EL REY REINA, AUNQUE NO GOBIERNA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me llegan, con cierta preocupación, los ataques disimulados, muy educados y hasta con hipócrita ironía, que circulan por los mentideros de varios tenedores, incluso en la singular prensa escrita y en la digital, al Rey de España por su actitud; en líneas generales y particulares.

-Que si el Rey podría… -Que si el Rey debería…

Si hace porque hace, si no hace porque no hace.

No sé si todo forma parte de la Agenda 2030 ¿o 2031?: la que conmemorará el Centenario.

Todo esto es muy español donde la Plaza Mayor lo mismo sirve para una misa Pontifical que para el garrote vil frente a la Carnicería.

Claro, les gusta sacar a relucir la diferencia entre gobernar y reinar. Reinar, vienen a concluir, después de adoctrinar, no es nada más allá de bodas y bautizos. Confundidos o no, pretenden que lo estemos nosotros.

No es fácil dominar las honduras de la política cuando la moral ya no es guía de comportamiento de tal forma que incluso puedes ser acusado en un juzgado por ser moralista.

En fin, habrá que explicar que un presidente del Gobierno o, en su caso, de la República, no tiene la más mínima auctoritas ni potestas, sino una limitada autoridad y poder representativo de unos cuantos, más o menos, desde luego nunca de todos, y, en cualquier caso, no es ni se puede erigir en el símbolo de la nación. Mucho menos si lo que siembra y acontece a su alrededor es el enfrentamiento, el permanente insulto, la persecución y el rechazo a media España, incluso a la unidad de la nación a la que debería representar. El caso es que eso hace que se le pierda el respeto cuando él deja de respetar; incluso a su nación. Algo que puede ocurrir y que de hecho está ocurriendo. Será lo que sea, pero no es ni representa a todos los españoles máxime cuando las distancias entre unos y otros son de tal calibre que asustan y amenazan con el enfrentamiento provocado. Él es el único culpable.

El Rey reina, aunque no gobierna. A eso se le llama seguridad institucional alejada de la manipulación política en una nación como la nuestra tan dividida y multipartidista. Significa que gracias a una monarquía constitucional, sin crispaciones, no se permita, con su sola existencia, que la nación sea dividida en nacionalidades equivalentes a naciones. Sin esa seguridad institucional, constitucional, es evidente que la Monarquía no tiene razón de ser.

La Corona es el símbolo de la Nación indivisible e indisoluble. Cualquier maniobra que se haga en contra de ello es también contra la Corona y está claro que sin unidad e indivisibilidad no hay Monarquía que se sustente.

Reinar requiere una habilidad que no todos comprenden ni apoyan y que casi siempre se desconoce ya que el Rey debe manejar el juego de los despachos con silencio, precaución, maestría y una información que pocos poseen. Incluso ni el presidente del Gobierno dispone de ese grado de información y poder institucional, porque les puedo asegurar que en las relaciones internacionales, ante problemas de máxima gravedad, hay una fluida corriente de comunicación e información entre Jefes de Estado que incluso está por encima de los Jefes de Gobierno. Es un mundo muy difícil y delicado del que no todo conocemos, pero sí opinamos. La Corona no es el mundo de los cotilleos ni se alinea a un lado u otro políticamente, sino que reinar es exclusivamente mantener la unidad de España y su prestigio en el mundo nacional e internacional. Cuando ese prestigio nacional o unidad de la nación están en riesgo el Rey no permanece ni quieto ni mudo, aunque muchas veces no percibamos su labor prudente y eficaz. Su gesto y palabras aquél día 3 de octubre de 2017 permanecen por encima del Poder que otros se adjudican y que no tienen.

Hay una política en las relaciones internacionales que está muy por encima de las políticas partidistas de los gobernantes porque no todos gobiernan para y por su nación, sino alguno para y por su prestigio y oscuros intereses. Tan oscuros que se requiere casi un libro para poder hablar de ello.

Reinar es vivir cada minuto del día y de la noche para los españoles y por tanto transmitir esa seguridad Constitucional que hace que la Ley se cumpla y que cada uno esté en su lugar, legislativo, judicial o ejecutivo, y que todo sea por la unidad y la grandeza de España: auctoritas-potestas.

Cierto es que España es a día de hoy un puzle. Algunas piezas andan bailando y sin encontrar su lugar. De manera destacada estas piezas perdidas son: La Unidad, La Corona y la Iglesia.

Se Gobierna contra la unidad de España. La Corona es señalada y provocada, con intención; la Iglesia, desparecida de la sociedad, parece que ya no orienta y no sabemos si reza.

Conviene recordar que esos tres puntos fueron señalados por el historiador Jesús Pabón como los tres grandes errores de Napoleón en España.

Napoleón anda suelto, pero la sabiduría del pueblo español y el buen hacer de la Corona pondrá a cada cual en su sitio. Saldremos de esta pocilga.

No empujen. Todo a su tiempo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

14 marzo 2024

LA BANDERA BLANCA DEL PAPA EN UCRANIA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Su Santidad el Papa Francisco I ha concedido una entrevista entrevista a la Radio Televisión Suiza (RSI), que se retransmitirá el próximo 20 de marzo. Ha sido adelantada por algunas agencias y quiero detenerme en su opinión sobre la guerra de Ucrania a raíz de una pregunta del entrevistador.

-En Ucrania hay quienes piden el coraje de la rendición, de la bandera blanca. Pero otros dicen que esto legitimaría a los más fuertes. ¿Qué opina?

-«Es una interpretación. Pero creo que son más fuertes quienes ven la situación, quienes piensan en el pueblo, quienes tienen el coraje de izar la bandera blanca y negociar. Y hoy se puede negociar con la ayuda de las potencias internacionales. La palabra negociar es una palabra valiente. Cuando ves que estás derrotado, que las cosas no van bien, necesitas tener el coraje de negociar. Te da vergüenza, pero ¿con cuántas muertes terminará? Negociar a tiempo, buscar algún país que actúe como mediador. Hoy, por ejemplo, en la guerra de Ucrania, hay muchos que quieren actuar como mediadores. Turquía se ofreció a ello. Y otros. No tengan vergüenza de negociar antes de que las cosas empeoren

-¿Usted también se ha ofrecido a negociar?

«Estoy aquí y punto. Envié una carta a los judíos de Israel para reflexionar sobre esta situación. La negociación nunca es una rendición. Es la valentía de no llevar al país al suicidio. Los ucranianos, con la historia que tienen, pobrecitos, los ucranianos en la época de Stalin, cuánto sufrieron…”.

Sin duda el mensaje es de hondo calado y tendrá sus consecuencias. El Vaticano siempre tiene mucho cuidado al mostrar su opinión máxime cuando es la voz del Papa. Allí nada ni nadie se mueve sin haber meditado cada una de las consecuencias. La diplomacia Vaticana no da puntada sin hilo.

Estas declaraciones son claves en el momento actual y requieren un análisis minucioso, sin apasionamientos, y con la difícil objetividad que supone afrontar estas palabras que pueden sonar a rendición ante la cruel invasión sufrida por el pueblo ucraniano.

¿Qué significa negociar?: ¿Rendirse? ¿Tirar las armas para que otros las recojan?

¿De qué han servido tantas muertes inocentes?

¿Admitimos la invasión y cedemos ante la fuerza?

¿Ha ganado Rusia? ¿Ha perdido Ucrania? ¿Los Estados Unidos de América? ¿La OTAN?

En mi artículo anterior PAZ O GUERRA. ACABEMOS DE UNA VEZ POR TODAS abogaba por un acuerdo digno y daba las razones que me inclinaban a ello. Eran razones militares fruto del análisis de acontecimientos que se divisan a corto plazo. La misma idea que contienen las palabras del Papa. Claro que yo no soy el Papa y detrás de mis palabras estoy yo solo. ¿Detrás de las del Papa?

Es una declaración sensata la de Su Santidad y, suponemos, avalada por causas mayores, pero que el conjunto desconocemos en profundidad, un aviso profético ante la tragedia; ¿o son una imprudencia, una temeridad?

El Papa nos pone ante una difícil disyuntiva, su rotundidad preocupa y podría afectar a la moral de todo un pueblo y de sus Fuerzas Armadas.

Entregar las armas. La historia demuestra que cuando tiras las armas siempre hay otro dispuesto a recogerlas.

De repente algo ha cambiado. ¿Elecciones? ¿Máximo riesgo ante la posibilidad de una acción que la mayoría desconocemos?

Honda preocupación traen las palabras de Su Santidad. Asusta pensar que Rusia se ha impuesto, ha derrotado las ansias de libertad de un pueblo que se ve obligado a ceder ante el invasor.

Unas veces hay que poner la mejilla. Otras sacar el látigo. No me atrevo a juzgar más allá las palabras del Papa, que tienen luces y sombras. Se abre un enorme debate, ese que lleva rondando las conciencias desde Gilgamesh o la Guerra del Peloponeso. No miren a los militares, ellos no provocan las guerras; es el hombre y sus ansias de poder y destrucción.

Las palabras del Papa no pueden ser otras que la paz.

Lo de la rendición merece una explicación más detallada.

Solo un dato: Europa ha duplicado la compra de armas en los últimos años por la guerra de Ucrania y hoy no hay mayor rentabilidad que la inversión en la industria del armamento.

Todo un negocio. A ver quien se rinde antes.

Recupero la lectura de Tucídides, que recomiendo, Historia de la guerra del Peloponeso y se abre el libro de manera casual:

«Según parece, los hombres se enojan más por ser objeto de injusticia que de violencia, pues lo uno parece que es abusar en condiciones de igualdad, mientras lo otro imposición desde un estado de superioridad».

