¿QUIERES SER SOLDADO? (General de División Rafael Dávila Álvarez)

Sirvieron como soldados de España Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Alonso de Ercilla, el Cabo Noval, Eloy Gonzalo, Juan Maderal Oleaga, (último laureado de las Fuerzas Armadas) y junto a ellos millones de héroes incógnitos que dieron y siguen dando su vida por la patria. No son hombres reducidos a la historia sino los forjadores, entre otros mucho españoles, de ese sentimiento de identidad llamado patriotismo.

Que el primer y más fundamental deber del soldado sea la disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, no es baladí. Ser soldado no es un capricho, ni siquiera una afición. Es una vocación cuyo atractivo reside en la virtud. La disposición permanente del alma para las acciones conformes a la ley moral. Una vida inspirada en el amor a tu patria, en el sacrificio reconfortante de ese espíritu que te lleva a mantenerte en tu puesto de honor cuando el amor a la vida te dice al oído que te separes del peligro. Ese espíritu que unas veces es valor, otras abnegación, entusiasmo por la profesión, siempre afán de esplendor para tu patria.

Será el patriotismo como virtud tu valor principal, tu deber, y cumplirlo tu íntima satisfacción. Apréndelo pronto: tu patriotismo consiste en amar a España, es decir, cumplir con tu deber siempre. Esa íntima satisfacción del deber cumplido será tu premio y única aspiración.

El honor deberá presidir cada una de tus actividades, estando solo o en compañía, sin buscar el elogio o el aplauso. A él ajustarás siempre tu conducta. En la soledad de la noche o con las luces del día debes ser coherente entre lo que debes hacer y lo que haces. El honor será la virtud que te lleve al cumplimiento de tus deberes respecto del prójimo y de ti mismo.

Al patriotismo y al honor siempre debe acompañarles el valor. En la milicia el valor no es bravuconería sino una firme disposición, constante preparación física y moral, para vencer el miedo y llegar más allá incluso de lo que el deber te exige. Tu valor ha de ser sereno sin alardes inútiles, comúnmente innecesarios, has de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado tus energía morales y físicas para utilizarlas al máximo y en toda su plenitud en el momento decisivo. Debe adornarse el valor con entendimiento para obrar con sabia destreza y no estrellar su denuedo contra la ignorancia. Valor estoico, y heroico si el combate lo requiere.

La disciplina será factor de cohesión que regule todas tus relaciones en la milicia. Exigida y exigible para el que obedece y más, si cabe, para el que manda. Respeto y obediencia moral que te lleve a la observancia de las leyes y normas, te distinguirá como buen soldado.

Recorre despacio el camino, con humildad y paciencia. Recuerda que la guerra es el arte a cuya cumbre no se vuela, súbese poco a poco y con discurso de tiempo. Pero no olvides que aquí el esfuerzo y dedicación nunca están de vacaciones.

Todo lo que te cuento es más sencillo de lo que puedas pensar, pero solo se consigue si de verdad quieres ser soldado, un bello oficio que te descubrirá pronto su tesoro que reside en la camaradería y la fraternidad que forja unidades muy sólidas donde cada miembro se sacrifica individualmente en beneficio del grupo.

Compañerismo, abnegación, solidaridad, amistad, unión y socorro. Aquí nadie es más que otro si no hace y sabe más que el otro.

Mira, en mis largos años de servicio ninguna ley ni reglamento me ha enseñado con tanta belleza y claridad lo que es ser soldado. Lo escribió uno de Infantería, Pedro Calderón de la Barca. Te invito a que lo leas y cuando termines te preguntes ¿Quiero ser soldado?

Solo tú tienes la respuesta.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.

Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.

Pedro Calderón de la Barca (Soldado de la Infantería española)

LA ESCALADA BÉLICA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El mundo está a la espera de ese ataque ucraniano que haga que las tropas rusas se retiren de los terrenos ocupados y Putin caiga como dictador de la nación Rusa.

El Ejército de Ucrania, según el Secretario General de la OTAN, ya ha recibido el material necesario para ello, con los imprescindibles carros de combate Leopard españoles, primos que no hermanos, de los que despliegan en Letonia. Solo falta que el lodo se seque y que los rusos se dejen atacar.

Mucho es el lodo que habría que secar en las retaguardias, pero ese por ahora es el que sostiene en pie la guerra.

¿Fecha para la ofensiva ucraniana?: ¡Ya! Junio lo más tardar.

Hay un detalle que a Ucrania no se le pasa por alto y que sin él la ofensiva estará abortada antes de dar comienzo: aviones.

Quien domine el aire ganará la guerra. Hasta ahora ese dominio en Ucrania ha sido favorable a las tropas ucranianas por la eficaz defensa antiaérea desplegada con medios occidentales modernos y eficaces, pero en estos meses Rusia no se ha dormido y todo puede dar un drástico cambio en un nuevo enfrentamiento donde estén en juego los objetivos vitales de la guerra.

¿Cuáles son estos? Sin duda hay dos que prevalecen: Kiev y Crimea.

Amenaza sobre Kiev y amenaza sobre Crimea. Casi 2000 kilómetros de carretera separan Kiev de Sebastopol, también siglos de historia.

Desde diciembre la iniciativa está en manos rusas y las miradas perdidas en un horizonte de incertidumbre porque nadie sabe qué está ocurriendo.

La mirada puesta en China. Todos hablan del Plan de Paz propuesto por China, nadie se lo ha leído, lo que es grave, pero mucho más saber que no es necesario leer porque diga lo que diga nadie se lo cree. Nadie se cree que Xi Jimping le vaya a obligar (ni a mencionar) a Putin a abandonar los territorios ocupados, nadie puede pensar que Putin de un paso atrás y nadie puede pensar que el Ejército de Ucrania tenga la potencia suficiente para recuperar el terreno invadido. Rusia no va a perder esta guerra ni se va a retirar de Ucrania, con lo que será mejor que aceptemos la cruda realidad.

Sí podría ocurrir que la escalada tal y como ha sido, misiles guiados, artillería de campaña y antiaérea, carros de combate, más todos los apoyos invisibles, consista ahora en proporcionar aviones para luego dar paso a tropas y, poquito a poco, a una conflagración total. Estados Unidos creía… Rusia creía… Europa no estaba ni está, sino dividida. Estados Unidos creyó que podría dejar el conflicto en manos de Europa y aquí nadie sabe hacer la guerra con armas de verdad.

La conclusión es demoledora: una ofensiva de Ucrania nos llevará a una escalada de dimensiones desconocidas y podría ser, –podría ser, será- que en cualquier momento se oyese la corneta que llama a la movilización de la OTAN.

Estén preparados para cualquier cosa.

También existe como posibilidad el otro extremo: un armisticio; las cosas como están y comiencen esas interminables conversaciones auspiciadas por la ONU y que nunca tendrán final.

Podrían dar comienzo con la retirada de Putin del poder. También de Volodimir Zelenski.

Empezar de cero.  Podría ser tantas cosas que es posible que alguna de ellas lo sea porque a todo esto se le llama guerra y en estos casos los más peligrosos son los melifluos que suelen esconderse en los refugios.

Del Banco de España o del Mundial.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

3 mayo 2023

 

ABUSO DE AUTORIDAD Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

La Boétie: «Lo único que los hombres no desean es la libertad, y no por otra razón que ésta: porque, si la deseasen, la obtendrían».

En Diccionario de Adioses encuentro la cita del maestro Gabriel Albiac: «La libertad, los hombres no la desean… Su enfermedad es el placer de ser siervos».

La claridad de La Boétie puede que no guste demasiado; rotundo, aclara todo. Todo. Y vemos que es así.

La política solo tiene un nombre: dominación. Dominantes son también los que están a la espera de ocupar el puesto, o no, pero, mientras lo logran, o no, forman parte de la especie. Dentro de la política de un partido se es casta. Sea el que sea. Puro despotismo: «Autoridad absoluta no limitada por leyes; también abuso de autoridad, poder o fuerza en el trato con las demás personas», nos dice el Diccionario de la RAE.

