LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo. Coronel de Infantería DEM (R.)

TENEMOS EMPERADOR SÁNCHEZ PARA RATO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«En la guerra los hombres no son nada, es un hombre quien lo es todo»

Ahora mismo España, en su conjunto, en su gobernanza, es una causa criminal, es decir: un Proceso penal. De su resultado será el tiempo juez instructor, y habrá una feroz lucha por la instrucción, que es lo que importa; más que España que queda relegada a un segundo plano.

Dentro de muchos años, demasiados, sabremos el temible resultado y llegará más por la desvergüenza de los que no hacen nada ante la maldad que por la de los que la hacen.

El golpe de Estado en Cataluña está certificado y con firma de autenticidad de los jueces, pero se resolvió contra la Justicia, marginándola, con indulto y amnistía.

El Poder Judicial lucha por salvar a España de las garras del totalitarismo.

La Guardia Civil por orden del Tribunal Supremo registra el despacho del Fiscal General del Estado, -¿indicios?- que debería ser una de las piezas claves que garantizase la Justicia del Estado y del Derecho. ¿Habrá hecho algo o es una manía persecutoria de los jueces?, porque claro a ver quién manda en la Fiscalía.

La mujer del presidente del Gobierno está investigada por posibles delitos.

El hermano del presidente también. ¿Habrán hecho algo?

¡Estos jueces…!

El exministro de Transportes tenía a su alrededor una trama aún sin saber de qué alcance. Delcy de Venezuela incluida. Con Aldama. Con K de KK. Móviles del presidente y sus ministros de mayor peso responsables de la Defensa y Seguridad de España incluidos en el paquete. Todo bajo instrucción judicial.

¿Será por los jueces que inventan para que caiga el Gobierno?

Me quedo corto.

Silencio.

Para colmo estalla el caso Aldama que nadie sabe hasta donde llegará, pero hoy es estremecedor y será interminable. ¡Estos jueces!

¡La UCO! ¡La UCO! Como aquello de que viene el Duque de Alba.

Eso en el ámbito penal que tampoco debemos olvidar la gestión irresponsable en la catástrofe de Valencia. No sabemos en qué ámbito quedará, pero algo está por llegar. No hay quien aguante esta segunda parte.

No pasa nada y eso es realmente lo que pasa. Que no pasa nada y el Emperador sigue ganando batallas.

¿Razones? Son pura matemática. No voy a recordar el teorema de Napoleón, pero sí hacer mención a su fundamento para ganar en la guerra. Es muy sencillo: el número se impone. Va contra la virtud, pero puede llegar a ser inapelable. La guerra es pura matemática. Muchos, todos, contra el punto más débil. Sumar mayoría y aplicarla allí donde el enemigo es menos y más; en número y enfrentamiento.

Sumen en el Congreso donde dicen que está la soberanía nacional, popular, sí, de donde salió Napoleón para llegar a Emperador. Y otros vencedores de urnas. La soberanía nacional no da para más y los que a ella se suman en mayoría les va la vida, que es decir el puesto bien remunerado. ¡No va más!

La suma es la que es: Gobierno+Desgobierno en mayoría, del otro lado los mismos, misma polaridad, pero que no son iguales, en minoría. Nada que hacer, porque los iguales se rechazan: Ley de cargas.

Los corruptos se unen porque el delito une más que la sangre.

Así poquito a poquito llegamos a fin de mes, los de la izquierda unidos en el poder y los de la derecha separados a por el poder. ¿Quién gana?

¿Está usted representado? ¿Dónde y por quién?

La imagen institucional es lamentable. En política, como en la guerra, el momento perdido no vuelve jamás.

Se ha instalado una política en la que lo que no mata engorda.

Anda mucha gente con una indignación impropia del preludio navideño lleno de hipócritas luces que nada tienen que ver con lo que celebramos, si es que algo se celebra.

No pidan nada a los Reyes Magos. No escriban la carta. Hemos sido malos y solo nos merecemos… lo que tenemos.

Disculpen que termine con el Emperador: «En la guerra los hombres no son nada, es un hombre quien lo es todo».

Es el Emperador: Sánchez.

Tenemos Emperador para rato.

Tres años… o más.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

29 noviembre 2024

 

¡OH, GENERAL, MI GENERAL! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

España es un barco perdido, sin su capitán.

Walt Whitman eleva la palabra a un nivel inasequible, único, y que  solo la poesía puede alcanzar.

¡Oh, Capitán, mi Capitán! resume todo aquello que solo ha empezado. Es la épica de una nación en busca de la victoria que no llegará. Esperanza sublime de lo inalcanzable en la historia del hombre: el camino a la libertad.

«Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, no desaparezca de la faz de la Tierra».

Hubo otros tiempos. «Ese ejército que ves vago al hielo y al calor…».

¡Oh, capitán, mi capitán!

Los versos de Whitman han seguido resonando, aunque en ocasiones transformados. En la milicia se fía la vida que se entrega al mando que la conduce, siempre con victoria, incluso si es derrota con honor.

Antes del poeta americano lo dijo el español Quevedo:

«Cuánto es más eficaz mandar con el ejemplo que con mandato. Más quiere llevar el soldado, los ojos en las espaldas de su capitán, que tener los ojos de su capitán a sus espaldas. Lo que se manda, se oye. Lo que se ve, se imita».

Demostrado queda en Valencia, con la catástrofe hecha tragedia, que los ejércitos no llegaron en el momento adecuado. Tarde. Aunque sea de minutos. ¿Dónde estaba su capitán?

Las Reales Ordenanzas recuerdan la norma que conduce al espíritu militar:

«El militar cuyo propio honor y espíritu no le estimulen a obrar siempre bien, vale muy poco para el servicio; el llegar tarde a su obligación, aunque sea de minutos; el excusarse con males imaginarios o supuestos de las fatigas que le corresponden; el contentarse regularmente con hacer lo preciso de su deber, sin que su propia voluntad adelante cosa alguna, y el hablar pocas veces de la profesión militar, son pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas».

Llegamos tarde. Hubo mala conducción y se necesitó mucha disciplina cuando el pensamiento aconsejaba lo contrario de lo que se les mandaba. Graves errores que a todas luces es solo uno y tiene componente político. Había  que esperar la orden política porque ellos, los que mandan en todo y sobre todo, vieron la oportunidad para volcar sobre el  adversario -político- una gestión que tenían perdida. Es la crudeza de la vil actuación de nuestra Administración. Ocurrió así. No hay la menor duda de que aquello no quería ser asumido ni aún, -¡qué vergüenza!- lo ha sido por el Gobierno de España. Hemos alcanzado la antiEspaña gobernante.

Quedaba la esperanza del que nada espera, ya todo perdido: los militares ¡que no llegan! Nadie les ordena. Llegaron tarde. No es su culpa como su voluntad adelantaba y han dejado allí su vida hasta donde les han dejado.

Soldados, todos los soldados, por España, todo por España.

Entre ellos buscamos al General, al más común, al que debería abarcarlo todo. Buscábamos solo el silencio del General, el que lo explica todo con  una frase que no ha encontrado. Ha dicho otra. La que no esperábamos: «Esto es una democracia» y varias cosas así. ¡Aleluya! No era esa la palabra que queríamos escuchar al que iba en el puente de mando. Nos ha llegado el ruido de un general, no su palabra, mucho ruido mediático en un lugar inapropiado y convertido en errónea arenga. No es palabra militar.

Hay un lugar militar y otro que no le corresponde. Confundirlos ha tenido  graves consecuencias en España que ahora  no vamos a recordar, aunque aún estemos viviendo sus consecuencias. En cuanto un político alcanza el poder sus oídos son regalados con esa música celestial desde el primer tiempo del saludo: «A sus órdenes«. Todo lo saben, todo lo mandan y todos les obedecen sin poner ante su incompetencia el hacer correcto. Un general debe mandar y los hay también para asesorar al que manda que suele hacerlo desde el más absoluto desconocimiento que puede -acostumbra- rayar en la tragedia. Para evitarlo hay generales que deberían. Al que mirábamos ha fallado y, lo peor, créese ganador.