Rusia, China e Irán realizan un ejercicio militar naval <<Cinturón de Seguridad Marítimo 2024>> en el Golfo de Omán entre el  11 y el 15 de este mes de marzo.

Francia pretende formar una coalición  de naciones occidentales para enviar personal militar a Ucrania.

La bandera blanca del Papa oscurece. Las sombras se ciernen sobre todos nosotros.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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13 marzo 2024

DONACIÓN DE MI FAJA DE GENERAL AL BENDITO SIMPECADO DE LA HERMANDAD DEL ROCÍO DE MÁLAGA LA CALETA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este próximo sábado 16 de marzo donaré mi faja de General del Ejército español al Bendito Simpecado de la Hermandad del Rocío de Málaga La Caleta.

A petición de la Real, Ilustre y Venerable Hermandad del Rocío de Málaga La Caleta depositaré ese símbolo de Mando a los pies de su Bendito Simpecado porque es a Sus benditos pies donde se ha de depositar una vida de servicio cuando Ella ha sido quien marca el Camino, el Rocío de luces, la paz anhelada en la Blanca Paloma.

Es para mi un honor inesperado poder devolver a quien todo me lo ha dado, esa faja de mando que sin Ella pierde su significado.

A Vuestros benditos pies Señora, en Vuestra imagen del Simpecado, devuelvo el mando y me pongo a Vuestras órdenes para empezar el Camino.

Desde los tiempos de Flandes la prenda distintiva de los soldados españoles era una banda roja y la de los capitanes una faja roja ceñida a la cintura, muy ancha en el caso de los maestres de Campo y Maestres Generales equivalentes respectivamente al empleo de Coronel y General actuales, aunque todos ellos llevaban el nombre de Capitanes.

El término «General» tiene su propia historia. Como nos ilustra el general Bermúdez de Castro en su obra Arte del buen mandar español la palabra general aparece en el siglo XVI, pero su significado, sus atribuciones y deberes, son tan antiguos como la guerra. <<Lo mismo que se llama estratego entre los griegos, cónsul con los romanos, duque en los godos, cabdiello en el primer periodo de la Edad Media, condestable en el resto de la Edad Media y capitán al finalizar esta>>.

El capitán y el cabo eran los mandos principales que agrupaban desde las mesnadas a las compañías y posteriormente a las colunelas transformadas en coronelía de donde surgió el coronel.

La coronelía en Italia se dividía en compañías mandadas por capitanes. Fue Gonzalo Fernández de Córdoba el capitán de estos capitanes por lo que para distinguirlo de ellos le llamaron general porque los abarcaba a todos. Me parece que así queda definido, ampliamente aclarado, el significado de general como abarcador, común a todos sus hombres que constituyen un todo bajo el mando del que los abarca: el general.

Por eso suelo decir que ser General es eso: lo más común, algo de todos y al servicio de todos.

Este símbolo del generalato -la faja- se remonta por tanto al siglo XVI y ha sido una característica en los ejércitos españoles hasta nuestros días. Un símbolo que reúne a todos los que forman Compañía o Hermandad.

Para evitar aburrirles saltémonos un poco su historia hasta llegar a 1815 cuando se reguló el uso de las fajas de generales, determinando la forma de las borlas, que casi sin variaciones ha llegado hasta nuestros días. En 1840, las fajas del generalato se clasificaron como de gala y de diario. Las primeras fueron de seda carmesí, en punto de red, con borlas de canelón de hilo de oro, pendientes de un ovoide labrado de oro, con la espada y el bastón cruzados en aspa, bordados a realce o sobrepuestos, y superados con corona en un lado, y en el opuesto, la cifra del monarca reinante; el remate de la mencionada pieza era la corona real. Las de diario, eran iguales, diferenciándose únicamente en que las borlas eran de seda encarnada con la capa exterior de hilillo de oro y sin corona. usaban también los pasadores correspondientes al grado.

En diciembre de 1989 se dispuso que la faja fuese única para gala y diario, de punto de seda encarnada, con borlas de hilo de oro, flecos de seda roja y entorchados de empleo.

Hoy día, la faja roja sigue distinguiendo a todos aquellos militares que por su destacada valía tienen el honor de formar parte del cuerpo de oficiales generales, a los que corresponde también la más alta responsabilidad en la conducción del ejército.

Escribiendo esta reseña recordé aquel proverbio italiano que dice:
“Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja”. La carrera de las armas no es ningún juego, pero el significado del proverbio es aplicable a una vida donde nadie es más que otro si no hace más que otro. No es un juego, es una vida entregada a la Patria España.

Así un día, cuando el símbolo de tu mando, la faja del generalato, duerme encerrada en la caja y alguien te sorprende: «Donásela a la Virgen», a la Señora de las marismas, a la Blanca Paloma, a Málaga La Caleta, a su Simpecado, abres la caja, acaricias la faja y miras tu pasado.

Hecho: ¡A Sus pies Señora! De nuevo al Camino devuelvo el símbolo. Nunca pensé en tanto honor. Acompañar desde Málaga al Rocío, al Simpecado de La Caleta, iniciar otra carrera, convertirme en humilde caminante: ¡Eterno caminante! ¡Camino de Almonte!

La Virgen tiene que llevar faja de gala, Generala de nuestros ejércitos de infantes, la que lleva el verde del campo, flores en sus bordados, árboles de luz que escoltan su camino como buenos soldados.

¡Qué honor tan grande! Caminante me hago, del Rocío, a los pies del Simpecado, Virgen del Rocío, en La Caleta de Málaga, a Tus pies Señora, mi faja de general he depositado, es la de todos mis soldados, los tuyos que nunca dejarán de estar a tu lado.

Será este sábado cuando, en la Málaga legionaria, donaré mi faja legionaria que ha acompañado al Cristo de la Buena Muerte muchos Jueves Santo. Nada se puede pedir más cercano al Cielo y así espero que cuando toque la hora y el centinela de la puerta diga:

-¡Alto, ¿quién va?!, me abran las puertas al responder que soy el del Camino, el que va arrodillado en el Bendito Simpecado, que allí en Málaga La Caleta , mi faja de general he depositado.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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11 marzo 2024

APUNTES SOBRE LOS PATRONAZGOS EN LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS. I.-INFANTERÍA Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

La Purísima Concepción.- Vírgen del Alcázar de Toledo

Intentaré escribir una serie de comentarios relacionados con los Patronazgos de las diferentes Armas y Cuerpos de la Fuerzas Armadas Españolas. Empiezo en el Ejército de Tierra, concretamente con Infantería.

***

El 11 de noviembre de 1938, se declaró la restauración de los cultos a los Santos Patrones, dándoles consagración oficial a su celebración y solemnidades. Y es que fomentar en las Armas y Cuerpos que forman los Ejércitos estas tradiciones que arraigan en los ánimos, conducen a sostener el noble espíritu de compañerismo que, alejando todo egoismo individual, impulsa con poderoso estímulo los sentimientos, base firme de todas las virtudes militares.

OCHO DE DICIEMBRE.- LA PURÍSIMA VIRGEN INMACULADA PATRONA DE LA INFANTERÍA ESPAÑOLA.

La Purísima Concepción.- Vírrgen del Alcázar de Toledo

…En el verano de 1914, los soldados alemanes ya habían montado sus tiendas cerca de la Puerta de Saint-Denis, y el relincho de sus caballos ya sonaba por los Campos Elíseos. En estas horas de angustia, un capitán de Infantería francés, al ver al invasor profanar la bendita tierra de su Patria, se lanza a la calle, llama a la puerta de todos los corazones franceses de buena voluntad y recluta una multitud de voluntarios. Al frente de ellos se dirige a la Plaza de la Concordia, donde ordenó levantar un altar y colocar a Santa Juana de Arco , desde donde arengó a la multitud:« Franceses, el invasor ya profana las tumbas de nuestros muertos, y con su lujuria insaciable ya está manchando el honor de nuestras hijas…» Quiere seguir hablando y no puede…, en un esfuerzo titánico, vuelve su vista a la Santa, y rompe en este grito sublime:«Hijos de San Luis, he aquí la que ha de salvar a Francia. ¡rodilla en tierra…! Y la multitud como movida por un resorte, se postró ante la Madre, ante la Reina, ante la salvadora de Francia.

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Digan lo que digan. ¡Los tercios de Flandes, las Banderas de la Legión, Ceriñola, Bailén, Castillejos, Nador, Brunete, el Pingarrón del Jarama, el Alcázar de Toledo, los infantes que vencieron a las tropas de Napoleón en Bailén, y los que consiguieron en la Guerra de África, Batalla de Castillejos, la primera victoria española en suelo marroquí…, no solo son unos nombres, sino toda una síntesis de la historia heroica de la Infantería Española!.

La misma que mandó el Gran Capitán en Italia y la que obedeció a Prim en Castillejos, a Franco en Nador y a Moscardó en Toledo.

¡Pero aquella batalla de Rocroy!.

Vencida en Rocroy la Infantería del conde de Fuentes, en el enfrentamiento entre España Francia, después de varios días de épicos combates el General francés Condé, al recorrer el campo de batalla, queda admirado ante lo que contemplan sus ojos. Son tres infantes españoles que, de rodillas, rezan a la Virgen Inmaculada agradeciéndole su protección en la derrota. Y el general francés, al recordarlo más tarde, pronuncia su famoso elogio a la Infantería Española: «En Rocroy la vi vencida y me parecio más grande».