El resto somos dominados y formamos parte de su rebaño encerrado en el redil. Rediles o naciones que nos abren, más o menos, sus puertas al amanecer. Vigilados por el perro pastor, bien educado de fidelidades pagadas. Nunca le faltará un plato con pienso. Ahora de asesor, incluso de embajador o general. Ya  saben.

La política es un juego que no admite moderación ni humanidad. Nada de sentimentalismo. Al dominante y al dominado les separa un abismo insoslayable.  Metafísica.

Ante ellos se presenta una auténtica lucha armada invisible. Podría llamarse guerra defensiva individual, porque el hombre desde que nace está defendiéndose de lo que le rodea y le oprime, desde el hambre, la enfermedad, hasta su propio crecimiento, todo es una guerra permanente. Es por ello que, cansado, se deja dominar en busca de no tener que preocuparse del todo.

Esa relación de servidumbre es la que existe entre los políticos y nosotros los dominados que, como si fuese —que lo es—  la guerra, se asemeja a la de vencedor y vencido. Desde la política administran la fuerza que les da su condición y se escudan en ella para no ser administrados. Y hacer su justicia.

Pretender hablar de política justa es hablar de guerra justa. No existe, porque no hay justicia cuando el fin es que el otro cumpla mi voluntad y renuncie a la suya. Que es el fin de la política. Por la Ley o por la fuerza, es decir las armas. Simplemente eso, sin más, y sin menos, ni bueno ni malo, y hay que aprender a estar en ese campo de batalla en el que te plantas desde el nacimiento. Destruir al enemigo en la guerra.

Alrededor de morir se  desarrolla vida. ¿Cuál es la diferencia?

La política y la guerra son lo mismo. Entre el militar y el político abundan las diferencias desde, al menos, el siglo XVII. Fue la política la que adivinó que su mejor instrumento de poder era la guerra y la utilizó para sus fines.

Hemos evolucionado hacia la catábasis. Lo avisó el mensajero en Orestes: «Porque así es la casta. Los heraldos saltan siempre del lado de los afortunados. Amigo de ellos es todo el que tiene poder y ocupa cargos en la ciudad».

De lo que no me cabe la menor dudad es que llevamos bien esto de vivir bajo la tiranía, en el placer de ser siervos de est(e) (os) señor (es).

«Los bueyes mismos bajo el peso del yugo gimen, y los pájaros en la jaula lloran». Nosotros: bla, bla bla.

Antes se decía que al español le iba muy bien una gorra y un pito que le convertían en mariscal de campo.

Uncidos por el yugo acatamos la imposición de los nuevos verdugos con mando en plaza.

Ansían pastar con sus bueyes en Cibeles y Sol.

«Gracias a esa generación de autoridades»

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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2 DE MAYO ¿QUÉ PODEMOS HACER POR ESPAÑA, NUESTRA NACIÓN? AHORA O NUNCA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Todos estamos preocupados. España está enrarecida, en una situación impredecible; vivimos entre la confusión y el escándalo. Cada uno mira por lo suyo y el conjunto se diluye.

A diario nos llegan numerosos comentarios y preguntas, con desasosiego, algo de indignación, y clara desorientación; siempre la misma pregunta: ¿Qué podemos hacer? Pregunta obligada; respuesta desconocida. Al menos yo solo sé que en la vida, pase lo que pase, lo único decente es actuar con rectitud y sin hacer daño a nadie. Es difícil, tanto que a eso se le llama ser santo, pero se puede intentar el camino, sobre todo en momentos de crisis.

Los partidos políticos no llenan nuestro vacío, no hay nadie que destaque por su sensatez y grandeza de miras, que haga propuestas más allá de la desilusión, que no mienta, que no oculte, que no se esconda, que no robe, que no engañe, que legisle con la cabeza, sin usar las vísceras, que tienda la mano sin garfio, que mande fiel a sus principios, y a su programa, que tenga programa y principios, que renuncie si no sabe, admitiendo sus errores, que se baje del pedestal, de la soberbia y del coche oficial que siempre conduce al mismo lugar. Es difícil gobernar para todos, pero es muy tentador gobernar sobre la cabeza de todos y contra todos.

¿Qué podemos hacer ante los gravísimos acontecimientos que están sucediendo en España que se enfrenta a una de las crisis de identidad moral e histórica más graves de su historia?

Lo importante es el diagnóstico, acertado y riguroso, sin más interés que salvar la vida del enfermo que requiere, como primera medida, que el propio enfermo admita su enfermedad y se deje atender, algo muy difícil de lograr cuando está cubierto por una nebulosa de complacencia y de continuo recibe los resultados falseados.

Da vértigo comprobar que estamos ante un  problema grave, muy grave y concreto en España. No es la economía, Europa, la justicia o la injusticia; no es la corrupción, moral y la otra, el paro o las pensiones, el trabajo, las empresas, las leyes y decretos, ni la historia, o la memoria histórica, la juventud o la vejez, las redes sociales y antisociales, la violencia. De todo esto se habla, está en la calle, es el día a día, pero después de tantas cosas solo hay una cosa que todo lo emponzoña y culmina, el problema: los partidos políticos, la política concreta, la que hacen y rellenan  a diario las páginas de los periódicos, los  de papel y los digitales, las televisiones dirigidas e ideologizadas, no satisfacen a la gran mayoría que permanece ajena  o sin manifestarse al hundimiento de la Nación. A partir de ahí cualquier cosa. Si no admitimos esto erramos en el diagnóstico.

Percibo que las élites siguen creyéndose tales cuando hace tiempo que dejaron de serlo. Este pueblo ha sufrido mucho. Hizo una transición limpia, en paz y con ilusión en el futuro. Fue muy duro soportar tantos asesinatos de ETA y ver la solución política, ver como el veneno seguía enquistado en la sociedad mientras nadie, nadie, movía un dedo por extirpar el mal en el quirófano. Se sucedieron las frivolidades del juego de naciones. Empezó enseguida el engaño, el juego de la bolita que esconde el trilero, nada por aquí, nada por allí, ¿dónde está la bolita? Fueron muchos años, pero acabamos adivinando el truco. Este pueblo ha sufrido mucho; hasta arrancarle de cuajo su sentido de nación y su presencia en la historia de Europa y del mundo. No somos nadie y vamos camino de desaparecer. No son alarmismos ni exageraciones. Cataluña está dividida y enfrentada y dentro de poco se contagiará al resto. El País Vasco espera que llegue su momento mientras mueve su bolita.

Hubiésemos aguantado a esas élites que decían conducir, gobernar, escribir, informar y hasta gestionar nuestros dineros, pero fueron demasiado lejos, tontos hay pocos, pacientes muchos, hasta que te toman el pelo en demasía y se hace urgente poner remedio. En todo este tiempo se han encargado muy mucho de hacer desaparecer todo aquello que una sólidamente, que ilusione al conjunto, que suene a España, sean los símbolos o el orgullo de ser español.

Han querido acabar con la Nación y convertirnos en rivales. Empezando por el idioma, eje vertebral, y que bien saben la importancia que tiene para desunir, que es para lo que vergonzosamente se ha utilizado.

LA NACIÓN

¡Ah, la Nación! ¿Quién habla de la Nación? ¿Quién hace pedagogía de Nación? Ese debe ser el comienzo. Reunir y unir alrededor de un concepto que tiene más fuerza que el poder, más que el dinero, y eso es casi imposible que exista, pero existe y nos lo cuenta la historia, la de verdad, la que conocemos de rigurosas fuentes al margen de las impositivas leyes.

De ahí tenemos que partir. De una idea que una, que ilusione, que tenga la fuerza imparable de la verdad, la virtud, la rectitud y el buen obrar, por ella y para ella. Tiene nombre y apellidos: España es su nombre y sus apellidos se pierden en su historia, en todos y cada uno de los españoles que dieron algo, lo mejor, o lo que pudieron y supieron por ella y su grandeza, unos más otros menos, es igual, nada te pide, nada te exige, como madre, sentimiento de ser y estar, solo que la reconozcas como tal.

Ese es el problema y no hay más. Empecemos por la pedagogía, la educación y la enseñanza. Enseñemos lo que es nuestra Nación, a amar a España. ¿Qué cómo se hace eso? Sin teorías ni complicadas lecciones; sabemos hacerlo, cómo se hace y también sabemos por qué no se hace.

