EN ESPAÑA LOS TERRORISTAS AL PODER. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Asesinados por la ETA ¡¡¡No los olvidéis!!!

Leo en el periódico El Debate una noticia que hiela el corazón:

«Sánchez pacta con Bildu sacar a ETA de la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea«.

La náusea es lo único que surge. No logro ampliar la noticia en ningún otro medio y es de vital importancia conocer a fondo este acto criminal. Esperemos.

Son demasiados años de aguante «democrático» mientras los terroristas cogen fuerza y se afianzan en las instituciones y en la administración como «hombres de paz».

No nos pilla de sorpresa, pero nadie hace nada.

No es ninguna profecía. «Yo he visto cosas que vosotros no creeríais». Terroristas y separatistas. De hecho ya lo hacen: apoyan a este Gobierno e intercambian con él nuestro presente y futuro. No hay nación en el mundo que esto lo consienta en su seno.

-Señalemos al actual PSOE y recordemos a Pascual Sala (Presidente del Tribunal Constitucional, al que España se lo debe): «El Pleno  del Tribunal Constitucional (TC) ha estimado con el voto de 6 magistrados frente a 5 el recurso contencioso-administrativo presentado por Bildu contra la sentencia del Tribunal Supremo que anuló las 254 listas de la coalición para los comicios del próximo 22 de mayo, informaron fuentes del alto tribunal. El tribunal considera que el Tribunal Supremo vulneró el derecho a la participación política de la coalición integrada por EA, Alternativa e «independientes» de la izquierda abertzale, consagrado en el artículo 23 de la Constitución. A favor han votado Eugenio Gay, Elisa Pérez Vera, Pablo Pérez Tremps, Luis Ortega y Adela Asua y el presidente Pascual Sala, todos propuestos por el PSOE» (El Confidencial. 5-05-2011).

-El Tribunal Supremo condenó y el Tribunal Constitucional enmendó y aprobó. Bildu, Sortu; los mismos magistrados sentenciaron y decidieron dar el primer paso. ¿Qué había detrás? Terroristas.

-Las actas de la ETA llevan bajo el brazo -al PSOE- y los horrores de la historia reciente de España: terrorismo e independentismo.

Faisán fue un proceso vergonzoso donde se cambió GAL por otra cosa. Aquí paz y los muertos al hoyo.

-Fidel Dávila Garijo, teniente coronel de Infantería, diplomado de Estado Mayor era mi primo hermano. Fue asesinado el 21 de junio de 1993. Ingresamos en la Academia Militar juntos, de la misma promoción del Arma y de Estado Mayor. Un hombre cabal, un soldado ejemplar y querido por todos. La ETA lo asesinó junto a otros compañeros. Niños, jóvenes, mujeres, hombres, jueces, soldados, policías, políticos… inocentes asesinados bajo sus pistolas y bombas. Hoy, los herederos de los asesinos, gobiernan.

Se rinde día sí, día también, homenaje a los asesinos, a los que os pusieron una bomba, os dispararon en la nuca, por la espalda… Sí, contra el polvo del camino. Lo autoriza el ejecutivo, el judicial, el legislativo

La justicia no está para favorecer procesos políticos, pero tampoco está para obstaculizarlos».

-«El vuelo de las togas de los fiscales no eludirá el contacto con el polvo del camino». El Judicial.

-«Yo no he asesinado a nadie, yo solo he ejecutado. No me arrepiento».

-¿Herenegun? Una unidad didáctica que se imparte en las aulas de 4º de ESO y 2º de Bachiller en las que se expresa el nacionalismo radical y en el que intervienen miembros de la ETA, no para pedir perdón y hablar de su arrepentimiento, por otro lado inexistente,  sino para justificar su actuación.

-El Partido Nacionalista Vasco (PNV, el de las nueces) y Bildu (franquicia de Batasuna) pactaron una resolución, aprobada por las Juntas Generales, por la que reprobaban al Ejército español y a la Bandera de España.

Podíamos seguir con sentencias para la historia, pero nos hemos tragado estos y otros sapos. Más de trescientos asesinatos sin resolver. Los asesinos campean a sus anchas. No podemos ni debemos olvidar el daño hecho a las víctimas que somos todos.

El actual Gobierno de España se abraza con ellos. Dos que duermen en el mismo colchón…

He escrito en el blog muchos artículos sobre los asesinos de la ETA y los que de una u otra manera los han apoyado. Siempre me ha llamado la atención el poco eco que han tenido esos artículos. Incluso entre las asociaciones de víctimas.

Hay algo alrededor del terrorismo etarra que se me escapa a los razonamientos. ¿Qué hay detrás?

Veo lo que veo y fácil es profetizar. En España todo es posible.

Se están viendo cosas que nunca imaginábamos.

Nos gobiernan desde la mentira: «Le estoy diciendo que con Bildu no vamos a pactar. Si quiere lo digo cinco veces o veinte durante la entrevista. Con Bildu, se lo repito, no vamos a pactar» (Pedro Sánchez. Junio 2019).

Quien miente nunca puede representar a una colectividad, a la que automáticamente hace cómplice  de su mentira. Porque lo único que nos hace libres es la verdad. De usted somos prisioneros.

Señor Sánchez: Es usted un mentiroso de quien me avergüenzo como español

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Publicado por última vez el 18-11-2020. Seguiré haciéndolo. Hoy es 1 de febrero del año 2026

Blog: generaldavila.com

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel (R.) de Infantería DEM Félix Torres Murillo

EL REY. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R)

-¿Por qué no vive en España el Rey Juan Carlos I?

-Pues no lo sé. ¿Usted? ¿Lo sabe alguien?

Todos hablan. Nadie responde. Cada pregunta abre nuevos interrogantes.

-¿Alguien le ha preguntado a Don Felipe, Rey de España, el porqué? Son inseparables y sus historias están íntimamente vinculadas. Por la Corona de España. Es fiel reflejo en cada momento de la historia, de las virtudes y defectos del pueblo al que corona.

Sócrates es condenado a muerte. Fiestas y vientos retrasaron el veredicto. Solo los amigos le visitaban. Alguno había sido un traidor, pero las largas sombras todo lo ocupan.

España es un secreto inasequible. Archivado.

Meleto, un inútil, la máscara de otros, en su nombre escribía poesía erótica al no saber hacer ni eso.

Perseguir a un rival excita la imaginación individual y hacerlo desde la cima del mando logra excitar el rumor de la colmena. Lo decía, pero al revés, Ramón y Cajal. Entonces se pensaba. Ahora hacen falta otros estímulos.

«El hombre es un ser social cuya inteligencia exige para excitarse el rumor de la colmena».

Acusaban a Sócrates: “Yo sé de personas a las que has persuadido para que te hicieran más caso a ti que a sus padres”.

Hay quien confía demasiado en voces que no se distinguen entre esa mezcla de amigos y enemigos. Sócrates, rodeado de todos, unos le conducían a no regresar, otros tendían propuestas para una fácil fuga, segura y honrada.

Aquello vale para hoy: “Estando convencidísimo de que no he hecho daño a nadie, ¿cómo he de hacérmelo a mí mismo, confesando que merezco ser castigado, e imponiéndome a mí mismo una pena?”.

Lo de Sócrates fue sentido como un escándalo democrático. La paradoja democrática tan parecida a la actual.

Don Juan Carlos se ha pronunciado sin súplicas, una vida al servicio de España, que es de lo que se trata dejando abierto el papel en blanco para que aquellos que se atrevan tiren la primera piedra. No lo harán porque sería emborronar sus biografías.

El Rey corrió riesgos evidentes cuando había que mandar; lo hizo con energía e incertidumbre, porque los llamados demócratas esperaban escondidos entre las cortinas. En las que siguen envueltos; también bajo las alfombras.

Brilló su cetro en Hispanoamérica y Europa era nuestra, mantuvo la unidad junto a la espiritualidad, comunes en la historia de España.

Preguntaba a todos, escuchaba, meditaba y decidía. Respetaba creencias, estilos de vida y nunca pretendió imponer su voluntad. Señalaba, indicaba, moderaba y callaba después de la decisión tomada. Nunca imponía.

Abandonó España, pero no era el Rey Juan Carlos el que lo hacía: era España. Exiliaban a España: la Transición.

-¿Por qué echaron al Rey de España?

-Porque el Rey amortiguaba el inevitable choque, el constitucional y el que quedaba atrás. Porque el Rey era un eslabón necesario para dar continuidad a la paz y prosperidad. Porque el Rey asumía ser el símbolo de la unidad y permanencia de España, arbitraba y moderaba el funcionamiento de las instituciones, asumiendo la más alta representación internacional.

Aquello era demasiado para rufianes como Meleto. No soportaban el símbolo que es mucho más que el poder efímero. En el fondo es que nunca soportaron a España, ni su unidad ni su diversidad, ni su historia ni convivencia.

Todo debía pasar por sus manos, Meleto quiso dar voz acusadora a los protagonistas de la destrucción a tiempos, generacional.

No lo aguantaban, la Transición no podía asumirse, no era su España, querían derribarlo todo, juzgar, acusar y encarcelar la libertad. La Transición era  un paréntesis inaceptable. Tuvo sus traidores. Esperaron su oportunidad mientras hubiese fiesta y los vientos no fuesen favorables. El tiempo suficiente para alentar a los independentistas y encamarse con los herederos del mensaje terrorista.