Poco tiempo después de la toma de Amberes, en 1585, en plena guerra de los 80 años, el 7 de diciembre, en la Batalla de Empel, las tropas españolas al mando de Alejandro Farnesio, en la isla de Bommel entre los rios Mosa y Waal, tuvo lugar el conocido suceso prodigioso del que fué protagonista el Tercio Viejo de Zamora del Maestre de Campo Francisco Bobadilla.

Uno de sus soldados estando cavando una trinchera con objeto de guarecerse y protegerse del frío, del viento y de los proyectiles, halló una imagen de la Purísima Concepción pintada con bellos colores que formaba parte de la antigua iglesia enterrada de la villa de Empel. A sus voces de júbilo acudieron sus compañeros, y también Bobadilla, juzgando que aquel hallazgo, la víspera del 8 de diciembre, era presagio feliz.

La imagen de la Virgen la transportaron entre sus banderas a través de las heladas aguas del Mosa, y colocándola en un templo de la villa, todos los supervivientes se consagraron a María, fundando la cofradía de soldados de la Vírgen Concebida sin Mancha, y adóptándola por Patrona del famoso Tercio, y de aquí el origen del Patronato de toda la Infanteía Española.

En la conocida batalla de Empel, las invencibles tropas de España cambiaron en gran victoria lo que parecía inevitable derrota. Y allí mismo sobre el campo de batalla, la Purísima Concepción fue proclamada Patrona de los Tercios de Flandes y de Italia.

El encuentro de la Inmaculada, con manto azul y túnica de nieve, en la trinchera, fue el origen ocasional de la devoción de nuestros infantes a la Virgen sin mancilla.

Y fieles a esa tradición, a partir de este momento, todas las unidades de Infantería, a través de los tiempos, continuaron bajo la protección de La Inmaculada.

Mucho antes, en el siglo VIII, en la cueva de la Peña Oroel, cerca de Jaca, se había fundado la Orden militar de «La Encina» con la Virgen por Patrona. La ermita natural de la Virgen de la Cueva, aquella gruta de la Peña en la que, según la tradición, la Madre de Dios se apareció a un cabrero y donde, se reunieron los cristianos aragoneses para planear la defensa contra el invasor sarraceno. Testigo de la entrega y veneración de los jacetanos durante generaciones, hoy a punto de desaparecer, sucumbe sin remedio a la fuerza inexpugnable de la madre naturaleza.

Más adelante, lo hizo la Orden de Calatrava, que ya tenía su santuario de nuestra Señora de Fitero, erigió la capilla de Santa María de los mártires, sobre la fosa común de los caballeros caídos en la derrota de Alarcos. También la Orden de Alcántara invocó en sus estamentos el nombre de María y estableció el «cuarto voto» (junto a los existentes de Obediencia, Pobreza y Castidad) de creer, profesar y defender su Inmaculada Concepción, y por último la Orden de Montesa, al recibir por concesión regia el castillo de la Orden, le cambió el nombre por el de Santa María, para demostrar su fe y amor a la Virgen Inmaculada.

Infantes de hoy, soldados como vosotros fueron ellos y triunfaron; también, si os lo proponéis, triunfaréis vosotros.

Camilo José Cela, plasmó de forma magistral ese espíritu en su conocida «A pie y sin dinero», loa al Arma de Infantería publicada el día de su Patrona, 8 de diciembre de 1949 en el periódico diario «El Alcázar» de Toledo.

Siendo ministro de la Guerra el eneral Azcárraga, y a propuesta del Teniente General don Fernando Primo de Rivera, marqués de Estella, e Inspector General de Infantería, la Reina Regente doña María Cristina dictó la Real Órden de 12 de noviembre de 1892, estableciendo el Patronato único para toda el Arma de Infantería, que ya lo fué del antiguo Colegio Militar y que lo era de la Academia General de Toledo y de gran número de regimientos.

Entre las muchas solemnidades de aquel año, se acuñó una medalla conmemorativa, que lleva en el anverso la efigie de la Purísima; en el campo, en primer término, sobre un pedestal, apareciendo en el fondo trofeos de banderas y palmas con bordura de estrellas en un cintillo, en el que van equidistantes los blasones de Castilla, León, Aragón y Navarra, y en el reverso tiene el emblema en relieve; la corneta, sobremontada en dos fusiles cruzados, armados, superado de la corona real, circundado de ramas de laurel que enlazan en su parte inferior por sus troncos, y remontada en la corneta destaca un cartel con la inscripción: «El Arma de Infantería en la primera conmemoración de su Excelsa Patrona». Y entre las culatas de los dos fusiles, dice:«8 de diciembre 1892»

Más tarde, el decreto del 6 de diciembre de 1937 decía «Se declara fiesta nacional para todos los efectos, el día 8 del corriente, conmemoración de Nuestra Señora la Inmaculada Concepción, Patrona del Estado Mayor, Infantería, Cuerpo Jurídico Militar, Intervención Civil de Guerra y Oficinas militares. Con tal motivo, se izará el pabellón nacional en todos los edificios militares». Y al final, después de la guerra civil, el 11 de noviembre de 1938 se decretaba la restauración de los cultos a los Santos Patrones por las Armas y Cuerpos.

Leones de la Infantería española, aristócratas del valor, vaís a encontrar a granel en vuestras filas a capitanes de talla hispánica, a hombres de espíritu y a soldados de alma doble.

Esta debe ser la suprema aspiración de todos nuestros infantes: llegar a ser soldados de dos almas, soldados de doble espíritu; pero para ser hombres de alma doble, lo primero que se necesita saber es ser hombres.

Hombre de espíritu doble fué Hernán Pérez del Pulgar, gloria cumbre de los Infantes de España, quien, con un puñado de hombres y un puñal gemelo del de Tarifa, escribió el Ave María en la puerta de la Mezquita de Granada.

Otro hombre de alma doble fué el toledano Garcilaso de la Vega, flor y espuma de la Infantería Española, quien, con desprecio de su propia vida, arrancó de la cola de un caballo moro la cinta en que iba grabada, el nombre de María Inmaculada.

Y el hombre que supo ser todo un hombre fué nuestro Gonzalo Fernández de Córdoba, el de las cuentas históricas a su Rey. Y tan hombre supo ser, que la historia unas veces le llama El Gran Capitán y otras El Capitán más grande.

En fin por no hacerme interminable, hombre de espíritu doble fué aquel Infante que al trote de su yegua Babieca iba ensanchando Castilla, el que supo ganar batallas hasta después de muerto… El Cid Campeador, tan grande fué que solo su figura sería bastante para cubrir de gloria y hacer inmortal a toda la Infantería Española.

La fiel Infantería de siempre, la del legionario Braulio…,

…Y su Patrona la Purísima Concepción es la que con su pureza ha de ser la cantera inagotable de valientes y laureados; cachorros indomables herederos de nuestros Tercios de Flandes. Infantes todos, he aquí la que ha de salvar a España…¡Rodilla en tierra!.

…El esplendor de gloria de otros días

tu celestial figura ha de envolver;

pues aún te queda la fiel Infantería,

que , por saber morir, sabrá vencer…

 

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Blog: generaldavila.com

Zaragoza marzo 2024.

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo

UNA CUESTIÓN FORMAL (Guillermo Sáenz Escardó)

Este artículo como comprobarán al leerlo fue publicado hace ya tiempo, al inicio de la legislatura allá por el 2016. Pero es tal su actualidad en el conjunto de la sociedad que creemos merece la pena volver a leerlo. 

Opinen ustedes. Padecemos de fondos, pero ¿qué me dicen de las formas?

UNA CUESTIÓN FORMAL

Estrenamos esta semana una nueva legislatura, esperemos que algo más larga y fecunda que la anterior. De nuevo habrá por el Congreso un animado grupo de nuevos diputados. A nadie debería sorprenderle, ni siquiera a ellos, que se sienten ya parte de la historia. Es normal que aparezcan nuevas formaciones políticas, y es aún más normal que en el Congreso entren nuevos diputados, que hasta ahora no eran representantes públicos. Es una prueba más del buen funcionamiento de nuestro sistema constitucional, que a veces tanto denostamos, y que algunos de los nuevos diputados electos prometen paradójicamente cambiar, sin que sepamos aún muy bien hasta que punto quieren cambiarlo, ni cual sería el sustitutivo.

Hasta ahora hemos visto pocos gestos de humildad, de escuchar activamente, o de aprender rápido los usos y costumbres parlamentarias. Más bien al contrario, en algunos casos hay un verdadero exhibicionismo de recién llegado, que se compadece poco con quien debería tener el propósito de la concesión para pactar.

Para celebrar ese supuesto cambio de ciclo, celebran su ordinaria llegada, con ordinarios atuendo y actitudes. Entiéndase ordinario en el sentido de regular o normal funcionamiento de las cosas.

A estas alturas del partido, a nadie debería llamar la atención que quien quiera peine rastas o que se vista de forma desenfadada y cómoda. Quizá en la España de los años 60 se podía impresionar con el atuendo, pero hoy la originalidad es muy difícil, y pocas cosas tan anticuadas como pretender escandalizar desafiando al mundo con un peinado o un tatuaje. Ya no queda ninguna beata que se lleve las manos a la cabeza. Poca revolución, y poco cambio de orden, por tanto, hasta ahora.