¡España está en peligro!, recordando al alcalde de Móstoles, que por cierto eran dos, Andrés Torrejón y Simón Hernández. Aquel bando del 2 de mayo de 1808 terminaba diciendo: <<…no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>.

En aquella ocasión España estaba defendida por españoles y una fuerza los unía por encima de todo: su Nación, España. Hoy surgen dudas. No sabemos, al menos yo no lo tengo claro, si la invasión ya se ha producido sin que haya habido reacción alguna por nuestra parte.

No sé por qué me da que asistimos al hundimiento de la Nación y no veo alcalde o regidor que valga para arrastrar con su bando a los españoles.

<<No hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>. Es hora de empezar de nuevo. Ahora o nunca.

¡Retírense y dejen paso al 2 de mayo!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

EL ARTE DE MANDAR. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

DEL LIBRO EL NUEVO ARTE DE LA GUERRRA

Este es un intento vano de acercarme con palabras el arte más complejo del mundo y que más satisfacciones produce: a unos hace grandes y a otros deja al descubierto su infamia, pero nunca pasa desapercibido.

Todo el mando encierra un secreto que se resume en una vieja historia que dice: «Saliendo los de Numancia a pelear con la osadía, y confianza que solían, fueron forzados a retirarse, y volver las espaldas, y reprendiéndoles su capitán, qué por qué huían de los Romanos que tantas veces habían vencido, le respondieron, que los soldados eran los mismos, pero que el Capitán era otro, y de más valor y mejor gobierno que los pasados».

Mandar queda resumido en pocas palabras a pesar de ser una compleja actividad.

Estas son algunas de sus máximas:

Tus órdenes han de ser claras, que se entiendan, que se cumplan, que cada uno sepa lo que se le pide, y si es posible, por qué se le pide.

Debes mantener la idea elegida sin vacilaciones ya que no hay nada más amargo que verse sometido a las oscilaciones de un jefe vacilante en sus decisiones. Más útil es el entendimiento que la espada. Claro, preciso y respetar la iniciativa de otros. Esa idea permanente que debe presidir y transmitir con sus órdenes, incluso con sus gestos y presencia, es la de vencer.

Debes de estar atento a conocer nuevas ideas y aceptar propuestas ajenas. Entre todos los consejos nunca admitas los que proceden del odio y del temor, los peores consejeros en la guerra. Y recuerda que el que está a tus órdenes no está a tu servicio personal.

Da lo mismo el escalón de mando que se tenga o el puesto asignado. Siempre en la guerra surge la soledad, el momento más difícil al que acompaña el miedo, la inseguridad, incertidumbre, dudas y el peso de la responsabilidad. Estos son algunos de los sentimientos y sensaciones que embargan a cualquier soldado y que aumentan en función del número de los que están bajo tu mando. Aunque sea el acontecer diario. Sobreponerse a esos sentimientos marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso. Hay que confiar en uno mismo, en los conocimientos y formación ya que frecuentemente se sabe más de lo que se cree y ello aflorará en el momento necesario.

Ante un problema difícil, cuando no puedas consultar, confía en tu intuición, pues cuando se conoce el oficio y se está identificado con él, la intuición te marcará el camino a seguir. No hay nada peor que el pánico o la inacción. Ni te escondas ni huyas ante los problemas de la guerra que suelen atacar en primer lugar al ánimo del que manda. Que los métodos y procedimientos aprendidos en las largas horas de estudio, aplicados con sentido común y serenidad, les ayudarán a adoptar las decisiones más convenientes aún en soledad. Deberemos confiar en su profesionalidad y buen hacer y darles la flexibilidad y libertad de acción que para nosotros pedimos. Muchas veces un líder no lo es solo por el empleo que ostenta o por la edad que tiene, lo es por que reúne un conjunto de cualidades que harán que sus hombres lo sigan sin condiciones.

Tan difícil es decidir, porque eres responsable de ello, como obedecer.

Para dirigir, organizar, investigar, enseñar, mandar u obedecer hay que estar preparado y eso se logra solo con aprendizaje y disciplina.

Tenemos que tomar decisiones a menudo, todos. Hay una frase en el Ejército un tanto dura, pero muy real:

‹‹El sudor de hoy evitará la sangre de mañana››. Creo que tiene su traducción en la vida civil y que sirve para todos: el esfuerzo y el estudio de ahora te servirá para no cometer errores mañana.

En tu función intelectual necesaria para decidir debes contar con la ayuda de tus auxiliares, es una labor de equipo, en la que tendrás que asignar trabajos a cada uno de ellos, pero la decisión final, la expresión de tu voluntad, te corresponde solo a ti y es tu mayor responsabilidad. En ella quedará reflejado el espíritu del Jefe y servirá como guía y eje de aquellas iniciativas que tus subordinados tomen en los momentos en los que se encuentren aislados o lejos de ti. Elige entre los que sabes que con una sola directriz actúan de acuerdo con tu criterio y huye de aquellos que necesitan exceso de explicaciones y vigilancia permanente para comprobar el cumplimiento de tus órdenes. La tibieza en el mando provoca graves indecisiones, es el mayor pecado que puede cometer el que asume la responsabilidad.

Debes de ser constante en el esfuerzo, evitar prisas y desorden.

Ser cortés, pues la cortesía es inseparable de la disciplina. Cortés en la precisión y limpieza de la palabra, en la actitud, en el gesto, en la voz y en los modales.

Cuenta siempre con el apoyo de tus colaboradores y el consejo de los más cercanos y busca en ellos la lealtad para nunca sentirte defraudado.

Nunca pienses en ti, hazlo primero en la misión que te han confiado y en los hombres que tienes para cumplirla.

Suerte, fácil recurso al que suele acudirse. No te engañes con la suerte, los buenos generales no confían en ella, sino en sus tropas, en su Estado Mayor y en su preparación para adoptar decisiones: a eso se debe la suerte. En la mayoría de los casos estudiados en los que se señala a la victoria como fruto de la suerte se deduce que sólo los capaces son afortunados.

Mandar es demasiado habitual, pero cada vez son más los que mandan mal y legión los que padecen sus consecuencias. No pretendas ser importante por el mando que te asignen, sino lucha por ser humilde que se traduce en ser útil.

El Mando es una montaña muy dura de escalar. Hay que recorrer despacio el camino, con humildad y paciencia. A la cumbre no se vuela, súbese poco a poco y con discurso de tiempo. En la guerra o en su preparación el esfuerzo y dedicación nunca están de vacaciones.

«La negligencia individual provoca un prejuicio colectivo, y la diligencia propia produce un triunfo colectivo» (Alejandro Magno).

La tropa debe ganar batallas; el Mando está para ganar la guerra. La suma de las batallas no da como resultado ganar la guerra, sólo la decisión y claridad en determinar a dónde, por dónde, cómo y cuándo conduce al éxito final al ir consolidando con la táctica la estrategia final. Entiéndase que en la táctica participan diversos mandos, pero la estrategia de la victoria debe ser cosa de uno.

No olvides que la inacción en la batalla es incompatible con el ejercicio del mando.

Por último sigue la máxima moral que todos llevamos dentro: «Que nadie tenga nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad».

«El contenido de la sabiduría es el mando. Saber y mandar no es otra cosa sino saber ser obedecido. Sólo sabe mandar el que manda por razón de proporción, es decir, por razón de justicia. Sólo sabe mandar el que midiendo sus cualidades y las que tienen los llamados a obedecer halla entre ambos la proporción geométrica que justifica el mando y le hace efectivo».

