
A nuestra edad, queremos ser gente corriente, de vidas sencillas, que a veces hacemos gestos, vivimos emociones, sufrimos, gozamos, y aunque parezca que no estemos, como las olas en el fondo del océano, creo que somos algo a tener en cuenta,… podemos salir a la superficie y agitar el mar de la historia.
Nacimos en una época en que si algo se rompía, se arreglaba y no se tiraba a la basura. Con estos pensamientos, entre otros, acudimos a los encuentros con los compañeros, para revivir las andanzas de aquella época, con la ilusión de recuperar cosas del espíritu cuyo encanto y fascinación advertí que con el paso de los años, se me habían escapado de entre los dedos.
No hay mayor placer que el de encontrar un viejo amigo, salvo el de hacer uno nuevo (Joseph Rudyard Kipling )
La mitad de las cosas pasadas que contamos en esos encuentros, pueden ser mentira, la otra mitad, increíbles, pero a la amistad, uno de los valores máximos de la vida, hay que perdonarle todo, incluso la exageración.
Se puede dividir a los hombres en dos categorías: Los que hablan por decir algo, y los que dicen algo por hablar, os aseguro que aquellos tienen mucho que decir.
Como no podemos ser solo lo que recordamos, nos vemos en la necesidad de encontrarnos en diferentes escenarios, que van desde los actos de gran relevancia, con los uniformes de gran gala, correspondientes a nuestra bodas de plata, oro…, hasta los informales, vestidos de paisano, en la tasca de turno de cada ciudad, para almorzar el clásico par de huevos fritos con
chorizo, todos los meses, coincidiendo el día del mes con el número de la promoción, abstenerse los más jóvenes, de la 31 en adelante; o los días: 30, 16, 25, 12, 15, 4, 8 y 10 de cada mes, fechas de las respectivas patronas. San Fernando, Virgen del Carmen, Santiago,
Virgen del Pilar, Santa Teresa, Santa Bárbara, La Purísima y Virgen de Loreto. Esos días, hacemos bueno eso de que el tiempo hace recordar lo mejor y olvidar lo malo.
Y, si en algún momento las fuerzas flaqueasen, que condición humana es, deberíamos volver a: Toledo, Valladolid, Segovia, Burgos, Ávila, Madrid, San Javier o Marín, para contemplar esos viejos solares, y ver nuevamente la arrogancia marcial de los que por allí pasaron, que con su heroico desprendimiento y total entrega lograron sencillamente lo imposible. Tengo la seguridad de que la sangre golpeará con mas fuerza vuestras venas, que el corazón subirá a vuestras gargantas, que una nube de lágrimas empañará vuestros ojos, y que en lo mas íntimo de vuestro ser, sentiréis el inmenso orgullo de ser continuadores de tanta grandeza, de tanto heroísmo, y caeréis de rodillas porque tanta gloria no os permitirá permanecer de pie.
Nos hemos hecho mayores, pero no queremos que nos traten como si solo tuviéramos por horizonte la sopita caliente, el camposanto y un cumplido funeral; aquí seguimos envejeciendo, unos peor que otros… o todos mal.
Por ley de vida, muchos compañeros se nos fueron, y aunque dicen que cuando uno se muere se muere solo, os digo…, que muchos de nosotros estamos tocados, y que en estos encuentros os resucitamos en nuestra memoria, cosa que nos resulta fácil, porque vuestras vidas fueron
una parte muy importante de la nuestra.
En esos actos y citas, surgen los abrazos, las conversaciones, la sucesión de recuerdos y una gran alegría, dentro del respeto al dolor, por lo perdido en la memoria de los viejos tiempos. De esa amistad surgen reflexiones fascinantes como las que Cicerón vierte en su tratado «De amicitia» (De la amistad).
«Qué más dulce que tener con quien te atrevas a hablar todas las cosas así como contigo» .
Pero no hay que ser un romántico para saber que la vida se entiende mirando atrás, pero se hace mirando hacia delante. Hay que ser realistas y ajustar las velas y no quejarse del viento como hace el pesimista, ni esperar a que amaine como hace el optimista.
Tampoco hacía falta decir que no es un elogio para el soldado español el calificativo de romántico, y no es tampoco de su herencia de la que España puede esperar grandes cosas; sin embargo un romántico de «l ́autre côté» supo verlo:…«La España separada de las demás naciones, presenta a la Historia un carácter más original; la especie de estacionamiento de costumbres en que reposa, le será útil algún día; y cuando los pueblos europeos estén gastados por la corrupción, ella sola podrá reaparecer con
brillo en la escena del mundo, porque el fondo de sus costumbres habrá seguido subsistiendo en ella». (Chateaubriand en su «Genio del Cristianismo»)
De románticos hemos pasado a tener un forajido. A la vista de todos se esfumó por segunda vez, llenando de vergüenza a las fuerzas del orden, y de nuevo cabalga por la piel de toro (Forajido según la RAE: Delincuente que anda fuera de poblado, huyendo de la justicia, y vive desterrado o extrañado de su patria). Viaje de ida y vuelta a ninguna parte, vamos,
pero ni camina ni revienta como el Lute, pues es un señorito de fuga planeada y consentida por el Gobierno de Sánchez.
