OTAN. OCASIÓN PERDIDA. LA MINISTRA DE DEFENSA ESTÁ A OTRAS COSAS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Acaba de ser elegido el nuevo Chairman del Comité Militar de la Alianza Atlántica para los próximos años, el Almirante Rob Bauer de la Armada holandesa. ¿A nadie le interesa? Busquen las noticias. Creo que ni en las páginas web de Defensa, EMAD, o de los ejércitos lo encontrarán.

Aquí la ministra trata de vender unos ejércitos ficticios, que deben irse adaptando a los nuevos modos y maneras gubernamentales que fijan prioridades a nuestros soldados como el rastreo y los incendios o nevadas. Con la que está cayendo no es de extrañar.

El cargo de presidente del Comité Militar de la OTAN pueden imaginarse ustedes la importancia internacional que tiene y el prestigio que supondría para España que lo ostentase un oficial general español. Es la máxima autoridad militar de la OTAN y principal asesor del Secretario General. Se nombra para tres años y es elegido por los Jefes de Estado Mayor de la Defensa de las naciones miembros.

Nunca un español ha ocupado ese puesto, aunque parezca extraño, pero la errática política militar española y algunas retiradas a destiempo y dejando en comprometida situación a nuestros aliados, son detalles que no pasan desapercibidos cuando lo que está en juego es la Defensa, algo que no admite componendas políticas. Lo intentó, <<estaba hecho>> decían, el general Félix Sanz Roldán con Zapatero. Había, insistían, muchas posibilidades, casi todas, tantas que no pasó ni la primera votación. Fue en el año 2007 y estaban muy reciente cosas como la retirada de Irak, de difícil olvido. Aquí no se andan con bromas ni abandonos.

Se acabó. No ha habido nuevo intento.

María Dolores de Cospedal, ministra de Defensa, se ocupó del tema y estaba previsto que el General Fernando Alejandre, nuestro Jefe de Estado Mayor de la Defensa, fuese el primer español en ocupar tan trascendente puesto. El prestigio del general Alejandre hacía que la elección estuviese fuera de duda y entre los CHOD,s (Jefes de Defensa) se tenía muy claro que el general español ocuparía ese puesto. Tan es así que puedo decirles que el día de la elección flotaba en el ambiente el recuerdo al general Alejandre y la extrañeza por no haber sido candidato; claro que saben más y mejor que nosotros lo que aquí se defiende.

El recuerdo más patente ha sido el del Almirante Rob Bauer, el elegido, y lo sé sin que nadie me lo diga.

Otra oportunidad perdida de la que nadie se hará eco. Tampoco esos que picotean en lo militar para comer maíz o trigo, eso sí siempre para buscar el lado negativo. ¿No lo tiene esta noticia? ¿No tiene unos responsables de este ministerio de Defensa perdido en labores que nos llevan al último lugar internacional en lo militar? No dirán un palabra.

En nuestro ministerio de Defensa: por sus acciones y presupuestos los conoceréis.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte  es una alianza donde se habla de Defensa y también de ataque, y se forman y reúnen para estar prontos para entrar en combate por encima de cualquier otra cosa. Que esa es la milicia y no otra cosa.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

11 octubre 2020

Y TUVE UNA PESADILLA… Aurelio Fernández Diz, Capitán de Navío (R.)

Siempre disfruto cuando paseo  por Barcelona y, de un modo especial, por su puerto que  trae a mi memoria felices recuerdos de mi juventud. Al hacerlo, hace unos días, tuve una experiencia que a continuación relato por si fuese  de interés  para algún lector.

Era un día luminoso, con  esa luz especial  que sólo se puede disfrutar en la orilla del mar  bajo el sol mediterráneo. Enseguida llaman mi atención  dos grandes buques de color blanco, atracados al muelle, y una multitud de personas alrededor de ellos que curioseaban todo lo que allí estaba pasando. No pude resistir la tentación y me acerqué al lugar para comprobar por mi mismo el motivo de la aglomeración de tanta gente. Pregunté al pasar “¿qué sucede?”. “Son amigos. Vienen en  ayuda de nuestra República, recientemente proclamada.  Estamos aquí para lo que haga falta”. Me quedé de piedra. Parecía imposible creer lo que con mis propios ojos estaba comprobando.