Ese orden de la milicia establecido por el mando, «esa figura perfecta, capaz de andar en todas las direcciones; hacia delante, hacia detrás, a derecha e izquierda, hacia arriba o hacia abajo, sin que jamás se turbe el orden», algo así como la disciplina que no es sino «una habituación interna y externa del hombre a estar siempre en orden» va a servir en el futuro para construir la esencia misma de la política: el orden y la disciplina. En definitiva el mando, cuando no se convierte en una burda copia del Mando.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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1 mayo 2023

 

«EL MEJOR PERDÓN» Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Un caballo negro mohino llama a mi puerta y me pide que vayamos a conquistar el horizonte. Pero antes quiero pasarme por la Feria de Abril, para disfrutar con la salida a hombros de un torero en procesión por las calles de Sevilla, desde la boca de riego del albero de La Masestranza, pasando por la Puerta del Príncipe, hasta el Hotel Colón, donde Morante de la Puebla, se pone y se quita, el traje de torear.
Al decir que los caballos tordos son blancos o los castaños marrones, se incluyen en ambos asertos hembras y machos, cosa que saben hasta los más tontos.
Hablando de tontos, no hay nada más empachoso y más cursi que un tonto feliz, como parecen ser y estar algunos de nuestros políticos.
Que razón tenía Andrés Aberasturi cuando se despedía de su programa en televisión «La Tarde» con un «sean moderadamente felices».
Es bueno que haya alguien que mande, para poderle echar toda la culpa, por eso me defrauda tanto que algunos miembros del gobierno, parezcan unos mandados.
Hace unos días, prometieron 50.000 viviendas de alquiler social, pero ayer pusieron encima de la mesa otras 43.000, con un poco más de esfuerzo encontrarán otras 7.000 más y así redondearán el bulo electoral a 100.000.
La ilusión se desvanece pronto. De las 50.000 que cuenta la Sareb ( Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria), en el denominado Banco Malo, sólo estarían disponibles 9.000. (Palabras de la propia vicepresidenta económica).
Para que salgan al mercado, tendrían que comprarlas las Comunidades Autónomas, que no andan sobradas de dinero, y ya veremos si están donde hacen falta y en condiciones de habitabilidad.
El último bulo lanzado por el presidente Sánchez, es el nuevo compromiso relacionado con el aumento de parque público de casas, es la construcción de otros 20.000 inmuebles en terrenos propiedad del Ministerio de Defensa. Terrenos que según la ministra Robles, están repartidos por casi todas las comunidades autónomas y que ya no están en uso, ni tienen interés para la defensa nacional.
Como dijo Núñez Feijóo, ¡Esto parece el milagro de los panes y los pisos!, me recuerda el estallido de la burbuja inmobiliaria, y no me da la voluntad de creérmelo.
Para las próximas elecciones, yo, más que saber, tengo que saber quién sabe.
A todos esos que dicen van a sacar, por primera vez en España, una ley sobre la vivienda, les refresco la memoria y les digo que:
En 1911 ya se publicó una denominada de «Casas Baratas».
En 1954, la «Ley de Viviendas de Renta Limitada», y en 1964, la de «Arrendamientos Urbanos». (Dicen que esta es el patrón de la que saldrá próximamente).
Después vino el Instituto Nacional de la Vivienda, que construyó en toda España 4.080.619 casas en 14 años (1961-75), al amparo del régimen de viviendas de Protección Oficial.
Esos planes consistían en regalar casas con parcelas para trabajar, en pueblos nuevos con todos sus servicios terminados por el Instituto Nacional de Colonización, con trabajo y futuro asegurado para muchas familias, materias que hoy andamos tan ayunos.
Hoy hasta los nombres de esos pueblos han quitado, pero a nosotros no se nos olvida por mucho que lo intenten, pues nadie se muere del todo mientras alguien le recuerde.
No había banco malo ni planes complicados con vistas electorales, se entregaban las llaves y se acabó.
―«Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de una cacería» (Otto Von Bismarck, político prusiano conocido como el Canciller de Hierro).
Pero ya se sabe que lo que cuenta en política social es solo la intención, no los resultados. También puede que el propósito real no sea el solucionar el problema de la vivienda ni nada por el estilo, sino seguir con la tarea de deterioro y demolición institucional, para que no podamos confiar en nadie. Pero que, mira por dónde, encaja en las intenciones, nada ocultas, de algunos de los aliados del Gobierno.
Todo esta diseñado para ir dosificando estas falsas noticias, cuyo único propósito es agrandar su patrimonio mientras se hacen cargo de las riendas del negocio, y digo riendas porque lo hacen como si se tratase de ganado.
Y uno ya no sabe si reír o llorar, pero no me abandonaré a las lágrimas , esas que ciegan la visión y bloquean las palabras.
Repiten el error, también con tufillo electoral, cuando otro presidente prometió el mítico millón de puestos de trabajo, que poco más tarde se convirtieron en un millón de parados. No se puede improvisar una política de vivienda en dos repentes, aunque luego se pida perdón como con la ley del «sólo sí es sí»
Hay políticos de gatillo fácil que disparan cañonazos verbales para referirse a cualquier nimiedad de los antagonistas.
Hace poco uno de estos afirmaba que España era un infierno años atrás, pero yo recuerdo que en los años sesenta y setenta de los que habla, las calles de nuestras ciudades estaban llenas de niños, mientras que ahora lo están de todos los que vienen sin billete en las pateras.
Puede que rectificar sea de sabios, pero rectificar tarde, cuando los efectos de la rectificación han sido graves, no es de sabios, sino de falsos arrepentidos, o, como en el caso del «sólo sí es sí» de arrepentimiento forzado ante la proximidad de unas elecciones.
El mejor perdón , es el que procuran los sabios de verdad, «no tener que pedirlo».
Y entre el caballo y el toro:
El río Guadalquivir
se quejaba una mañana:
me tengo que decidir
entre Cazorla y Doñana
y no sé cómo elegir.

(Rafael Alberti)

P.D.: En el Paseo de Caballos y Enganches del Real de la feria sevillana, encaramado en mi negro mohino, me cruzo con otros caballos poco agraciados. Uno, abanico de tonta, garlocho, culisumido y con estinia, que viene con paso napolitano blandeando de la mano izquierda, y cercedando porque está desarado y con la montura cabalhustre puesta. Posiblemente cubra aquella yegua que cojea de la oreja, lángara, tablada, mala vela, que fue manseada por el migarejo. Si quedase preñada podría dar un potro enjabonado.
Perdón.
Zaragoza abril 2023.

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Desde su atalaya calabresa F. Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

RIESGO ¿ASUMIDO? EN LA EVACUACIÓN DEL PERSONAL CIVIL DE SUDÁN (NEO) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Base militar sudanesa de Wady Sayyidna

Escuché esta semana a la ministra de Defensa (Sexta televisión) hablar sobre la llegada de los carros de combate “Leopard” españoles a Ucrania. Me quedé sorprendido cuando contestó que en una par de días «ese material humanitario» llegaría a su destino. Las lanzas cañas. La obsesión por el lenguaje melifluo y erróneo nos lleva a la situación de desarme en la que se encuentra Europa que no es nadie a la hora de un conflicto bélico de alta intensidad. Europa ni tiene Ejército ni se le espera. Llevo diciéndolo hace tiempo, pero me alegra escucharlo esta misma semana en boca voz del Director Nacional de Seguridad Nacional. La razón es la irresponsable postura del «No a la guerra». No saben lo que dicen y cuando la guerra llega la pierden; es decir se pierde la libertad.

Un ejemplo más de melifluas palabras ha sido la evacuación de personal español, y «asimilado», no combatiente de Sudán, operación de enorme riesgo que exige mucha Inteligencia, información en el terreno y cooperación. ¿Ha sido así?

Ha ocurrido todo lo contrario. Cada nación europea ha hecho individualmente la NEO y, por ahora, ha salido bien gracias a no se sabe muy bien qué. Colaboración cero. Europa no ha existido.

Me llegaron antes de la operación algunas dudas sobre las medidas de defensa electrónica, sobre las comunicaciones y la Inteligencia. Ahora que ya ha pasado mejor olvidarlo, aunque se deberían corregir aspectos de alto riesgo. La suerte es un efímero acompañante que para el guerrero tiene otro nombre. Aquello no era Kabul, sino peor; allí no estaban los soldados estadounidenses, sino algunos europeos, cada uno a lo suyo y a por los suyos. Alto riesgo. Ha salido bien: felicitaciones.

Una operación Non Combatant Evacuation Operations conocida por su acrónimo NEO es la evacuación de personal no combatiente que se lleva a cabo cuando circunstancias de inestabilidad en un país ponen en grave riesgo la vida o los intereses de nuestros compatriotas. Se planea y ejecuta con la finalidad de reubicar en un lugar seguro al personal no combatiente designado que se encuentre en una situación de riesgo en un país extranjero.

