NO HAY NADA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

-¡Con la que está cayendo! No hay nada. Es como quien habla a un niño.

-Pero al decir «con la que está cayendo» ¿a qué te refieres a la lluvia o a lo otro?, porque los ejércitos están precisamente para cuando cae más de la cuenta, ¿no?

-No; para eso está Protección  Civil.

-No hombre es una metáfora, me refiero que están para cuando peligran los Intereses nacionales caiga de donde caiga, lluvia o granizo, incluso transportes.

¡Como han evolucionado las Fuerzas Armadas! Fíjate como despliegan por el mundo y los cañones que tienen, ¡da gusto verles!

-¡Ya! Es bonito verles desfilar. Pero eso que tú dices de qué están para «cuando peligran los intereses nacionales» no acabo de comprenderlo. ¿Cuáles son los «intereses nacionales«?, porque una cosa son intereses materiales y otra espirituales, ¿tú crees que están para los dos?

-Pues mira, hablando de intereses resulta que el de Interior, sí el ministro, ha cancelado la compra de balas a Israel para la Guardia Civil por valor de más de seis millones y medio de euros que había sido adjudicada hace tan solo ocho días. Cosas del presidente que no sé si será por la patente de Pegasus.

-¿Y qué van a disparar?

-Algo he oído de un software de la Complu que se ha quedado por La Moncloa. Hay que tener cuidado con las armas porque las dispara el diablo y me dicen que el de Interior le dijo «Te paso el teléfono» y nos quedamos sin alianza y sin balas. Todo por las comisiones. Marruecos, que sabe de teléfonos, pretende vendérnoslas a bajo precio y con escasa pólvora y si falla la venta del S-80 a India nos compra el software, porque Olaf Scholz parece que se nos ha adelantado y ha hecho a India socio militar preferente.

-En eso de los submarinos en Transportes saben mucho, tanto como de trenes y mascarillas. De teléfonos sobre todo. Son como las antiguas guías, los tiene todos y los reparten a bajo precio para el alto precio que producen.

-Las alianzas de España son inmejorables por las buenas relaciones de un tal Albares, que es muy diplomático y sabe mucho de negocios.

-¿Él?

-La política exterior no entiende nada más que de intereses como el comercio, las exportaciones, llevarse bien para vender y venderse, no invadirse, ¿te acuerdas de Perejil?, si ya sé que me vas a hablar de Gibraltar, de Ceuta y Melilla, pero para eso está la OTAN.

-No, lo que te quería decir es que hasta el de Melilla ha ido a hacer negocios con el de Gibraltar y le ha pedido a Picardo que les enseñen a jugar a la ruleta. Bueno pues como el de la naviera y a su lado el expresidente del Gobierno de España.

-Todo es un juego. Sobre todo el de Gibraltar. El juego de siempre: la pasta gansa.

-No es eso, yo te pregunto por los espirituales, esos Intereses nacionales y por tanto colectivos que creo no se sabe cuales son: los espirituales.

-Bueno eso es otra cosa que no creo que tenga mayor interés. Difícil de responder sin duda. Muchas veces cuesta distinguirlos, sobre todo cuando en el colegio no se enseñan, las familias los olvidan o se sienten temerosas de que a los niños los miren con cara rara por hablar de España, incluso por hablar español. Algunos tienen que ocultar que sus padres son militares o guardias civiles. Pero todos sabemos que una nación como tal está por encima incluso de los intereses materiales y para que sea respetada y amada son necesarios esos intereses espirituales, ¡tan nacionales!

-A ver, de lo que yo te hablo es de esos intereses espirituales como la unidad, la Nación histórica, la integridad territorial, sus tradiciones y eso que alguno quiere olvidar como los son sus circunstancias históricas. La Hispanidad, la Monarquía hispánica, Hispanoamérica, nuestros compatriotas, nuestro legado entregado y recibido, todo eso son intereses nacionales con mucho más valor que otros. Las Fuerzas Armadas custodian por encima de cualquier otra cosa sus valores espirituales de Nación, Patria, Bandera e Himno Nacional. Nunca consentirán que la Patria se fraccione, se rompa en fracciones de odio y envidias personales de los que nunca supieron ni quisieron servir a su Patria.

-Ya entiendo por qué me decías eso. «Con la que está cayendo».  Pues mira de eso «No hay nada». Al menos eso me ha parecido entender que nuestro presidente decía en la entrega del balón de oro, o en los premios Príncipe de Asturias; o algo así.

-¡¿Ah, qué está en la India?! Me he debido equivocar.

No hay nada.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

30 octubre 2024

JURAR LA CONSTITUCIÓN Y JURAR BANDERA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Lo primero que consagra la Constitución española es la Unidad de España. La irrenunciable unidad de la Nación española. Es conveniente entender lo que se lee, donde se lee y en este caso el lugar que ocupa lo que se lee en la Constitución: el concepto fundamental de la unidad de España.

«La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

Lugar donde se lee: Artículo 2 del Título Preliminar de la Constitución española.

Entender lo que se lee: La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española…

La Unidad de la Nación española es la razón o fundamento, a ella se consagra toda la Constitución tal y como la conocemos; ni un solo artículo se escapa de ese concepto «fundamental»: que sirve de fundamento o es lo principal en algo. Ir en contra de la unidad de España es ir contra la Constitución; así de sencillo. Es tal su importancia que el artículo 8 pone toda su fuerza, nunca mejor dicho, en su defensa, también insertado en el título Preliminar.

«Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».

Sin unidad no hay Constitución que valga, todo salta por los aires; y no hay lugar a interpretaciones sobre el significado de unidad: «No puede dividirse sin que su esencia se destruya o altere».

Podrá modificarse la Constitución, pero nunca de manera y forma que destruya la nación y surjan nuevas naciones. Ese es el fundamento de Ley que rige la convivencia y que los españoles nos hemos dado, que el poder Judicial, en su independencia, debe vigilar para que se cumpla y que el Legislativo y Ejecutivo deben defender hasta incluso, llegado el caso, con la fuerza que le otorga el artículo 8 de la Constitución.

Debe quedar muy claro a lo que a cada cual obliga el juramento constitucional y no convertirlo en un simple protocolo sujeto a los beneficios partidistas o interpretaciones amparadas en el mismo poder, que suele ir más allá de lo que la Ley le otorga.

Hay que ser responsable con lo que se jura cuando lo que se jura va más allá de su cumplimiento: «cumplir la Ley y hacerla cumplir». No debemos decir una cosa y hacer otra en aras a interesadas interpretaciones porque si todo vale mejor no jurar nada.

El concepto superior del juramento: «cumplir y hacer cumplir la Constitución», significa mantener por encima de todo la indisoluble unidad de la Nación española que no puede romperse por la voluntad de una parte de la nación ya que se conculcaría un derecho que tienen todos los españoles. Ello ni siquiera es admisible con el apoyo del Ejecutivo ni del Legislativo ni de los dos a la vez que se deben al cumplimiento constitucional sin trampa ni cartón. Para modificar la Constitución hay que cumplir con la Constitución.

