QUE VUELVAN GONZÁLEZ, AZNAR, ESPERANZA AGUIRRE Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La situación no puede ser peor. Gobernar desde las vísceras es muy peligroso. La imagen que ofrece la política española es la de un enfrentamiento feroz, no entre administraciones, sino entre personajes de partidos. El perjudicado es el ciudadano, pero también es el origen ya que la infantería es fiel reflejo de las virtudes y defectos de un pueblo. Somos infantería que ha elegido a sus jefes y a su general. Al uno y al dos. Ahora os los tragáis.

Los hay de Sánchez, de Casado, de Abascal, de Iglesias, de Arrimadas, separatistas, hijos intelectuales de terroristas, por no seguir con los miles no representados en el Parlamento. Los hay a los que nadie representa. Levanto la mano, seríamos mayoría, los que no votan y miran con desdén este circo. Demasiadas tribus se han instalado en territorio español y esto no puede acabar bien. Me atrevería a decir que estamos ante una anormalidad social que va a generar enfrentamientos violentos si no se corta a tiempo. Por lo pronto ya ha creado enfrentamiento entre Poderes (Ejecutivo-Judicial), algo inaudito.

<<El proceso que se lleva a cabo entre los años 1931 y 1936 (y si se quiere mayor precisión, de 1934 a 1936) consiste en la escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada, ejercida desde sus dos extremos>> (Julián Marías. La Guerra Civil ¿Cómo pudo ocurrir?). Un millón de muertos que pudo evitarse.

Ahora más de 50.000 que han podido en su mayoría evitarse. Escisión que nadie sabe como ha sido, pero de la que todos son (somos) culpables. Como lo del virus que nadie sabe como ha sido.

SE BUSCA, decían los carteles en las películas del Oeste americano. Aquí no hace falta. Los culpables están a la vista y mandan. Mandan tanto que provocan. Al Judicial, a la Corona, a la unidad, a la normalidad.

Felipe González siempre fue cercano, hablador para escuchar con atención, educado y rotundo. Se hacía querer y respetar; eso tiene gran valor. Se hacía querer de sus inferiores y desear de sus superiores, dentro y fuera de España. Amaba y ama a España y entendió y entiende a los españoles. Respetuoso con los militares, pero le fallaron sus ministros de Defensa, demasiado ansiosos del poder del armamento (me refiero al económico claro). Le he saludado recientemente con mutuo afecto y respeto.

Conocí a José María Aznar estando en la oposición y en la posición. El primero era humilde y cercano. Solía estar muy solo en recepciones y saraos; luego ya no le reconocí porque él no reconocía, no miraba; sí al infinito. Puede que fuese así mejor. Que rodeado de los que el poder te asigna muchas veces mejor solo. Alguno de sus ministros de Defensa remató a los ejércitos para siempre. No hay peor cuña. Pero Aznar tenía las ideas claras de lo que es una Nación y de la disciplina a imponer entre los Estados Mayores y entre los aduladores. Sacó a España del ostracismo internacional, pese a quien pese y a pesar de la campaña orquestada por lo (s) que se veía (n) venir.

España creció, y mucho le debemos a dos personajes políticos de pura raza tan antagónicos y tan cercanos en su única idea: España; y la prosperidad de los españoles desde la necesaria distancia política, pero sin viscerales enfrentamientos. Ellos sí que eran progresistas con el verdadero valor del término: progreso.

¿Esperanza Aguirre? Sí, la conocí y la aprecio por su valor, entrega y eficacia. Todo lo bueno que hoy tiene Madrid se lo debemos a ella. Transporte, Sanidad, Enseñanza, Calidad de vida, atractivo internacional y ser de verdad una Comunidad pionera y una ciudad donde de verdad nadie es forastero. Tuvo un grave error: fiarse de los que la rodeaban y creer que todo el mundo es bueno. En eso era una inocente en política. No necesitaba la política. La política necesita gente como ella.

Hacer política sin políticos es difícil; hacerla con sucedáneos es un grave riesgo; hacerla con aficionados es irrisorio y hacerla con indefinibles y sectarios es: pasen y vean. ¿Lo reconocen?

Echo de menos a personas de la talla de Felipe González, José María Aznar o Esperanza Aguirre.

Dejen de tirar de los extremos.

Me estoy haciendo viejo. Casi mejor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

11 octubre 2020

 

 

 

 

DIVAGANDO Y REFLEXIONANDO General de División Juan Chicharro Ortega

divagando-1Divagar con apariencia de profundidad es lo que me lleva hoy a escribir estas líneas; y digo esto por la sencilla razón de no soy ni jurista ni, por descontado, experto en derecho constitucional. Dicen que envejecer es como subir una montaña: cuanto más arriba más cuesta subir, pero a cambio todo se ve más nítido y más claro.

Y esta es mi referencia para cuanto escribo hoy: la perspectiva y el sentido común, algo tal vez exótico hoy día en muchos ámbitos. Una percepción simplista, tal vez, de la encrucijada en la que se encuentra España como consecuencia de un punto de partida, sólido y necesario en su día, como fue la Constitución del 78, pero que hoy, quizás, conviene al menos revisar.