Ningún cargo electo deberá ser juzgado por su indumentaria sino por sus actos.  A ningún ciudadano nos preocupa como vistan o como vivan los nuevos diputados, sino qué y cuanto están dispuestos a hacer en la transcendental tarea de legislar y controlar al gobierno. El habito no hace al monje y nadie debería juzgar el libro por la cubierta.

Eso si, hay una cuestión formal que debería considerarse. Quienes tanto reivindican, seguramente conocerán el origen etimológico del verbo “reivindicar”, que hunde sus raíces en la terminología forense romana, y proviene de res-rei (la cosa) y “vindicar”, que era el acto formal y solemne de señalar con una vara (vindicta), originalmente al esclavo que debía ser manumitido, y posteriormente, al demandado o al objeto sobre el que se tenia una legitima pretensión. Los usos forenses de la antigua Roma revestían una gran formalidad, reflejo de lo avanzado de su cultura jurídica.  Lo hacían por la misma razón por la que hoy un juez se viste con una incomoda toga para dictar sentencia, o un policía lleva uniforme y gorra para sancionarnos. Se trata de una elemental e importantísima cuestión formal; lo hacen para dotar de solemnidad cualquier acto de los poderes públicos, reconociendo el sometimiento a unas normas y principios. Dicho en términos constitucionales, supone hacer efectiva la “interdicción de la arbitrariedad de los poderes públicos”. En última instancia, una elemental garantía de libertad, que si buscamos en la doctrina jurídica clásica, encontramos resumida en las palabras del jurista Ihering, “enemiga declarada de la arbitrariedad, la forma es hermana gemela de la Libertad”.

No en vano, en los países con más larga tradición liberal, las cuestiones formales son de gran importancia, y siempre se cuida la puesta en escena formal de los actos de los poderes públicos, no hay más que pensar en la solemnidad del parlamento británico, o en el revestimiento formal de la proclamación de un presidente en EEUU.

El atuendo, igual que el uniforme, es una convención, en última instancia un acuerdo de voluntades, producto del devenir de la costumbre, que discurre por vericuetos a veces de forma caprichosa. El tricornio podría haber sido diferente, como diferente podría ser la gorra o la corbata. La Reina de Inglaterra podría peinar cresta y un punk podría llevar, como grito de guerra,  un sombrerito de color lila. La vindicta romana, en lugar de una vara de fresno,  podría haber sido un óvalo de bronce, una taba de marfil o el asa de un ánfora de cerámica. En realidad es esencialmente irrelevante.

Lo relevante, y es muy relevante, es que una convención de todos, un acuerdo social, ha determinado que esa, y no otra, es la forma de solemnizar un acto de poder, sometido a la observancia estricta de un procedimiento.

Cuando el cansado Sir Wilfrid Roberts, al que da vida Charles Laugthon, en Testigo de Cargo, desempolva y se pone su ridícula peluca, al fin y al cabo similar a un manojo de rastas, lo hace por una voluntad inequívoca de atenerse al procedimiento. Cuando el digno policía Malone pasea con su uniforme reluciente por el puente de la Avenida Michigan en mitad de la noche, antes de unirse a Eliot Ness, y convertirse en el azote de la mafia y la corrupción, personifica la dignidad del ejercicio de un poder público, igual que hacen los policías, guardias civiles, militares, jueces o fiscales, que de forma ejemplarmente digna, con frío o con calor, se presentan ante los ciudadanos revestidos de autoridad formal, garantía para todos los administrados de que no están actuando “por sus pistolas”, sino en nombre y representación de un poder del Estado, del que son depositarios precisamente para actuar sometidos al imperio de la ley y a la estricta observancia de procedimientos.

El día en que un guardia de tráfico haga detener nuestro vehículo ataviado con una chupa de cuero, estaremos más cerca de que decida que nuestro comportamiento al volante merece un porrazo. El día en que un juez dicte sentencia con un poncho en lugar de una toga, estaremos más cerca de una sentencia arbitraria. El día en que un policía, de los que vigila el Congreso de los Diputados en agosto, lo haga según las costumbre de sus Señorías, y se ponga unas bermudas o un chándal, quien se acerque a reivindicar aquello que considere legítimo, estará más cerca de recibir un trato injusto o desproporcionado.

Y cada vez que un diputado, o diputada, suba al estrado con la actitud y el atuendo de quien pasea por Malasaña, estaremos todos un poco más cerca de darle una patada a la libertad, a la justicia, a la igualdad o al pluralismo político. No sabemos si es esa la intención de la enigmática promesa de lealtad y enmienda. Repárese en lo paradójico de la promesa inalcanzable de lealtad a algo que se desea distinto (te juro amor eterno, Manolo, y trabajaré para que seas otro….). Por sus hechos les conoceremos. Esperemos que estén a la altura de la dignidad de su nuevo cargo, y sería deseable que actúen revestidos de la formalidad exigible por los ciudadanos. Y de vuelta a su casa, que se vistan como quieran.

Guillermo Sáenz Escardó

FRANCO Y FELIPE GONZÁLEZ: “EN LA VENTA DE AIRES SE SIENTE LA HISTORIA” Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

-Toledo es la ciudad más bella del mundo.

-Eso es cosa de gustos y sobre gustos no hay nada escrito.

-Pues lo dirá usted. Sobre gustos hay mucho escrito pero usted no ha leído nada.

Lo hablaban unos cercanos en un día a manteles en la bella Toledo.

Desde un gran ventanal veía el Cerro del Bu, la inicial posición defensiva del risco toledano. Desde su cima mejor que en ningún otro lugar se percibe el hondo sonido de la historia imposible de esa ciudad que nadie puede encerrar con letras. Solo el murmullo apacible del Tajo y los ecos de las callejuelas pueden hacerte entender los misterios de ese Toledo único e indescriptible. No es posible escribirlo ni contarlo. Por eso Toledo es así.

A Fray Juan de Yepes le encerraron en ella, anduvo y cayose por sus riscos: quería subirla, o bajarla, quizá entenderla de tantos rezos como contenía.

En una noche oscura

con ansias, en amores inflamada.

Oh dichosa ventura,

salí sin ser notada,

estando ya mi casa sosegada.

Porque en Toledo se reza en varios idiomas y hay ritos para todos sin molestar ni enfrentar dioses contra dioses. Aires de aquí y de allá, que llegan de todas partes y se quedan en parte.

Hay allí una Venta que es eso y eso condimentan: Aires. Unos la conocen de una manera otros de aquella otra, pero todos cogen el aire de la cocina toledana. Aprendí a distinguir y a comer allí la perdiz y a que no me diesen gato por liebre.

Resulta que malos aires corren ahora y entonces, por si acaso, me entero que allí acaba de estar reunido, alrededor de todo lo que cuento, Felipe González Márquez. Yo sé que tiene mucho que decir, pero lo importante lo dice bajito para que solo lo entiendan algunos. Otros entendemos de otras cosas. ¡Mira que si Felipe llega a ser el sucesor de Franco! ¿o lo fue?

Este lunes fue día de manteles en la Venta de Aires, en Toledo de todos los creyentes, de los que creen en España también, del Señor González con Emiliano García-Page, menos conocido claro, quizá porque no acaba de rematar, y pocos más, del pesoe de antes, del que ya no queda: en Venta de Aires. ¡Que cosas!

El libro de visitas de la Venta de Aires llevaba la firma de Francisco Franco, ¿la lleva? No sé que puso. Algo así como «Por España».

Felipe González dejó también ayer su firma con estas palabras: «En la Venta de Aires se siente la historia». ¿¡Qué habrá querido decir!? Como el de Yepes: salir sin ser notada, tener la casa sosegada, está la noche oscura; ¡pobrecillos!, dijo fray Juan.

Es una dedicatoria que da para hablar largo y tendido. “Se siente la Historia”. ¿Que Historia?

¿La de la Memoria o la de España y su destrucción como Nación?

Vendedores de aires que si se juntan provocan tempestades. Más vale que siembren bondades y brinden con vino de Yepes.

En la Venta de Aires, en Toledo, hay un comedor privado y en una de sus paredes, con azulejos de cerámica de Talavera, se ha dejado recuerdo de la fecha en la que Franco comió en 1937 en plena Guerra Civil. He comido en ese lugar en varias ocasiones y era foto obligada hacérsela junto a los azulejos. Durante algún tiempo había creído que fue allí donde Franco almorzó el día 29 de septiembre de 1936 después de entrar en el liberado Alcázar de Toledo. Tiene su anécdota porque en esa fecha almorzaron los generales Franco, Varela y Millán-Astray, los coroneles Moscardó, Martín Moreno y varios jefes hasta hacer un número de trece. Millán-Astray, que era muy superticioso, debió contar y darse cuenta de aquella cifra. Al entrar un botones del restaurante no se lo pensó dos veces y le obligó enérgicamente a sentarse en una esquina de la mesa y así completarla a catorce comensales. Pendientes y centrados la mayoría en la conversación de Moscardó, que narraba los sufrimientos padecidos, no todos se dieron cuenta de aquella maniobra según nos cuenta el general Franco Salgado-Araujo. Pero no. Ese almuerzo de los catorce fue en el Hotel Castilla.

Lo que no sé es el número de los que se reunieron alrededor de González, ¿doce, trece, catorce…? Ni tampoco si el almuerzo y firma se hizo en el comedor del 37 y hubo algún botones añadido. Un Koldo o algo así. Incluso Pegasus. Yo si fuese ellos no me fiaría.

La noticia es lo que dejó escrito Felipe González: «EN LA VENTA DE AIRES SE SIENTE LA HISTORIA«. ¿Qué quiso decir?

Fueron felices, comieron perdices y nos dieron a todos con un canto en las narices.