De aquellos polvos han surgido estos lodos. Rodeaban e incluso penetraban el Palacio, se infiltraban en el Poder hasta poderlo todo; especialmente se introdujeron en la información, amos de ella. En eso fueron y son unos maestros.

La amistad aparente fue traición rebosante. Incluso todavía se acercan al símbolo caído. Hasta el final. Quieren estar seguros.

El Rey Juan Carlos mantiene la dignidad de la obediencia y el respeto a la Transición encabezada por Su Corona, única esperanza de unidad que nos queda. Resistirá. Por amor a España y la Corona

Nada ni nadie puede romper el vínculo que nos hace caminar unidos hacia el futuro: España se constitucionalizó bajo el Rey Juan Carlos y fue el pueblo el que lo quiso.

-¿Acabaremos con el Rey y con la Ley?

-¿Debería volver? Nadie acusa, no hay sentencia. ¿O sí? ¿Quién es el juez?

Una vez ratificada la pena de muerte, el tono de Sócrates se agría, se hace más desdeñoso y altivo, semejante al carácter que habían reflejado los comediógrafos:

“Hubiera sido para vosotros una gran satisfacción haberme visto lamentar, suspirar, llorar, suplicar y cometer todas las demás bajezas que estáis viendo todos los días en los acusados. Pero en medio del peligro, no he creído que deba rebajarme a un hecho tan cobarde y tan vergonzoso… Quiero más morir después de haberme defendido como me he defendido, que vivir por haberme arrastrado ante vosotros”.

-¿Por qué no vive en España el Rey Juan Carlos I?

-Pues no lo sé. ¿Usted? ¿Lo sabe alguien?

Esta es una historia encadenada en la que si un eslabón se rompe o suprime acaba apretando al órgano para el que se hizo. Deja de fluir el oxígeno de los tiempos pasados y la apnea genera hipoxia.

Asistimos atónitos a la ruptura con el pasado y a una lenta agonía de lo que fue España renunciando al legado de su historia al que debemos respeto y admiración.

¿Por qué?

Yo lo tengo cada día más claro.

Meleto erótico calla, no tiene respuesta ante la colmena, o le da miedo su reacción.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

30 enero 2026

 

 

NUESTROS SOLDADOS JURAN BANDERA EN CÁCERES. General de División Rafael Dávila Álvarez

 

Un familiar, muy próximo y no doy más detalles, quiere ser militar. Ya está en ello. Mi primer consejo es que cumpla con su vocación al máximo, con entrega y sacrificio, pero que jamás se le ocurra dar a conocer su proximidad a mi. Su apellido es irrenunciable, pero tampoco se trata de imitar a lo que tan bien funciona en otros ministerios si te presentas con las siglas de Partido o la contraseña (sin Santo claro). No les voy a dar más explicaciones. Asistiré a su jura de bandera de paisano y entre el público. Si es que hay suficientes invitaciones y se puede asistir.

Hace no mucho tiempo un amigo, además de compañero de armas, me contaba su aventura en la Academia General Militar donde de uniforme asistió a la jura de bandera de uno de sus nietos. Abrevio: trato indignante. Ni caso a su uniforme de la Armada ni a su empleo y antigüedad. Cosas que le ocurren, en ciertos lugares, a los retirados. No siempre, pero mejor es que no lo sea nunca.

Tengo ya por norma no ir a ningún acto militar ni a ninguna unidad donde antes estuve para evitar añoranzas y otras cosas. Te miran como a un fósil.

Les conté mi última aparición por el Ministerio de Defensa (creo haber estado tres veces en toda mi carrera). Aquel día iba de paisano a impartir una charla sobre Comunicación a un grupo de oficiales. Estaba ya en la reserva así que al llegar al Ministerio di mi carné militar en el control de entrada, pero la funcionaria, con cierto desdén, me dijo: «Esto aquí no vale; deme su DNI». Desde aquel día, al que se suman otras experiencias parecidas, me abstengo de esos lugares que en su día fueron mi casa (el ministerio de Defensa por supuesto que nunca lo fue). Para qué pasar un mal rato. Fuiste y a la vez dejaste de ser.

Todo esto viene a cuento porque de nuevo hay que dar la voz de alarma.

Un grupo de conocidos, militares y paisanos, me hablaban entusiasmados del viaje que iban a hacer a Cáceres a la jura de bandera que presidiría el Rey. Les embargaba la ilusión por ser familiares de aquellos jóvenes soldados que juraban bandera.

En el Centro de Formación de Tropa (CEFOT) de Cáceres 1.378 futuros soldados participaron en el acto. Se calcula que asistieron unas 10.000 personas, entre familiares y amigos, lo que es una gran alegría y demuestra que la vocación militar sigue en pie.

No he hecho mucho caso a los comentarios aparecidos en prensa sobre las dificultades de algunos familiares para ver y abrazar de uniforme a los jurandos además de extrañarles la celeridad con la que fueron invitados a abandonar la base militar. No tengo datos concretos, pero sí conozco la reacción posterior del grupo de conocidos del que les hablaba. Aquellos que iban eufóricos a Cáceres han vuelto indignados por el trato recibido y muy desilusionados por la mala organización que no les permitió gozar del momento.

¿Qué eran Muchos los asistentes? Nunca lo son en un lugar como aquel que conozco bien y en el que se puede dar cabida a mucha gente. No hay que ponerse nervioso, sino ser precavido y que nada ni nadie te desborde.

Demasiados «reservados» para «autoridades», vinos de honor y promesas ante el futuro. Todavía tengo en mi mente unas palabras que en cierta ocasión leí a un periodista cuando se empezaba a hablar de la profesionalización del servicio militar: «En lugar de que los ricos paguen por no incorporarse a la milicia, serán los pobres quienes cobren por ir››. Terrible y dañina sentencia que ofende a uno de los oficios más nobles y duros que existen y que todavía siguen desde la Administración sin regular su prestigio y futuro. Nadie da salida a unos soldados que al cumplir los 42 años ven su futuro en el paro. Insegura vida en el frente y tanto o más al regresar a la retaguardia.

Vivimos momentos convulsos en los que hasta las estructuras del Estado y los cimientos de la historia de la Nación española no parecen lo suficientemente sólidos para soportar los vaivenes del movimiento sísmico que padecemos. La milicia no es algo ajena a lo que la sociedad vive.

Quiebra la unidad de España y se llega  a vetar la presencia de los Reyes de España o que suene el himno nacional en algunos lugares conocidos.

Rotundas son las palabras del juramento o promesa a la Bandera:

«¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Conciencia y honor, la Constitución, el Rey, ¡España!… y entregar la vida.

Dice la Ley de Carrera Militar: ‹‹La disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye su primer y más fundamental deber, que ha de tener su diaria expresión en el más exacto cumplimiento de los preceptos contenidos en la Constitución, en la Ley Orgánica de la Defensa Nacional y en esta ley››.

Y así una ley y otra. Podríamos seguir, ley tras ley, reglamento tras reglamento, espíritu tras espíritu. Entregar la vida. Esto no es un juego que permita veleidades.

En lo colectivo, las Fuerzas Armadas deben ser imparciales y profesionales en el cumplimiento de sus funciones. La imparcialidad se consigue por la vía del apartidismo, y la profesionalidad mediante la jerarquía y la disciplina. El deber es el deber y además es ley. Lo dice también el espíritu del soldado.

Uno de los Siete Sabios de Grecia, Solón de Atenas, dejó escrita una máxima: ‹‹Que los ciudadanos obedezcan a sus superiores y éstos a las Leyes».

Y se cierra nuestro juramento a la Bandera con la rotundidad de estas palabras:

«Si cumplís vuestro juramento o promesa, España os lo agradecerá y premiará y si no, os lo demandará».

Muchos interrogantes.

Claro que podría ser que yo ya sea un soldado anclado en viejas añoranzas y debiera quedarme en la cuneta dando paso a otro estilo, otra forma de ser y vivir la milicia.

El caso es que conozco y me escriben muchos jóvenes soldados que a pesar de sus dudas siguen con ese espíritu tan nuestro que nos dejó escrito Amós de Escalante:

No hay a su duro pie risco vedado;
sueño no ha menester; treguas no quiere;
donde le llevan va; jamás cansado
ni el bien le asombra ni el desdén le hiere:
sumiso, valeroso, resignado
obedece, pelea, triunfa y muere.

No deben los ejércitos trabajar para una selecta minoría, porque lo suyo es ser todos. Aquí no somos masa, sino compañía. El que esto no lo entienda que no jure bandera.

«La guerra no es triste, porque levanta las almas. La guerra no es triste porque nos enseña que fuera de la Bandera, nada, ni aún la vida, importa».

En Cáceres, en ese lugar sagrado donde se forma a nuestros soldados, no puede haber más limitación a ser y estar que aquello que vaya contra el juramento a la bandera. Porque allí todo el espacio está para los que juran defenderla.

Lo cumplirán. Pero no priven a sus familias de protagonizar el día de su jura de bandera y abrazar a sus hijos de uniforme. Solo eso.

¿Es mucho pedir? Abran paso a España y a los que la aman desde la sencillez y el honor de ser soldados.

General de División Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 enero 2026

 

LO MILITAR Y SUS REGLAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este artículo fue publicado no hace mucho tiempo y de vez en cuando lo actualizo ya que condensa horas de trabajo y pensamiento sobre la evolución de nuestros ejércitos en esta España desconocida que ha renunciado a su historia, tradiciones y religión. Sin vuelta atrás nos hemos convertido en una anodina nación que solo ofrece engaño mezclado con ruina al sol y dirigentes a la sombra.