La Constitución a todos obliga, pero a unos más que a otros, unos cumplen mientras otros, además de cumplir, están obligados a «…hacer guardar la Constitución y las leyes». No sé si convendría añadir que al menos deberían hacerlo.

Dicho esto y entendido la responsabilidad que conlleva el juramento no menos importante es ser consciente del grave riesgo al que en estos momentos está sometido el fundamento de nuestra Constitución.

¿Y para los militares? ¿Qué es el juramento a la Bandera? No me extenderé en detalles ya que la historia del juramento y su fórmula están recogidas en este blog cuyo enlace les dejo. https://generaldavila.com/2022/02/21/la-formula-del-juramento-a-la-bandera-general-de-division-r-rafael-davila-alvarez/.

Para un militar el juramento ante la Bandera lo es todo. Es renuncia a su propio ser y entrega total a Ella: España. No son palabras sino una historia que imprime carácter especial y único a este oficio militar. Ni mejor ni peor que otros, pero es indudable que distinto a cualquiera ya que no hay oficio que te haga firmar un contrato en el que renuncias a ti y firmas: «Todo por la Patria». Todo es todo. Eso es lo que significa jurar ante la bandera de España.

Es necesario recuperar la importancia y significado del juramento ante la Bandera de España que por ser un deber militar, no exclusivo de ellos,  están olvidados algunos detalles, al menos poco resaltados entre la población, casi ocultos por los medios, en ocasiones señalados como trasnochados, sin duda valores intangibles siempre necesarios.

Las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas dicen en su artículo 3:

«Primer deber del militar. La disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, constituye el primer y más fundamental deber del militar, que ha de tener su diaria expresión en el más exacto cumplimiento de los preceptos contenidos en la Constitución, en la Ley Orgánica 5/2005, de 17 de noviembre, de la Defensa Nacional, en la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar y en estas Reales Ordenanzas».

En su artículo 6: «Símbolos de la Patria. Todo militar tiene el deber de prestar ante la Bandera juramento o promesa de defender a España. Mostrará el máximo respeto a la Bandera y Escudo de España y al Himno Nacional como símbolos de la Patria transmitidos por la historia».

Así mismo como precepto legal, la Ley 39/2007, de 19 de noviembre, de la carrera militar en su artículo 7.1 dice : «Juramento o promesa ante la Bandera de España. Todo militar tiene el deber de prestar ante la Bandera juramento o promesa de defender a España. Este juramento o promesa se efectuará durante la enseñanza de formación de acuerdo con lo que se establece en este artículo y será requisito previo e indispensable a la adquisición de la condición de militar de carrera, de militar de complemento y de militar de tropa y marinería».

El texto del juramento no admite lugar a dudas:

«¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Vuestra vida, ¡la vida! ¿Se puede comprometer algo más valioso?

Jurar ante la Bandera de España y jurar la Constitución española. Dos actos diferentes, pero con el mismo sentido: España. La unidad de España, es decir de la Nación española. Ambos comprometen. El juramento a la Bandera tanto o más que la propia Ley.

La Nación se arropa en la Constitución y cualquier alteración de la unidad de España es contraria a los juramentos: a la Bandera y a la Constitución.

No me cabe la menor duda de que el símbolo obliga tanto o más que la Ley porque te obliga a dar la vida.

Ese es un matiz que diferencia la jura de la Constitución de la que se hace ante la Bandera.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

LA CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA: UN VERSO SUELTO Rafael Dávila Álvarez

En cierta ocasión escuché a un eminente jurista decir que la Constitución defiende al individuo, pero que luego las leyes, triste realidad, se encargan de vapulearlo frente al grupo. Me quedé de piedra, nada entendía; me ha costado años descubrir la trampa y ver que la Constitución es un verso suelto para el inacabado poema de la falsa lírica de la vida en común.

Ni casa, ni trabajo, ni enseñanza, ni Ley… ¿Orden? Libertad según y hacia donde se mire. La de algunos. Una ilusión escrita entre abrazos y consensos para dejar el terreno abonado a su interpretación. ¿Pero quién se ha creído Montesquieu que es?

Claro que es por eso que yo siempre estuve convencido que España era indisoluble, es decir que no se puede disolver, que ese era el fundamento de lo escrito en la ley grande, y que las tablas de la ley eran tan claras y rotundas que, por si caso, dijeron «esto es tan importante que hay que guardarlo tan guardado que sea como el Banco de España bajo la protección de la Cibeles». Entonces hicieron un Tribunal Constitucional y como no era suficiente dijeron: que sean los militares quienes la protejan bajo sus cañones y espadas, bajo su vigilancia, rigor y seriedad, ellos que tiene el honor y las armas. Y todos se pusieron a cuidar la Ley de leyes.

Por si alguno tenía dudas redactaron un artículo que decía: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

Era mentira. Un verso para que encajase una rima; sin más.

Pero como aquello de las nacionalidades podía desentonar en el poema constitucional, en su lírica manifiesta, y alguno darse cuenta de ello, el más valiente de todos los constituyentes, sabios todos al servicio de los ignorantes, dijo: ¿Dudas? Ya veréis como no hay dudas si enseñamos los cañones; y, entonces, redactaron un nuevo artículo para dejar sentado y bien sentado el anterior; ¡Hala, los soldados, que sean los militares…! Así nacía el artículo 8: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional». Dos mentiras en una, ni indisoluble ni hay misión que valga.

El que más tripa tenía dijo: «A ver si te dan un golpe de Estado, quita quita ese artículo», pero el más pillo de los pillos, que entre los sabios los hay, más sabio que los otros, tan inocentes, le contestó, más bien sentenció: «No te preocupes, que escriban lo que quieran; para lo que va a servir… Mira el golpe de Estado se dará ¡vaya que se dará!, pero no por los militares, sino desde las Instituciones, desde la legalidad impuesta por las leyes que apruebe la soberanía popular, que ya sabes…». Yo no sé nada, ¿qué dices?, murmuró uno del fondo, a lo que el pillo le contestó: mira aceptemos lo que ahora conviene que tengamos y luego ya se verá.

Dicho y hecho. Dado el golpe de Estado ahora se legaliza. Los jueces, asustados por el yugo que los atenaza avisan. Cataluña 2017.

«La deslealtad constitucional y el menosprecio a las bases de la convivencia, incluso cuando fueran seguidos de un alzamiento público y tumultuario, no necesariamente violento, no serían susceptibles de tratamiento penal. En otras palabras, la creación de un marco normativo de ruptura territorial que preparara la secesión de una parte del territorio del Estado, incluso acompañada de actos multitudinarios que condujeran a la inobservancia generalizada de las leyes y al incumplimiento de las decisiones gubernativas o jurisdiccionales que intentaran ponerle término, serían ajenas a la intervención del derecho penal».