¡Que historia la nuestra! No hay sosiego. Enrarecidos aires.

Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 marzo 2024

 

¿CAEREMOS DEL BURRO? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<¿Cómo es posible que un pueblo tan belicoso como el español haya sido siempre conquistado, del todo o en parte, por galos, romanos, cartagineses, vándalos, moros…? A lo que el rey contestó: La nación es bastante apta para las armas, pero desordenada de suerte que solo se puede hacer con ella grandes cosas el que sepa mantenerla unida. Y eso es lo que en efecto hicieron Isabel y Fernando; merced a ello pudieron lanzar a España a las grandes empresas >>. Francesco Guicciardini (Florencia 1483-1540), embajador en España, Relazione di Spagna, padre de la historiografía moderna y gran conocedor de los españoles.

Cita que he publicado en diversas ocasiones porque su actualidad no pasa con el transcurso de la historia. Aquí siempre huele a pólvora, aunque de un tiempo a esta parte la pólvora española está mojada. El diagnóstico que hizo Guicciardini <<mantenerla unida>> ha sido la eterna lucha acentuada cuando la política, la diplomacia y las armas no han sabido resolver esa ecuación que conduce al futuro. El protagonismo de uno u otro elemento definen el momento en el que se encuentra la nación, llámese España, Europa o el Mundo.

El actual es momento de armas ante el fracaso de la política y de la diplomacia. Política, diplomacia y armas son variables de una ecuación muy conocida, y sencilla, que rigió el mundo incluso antes de la escritura. Política o gobierno de los Estados, diplomacia o las relaciones entre ellos. Armas: el fracaso entre ambas. Decía el Cardenal Cisneros que «el olor a pólvora le resultaba más agradable que el de los perfumes de Arabia». Y que el incienso. No ha estado  nunca la Roma Vaticana alejada de las intrigas que conlleva cualquiera de las variables de la ecuación. Los hombres son todos iguales, con o sin dogma, <<y llaman paz a los minúsculos intervalos en los cuales se aprestan a afinar los engranajes de la próxima batalla>>. Las tropas suelen ser bendecidas antes de entrar en combate. Vida y guerra son lo mismo. Política sin diplomacia es igual a armas o, de igual manera, la diplomacia es el puente que salva de la guerra que pasa por debajo y que si se derrumba a todos ahoga.

<<España las armas e Italia la pluma>> pusieron en boca del Gran Capitán cuando la envidia recorría los campos de batalla.

Los gobernantes no distinguen parcelas de actuación y no se dejan asesorar por  sus diplomáticos a  los que ven como una  variedad cara de sus empleados domésticos, de la misma manera que tratan a sus generales cuando se ven obligados a declarar la guerra.

En política rara vez están al mando los mejores, todo lo contrario, y entre ellos forman familias ya que la corrupción crea un vínculo mayor que el de la sangre. La política irremediablemente es corrupción, esa tan magníficamente definida en nuestro Diccionario de la RAE: <<Deterioro de valores, usos o costumbres>>. Por el contrario la diplomacia es el alma de la virtud, la mano tendida, la honradez de la nación servida con mesura y dignidad. La diplomacia es el juego elegante que debe preceder toda relación de cualquier tipo; me atrevería a decir que la guerra es el fracaso de la diplomacia, el engaño de la política, y en España, que es decir Europa, siempre ha habido buenísimos diplomáticos y peores políticos, incluso cundo estos eran reyes, que procuraban cortocircuitar pasando de la política a las armas directamente. Eso es el Estado de la corrupción y la explicación del paisaje que vemos al asomarnos a la ventana.

Contaba el gran escultor Sebastián Miranda lo que le ocurrió en un viaje al sur en tren. Detenidos por una avería preguntó a un paisano que estaba en la estación.

—¿Pasamos ya Despeñaperros?

—Sí señor; este es el corazón de Sierra Morena.

—Y diga usted, buen hombre, ¿sigue habiendo bandoleros por esta tierras?

—No señor; eso se ha acabao. Por aquí no hay ninguno.

Y después de una profunda pausa añadió.

—Los que queais, vais ustedes muy arropaditos en vuestras camas del tren.

Aún no había llegado la época del mystére ni de las mascarillas; tampoco creo que el ministro de la cosa esa de los trenes tuviese en aquella época necesidad de un Koldo cercano.

<<Y es que, cuando en un Estado la masa está corrompida, las buenas leyes no sirven ya de nada, a no ser que se confíe su ejecución a un hombre con fuerza suficiente para hacerla observar, y que torne a la masa virtuosa>> (En Maquiavelo sobre las Décadas de Tito Livio).

Los gobernantes son fiel reflejo de los gobernados. Ahora virtudes y defectos parecen reflejarse en las urnas. Es de esperar que pronto caigamos del burro.

¿Será tarde? ¿Vendrá detrás otro burro al que subirse?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

6 marzo 2024

 

PAZ O GUERRA. ACABEMOS DE UNA VEZ POR TODAS. General (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tu Wu: «No permitas que tus enemigos se unan».

Wang Hsi: «…Examina  la cuestión de sus  alianzas y provoca su ruptura y dislocación. Si un enemigo tiene aliados, el problema es grave y la posición del enemigo, fuerte; si no las tiene, el problema es menor y su posición débil».

Así leemos en El Arte de la guerra de Sunzi y nos asusta que tantos años después sus palabras tengan la vitalidad de antaño cuando la guerra era limitada y nunca tan humillante y cruel. Ahora se mata más y desde más lejos, los matadores no ven a sus víctimas y no oyen su grito final lo que hace de la guerra una noticia más, sin trascendencia para el que no está en riesgo inminente. Costumbre.

Esta guerra que tanto se acerca al corazón de Europa es extraña en sus inicios, compleja en su ejecución y cruel en su finalización (ya se intuye). Nadie a ciencia cierta sabe que esconde y a qué responde. Se ha inculcado una idea y pocos ahondan en la verdadera idea de lo que allí ocurre. Unos son víctimas de la guerra y otros de la información.

Las cosas están cambiando. En el mundo y por tanto en la guerra, fiel reflejo y constancia de que vienen tiempos difíciles.

Macron habla de utilizar tropas europeas, de la OTAN, en Ucrania; Alemania no quiere entregarle misiles Taurus; Estados Unidos dice que paguemos la factura; la guerra sigue…

Doy mi opinión: Creo que todo va a cambiar. Drásticamente.

Rusia utiliza procedimientos que debería saber Occidente y para los que debería estar en guardia. La información y su uso en la guerra es una de las claves de la victoria en las guerras modernas y un éxito local bien propagado y adornado puede ser una victoria estratégica en un momento clave. En esas estamos con la noticia que ahora se difunde sobre el espionaje Ruso al Ejército Alemán. Sin que nos equivoquemos a la hora  del análisis, que no es el espionaje la noticia, sino lo que se ha filtrado del contenido de la conversación entre altos mandos militares  alemanes y el significado de sus palabras que traduce el sentir de ese mando (¿con mayúsculas?). El espionaje era de suponer, así que cada palo aguante su vela; lo grave es ver que no hay una unidad de Doctrina y comunidad de ideas en Europa. Eso es lo que Rusia destaca al lanzar el fruto de su ciberguerra. Está claro que lo importante es el desacuerdo existente entre Francia y Alemania. Ahondar en esa herida es el objetivo de Rusia.

No parece casualidad que coincida la filtración de la noticia en medios rusos junto a las declaraciones de Macron sobre la no descartable participación de tropas de la OTAN en territorio ucraniano.

Son varias las causalidades que en este momento tan crucial se unen y no es necesario acudir al oráculo de Delfos para intuir que algo va a ocurrir.

-Elecciones en Rusia

-Elecciones en la Unión Europea

-Elecciones en Estados Unidos

Europa indecisa e incapaz de mantener una mínima defensa de sus intereses tiembla ante el panorama. Entre sus naciones componentes algunas se prestan a liderar la partida. Alguien debe de tomar el mando cuando este es abandonado. Europa no es por ahora una unidad de pensamiento y de comportamiento, sino una simple unidad de intereses, probablemente económicos. No existe todavía una Europa basada en pilares culturales,  históricos y familiares que compongan un  conjunto con fortaleza interna y espiritual. La libertad es un valor espiritual, la democracia lo es también, valor político y de convivencia, pero no tenemos la exclusividad ni podemos presumir de una historia pacífica y de ejemplo de paz. Aquí nadie puede tirar la primera piedra. Hay muchos intereses y muy distintos. Alemania y Francia parecen iniciar el camino del liderazgo de una Europa en la que urge dejar claro el futuro: paz o guerra. Hay que elegir. Para empezar ¿es posible formar un  Ejército Europeo? La OTAN está en  crisis y más que lo va a estar. ¿Es que nadie se  ha dado cuenta de lo que viene, de que el mundo  ha cambiado?

Ante el panorama que se avecina, ante el cúmulo de errores cometidos, ante el egoísmo de unos y el abandono de otros, ante el incierto futuro que se nos presenta, la única salvación a la vista es que emerja la figura de alguien que sepa manejar esta crisis con verdadera maestría política y militar, con firmeza y delicadeza, con honor, sentido de la justicia y de la supervivencia.

El panorama político es desolador. El militar en Europa también.

Sin duda que hay que buscar una solución a la guerra de Ucrania. Ya se ha visto que los pasos dados hasta ahora no conducen más allá de una guerra sin vencedor.

