LA URRACA. Rafael Dávila Álvarez

España se muere y se mueren los españoles. Escándalo tras escándalo. Ahora destacable el de las vacunas. Hay solución a la muerte que lleva consigo el desconocido virus, pero es más rentable que sigamos muriéndonos hasta que el negocio reviente y ya no merezca la pena. Entonces, con muchos más muertos, cuando no sea rentable seguir con más cadáveres, sobrarán las vacunas. Tiempo al tiempo.

Entre este escándalo leo que algún gobierno de los del «hecho diferencial» se forra con las muertes que ha provocado el ni siquiera inanimado virus. Cien millones recaudados tras la muerte por el covid gracias al impuesto de Sucesiones y Donaciones. Nunca pensé que podíamos llegar a ni siquiera hacer esos cálculos. Claro que depende del lugar donde te mueras. Otro escándalo en la España cuya Constitución consagra la igualdad entre todos.

El ser humano no deja de sorprender al lobo. Estas cosas precisamente las acabo de oír en una de esas asambleas que mantienen los lobos para marcar su territorio.

«Aquí interesa comer y reproducirnos. A ellos solo les interesa la pasta y no para comer y reproducirse, que eso es humano y loable, muy animal, pero los seres humanos ya ni son humanos ni animales». Eso decía el viejo lobo en la última reunión a la que me citaron. Allí daban respuesta a todos los interrogantes de la manada.

Los animales nos enseñan casi todo. Debieron aprender antes y han llegado casi a la perfección para lo que fueron creados, de manera que si no son necesarios desaparecen. Saben que no es bueno especializarse en demasía.

El virus no es animal, tampoco culpable de nada. No sé si alguien sabe si el futuro es de los virus. Le llaman estado intermedio de la materia, entre una cosa y la otra, ni inanimado ni vivo, ni una cosa ni la otra.

Ahora miramos mucho por la ventana. Sobre todo cuando nos encierran.

Ayer miraba a la urraca que es especialista en todo y por ello de las pocas que han aguantado la nevada y estas cosas tan raras que están pasando. Y entre mirada de ventana y de libro caigo en La Urraca del maestro Jiménez Lozano.

Graznando, escapa hacia su nido

la urraca, en el ocaso.

¿Quién sabe si es un grito de victoria, una burla,

o un lamento? En cualquier caso,

resume lo que piensa de nosotros,

¡y es un juicio tan breve!

¡Qué bien nos conoce!

Rafael Dávila Álvarez

11 febrero 2021

Blog: generaldavila.com

LA VACUNACIÓN DEL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA. General Dávila (R.)

Quiero salir al paso de las distintas opiniones que se escuchan, casi todas en la línea crítica, a raíz de que el Jefe de Estado Mayor de la Defensa se haya vacunado contra el virus de la Covid-19. Doy la mía y digo que lo hecho por el JEMAD es una exigencia del puesto que ocupa.  Ser el máximo responsable de los Ejércitos de España y  por tanto, que sobre él recaiga la responsabilidad máxima operativa de la Defensa de España exige su disponibilidad en todos los lugares y momentos. Es más, en mi opinión, otras autoridades en las que recaen máximas responsabilidades deberían haberse vacunado ya, incluso públicamente, dando ejemplo y transmitiendo seguridad a  algunos incrédulos.

La polémica suscitada tiene toda la pinta de estar dirigida a desviar la atención del verdadero problema para el que da la impresión de que estamos sordos, ciegos y mudos. Este no es otro que la falta de vacunas, la lentitud en su administración y el daño psicológico y físico al que nos someten. Cada vacuna sin poner es un potencial contagiado cuyas consecuencias pueden ser fatales. La falta de consuelo psíquico y el daño que se está haciendo sí que es una grave responsabilidad. ¿Problema de dinero, de adquisición, de inseguridad, de gestión? Es vergonzoso que con la solución en sus manos nos sometan al permanente estado de alarma y coacción, sufriendo ya daños fuera del virus que quizá sean irreversibles. Un presidente del Gobierno desaparecido en esta crisis, que ha abandonado su responsabilidad de dirigirla y ponerse al frente, falto de dar tranquilidad y sosiego a su nación, a los españoles, con un ministro de Sanidad que está a lo que está; del portavoz y compañía mejor no hablar. Vacúnennos y déjense de lanzar señuelos al aire.

Ese es el problema de máxima gravedad y no la vacunación del JEMAD que ha actuado con responsabilidad y acierto.

Miremos en la dirección del problema que está en el Palacio de la Moncloa, en el Consejo de Ministros. en definitiva una pésima gestión de la crisis con consecuencias para todos aún no conocidas, pero sufridas.

Que cada palo aguante su vela y todos miremos hacia el origen del problema y no hacia donde el problema quiere que miremos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 enero 2021