Vía libre a la independencia, a la desintegración territorial, se acabó la Constitución.

La ley son los dueños de la calle, de la algarabía, de los medios, información y desinformación, los que son jueces y parte, esos a los que España les sobra.

Sobra la Constitución. Ellos son suficientes y ellos han ganado no en las urnas que les alza en el Congreso, sino en la interpretación de la Constitución, un verso suelto al que en su poema les sobra o al menos sitúan donde mejor les rima para su triste canción del final de España, que según dice el verso suelto: patria común de todos los españoles.

A lo que se ve no lo es.  Nos han robado España mientras dormimos.

Artículo 2, artículo 8… ¿Para qué tanto papel mojado? Aquí lo que vale y manda es una buena ley que ponga en su sitio a la Ley.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería (R.) DEM

¿¡Cómo está España!? Publicado en el diario LA REGIÓN De Orense. Rafael Dávila Álvarez

https://www.laregion.es/opinion/rafael-davila-alvarez/como-esta-espana/202410250048051338412.html

 

EL RANCHERO Y EL BUZO. LOS CAÑONES PUEDEN SER NECESARIOS. NUNCA SE SABE… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En una deliciosa biografía de Wellington escrita por Andrés Révesz, encontramos inspiración para la paz de las experiencias de la guerra. En alguna ocasión les he hablado de la batalla de Vitoria (21 junio 1813), pero no recuerdo haberles contado la anécdota de uno de los más bizarros oficiales ingleses de Artilleria, el capitán Ramsay.

Al empezar la batalla, Wellington le ordenó colocarse con su batería en un lugar apartado del frente, no parecía el más adecuado para el combate, con orden de no moverse de allí si él mismo no le daba la contraorden. Durante el desarrollo del combate el capitán Ramsay se desesperaba por su inacción, lejano al lugar que creía corresponderle cerca de las primeras líneas de combate.

Un general que por allí pasaba le recriminó.

-¿Qué hace usted aquí?

-Nada, aquí me ha colocado el marqués y  supongo que aquí tendré que quedarme.

El general pensó que aquello era inútil y ordenó al capitán que le siguiese con su Artillería.

El capitán obedeció.

Vencidos los franceses, se retiraban por la carretera de Pamplona, lo que se comunicó a Wellington diciéndole.

-Que lástima que no tengamos nada para detenerlos.

-¿¡Cómo que nada!?, exclamó el Duque.

-¿Qué hay con los cañones del capitán Ramsey?

Se le retiró del servicio. Ramsey volvió a los dos años a reintegrarse al Ejército y cayó junto a sus cañones en Waterloo.

<<Que cada uno cumpla con su deber>>, y no otro. Los alardes o las reacciones teatrales de nada sirven en un jefe, sino para llevar a sus hombres a la derrota y a la muerte. Todos somos importantes en el lugar que a cada uno le corresponde por muy humilde o insignificante que nos parezca. Ni estar más arriba, ni más abajo, sino allí donde está tu lugar: cumple, lo mejor que sepas, cumple. Cumple, pero no te exhibas.

Nos enseña el antiguo Reglamento Táctico de Infantería: <<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>.

Surge repentinamente lo mejor y lo peor. Exhibiciones inútiles. Al final todo se sabe, pero no sé cómo se las apañan que no todo se juzga.

Falla la dirección de la guerra. Malos generales.

El que un día quiso organizarlos, sin saber nada de soldados, solo acertó cuando dejó escrito:

‹‹Un acto revolucionario, una resolución oportuna y útil, no califican para mandar. Si el ranchero impide que su batallón se subleve o el buzo de un acorazado logra que la oficialidad no se pase al enemigo con el barco, déseles un premio, pero no me hagan coronel al ranchero ni almirante al buzo. No sabrán serlo. Perderemos el batallón y el barco›› (Azaña. La velada en Benicarló)

No he encontrado mejor calificativo: el ranchero y el buzo. Uno con la sartén por el mango dándonos bazofia. El otro en las profundidades de las ciénagas. Obvio. No es necesario dar sus nombres. No les daría ni un premio, simplemente les haría abandonar la gestión. Bastante error se cometió haciéndoles coronel y Almirante. Han hundido el barco y traen hambre para todos.

Cada uno su deber. Cumplan la orden. No muevan los cañones de lugar. Pueden ser necesarios el día que huyan.

Diomedes intercambiando sus armas con Glauco

<<A Glauco, el Cabrero: ¡Glauco, guardián de los rebaños! Te pondré en la mente esta advertencia: Ante todo da de comer al perro junto a la puerta del patio, pues es quien primero oye al hombre que se acerca y a la fiera que entra en el cercado>> (Homero. Himnos).

Perderemos el batallón, el barco y… el perro murió, sin alimento, sin oír a la fiera que entraba. Lo habían matado.

El enemigo está ya dentro. Vean sus señales.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

LA LEGIÓN. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Épica de España, Tercios gloriosos.

Legión de corazón amante y valor heroico. Todos serían Legión si el miedo no les cerrara la boca.

«Tú has elegido vivir, y yo morir», y «todo el que ama está loco» leo en la tragedia griega. ¡Bendita locura legionaria!, inagotable, imposible comprender la misteriosa epopeya que recorre en paralelo la historia del mundo, a un lado van los cobardes del miedo y al otro los valientes por nada; que siempre ganan los primeros a pesar de los incesantes relevos que la muerte exige al sacrificio de abanderar la verdad y la razón de su lucha.

«Volved los ojos hacia mí,

ciudadanos de mi patria.

Recorro mi último camino.

Veo los últimos rayos del sol.

Nunca veré otros».

La bandera luce entre amarillos de oro y rojos de sangre, entre el inefable dolor que nunca da descanso. En la mayor parte de los hombres este estado no dura mucho. Llega un día, nos dice Simone Well en La fuente griega, «en el que el miedo, la derrota, la muerte de compañeros queridos hacen que el alma del combatiente se doblegue bajo la necesidad». No es siempre así y ahí está la esencia de la Legión: solo valor y amor. Se comprende su misma incomprensión, inadmisible, pero es la sencillez de la vida: amor y valor para morir. Sin ellas no hay vida.

Algún día habrá que crear una medalla que cubra todo el pecho para premiar a aquellos que han sido Caballeros legionarios. Medalla hecha con el plomo de las balas, las manos de un valiente que las moldea al fuego, y sobre todo a la obediencia, al estilo, al ser épico por humano.

No hay más legionario y caballero que el que lo ha sido desde el principio al fin. No hay generales ni honoríficos ni honorarios, hay legionarios y basta.