¿Ejércitos? ¿Dónde? ¿Defensa? ¿Para qué si el enemigo es el que nos dirige y maneja las armas?

Somos muy buenos, los mejores, pero ¿para qué? ¿Generales, Almirantes…?

Y andas así, con la cabeza erguida,

diciendo que de nadie serás súbdito,

y que no hay generales ni almirantes

que sobre ti y los tuyos mando tengan…

(Ayante, escena XVI. Sófocles)

Sabemos lo que fuimos y de ello somos deudores, pero ya no somos y los que ahora son lo que nosotros fuimos lo son de otra manera.

No juzgo, sino que pretendo entender como la evolución nos ha llevado a no ser los mismos, distanciarnos o incluso no reconocernos. Mejor establecer la adecuada distancia cuando ya el tiempo es lejano de aquello que fuiste. Con honradez y la dignidad necesaria para asumir tu momento que ya no es aquel y aceptar que no eres ya, sino otro. Es saludable para el que mira y para lo mirado. Aunque no te reconozcas ni lo hagas a los que ahora ocupan tu lugar.

Inevitable se hace recordar que hubo un tiempo en el que se percibían las primeras señales que anunciaban lo impensable y que la destrucción de unas formas, de un fondo, era indicio de que íbamos camino de convertirnos en una simple ruina. El Partenón lo es, una ruina inestable que bien podría haberse convertido en una torre de apartamentos y aquí paz y después gloria. Nosotros, sin paz ni gloria, convertimos la nación en apartamentos baratos que han sido muy caros en gratificaciones. Debemos mucho, en ocasiones todo, a nuestro pasado, pero mientras seamos presentes es error creerte a la vez pasado. No lo es haber sido, sino pretender seguir siendo. Pido disculpas por querer ser, al menos algo, y no terminar en ruinas históricas reducidos a una encrucijada sin defensas donde se cruzan solo bandas de delincuentes sin autoridad ni honradez al mando.

Haber sido militar, como cualquier otra carrera vocacional, permanece hasta el más allá y además con epitafio: militar; incluso con epigrama. Eso es bueno y malo. Bueno si eres capaz de separarte de ello, retirarte a la distancia adecuada, aconsejar, pero no intentar seguir cincelando la obra que ya es de otros. Sería malo. Aún así, es un deber seguir sintiendo lo que fuiste porque tu juramento no caduca y como decía el lema escogido hace unos años para el Día de las Fuerzas Armadas: «Tradición e innovación». Una mentira más que se contrasta con la evangélica frase. «Por sus obras los conoceréis«.

Los viejos tenemos ese gran defecto: el de seguir encadenado a la tradición.

«Conservará y transmitirá el historial, tradiciones y símbolos de su unidad, para perpetuar su recuerdo, contribuir a fomentar el espíritu de unidad y reforzar las virtudes militares de sus componentes».

Es por ello que asumiendo el «ya no ser», pero consciente de «haber sido», con todo respeto y buenos deseos, sabedor de lo pesados que somos la gente de edad, dejo unas reflexiones que puedan hacernos pensar y adivinar hacia donde caminamos. Un punto de vista sin mayor importancia que la que ustedes le quieran dar.

Si hacemos un repaso de la evolución de las leyes y de la doctrina militar en nuestros ejércitos, el gran calado de los cambios estructurales e ideológicos en los que la parte de intervención militar ha sido mínima y política casi en su totalidad, veremos que estamos ante una acción programada, detallada, consensuada y engañosa. Un inefable libro del que fue pianista en el ministerio de Defensa nos desvela el truco, pero no les recomiendo su lectura porque lo escrito no supera los mínimos del rigor exigible.

Hace ya tiempo se inició un lento pero decisivo cambio en los ejércitos con la ley 17/89 que hizo que unidades como la Legión recibiesen un duro golpe en su razón de ser y personalidad. La idea era un cambio radical (reforma extrema) del paradigma. En aquel momento en el generalato primó la idea de que aquello era mejor que su desaparición, que era la velada amenaza.  La Legión y otras similares unidades pasaron a ser un sucedáneo de lo que fueron.

Así seguimos con harto dolor de nuestro corazón. Luego vino la supresión, irresponsable, del servicio militar y al fin la imagen del soldado, la del combatiente, sustituido por la  del deportista de élite o el de protección civil, cuando la razón de ser está grabada en la Academia General Militar, quizá olvidada por su nueva trayectoria: Si vis pacem, para bellum. Los ejércitos están para la guerra, no para otra cosa, lo que requiere preparación distinta a la de otros bellos oficios que nada tiene que ver con la milicia. Inventaron el soldado polivalente, es decir la pobreza, cuando siempre fue el soldado español ejemplo de polivalencia precisamente por la escasez y olvido de su dotación. Así han transformado la Academia General Militar en algo parecido a la Academia General de Emergencias.

Consentimos. Los militares. Los españoles.

Quisieron borrar, aunque fuese de forma testimonial, el espíritu de servicio, el que ante la Bandera se jura o promete, en lo que ha sido la mayor humillación a la que han sometido al ejército español, y había que hacerlo públicamente, con publicidad. Eligieron un centro emblemático, un lugar donde recogían las nueces, la Academia General Básica de Suboficiales del Talarn (Cataluña): ‹‹A España servir hasta morir››. Suprimido, borrado del mapa de España. Que quede en los cuarteles, para ellos, que jueguen allí a los soldaditos.

Hasta algo tan sagrado como la oración a nuestros muertos se permitió un ministro cambiarla, un ministro de Defensa causante de los mayores desasosiegos de nuestros ejércitos. Imperdonable. Fue el mismo que dio la orden de retirar nuestro lema de servicio a la Patria. Fue la primera concesión al independentismo: humillar al Ejército

Nadie tuvo los galones o entorchados suficientes para espetarle: Podrás borrar las letras de un monte pero jamás desaparecerá el monte, que siempre evocará lo que su ladera proclamaba. Detrás, apuntalándole, había uniformados de brillante carrera que han seguido la estela de las puertas giratorias bien remunerados. ¿Hombres de honor?

Leyes y más leyes para modificar a su antojo la que siempre fue ley y guía espiritual del soldado: las Reales Ordenanzas. Se cambian, se borra aquello que suene a tradición y espíritu, se rebaja su importancia. Dicho y hecho.

Decía San Ignacio de Loyola: ‹‹En tiempos de tribulación no hacer mudanza››. Tribulaciones no nos faltan cuando ni nombrar la misión constitucional está bien visto. Así fue y como buitres se lanzaron contra un teniente general, uniformados incluidos, por dar lectura a la misión constitucional de las Fuerzas Armadas.

La identidad se forma con pequeñas cosas. El uniforme, unas palabras en forma de decálogo o credo, unos símbolos, un gesto, algo que te diferencia y sirve para recordarte quien eres y lo que significas no solo en los momentos de lucidez sino sobre todo en los de tribulación. Y el recuerdo de los nombres de los que antes que tú forjaron su historial de honor y valor.

Hay una nueva interpretación. Ser militar no se sabe muy bien lo que es. Sabemos lo que era. Hemos engañado a los jóvenes que no saben, se les engaña, que este es el oficio de las armas y que prepararse para la guerra es evitar la guerra y que morir en el combate es el mayor honor.

De los cinco años que consta la carrera militar para un oficial cuatro de ellos están dedicados casi en exclusividad a obtener el grado de ingeniería de sistemas que no sé muy bien qué tiene eso que ver con la carrera de las armas. El último de los cinco años es exclusivo para la carrera militar en las llamadas especialidades que siempre fueron las Armas clásicas: Infantería, Caballería, Artillería e Ingenieros que se diferenciaban por su forma peculiar de acción y misión a cumplir. Para las Armas clásicas, un año de estudio, para las Letras clásicas ni eso. Los de letras no pueden acceder a la carrera de las armas, así que las humanidades no están incluidas en la guerra. De ahí su crueldad desde que la ciencia la dominó. Razón tenia Francis Bacon al opinar que la Ciencia es poder.

Todo está tramado. No hay paso mal dado y sin intención.

Sin darnos cuenta el enemigo ha sido más rápido e inteligente y abrió amplia brecha en nuestras defensas logrando una profunda penetración y dejando al sistema indefenso.

Una habilidosa forma de desmilitarizar al militar como en algún momento dijo sin querer queriendo un dirigente socialista dejando al descubierto una de las vías de penetración: la Enseñanza.

La situación es la siguiente: cualquier guerra que emprendamos la tenemos perdida de antemano. No porque nuestros militares no sean buenos, no porque no sepan cumplir con su misión, o desconozcan los principios y los elementos de la acción. Todo eso parece que lo conocen y su postura ante los conflictos en los que han intervenido últimamente los hace ser los más y mejor preparados. No. Rotundamente. El problema es otro.

En España el concepto, consecuencias y conocimiento del arte de la guerra está desactivado. No se forman oficiales, suboficiales y tropa para la guerra, para hacer la guerra, sino para la no guerra, para formar o conformar una ONG disciplinada que se acerca más al muro de la Seguridad sin Defensa, a fuerzas policiales y de protección civil, a funcionarios de la administración, que a un verdadero Ejército. Pretender formar a un oficial moderno en la organización, tácticas y procedimientos de la guerra moderna a base de cuatro años de ingeniería y uno de milicia es un verdadero ataque a la línea de flotación de la formación, es decir al oficio de las armas. Encaja perfectamente con el desarrollo de la idea que de los ejércitos tienen para una España desnortada que no sabe, porque nadie se lo enseña, lo que es la guerra y no percibe lo más grave: lo cerca que está de nosotros.