«¡Oh, Capitán! ¡Mi Capitán! Levántate y escucha las campanas;
levántate —por ti la enseña ondea— por ti suena el clarín;
por ti son las guirnaldas y festones —por ti se apiñan gentes en la orilla;
por ti claman, la inquieta masa a ti se vuelve ansiosa».

No es por ti mi General.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 noviembre 2024

 

 

 

SÁNCHEZ SE ENFRENTA AL REY General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Para gobernar una nación es preciso conocer a fondo su forma de Estado y en caso de tener un cargo institucional dentro del Gobierno asumir el poder que te otorga y el respeto a los límites del mismo. Máxime si eres el Presidente del Gobierno de esa nación lo que te obliga no solo a saber y cumplir, sino también a hacerlo cumplir. De no ser así la gobernanza deja paso a la Dictadura.

La Constitución Española declara que la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria. En su Título II, relativo a la Corona, se regulan las funciones constitucionales que corresponden a Su Majestad el Rey como Jefe del Estado para lo que cuenta  con «la Casa de Su Majestad el Rey«, Organismo que, bajo Su dependencia, tiene como misión servirle de apoyo en cuantas actividades se deriven del ejercicio de Sus funciones como Rey, entre ellas nombrar y relevar libremente a los miembros civiles y militares de Su Casa y, una de enorme importancia, ser el mando supremo de las Fuerzas Armadas.

A raíz de la tragedia ocurrida en Valencia el Rey de España inmediatamente puso a Su Guardia Real a disposición de los que dirigían la emergencia para que pudiesen servir en lo que se les ordenase. Como no podía ser de otra manera los puso al servicio de lo que Él simboliza y para lo que están: el servicio a España que significa a los españoles. Por un sola razón: los españoles sufrían, morían y pedían desesperadamente la ayuda de España fuese esta de donde fuese. Esperaban desesperadamente la ayuda de España.

El grandísimo periodista y mejor amigo Miquel Giménez en el programa Horizonte de Cuatro, dirigido por Iker Jiménez y Carmen Porter, donde la verdad iza bandera cada jueves, contó con todo lujo de detalles y ante el asombro civil y militar lo siguiente: «Cuando Su Majestad el Rey desde la Base Aérea de Gando dice que pone a disposición de los valencianos la Guardia Real, Sánchez se pilla un cabreo del quince porque dice que quién es Él para enviar militares cuando el Gobierno no lo ha hecho, a lo que Su Majestad responde -Soy el Capitán General de los Ejércitos. Y Sánchez se la tiene que envainar y empieza a enviar militares con cuentagotas…».

Lo que nos narró Miquel Giménez en Horizonte, es un episodio de una gravedad sin precedentes y que, bajo mi punto de vista, no ha tenido el eco que le corresponde, aunque en el mundo militar puedo asegurar que ha dejado perpleja a la Cúpula de los Ejércitos. Es una información de alto nivel que abre las puertas de algo que se sabe, que ronda por los mentideros, normalmente bien informados, de la Villa y, que según me dicen, continúa el episodio porque la venganza se sirve fría.

El Rey es el símbolo de la unidad y permanencia de España, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones. ¿Cómo podía Él ayudar ante aquella catástrofe además de hacerlo con la carga emotiva del símbolo?: Con la Casa del Rey. Toda Su Casa al servicio de la España que lo necesitaba. No había tiempo para más: Guardia Real, Servicio de Seguridad, todo lo mío es de España: ¡A Valencia! Fueron los primeros soldados en acudir después de la Unidad Militar de Emergencia y los de Operaciones Especiales que allí les pilló de maniobras. El Rey hizo uso de Su potestad sin dudar de Sus atribuciones constitucionales. Además, algo en lo que nadie ha fijado su atención, fue el definitivo empujón para que interviniesen todas las Fuerzas Armadas, a lo que alguien parecía resistirse.

La decisión Real no hacía falta justificarla aludiendo a ser el Capitán General de los Ejércitos, no vaya a ser que el Presidente aluda a que él manda en el Capitán General, sino simplemente recordarle el Real Decreto 434/1988 y sus modificaciones para saber que la Guardia Real está bajo el mando del Teniente General Jefe del Cuarto Militar de la Casa de Su Majestad el Rey por delegación del Jefe de la  Casa, y que todos forman parte de esa «Casa del Rey» que solo tiene una misión por encima de todas: Apoyar a Su Majestad el Rey en cuantas actividades se deriven del ejercicio de Sus funciones. Cometidos que no le corresponden al presidente del Gobierno, aunque lo sueñe, quien por cierto olvidó que la catástrofe de Valencia era cuestión de Estado y no algo menor.

Me llegan noticias de que el enfrentamiento no se ha cerrado, se extiende, y los ataques del debilitado frente presidencial muestran su arrebato contra lo Real y sus inmediaciones, muy amplias estas además de cercanas. Podría ser que la Guardia Real se convierta en Guardia Presidencial por un simple juego de Poder plasmado en un Real Decreto. Por muy Real que sea, será.

Todas las misiones de la Guardia Real las puede dar cualquier otra unidad. Es cuestión de decretar al dictado de su Poder omnímodo. No sería la primera vez. Hagan memoria.

Hay guerra abierta. Esperemos que no se extienda más allá de la Jefatura del Estado porque nos jugamos la forma de Estado.

El presidente se encuentra en la antesala de la derrota y es consciente de ello. Aún tiene el poder del BOE. Se llevará por delante a todos aquellos,  sus victoriosos enemigos, que se ablanden y lo consientan. Mejor dejarle huir en su desenfrenada carrera hacia la nada, pero tomen precauciones.

Esto no es ninguna broma. Hay que saber leer y dar a conocer lo que proclaman en su intimidad ocultos enigmas de gente sin escrúpulos que saben lo que quieren y como lograrlo. Desde luego no es la búsqueda de la virtud.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

25 noviembre 2025

 

 

 

«LOS REYES SABIOS DE ORIENTE» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver  

 

 

…Cuentan que «Melichior, Gathaspa y Bithisarea» eran unos Magos denominación que recibían los  sabios y astrólogos en el  Antiguo Oriente ― y que según algunos  provenían de Babilonia.  Llegaron a Belén, en el centro de Cisjordania a unos nueve kilómetros al sur de  Jerusalén, orientados por una estrella, para adorar al Rey de los judíos que acababa de nacer.

La ciudad de Belén, entonces conocida como Judea,  la Biblia la llamó «Belén de Judá», y el Nuevo Testamento la describe como «La Ciudad de David», hoy es una de las 16 Gobernaciones de Cisjordania y de la Franja de Gaza dentro del territorio palestino ocupado.

A diferencia de la tradición de colocar y adornar un árbol en Navidad, (no hay ningún registro de que Jesús o sus apóstoles cortaran árbol alguno para adornarlo), la de los Reyes Magos sí es una tradición religiosa, aunque el hecho de que nos traigan regalos podría ser una costumbre pagana y el gran negocio de El Corte Inglés.

Tradición cristiana, y como tal, podemos pensar que su historia aparezca en la Biblia; aunque lo cierto es que en ella apenas se dan detalles sobre los Santos Reyes, los Magos de Oriente, los Sabios de Oriente o simplemente los Reyes  Magos, como vulgarmente se les conoce.  Ni dice  que sean tres, ni que sean reyes. Empezamos bien, ¿eh?.

La única referencia que tenemos la encontramos en Mateo 2:1-12, en uno de los textos que forman parte del Nuevo Testamento, que dice:

«Unos Magos  que venían de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando»:

¿Dónde está el rey de los judíos recién nacido? porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo».

También lo anuncia la «Torah», el libro sagrado para todos los judíos, tanto para los de la diáspora como para los de la propia Judea, con estas palabras:

―«Y tú, Belén, Tierra de Judá, no eres, ni mucho menos, la menor entre las ciudades principales de Judá; porque de ti saldrá un Jefe, que será pastor de mi pueblo, Israel». Los Reyes Magos, podrían ser unos eruditos procedentes de Oriente, probablemente de Persia, donde, mucho antes, había surgido el estudio de las estrellas en su deseo de buscar a Dios.