La mesa de las negociaciones de Turquía debe abrirse de nuevo. «Estamos dispuestos a restablecer la mesa de negociaciones que establecimos anteriormente en İstanbul para la construcción de la paz», dijo el presidente Erdogan al cumplirse el segundo año de guerra. No es mala idea a no ser que la OTAN tenga otra que desconozcamos nosotros. Si así es hay que esperar que la ponga en marcha lo antes posible. La estrategia contraria podría empezar a dar resultado: <<No permitas que tus enemigos se unan>>.

Entonces estaríamos perdidos.

General (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 de marzo 2024

 

LOS CORDONES DEL EDECÁN DEL REY General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Coronación de SM el Rey. El ayudante de campo a su lado

No se trata del título de una novela, que lo parece, ni de una película de Sissi Emperatriz. Me refiero a los militares que acompañan siempre al Rey en todos sus actos oficiales. Se les distingue con facilidad por sus cordones dorados en el pecho y su proximidad al monarca. Son los ayudantes de campo o edecanes.

Tener edecán es exclusivo de los generales o almirantes con origen en el  servicio en campaña en una época en la que esa era la usual actividad de los ejércitos. Con el tiempo esa figura se ha institucionalizado y acompaña siempre al general o almirante. A pesar de ello actualmente vemos al ministro de defensa acompañado de un ayudante de campo, cosa que algún adulador se inventó, y que no tiene consistencia ni razón militar alguna (llegaron incluso a llevar en los cordones el mismo signo distintivo que los del Rey).

La más alta categoría entre los ayudantes de campo la tienen los de SM. el Rey. Actualmente son nueve (4 del Ejército de Tierra, 2 de la Armada, 2 del Ejército del Aire, 1 de la Guardia Civil). El jefe del Cuarto Militar también lleva los cordones y es el primer ayudante del Rey. Está previsto que SAR. la princesa de Asturias tenga sus propios ayudantes de campo como en su día los tuvo Don Felipe.

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Tres generaciones y el ayudante de campo siempre a su lado

El poder de un ayudante es mucho y hay que andarse con cuidado con ellos. Son la sombra de su general del que conocen sus reacciones y hasta más íntimos detalles. Un mejor o peor comentario de un ayudante te puede beneficiar o costar caro.

-Mi general ¿vio que mal formaba la guardia?

-Mi general, he oído decir…

También ellos están sometidos a permanente riesgo. Es conocida la historia del que de uniforme tuvo que hacer autostop. Iba en el coche al lado de su general cuando se quedó dormido con tal mala fortuna que su cabeza acabó reposando en su hombro. El general no se lo pensó dos veces.

Mandó parar el coche; el ayudante se despertó dando un respingo mientras oía la voz de su jefe que le ordenaba bajarse del vehículo. Obedeció ipso facto y con gran asombro vio como el vehículo arrancaba dejándole abandonado en aquella solitaria carretera castellana. Era un mes de julio después del almuerzo.

Todavía recuerdo la faena del ayudante del Rey cuando en un acto militar en Barcelona (era la época en la que todavía se celebraban actos militares públicos en la querida capital catalana) perdió la gorra del monarca. La prenda de cabeza del Rey es un objeto muy deseado y no era aquella la primera vez que desaparecía. Luego pasaba a adornar alguna vitrina o sala de banderas. Por ello el ayudante debe guardarla con celo y sumo cuidado para evitar que en un despiste suceda lo peor. El caso es que llegaba la hora de la despedida y la gorra no aparecía. El Rey tuvo que despedirse sin realizar el saludo militar. El ayudante se quedó en tierra buscando la prenda de cabeza. No apareció, pero su celo y pundonor hizo que encargase una en la sastrería habitual del Rey. Cuando estuvo hecha se la entregó con gran alborozo.

-Majestad, al fin apareció su gorra.

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Los cordones del ayudante del Rey

El Rey la miró con detalle, se la puso y no lo dudó ni un minuto.

-Esta no es mi gorra.

El ayudante creo que la guarda en casa como uno de sus recuerdos más queridos.

El distintivo del edecán es un cordón dorado que en su recorrido forma dos ramales, rematadas las caídas por clavos metálicos. No todos los cordones son iguales y, aunque es mínima su diferencia, llevan un detalle característico que indica la categoría de la autoridad a cuyo servicio están. Hay que fijarse en el centro de las caídas. Los ayudantes de S. M. el Rey llevan un nudo de cordón de tres vueltas; los de la princesa de Asturias: un nudo de cordón con dos vueltas; los del ministro de Defensa: cinco entorchados; los ayudantes de los oficiales generales: cuatro, tres, dos o un entorchado, en correspondencia al empleo del oficial general. Los entorchados se labran en esferas doradas brillantes.

Causa extrañeza que los cordones de los edecanes del Rey y de la princesa de Asturias sean los más sencillos y lleven un simple nudo. La historia y origen de este detalle procede del reinado de Alfonso XIII. Uno de los ayudantes hizo la consulta al Rey.

-Señor, los ayudantes de los generales llevan unas bolas doradas en los cordones, una, dos o tres, dependiendo de que sean ayudantes de general de brigada, división o teniente general. Vuestra Majestad está por encima de ellos y no sabemos que poner en nuestros cordones de ayudante ¿cuatro bolas doradas? De inmediato salió a relucir el ingenio del Rey. Lo que parecía una broma se hizo reglamentario.

-Haceros un nudo.

Dicho y hecho.

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No me ha dejado

Cordones llevan también los agregados militares, alumnos de las academias militares, los gastadores, y en su día los llevaron los oficiales y suboficiales de la escala de complemento (IPS posteriormente IMEC). No llevan lógicamente bolas distintivas (esferas en el argot oficial) ya que no son ayudantes, tampoco nudo que en resumen parece lo más apropiado. Ser ayudante es estar ‹‹unido a›› o actuar ‹‹en nombre de››, lo que significa enorme responsabilidad y proximidad. Nada lo representa mejor que un nudo; mucho mejor que las cinco bolas que llevan los cordones de los ayudantes de nuestros ministros de defensa. Que por esferas o bolas doradas no quede. He tenido el honor de ser ayudante de campo de SM. el rey Don Juan Carlos. El nudo del cordón distintivo siempre me recordó al lema de Sevilla: ‹‹no me ha dejado››. La madeja es para mí un signo de fidelidad. La que caracteriza a un ayudante de campo del Rey.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

LAS COSAS DE DON EUFEMIO. Coronel de Infantería DEM (R.) Félix Torres Murillo

AMADOR ENSEÑAT Y BEREA, JEFE DEL EJÉRCITO, ACADÉMICO DE LA REAL ACADEMIA DE CIENCIAS MORALES Y POLÍTICAS

Este martes 27 de febrero asistí en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas al acto de posesión de plaza de número al Académico electo Excmo. Sr. Don Amador Enseñat y Berea  que leyó sus discurso <<La  transformación de las Fuerzas Armadas españolas: modernidad y tradición>>. En nombre de la Corporación fue contestado por el Excmo. Sr. Don José María Serrano Sanz.

Es una gran noticia para el Ejército español porque Amador Enseñat y Berea es el Jefe del Ejército de Tierra español, General de Ejército, Jefe de Estado Mayor (JEME). Siempre ha sido necesaria la presencia de nuestro uniforme en el mundo civil y más en el Académico, algo que en ocasiones se olvida, cuando es un hecho indiscutible el nivel intelectual y la capacidad de comunicación de nuestros soldados.

Me sentí reconfortado y satisfecho al ver aquel recinto académico repleto de uniformes y al oír las palabras profundas y de impecable construcción del general Enseñat. El silencio era explicación del interés de aquel discurso, tanto interés que hasta los inevitables toses de los catarros primaverales hicieron una pausa en ese momento.

No defraudó el JEME.

El reto que se planteó en su discurso era ambicioso, incluso arriesgado, podía afrontarse -como tan acostumbrados estamos- a una serie de lugares comunes que esconden la realidad o afrontar con rigurosidad y verdad la transformación

No defraudó. Me atrevo a decir que incluso sorprendió por su trascendencia y valentía. Con gran calado intelectual hizo un largo recorrido por este proceso, no bien conocido, sin esquivar su complejidad ni ocultar sus profundas dificultades.

En sus palabras quedó bien reflejado el espíritu de servicio a España de las Fuerzas Armadas, su nobleza y entrega al pueblo español de quien nunca quiere separarse para que la profesionalización no les aleje del necesario caminar juntos y todos entiendan que los ejércitos están siempre ahí, a su lado y que nunca desfallecen. Explicarlo además en momentos tan difíciles como los actuales donde aparece de manera tan insistente la palabra guerra.

En estas humildes notas no puedo transmitir con la debida extensión y rigor el discurso del general Enseñat, -les dejo el enlace – pero espero que esta breve reseña sirva para, además de  dar cuenta del acontecimiento, despertar su interés y animarles a su lectura para saber con claridad de donde vienen las Fuerzas Armadas y, por encima de todo, hacia donde van.

Hoy los ejércitos de España están de gala y bueno es compartirlo con todos los que llevan a España y a sus soldados en el corazón.

¡Enhorabuena mi General! ¡Nuestro Académico General!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 marzo 2024

 

 

CONSTITUCIÓN. FUERZAS ARMADAS. GOLPE DE ESTADO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Conformaban una ecuación conocida del siglo XIX español. La ley del espadón era manejada por los políticos que metían la mano por detrás del uniformado muñeco y así movían su espada como pluma para escribir la historia. Era una ecuación de primer grado y la única incógnita eran los generales. De manera que el vulgo asoció golpe de Estado con espadas y corría de boca en boca: «ruido de sables».