Me encontré hace muy poco a uno de ellos, muy viejo, ojillos azules de mares odiseos; me contó cómo, cuando la miseria, la humillación, abandonado de Dios y de los hombres, al borde de sus fuerzas, fue a encontrarse en la Legión. Por primera vez sintió la alegría y vio a los desfavorecidos por la fortuna que tuvieron la de encontrarse entre caballeros que antes habían sufrido. ¿La muerte? Ya vino; la dejé atrás y la olvido.

Eran viejos tiempos cuando uno se abrazaba a los guiones y banderas, se amaba tanto que la muerte no era obstáculo para el avance, la poesía de la guerra: ¿Quién puede entenderlo?

Hoy sabemos el escalofriante resumen de su generosidad: 9.722 muertos, 35.000 heridos, mil desaparecidos. Cerca de 46.000 bajas. Su bandera luce siete laureadas de San Fernando y doce medallas militares colectivas. Sus héroes: veintitrés laureadas de San Fernando y 211 medallas militares individuales. Nada para tanta entrega. Hay muchos más. Incógnitos todos. Nadie aspire a saber quiénes son. «Legionarios a luchar, legionarios a morir». Contraseña y resumen: amor, valor, obediencia, disciplina.. y dolor. El mayor es el olvido.

Quienes los hemos mandado quedamos marcados por ellos. Por su ejemplo de entrega y valor. Por su humildad. Para siempre. Quisiéramos ser como ellos. Lo he dicho muchas veces: Quise ser legionario. Solo llegué a mandarlos, pero eso es otra cosa, muy por debajo del alto honor de llegar a la altura de un Caballero Legionario. Ese honor es solo para los que lucen su pecho condecorado por las balas y la humildad de la obediencia hasta morir todos.

Legionarios la patria os lo debe todo y vuestra sonrisa denota que sabéis y aceptáis que nada os dará. No ha sido gratis, ha sido cosa legionaria que solo vosotros entendéis.

La Legión son los Caballeros legionarios. El resto, como decía su fundador el general Millán-Astray, son las bambalinas que ocultan la tragedia.

La Legión rinde homenaje, como así lo quiso su fundador, al soldado, al Caballero Legionario, a los que se alistaron en este Cuerpo de honor tan del pueblo, tan español. No se rinde homenaje a otra cosa.

Solo eso: ser Caballero Legionario.

Saludos y felicidades Veteranos Caballeros Legionarios.

Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Brigada de la Legión Rey Alfonso XIII entre 2001-2004

Blog: generaldavila.com

MI QUERIDA PRINCESA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Es imprescindible el traje otoñal, ese que ahora viste España y que da pie a desprenderse de lo viejo y caduco, a meditar bajo el abrazo de la sabiduría o el conocimiento de la tierra que todo hará renacer en la primavera, aún lejana, pero que ya se anticipa en un nuevo horizonte mientras quede una joven sonrisa de tranquilidad. El otoño en Madrid es una estación única de luz horizontal y meditación, la que no deslumbra sino alumbra, trascendente. Los ciclos de vida se muestran tercos, porque son constantes e inapelables. España es una razón inevitable para unos y de plenitud para muchos.

12 de octubre. Día de la Fiesta Nacional. Otoño, pese a quien pese.

Doña Leonor, Princesa de Asturias, vestía el uniforme de gala de Guardiamarina de tercer curso de la Escuela Naval con el Toisón de Oro al cuello y la Gran Cruz de Carlos III cruzando su pecho. Historia.

El otoño queda lejos cuando la esperanza es joven y dispuesta.

Todo es caduco y en ocasiones se hace viejo antes de tiempo. No lo es ni lo uno ni lo otro cuando se trata de vertebrar una nación, que es tan lento como imperturbable quehacer en el que la poliorcética es solo el arte de defender la plaza fuerte de España: La Corona.

Podemos perdernos en la inmensidad de una historia nada fácil, tergiversar los hechos, enfrentarnos y querer destruirnos, pero es inevitable que, vayamos por donde vayamos, siempre nos encontraremos con una gran nación llamada España que lleva mucho tiempo construyéndose desde la Corona y que ha llevado su fe, su sangre y su lengua a todos los rincones del mundo de la mano de sus reyes, bajo cuyo símbolo hemos caminado juntos y diversos, libres y luchadores, aunque a veces haya sido a empujones de unos a otros.

Doña Leonor, Princesa de Asturias  -con Vuestro permiso Majestad- este 12 de octubre era un toque de luz que se colaba entre el aguacero (en España siempre hay una nube) y se empeñaba en deslucir aquella batalla de las tropas por el Paseo de la Castellana. Era el paisaje, el horizonte, la mirada al levante cuando todo es poniente, cuando se nubla la vista en el polvoriento camino lleno de trampas y emboscadas.

«Cuando Don Juan Carlos realizó su primera visita a Argentina, alguien preguntó al gran historiador Sánchez Albornoz, viejo republicano azañista residente en Buenos Aires, cómo contemplaba él ese acontecimiento. Don Claudio contestó: ¡Es España, España que viene a la Argentina!» (Carlos Seco Serrano).

La Princesa de Asturias, mi querida Princesa, es el proyecto que aún sigue, en marcha, el de una España grande y querida en todos los rincones del mundo. La Princesa de Asturias, el Capitán en formación, la profunda mirada a sus tropas, la Ordenanza: «Que ni Dios se ofenda ni el prójimo se agrave, obedecer, no turbar orden, ni desamparar lugar». Obedecer para mandar.

Lleva sobre su uniforme la grandeza de la historia forjada a base de generaciones, de paces y guerras, de amores y desamores, de conquistas y derrotas, de ofensivas a defensivas, historia de España.

Nuestra Princesa aprende táctica en las Academias militares y la táctica, bien lo saben los que combaten, está dominada por la virtud, es la pincelada del cuadro, la que acaba por definir la obra final y a su autor.  Es el arte de las posiciones, de los campos, de las marchas maniobreras y difíciles.

Alteza, mi querida Princesa, esa es la vida que os espera y no es fácil, manejar las tropas en el campo de batalla o a la vista del enemigo y al alcance de su cañón. Como bien sabréis.

No miréis a poniente, levante os espera y para ello tenéis buenas tropas que son para campo raso, mejor que detrás de los parapetos.

¡Es España, España que viene…!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

21 octubre 2024

 

 «MENTIRAS Y VERDADES» Coronel de Caballería® Ángel Cerdido Peñalver  

Los cuatro jinetes del Apocalipsis de San Juan (Viktor Vasnetsov)

Esta semana, durante el acto de apertura del curso político, Pedro Sánchez sintetizaba su promesa de una fiscalidad más progresista con la frase: «Más transporte público y menos Lamborghinis», como ridículamente dicen ahora convertida en un «trending topic» (tema del momento).

La mención no parece casual: los «Lambos» es la marca de coches favorita de los pseudogurús de las finanzas que atraen a millones de jóvenes con sus discursos en las redes. Personalmente, cuanto más conozco el mundo de los  gurús, influencers y márquetin, más me gusta el de Mortadelo y Filemón.