La referencia a una  estrella en el Oriente puede ser simplemente una alusión a la navegación astronómica, y es que para recorrer grandes distancias, los Reyes Magos se guiaron mirando al  cielo.

El verbo «orientar» proviene precisamente del concepto de Oriente.

Para muchos, los Magos de Oriente, como se les conocen también a los Reyes , siempre serán eruditos venidos de Persia, India y Arabia, que llevaron oro, incienso y mirra como ofrendas a Jesús, después de que una estrella poderosa los llevara hasta Belén.

El oro de Melchor era regalo solo para reyes, y Jesús era considerado el Rey en la tierra; el incienso de Gaspar tiene un carácter divino y se utiliza en el culto en los altares; y finalmente, la mirra de Baltasar se dice que presagiaba sus futuros padecimientos.
Para despejar dudas?, en el cuarto capítulo del libro «La infancia de Jesús», de Benedicto XVI (el Papa Emérito),  se afirma que «Los Sabios de Oriente» llegaron de Tartessos, primera civilización de Occidente que se desarrolló en el triángulo formado por las actuales provincias de Huelva, Sevilla y  Cádiz.

Pero para los niños que cualquier cinco de enero  durmieron con un ojo abierto y otro cerrado,  pueden que crean que los Reyes Magos: para unos,  eran  los padres, para otros, los abuelos.

Aunque su nombre no aparezca en la Biblia, la leyenda también dice que hubo un «Cuarto Mago» procedente de Chipre que se llamaba Artabán.  No llegó a  Belén porque en el camino, ayudó a un joven que se encontraba malherido tras haber sufrido un robo, y cuando quiso volver con los otros tres se perdió al equivocarse de estrella. Artabán  hoy día es conocido por ser el personaje del cuento navideño  (El otro Rey Mago), escrito  por Henry van Dyke, teólogo presbiteriano estadounidense.

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Melchor, era el más viejo de los tres Reyes, suele estar representado como un hombre de edad avanzada de cabello y barba blancos. Se presentó en Belén montando un camello bactriano, de dos jorobas en la espalda, cúmulos de grasa que le son de gran utilidad cuando no encuentra agua ni alimento suficiente en el desierto.  Este hombre alto,  entregó como ofrenda al  niño, «oro» como símbolo de la realeza de Cristo.

Este metal simboliza la pureza, y al  formar parte de los metales nobles,  tiene las propiedades que se le atribuyen a este grupo: no se oxida, es inalterable en el tiempo, resiste a los ácidos, y es dúctil y maleable.  Nos dejó  a los 116 años.

El Rey Mago Gaspar, era el más joven de todos, tenía  el pelo oscuroy se presentó en el portal de Belén a lomos de un caballo árabe. El caballo árabe es la raza  más antigua del mundo, siendo el origen  de la mayoría de los  actuales de caballos.

Hace unos años, muchos niños se lo pasaban en grande, cuando oían el poema de Gloria Fuertes sobre los Reyes Magos, titulado «El camello cojito» :

«El camello se pinchó. Con un cardo en el camino. Y el mecánico Melchor. Le dio vino. Baltasar fue a repostar. Más allá del quinto pino. Acercándose a Gaspar, Melchor le dijo al oido:

Vaya birria de camello que en Oriente te han vendido».

Como regalo Gaspar llevaba «incienso». El aroma del incienso se considera una ofrenda a Dios, y una forma de atraer bendiciones y protección divina. Su fragancia se asocia con la elevación de las oraciones al cielo, y ya se utilizaba en aquellos tiempos para el culto en el Templo. Gaspar murió a los 109 años.

Por último, Baltasar, originario de África y de tez negra, llegó hasta el portal de Belén con  una forma peculiar de trasladarse, ya que lo hacía sobre un elefante africano. Este elefante se distingue del asiático por ser más grande.  Obsequió al niño Dios con «mirra»,  símbolo de la naturaleza humana del Señor. La mirra es un perfume que se utilizaba para ungir los cadáveres, y es una muestra de la muerte de Dios  por la verdad.

Dicen que Baltasar  murió a los 112 años.

Una vez acabada la ofrenda,  los «Magos»  regresaron a sus países por distinto camino del que vinieron, a fin de burlar al sanguinario Herodes. Emilia Pardo Bazán nos lo relata en su precioso cuento «Visión de los Reyes Magos»:

― «Es de noche: la estrella no los guía ya; pero la luna, brillando con intensa y argentada luz, alumbra espléndidamente la planicie del desierto. La sombras del camello, caballo y elefante se agigantan sobre el suelo blanco y liso, y a lo lejos resuena el cavernoso rugir de un león».

 

Pasados los años, los «Sabios» se convirtieron al cristianismo y fueron bautizados por Santo Tomás, posteriormente fueron ordenados obispos, y se sabe que padecieron martirio en el año 70 d.C.

La tradición sitúa el martirio de los Magos en la ciudad de Sebaste de Armenia, en la región montañosa del Cáucaso entre Asia y Europa.  Allí fueron crucificados  cabeza abajo por órden del rey Abgan.  Sus cuerpos fueron enterrados en un único sarcófago que estuvo escondido, hasta que en el siglo IV  Santa Elena, la madre del Emperador Constantino el Grande, en su peregrinación a Tierra Santa lo encontró en tierras de Saba (hoy Yemen), y lo trasladó  a Constantinopla,  por entonces  capital del Imperio Romano.

Más tarde, San Eustorgio visitó al Emperador para que aprobara su nombramiento como arzobispo de Milán. Constantino II hijo segundo de «El Grande» además de aceptarlo, le entregó como obsequio las reliquias de los Reyes Magos, que hasta entonces habían permanecido en Santa Sofía,  antigua basílica cristiana de Constantinopla, posteriormente convertida en iglesia ortodoxa,  hoy en  mezquita símbolo de la ciudad de Estambul  y obra maestra del arte bizantino.

En Milán, el sarcófago se colocó en la capilla dedicada a los Reyes Magos, y allí permanecieron hasta 1162, cuando Federico Barbarroja saquéo la ciudad, llevándose las reliquias como parte del botín. Años más tarde se las donaron al arzobispo de Colonia, y desde entonces, las reliquias de los Tres Reyes Magos se encuentran en una arqueta gótica triple, cubierta de plata dorada. En su tapa tiene esculpida una estrella y la incipción: «Sepulcrum Trium Magorum». Es el relicario más grande  del mundo occidental y se encuentra detrás del altar mayor de la Catedral de Colonia en Alemania.

 

Hasta aquí, lo que dice la historia y la leyenda referente a los Reyes Magos, en los que creo desde siempre, y es que:

«Es la fe que las hace verdaderas, no las reliquias las que hacen verdadera la fe».

..Y saltando al galope más de 2000 años,  hoy nos encontramos con la costumbre pagana de los regalos, este año muchos de ellos van destinados a algunos de nuestros políticos, …me lo contó en pleno desierto, un paje chivato de la caravana, y así os lo cuento  a vosotros:

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A Íñigo Errejón. Ex portavoz de Sumar. Por cínico y asqueroso,  «una muñeca inflable». Y es que su falsedad, además de sorprender, ha causado rabia y un profundo dolor punzante. Tenían el zorro en el gallinero y encima lo protegían.

A  Óscar Puente. Ministro de Transportes.  «Un bozal» para que no nos  muerda el dóberman que lleva dentro cuando aparezca la  flebectasia de su vena yugular. (Perdón por el palabro). Sin duda es uno de los que más han contribuido al encabronamiento (perdón de nuevo) de la política en España.  Es usted el mayor vendedor de humo de la historia. Aprenda a dominar su agresividad y los improperios con los que pretende excusar una mala gestión. La suya.