Es el momento de que nos aclaren algunas cosas que no entendemos sobre las informaciones recibidas de la NEO Civil-Militar española en Sudán.

En España es la Brigada “Almogávares” VI de Paracaidistas la que tiene una preparación específica para dicho tipo de operaciones y ha sido la que de manera impecable la ha llevado a cabo en Sudán.

Ruta de evacuación.

Escuchábamos al teniente coronel Jefe de la I Bandera Paracaidista, responsable del planeamiento táctico y ejecución, contar cómo se desarrolló esta y se ve con claridad la incertidumbre y las deficiencias encontradas.  Algo que a pesar de la minuciosidad del planeamiento puede ocurrir. Pero es evidente que se sabía que la situación era incluso más comprometida y difícil de evaluar que en Kabul. En Sudán había muchos frentes y ninguno de los enfrentados era para confiarse.

Los aviones A400M de la Fuerza Aérea española tuvieron que aterrizar en una base militar a 37 kilómetros al noroeste de Jartum donde se encontraba la Embajada española y los residentes a evacuar. El plan era «formar una columna con seis blindados y 30 militares y recoger en la Embajada de España a los 34 españoles y 70 europeos y latinoamericanos que se habían concentrado allí».

No pudo ser. El teniente coronel jefe nada más desembarcar con diez de sus hombres y dos de los vehículos se vio obligado a salir al encuentro de los evacuados ya que el horario para el movimiento ofertado por las fuerzas regulares de Sudán no ofrecía alternativa ni esperar. Cuando se dio la orden de abandonar la embajada la mayor parte del personal militar español aún estaban en los aviones A400, solo uno había desembarcado, otro lo hacía en ese momento y el último aún en vuelo.

El Embajador ya había recibido la orden del MAEC de salida. El puente sobre el Nilo se cerraba y podían quedarse sin alternativa a abandonar Jartún.  Había que emprender la marcha.

El teniente coronel en el aeropuerto esperaba a que se le uniesen el resto de sus hombres y vehículos, pero no había tiempo; tuvo que decidir con rapidez; se lo pensó, pero no dudó a la hora de asumir la responsabilidad. En tierra solo estaba él, diez de sus hombres y dos vehículos. Esperar al resto podría poner en peligro la evacuación. Había que actuar con rapidez y asumir el riesgo. Para colmo las comunicaciones no funcionaban con el rendimiento exigido para esas situaciones.

«Ya no hay manera de parar y con lo que tengo salgo a su encuentro».

La incertidumbre es un factor de combate que hay que asumir y para el que hay que estar preparado. No todos lo están.

El contacto con la columna de personal a evacuar encabezada por el Embajador era prácticamente inexistente. El Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS)se afanaba en facilitar información y la comunicación. Era una tarea casi imposible. El teniente coronel se encontraba ante una ruta desconocida, llena de imprevistos, con muchas probabilidades de retrasos, incluso de enfrentamientos. Pero no había alternativa ya que los civiles podían quedar sin protección y al vaivén de cualquier agresión armada. La caravana de evacuados cruzó el puente sobre el Nilo acompañados de las fuerzas regulares del ejército sudanés, y a partir de ese momento se quedó sin protección alguna. Imagínense la situación, sin otra alternativa que seguir, seguir y encontrarse con los soldados españoles. Los dos vehículos militares avanzaban buscando en un horizonte nebuloso la columna de civiles. Detenciones por tropas de uno y otro bando, preguntas, caras de pocos amigos… pero podían continuar. En cada control se la jugaban. La habilidad del embajador y del teniente coronel no se improvisa, es fruto de la preparación y oficio. Dio sus frutos.

Mientras, en el aeropuerto, el resto de la fuerza militar se constituyó en reserva por si tenían que acudir al rescate de su jefe y de la columna de civiles.

Al fin a mitad de la ruta: el encuentro. No había tiempo que perder. Ni un saludo. Miradas de aprobación y a la mayor velocidad a la base de Wady Sayyidna. Motores en marcha y a casa.

Algo más de una hora. Una eternidad. Es la guerra que aparece allí donde menos te lo esperas; hay que estar preparado y eso no se logra con discursos bondadosos ni políticos mensajes. Cuando las armas negocian mejor saber manejarlas; y bien.

En el aeropuerto de Madrid espera la foto de los que se ufanan de lo hecho sin saber cómo ni qué han hecho ni el calculado riesgo (?). Ha salido bien. Foto electoral. ¡Somos los mejores los de exteriores!

¡Gracias soldados! La Patria en su silencio os lo agradece. Ese silencio es un tesoro cuando el conjunto del lenguaje se convierte en lodo.

Sois un ejemplo, como lo son vuestros compañeros desplegados entre la incertidumbre de tantos rincones del mundo. Cada uno de vosotros, mandos, tropa, estáis perfectamente adiestrados y no es la primera vez que pisáis estos terrenos. Claro el cometido, valoráis el riesgo, siendo plenamente conscientes de vuestra responsabilidad. No sois temerarios sino valientes y el mundo envidia vuestro concepto del compañerismo que cohesiona y forma un equipo sólido que aporta seguridad al grupo y tranquilidad al mando. Respetuosos, disciplinados. Ya quisieran todos los países que sufren el horror de la violencia y la guerra tener con ellos una Unidad española. La inseguridad huye ante vuestra presencia.
No hay titulares para vuestro regreso. Otros titulares ocupan las portadas. Interrogantes sin respuesta.

Es hora del juicio crítico. Nos gustaría conocerlo.

Creo que en este caso hay que reconocer la labor de los soldados y la del embajador en Sudán por su valentía y eficacia.

Ruta, distancia, tiempo…

Que así sea.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

28 abril 2023

 

 

 

SILENCIO RADIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No hay mejor forma de mantener el secreto. Cuando la disciplina intelectual se cumple y hay comunidad de doctrina no es necesario hablar mucho. Todo se entiende y cada cual sabe lo que tiene que hacer incluso en esos momentos de incertidumbre.

No siempre la actividad requiere consulta, sino más bien conocimiento que es lo que te permite llevar la iniciativa. Si el problema es difícil, cuando no puedes consultar, hay que confiar en la intuición, pues cuando se conoce el oficio y se está identificado con él, la intuición marcará el camino a seguir.

Silencio radio es una táctica militar que recomiendo poner en marcha a todos los voceros que hoy nos inundan Al menos mientras no sepan de lo que hablan.

Pero hoy hablo de un silencio radio más bélico, político y económico que hace vencedor al que sabe hacer uso de él.

Hay una fórmula infalible para entrar en combate: «Silencio radio», elemental norma de seguridad desde que el hombre sabe que la palabra le delata. Nada hay más eficaz en la guerra que la aproximación silenciosa con sus múltiples significados e interpretaciones que quedan resumidos en que la palabra no sea la culpable de que el enemigo conozca tus planes ni cómo se desarrollan. Silencio en cuanto se inicia el planeamiento y las comunicaciones cerradas, sin contacto, sin dar posición ni dirección, algo que parece un imposible pero que los ejércitos más disciplinados deben practicar para su seguridad. Toda acción militar se pierde en un interminable cruce de comunicaciones, órdenes, contraórdenes, aprobaciones, intercambios, largos procesos de decisión y necesidad de miles de firmas autorizadas es una burocracia muy extendida entre los ejércitos actuales que llevan a su lentitud e ineficacia. No hay secreto que no sea revelado por la actitud y proclamado por las comunicaciones, signos de falta de preparación y en el caso de las alianzas muy claro distintivo de la falta de voluntad de empleo o lo que sería peor, de vocación, lo que echa por tierra el factor disuasorio.

Silencio radio requiere una firme unidad de doctrina y exacto conocimiento de la misión de conjunto coordinado todo con la precisión en los detalles de ejecución que contemplarán todas las posibilidades que durante la acción puedan darse. La instrucción y adiestramiento permiten conocer los signos de la batalla en cualquier circunstancia lo que fomenta la iniciativa de los mandos si las circunstancias les obligan a tomar decisiones excepcionales o si se encuentran aislados.