Nadie ha dudado nunca, con respecto al hecho de que la verdad y la política no se llevan demasiado bien, y nadie, que yo sepa, ha colocado la veracidad entre las virtudes políticas. Los mensajes emitidos por la mayoría de nuestros políticos, como este último, dando más importancia al tren, metro  o al bus que a los coches de lujo, es un claro mensaje emocional simple y estúpido, y tendremos que tener en cuenta que responder a una estupidez vuelve a las personas como el mensaje.  La mentira es una parte inevitable de la naturaleza humana,  pero  para  muchos  el mentir casi siempre es provechoso.

En todo conflicto suele haber tres versiones: la de una parte, la de la otra…y la tercera que es la  más completa, y además, la verdadera. En eso de que «el jefe siempre tiene razón»  que «seríamos buenos vasallos si tuviésemos buen señor» o simplemente aquello de «la soledad del mando» no dejan de ser frases hechas, o puede que sean  mentiras piadosas, pues no se entiende que unos jefes estorben a otros en sus escaladas, y que todos aspiren a esa soledad.

Las mentiras de los políticos, son declaraciones realizadas por alguien que sabe a ciencia cierta, cree o sospecha que sus palabras son falsas en todo o en parte, esperando que nos las creamos, pues estudiaron a fondo la manera de  ocultar la realidad o la verdad en forma parcial o total. Por eso, paradójicamente solo puedo dar credibilidad a ciertas afirmaciones cuando hayan sido desmentidas públicamente.

Como contaba el cínico de  Romanones, cuando en el hemiciclo del Congreso  por la mañana  dicen nunca,  quieren decir hasta  esa misma tarde,  Churchill remataba en la Cámara de los Comunes, que es la Cámara Baja del Parlamento,  aquello de que: la política no es como la guerra, en la política te pueden matar muchas veces.

Hoy en España, se miente a lo grande por codicia, por vanidad o soberbia o para destacar y tener notoriedad y vivir de ella. ¿Y que decir de la ambición por el poder y por seguir manteniéndolo a toda costa?.

De todo esto solo están exentos; el loco, al que por su enfermedad se le excusa de ser veraz en  lo que dice, y el novelista, que por su oficio nos cuenta mil batallas más o menos bellas envueltas en  verdades y mentiras, buscando saciar al lector ávido de intriga y final.

Del novelista Pérez-Reverte: «El malvado solo no es muy peligroso, pero los mil tontos que lo rodean le hacen poderoso. Hay muchos más tontos que malvados. Con el malvado se puede negociar, sobornarlo si se hace de forma inteligente, pero con el tonto nunca.»

La teoría la conocemos, la práctica es la que se nos resiste, y por eso la verdad pierde más batallas que la mentira.

Y, lo peor de todo, es que esos políticos mentirosos, duermen tranquilos, y encima, hasta  pelan los langostinos, pagados por otros, con la mano izquierda.  La única  forma de saber si son honestos es preguntárselo. Si responden sí, ya sabemos que son corruptos.

Si el presidente del Gobierno, controla la economía, el poder jurídico y los medios de comunicación, y puede hacer lo que le plazca, los demás pasaremos de ser  ciudadanos a súbditos, y estaremos ante  dos Españas, una que muere y otra que bosteza. Se olvidan que deben gobernar las leyes y no los hombres. De todas formas, en política siempre se tuvo que elegir entre dos males.

Si un presidente enfermo va al médico y no le habla de lo que realmente interesa, le miente y no le dice donde y cuando le duele, lo que de verdad necesita ese enfermo mudo y mentiroso, no es un médico sino ¡un  veterinario!.

«Veterinarios, bastante desgracia tenéis con serlo. Y no lo digo porque no sea una profesión digna y honrada, sino por estar llena de dificultades. Tales son, que nada tiene de extraño que durante siglos, siendo la ignorancia de los médicos proverbial, fuese la vuestra legendaria. El médico, en efecto, siempre ha sabido, poco más o menos, dónde les dolía a los enfermos, pues éstos tienen, desde tiempo inmemorial, la costumbre de quejarse, no así los animales. Si a todo esto añadimos la necesidad de entender lo mismo en las dolencias del puerco que en las del canario flauta, se comprenderá lo difícil de sus diagnósticos. (Del libro: El  noble bruto y sus amigos, de Adolfo Botín Polanco)».

Desgraciadamente una mentira repetida mil veces por ellos, tiene el peligro que, para muchos, se convierte en una realidad, así nos va, y además exigen a los suyos que sostengan las mentiras oficiales aunque corran el riesgo de la autoinmolación política.

Solo nos queda votar cuando toque, pero con los ojos bien abiertos, no como últimamente,  que no se preocuparon de saber lo que estaban votando ni de leer el texto, y ahora tienen que salir todo compungidos a la palestra a pedir perdón. A ver si todos los parlamentarios se dan cuenta que su labor no consiste sólo en asistir a los plenos, para abuchear al contrario y aplaudir al jefe.

Nunca decepcionan, siempre encuentran la ocasión de meter aún mas la pata.

Como no podía terminar estas notas sin tener algo relacionado con mi querido caballo, traigo a un jinete que trota de verdad sobre su caballo blanco, «a la española», con el asiento siempre en contacto con la montura, sin introducir en el esfuerzo, el alivio o trampilla que significa el tiempo en suspensión del británico aire «trote a la inglesa».

Es uno de los  cuatro jinetes del  Apocalipsis de San Juan.

La historia es verdadera, aunque pueda parecer misteriosa y aterradora, pero no hay razón para que lo sea. Gracias a la Biblia, podemos saber lo qué representa cada jinete. Y aunque su cabalgar ha significado muchos problemas en la Tierra, también puede significar buenas noticias.

«La visión comienza con estas palabras: «Vi, y, ¡miren!, un caballo blanco; y el que iba sentado sobre él tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo para completar su victoria»

Quién es este jinete? La clave para identificarlo está en el mismo libro de la Revelación , donde  se le llama «La Palabra de Dios»,  era el documento que se entregaba a los profetas en el Antiguo Testamento. (Al fin y al cabo Apocalipsis significa Revelación).

La Basílica del Pilar y el rio Ebro a su paso por Zaragoza.

Que anden con cuidado, pues una persona capaz de detectar mentiras puede identificar la verdad. Hasta entonces, lo mejor será ponerse un «detente bala» de los que usaban, hasta hace poco en el campo de batalla, los militares españoles sobre su corazón, debajo del uniforme.

Todavía celebrando las fiestas del Pilar, todos los santos tienen su octava, acabo con el «Coro de Repatriados» de  la zarzuela «Gigantes y Cabezudos», ambientada en la  Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy Benéfica, Siempre Heroica e Inmortal Zaragoza.