A  Gabriel Rufián. Portavoz de ERC en el Congreso, distante y distinto, siempre tan chulito como un gitano señorito, «Nuevas ocurrencias» para entretener a sus señorías, como primer bufón del hemiciclo que es. Nuevas habilidades cómicas en pantomimas y representaciones histriónicas o burlescas,  destreza en acrobacias, malabarismos y otros juegos.  No puedo entender como este macarra de la calle haya pasado a ser uno más en el Congreso.

A  María Jesús Montero. Vicepresidenta del Gobierno. «Un vale a canjear por unas cuantas sesiones», para que aprenda a aplaudir; le recomiendo  los palmeros que acompañaron a Peret, el maestro de la rumba: El tío Toni (el de las gafas), el tío Joanet y el tío Huesos. Y es que tiene que evitar que cuando hable el presidente, usted babee de alegría, agite las manos, salte en el escaño, y  vaya de risotada en risotada,  pareciendo que está en el circo.

A  Pilar Alegría ¿ Ministra de Cultura?  «Un diccionario». Para que se olvide de sus frases, que son patadas  a la RAE de la Lengua como: «Contundencia cero» con los asesinos de los guardias civiles en Barbate, o esa otra de: «están diciendo insultos y soeces», mezclando sustantivos y adjetivos. Cada vez que tengo la oportunidad de verla o escucharla, lo dejo y cojo un libro o veo una película (A ser posible no española).

A  Francina Armengol.  Presidenta del Congreso de los Diputados «carbón, mucho carbón». Suspender el pleno «por solidaridad» y, a continuación, solo por su decisión, mantener la votación para poner en marcha la ocupación partidista de RTVE, es pura hipocresía.  No suspender la actividad parlamentaria ese día de luto por el horror que arrasó a la Comunidad Valenciana y también a otras tierras de España, es una canallada. Se conoce que como los diputados no tenían que achicar agua, sobrepusieron   sus intereses políticos a los gestos de aflicción de media España. Márchese a la farmacia  de Inca a vender aspirinas, y deje de envenenar a la mayoría de españoles. Márchese, esto le viene muy grande. Y si vuelve a ver al Papa, vístase según el protocolo del Vaticano: Las mujeres que asisten a audiencias privadas papales deben usar mangas largas, ropa formal negra y un velo o mantilla negra sobre sus cabezas. (El llamado «Privilegio de blanco», es una gracia concedida a las reinas católicas y a las consortes de los monarcas católicos, gracias al cual pueden vestir de blanco en una audiencia con el Papa católico).

A Yolanda Díaz. Vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de hecho de Sumar. «Un poco de seriedad», en su rostro cínicamente siempre sonriente, incluso como ahora intentando tapar el caso Errejón, por usted de sobra conocido, mientras que en la coalición, en Madrid que no en Valencia, se afanan en achicar agua,  e intentar una recomposición que, como nadie oculta, será lenta y dura. Y encima, en vez de pedir perdón, muerden. Sus lágrimas en vez de barro, son de cocodrilo. Su feminismo nunca alcanzará grandes metas si solo llena las calles de morado cuando la agresión procede de la derecha. Confiar en su sonrisa , es tan ingenuo y tan peligroso como darle la mano a un pistolero zurdo.

Teresa Ribera Rodríguez . Actual Vicepresidenta Tercera del Gobierno y Ministra para la Transición Ecológica. «Un poco de dignidad» pues  desde que la nombraron para su elección como Vicepresidenta de la Comisión Europea, tiene volcado su futuro en Bruselas, pero aquí se la considera  responsable en primer grado del desastre de Valencia. Hubiera sido mas ético y digno que hubiera dejado su asiento en Moncloa  hace ya meses. Pero, ¡cuánto les cuesta dejar un cargo sin tener garantizado otro similar!.

Da la sensación que las ratas empiezan a abandonar el barco,  se respira ese ambiente, donde  se intuye que algo esta a punto de acabar.

A  Begoña Gómez Fernández.  Esposa del presidente del Gobierno. «Un  título universitario oficial». Los títulos de centros privados no tienen valor para sus pretensiones, como últimamente  está comprobando. No mienta más por favor, y devuelva a la UCM (Universidad Complutense de Madrid) lo que no es suyo, la aplicación informática que  patentó a nombre de su empresa. No puede estar al frente de una cátedra, sin ser licenciada universitaria.

Usted no es presidenta, no forma parte del Gobierno, tampoco pertenece a ninguna institución del Estado, ni tiene responsabilidades oficiales recogidas en ley alguna ni en la Constitución, por lo tanto como cualquier ciudadano, está obligada a cumplir con los requerimientos de la Justicia, y no escudarse con los «viajes oficiales» cuando la citen los jueces. Cuando hay indicios claros de conductas dudosas, resistirse a dar cualquier tipo de explicación es una táctica, contraria a la transparencia, que solo sirve para alentar sospechas.

A Pedro Sánchez. Presidente del Gobierno de España. «Un sillón» idéntico al que tiene pegado al culo en La Moncloa, para que se lo lleve a su casa, junto al colchón que trajo, y nos deje tranquilos de una vez. No es mas grande quien mas sitio ocupa, sino quien mas vacío deja, y usted no  dejaba vacío nada; se hizo dueño de todo, «el puto amo», y sin embargo,  todo lo dejará lleno de: mentiras, traiciones, deudas, divisiones, odios, envidias…, ¡que han  destrozado a España!. Para nuestra desgracia,  sabemos que será difícil echarle, pues cuando un tonto coge un camino, si el camino se acaba, el tonto sigue.

Usted es el verdadero maquinista de la «máquina del fango», aunque hoy se ría de todo, y le quede el Falcon, pero ahora no le valdrán las visitas haciendo promesas que luego no  cumplirá, como pasó en Lorca y en La Palma.

Como sé que le gusta tanto, también le traerán un «balón de baloncesto», y  le propongo, junto a su amigo Zapatero, que en los próximos Juegos Olímpicos de Los Ángeles en Estados Unidos, participen con el Equipo Olímpico de Refugiados, junto a rusos y bielorrusos, sin bandera ni himno, seguro que estarán en su ambiente.

Usted, su mujer y su hermano David «alias Azagra», ¡Joder, qué tropa! que dijo Romanones. (El hermano de Sánchez utiliza el apodo artístico de David Azagra, de forma que no se le pueda relacionar con el líder del PSOE y jefe del Ejecutivo).

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Que mala suerte hemos tenido con muchos de nuestros políticos, pandilla de «ninis»,  por ellos tenemos una sociedad civil desorganizada, para que nadie les haga sombra claro. ¿Cuando tendremos unos gobernantes que se anticipen a los problemas? O seguirán esperando plácidamente a que les lleguen las peticiones. Se creen dioses, cuando no son más que ciegas ratas.

Señores del Gobierno, como hoy no tengo más tiempo para perderlo con ustedes que nada me aportan, les dejo,  pues prefiero estar solo que mal acompañado.

Menos mal que tenemos estos Reyes,  con ellos me quedo, y no me refiero a los Magos, sino a los nuestros que son los únicos que siempre están donde deben estar. ¡Que lejos queda cuando se decía!:

―«Ni el Papa beneficio, ni el Rey oficio»

En Valencia, por supuesto que tenían que estar allí. Es más: creo que han hecho historia, mientras otros se perdían huyendo en medio de la histeria.

La maldita  riada de agua manchada de muerte, con tantas barreras como encontró, no alcanzó el mar, con lo que el gran desastre hubiera sido menor, por lo que me pregunto como  Rafael Alberti:

 

¿Quién monta el caballo, de espuma azul de la mar?

De un salto, quiero cabalgar la mar,

 ¡Amárrame de tus cabellos, crin de los vientos del mar!

 De un salto, quiero ganarme la mar.

 

Yo, como todos los años, aquí estoy esperando algo de los Reyes Magos. Sacaré del baúl de los recuerdos  las botas altas de montar a caballo, bién limpias,  las pondré en el balcón al lado de los zapatos de toda la familia,  de los cubos con agua y  pienso para los animales, y de unas copitas de licor con algo de turrón para los cansados Reyes Magos.