Se fue el ruido cuando sacó el político la mano de la espalda del espadón y trazó un garabato de nombres en forma de lista, de apellidos en alejandrinos tan emotivos como medievales, para constituir el Ejecutivo, constituirse en Legislativo y asaltar democráticamente el Judicial. Era la mejor forma de acabar con los Golpes de Estado: incorporarlos al quehacer político. Alguien había adivinado cómo alcanzar el poder único a través del espectáculo escénico dirigido por su manaza. Se puso a escribir el guión y eligió a los actores. José Luis, Alfonso, Yolanda, Felipe, Pedro, Manolo, José María, Félix, Isabel…,incluso Koldo. Ni siquiera Eurípides alcanzó este lugar interpretativo.

El articulado de la Constitución era un guión premeditado digno de los actores que iban a representar la obra y su principal característica debería ser la libre interpretación, que cada director escénico pudiera darle su personalidad a cada frase, incluso cambiar el texto si venía a cuento; y surgió la mayor virtud de la Constitución: interpretable, asegún: «Que aunque soy Tiempo glorioso, / alegre y de buen aseo / asegún lo que aquí veo / sé que volverá lloroso / (Gil Vicente. Diccionario histórico de la lengua española 1933-1936).

El guión constitucional va y viene, articulado simbólico o no, es y no es, dice una cosa y la contraria. Todo depende. La intencionalidad ha ido descubriéndose con el tiempo, cuando han empezado a surgir los versos ocultos, los que el incauto lector aplaudía sin entender. Ahora ya puede que sea tarde.

La Constitución rima con interpretación. Por eso sus padres nos dejaron -a conciencia o no (?)- aquello del artículo 2: «La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». ¿Fundamento? ¿Es simbólico? ¿Indisoluble? ¿Indivisible?

-Hombre mire usted. Aquí hay una nación repleta de nacionalidades que no son naciones, o sí, o sea que hay que cuadrar el círculo. Nosotros ahí lo dejamos y pasamos a la historia.

Así ha sido: ¡Padres de la Constitución! Pero será para lo bueno y para lo malo y todo se resume en ese artículo 2. Solo hay que encender la mecha.

Resulta que el Ejecutivo, y el Legislativo en peligrosa proporción, se muestra a favor de la divisibilidad y solubilidad, de igualar Nación a nacionalidades. Un artículo -¡Ay las interpretaciones!- con efectos retardados como los de una bomba a tiempo y que ha iniciado su cuenta atrás.

Claro que cuando hablas del 8 la cosa se pone seria. Nadie, -soy consciente del significado- «ninguna persona» acaba de entender este 8 constitucional; yo mismo creía entenderlo hasta encontrarme con catedráticos de Derecho Constitucional, magistrados y jueces con criterios no distintos, sino enfrentados. En menudo lío nos hemos metido.

El tema resulta grave máxime en tiempos de fractura, como el actual, que incluso podría verse más agitado por razones políticas internas; y externas también.

Un artículo de la Constitución debe ser claro, rotundo y de obligado cumplimiento. No son recomendaciones ni cantos al sol de la mañana. No pueden dar lugar a equívocos ni a interpretaciones sobre todo cuando es algo tan claro como la unidad de España: fundamento constitucional.

No puede ser que lo que hoy es amnistía mañana sea prisión, que podría, solo porque una vez estaban unos y otra los otros. Y los unos metan en trena a los otros.

A este 8 se refería Ramón Tamames en una reciente Tercera de ABC: «…no se plantea el mecanismo para regular las funciones del articulo 8 de la Constitución -tan propio y normal en la Carta magna como lo es el artículo 155- en el que se asigna a las Fuerzas Armadas la función de cuidar de la independencia nacional, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Pero sin decir como deben activarse esos principios protectores, porque el punto 2 del referido artículo 8 no ha sido desarrollado con una ley orgánica como se preconiza en la propia ley de leyes».

Es decir, una confusión más que permite decir una cosa y la contraria sin que se resquebraje la Ley.

Visto lo visto estamos ante un 8 que no se activará ni aunque nos ataque Puigdemont al frente de su ejército, sea este real o virtual. Lo del sur está incluso más claro.

Dicen que «de buena ley» todo es simbólico. Usted tiene derecho a un trabajo, y a una casa…

Y más. Eso de que el Rey es el Mando Supremo de las Fuerzas Armadas queda muy bien dentro del simbolismo, pero poco más. Como miembro de las mismas está sujeto, mientras nadie diga lo contrario, al Gobierno ya que la misma Constitución le encomienda «dirigir la política interior y exterior, la administración civil y militar y la defensa del Estado». En román paladino allí donde acuda el Rey vestido de uniforme y ante sus tropas es Su Majestad, Mando Supremo, el que debe dar novedades al presidente del Gobierno. La cadena de mando tiene un último eslabón que se llama presidente del Gobierno y no Majestad. Ese es el mundo de los símbolos. Vaya mando que ni la voz ejecutiva <<mar >> puede pronunciar.

¿Cómo se han quedado? Pues hay más.

Cierto es que en la elaboración de la Constitución y su posterior debate parlamentario se planteó la conveniencia de no incluir en el Título Preliminar a las Fuerzas Armadas ya que parecía más conveniente su inclusión en el Titulo IV referido al Gobierno y la Administración ya que las Fuerzas Armadas, debidamente jerarquizadas, forman parte del poder Ejecutivo. El argumento tenía peso en una situación normal de aceptación del fundamento de la Ley: la unidad de España, ya que se otorgaba a las Fuerzas Armadas «un rango constitucional, al margen del Ejecutivo» por lo que parecía más conveniente incluirlas en el Título relativo al Gobierno y a la Administración. No fue así y el hecho es que figuran en el Título Preliminar con todas sus consecuencias. Lo que refuerza, a nuestro criterio, el fundamento de la Constitución: la unidad de España, su indivisibilidad e indisolubilidad, para lo que recurre como ultima ratio a la fuerza, como no puede ser de otra manera.

Dada la situación legal el hecho es asumirlo mientras no se pueda legalmente hacer lo contrario. Otra cosa es ver si se debe hacer. Entonces surgen las opiniones que, aun pareciendo claras, están llenas de sombras a la hora de la interpretación por los que son expertos en la materia.

Las preguntas de siempre: A dónde, por dónde cómo y cuándo.

Para empezar, como decía el profesor Ramón Tamames, el punto 2 del artículo 8 no está desarrollado. ¿Quién y cómo se pone en marcha el 8? ¿Cuándo? ¿El Rey, el Gobierno, Las Cortes, el ministro de Defensa…, o el fiscal de vara?

El artículo 62 de la Constitución establece que, «corresponde al Rey el mando supremo de las fuerzas armadas». Nada resaltable ya que «sus actos, serán refrendados por el Presidente del Gobierno y en su caso por los Ministros competentes». Si acudimos al Título IV en su artículo 97 «encomienda al Gobierno dirigir la política interior y exterior, la administración civil y militar y la defensa del Estado». Lo que les decía: el Rey de uniforme debe cuadrarse al ministro y al presidente.

Este artículo 62 parece encerrar la clave; pero entonces el señor Magistrado me dice:

-Sí, pero el 8 no está en este Titulo IV lo que, en román paladino, significa que se le escapa al Gobierno de las manos.

¡¡¡¿Ah?!!!

En fin un lío constitucional como el 2. Nación y nacionalidades. Real o virtual. ¿Símbolo constitucional o ley? ¿Interpretable?

Ya sabemos que la Constitución deja clara la actuación del ejército en la Ley Orgánica 4/1981 de 1 de Junio que regula los estados de alarma, excepción y sitio (artículo 32) cuando se declara el estado de sitio, en los supuestos de insurrección o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España, su integridad territorial o el ordenamiento constitucional que no pueda resolverse por otros medios.

Queda claro, pero no está tan claro, porque el 8 está donde está que no es en el Titulo IV y la Constitución se fundamenta en la indisoluble e indivisible unidad de España.

Las Fuerzas Armadas son ejemplo de virtud y servicio a España. Saben al detalle cual es su misión y quienes son sus mandos. Y saben que su única razón de ser es la que figura en el artículo 8 de la Constitución, incluso por encima del cumplimiento de los acuerdos internacionales o de ocuparse de emergencias de distinta naturaleza a lo militar. Otros no lo tienen tan claro e interpretan la Ley e incluso quieren tener un ejército propio para institucionalizar su particular 8.

Desde luego lo que debe estar claro es que no se puede alejar a las Fuerzas Armadas del mandato constitucional de la defensa nacional para centrarse en emergencias o en las misiones en el extranjero.

Pero lo más grave es que desde donde se manda y ordena se incumple ese artículo 2 de la Constitución a la vez que ofenden cuando quieren, aunque no puedan, al Rey y a las Fuerzas Armadas, es decir a la Nación española. Y tiene amparo donde debería estar la amparada la Fuerza.

Todos lo vemos y comprobamos. Día a día. Gobierno tras Gobierno. El ruido ya no es de sables, sino de corrupción política. Ha cambiado la guerra y los golpes de estado. Ahora todo se hace en el silencio cobarde de la distancia e interpretación que da el poder con el asentimiento de la oposición que espera a que le toque su turno. Porque ahora los golpes de estado se han incorporado a la normalidad democrática.

¿Dónde está la Constitución? Es un símbolo. Como la Bandera, el Himno, el Rey… Bodas y bautizos.

