamos sin rencores, superando lacras imposibles como el terrorismo de ETA; inolvidable; insoportable el dolor. Pero avanzamos.

La Monarquía era España: símbolo de su unidad y permanencia allí donde sus Reyes estaban. Moderación y compromiso, obligación y entrega.

Los españoles veían un futuro, no fácil, sí posible, alcanzable con su esfuerzo, ilusión y libertad. Con su Reyes que moderaban y mantenían el difícil equilibrio incluso en el duro y delicado momento en que peligró la Transición y supo el Rey estar en su puesto, con firmeza, y ser la voz de mando del pueblo español.

Pero algo se torció. Todo se detuvo.

Aparecieron sombras en el brillante camino. Surgió un mundo de reproches bien estudiado y aplicado con incluso extraña eficacia, propia de un plan meticuloso bien estudiado y mejor dirigido. Un ataque premeditado, directo a la línea de flotación: la unidad de España.

Los partidos políticos se alejaron del sentir del pueblo, las Instituciones dudaron, dejaron su elevada misión para enfangarse en la contienda. Corrupción: era el dinero el poder inmoral de siempre, la corrupción moral, el mayor insulto a un pueblo.

El objetivo era España. ¡A por España! Acabar con la autoridad moral. Borrar la Transición, arrancar de cuajo la historia.

Todo iba bien, pero… Todo se fue. ¿Quién y por qué introdujo la letal infección?

Ahora todo va mal. España retrocede y borra el camino andado.

Apuntan bien, sin error, deriva calculada, carga precisa; objetivo: España. La cuenta atrás ha empezado.

Símbolo de la unidad de España, de su permanencia: la Corona. Es el objetivo a batir; con la memoria histórica. Arma letal.

Don Felipe de Borbón. Rey de España cuando era príncipe de Asturias

<<El Rey logra la mejor valoración de la Monarquía desde su restauración>>. <<Felipe VI obtiene una aprobación récord del 75%>>.

El día antes el titular era distinto, solo 24 horas antes: <<Minar la Monarquía objetivo de los separatistas y la izquierda radical>>, para continuar <<Creen que derrocar al Rey es la vía para acabar con el Régimen del 78>>.

Claro reflejo de la actualidad. Cada uno por su lado.

Una España que se esfuerza por seguir la línea de la unidad y la convivencia, el futuro, el pueblo con sus Reyes.  La otra, radical, revolucionaria, sin objetivo que no sea el enfrentamiento y el dolor que surge de la ruina moral; también económica.

Nos ha faltado pedagogía de la monarquía, de la convivencia, de la entrega por encima de partidismos. Hemos caído en el relativismo: todo vale, el respeto y la convivencia valen tanto como la mala educación y el enfrentamiento. Esa es la libertad que pregonamos.

Nos ha faltado pedagogía y mantener la educación y enseñanza de una Transición ya olvidada y el olvido nos trae… ¡Si yo supiese lo que nos trae!, pero no será nada bueno.

No se ha impuesto de manera casual el enfrentamiento, nos lo han impuesto por decreto y lo malo es que lo hacen por Real-decreto.

Se trata de involucrar a todo lo que huela a España, que suene a España. Hacernos creer que detrás de un Real-decreto está la voluntad de un pueblo con su Rey cuando esa es voluntad alejada del pueblo que clama cada día, que nada tiene de real ni de Real, que no entiende qué es esto, que se pregunta, ¿dónde está la democracia, ¿dónde las urnas de la verdad?

¿Dónde está España? ¿Dónde sus Reyes, su Transición, su historia y su futuro?

¿Quién nos manda? ¿Quién manda aquí? ¿Dónde se han quedado las urnas de la nostalgia?

Pedagogía de la Monarquía. Pedagogía de España. Un duro trabajo que no admite demora. Pongámonos a la tarea; son muchos los que tienen pendiente la suya.

<<Clavad una cuña entre el soberano y sus ministros; o, si no, enemistadle con sus aliados. Sembrad entre ellos las sospechas mutuas de manera que reine en ellos el malentendido. Así podréis conspirar contra ellos>> (Sunzi-El Arte de la Guerra).

La princesa de Asturias Doña Leonor de Borbón

Es España obra de muchos frenos y timones a la vez

Pedagogía: enseñanza, educación.

<<Después de Franco, las instituciones>>, sentenció Jesús Fueyo. No le faltaba razón. Era el camino. La monarquía se constituyó en estabilidad y moderación. Fueron el Rey y el pueblo los protagonistas del cambio.

Precisamente a los protagonistas, Rey y pueblo, es a los que se pretende marginar.

En Covadonga el 1 de noviembre de 1977  Don Felipe recibía de manos de su padre el Rey Don Juan Carlos I la insignia de la Cruz de la Victoria como Príncipe de Asturias.

Dijo el Rey: <<Esa cruz significa también tu cruz. Tu cruz de rey. La que debes llevar con honra y nobleza, como exige la Corona. Ni un minuto de descanso, ni el temblor de un desfallecimiento, ni una duda en el servicio a los españoles y a sus destinos. En esa obra bien hecha y en esa voluntad de superación, yo quiero que tú, Príncipe de Asturias, te sientas entrañablemente crucificado>>.

Amén.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

3 septiembre 2018