Que sus Majestades me traigan lo que quieran. (Más calcetines no, por favor)

A pesar de toda la tecnología de hoy, esta tradición  perdura en el tiempo, y no me queda más remedio que acostarme pronto, pues aunque algunos digan que nunca  sucedieron, para mi existirán siempre.

¡A DORMIR, QUE LLEGAN LOS REYES MAGOS! 

¡FELIZ NAVIDAD!.

Zaragoza diciembre 2024.

Blog: generaldavila.com

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo

Publicado hoy (22-XI-24) en el Diario La Región de Orense. General Dávila

https://www.laregion.es/opinion/autor/50949/rafael-davila-alvarez/

MI SALUDO MILITAR. General Dávila

Bn6tvKDIQAARYGQ“El saludo militar constituye expresión de respeto mutuo, disciplina y unión entre todos los miembros de las Fuerzas Armadas…

Se efectuará por el de menor jerarquía y será correspondido por el superior. Entre los de igual empleo el saludo se practicará de acuerdo con las reglas dictadas por el compañerismo y la buena educación”.

Esto dicen nuestras Reales Ordenanzas. Se cumple con gusto y se imita con frecuencia. No es un gesto de subordinación que se realice para dejar claro quién manda. El saludo es mucho más. Encierra hermandad, compañerismo, disciplina y unidad.

Sus orígenes son conocidos, aunque hay distintas versiones.

Como signo de amistad y paz que se manifestaban los hombres de armas al encontrarse levantando la mano derecha indicando no portar arma en ella.

Como signo de cortesía y de estima cuando los caballeros se descubrían antes del combate  llevándose la mano derecha a la altura del yelmo mostrando la cara al adversario.

Hay otro antecedente más cercano a nosotros. En el siglo XVII existía la costumbre de recordarse, entre oficial y soldado siempre que se encontraban, la obligación que habían contraído de fidelidad y lealtad al monarca y a la fe católica. Se expresaba volviendo a hacer el gesto cristiano del juramento que habían hecho sobre los colores del Regimiento: levantar la mano derecha hacia el cielo, índice, pulgar y corazón (representando las tres personas de la Santísima Trinidad) ampliamente separados.

Era una forma de recordarse mutuamente su común ideal, sin ser, en aquella época, signo de respeto o subordinación. Este es, a mi juicio, el origen del saludo actual. De ahí también la forma de ejecutarlo, “consiste en llevar la mano derecha a la prenda de cabeza” ya que al levantar la mano hacia el cielo los dedos rozaban el borde de la prenda de cabeza y no solían pasar de ahí. El ejército polaco es el único que todavía conserva este modo de saludar con los dedos.

Ese es el sentido del saludo, el recuerdo de la misión y del ideal común, del juramento que los une a la bandera a la cual sirven.

Decía nuestro reglamento: “Es la mirada lo que da al saludo su valor real; el inferior debe mirar francamente a su superior a los ojos”. Estoy aquí, fiel, dicen los ojos del soldado. Cuenta conmigo, responden los del oficial.

Unidad, hermandad, poder contar uno con el otro; ser lo mismo y estar dispuesto a morir por la misma causa. Ese es el verdadero sentir del saludo militar y por tanto grave falta no realizarlo o no responder al mismo.

Todos los ejércitos lo imponen con firmeza y entre ellos se respeta e intercambia. Es el culto a la caballerosidad y al honor militar de cualquier soldado.

En la Legión se dice con sentido del humor que “a todo lo que se mueve se le saluda y lo que está quieto se pinta de blanco”. Mejor pasarse que quedarse corto.

Y es en la Legión donde he encontrado la mejor expresión del saludo militar:

El saludo del legionario es el más enérgico, el más airoso y más marcial que pueda

desearse. Espera impaciente a que llegue el Jefe a su altura, y en el momento debido

levanta la mano, que clava en la gorra, mirándole al mismo tiempo.

La mirada brilla con fiebre, es fija y recta a los ojos del mirado. Es también de

ofrecimiento interrogante para su Jefe; dice: «Mándeme”.

Algo más que un gesto de cortesía. Es un austero gesto que encierra la regla fundamental de esta hermandad militar, guerrera y heroica: la unión entre todos sus miembros en la entrega al servicio de la Patria.

Con ese hondo significado les envío mi más enérgico saludo.

General de División (R)

Blog: generaldavila.com

 

Hoy Directo sobre «Tensión en Guerra de Ucrania» Lo nuclear. Por General Dávila

VALENCIA: SOLEDAD Y ABANDONO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La catástrofe ha terminado lo que descorre el velo que oculta toda la tragedia. La de miles de ciudadanos que inician un calvario en la soledad administrativa y la lenta pero implacable llegada del olvido. Todo el mundo recordará después del caos lo que han hecho por ti, nadie querrá oír lo que tus has hecho por ellos.

Lucirán pálidas luces de Navidad mientras el escándalo de los portales  se traslada de Belén a los de tantos pueblos sumidos en el intento de un  nacimiento que a ellos no les llega. Luces del escándalo.

La tragedia del pueblo valenciano no es, según parece, de interés nacional, es cosa de ellos y de Mazón que pone a un general al mando visto lo visto. ¿Por qué será? Ni Emergencia nacional, ni nivel 3 de Emergencia, ni nada de nada. ¿Hay Estado? No. Discuten presupuestos, reparten el dinero por  el mundo como si de ellos fuese y abandonan Valencia que solo se les ocurre ponerla manu militari. De general a general, de activo a retirado, de Estatal a Comunitario, de presente a pasado, del dolor al olvido: Totum revolutum.

¡Cuidado! Esto era y ha sido una trampa en la que han caído los que creen que la  política es cosa de hombres honrados. Os callasteis, no exigisteis, y ahora estáis solos mientras otros solo esperan, saben que llamareis, que solos no podéis.

Los militares no manejamos bien estas estructuras políticas y aunque cada día las tenemos más cerca de la nuestra propia, siguen chirriando las traiciones, los abandonos y las mentiras. Somos hombres para la guerra, no para esa clase de guerra que ahora tiene como generales a políticos sin instrucción ni adiestramiento.

En la milicia se dan órdenes bajo el código del honor, y se cumplen, sabemos donde está cada uno y de lo que cada uno es capaz. Cuando se ordena se sabe a quién, cuántos, cómo y dónde. Nos conocemos todos y sabemos de lo que cada uno es capaz. Aunque cada vez hay más y mayores sorpresas.

La trampa está abierta y es atractiva, de manera que en cuanto entras en ella ya no hay posibilidad de salir.

No habrá dinero. No habrá Estado. No habrá ayuda ni ministerio que se os acerque a echar una mano. Estáis en la más absoluta de las soledades.

Esta reconstrucción, esta apuesta por la seguridad en el futuro, requiere la amplitud del Estado, que sea el Gobierno Central quien asuma el gasto y dirección inicial de una labor tan amplia que escapa a las capacidades autonómicas y a su presupuesto por muchas ayudas que reciba. No es un general al mando la solución. Ni siquiera el Ejército. Ahora empieza otra fase distinta donde el primer soldado es el euro y la artillería es la voluntad de aplicarlo bien. Solidaridad de la Nación española, desde el Estado. Lo demás son parches, o peor: trampas.

Valencia va desde la capital a su pueblos, todos, es una acción de apoyo y reconstrucción en la que debe implicarse toda España, todos sus recursos, un esfuerzo nacional.

Vemos como pasan los días y el escándalo aumenta al compás de la inacción, las acusaciones, incluso amenazas.

No hay una solución militar en la reconstrucción. Al menos no es buena. En zonas de guerra devastadas por la violencia o la guerra lo que los ejércitos hacen es dar seguridad a aquellos que recomponen las infraestructuras y proporcionan los servicios elementales. Cada uno a lo suyo.

Esta guerra es otra, muy política, nosotros no sabemos hacerla ni jamás la ganaremos.