Al menos antes todo lo aguantaban… menos que les hablasen alto.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

29 febrero 2024

DOS AÑOS DE GUERRA. LA INVASIÓN RUSA DE UCRANIA. Vídeo por el general Dávila

“UNOS POCOS” Y SUS INCONDICIONALES “NEUTRALES”: UN BINOMIO FATÍDICO PARA NUESTRA DEMOCRACIA. Julio Serrano Carranza Coronel de Aviación (R.)Ejército del Aire y del Espacio

Bien podríamos comenzar este artículo de opinión, con uno de los dichos del rico

refranero español, que ya aparece en el texto del Quijote: “A todo cerdo le llega su

San Martin”. Queriendo con ello expresar que nadie queda impune cuando se obra de

forma malvada o en contra de la ley, pues, más tarde o más temprano, tendrá que

rendir cuenta ante la justicia y recibirá la condena que por ley le corresponda.

En un estado de derecho y en democracia, debemos confiar en la justicia, como poder

independiente del Estado que exigirá cuentas a todos aquellos que, abusando de su

autoridad (más bien potestas…), de sus cargos políticos e influencias, han maquinado

sustanciosas comisiones en la venta de mascarillas en ministerios y autonomías afines

con la única y exclusiva ambición del enriquecimiento personal y el de sus coautores

de estos hechos delictivos.

Estas graves irregularidades llevadas a cabo en los momentos más dolorosos de la

pandemia del COVID-19, cuando diariamente morían muchos españoles por un virus

letal al que hacían frente con una gran profesionalidad y valentía los sanitarios,

militares, cuerpos y fuerzas de seguridad del estado y todos aquellos que, con una

gran iniciativa y solidaridad, pusieron todo su empeño para ayudar a los demás, en

particular, a los más desvalidos en residencia de mayores; se agrava cuando estos

presuntos delincuentes, eran servidores públicos, es decir, funcionarios del estado.

Algunos de estos atípicos funcionarios a dedo, sin formación, sin oposición ni oficio y

con mucho beneficio, solo y exclusivamente para su egoísta perversión de ansias de

poder y enriquecimiento personal.

No logro imaginar una mayor perversión. Enriquecerse con comisiones millonarias en

la venta de mascarillas, la mayoría defectuosas, indispensables en aquellos momentos

tan críticos para la supervivencia de muchos compatriotas. Me pregunto si estas

mentes depravadas pueden dormir plácidamente, siendo conscientes del mal que han

hecho. Si también salían a aplaudir en los balcones con sus familias a los sanitarios y

valientes que luchaban contra la pandemia.

No quisiera caer en la tentación, una vez desvelada la trama de influencias de algunos

servidores públicos, de pensar que el afán de algunas autoridades y responsables

políticos en la obligación del uso de mascarillas era para nuestro bienestar o, más

bien, para su bienestar económico.

No comparto el conocido poema de nuestro poeta universal D. Antonio Machado:

Españolito que vienes al mundo te guarde Dios, una de las dos Españas ha de

helarte el corazón”. Aunque soy parte interesada, considero que los españoles somos

un pueblo solidario y empático no sólo en suelo patrio, sino fuera de nuestras

fronteras, como se demuestra en donaciones de órganos y colaboración de voluntarios

ante catástrofes y desastres naturales. Sin embargo, no hay regla sin excepción, y

entre la mayoría siempre surge, por generación malévola más que espontánea, “unos

pocos” díscolos y espabilados, por identificarles de algún modo, que, sin escrúpulos y

con ansias de poder y fortuna, son capaces de actuar de las formas más eyectas y

criminales posibles. Estos pocos maléficos, más que helarte el corazón, te lo cortan

con hachas de aizcolaris.

En contraposición, con la intención de honrar y recompensar a los héroes y valientes

compañeros de las Fuerzas Armadas que lucharon a pecho descubierto en los

primeros momentos de la pandemia, desde este prestigioso blog de pensamiento

militar del General Rafael Dávila, tuve la oportunidad de que me publicase el articulo:

Operación Balmis: El antídoto militar contra el COVID-19”. En dicho artículo,

además de poner énfasis al inestimable servicio que los compañeros realizaron en

innumerables acciones para ayudar a todos los ciudadanos y con la intención de

salvar vidas, proponía la creación de la Medalla Conmemorativa Operación Balmis,

que sería aprobada por la Ministra de Defensa, para recompensar a los miembros de

las Fuerzas Armadas que más allá de los cometidos encomendados, llevaron a cabo

acciones sobresalientes con valentía, espíritu de sacrificio y voluntad de hierro en su

afán de servicio a los demás y amor a España.

Ante la sensación de la satisfacción del deber cumplido que tendrán todos aquellos

servidores públicos y compatriotas que, aportando lo mejor de sí, lucharon contra la

pandemia, me pregunto qué sentirán los que no sólo no hicieron nada, sino que se

enriquecieron con la gestión de la venta de mascarillas, mercadeando con la vida de

todos los ciudadanos, sin escrúpulos y sin que nadie con coherencia y sensatez,

pusiese orden y concierto.

El historiador Tucídides nos ha hecho llegar el Discurso Fúnebre del gran político

ateniense Pericles, pronunciado el año 431 a.C. en el cementerio de Atenas en las

exequias de los soldados caídos en combate en el primer año de la guerra contra

Esparta. En su intervención publica Pericles aprovecha la oportunidad para definir el

espíritu profundo de la democracia ateniense, explayándose sobre los valores y

virtudes que presiden la vida de sus conciudadanos y que explican la grandeza

alcanzada de la ciudad ateniense.

Hay textos históricos por los que no pasan los años. En la III parte del discurso,

Pericles nos define los fundamentos de la democracia: “Disfrutamos de un régimen

político que no imita las leyes de los vecinos (en este caso, Esparta); más que

imitadores de otros, en efecto, nosotros mismos servimos de modelos para algunos

(en este caso, Roma). En cuanto al nombre, puesto que la administración se ejerce en

favor de la mayoría, y no de “unos pocos”, a este régimen se lo ha llamado

Democracia, respecto a las leyes, todos gozan de iguales derechos en la defensa

de sus intereses particulares; en lo relativo a los honores, cualquiera que se distinga

en algún aspecto puede acceder a los cargos públicos, pues se lo elige más por sus

méritos que por su categoría social…”.

Este discurso de Pericles debería ser grabado en alguna lápida, pero no funeraria,

sino en lugares visibles en todos los estamentos públicos e instituciones del Estado

para ser repetida por los servidores públicos y padres de la Patria, así como en los

centros de enseñanza para las nuevas y futuras generaciones. No hay nada mejor que

establecer principios y propiciar virtudes ciudadanas desde la más tierna infancia.

El concepto de Democracia, la forma de gobierno más justa que respeta los tres

poderes de un Estado de Derecho (Legislativo, Ejecutivo y Judicial) y vela por el

bienestar de la ciudadanía por igual, encuentra una china en su recto caminar en la

senda del bien por “unos pocos” que van a contracorriente o, mejor dicho, a su propia

corriente sin miramientos y con toda impunidad ante la desidia de la mayoría.

Dante Alighieri en su obra maestra de la Divina Comedia antes de llegar al Paraíso,

debe pasar previamente por el infierno acompañado por el poeta Virgilio. Allí, pasa por

los diferentes círculos que conforman el infierno y en donde penan sus culpas las

almas de los mortales que por sus malas acciones han merecido tal castigo. “Los

confines más obscuros del infierno están reservados para aquellos que eligen

mantenerse neutrales en tiempos de crisis moral”. Aquellos que, ante las injusticias y

el dolor ajeno, fueron capaces de no tomar partido, indolentes, no hicieron nada por

remediar o impedir el sufrimiento de otras personas o bien las injusticias o actos

criminales evitables.+

Pues este es el triste panorama nacional que vivimos en la actualidad en nuestra

querida España. “Unos pocos” en contra de la mayoría se han lucrado con el dolor

ajeno abusando de su autoridad, de su supuesto servidor público. Pero para que estas

maliciosas y perversas maquinaciones de “unos pocos” sean posibles, necesitan el

apoyo de sus acólitos, los “neutrales” que con total indolencia permanecieron

impasibles sin ponerlo en conocimiento de los tribunales a sabiendas que se estaban

cometiendo acciones delictivas que atentaban, en primer lugar, contra la salud pública

y, en segundo lugar, contra la malversación del erario público de todos los españoles.

Está claro que, para que las llamadas “fuerzas del mal” atenten contra nuestra

sociedad de derecho y venzan a las “fuerzas del bien”, se requiere esa fatal

combinación o alineación de elementos, nunca mejor dicho. En este caso, la presunta

malversación de fondos públicos y las mordidas de millonarias comisiones en la venta

de mascarillas por servidores públicos y sus compinches en plena pandemia, no forma

parte de nuestra condición, idiosincrasia y forma de actuar, todo lo contrario. La

mayoría de los servidores públicos han dado ejemplo de un trabajo encomiable en la

defensa de los valores y eficacia de las administraciones públicas en unos momentos

muy difíciles.

Sin embargo, el binomio de la perversión de “unos pocos” junto con la colaboración

necesaria de los indolentes “neutrales”, nos han hecho y pueden seguir haciéndonos

daño en nuestra democracia y estado de derecho si no ponemos freno y medidas

severas de control y vigilancia de nuestros intereses mayoritarios de la sociedad

española. La razón de ser y fin último de nuestra democracia.

Julio Serrano Carranza

Coronel de Aviación (R). Ejército del Aire y del Espacio

26 febrero 2024

Blog: generaldavila.com