No hemos de terminar sin reconocer que la guerra, una vez más, ha sorprendido a Europa, algo intolerable y de responsabilidad política, cuya primera consecuencia ha sido la de replantearse la Defensa Común de Europa, es decir volver a las andadas y llamar a la OTAN o lo que es lo mismo recurrir a los Estados Unidos de América. Europa no tiene Defensa ni hay en marcha un Ejército Europeo. A día de hoy eso no se contempla. Cada nación, por separado, se ha puesto a pensar en su Defensa, cada uno a su manera, no es lo mismo Polonia que Portugal por simple posición geográfica o el caso de España, que no se sabe muy bien de qué lado está. Estructuras, doctrinas, organización, movilización, servicio militar y presupuestos militares son algunas de las cuestiones que las nuevas guerras han traído con exigentes y obligados planteamientos para aplicar medidas con carácter de urgencia.

¿Qué consecuencias tendrá este desarme, esta indefensión para nuestra nación, España? No tengan duda. Nuestra debilidad está en el sur. En el cercano sur y más abajo. El peligro es muy alto. Hemos hecho nuevos enemigos que son los que dominan la zona. Entregado nuestro mayor valor estratégico en aquellos que siendo nuestros aliados ofendemos.

De esta situación solo les interesa, por qué no decirlo, un gran negocio: las armas y la tecnología; se frotan las manos. La industria de Defensa, silenciosa y conocedora de lo que se nos viene encima se pone manos a la obra. La política interviene y ve que ahí hay negocio. Nuestro Ejército se beneficia: un 26% de aumento en el presupuesto. Claro que el retraso era de tal calibre que ni por esas. Recordemos las palabras del actual Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD):«Estamos haciendo una inversión importantísima en munición… […] de las lecciones aprendidas de Ucrania se creía que no existían guerras de larga duración, sino que todas las guerras iban a durar unos días y se iba a quedar resuelta y hemos visto que no». Es evidente que hemos fracasado no solo en el stock de munición. ¿Sabremos corregir o pronto olvidaremos? Tendrán que pasar años para que estemos en condiciones de combatir un solo día. En estos momentos no lo estamos.

He hablado en ocasiones anteriores de las clamorosas renuncias a la Seguridad Colectiva de España, por políticas que avergüenzan y nos ponen en evidente riesgo. Somos la nación menos fiable que existe en cualquier coalición y ningún servcio de Inteligencia confía su información o secretos a los nuestros. Vivimos de espalda a la Defensa muy propicios a la ofensa dirigida a nuestros aliados.

La confianza que nos mantiene es que a pesar de los pesares no está todo perdido. Repito: por sus obras los conoceréis.

Confío en que la transmisión del espíritu de nuestros oficiales y suboficiales que se ha llevado a cabo sin solución de continuidad de generación en generación sirva para que nuestros ejércitos sean los mejores del mundo y sepan morir por su Patria allí donde la misión lo requiera sin dudas ni retiradas políticas.

Parece que a pesar de los silenciosos cambios, inexplicados y que a nadie parecen importarle ni preocuparle, el espíritu de nuestros oficiales, suboficiales y tropa sigue siendo: «A España servir hasta morir». Confiemos. Si no es así sería porque hay un grave error ¿intencionado? en aquello que lleva a un joven a ser militar. Distinto a lo que debería ser.

Es una simple opinión que me surge ante el panorama de guerra que tenemos y que el oráculo anuncia largo y prolongado. Podría ser que hayamos llegado a una formación errónea y que estemos a las puertas de un sucedáneo y no de un militar.

La guerra se mueve en dos voluntades: la política y la militar. Si falla una perdemos. Si fallan las dos a la pérdida de la guerra se une la del honor: rendición.

«Muchos misterios hay: de todos los misterios, el más grande es el hombre… Aunque el saber domina, aunque mil artes tiene, serpentea entre el bien y el mal; ya abraza uno, ya se entrega al otro…» (Coro en Antígona).

Rafael Dávila Álvarez. General de División (Retirado)

Blog: generaldavila.com

26 enero 2026

 

 

«RECUERDOS  DEL BLOG» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

“A mis amigos que seguís siendo los de siempre y estáis donde siempre habéis estado: un poco mas viejos, un poco mas sabios, igual de imprescindibles”

Tampoco aquí seré fiel a la realidad, pues aunque tengo la intención de contar las cosas como fueron, reviviendo las andanzas de aquella época y de sus gentes sencillas, siempre acabo contándolas como las recuerdo, y no es lo mismo. Feliz evocación de un tiempo cuyo encanto y fascinación advertimos cuando ya se nos ha escapado entre los dedos. Las cosa no son como las vemos, sino como las recordamos. La nostalgia y la memoria nos devuelven aquellos años en clave poética, y como siempre acabo envolviendo  mis palabras, ¿por que no?, en el celofán de la complacencia.

Se puede volver al lugar del crimen, pero no donde se fue feliz, nunca estará a la altura de tu nostalgia, aunque nunca debas sucumbir a la misma, pues la vida es un camino de ida, y recuerda que los fieles  siempre están en tu acera, no hay que buscarlos enfrente.

Vivir estaría bien si naciéramos ya aprendidos, pero se nos va la vida aprendiendo y cuando comenzamos a saber vivir, nos vamos. Menuda broma.

“Los caballos del Camino”

De mis cuatro mini-caminos a Santiago a pie (Sarria-Santiago, Ponferrada-Santiago, Confran-Sanguesa y Burgos-Ponferrada), de entrada descarté  la bicicleta, preferí  recorrerlos  a pie, aunque con paso tardo de jinete, eso sí, fijándome en  los caballos que por ellos encuentre, y procurando: a ellos hablarles siempre en alemán; con los hombres que me crucé, bueno fue  emplear el francés; con las mujeres que vi, lo mejor el italiano; y me reservé el español para hablar con Él en Compostela.

En Ponferrada y sobre el Sil ,  bajo las almenas del castillo de los templarios,  me pudo el cansancio y luchando contra los moros, convertido en  caballero cristiano sobre mi “cantabria”,(mi último caballo de concurso), luciendo brillante armadura, me entregué al sueño y a la fantasía.

“Herradores fraguas y herraduras”.

El herraje es una tradición de tradiciones pues  tiene mucho de mito y de leyenda, retazo de historia;  fragmento del pasado que se ha forjado al amor de la lumbre y es que  el sonido de una bigornia, tan puro como el de un esquilín, es un tintineo lleno de encanto producido por el más bello de los trabajos técnicos.

Así eran esos hombres; no sé si oficio alguno pueda ser tan hermoso, y llevar tanta retranca dentro. No creo que lo haya.

“Un conductor de montaña”

En el parque Villa Borghesse de Roma lo descubrí  bajando todo marcial la pendiente. Se trataba de una bonita escultura en bronce de un mulo, con el tubo de una pieza de artillería perteneciente a la batería del batallón de los alpines del valle de  Aosta ubicado a los pies del Montblanc.

..Por esa condición híbrida, un político británico llamaba  a sus oponentes: “las mulas de la política: sin orgullo de ascendencia o esperanza de la prosperidad”, y por tierras castellanas, mas finos ellos, siempre oí decir: “La mula feliz lo pasa; fornica y no se queda preñada” Animales poco agraciados en su belleza, pero que en su defensa  tengo dicho que difícilmente desatiende la voz familiar y raramente, por el contrario, se  someten  ante personal extraño.

“Para servir hay que saber”

En mis tiempos de Delegado de Cría Caballar siempre pensé que el hecho de medir la alzada de un caballo con el bastón era una rutina, pero también se necesitaba saber, además de la rutina, solo un buen técnico que sepa de caballos tiene el prestigio necesario para tener cierta autoridad moral sobre el ganadero.

Lo mas frustrante de ser viejo es que ya sabes la respuesta pero nadie te pregunta.

“¡Un momento, por favor, que estamos aquí, por lo menos, no nos pisen!”

 “SOS a San Antón”

Y es que ninguna bondad había, sino maldad, en aquellas costumbres populares de algunos pueblos perdidos entre los trigales  de la Castilla mas ancha, cuando cada 17 de enero  colgaban de una cuerda por las patas a unos gallos  a modo de  piñata, para mas tarde pasar los mozos por debajo a galope de sus  caballos, y descabezar de un brutal tirón al animal. O unos días mas tarde, en Manganeses de la Polvorosa (Zamora), cuando los mozos que entraban en quintas arrojaban  una cabra viva desde lo alto del campanario de la torre de la iglesia.

A estas  costumbres,   ellos las  llamaban “cultura” o “señas de identidad” de sus pueblos.

¡ Que San Antón os proteja !

“A cavallo per Roma”

Siempre oí decir que: «Chi va a Roma, ne mula zoppa ne borsa floscia» (Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja). Lo de la bolsa no tiene solución, pero  lo del caballo imaginario con el que pienso dar un paseo por la Ciudad Eterna ya esta arreglado, me lo dejará mi amigo el Coronel Jefe del «4° Reggimento Carabinieri un Cavallo» con sede en Tor di Quinto (Roma).