Al acercarme un poco más a los dos buques blancos, pude comprobar que  sus dotaciones, que  trabajaban como con prisa, iban  vestidas de riguroso uniforme negro sin distintivos ni galones, algo parecido a las tropas  que intervinieron en la ocupación de Crimea, y se afanaban en desembarcar gran cantidad de vehículos y material militar cubierto con fundas y lonas para tratar de ocultar su posible función o sus futuras actividades. Corría la voz entre los presentes de que  las tropas que estaban desembarcando pretendían  instalarse en algún punto de la costa, al sur de Barcelona, en algún lugar con facilidades portuarias y no lejos de algún núcleo de población civil.

La noticia de este inaudito desembarco corrió como la pólvora. El Presidente del Gobierno convocó  con urgencia la reunión del Consejo de Seguridad Nacional. En él fue informado de  que la nueva Estrategia de Seguridad Nacional 2017 no preveía una situación como ésta: la camuflada invasión militar de una parte del territorio nacional. El Presidente del Gobierno, visiblemente alarmado, reclamó la presencia de los Jefes de Estado Mayor de los Ejércitos y la Armada, que curiosamente no forman parte del Consejo de Seguridad, para que pudiesen  informar y apoyar las propuestas  del JEMAD para hacer frente al conflicto. Y ordenó que se redactase con urgencia una Estrategia de Defensa Nacional en la que se  previesen graves amenazas a nuestra integridad territorial como la que estábamos presenciando, manifestó el Presidente.

Como primera medida para empezar a hacer frente a la situación creada, el Gobierno solicitó  con urgencia una  reunión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU, el cual no pudo aprobar una Resolución de condena por el veto de una gran  potencia, al parecer directamente implicada en la invasión que se estaba llevando a cabo a petición del autodenominado Presidente de la República catalana en el exilio. Según  se pudo conocer posteriormente esta injerencia extranjera se estaba produciendo a cambio de una base naval permanente.

Fracasado el intento de implicar a las Naciones Unidas en la resolución de la crisis, el Gobierno adoptó la decisión de reclamar de la OTAN la urgente aplicación del Artículo 5 del Tratado de la Organización. Esta vez la respuesta fue rápida y contundente. La OTAN no podía aceptar el establecimiento de una base naval, probablemente rusa, en pleno  corazón de su propio territorio. Después del fracaso de todas las gestiones llevadas a cabo para dar una solución pacífica a la crisis y ante la reiterada intención  de la potencia invasora de permanecer en la zona ocupada,  llegó el  turno de los misiles crucero. En  una primera andanada, nocturna, se alcanzaron  casi todos los objetivos a neutralizar  pero los daños colaterales en la población civil fueron  inevitables. A la mañana siguiente una gran multitud abandonaba sus viviendas e iniciaba un largo camino hacia el Sur buscando el socaire y la seguridad de otras regiones  de España al margen del conflicto. Y todos pudimos comprobar cómo la idiocia de políticos irresponsables había creado en nuestro territorio una situación similar a la de la ciudad de Alepo en Siria. Y se producía la paradoja de que un importante número de españoles se habían convertido, de la noche a la mañana, en refugiados dentro de su propia nación. Lo que nunca nadie pudo  imaginar.

En este momento me desperté sobresaltado y angustiado por todo lo que, en sueños, acababa de vivir con tanto realismo. Pero no pude quedarme completamente tranquilo después de recordar que algún malvado había soplado en oídos sediciosos que las independencias solo se consiguen con internacionalización del problema y muertos. Y mi preocupación aumentó cuando conocí que el pretendido Presidente en el exilio, escapado de la Justicia, había mantenido una entrevista, mientras ejercía como alcalde de una importante capital catalana, con un acaudalado magnate ruso, de esos que crecen espontáneamente a la sombra de Putin, entrevista  que no tendría  mayor importancia si no fuese porque el propio Presidente autonómico intentó ocultar a la opinión pública. Y no pude evitar recordar, con infinito afecto y consideración, a los jueces y fiscales, que tuvieron que abandonar el ejercicio de sus funciones  en  defensa de la unidad  España, por fallecimiento o enfermedad.  A mí me parece que el problema que los españoles tenemos en Cataluña es muy serio, progresivamente  grave, y  con la misma seriedad, y no menor determinación,  debe de ser solucionado.

Aurelio Fernández Diz, CN (R.)

Blog: generaldavila.com

17 febrero 2018