Es el Estado el protagonista obligado, si es que alguien recuerda como está estructurado y para qué.

Valencia no es zona de guerra, sino de paz y armonía, motor de España. Es momento de que volquemos toda nuestra ayuda en ella: de España y Europa. No debe estar sola.

¿Dónde está el Estado?

España desapareció antes de la catástrofe. A la vista está.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

20 noviembre 2024

 

CUANDO NO HAY ÓRDENES SURGE EL DESORDEN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Documento de trabajo hecho sobre la marcha según la información recibida

Las órdenes son la columna vertebral de un Ejército. No ordenar es desordenar y hacerlo tarde o mal es perder la batalla, incluso la guerra.

En la catástrofe de Valencia nunca hubo posibilidad de victoria, aunque es hora de preguntarnos si esta lucha contra la naturaleza pudo afrontarse en mejores condiciones. Va siendo momento del análisis aunque todavía no se haya resuelto la mayor parte de las tragedias personales. La Administración es lenta y desmemoriada y por ello creo necesario antes de que pase demasiado tiempo pensar en voz alta y enumerar aquello que desde el frío análisis pueda servir para próximas, que las habrá, tragedias. Nunca hablaremos de victorias porque después de una batalla perdida nada hay más triste que una ganada. Aquí siempre se pierde. ¿Pero se pudo y puede hacerse algo más y mejor?

La actuación de las Fuerzas Armadas ha sido impecable, dando un ejemplo de lo que significa «cumplirá su deber, obedecerá hasta morir» y «no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos». Ese espíritu del Credo de la Legión, hoy base de la formación y actuación de nuestros soldados, resume el sentir de todos y cada uno de ellos.

Todo funciona bajo un estricto control que se estructura con los mimbres de la obediencia y disciplina bajo una entrega absoluta confiada a la preparación para cumplir con el deber, sea este cual sea, dentro de una cadena jerárquica que funciona con pocas alteraciones bajo las órdenes del mando, órdenes que han de ser claras, que se entiendan, que se cumplan, que cada uno sepa lo que se le pide, y si es posible, por qué se le pide.

Así de sencillo: solo hay que ponerla en funcionamiento con una orden. Esa es la clave. El resto funciona con un rigor y eficacia sorprendente. Incluso ante un problema difícil, cuando no puedes consultar, se confía en la intuición, pues cuando se conoce el oficio y se está identificado con él, la intuición te marca el camino a seguir. No hay nada peor que el pánico o la inacción.

El día 29 de octubre a las 15.59 horas la Comunidad Valenciana solicitaba el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Esta unidad, actualmente, no depende operativamente de la cadena de mando militar , sino que lo hace directamente del titular de Defensa, es decir que está fuera de la estructura de las Fuerzas Armadas, actúa como mando independiente, un cuarto mando desmarcado de la estructura de mando: Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD) como Mando operativo, y los jefes de Estado Mayor de los ejércitos y Armada, JEME, AJEMA y JEMA.

A esa hora de ese día un elemento de reconocimiento de esta Unidad de Emergencias se trasladó en minutos a la zona solicitada, Utiel-Requena, y dada la situación la jefatura de la UME decidió enviar 100 soldados que al llegar comunicaron situación de alto riesgo.

El general de la UME hizo uso de sus herramientas como son la Alerta Temprana y el Despliegue Adelantado que le permiten alertar a sus unidades desplegadas en Valencia, Sevilla, León y Madrid. Al atardecer, ya cercanas las 21.00 horas la Comunidad Valenciana solicitó la intervención de la UME en toda la provincia de Valencia. La noche del día 29 de octubre no hubo más presencia militar en la zona y fue cuando se activaron elementos exclusivamente de la UME, no otras unidades militares, para trasladarse a la zona de la catástrofe. Próximo al amanecer del día 30 se enviaron las instrucciones de coordinación para que las unidades de la UME desplegasen sobre puntos concretos del terreno. Lo hicieron cerca de 1200 soldados de Emergencias con su material específico y 2 de sus helicópteros.

La Directora General de Emergencias y Protección Civil se encontraba volando hacia Brasil.

A estas horas y dada la magnitud de la catástrofe desde la jefatura de la UME se empieza a solicitar ayuda a los ejércitos que según el jefe de la UME directamente él lo solicita al JEMAD y JEME,s. Esta ayuda en principio se limitó a varios helicópteros que se incorporaron a las labores de búsqueda, rescate y transporte además de un equipo de coordinación aérea.

El día 30 de octubre es la Unidad Militar de Emergencias la que sigue actuando y llevando el peso de la actuación militar sin que todavía se haya producido intervención de unidades pertenecientes a la estructura de los ejércitos, salvo los mencionados helicópteros. Están trabajando en la zona alrededor de 1200 soldados de la UME con sus medios más el apoyo de los helicópteros.

Así llegamos al día 31 de octubre sin variaciones al margen de las que suponemos que con toda seguridad tomaron los jefes de los ejércitos alertando a sus unidades por si se ordenaba su intervención. La situación no era para menos.

En ese momento muchos no damos crédito a lo que veíamos y escuchábamos. Era evidente que la situación se había desbordado y los servicios civiles de emergencia e incluso la UME eran insuficientes para controlar aquel escenario caótico. Solo había una solución que había que tomar con urgencia:  la intervención de los ejércitos. Era cuestión de vida o muerte.

Ante la urgencia ese día 31 a las 18.30 horas publico en este blog  un llamamiento por si alguien lee: «No hace falta ser muy listo para darse cuenta de la necesidad de desplegar unidades militares en ayuda de la población y su infraestructura en las comunidades afectadas por la tormenta llamada DANA. Hace falta alguien que mande y ponga tranquilidad y eficacia en tanto desastre.

Desde un principio, como toda la vida se hizo, las unidades convencionales de los ejércitos, por número y organización, son las que pueden mantener calma en la tragedia, llegar a los recónditos lugares, retirar, desescombrar, organizar una situación caótica. No sé a qué esperan cuando tanta prisa se dan  para enviarnos fuera, al extranjero.

Esto se hizo siempre, pero de un tiempo a esta parte parece que lo militar es mejor desmilitarizarlo. No es momento de discusiones políticas, tiempo habrá, pero suenan demasiadas voces irresponsables ofreciendo lo innecesario ahora y que en lugar de dar tranquilidad exacerban a la gente que sufre. Siento no tener edad para ponerme al frente de un pelotón, pero les aseguro que los únicos que pueden acelerar los tiempos y aliviar los sufrimientos son las unidades militares que cuentan con el personal idóneo, los medios, el talante, las ganas y la eficacia.

Den las órdenes y desplieguen las unidades militares necesarias si quieren llevar alivio y tranquilidad a la zona. Siempre se hizo así y la historia habla del alivio y el sosiego que produce la presencia de un soldado.

¿Por qué no se hace? ¿A qué esperan?

Esto es una guerra con graves consecuencias. Mientras más tarden peor. No digan que no se les avisó».

De inmediato me llegan noticias: 500 militares más se sumarán mañana (ya día 1) a los 1200 desplegados en la zona. Son las 19.15 horas del día 31.

Más de 48 horas desde el comienzo de la tragedia.

Informan que ha sido muy doloroso ver que pese a que lo han ofrecido la Generalitat Valenciana «les relegó a Utiel. Ahora quieren al Ejército».

Todo queda dicho. ¿Después de 48 horas? Cuesta creerlo y la impresión que recorre las unidades es de que llegan tarde. Es una Emergencia nacional, es necesario un mando único, una coordinación que no hay. Lo que se encuentran no es una emergencia, sino una catástrofe comparable a una guerra que ha desolado población e infraestructura. Ya no hay enemigo a quien batir, sino destrucción y muerte, solo queda ayudar en lo que se pueda y levantar el ánimo en medio de la desolación que a cada minuto se transforma en indignación.

La tragedia sigue. Ahora hace falta comprobar minuto a minuto lo ocurrido y asumir responsabilidades, pero sobre todo poner soluciones que no sean culpar al cambio climático cuando los muertos ya no pueden preguntar ¿por qué?