Como el Regimiento tiene dos Escuadrones, uno de caballos tordos y otro de castaños, me dio a elegir la capa, pero aquí como en España, «A cavallo donato non si guarda in bocca» (A caballo regalado no le mires los dientes), por lo que le agradezco la gentileza y solo le pido que el caballo sea (Lento y seguro),«Chi va piano, va sano e va lontano». Me dicen que se llama «Pancho», como  el caballo de Darío I El Grande.  A partir de ahora así le llamaré. Entre el abundante tráfico de Roma «Pancho» se maneja bien, solo se pone algo nervioso en los pasos de peatones, las motos y motorinos, cuando los semáforos se ponen en verde aquello parece la parrilla de salida de una carrera de  Motos GP.

Nos hemos cruzado con lujosos coches, algunos con  matrícula SCV , pregunto de donde son y me dicen que es la matrícula del Vaticano «Status Civitatis Vaticanae» (Servicio Ciudad Vaticano) y como nos contaba Paloma Gómez Borrero los romanos  traducen estas siglas como ¡Si Cristo lo Viera! Y Pancho relincha.

Llego a  «La Piazza del Popolo» (Plaza del Pueblo) situada a los pies del Pincio, y, junto a la parada del 30-expres, una «operatore ecologista» (barrendera en román paladino) se afana con el rimel y la barra de labios, «il trucco delle donne» (el maquillaje de las mujeres) que llaman en Italia, pero la escoba ni tocarla. Dejando atrás la Vía del Corso,  la Plaza Venecia y el teatro Marcello,  por el Lungotevere  me acercan a casa y siento que este paseo esta llegando a su fin.

“Cuando el Jefe es el que menos sabe”.

“Al modo que peca un magistrado cuando juzga mal por ignorancia, así también peca un Jefe cuando ordena mal sus tropas por la misma causa. Cada uno está obligado a saber su oficio; y el honor y la conciencia obligan en todos los estados a renunciar los encargos que no sean capaces de desempeñar”.

…En el Congreso alguien exclamó en tono patético: “¿Qué será de nuestros hijos, señores diputados?» Al escucharlo uno de ellos exclamó: “¡De  nuestros hijos no sé, pero al suyo, de momento, ya le hemos hecho subsecretario!”.

Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto.

La ley es igual para todos, pero para unos es mas igual que para otros.

Solo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Si responde sí, ya sabemos que esta corrupto.

Si queréis formar juicio acerca de un hombre, observad quienes son sus amigos.

No es mas grande quien mas sitio ocupa, sino quien mas vacío deja.

…Y nunca decepcionan, pues siempre encuentran la ocasión de meter aún mas la pata.

En la cena de despedida que tuvieron a bien regalarme los ganaderos catalanes,  con mi olvidado acento gallego natal, bajo el castellano de mi juventud en Toledo, y adornado por mi querido acento aragonés que me rodea desde hace mas de  cincuenta años, les dije: «ramader,s i criadors de cavalls de Catalunya, os estime».

  Caballos Anglo árabes”

Todos los jinetes: en el acoso y derribo, a la espera de que les hagan “seña”; en el toreo a caballo  cuando se colocan frente a la oscuridad del chiquero; o los de saltos,  preparados o prevenidos en la pista de ensayo con “gato de ganar”, soportarán mejor su boca reseca si saben que montan a uno con clase, buenos pies y mejor velocidad para sacarlos de cualquier  apuro. Y no como cuando se encaramaban en caballos faltos de su sangre, que a la primera dificultad provocaban un “parón o derribo”, una “pasada en falso” o un “marronazo”; y es que como decían los castizos jinetes veteranos, y me apresuro a pedirles perdón por tamaña grosería que prometo no volver a repetir, “al primer pedo, zurraspas.

Aquellos eran  tiempos distintos a los actuales; la cercanía con los jinetes era mayor, el divismo no había llegado a nuestro deporte, y todo era mas artesanal. Nos sentíamos  miembros de una misma familia: la de la Hípica con mayúscula. Entonces todo era más duro, sí, pero también más sencillo.

…Con las orejas gachas nos fuimos  a la residencia, y acto seguido a telégrafos a poner el correspondiente telegrama a nuestro Coronel, cuyo texto decía: Banqueta inaccesible, hostia casi segura, salúdale…

Hay  que torpe eres, le decía un veterano jinete a un teniente recién salido. Hoy es honor, hoy no se va a misa. (En las pruebas llamadas  Honor, no había premios en metálico, y todo lo recaudado por entrada y apuestas se destinaban a entidades benéficas)

¿Quién eran aquellos jinetes   desconocidos que en Alfambra llevaron a cabo la última carga de la Caballería Española?.

― ¡Eran la encarnación anónima y gloriosa del límite humanamente insuperable de la acción de un Arma!

Y acabo con Salomón:―«No te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda y aparta del mal todos tus pasos» sentencia que concuerda muy bien con el «Espíritu Militar», que se mantiene tan joven y vigoroso como cuando nació, y es que lo militar, no es sino lo humano colectivo elevado de tono, tendido como un resorte puesto en tensión por la elevación de potencial que supone el cercano contacto con esa exaltación de toda la vida que es la muerte»,

Pero pasa el tiempo. Nos piden confianza... A veces cuesta.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Blog: generaldavila.com

Zaragoza enero 2026.

 

 

 

FUNERAL POR ALFONSO USSÍA Y MUÑOZ SECA (29 de enero, 20:00 horas. Iglesia Catedral Castrense. Madrid)

Alfonso Ussía sigue cada día, cada hora, cada minuto en el recuerdo. El jueves día 29 de enero, se celebrará una misa funeral por su eterno descanso en la Iglesia Catedral Castrense (Calle del Sacramento, 11, Centro, 28005. Madrid).

Era un soldado, Cabo Primero de nuestro glorioso Ejército, era además General y Almirante de las Letras.

Un amigo que cuando venían borrascas vestía su alma de uniforme y acudía a las trincheras o alambradas de la patria, España. Allí estaba con los suyos. Hoy el Cielo de los soldados se abre para recibir la Oración de sus compañeros de Armas en su Iglesia Catedral.

¡Al Cielo con él!

General Dávila

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería (R.) DEM

GROENLANDIA NO SE VENDE. GIBRALTAR SÍ. Publicado en el Diario La Región de Orense por General Dávila

GROENLANDIA NO SE VENDE. GIBRALTAR SÍ.

https://www.laregion.es/opinion/groenlandia-no-vende-gibraltar-si_1_20260122-4133348.html

LA IMPOSIBILIDAD DE SER MILITAR EN CATALUÑA O PAÍS VASCO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Jura de Bandera en el Cuartel del Bruc

Les ofrecía este lunes día 19 la carta que me remitía un joven catalán en la que exponía sus graves dificultades para cumplir con su vocación: ser militar, siendo catalán y allí viviendo. Tengo que decirles que han sido miles los testimonios de ayuda y apoyo, entre ellos me ha dado enorme alegría recibir los de muchos jóvenes, incluso alguno de Caballeros Cadetes ahora formándose en las academias militares.

También he de decirles que la carta y lo que de ella se deriva se la he hecho llegar a la Cúpula Militar. Seguro que son conocedores del tema en profundidad pero nunca está de más recordárselo.

Siendo en general más elevado el número de respuestas positivas a lo publicado y de apoyo al joven aludido, no por ello debemos esconder la parte negativa y analizar los  comentarios recibidos en el otro sentido. Estos además llevan una connotación que de ninguna manera se ve en los de apoyo. Los que se muestran en contra de lo militar y de España van cargados de malas intenciones y de algo que si no es odio lo parece.

Como pequeña muestra les ofrezco alguno de ellos. Juzguen ustedes.

La inmensa mayoría son de catalanes y algún vasco y en ellos se ve cómo responden orgullosos de lo que ocurre y partidarios de que simples jóvenes como el que nos escribió tengan que estar en todo momento escondidos:

«Y que sigáis así por mucho tiempo, al enemigo ni agua».

«Los encargados de reprimir a un país nunca seréis bien recibidos».

«suele ocurrir con las ‘fuerzas de ocupación'»

«Tu defiende a Israel que España te la s*da».

«Nunca viviréis en paz ni en Cataluña ni en Euskadi, sois ocupadores, sois violentos, queréis imponer vuestra lengua en otro país. ¿Cómo queréis que os dejemos en paz?»

Numerosos insultos, muchas palabras no reproducibles…

En Afganistán alguna oenegé nos llamaba «Mili-KK» `para luego pedir que les acompañásemos. Claro que lo hacíamos. Seguiremos prestando apoyo y ayuda donde sea necesaria. A unos y  a los que nos señalan: «Mili-KK«.

Leo la crónica de un soldado español que me escribía desde Qala i Naw:

«Veo a un varón que circula unos pasos por delante de mujer añosa cargada con un fardo de leña de 12-15 kg? a la espalda. En un momento dado la mujer cae al suelo de rodillas, el varón retrocede, le da una patada y le increpa para que se levante y continúe. La escena se repite, el varón se adelanta de nuevo y la mujer le sigue cargada con la leña».

No imponemos nada a nadie. Solo pasamos de la violencia al orden, respeto y convivencia. Enseñamos a vivir en paz. Un matiz que algunos desconocen porque nunca lo hicieron.