Uno de los fundamentos básicos del estado democrático de derecho es la separación efectiva de poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Así es, si bien tal parece -no sólo de la propia lectura de la Constitución, donde ya se observa alguna confusión- que nos movemos en terrenos que no son el resultado de esa deseada separación.
De entrada y pese a las apariencias, apenas hay linde entre el poder legislativo y el ejecutivo. Los ciudadanos escogemos al Parlamento y éste al ejecutivo y al Presidente del Gobierno; o sea, el sistema permite una cierta confusión entre ambos poderes. Y además si el partido mayoritario no tiene la mayoría absoluta necesaria pacta con grupos minoritarios para poder gobernar, no obstante, la experiencia nos muestra cómo la consecuencia de esta acción de gobierno es que la mayor parte del pueblo español se ve sometida al continuo chantaje de aquellos, lo que además de resultar intolerable e irritante, es ciertamente paradójico.

divagando-2Y digo yo, ¿no sería factible buscar un sistema que permitiera elegir de una parte a las Cortes y de otra al Presidente de Gobierno mediante elecciones diferentes? De esta forma se evitaría el chantaje antes citado y además se materializaría una clara separación entre ambos poderes: el ejecutivo y el legislativo. Y en cuanto al poder judicial, la solución más sensata sería determinar una forma de organización que posibilitara su independencia total del Parlamento y, en definitiva, a través de éste del ejecutivo; que es lo que no pasa hoy. Fórmulas seguro que hay.

En cuanto a los ejércitos como institución, me atrevería a decir que viven la situación actual ciertamente preocupados por el devenir general de los acontecimientos y ello sencillamente por la primordial razón de ser depositarios de la misión que le marca la Constitución española, y que hoy muchos pretenden romper, si bien en diversos aspectos ya ni se cumple, incluso de forma insultante. Les pondré un ejemplo: el artículo 4.2 del Título Preliminar de la Constitución establece muy claro que las banderas autonómicas podrán usarse siempre junto a la de España en edificios públicos y actos oficiales. Pues bien, ya me dirán dónde se encuentran el Fiscal General del Estado o el Tribunal Constitucional, valedores del cumplimiento de las leyes y del orden constitucional, cuando en todos los actos oficiales en Cataluña o en el País Vasco se obvia la bandera que nos representa a todos los españoles, de forma ostentosa e insultante.divagando-3

Otro aspecto de preocupación permanente en los ejércitos, conocedores de las amenazas reales y riesgos que acechan a nuestra nación en un mundo muy inestable, es la continua merma de los presupuestos dedicados a la Defensa y Seguridad de España, de hecho, hoy en 2017, disminuidos en un tercio de lo que fueron hace diez años. Ello obliga a efectuar una continua readaptación de medios y unidades, es decir, a permanentes reorganizaciones orgánicas que afectan al final, no sólo a la eficacia y eficiencia en general de las Fuerzas armadas, sino también, y esto es en gran parte desconocido para la sociedad, a las personas y sus familias, pues obliga a someterse a frecuentes traslados familiares y, desde luego, a la conciliación familiar, ya que hoy en los ejércitos, como en cualquier otro ambiente, la mujer se ha incorporado al mercado de trabajo y ya no es como antes cuando, trasladado el marido a otra localidad, la mujer y la familia le acompañaban. Hoy esto ya no es tan fácil.

Actualmente tenemos un ejército profesional y creo que muy poca gente es consciente de lo caro que esto resulta, lo que ha obligado a una reducción drástica de la entidad de la Fuerza militar. Los Ejércitos, con los presupuestos actuales, se encuentran bajo mínimos y en rozando con la línea roja de la seguridad. No lo digo yo, en alguna ocasión se lo he oído decir al Ministro de Defensa o al Jefe del Estado Mayor de la Defensa, si bien no de forma clara y rotunda, pues al final observo un conformismo peligroso con la situación.

divagando-4Los Ejércitos han sido siempre los primeros en comprender que si había que apretarse el cinturón en beneficio de la sociedad se hacía sin cuestionarlo; sucede, no obstante, que viendo el continuo derroche y despilfarro de un Estado manirroto en beneficio de unos reinos de taifas innecesarios, sujeto además a una corrupción desmedida por doquier, la preocupación por la precariedad en la que se ven envueltos es, si cabe, aún más grande.

Por supuesto que también existe inquietud con la posibilidad de la irrupción en el poder de partidos antisistema y claramente rupturistas con el sistema político actual; y ello claramente debido a los postulados que proclaman a voces llenas y sin tapujos. Partidos con los que algunos líderes de otros grupos no dudarían en pactar con tal de asumir el poder, incluso hasta por afanes personalistas. Pero el desconcierto no viene sólo desde la perspectiva general, sino también por la lectura de sus intenciones respecto a las Fuerzas armadas, pues tal parece que les resultan molestas y buscan su neutralización o anulación de su papel como tales, a toda costa.

Largo sería extenderme en muchas más disquisiciones, pero espero que el avezado lector que me siga  se haya hecho una somera idea de lo que veo yo hoy en las FAS. Son percepciones, y sólo eso, mediatizadas por la lejanía del servicio activo, la situación jerárquica y por supuesto siempre subjetivas.divagando-5

No soy persona dada a huir de los problemas en general. Menos aún cuando tratan de amenazar la unidad de nuestra patria o los valores humanos e idiosincrásicos inherentes a esta nación, conformada tras siglos de guerras, conquistas y reconquistas, tratados, traiciones, alianzas, constituciones y multitud de vicisitudes y desafíos. Estos valores, pese a todo, han desembocado en lo que, hasta ahora, se perfilaba como un país con un asentado presente, aunque mejorable, y un esperanzador futuro.

Y termino estas en definitiva divagaciones fruto de una somera reflexión.

General de División de Infantería de Marina (R.) Juan Chicharro Ortega