El silencio en las comunicaciones significa no entorpecer las indicaciones que siendo estrictamente necesarias lleguen de arriba abajo con un estricto código de disciplina que evite interferencias.

La mejor comunicación es la unidad de doctrina, estar imbuido de la idea del jefe, audacia, valentía y oportunidad. Esas son las comunicaciones de la guerra del futuro: silencio. No debe renunciarse a ningún procedimiento que permita mantener la cohesión entre unidades por muy obsoletos que parezcan.

Al final queda una sugerencia, un enigma.

«Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va». Es la norma del Romancero español, el consejo que debe ser puesto en marcha por cualquiera que deba prestarse al duro oficio de la guerra.

«Saber callar a tiempo», que tan difícil es hablar como callar.

De cada uno de nosotros depende saber a quién y cómo le decimos nuestra canción.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 abril 2023

V.E.R.D.E. (VIVA EL REY DE ESPAÑA) General de División Rafael Dávila Álvarez

Con permiso de mi admirado Maestro don Antonio Burgos, copio el título de uno de sus antológicos recuadros para dar contestación a los numerosos lectores que me preguntan por el significado del acrónimo V.E.R.D.E. Gozoso recuerdo al sentimiento de lo que defendimos y seguimos defendiendo. Un honor de por vida. Está claro su significado: VIVA EL REY DE ESPAÑA.

Dicen que fue cosa de los monárquicos alfonsinos en aquella época en la que no se podía hablar de monarquía (de república sí, pero de la suya). El caso es que, ante la dictatorial prohibición y la vigilancia de los comités de limpieza ideológica al uso, no hubo más remedio que recurrir al acrónimo para entenderse entre los que veían espantados el rumbo que tomaban las cosas. Verde por aquí, verde por allá. Lazo verde en la solapa y hasta corbata verde cuando se terciaba. En verde te escribo, que tú ya me entiendes.

Savia para el viejo tronco antes que lo descuaje un torbellino.

Al olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo

algunas hojas verdes le han salido.

No era cuestión de colores, ni de roja república o verde monarquía, ni siquiera del color de la Bandera. Unos contra otros, el desacuerdo, a río revuelto… Es una vieja canción que nos persigue. Decía don Jesús Pabón que en cuestiones de historia el problema está en ver claramente y una sola cosa. Cada español ve una, la suya. Todos mandan y todos a la vez obedecen.

Presumía Napoleón al compararse con sus adversarios: ‹‹Hay muchos y buenos generales, pero ven demasiadas cosas; yo no veo más que una…››. Pero también dijo que los españoles en masa, se conducen como un hombre de honor. Lo sintió en sus carnes. Divididos, es decir mal mandados, equivalen a la derrota. Cada español se convierte en general cuando desde el cabo al general ninguno de ellos manda. Es cuando vemos muchas cosas, muchos mandan, y todas nos dividen. En esas estamos, camino de la derrota. No hay mejor meditación que la que se hace al reflexionar sobre el pasado. Rigor en la reflexión y meditación. Suena raro, como raro suena ahora el acrónimo V.E.R.D.E. ¿Reflexionar? ¿Qué será eso?

Cuando en España escasean los hombres de Estado surgen los napoleones. Todos son iguales. Imitan el gesto, la mano a la cartera, e inventan una nueva monarquía, el clan familiar, un nuevo patriotismo de algarabía, incluso una religiosidad pagana con patriarca incluido.

Serán derrotados cuando la masa se conduzca como un hombre de honor. Será tarde o temprano, pero será. Siempre lo ha sido. Recuerden el triple error del que fue víctima Napoleón, el error monárquico, el error nacional y el error religioso. Jesús Pabón lo ha señalado precisamente a través de su conducta respecto a España durante la Guerra de la Independencia.

Los napoleoncitos de ahora son reyezuelos que quieren instalarse en su trono sin comprender las profundas razones históricas en las que las monarquías se asientan. Siembran sentimientos separatistas sin adivinar las profundas razones vitales que llevan al ser humano a defender por encima de todo su historia y su patria.

Hay sentimientos tan asentados en la historia de los pueblos que son su genética, su forma de ser y su razón de ser.

Conviene que los napoleones de salón recuerden aquel mal negocio: ‹‹Vamos a golpear con todas nuestras fuerzas a España; yo vencí a los alemanes y a los italianos; vencí también a los polacos […], pero no he podido vencer a los españoles; en Europa son los únicos que conservan una extravagante afición a la libertad››. Un pueblo que no consiente que se metan contra los principios arraigados por siglos de historia. Cuando el emperador lo asimiló era demasiado tarde. Hasta el pequeño tambor del Bruch derrotó al francés.

Ya libres, no es necesario recurrir a ningún acrónimo. Hay que defenderse contra la invasión ideológica, el adoctrinamiento y la ruptura, y hay que hacerlo a cara descubierta.

Han empezado atacando al Rey y a los símbolos de España. La reacción ha sido débil y tibia. Hechos consumados, una ley que no se aplica y unas multas que ofenden al ofendido, España. ‹‹Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca››.

No vamos a utilizar acrónimos ni a escondernos de nadie, sino que decimos sin tibieza y con fuerza: ¡¡¡Viva el Rey de España!!! Con todas sus consecuencias.

Napoleón Bonaparte cayó en un gran error, el nacional, es decir, el patriótico, y estos nuevos emperadores, de la ambición y el poder, caerán en el mismo error, porque desconocen el verdadero sentido del razonamiento y las enseñanzas de la historia.

Solo será necesario un tambor del Bruch para que los españoles en masa se conduzcan como un solo hombre de honor. Lo harán.

V.E.R.D.E., es historia, ¡Viva el Rey de España! es la realidad. Nuestra realidad, futuro y libertad.

Al olmo viejo, hendido por el rayo

y en su mitad podrido,

con las lluvias de abril y el sol de mayo

algunas hojas verdes le han salido.

Antes que te descuaje un torbellino.

 

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

QUE TE VOTE TXAPOTE Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Lo dice todo y de todos. Los españoles tenemos un ingenio único para sintetizar las situaciones ya sean trágicas o festivas; todas encuentran su sabia sentencia. Una frase puede ser un manual de Historia o al menos el título de un enorme libro.

Que te vote Txapote no es el título de un volumen literario, sino mucho más, es una sobrecogedora llamada de atención sobre un terrorífico relato escrito con sangre, porque pocos libros se han escrito que lleven en su interior tanto dolor, miseria, traición y deshumanización, que trate de asesinos, también de los que les han abierto la puerta de la política y les han dado el pase a las instituciones.

Se resume así: Que te vote Txapote.

En los libros de la historia clásica las primeras palabras eran la clave del contenido, una puesta en situación que resumía el concepto que el autor quería transmitir como idea fuerza: «Canta, oh diosa, la cólera del Pelida Aquiles; cólera funesta que causó infinitos males a los aqueos y precipitó al Orco muchas almas valerosas de héroes…».

Que te vote Txapote: Es una historia de cólera, resentimiento, pero sobre todo de indignidad.

Le siguen páginas de dolor, hexámetros con pies de cobarde huida sin la dignidad del combate, con la traición a la ley donde el poderoso poder todo lo puede comprar y vender al mejor postor.

Aquel inolvidable Tribunal Constitucional que enloda aún más, si cabe, cada capítulo del libro ya que quiso ser, y lo fue, el redactor del capítulo primero que narra el triunfo: Que te vote Txapote quedará como un título histórico. Nos recordará al asesino y a quien le ampara. Que hubo vencedores y vencidos en una ingeniería inversa de la bondad a la maldad, de la inocencia a la culpabilidad.

No es necesaria una Ley de Memoria Democrática porque esta lo es, inolvidable y auténtica, sin posible manipulación a pesar de que hayan querido cambiar el final y hacer héroes a los asesinos: Que te vote Txapote. No lo olvidemos ni miremos en la dirección contraria porque es tan evidente que estos capítulos finales de la traición llegan a constituirse en el libro del pesimismo histórico del ser humano, hasta donde puede llegar su vileza cuando corona al asesino y envilece al inocente asesinado.

