EL PODER AERONAVAL: EL F35 UNA MUESTRA MÁS DE LA GRAVE SITUACIÓN DE NUESTRAS FUERZAS ARMADAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Mi amigo y compañero el coronel del Ejército del Aire y del Espacio, Julio Serrano Carranza, colaborador de este blog y del libro recién editado De soldado a general, me hace saber que en su ejército hay un aforismo que dice «El jamón serrano y el avión americano«. Por algo será.

La Infantería es la reina de la batalla, pero en la guerra, incluso ella, siempre se mira al cielo. ¿Amigo o enemigo?

Tanto para un buen ataque como para una eficaz defensa se necesita superioridad aérea y a día de hoy este es un concepto sin límites en el aire-espacio, por el que todos luchan, el dominio de ese lugar decisivo.

Hemos asistido a guerras sin infantería visible (aunque sobre el terreno haya habido unos «hombrecillos verdes» o asimilados) como la reciente de Irán donde no ha habido botas en el terreno (que sepamos) y donde la primera medida de ataque del ejército de Israel fue acabar con las defensas antiaéreas y con todos los aviones iraníes antes de que ninguno alzase el vuelo. Después, ya el cielo estaba libre y todo era posible para cumplir el objetivo: acabar con su producción nuclear y crear un caos de derrota moral cuyas consecuencias aún tendremos que ver. Una guerra ganada desde el continuo aire-espacio.

La incertidumbre llega sorpresivamente desde ese lugar, aire-espacio, lo que ha llevado a los ejércitos, al menos por ahora, a suprimir las grandes formaciones terrestres de ataque que pueden ser mermadas por un enjambre de drones. La tecnología es una batalla que se libra en las retaguardias para crear una máquina invencible y los parámetros de investigación se centran en plataformas que dispongan de todo el poder, de manera que puedan ejercerlo lejos y con fuerza decisiva. Las formas de destrucción, antes que tener que hacer uso del arma atómica, evolucionan para lograr la sorpresa que consiste precisamente en eso: obligar a combatir al enemigo en el lugar o en el momento para él inesperados o en emplear medios o procedimientos por él desconocidos. Ya los hay solo a la espera de la decisión de usarlos. Sorpresa.

Todo esto como comprenderán es el gran secreto de las naciones que guardan y no comparten o solo lo hacen con naciones en las que tiene confianza plena, fundamentalmente en su política. España no sabe nada. Doy fe.

Queda prácticamente todo dicho. A día de hoy el poder aeronaval, si China no demuestra lo contrario, que no lo hará por ahora, está en los Estados Unidos de América. Nadie se acerca en el escalafón a ese poder tecnológico, ni en cantidad ni calidad.

Una de esas plataformas de poder es sin duda el avión de combate. El de Estados Unidos se llama F35 en sus distintas versiones, dotado de una tecnología incomparable y a día de hoy insuperable. Sin rival. No hay lugar de la superficie terrestre o marítima que no pueda ser alcanzado por el poder de un F35. Cuenta con pocos enemigos para batirle desde tierra, desde el mar o el aire. Su poder tiene pocas limitaciones y está dotado de desconocidas capacidades en guerra electrónica, radar e integración con otras plataformas. Una revolución en el arma aérea. Quedan  muchos años por delante hasta que otro pueda suponer un reto frente a él

Para su proyección cuenta Estados Unidos con bases o instalaciones en cerca de 5.000 lugares repartidos por el mundo además de once portaviones en servicio activo, diez de la clase Nimitz y uno de la clase Gerald Ford.

Que es muy caro es algo evidente, aunque tanto en guerra como si hablamos de disuasión lo barato suele dar disgustos irreparables. Los ha habido cerca nuestra, pero nadie quiere asumir una investigación.

Para defenderse militarmente es necesaria una inversión que exige tiempo y dinero. No se puede estar en la permanente discusión y cambios de criterio que llevan no solo a la indefensión, sino a asumir riesgos para el personal que maneja las armas por su antigüedad y falta de mantenimiento y renovación. Así es la Defensa en España: un capricho político y un interés solo para enriquecerse.

Se supone que la tecnología, las armas y los procedimientos son compartidos entre países aliados. En la armas hay un principio fundamental y es no disponer de diversidad en los modelos para evitar el desconcierto en el abastecimiento y mantenimiento. Una logística única y compartida es la clave para que la maniobra táctica sea sostenida por la logística y ese principio cada vez es más exigente. Europa, y por tanto la OTAN, es un claro ejemplo de incapacidad logística. Hay que acudir al único socio fiable. Todo está basado en el sistema estadounidense y entre el conjunto de sus 32 miembros no hay una total integración ni en armas ni procedimientos. No se comparte tecnología ni se comparte Inteligencia, no hay industria común, solo se trata de aparentar una unidad de combate muy lejos de alcanzar su máxima eficacia. Europa en materia de Defensa es una torre de Babel y no precisamente por sus lenguas.

El caso de España es único en la Alianza por  nuestro particular modo de entender la Defensa. Aquí no hay armas, sino proyectos. Hay planes, magníficos planificadores y mejores soldados, pero no hay ejércitos para el combate ni la disuasión, sino políticos encabezando manifestaciones. Pero hasta en eso hemos sido vencidos por Marruecos. El que quiera entrar que pase, la puerta está abierta. ¿Para qué queremos aviones o portaviones? ¿Mali? o ¿el Báltico? El Mediterráneo nos queda muy lejos. España sufre la lenta derrota, agonía,  de una invasión que afecta a su integridad territorial, a su soberanía y a su cultura y tradición. España no se defiende, sino que hemos aceptado la derrota. O la hemos propiciado.