Blog: generaldavila.com

21 enero 2026

 

IDENTIFICAR EL FINAL DE ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Palacio Capitanía General. Barcelona

IDENTIFICAR EL FINAL DE ESPAÑA

«El necio solo conoce el mal cuando ya está hecho», leemos  en la Ilíada. No podemos echar la culpa a nadie en concreto, ¿o sí?; porque el problema reside en unos partidos políticos  que perduran por intereses propios y no de España. Es por ello que conocen hacia dónde vamos y lo admiten como irrenunciable política, aunque esto signifique ir contra la Constitución. Por ello ese afán de dominio sobre el Tribunal Constitucional junto a limitar el poder de quien simboliza la unidad y permanencia de España, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones. Mejor alejado de su función y mando.

El caso es que a estas alturas y después de lo vivido en octubre de 2017, con un Gobierno dependiente de la independencia de Cataluña y País Vasco, deberíamos fijarnos más en el camino recorrido y su irreversibilidad. Para diagnosticar el momento nada mejor que acudir a ver el estado de la antes denominada institución militar, los ejércitos, ahora conocidos como Fuerzas Armadas. ¿Por qué?: ellos son los designados por la Constitución para garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

España muere en Cataluña de manera fría y dulce; calculada. Estos días se acelera su final. Ya no hay obstáculo legal ni político. Me dirán que hay muchos españoles catalanes que quieren seguir siéndolo y, siendo cierto, he de responder, ¿y qué? ¿eso resuelve el problema? También volvería a recordar la Constitución, su artículo 2, o el 8, para decir lo mismo: ¿y qué? Es el independentismo el que manda. Si fuese de ahora habría solución, pero esto empezó hace años; ahora está a punto.

Llevamos tiempo denunciando la ruptura de España, la manipulación política con el objetivo de desintegrar el concepto de España y romper su unidad acabando con  sus símbolos:  la Bandera, el Himno y la Corona. Se han venido abajo. Muchos himnos, muchas banderas y muchos condes.

Los que tiene como misión garantizar la unidad, Las Fuerzas Armadas, están para protección civil o para irse a Groenlandia.

En ellas se ha trabajado desde dentro y desde fuera para lograr unos resultados sorprendentes.

Hoy les traigo una excepcional muestra de lo que les digo. Debería ser un escándalo para políticos y también para militares. Dirán que es un testimonio aislado. Saben que no. Esto que les muestro es la cruda realidad. Han hecho su guerra cognitiva para retirar las defensas.

Un joven catalán, cuyo nombre e identidad oculto por razones obvias, me escribe al correo que mantengo abierto para todo el que desea contactar conmigo. Me expone de manera impecable las dificultades que encuentra en Cataluña para ser militar. Identifica a los culpables. Lo hace señalando con acierto las profundas razones que le llevan a ver limitada su libertad, que no son otras que el radicalismo independentista que ha hecho mella en:  «La familia, el instituto (el peor), los compañeros y mi entorno en general (conocidos de familiares, contactos suyos, etc.), todo lo que me rodea juega en contra». Escalofriante.

Hoy se ven el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. Por eso he elegido este momento para publicar la carta de este joven que quiere ser militar. Como en la Moncloa se va a hablar de » lo militar», bueno sería que el señor Feijóo llevase esta carta y el recuerdo no solo de octubre del 2017, sino de todo el proceso desde aquel ministro que nos arrullaba con el piano. Nos han ninguneado. «El necio solo conoce el mal cuando ya está hecho»

A todos ustedes solo les pido que: Lean y divulguen.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

 

CARTA DE UN JOVEN CATALÁN QUE EXPONE SUS DIFICULTADES PARA SER MILITAR

Mi General:

Buenos días, Mi General. No sé muy bien cómo empezar este correo, ni cómo contarle todo lo que me gustaría comentarle; por ese motivo, disculpe si en algún momento escribo de forma un poco desordenada.

Dicho esto, le escribo para comentarle un poco mi situación, una vez llegado a la conclusión de que es muy inusual, por no decir única. ¿Por qué le escribo a usted? Hace un tiempo que lo tengo en mente, y creo que ahora es el momento. Pienso que usted es la única persona, de la cual tengo conocimiento de su existencia, por decirlo de alguna manera, a la que puedo comentar mi reflexión sobre mi situación actual.

Mi nombre es – – nombre –  y apellido catalán. Hoy, — de 2026, cumplo 1- años. Soy de una ciudad de la provincia de Barcelona.
Ahora mismo estoy cursando – de Bachillerato, ya que quiero ser oficial del Ejército de Tierra. Quiero entrar a la Academia General Militar y, actualmente, como usted sabe, se necesita haber realizado Bachillerato y la prueba de acceso a la universidad para poder acceder a ella.

Me gustaría comentarle algunas de las cosas que tengo que aguantar al querer ser militar en un entorno como el mío, porque creo que nadie que no resida aquí se imagina por lo que uno debe pasar y aguantar simplemente por querer servir a su país y formar parte de las Fuerzas Armadas.

La familia, el instituto (el peor), los compañeros y mi entorno en general (conocidos de familiares, contactos suyos, etc.), todo lo que me rodea juega en contra.
Aún recuerdo la primera vez que tuve que comentarle a mis padres qué es lo que yo realmente quería ser y que tenía claro que esa era mi vocación. Me trataron de loco al principio, mostraron un desprecio enorme hacia el Ejército. Recuerdo ese momento como si fuera ayer, la forma en la que me miraban y el desprecio con el que hablaban. Ahora, después de casi dos años, ya se han mentalizado y aceptado que eso es lo que quiere su hijo. Dentro de lo que hay ellos son los más aceptables, lo respetan; no se imagina cuál sería la reacción de algunos del resto de mi familia, donde hay parte de gente independentista radical.

También le quiero comentar lo que siento yo sobre eso y lo que ocurre aquí. No se puede decir bajo ningún concepto que se ama a España; todo lo que no sea lo que ellos piensan está mal. Quien lo manifiesta queda expuesto a ser señalado y a recibir todo tipo de descalificaciones. Es como si fuera una dictadura camuflada dentro de la sociedad, ya que teóricamente hay libertad de expresión, pero depende de qué cosas se digan, uno puede ser muy discriminado.

¿Qué tipo de libertad de expresión es aquella en la que, en un instituto público, no se pueden decir según qué cosas como querer ser militar, que por supuesto no tiene nada de malo, porque la discriminación que podría recibir uno por parte de los docentes sería inaguantable?

A veces me paro a reflexionar y pienso: ¿cómo es posible que esté ocurriendo esto? La gente debería estar orgullosa de que uno quiera servir a su país y aquí es justamente lo contrario; no solo no lo están, sino que debe ocultarse como si de un secreto de Estado se tratara, no vaya a ser que se enteren y hagan la vida imposible a quien lo manifiesta (aún más).

Aparte, no solo uno no puede decir nada si no piensa como ellos, sino que ellos pueden faltar el respeto constantemente a las Fuerzas Armadas y sus integrantes, a cualquiera que no se identifique con su ideología separatista y progresista y a todo lo que a España se refiera. Y no hablo de conversaciones privadas en familia, no; me refiero a un instituto PÚBLICO.
No se puede permitir que en una institución pública se llegue a ese nivel, encima discriminando a quien no es así.

Por ponerle ahora un ejemplo claro y más relacionado con política: en 3.º de la ESO nos hicieron una exposición (charla) sobre los nazis. Todo muy bien hasta cuando siempre meten un apartado de “actualidad” y ahí aprovechan. En esa charla concretamente, en la de 3.º de la ESO (ha habido otras), explicaban que los verdes, los azules y los naranjas tienen ideologías muy similares (a los nazis), dándonos a entender que jamás nos pasase por la cabeza votar a ninguno de ellos, ya que lo relacionaban con todo lo que habían explicado sobre los nazis anteriormente. El mensaje que se transmite a alumnos de 14 años haciendo esto es que solo hay tres opciones a votar; rojo, morado, o partidos separatistas, dándoles a entender que los otros tres son nazis. Así, directamente, sin disimular.

Este es un ejemplo de muchos que le podría explicar, no solo relacionados con política, sino, como le he comentado antes, cito textualmente: “faltar el respeto constantemente a las Fuerzas Armadas y sus integrantes, a cualquiera que no se identifique con su ideología separatista y progresista y a todo lo que a España se refiera”.

Creo que lo más difícil de la oposición en mi caso no es sacar la nota necesaria o tener un nivel de forma física adecuado, sino esconder todo lo que soy y el sueño que tengo por cumplir; estar obligado a callarlo todo, no poder hablar de eso con nadie y estar rodeado constantemente de ese tipo de gente cada día. Lo que comenté antes: la familiael instituto, los compañeros y mi entorno en general.

Le he escrito a usted, mi General, porque siempre que leo su blog y comenta algo sobre el 1 de octubre de 2017 y el golpe de Estado en Cataluña, me recuerda a todo lo que cuento.
También decirle que tengo su libro De soldado a general. Comentarle que me ha encantado leer la opinión de diversos militares sobre una gran variedad de temas muy interesantes; un gran libro, y considero que mucha gente debería leer, al menos, la parte del General de Ejército Fernando Alejandre Martínez.

No sé si llegará a leer esto, pero si lo hace, le agradezco el tiempo que ha dedicado a leerme, Mi General, ya que significa mucho para mí poder dirigirme a usted, a quien considero un gran referente. Podría contar mucho más pero se haría muy largo este correo.

Feliz 2026.