Nivel 3, Emergencia nacional, mando único, coordinación al más alto nivel. Cuantas preguntas a las que responder. ¿Política o ayuda?

Desde el punto de vista militar es necesario un juicio crítico y extraer las lecciones aprendidas: se ha llegado tarde. Otro porqué. Grave.

Sin ánimo de reproches es evidente que la situación estuvo en manos políticas y la Administración no hizo uso de las capacidades disponibles. Es de esperar que fuese error u omisión sin mala  intención porque desde un principio se vio la gravedad de los hechos y la misma emergencia civil o militar se vio desbordada y sin capacidades para enfrentarse a aquel monstruo.

Lo militar estaba expectante y dispuesto. Seguro que avisaba y alertaba.

Hay que revisar los protocolos de actuación de la Unidad Militar de Emergencias, su dependencia y mando que debe integrarse urgentemente en la cadena de mando militar. Hay un mando operativo militar que todo lo coordina y esta es la ocasión. No estaría de más revisar los planes y métodos en emergencias y traer a colación los que durante toda la vida se llevaban  a cabo desde los mandos regionales antes de crear la UME.

Cerca de 8000 soldados en la zona de la catástrofe más los apoyos obligados que deben prestar a sus tropas los Cuarteles Generales de los ejércitos requieren un esfuerzo operativo y logístico que habrá que analizar y que desde luego no se mandan desde la estructura de una unidad de emergencias. No es la vía telefónica la solución, sino la previsión de los apoyos y el mando único y coordinado de toda la estructura militar bajo su cadena de Mando operativo. La coordinación de algo tan grave se escapa no solo a una unidad de emergencias  sino también a su mando y Estado Mayor. Esto no es una emergencia, sino una devastación como en la guerra.

Se ha puesto en tela de juicio la coordinación de las administraciones, que muestran su agotamiento y colapso, la mala intencionalidad política, pero también es manifiesto que hay fallos en la actuación militar y no precisamente por los ejércitos, su Mando y sus unidades, que han demostrado sus capacidades y entrega absoluta más allá de su deber, sino por la injerencia de la política en el mando militar.

Es hora de asumir responsabilidades políticas con la honradez que requiere aceptar haber sido incapaz de dirigir y coordinar  la reacción a una tragedia para la que en teoría estábamos preparados. Sumidos en el caos.

«La negligencia individual provoca un perjuicio colectivo, y la diligencia propia produce un triunfo colectivo» (Alejandro Magno).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

18 noviembre 2024

Blog: generaldavila.com

 

 

ANECDOTARIO MILITAR: HUMOR E INGENIO (General de División Rafael Dávila Álvarez)

MILICIA Y HUMOREn la milicia el humor ha sido en numerosas ocasiones una forma de expresar con aguda crítica situaciones que no podían tener otra forma de expresión que la fina burla de la ironía. Lo dejó plasmado el General Bermúdez de Castro en su antológico libro «MILICIA Y HUMOR». El humor, la anécdota como arte, historias convertidas en historia.

La vida militar está llena de anécdotas, unas veces divertidas y amables, otras duras, desgarradas, pero todas, al haber sido compartidas, el tiempo las ha transformado en entrañables recuerdos.

He contado en la prensa y en el blog varias de ellas y para facilitar su lectura he creído conveniente agruparlas en un único artículo.

No tengo la menor duda en empezar con la del legionario que fue capaz de conversar con Franco con mayor habilidad que este en Hendaya. Venía el Caudillo de una cacería en Jaén cuando, en un alto técnico en Despeñaperros, le avisaron de la presencia de un individuo que insistía en saludarle porque había sido legionario suyo en Ceuta y aseguraba conocer mucho a SE. Franco no tuvo inconveniente, es más, le reconoció al instante, haciéndole pasar un momento al interior del coche. El Caudillo se interesó por su vida y al final de la conversación se ofreció a prestarle ayuda si algo necesitaba. El astuto legionario nada pidió para él, pero sí para un íntimo amigo de la zona que era guardia civil y que al ser de Melilla, donde tenía a su familia, se encontraba muy decaído. Tomó nota el Ayudante y al poco tiempo el guardia salió destinado a Melilla para su sorpresa y estupor ya que nada tenía que ver con aquella ciudad . El legionario, consumado cazador furtivo, se quitó de encima al guardia civil antes de que acabase detenido ante la persecución a la que le tenía sometido.

Doy fe de la anécdota contada por vía directa del que la presenció.

Ser piloto requiere unas condiciones que deben ser revisadas periódicamente para obtener el correspondiente certificado de vuelo. Un General del Ejército del Aire acudió a su reconocimiento habitual y se encontró con el diagnóstico del oftalmólogo:

– Mi General, lo siento pero vuecencia no ve muy bien. No voy a poder firmarle el certificado.

El General sin inmutarse le contestó:

– Mire usted Capitán si veo bien, que le veo a usted destinado en Villa Cisneros.

Asunto resuelto.

Quizás esta anécdota tenga que ver con aquél piloto que en un Junkers regresaba a Tánger después de haber dejado en Sevilla a un grupo de legionarios durante los comienzos de la Guerra Civil.

La tripulación se reducía al Capitán piloto y mecánico. Al empezar a notar fallos en el avión el Capitán le ordenó al mecánico que fuese a por los paracaídas. La situación cada vez se agravaba más; pasaba el tiempo sin que el mecánico apareciese por la cabina. Los gritos del Capitán debieron oírse en tierra y al fin acudió el mecánico, eso sí, con su paracaídas ya puesto.

– ¡¿Qué pasa con los paracaídas?!

Rotunda respuesta:

– Mi Capitán es que el suyo no aparece por ninguna parte.

Al final no fueron necesarios. Sin comentarios.

Las Academias militares son el lugar donde más anécdotas se concentran. A modo de muestra contaré la del Comandante profesor, gran persona, que por un accidente en unas maniobras había perdido la audición. Los cadetes, ante la sordera del profesor, solían solicitar permiso para entrar en clase con cierta maldad cambiando la reglamentaria frase: «¡¿Mi Comandante, da usted su permiso»?!, por:

07 AGM Uniforme Gris 1943 Postal Salas– ¡¿Mi Comandante me compra usted un piso?!

– Pase, pase… Caballero.

Respondía siempre amablemente el profesor.

Pero en cierta ocasión la contestación del Comandante fue una desagradable sorpresa para el Cadete de turno.

– ¡¿Mi Comandante, me compra usted un piso?!

– Sí Caballero, como no, pero se lo empezaré a pagar cuando salga usted de corrección (especie de calabozo donde se cumplían los arrestos más graves).

Se había comprado un sonotone.

No quiero alargarme porque hay para un libro.

Tuve un soldado de Monforte de Lemos que siempre estaba pidiendo permisos para irse a su pueblo. Debía de tener un buen patrimonio en tierras y andaba metido en juicios con su vecino por problemas de lindes. Un día regresó muy contento diciéndome que ya lo había arreglado todo y que no volvería a pedir más permisos.

Después de contarme la historia del pleito le nombré Cabo.

Mi querido soldadito durante el desarrollo de la causa consultó con su abogado la posibilidad de enviarle un jamón y buen vino al Señor Juez para conseguir una resolución satisfactoria. El abogado le dijo que ni se le ocurriese ya que el magistrado era muy recto y que iba a ser contraproducente. El juicio se enredó y todos lo daban por perdido, incluso el abogado se retiró del caso.

Pasado el tiempo se encontraron soldado y abogado que le preguntó por el resultado del juicio. Su sorpresa fue grande al enterase que lo había ganado.

– Pero hombre, ¿cómo conseguiste ganarlo?

– Pues muy fácil, hice caso de su consejo y le envié el jamón y el vino al Juez, pero a nombre de la parte contraria.

¡Qué bien hice en nombrarle Cabo! Fue uno de los mejores que he tenido a lo largo de mi vida militar. Listo, leal y cumplidor al máximo.