Esto ha ocurrido y ocurre en España, como si nunca hubiese ocurrido nada, como si no hubiesen existido las mañanas de frío dolor cuando un cobarde amparado en la pistola o en la bomba hacía temblar el centro de la ciudad. ¿Quién no miraba al Cielo suplicante? ¿Habrá sido él?

¿Me vienes ahora con urnas y papeletas? ¿Pretendes que a cambio de los muertos te asigne mis riendas? Que te vote Txapote.

Dolor imborrable, incurable sangría de lágrimas secas, se acerca la frialdad de la mirada hacia quienes nos han traicionado en lo más hondo de nuestro ser; impávidos hablan de progreso, de convivencia, de solidaridad y de sostenibilidad cuando aquí lo que jamás se agotará será el dolor por el daño hecho al llevarte al hijo, al padre, al marido, al abuelo; os los habéis llevado y ahora pretendéis que callemos y que detrás vayamos portando nuestros cirios de dolor, pero apagados y silenciosos, dándoos la razón y entregándoos nuestro dolor.

La vida nos la quitasteis, pero el dolor no. Nos acompañará y será nuestra herencia para siempre jamás.

Hoy, ahora, mañana y siempre: Que te vote, que os vote Txapote.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

25 abril 2023

 

DESEMBARCO EN CRIMEA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«Las fuerzas ucranianas han establecido posiciones en la orilla este (izquierda) del río Dniéper de la región de Jersón». Esta información es novedosa y procede del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW) en su informe diario, fruto de las imágenes rusas geolocalizadas.

De confirmarse es una noticia de alto valor militar porque podría estar señalando las intenciones de la próxima ofensiva del Ejército de Ucrania.

La situación actual por parte rusa, como llevamos indicando hace meses, es una defensa a toda costa desde Jersón hasta Zaporiyia apoyándose en el río Dniéper y desde este punto hasta Bajmut intensificar sus ataques obligando a las tropas de Ucrania a replegarse. Para intensificar sus efectos llevan a cabo constantes bombardeos a lo largo de todo el frente así como sobre las grandes ciudades y rutas de abastecimiento.

Ucrania hasta ahora solo puede defender sus posiciones y estudiar los puntos más vulnerables del despliegue ruso para una vez reforzadas sus unidades poder lanzar una ofensiva que haga retroceder a las tropas enemigas.

Dos opciones se presentan como posibles: cruzar el río Dniéper por la zona de Jersón en una difícil y atrevida operación que requiere muchos medios terrestres, de navegación, apoyo artillero y aéreo o lanzar un poderoso ataque en la dirección Zaporiyia-Mariúpol.

La primera opción tendría un carácter decisorio de gran valor porque amenazaría Crimea. La segunda opción dividiría el frente ruso o, para mejor entendernos, partiría en dos su despliegue y rompería el apoyo logístico.

Claro que a cualquiera se le viene a la mente que la mejor opción sería combinar las dos acciones. Sin duda, podría ser definitivo.

Sigamos soñando y antes de entrar en la fricción, veamos lo que el mapa nos ofrece a la vista como juego de la guerra.

¿Y si estas operaciones están apoyadas por una tercera consistente en un desembarco en Crimea? Aun queda el recuerdo de Eupatoria.

El momento es de gran tensión. Cualquier cosa puede ocurrir y ni el más avezado profeta de la guerra se atreve a dar su veredicto.

Nuestra impresión es que quedan poco tiempo. No más allá de tres meses para que algo ocurra o esto dure para siempre jamás.

Claro que esto que decimos es un simple juego de guerra. La fricción llamaba Clausewitz a la realidad: una cosa son los planeamientos, el mapa, y otra la cruda realidad que se nos antoja larga y cambiante.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

24 abril 2023

 

 

 

 

 

HUELLA DE UNA LEYENDA «HERRADORES». Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

Leyenda de San Eloy. Iglesia de Treffuntec Bretaña (Francia)

«Al empezar la obra»

Perdona si te hiero

con vana obra hermano hierro

Y tú , fragua: une tu calor

al fuego que por la obra siente mi

corazón.*

Caballos, jinetes y arneses se conjugan en el aire, y entre todo este mundo, está el hierro, en contacto con la tierra.

Tradición de tradiciones, y es que el herraje tiene mucho de mito y de leyenda.

He aquí un retazo de historia, un fragmento del pasado que se ha forjado al amor de la lumbre, aunque  ignoro  por qué los herradores de algunos pueblos solían estar íntimamente relacionados con el diablo, creo que eran simplemente  egoístas, pues creían en Dios y en el diablo a partes iguales.

Hasta hace poco, en los pueblos, cuando el tiempo estaba demasiado recio para las labores del campo, las gentes iban a las fraguas a arreglar sus aperos, los herradores, que no herreros, fueron durante muchos años, la encarnación misma de la técnica, y en un momento estuvieron cerca de los alquimistas. Las fraguas, eran lugar cálido, donde se hilaban conversaciones pausadas sobre asuntos del cielo y de la tierra, del pueblo, de la capital y del mundo entero si se terciaba.

―«Y es que el colmo de todo herrador fue siempre tener que agarrarse a un clavo ardiendo»

Con el amor al caballo de siempre, del roce nace el cariño, y con una gran base científica, hoy tenemos herradores cada vez con más criterio, que elevan en todos sus aspectos a este, más que oficio, a este «arte» y a sus protagonistas «les maréchaux-ferrants» (¡como me gusta su nombre en francés !).

El «arte de herrar» es la única especialidad técnica que está estrechamente vinculada a toda nuestra historia,  es un oficio que viene del pasado.

La importancia alcanzada en estos últimos años por el caballo deportivo, exige cada vez más una adecuada preparación a los profesionales que cuidan sus cascos, y en referencia a este dicho, se dice que:

«No hay casco malo si el herrador es bueno, ni casco bueno si el herrador es malo»

Y como dicen que «más vale onza de casco que libra de oro», a través  de los tiempos han evolucionado los sistemas para proteger esos cascos: desde las «soleas» o «hipo sandalias romanas», hasta las ultra ligeras del hipódromo fabricadas en aleación de aluminio para las carreras ( para los entrenamientos las de hierro), pasando por los sofisticados sistemas de polímeros en caliente, como el AMF francés  o las herraduras Dallmer alemanas.

Como si le tuviéramos  miedo, también el refrán aconseja: «Castra pronto, hierra tarde».

La herradura es un mal necesario, pero sin herradura no hay casco y sin casco no hay caballo.

Hablando de herradores, tengo por fuerza que acordarme de su patrón.

Nos cuenta una leyenda que, en el siglo XI, a un  sacerdote pagano convertido al cristianismo con el nombre en España de San Eloy y en Europa por San Eligio,  se le asignaron poderes especiales en la corrección y tratado de las extremidades de los caballos. Hoy es el  patrón de los herradores de todo el mundo, con especial devoción en Francia y de forma particular al sur de Francia, en la región natural de La Camarga en la  provincia de Provenza.

Eloy, orgulloso de su habilidad, escribió sobre el rótulo de su herradero:

― «Maestro de Maestros»

Y tú martillo.

Acompaña al corazón en su latido

con jocunda canción de amor*

 

Dios Padre envió a su Hijo para castigar su arrogancia, Jesús tomó la apariencia de un herrador y, al presentarse ante  Eloy, este le encargó herrar un caballo  muy  valioso.  Jesús dejó a un lado el  sistema «Inglés o en Frío» y optó por el «Caliente o a la Francesa», pues aún estando solo, a Él le sobraba hasta el «sostenedor de pie».

Después de sangrar la fragua con el espetón y prepararla con el cayado, cortó de un tajo la mano del caballo a la altura del tercer metacarpiano. Con la cuchilla y el martillo quitó los remaches y, con la tenaza de extracción, levantó la herradura vieja. Calentó la nueva hasta ponerla al  rojo cereza, la aplicó sobre el casco, sopló para desviar el humo que se desprendía y miró por la derecha, por la izquierda y por detrás para ver si estaba estrecha, ancha, larga o corta. Más tarde en la bigornia, repasó y corrigió defectos.