…Por la patria te dejé, ¡ay,de mí!

Y con ansia  pensé siempre en ti

 Y hoy, ya loco de alegría, hoy, madre mía

 Me veo aquí, me veo aquí.

Por fin te miro, Ebro famoso

Hoy es más ancho, hoy es más ancho y es más hermoso

Cuanta belleza (cuanta belleza), cuánta alegría (cuanta alegría)

Cuanto he pensado si te vería (cuanto he pensado si te vería)…

Coronel de Caballería® Ángel Cerdido Peñalver  

Zaragoza 20 octubre 2024.

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

ETA, SIEMPRE ETA, Y GANA ETA Y MANDA ETA, Y EL GOBIERNO SE APOYA EN ETA.

Felix Ausin Ordonez | Reuters Esta foto no es de donde ustedes piensan. Es obra de la ETA. A eso se ha dedicado hasta lograr llegar a los órganos de Gobierno. Los que lo han consentido esperemos que no puedan dormir tranquilos.

Por ahora me repetiré una y otra vez, porque es lo mismo de ayer. El terrorismo sigue siendo protagonista en España. Está de pleno okupa en las instituciones, está en el Gobierno, o facilita este al que lo preside. La ETA dirige y conduce la política en España. Terrorismo no es solo pistolas y bombas, sino que hay mucho más; las guerras no solo se hacen con misiles, sino que hay procedimientos más sutiles y aparentemente melifluos para hacer creer lo contrario de lo que está ocurriendo.

La guerra solo pretende una cosa: dominar la voluntad del enemigo e imponer la propia. En la guerra se enfrentan los ejércitos. Aquí han ganado los pistoleros. Es una banda.

El terrorismo usa la traición y la cobardía para someter e imponer su voluntad. Son un atajo de cobardes constituidos en banda de pistoleros. Personalmente los he visto hacerse de todo encima mientras lloraban cobardemente cuando eran detenidos. Pero han vencido.

¿Cómo y por qué? Usted y yo lo sabemos, pero nos es más fácil mirar para otro lado. No es la primera vez que algo así ocurre en España.

No hay ETA política, ni militar, ni político-militar, no hay nada de eso, solo una panda de asesinos dirigidos, teledirigidos por la peor calaña de políticos que ha dado la tierra y que esperaban su oportunidad para recoger el fruto del asesinato.

El terrorismo de la ETA ha logrado su objetivo: imponer su voluntad y someter a su enemigo que era España y los españoles. Para ello ha asesinado a cerca de 1000 inocentes, pero eso está ya olvidado y su premio es mostrado como la cabeza del enemigo ensartada en la lanza: «Euskadi y España son países libres». Iba como una bala hacia su objetivo. Estaba pensado y muy consensuado.

La ofensa está hecha y el mensaje ha salido con más fuerza que la última de sus balas. Objetivo alcanzado.

El procedimiento de las pistolas y la bomba, del ataque por la espalda, ha dado resultado.

Las víctimas llevan camino de ser culpables. Así parecía en el homenaje a Miguel Ángel Blanco cuando entre el descaro de las alianzas interesadas para mantener el puesto —el personaje lo llama diálogo — se apuntalaba, delante del Rey de todos los españoles, la nueva ley hecha para ellos y por ellos.

Ni siquiera era un armisticio, era la firma de la derrota incondicional de España a los terroristas.

No le den más vueltas.

Sin duda la política no debe judicializarse, pero aún es más importante que lo judicial recuerde aquella sentencia del Tribunal Constitucional amañado para acabar con el Tribunal Supremo y reconocer a la ETA.

Si lo recordamos todos empezaremos a explicarnos de donde venimos y a donde vamos.

Todo está consumado. Porque la gravedad de lo ocurrido no solo alcanza al PSOE y a sus ya conocidos socios, sino que alcanza a toda, toda, toda, la clase política. ¡Si!, a usted también, ese que se esconde y va de patriota. Tu, y tu, y tu. Acción y omisión. Culpables. Los que andáis divididos a ver quien es más patriota y grita más que el otro. Los que no admitís más democracia que la poltrona y las ganancias de ser político si, el dinero y prebendas. ¿Para qué estáis en política? ¿Para engañar y ser engañados? Dejadlo, dejad a los que saben y se enfrentan con nobleza y valentía. Dejad a los que no tiene miedo a ir con la verdad por delante sin ocultar nada. ¡Nada! O tendremos que empezar a desenmascarar a los enmascarados. Ser pobre es un honor; no lo es ser el Tragabuches.

Esto exige dimisiones inmediatas en todos los partidos. Esperamos que así sea y venga la esperada solución que además la sabemos todos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

16 octubre 2024

FIESTA NACIONAL DE ESPAÑA. DESFILE PASADO POR AGUA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Jarreaba. Al agua cuando la sacas no hay cauce que la conduzca. Como a las tropas. Cuando las sacas del cuartel ya se sabe, volver de vacío es desolador. Vences o mueres, cualquier cosa antes del regreso con la derrota sin enfrentamiento. ¡Tantas horas de duro entrenamiento!

Jarreaba, llover no era suficiente. Pero para eso está el mando, que sabe hasta donde el esfuerzo, hasta donde la maniobra y cual es el punto a partir del cual el esfuerzo solo conduce al inútil desgaste.

No quisiera hablar del desfile del 12 de octubre de 2024, pero creo que es necesario aclarar algunas cosas de las que nadie habla porque no se atreve , porque no sabe, porque le da igual o porque mejor mirar para otro lado.

Nunca debió de realizarse ese desfile cuando se sabía de antemano con científica precisión que no iba a llover, sino que iba a jarrear como suelen decir las tropas. Recuerdo de mis años de joven teniente en operaciones especiales que el límite para saber si llovía y estabas mojado lo medía la elástica del calzoncillo, si esta daba de sí es que ya no admitías más agua. Eso era broma este sábado ya antes del desfile.

Nadie estuvo a la altura de tomar una decisión. Dejar pasar el tiempo y…

¡De frente!

Falta saber el porqué. Alguien debe dar una explicación.

Quizá haya sido una buena medida de guerra cognitiva para desviar la atención. Suspender el desfile dejaba encima de las redacciones la única noticia que había, alarmante, en un fin de semana crucial para lo que se viene encima.

En fin; nadie  ha rendido cuentas, pero someter a las tropas a este remojón prescindible y fuera de lugar no tiene motivo alguno en que sustentarse, no había nada que demostrar y el rigor y la sensata decisión era suspenderlo. No hablo de memoria. He sido durante dos años el responsable de la organización de este desfile, desde el más mínimo detalle al mayor y conozco muy bien su planeamiento y desarrollo. Se decide suspenderlo o no con al menos dos horas de antelación de la hora prevista para su inicio. No pasa nada ante adversas condiciones, sino todo lo contrario, comprensible y aceptado. Siempre se contempla otra alternativa que va desde iniciarlo con un retraso de horas, que era lo lógico dada la previsión meteorológica, o un acto alternativo. Pero eso hay tenerlo previsto como hipótesis más  peligrosa junto a otras que pueden darse. Decidir es una difícil responsabilidad, pero más lo es asumir sus consecuencias. Buenas o malas. Alguien ha cometido un grave error sometiendo a las tropas a un esfuerzo inútil que también supone un quebranto económico no baladí, aunque sea pólvora del Rey.

