EL ASCENSO AL GENERALATO Y OTROS DESIGNIOS MINISTERIALES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Aquí, donde la principal hazaña es obedecer, esté quien esté, con o sin uniforme, sin pedir ni rehusar, te exigen grandes controles para acceder a determinados puestos, más si pertenecen a organismos internacionales. Un sutil cedazo que entendemos cumple la ley y la respeta, sin mezclar cosas que nada tienen que ver con el puesto a ocupar y que pertenecen a ámbitos personales. No creo necesario entrar en más detalles.

La vida militar es compleja y dura, quizá por ser vocacional, lo que provoca grandes desilusiones; ilusiones también. Hay una máxima, en la que todos confiamos, que te hace meditar con frecuencia, y ya se sabe que de la meditación se puede salir con dudas.

Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas. Artículo 18. Justicia en las Fuerzas Armadas:

<<Propiciará, con su actuación, que la justicia impere en las Fuerzas Armadas de tal modo que nadie tenga nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad>>.

Los destinos, ascensos y designaciones por elección, tienen una parte de mérito y capacidad, pero sin duda también una gran parte subjetiva, y más cuando la política hace acto de presencia en la valoración y cae en manos de dudosa aptitud.

En la empresa privada allá el dueño de la empresa.

En la pública es distinto y no debería intervenir la partitocracia o intereses espurios, o sin control del que controla.

Decía que para ocupar ciertos organismos, sobre todo internacionales, por donde pasa cierta documentación clasificada, debes tener una acreditación internacional que te lo permita. Todo queda en nada cuando se eleva eso a la categoría política que en definitiva son los que manejan e intercambian en su provecho la información sensible. Delicado tema que no sé cómo se trapichea y resuelve en las altas esferas. Lo intuyo por lo que a la vista están los trapicheos.

En leyes y nombramientos, en los ascensos al generalato, la parte militar propone, pero no dispone, lo que puede crear disfunciones.

La política de personal del ministerio de Defensa lleva años siendo errática, partidista y, en ocasiones, en clara contradicción con las propuestas militares, incluso aprobándose ascensos, leyes y normas sin previo conocimiento de los mandos de los ejércitos. También tienen ellos su parte de culpa por ciertos planteamientos egoístas, todavía existentes entre ejércitos.

El caso es que ahora más que nunca, o lo parece, el río suena con esto de los nombramientos, designaciones para ciertos puestos  y ascensos al, o en el, generalato. No puedo dar una información confirmada y contrastada porque todo el mundo guarda un silencio delatador.

Termino como empecé; con la máxima ley que lleva rigiendo en los ejércitos desde Calderón de la Barca insigne soldado de los Tercios de Flandes cuyas leyes cada día se echan más en falta.

  …porque aquí a la sangre excede

el lugar que uno se hace

y sin mirar cómo nace

se mira cómo procede.

Esperemos se cumpla y que el lugar que uno se hace, o en el que nace, no sea baremo -negativo- a tener en cuenta.

En uno y otro, en cualquier caso: mírese como procede, sin mirar cómo ni dónde nace. Lo dejó claro un soldado de la mejor Infantería del mundo. Hoy es ley en la milicia.

Para servirse vale cualquiera. Para servir hay que tener preparación y virtud. Exactamente lo que se exige a un soldado o a un general.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

9 marzo 2020

Blog: generaldavila.com