Van de escándalo en escándalo, aunque es mucho lo que queda por salir, son unos fuera de serie en mala conciencia, en la mentira, y con escaso respeto a las normas. La moralidad, el idealismo, y el patriotismo para ellos, han dejado de ser valores que se coticen en la bolsa de nuestra política, y encima, el dóberman de Pucela no garantiza la puntualidad en los trenes, ya no sabes cuando sale el Ave ni cuando llega…si llega.
Gobierno progresista desde hace seis años, pero tengo la impresión de que
progresamos, sí, pero hacia atrás como el cangrejo. Qué fauna: dóberman mal encarado y gafado, pavas reales siempre aplaudiendo , hienas que no paran de reír, gallos de pelea y hasta algún que otro cerdo.
Como Agustín de Foxá y Torroba, ¿cómo no voy a ser yo también reaccionario sin mala conciencia con todo lo que veo?, y eso que no reúno ninguno de sus títulos y cualidades.
Como él mismo nos contaba: «Soy conde y marqués, estoy gordo, fumo puros soy poeta, novelista, autor teatral, periodista y diplomático español. ¿Cómo no voy a ser reaccionario, de derechas y cercano políticamente al entorno falangista?».
La llamada «escuadra de poetas», compuesta por José Antonio Primo de Rivera, José María Alfaro, Agustín de Foxá, Dionisio Ridruejo, Pedro Mourlane Michelena, Jacinto Miquelarena, Rafael Sánchez Mazas y el marqués de Bolarque, pusieron la letra al «Cara al Sol». Miguel Fleta, también falangista, su voz para interpretarla.
Hoy la novela que escribiría Agustín de Foxá se titularía «España de Corte a Checa».
El «puto amo» cuantas veces lo repitió, bebiendo la chulería a morro: No pactaremos con los separatistas, y todo con el aplauso del bufón Rufián.
Me da la sensación que esta pandilla, van más a «Rolex que a setas».
A medida que se acercan los Reyes Magos (ya están montando en Belén), salen sus fechorías, la última «El caso Errejón» en forma de tropelías sexuales. El niño que apuntaba en Sumar con su dedito a todo lo reprobable, ese mirlo blanco de discurso de moralidad contagiosa, ha sido el villano delante de nuestras narices. Y encima muerden.
Para no amargarme la vida, ahora me voy al chaflán noroeste de la península, donde me encuentro con Santiago, ciudad taciturna, de plazas recogidas, campanarios agudos y de color verde musgo, y un poco más al norte, con Coruña, ciudad marinera de color azul oscuro dorada por el sol, de cristal y cemento, de aire ventoso y gaviota poderosa.
Por todo eso, a Galicia irá de muerto, condenado por descreído, quién no fue mientras pudo de vivo.
Camilo José Cela en su novela «Judíos, Moros y Cristianos» nos cuenta que hace años, caminando por los caminos y regatos de Castilla la Vieja, entre Ávila y Segovia, un guardia civil le preguntó si era vegetariano o masón:
—No, señor, yo no soy más que coruñés ¿Por qué lo dice?
—Nada, ¡como llevaba una pluma en el sombrero!
―¿Y cuál es su gracia?
―Camilo, para servir a Dios, al Rey, al señor maestro y a usted.
―¿Gabacho?
―No, señor, yo no soy más que coruñés
―¡Ah!
Al marqués de Iria Flavia, Premio Nobel de Literatura, Premio Cervantes y Premio Príncipe de Asturias de las Letras, coruñés de Yria Flavia, modestamente me gustaría decirle que también yo soy cascarilleiro, y mi deseo sería estar siempre a su sombra junto a la de Rosalía de Castro, la mujer que logró convertir el llanto en orvallo y este en poesía, y a la de Emilia Pardo Bazán, la escritora feminista y pionera del naturalismo.
Y es que cada uno tiene sus manías: los ateos hablan siempre de Dios; los católicos, de sexo, y el Nobel, la de llevar en época de celo, la pluma en el sombrero.
Hoy me levanté místico, y de seguir así, me acostaré pagano.
No se cuando nos volveremos a ver, pero da igual cuando sea, con los amigos lo importante es volver a coincidir, pero como son fieles, siempre estarán en mi acera y no tendré que buscarlos en la de enfrente.
Acabo con mi recordada Cecilia:
Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra
De tu santa siesta, ahora te despiertan versos de poetas
¿Dónde están tus ojos?, ¿dónde están tus manos?, ¿dónde tu cabeza?
Zaragoza 3 noviembre 2024.
Blog: generaldavila.com