Atentamente

—-

Blog: generaldavila.com

19 enero 2026

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel (R.) de Infantería DEM

ALBERTO NÚÑEZ FEIJÓO Y SU REUNIÓN CON PEDRO SÁNCHEZ PARA EL ENVÍO DE TROPAS A UCRANIA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡Cuidado! es una encerrona. En término militar: emboscada.

Eso del envío de tropas españolas a Ucrania hay que analizarlo y no admitir lo que el señor Sánchez guste. Hay que partir de la idea política del presidente que no es otra cosa que la defensa a ultranza de su persona sin el más mínimo propósito de entrar en un debate serio sobre los intereses de España. Eso es indiscutible desde el momento en el que gobierna con socios que pretenden romper con la unidad de España y por ello condenados. El líder de la oposición puede salir de la reunión en Moncloa creyéndose haber hablado con un gran estratega.

Hay que saber con quién hablas y lo que pretenden venderte. ¿Irá el señor Feijóo bien asesorado de lo que significa enviar tropas a Ucrania? ¿Sabe el señor Feijóo qué hacemos en Líbano? ¿O en Letonia? ¿Tiene quién le asesore sobre la Defensa y las Fuerzas Armadas? ¿Piensa también desplegar tropas en Gaza?

Perdone si nos surgen dudas. Le daría un par de nombres de esos generales defenestrados por el gran estratega y su ministra por decirles la verdad, algo que ellos no admiten. Quizá le puedan asesorar. Escuche a los que saben y tampoco se deje achantar por los que deberían ayudar en lugar de empujar.

Un sí, incluso condicional, al envío de tropas es desde el punto de vista militar una temeridad. Al menos si no hay un debate social auténtico. Las Fuerzas Armadas son mudas, pero sus generales ocupan puestos en los que no deberían silenciar situaciones comprometidas. Sabemos que muchos de ellos consideran su deber, ante el actual estado de cosas (cosas de los ejércitos), mantenerse a la defensiva a ultranza (sin que se note) hasta que pase este arreón contra su misión fundamental. Mudos.

Es muy discutible lo del envío de tropas y un solo concepto sirve para empezar el razonamiento: la flexibilidad de las tropas no da para más. No hay suficientes tropas preparadas para mantener las rotaciones, el descanso, la preparación y además atender a los graves desafíos internos que se avecinan. Sería un riesgo evitable además de una medida imprudente. La política de partido no debe introducirse en las Fuerzas Armadas.

Antes de hablar del envío de tropas tendría usted, señor Feijóo, que pedirle explicaciones al presidente del Gobierno sobre Gibraltar, Ceuta, Melilla, Peñones e incluso Canarias. Sobre todo y muy detallado que le hable de Marruecos y el Sahara Occidental. También sobre el «Pacto de la Mareta«, el regreso de Puigdemont, del indulto, la amnistía y para postre de la ETA venezolana o los fondos iraníes. No se le olvide aquello del «Furor» y lo del despliegue tardío en Valencia ante la riada.

No se deje engañar. Hay más cosas.

España no ha cumplido con el aprobado 5% de gasto para la Defensa en el marco de la Alianza Atlántica. El Gobierno de España juega con la palabra y engaña con los hechos. El envío de tropas forma parte del engaño. Lo más barato y que sus socios de gobierno no le discuten es el envío de tropas, pero de subir el presupuesto al 5% nada de nada. Han subido un presupuesto para la industria de las armas, pero dejan descalzos a los soldados. Hacer uso de las tropas como si de carne de cañón se tratase no es una forma honrada de hacer uso de ellos. Es notorio que nuestro prestigio en la Alianza es escaso y nuestra relevancia nula. Lamentable, pero ganado a pulso.

Decía nuestro antiguo JEMAD, general de Ejército Fernando Alejandre, una de las mentes más claras sobre el empleo de nuestras Fuerzas Armadas: <<España no invierte en la seguridad global la parte que le corresponde y lo compensa parcialmente tratando de participar en diversas operaciones de mantenimiento de la paz a costa de un gran esfuerzo de sus militares y en cierto modo también a costa de la operatividad global de las Fuerzas Armadas>>. ¡Qué sabias palabras!

Las tropas están atentas, hartas de engaños, de ir de aquí para allá sin ningún sentido estratégico para después regresar a sus cuarteles cada vez en peores condiciones incluso con una perspectiva de futuro tan incierto como lamentable.

¿Quién va a defender de una vez por todas la postura de nuestra Defensa cuándo los que gobiernan se posicionan como independentistas y antimilitaristas?

El señor Feijóo debe ir preparado para tratar con alguien que no cree en España; tampoco en sus Fuerzas Armadas y que además se permite el lujo de ser sostenido en el Gobierno por los que perpetraron el mayor ataque en democracia contra la unidad de España. Resulta que ahora el presidente se ve sin apoyos para sacar pecho ante su socios europeos y recurre al Partido Popular al que insulta un día y otro también. No, señor Feijóo; usted no debe dejarse engañar y antes de que hable el señor presidente es usted el que debe formularle mil preguntas que seguramente no tendrán respuesta. Usted debe respetar a España y a la misión de sus Fuerzas Armadas. Eso es todo, que no es poco.

Piénsese muy bien lo que va a contestar y por favor no conceda ni un milímetro de confianza a quien tiene en su programa romper España. Por sus obras los conoceréis. Por su socios de Gobierno que ahora le abandonan también.

No mida su futuro en votos. Mida el valor de España. Las Fuerzas Armadas no deben ser objeto de venta o cambio. Son el mayor valor que tiene España para mantener su unidad y prestigio dentro y fuera.

Le preparan una emboscada. No lo dude. Ataque usted primero. Le diría la forma, pero usted tiene asesores; espero que sean buenos. Buena falta le va a hacer.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 enero 2025

 

GENERALES Y GENERALAS. EMBAJADORES Y EMBAJADORAS. JUECES Y JUEZAS. ¿DE QUIÉN DEPENDE EL SÍMBOLO?

 

Me dice un buen amigo, embajador de España, que solo hay tres auténticas Carreras como conjunto de estudios que habilitan para el ejercicio de una profesión: la militar, la diplomática y la judicial (con la fiscal incluida). Lo demás son Cuerpos.

Carreras escalafonadas hacia una meta: tu nación, tu patria, larga y continua carrera de permanente aprendizaje y en la que nunca acabas de llegar a la meta por su infinitud. Servicio sin más premio que el deber cumplido, la justa remuneración, el tan simbólico como efímero honor y el seguro olvido tras el ni siquiera agradecimiento por los servicios prestados. Ahora, y esto es un simple paréntesis, alguno es premiado con lo que llaman puertas giratorias, pero no merece (n) nuestra atención.

Lo de las «Carreras» viene a cuento porque en un breve plazo de tiempo han coincidido dos actos relevantes para lo militar y diplomático, es decir para España como nación, que han pasado desapercibidos y con escaso eco social: la Pascua Militar y la Conferencia de Embajadores.

El Rey, Mando Supremo de las FAS, ha presidido la Pascua Militar y como máximo representante internacional en las relaciones de España, ha clausurado la Conferencia de Embajadores. Actos de celebración anual que guardan un antiguo y acertado protocolo, aunque  este año ha sido distinto.

El primero, la Pascua Militar, se resume en un triste vacío de contenido: nada. A destacar la ausencia del presidente del Gobierno, algo inusual, que ha puesto como excusa una reunión en una Europa en la que nada pinta y cuyo resultado final ha sido una promesa de envío de soldados españoles a un hipotético control del alto el fuego en Ucrania. Mientras se celebraba la Pascua Militar presidida por el Rey, Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, el presidente ponía en suerte a nuestros soldados en Ucrania, un lugar donde nada se nos ha perdido. ¿A quién ha consultado esa oferta? Lo mismo le da Gaza que Ucrania, porque todo es una maniobra para justificar el no al 5% con soldados. Son más baratos que perder el Gobierno por el antimilitarismo de sus socios de Gobierno. Mandar soldados no se lo denegará el Parlamento (sus socios, incluso lo admitirá la oposición);, aumentar el presupuesto de Defensa hasta el 5% le costaría el Gobierno. Eso es todo. Resultaba inaudito que mientras se escenificaba esa ceremonia de los ejércitos con el Rey, Mando Supremo, se negociaba con ellos en París. ¡Que coincidencia! Está claro de quién dependen las Fuerzas Armadas.

La Conferencia de Embajadores reunió durante dos días en Madrid a casi la totalidad de los 130 jefes de las misiones diplomáticas españolas acreditados en todo el mundo y fue clausurada por el Rey. Tenía nuevo formato y convocatoria. El lenguaje inclusivo poco a poco va atontando al conjunto. De eso se trata. «Embajadores y Embajadoras», decía el cartel anunciador. ¿Pero lo igual no era lo distinto? ¿Son distintos? Tonterías aparte, albaradas de blanco fulgor, el Rey hablaba ante los embajadores de España y daba por clausurada la Conferencia.

Dos días de «Conferencia» que se pueden resumir en el autobombo y un furibundo ataque a la política del presidente de los Estados Unidos de América. No he visto palabras de consenso ni de gran política Exterior que es equivalente a los intereses de España. Todo lo contrario. Vamos a sufrir las consecuencias de nuestra alianza de civilizaciones de la que Trump ha retirado a EEUU por «ineficaz y dañina».

No se ha hablado de todo, solo de la parte, la suya. Interesada.

¿Gibraltar? ¿Embajadas catalanas? ¿Europa? ¿El Sáhara? ¿Quién protege con sus leyes a un huido de la justicia española? ¿Waterloo? ¿Y de Venezuela qué sabemos nosotros?