En fin, la milicia escuela de la vida, donde alguno se declaraba joyero de profesión y lo que hacía eran joyos hasta el legionario que en su red social se anuncia diciendo: «director, escritor, cantante, poeta, pintor, actor, compositor, escultor… y ni aún así triunfo, así que ¡LEGIONARIO!». Es textual.

Anécdotas, humor, ingenio. Humor e ingenio requieren la facultad de discurrir; en la milicia suelen ir unidos. La vida sonríe cuando con ingenio se comparte lo bueno y lo malo.

Es parte fundamental de la milicia: compartir.

Espero haber compartido con ustedes una sonrisa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Félix Torres Murillo Coronel de Infantería DEM (R.)

COSAS DE LA GUERRA CIVIL. JOSÉ MARÍA PEMÁN RECHAZA LA COMISIÓN DE CULTURA Y ENSEÑANZA DE LA JUNTA DE DEFENSA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El 18 de septiembre DE 1936 don José María Pemán había dirigido carta a su buen amigo, el general Dávila: «Hace unas horas que hablé con Vd. por teléfono. Poco después recibí noticias del general Varela que me urgían la marcha al frente de Madrid, donde quedé de acuerdo con él para ser testigo y cronista de las últimas operaciones y entrar cuanto antes en la capital para gritarle a España, por la radio, la gran noticia.

Por esto le pongo esta carta: por si en ella, dada la premura de tiempo evito el tener que desviar mi viaje hasta Burgos, lo cual retrasaría mi llegada al frente de Madrid, sin perjuicio, naturalmente, de que si a pesar de estas letras, Vd. quisiere hablar conmigo, no tiene más que ponerme un telegrama que, dado que tardaré aun en salir unos cuatro días, llegaría a tiempo de que yo obedezca y pase por Burgos antes de mi ida al frente… ». El señor Pemán había sido nombrado Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza y en esta carta se excusaba de aceptarlo:

«Ante todo me preocupa que pueda Vd. creer cuanto le dije por teléfono -y ya había adelantado en Salamanca a Nicolás Franco– era producto de una falsa modestia o mero deseo de esquivar trabajo. Esto último no creo lo pensara Vd. pues entre viajes, conferencias, discursos y artículos de prensa, difícilmente tengo ahora un minuto que no sea empleado en trabajar para esta gloriosa Causa. Mi suplica de ser eliminado del cargo oficial que, haciéndome tanto honor se me ofrece, nace de un honrado deseo de trabajar en lo que verdaderamente me siento útil y eficaz. Creo sinceramente que la adscripción a un cargo oficial y a una tarea burocrática, anularía casi por completo mi labor de propaganda y exaltación de entusiasmo y formación de espíritu patriótico, sin ventaja para nadie; pues yo, detrás de una mesa en funciones de burocracia y detalles, soy una absoluta nulidad. Creo que en esa labor de propaganda, prensa, oratoria, etc., en la que empleo los dones que Dios se ha servido concederme, no puedo ser sustituido por otro. En cambio en la Presidencia de la Junta de Cultura, sí puedo ser sustituido por muchos con grandísima ventaja. Y esto no es solo por la absorción material de tiempo que lleva en sí un cargo de esta especie, quitándolo para toda otra labor, sino por otras muchas cosas que conozco perfectamente por mi ya larga experiencia de hombre dedicado a estas tareas de creación literaria. Primero, un cargo de esta especie engendra, para el que pretende ejercerlo con responsabilidad y escrúpulo, una serie de preocupaciones que anula el reposo necesario para la creación literaria y artística. Yo estoy como todo español ahora  a la orden. Pero sé positivamente que si me llevan a ese cargo, donde otro puede sustituirme, se me quedan por hacer muchos libros y artículos, obras y discursos que me bullen en el alma que creo serán para bien de España y que ningún otro hará. En segundo lugar, yo sé por experiencia todo lo que me cargo así y más cuando su labor de momento ha de ser la de dura cirugía depuradora merma de libertad, independencia y simpatía, para esa función que, como la mía, exige para su eficacia ser escuchado sin recelos, por la mayor extensión posible de personas. Yo he logrado -y en ello cifro la mayor eficacia de mis actuaciones por España- ser oído y leído, sin recelo ni distingo, por unos y otros en mis propagandas nacionales. ¿No le parece a usted que a un cargo como ese debe de ir los que vayan a seguir con todas sus consecuencias ese camino, en la brecha de la actuación pública, y no yo, que por vocación y eficacia, he de seguir otro camino en la vida, al que solo ha de servir de entorpecimiento el breve tiempo que, provisionalmente, me resignare a estar en el cargo? Le escribo a Vd. con el corazón en la mano y sin otro deseo que el de ser sinceramente útil a España en este y en todos los momentos. Yo creo que mis razones le convencerán, y de todos modos le repito que, si alguna aclaración más desease, un telegrama suyo me haría subir a Burgos antes de ir al frente de Madrid. Mi saludo cordial y mi gratitud de todos modos por la honra inmerecida. Suyo afmo. Buen amigo q.e.s.m. José María Pemán».

Es un documento del que se desprenden no solo la renuncia sino que contiene muchos datos sobre el desarrollo de la contienda y aclara la situación general de la guerra tal y como se veía desde el bando nacional.

Les dejo el documento sin comentar para que sean ustedes los que saquen conclusiones. Hay mucho que concluir.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

SOLDADOS DE ESPAÑA. PIÉ DE FOTO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

La Bandera, el Rey, sus soldados: Allí estaba España; todos los españoles.

El esfuerzo llevado a cabo por nuestros soldados ha sido descomunal en tiempo de generación de fuerzas, sostenimiento del esfuerzo y su mantenimiento. Una cifra cercana a los 8000 soldados se han puesto en pie de guerra para enfrentarse a ese enemigo invisible y poderoso: la naturaleza.

Poco a poco desaparecerán de la zona de la catástrofe sin hacer ruido, igual que llegaron; solo quedará fosilizada la huella de sus botas en un barro eterno que nadie olvidará  porque ellos no formaban parte del sucio lodo acumulado en nubes oscuras, siempre las mismas, siempre fuera de su lugar.

Soldados de España.

Veo la foto esperada. En la Base Principal que el Ejército ha instalado en la Feria de Muestras de Valencia una enorme bandera de España presidía en lo más alto. Allí el Rey se reunía con sus soldados. Uno más. España pura. Sin interferencias, sin reproches. Nadie ha roto la normalidad de una situación que se impone: cumplir con su deber, cada uno el suyo, sin  más, ¡lo fácil que es! ¡lo difícil que le resulta a algunos!

Aquí nadie da un paso atrás, ni hay el más mínimo reproche. Aquí, ahora, luego allá, más tarde en aquel otro lugar. como si uno fuesen mil y mil todos, y todos obedecen a su Ordenanza: valor, sacrificio, honor. Es el idioma que se habla cuando nos asola una tragedia. A algunos habría que mandarlos a esa escuela,

«Ese ejército que ves
vago al hielo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda

sino por la que adquiere

La más principal hazaña es obedecer, a ti mismo, sin pedir ni rehusar, dar, darlo todo, juramento entre cada dos hombres, no abandonar nunca a un hombre en el campo, acudir siempre donde se oiga un llanto, un lamento, un grito de ayuda, de día y de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello, aunque no tenga orden para ello, aunque no tenga orden para ello. Ni fatiga ni dolor, ni hambre ni sed ni sueño. Hacer todos los trabajos, trabajar en lo que te manden, jamás decir que está cansado hasta caer reventado, veloces y resistentes.

Con ellos estaba el Rey de todos, un trozo de cada soldado hecho Rey de España, bajo la Bandera, bajo el único código de honor, sacrifico y verdad de  un soldado: España, los españoles.

Es la imagen que para no empañarla, Bandera, Rey, Soldados, mejor terminar.

Nada más hay que hablar.

El resto es niebla densa que hasta que no desaparezca no reconoceremos lo que esconde.

En la Base Principal del Ejército español: España.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 noviembre 2024