Dicho esto no lo está todo. Queda quizá lo más importante del espectáculo sin precedentes visto por la arteria principal de Madrid.

El pueblo no se quedó en casa y como si el sol inclinado de otoño se citase con las bayonetas, la alegría brillaba en la calle en un conjunto de colores que parecía una enorme bandera de España. Más que nunca el pueblo quería gritar en la calle ¡Viva España! y eso nunca mejor que junto a los soldados, la bandera, el himno nacional y el Rey. Déjenme que les diga algo para los que no estuvieron o no vieron por la televisión. Una parte notable del público era hispanoamericano, nuestros hermanos, a los que hay que agradecerles ese apoyo ahora más que nunca, ahora que ingratos y malvados dirigentes usan la palabra para desacreditar la gran obra de España que hermana pueblos. Hoy más que nunca es necesario proclamar como ejemplar la labor realizada por España en el Nuevo Mundo aportando su sangre, su fe y su lengua. ¡Viva la Hispanidad!

Los soldados desde el amanecer todo lo preparaban, el brillo de sus botas, la gorra bien calada, limpia el arma, que me vean bien maqueado, que me aplauda España. El que no conozca el murmullo del oscuro amanecer antes de un acto de servicio, en paz o en guerra, no conoce nada. Todos se mueven sabiendo cada paso que dan, el mismo olor de siempre, las voces justas, el lugar de cada uno, todo se rige por un código adquirido, por el orden de la disciplina, nadie se pierde. Una maquinaria humana perfecta, la más perfecta, la de los soldados españoles cuando inician algo importante y están bien adiestrados y mandados. Únicos y sin igual.

Cuando amanece nada queda por rematar. Todo en marcha, solo queda esperar, la orden, la mirada, el gesto, hasta que ya en la base de partida alguien da permiso y con las primeras luces se oye esa voz que empieza a cantar. Son canciones alegres, de la tropa, de guerra y paz, siempre de amores y sinsabores, pero esta gente inigualable, la tropa, antes de empezar cualquier cosa siempre le da por eso, por cantar. Si llueve o hace frío, calor o tempestad da igual, nada sienten más allá de que todo empiece; el sábado tocaba desfilar, Regulares, Guardia Civil, la Armada o el Aire, la Legión, en pura y envidiable rivalidad, alejados de decisiones que no fuesen alinearse, aire marcial, esas diagonales, ¡mi Cabo, mi Sargento…! ¡Sí, mi Capitán!

¡Sí, a la orden mi Capitán! Suena el cornetín ¡Atención general! ¡Firmes! ¡De frente…!

Aquello no era asfalto, era un río, era la mar, bromeaban ¡hemos venido a desfilar no a navegar!

No ha sido un desfile ¡Ha sido un desembarco!, en Madrid, pero de algo ha servido. Comprobar el espíritu de nuestros soldados que se crecen ante la adversidad, su alegría y disposición, las ganas que hay de España, un plebiscito aprobado por mayoría absoluta que aprobaba a la vez que reprobaba, soldados de España, la Bandera, el Rey, el Himno Nacional.

Fue a pesar de las inclemencias de todo tipo un día grande porque sirvió para ver a nuestros soldados, a España, que

“Todo lo aguantan en el asalto

pero no soportan que les hablen alto”

¿No os dabais cuenta de que a pesar del agua, de jarrear, era España que todo lo aguanta?

No se os ocurra hablarles alto.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 octubre 2024

 

 

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

12 DE OCTUBRE. DÍA DE LA FIESTA NACIONAL. ESTA ES UNA HISTORIA QUE RESUME LO QUE SON LOS SOLDADOS ESPAÑOLES. ¡VIVA ESPAÑA!

 

Hace unos días dejaba escrito en el blog el relato de la muerte en Afganistán del soldado Cristo Ancor Cabello que cómo, antes de morir, todavía con un hilo de vida, pudo cumplir su deseo de ser bautizado. A raíz de la publicación de entonces, uno de los protagonistas de aquella profunda historia, el Páter don Luis Miguel Muñoz Ríos, me envió una carta. Dudé sobre su publicación, pero la humildad y buena voluntad del Páter ha dejado en mis manos hacerlo o no. Creo que hay cosas que no deben ocultarse, sobre todo cuando son un mensaje de amor, en definitiva una oración. Así que sin añadir ni una coma más, dejé en su día estas bellas y buenas palabras del Páter que creo son para todos. Hoy Día de la Fiesta Nacional de España las repito porque es el mejor homenaje a los soldados y a nuestra historia. ¡Gracias Páter! y que Dios le bendiga.

El documento es de octubre de 2016. Es ayer, hoy y será mañana. Nuestros soldados son España.

cristo-cabello-santanaBuenas tardes, Rafael.

        Lo primero de todo es agradecerte que hayas reverdecido el recuerdo del tránsito de Cristo Ancor; te lo agradezco y le pido a Dios que te lo pague como sólo él sabe y puede hacerlo, con la mejor de sus bendiciones.

        En estos tiempos cualquier noticia, por llamativa que sea, es devorada casi inmediatamente, sin apenas tiempo de dejar poso. De ahí la importancia de facilitar el que el personal pueda hacer eso que los clásicos llamaban ruminatio de este acontecimiento tan gozoso como doloroso, en el cual el Señor de la vida se manifestó rotundamente en aquellas tierras lejanas, donde una de las cosas más importantes que acontecía es que cada día, en insignificantes capillas de bases militares católicas, capellanes españoles e italianos celebraban cada día el misterio pascual de Cristo, único acontecimiento que la historia ni ha devorado ni podrá aniquilar jamás.

        Siete años después, todo lo vivido en esos momentos permanece sorprendentemente fresco en mi memoria, lo conocido exteriormente y lo que queda en los profundos pliegues del corazón adonde sólo Dios llega, porque ahí sólo con Dios se habla.

        La experiencia de aquel siete de octubre de 2009, ha sido muchas veces manantial de agua fresca que ha fulminado los cansancios del camino, cansancios fruto de la incomprensión del superior o de la traición del que, encomendado a tu cuidado, rechaza tus desvelos; en suma, los cansancios que nacen de la deslealtad. Pero ser instrumento para que alguien salga de este mundo bautizado y confirmado es algo que no sólo justifica la existencia de los páteres, sino que además fortalece a cada uno de los capellanes para seguir gastando la propia vida sin reserva alguna.