Para dar salida al casco, redondeó la pinza, hoy llamado «rolling», para mayor comodidad dio un progresivo descanso hasta los talones y, con una buena «justura», evitó presiones en la palma.

Con el punzón piramidal o estampa, abrió las claveras, puso de nuevo la herradura al fuego, con la ayuda del pujavante la asentó y al final la sujetó con los clavos bien incrustados para que no quedase «en solfa».

Más tarde, con su poder divino, puso el miembro en su lugar.

Cuando Eloy, asombrado, quiso hacer lo mismo, la sangre saltó a borbotones, haciendo temer por la vida del caballo. Jesús entonces le curó y Eloy, al reconocerle, imploró que perdonara su atrevimiento. A partir de ese día, quitó el letrero de su fragua y procuró, dentro de su sencillez, seguir tan profesional como siempre.

El rótulo pasó de «Maestro de Maestros» a «Maestro Herrador»

Muchas de estas técnicas bien las conocía Gioacchino Antonio Rossini,  el «Cisne de Pésaro» como le llamaban sus amigos,  el creador de la ópera bufa italiana y  autor de «El barbero de Sevilla», pues trabajó unos años como aprendiz de herrador a orillas del Adriático, en su Pésaro natal.

Como todo buen aprendiz , su primer menester, consistía en aprovechar los rescoldos de la fragua para preparar el almuerzo de su maestro y adquirió tal maestría que, ya consagrado como músico genial, no perdía la oportunidad de lucirse ante sus amigos preparando, en su punto, grandes chuletones de buey.

Otras referencias, que no corresponden al hilo de la presente historia, suelen llevarnos a los muy internacionales canelones que llevan su nombre, pero  fueron los asados la gran pasión de Rossini, tanto, que   al cumplir los 37 años, se sintió tan cansado de la música que dejó de componer dedicándose por completo a la gastronomía.

Después  de todo lo dicho y para terminar estas leyendas, recordar que Ricardo III, no tuvo paciencia para esperar a que su herrador introdujese el último clavo en una de las herraduras de su caballo, y de esa guisa, se puso al frente de sus tropas en la Batalla de Bosworth, que decidiría quien  ocuparía el trono de Inglaterra.

En el fragor del combate, por falta de ese clavo, el animal quedó descalzo, tropezó, cayó al suelo y despavorido se fue de caña. Shakespeare  inmortalizó la escena haciendo gritar al Rey pie a tierra «¡Un caballo!», «¡Mi reino por un caballo!».

Esas fueron las últimas palabras del Rey antes de morir a manos del conde de Richmond en el último episodio de la obra «Ricardo III» basada en la Guerra de los Treinta Años o de las Dos Rosas: la roja de Lancaster, y la blanca de York. Con la derrota y muerte en Bosworth del último monarca de la Casa de York, se puso fin a los Plantagenet y a tan larga guerra.

Un proverbio español dice desde entonces.

―«Por falta de un clavos e perdió una herradura; por falta de una herradura, un caballo; por falta de un caballo, una batalla; y por falta de una batalla , un reino».

 Siempre el clavo sostuvo a la herradura, la herradura al caballo, el caballo al hombre y el hombre al universo.

Hoy al desaparecer el ganado del campo, las fraguas se han convertido en talleres de tractores y, los herradores en mecánicos autodidactas, pero lo cierto es que muchos terminaron pronto por ser consumados maestros y, sobre todo por una razón: habían hecho cuestión de honor, como siempre hicieron con los caballos, el que algo accidentado saliera  del herradero andando.

Siempre he querido tener profesionales que elevasen en todos los aspectos, a este más que oficio, a este «arte» y a su protagonista, el Maestro Herrador, por el que siempre sentí respeto y admiración.

El herraje es una tradición de tradiciones, pues tiene mucho de mito y de leyenda, retazo de historia; fragmento del pasado que se ha forjado al amor de la lumbre y es que el sonido de una bigornia, tan puro como el de un esquilín, es un tintineo lleno de encanto producido por el más bello de los trabajos técnicos.

Así eran esos hombres y, yo no sé si un oficio de hoy puede ser tan hermoso, y llevar tanta retranca dentro. No creo que lo haya.

 

Y tú yunque:

como siempre, aguanta con tesón

el empuje de mis martillos

en su afán de creación…

¡Que tu regazo soporte otra vez la

idea¡

¡Que surja hoy más espontánea

más bella!*

 

                                             * Un poema de forja.

                                                                      Del herrero que no herrador (Pablo Remacha)

 

 

Zaragoza abril 2023.

Blog: generaldavila.com

 

Desde su atalaya calabresa Félix Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

TITULAR DEL DIARIO ABC: LA DESESPERADA CARTA DEL LÍDER DE FALANGE PARA EVITAR QUE FRANCO LE FUSILARA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

TITULAR DEL DIARIO ABC: LA DESESPERADA CARTA DEL LÍDER DE FALANGE PARA EVITAR QUE FRANCO LE FUSILARA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Hace unos años un periódico de tirada nacional mantuvo una permanente guerra abierta contra el Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME) y contra el mismísimo Ejército de Tierra. Toda la información era para desprestigiar la persona del Jefe del Ejército a base de dar noticias negativas sobre la Fuerza o sobre su persona. La mayor parte de las noticias eran falsas o, peor, medias verdades.

Los ataques contra el JEME estaba claro que llevaban muy mala intención, pero al fin y al cabo intención: hacer daño donde más duele.

Ante tales hechos incomprensibles el Jefe del Gabinete de Comunicación del Ejército, con la debida autorización, invitó al periodista que habitualmente daba las noticias militares a un almuerzo. Era necesario conocer cuál era la intención.

Todo quedó meridianamente claro.

El ataque estaba dirigido por el director del periódico de cuyo nombre me he olvidado, aunque lo recuerdo.

En fin, simple anécdota.

Cuando esta singular historia la recordaba con uno de los protagonistas nos llegó al móvil un mensaje con un sorprendente titular en el «diario monárquico» ABC sobre el traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera. No pudimos evitar el respingo y mirarnos asombrados. El titular, que es la noticia, «hasta donde puedo leer», como dicen en los concursos de la tele, viene a a decir que José Antonio (líder de Falange) escribió una carta a Franco para evitar que este le fusilara: «La desesperada carta del líder de Falange para evitar que Franco le fusilara». Claro hay que ir al ABC —quien esté suscrito al digital— para adentrarse a aclarar la dudosa hipótesis del fusilamiento por Franco (o por un pelotón de fusilamiento de Franco (¿) o vaya usted a saber…, que todo puede ser dado el manoseo a la Historia.

Perplejo ante el titular surgen las preguntas: ¿Fusilar a quién? ¿A José Antonio Primo de Rivera? ¿De quién habla? ¿Quién era el líder de Falange?

¡Ah! ¡Se refieren a Manuel Hedilla! ¡Qué susto! ¡Haberlo dicho antes, hombre de Dios! Al menos citarlo en el titular, digo yo.

Resulta que de Hedilla, que fue efímero jefe de Falange después del asesinato de José Antonio, no hablan hasta muy metido en el artículo que además es de pago con lo que el que no está suscrito al ABC (digital y tal)) se quedará con el titular que les muestro (ese es de libre acceso) y que repito por si no ha quedado claro: «La desesperada carta del líder de Falange para evitar que Franco le fusilara».

No sé si está escrito al dictado, sin querer queriendo, o simplemente con mucha mala intención. Claro que también está dentro de las posibilidades esa que muchos de ustedes estarán pensando. Eso —por ahora— de pensar (siempre que sea en voz baja) es libre, algo que no ocurre con la verdad histórica.

No sé si el ABC es o era —o será— monárquico, de Madrid o de Sevilla, o de «depende de», pero siempre se le han dado muy bien las esquelas. No creo que la de José Antonio se publicase en los dos ABC, el monárquico y el otro, el de Elfidio Alonso, que no se sabe muy bien qué era.

Pues nada: ante la duda histórica, el monárquico, de derechas, el ABC de toda la vida, deja caer sin querer, sin intención, una tesis doctoral periodística y ante todo histórica: Franco también fusiló a José Antonio.

Se quedan tan anchos como panchos.

«Pancho toca a zafarrancho».

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)