Dice el Rey que «España tiene unas sólidas credenciales basadas en una política de seguridad que nos convierte en aliados leales y fiables, como atestigua nuestra participación en las misiones de la OTAN en el Flanco Este y nuestra contribución a las misiones de paz». Siento discrepar y recordarle al Rey que henos sido el único miembro de la OTAN que aceptando el 5% del PIB para el gasto de Defensa no lo cumplimos y que lo enmendamos mandando soldados allí donde otros no quieren. Eso, que en cualquier caso hay que consensuarlo, como toda la política exterior, parece que se nos ha olvidado. Lo de fiables tiene un largo recorrido muy discutible. Pregunten a nuestros generales y generalas.

Refiriéndose a Venezuela el Rey ha dicho: «…más allá del caso concreto de Venezuela, es nuestro apoyo, firme e inequívoco, al respeto del Derecho Internacional. No podemos —ni con la palabra ni con el silencio— asumir su conculcación sistemática; y es eso lo que vemos, con demasiada frecuencia, en nuestros días. Se trata de un salto atrás de más de un siglo: a un tiempo de vacío normativo que, con el agravante de la tecnología actual, plantea inquietantes escenarios de futuro». Seguro que son palabras medidas y acertadas, pero no por todos compartidas, palabras para un  ministro o presidente, pero no más allá. El símbolo debe de hablar en abstracto, sin dar nombres respetables. Por interés de lo que el símbolo representa que no es al Gobierno de turno. Lo de Venezuela no se liquida con lo del «Derecho Internacional» cuando nadie antes ha hecho nada por luchar, por defender al verdadero presidente de Venezuela, a la diáspora venezolana o, por ejemplo, a perseguir a los etarras refugiados en Venezuela. Embajador es el equivalente a prudencia y mesura.

¿Quién manda en la política Exterior?

Las carreras, militar y diplomática, han debido detenerse para lo que ahora se llama internacionalmente cooling break. Lo necesitamos.

Ya todo depende. ¿De quién depende…?

Dejo para el final la otra carrera, la judicial. La de jueces y juezas. No necesitan conferencias, de pascua ya es su cara. Todo lo aguantan menos que te saltes la Ley. Todo un poder ejercido desde sus más estrictos límites: la justicia que es honradez y verdad, todo lo contrario a otros poderes. En nombre del Rey. No necesitan que nadie les diga cómo actuar. Tienen un código. El de la justicia. Escrito en la Ley. Ejercen su poder en nombre del Rey, el símbolo de la unidad, de la igualdad para todos, sin ser de aquí o de allí, de este Gobierno o del otro. Aquí está claro quién manda. Lo de la Fiscalía General quería abarcarlo todo.

Casi lo consigue.

Porque el problema surge cuando el poder del Símbolo, tan trascendente, se confunde con otros poderes y en una mezcla de interrogantes te contestan con lo concreto, es decir te dan gato por liebre y tu te lo tragas porque nunca has probado otra cosa y no distingues.  Entonces surge la pregunta que te lleva a infinitas preguntas.

¿De quién depende el Símbolo? Ya saben.

«El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes».

Nunca una pregunta tiene otra contestación que no sea otra pregunta.

Todo es un interrogante.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com 

12 enero 2026

Lo contaba a comienzo del año 2025. Poco a poco se cumple… Trump y su estrategia. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tensa espera. Guerra y economía o lo que es lo mismo: futuro. ¿Lo es Trump? Cuatro años por delante. El mundo no suele ir marcha atrás. Siempre avanza, pero a costa de tropiezos como Hiroshima y Nagasaki. Ser protagonista estelar es una tentación ¿física? Nunca olvidemos.

Es como si de repente alguien hubiese dado cuerda a los acontecimientos y su tictac ya resuena: «TrumpTramp».

Ayer había guerra. Hoy pretenden callar las armas y regresa la palabra envuelta en su espesa y agria bilis de mentira. Tregua hasta fabricar más ingenios bélicos.

Se habla del fin de la guerra en Ucrania. Es muy pronto. Pero hay que contemplarlo.

«Ya lo decía yo». Es la frase de los diletantes estrategas que juntan letras. El único que sabía lo que quería era y es Trump. Lo que no sabemos es hasta donde llega ese poder para cumplir su voluntad. La guerrra de Ucrania es una buena prueba. Rusia no va a ceder más allá. Sus límites ya los hemos puesto sobre el papel muchas veces. Crimea es intocable, los mares Azov y Negro suyos y en Kursk no debe quedar ni sombra de invasión. El futuro de Zelensky lo veo un tanto como trabajador neoyorquino. El resto, como Europa, forma parte de alguna migaja del negocio. El gas y la reconstrucción.

Las dictaduras actuales son democracias con ideologías sometedoras que restringen las libertades fundamentales de los ciudadanos, entre ellas sirvan como ejemplo dos sagradas: la propiedad y la seguridad. Europa a un lado, Asia al otro. Siempre algo las divide en vaivén este-oeste-este.

Europa no es una «Unión», sino una recopilación de leyes asfixiantes e inútiles. No hay Constitución y en su Parlamento se refugian los viejos mastodontes a rumiar su fracaso político. Ni cultura, ni idioma, ni orígenes; si acaso guerras, enfrentamientos a causa del vaivén. Ni seguridad ni propiedad.

Muy mal estábamos cuando Estados Unidos tuvo que ponernos bajo el rescate de un general y señalar un lugar: Normandía. ¡Que cosas! El lobo no se comió al póney: fábula de la actual Europa. Que sigue dependiendo de un sheriff  americano.

A la «Nueva Europa» hay que explicárselo casi todo. A los vividores a sueldo que han encontrado allí un retiro dorado -¡vaya vergüenza!- y a los Cancilleres que se pasean presumiendo de idiomas de guerra y acuerdos progresistas de hambre y miseria. Balbucean un idioma que desconocen: el patriotismo.

El fenómeno «Trump» es tan complejo, y sencillo a la vez, que puede ser que solo accedan a su comprensión los iniciados. No lo soy, pero la historia es un buen lugar para ver el futuro; con  más claridad que el presente. Hemos sido advertidos del peligro de manera insistente y a los dirigentes europeos les  ha sentado mal. Ahora nos queremos encaramar a los acontecimientos cuando la carrera está casi terminada y ya no se nos espera. Estos siguieron su curso y Europa insistió en el insulto y el rechazo a su defensa.

El 7 de octubre de 2023 practicó la tibieza, incluso algo peor, cuando era la misma guerra e igual ceguera; contra Israel y contra Europa.

Todos los esfuerzos eran inútiles, no había más solución que intervenir en los acontecimientos de manera inteligente. Era el momento. Rotos los Acuerdos de Abraham, el mundo árabe se echó a temblar. Ni Arabia Saudí ni los países del Golfo levantaban la voz, suelen hablarlo en secreto, pero saltaban las alarmas de futuro: Irán, o lo que es lo mismo, Hamás y Hezbolá, Gaza, Líbano, Siria, Irak, Yemen. Corea del Norte.

Rusia abría otro escenario que creía rentable. Quiso encender el mundo y se apagó su luz.

Europa, huida de África, desunida en su interior, no contaba para el proyecto por no tener ni fuerza ni poder.

Israel y Estados Unidos, con un apoyo interno y sagaz, como suele ser el de los árabes, acabó con el terrorismo de Gaza; limpió Líbano de terroristas y armas de Hezbolá que escondía delante de las tropas de la ONU; destruyó el poder de unos y otros en Siria y los dejó como carta fuera de la baraja por ahora. Irán quedó en entredicho por los propios persas que adoran más su milenaria cultura que la religión de sus ayatolás. La carcoma ha empezado a horadar sus púlpìtos. Ese mundo ya no existe.

Estados Unidos ha barrido en una estrategia impensable y digna de estudio. Ha roto los esquemas que algunos creían indestructibles. Rusia ha perdido. Le queda Corea del Norte. Vaya usted a saber. ¿Yemen? Una hora.

Habrá que tener en cuenta a China. No es su guerra. Por ahora solo pretende que sean los vecinos los que se enreden en discusiones de guerra. No es su momento. No ha alcanzado el desarrollo y liderazgo para asumir unos BRICS que solo han asomado la cabeza incapaces, por ahora, de ir más allá.

En resumen: a Putin se lo ha comido Trump en una maniobra envolvente por el sur. Está derrotado y solo le queda aceptar las condiciones del nuevo Sheriff que como buen  estratega sabe que debe dejarle vivo, asegurarle la retirada honrosa, y no imponerle una humillación. Las ojivas nucleares no aguantan una noche de vodka.

El vicepresidente de los Estados Unidos, James David Vance se dirigía a Europa: «Lo que me preocupa es la amenaza desde dentro: el retroceso de Europa en algunos de sus valores más fundamentales».

Habrá que arreglar eso.

Prometeo dio a la humanidad el regalo del fuego. Pero no era para las armas.

Dijo Océano:

«No hay beneficio mayor que el de parecer loco porque se es bueno».

Respondió Prometeo:

«Ese defecto parece ser el mío».

Así que, al parecer, era un loco. ¡Estos estrategas!

Normandía esta vez pasó por Gaza y llegó hasta el Dniéper. Putin es el perdedor.

Podría contarlo de otra manera, pero los movimientos que se reflejan en los mapas son inapelables.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Publicado en febrero 2025