        Dicen algunos en estos tiempos confusos, que lo importante para un capellán castrense es la forma física y el inglés. Nada de eso es determinante para un páter en misión internacional, aunque en un determinado momento conocer lenguas extranjeras pueda ayudar en algo.

        Lo realmente importante es la intimidad con el Señor y, en definitiva, la fe, esa fe sin la que España, nuestra Patria, no se entiende, como no se entiende Europa ni eso que llamamos Occidente y que es fruto innegable de la Buena Noticia que Jesucristo trajo y que la Iglesia extiende por el mundo.

        Hoy, día de nuestra Fiesta Nacional, he podido echar un vistazo sorprendido a los comentarios suscitados por el recuerdo que has hecho de aquel momento de gracia. Reconforta hondamente ver cómo muchos de ellos apuntan a virtudes que no han desaparecido y que si no se manifiestan de modo más patente entre nosotros, es porque nos adormece una pusilanimidad impropia de quienes vivimos bajo esa Bandera que hizo Dios con la sangre de un valiente y el primer rayo de sol, para darla al pueblo español.

        El doce de octubre de 2009, por encargo del coronel jefe de la FSB de Herat, me correspondió hacer el elogio de la Fiesta Nacional en la parada militar que tuvimos en la Base. La brevedad necesaria obligó a recortar el texto, pero agradecí el encargo y disfruté cumpliéndolo. Además, el acto fue precedido de la celebración de la misa, precisamente aplicada por Cristo Ancor, cinco días después de su muerte para este mundo y de su nacimiento a la vida eterna.

 

     Acaba de sonar el toque de Oración.

        Antes, ha sido arriada nuestra Bandera.

        Todo ello, determinado por un fenómeno natural, en el que el hombre no tiene arte ni parte porque Dios se lo ha reservado para sí: el ocaso.

        No hay ocaso sin día, ni día sin amanecer, ni amanecer sin noche a la que aboca el ocaso. Por eso cada izado y arriado de Bandera es una radical novedad, porque es un mostrar y ocultar la vida del soldado español que siempre está al servicio de la Patria, como canta el himno de Ingenieros: “en paz, guerra, día o noche”.

        Pero nada de esto es automático, porque nuestros jóvenes militares vienen de una sociedad que no se mueve por las virtudes y valores que nosotros, los que hemos recibido la altísima y grandísima responsabilidad de formarlos, con demasiada frecuencia suponemos presentes. Por desgracia para nuestra España, gastamos más tiempo en evitar la rotura de los viejos odres, que en hacer los odres nuevos que el nuevo vino reclama. Y lo hacemos cayendo en la trampa de reaccionar frente al bajo nivel de motivaciones morales de nuestros cadetes y alumnos, con un bajo nivel de exigencia, cayendo así en el fracaso de la pseudopedagogía moderna que tiembla sólo con pensar lo que siempre ha sido, durante siglos, el éxito de la auténtica pedagogía: a más debilidad del discente, mayor fortaleza del docente.hqdefault

        Para esto soplan malos vientos, entre otras cosas porque una “civilización” (en sentido peyorativo de la palabra) del militar, perfectamente planificada, ha ido royendo la identidad del hombre de armas, que hoy apenas es consciente de que la principal razón de su existencia es prepararse para cuando la única defensa posible de la paz es la guerra justa, deseando al mismo tiempo que jamás tenga que ejercer sus conocimientos en toda su amplitud.

        Esto no pasa en ninguna profesión, y por eso ser militar ni es profesión ni mucho menos carrera. Ser militar constituye una vida porque ninguno de los aspectos de la existencia del hombre de armas queda fuera de lo manifestado un día solemne y lleno de emociones en que se pronunció un juramento o promesa ante la bandera de España.

        Si de estas cosas nadie habla en los colegios desde los más incipientes niveles de la enseñanza obligatoria; si nadie habla en programas de televisión de máxima audiencia; si nadie habla en ámbitos de debate político… ¿cómo podemos pensar que nuestros jóvenes aspirantes al arte de la guerra para la paz, vienen imbuidos de espíritu patriótico?

        A veces, nos bastaría con observar detenidamente el lenguaje que usamos entre nosotros, para darnos cuenta de la eficacia con que vamos dejando de saber lo que somos (“trabajo” en lugar de “servicio”, “vacaciones” en lugar de “permiso”, “universidad” en lugar de “academia”…).

        En cierta ocasión, un sacerdote territorial me preguntaba, no sin cierto desdén, por qué está la Bandera en los presbiterios de las iglesias castrenses. “La pregunta no es esa –respondí–; la pregunta es por qué la Bandera no está presente en los presbiterios de todas las iglesias de España”.

        Queda mucho por hacer, pero no perdamos la esperanza y menos hoy, día de nuestra Fiesta Nacional. Muchos, un año más, han sacado a pasear la estulticia de la que deberían avergonzarse y para la que no encuentran un argumento válido que la sostenga. Pero son muchos más los que se han emocionado escuchando nuestro Himno, viendo nuestra Bandera, compartiendo las entrañables celebraciones de la Guardia Civil en sus casas-cuartel de los más recónditos lugares de nuestra geografía patria, o contemplando el paso marcial de tantos hombres y mujeres uniformados que son la última y más firme garantía de una España en orden, soberana y unida, fiel a la historia de gran Nación que por derecho le corresponde.

        Todos podemos hacer mucho más de lo que pensamos para que esto no sea flor de un día, porque todos tenemos ámbitos de influencia por pequeños que parezcan. Todos debemos trabajar en dichos ámbitos, para que en ellos brille el sol enmarcado por la sangre que identifica todos nuestros edificios oficiales y que, sobre todo, marca a nuestros militares, de cada uno de los cuales necesitamos lealtad a su ser para seguir siendo nosotros.

        Gracias de nuevo, Rafael, por avivar el rescoldo y hacerlo llamarada, contribuyendo así a que las frases patrióticas no se queden en expresiones tan altisonantes como vacías, sino que manifiesten en la palabra lo que el corazón rebosa.

        ¡Por España! ¡Todo por España! ¡Siempre por España!

Páter Luis Miguel Muñoz Ríos

¡Gracias Páter porque tu testimonio es vida y milicia,  es paz y compañerismo. Es el único camino para un soldado español. Tus palabras nunca las he olvidado y es por  lo que hoy con ellas homenajeamos este Día de la Fiesta Nacional: A los soldados de España.

¡Gracias Páter!

General Dávila (R.)

Blog: generaldavila.com

12 octubre 2024

¡VIVA ESPAÑA!

EL PILAR DE ESPAÑA. Publicado hoy en el diario LA REGIÓN de Orense por Rafael Dávila

https://www.laregion.es/opinion/rafael-davila-alvarez/el-pilar-de-espana/202410110030521334319.html