Hoy, en estas cosas de las armas y la defensa, el protagonista es el arma aérea, el F35 rechazado por España sin una explicación lógica y argumentos de peso, incluso sin haber escuchado la opinión de la Armada y del Ejército del Aire y del Espacio o tomar la decisión contraria con una enorme carga de sectarismo político. Dios quiera que no tengamos que comprobar los errores cometidos en estos últimos tiempos en materia de Defensa, porque lo pagaríamos muy caro. Hacia ello vamos.

Las consecuencias del rechazo de este avión, que es el futuro para nuestro poder aeronaval son graves.

El Ejército del Aire y del Espacio ha trazado un plan para continuar con el F18 hasta 2030 pero es la hora crítica de encontrar su sustituto que a día de hoy no lo hay en el mercado. El proyecto europeo conocido como Sistema Aéreo de Combate del Futuro (FCAS), liderado por Francia, Alemania y España no hace sino acumular retrasos y ambicionar intereses más allá del militar y en cualquier caso no estará operativo al menos hasta 2040. Este ambicioso proyecto tiene como objetivo desarrollar un avión de combate de nueva generación, así como un sistema de sistemas que incluya drones y otras plataformas aéreas. El FCAS se espera que esté operativo en 2040 y busca garantizar la autonomía estratégica y la soberanía tecnológica de Europa. Además, y esto es lo más grave, no existe el proyecto de un modelo de avión embarcado. Por tanto ahí viene lo más grave del abandono del F35: nos quedamos sin poder naval proyectable. No hay avión para sustituir a los actuales Harrier que embarca la Armada. Su sustitución no puede esperar y es urgente una renovación con aviones modernos con capacidad de embarque.  Si no es así perderemos el poder aeronaval.

Los dirigentes políticos están ahora, como siempre, señalados por algo tan grave como dejarnos indefensos, sin disuasión ni credibilidad, sin futuro como nación. La apuesta más inteligente, el F35, ha sido rechazada sin saberse muy bien el porqué, aunque nadie duda de nuestra postura antiamericana. Era la adquisición mejor valorada y casi imprescindible dada nuestra posición estratégica en el sur.

El buque  LHD Juan Carlos I está capacitado  para operar con el F-35B y esa era la apuesta decidida que ahora rompe el ministerio de Defensa sin alternativa a la vista. El Ejército del Aire y del Espacio tendría ya un sustituto del F18 con  las mismas características que la Armada con lo que las ventajas en mantenimiento e interoperabilidad es evidente.

En resumen: adiós al poder aeronaval español y, por tanto al terrestre, a nuestra capacidad de disuasión.

España ha renunciado a su capacidad de Defensa. Siempre nos quedará la Infantería: ustedes, los que aman a España.

No es el problema de uno u otro avión. Es mucho más grave. Es un problema de ideología. El partido en el Gobierno de España, de manera sectaria, sigue la política antimilitarista, antiotan, antialiados con las naciones de su entorno y solo piensa en un mundo donde su poder quede vinculado a una ideología basada en la moda subversiva más reciente por lo que apuesta por una desmilitarización del sur de Europa, que, siendo de su responsabilidad, ha dejado de mala gana y peores maneras en manos del Reino Unido, EEUU y ahora de Marruecos.

Todo ello limitando el poder de otros inocentes (¿o peor?) partidos de la oposición al hacerse de manera sagaz con el poder mediático, el tecnológico y el de las armas. No es necesario repetir los nombres y apellidos de los que ostentan dicho poder. Los repito cada día. La oposición ni se entera porque cuando a ella le toca el turno solo buscan que los generales se pongan firmes a su paso a la vez que acaban con las mejores unidades de la historia. ¿Lo recuerdan?

No. No es el F35 ni un portaaviones, ni tampoco el submarino (si es que lo hay), ni el vehículo para una infantería que va a pie y sin dinero, o con vehículos chinos, sin radios ni municiones. No.

No es perder el control del Estrecho, nuestro mayor poder estratégico; no es tampoco renunciar a Gibraltar y a nuestra integridad territorial por muy grave que sea. Contra ello queda al menos escrito un mandato constitucional que esperamos se cumpla algún día si esto sigue a la deriva.

La gravedad del asunto es ahondar, como intencionadamente hacen, en un antimilitarismo consistente en modelar la mente de nuestros oficiales y suboficiales desde  sus primeros pasos en la Academia para que se sientan menos militares y más gestores; que no piensen en combatir a un enemigo ,sino a la naturaleza, al viento al aire o al fuego. Mentalidad de jóvenes entusiastas de la ayuda humanitaria y del reparto de medicamentos o golosinas, que en el ámbito internacional impartan cursos de español o de costura. Que canten canciones de paz y armonía.

Todo eso está muy bien. Pero eso no es un Ejército.

Me da igual el F35, el portaviones o el submarino, el vehículo terrestre o el calibre de las armas. Me preocupa la irresponsabilidad en la formación de nuestros mandos cuando los relámpagos de la guerra se ven de noche y de día. De esa irresponsabilidad y de otras como la pérdida de la integridad territorial no la tienen solo nuestros políticos.

También la tienen nuestros militares. Que cada cual asuma su responsabilidad en estos tiempos de incertidumbre y desolación para la unidad de la patria. España.

Para Golpe de Estado el dado en octubre de 2017 y aprobado ni más ni menos que por un Tribunal Constitucional. Es un ejemplo de que no hay necesidad de ningún golpe a lo militar. Algo vetusto y demasiado novelado. Solo es exigible que cada cual cumpla con su deber que en la Constitución está tan claro que ni a los niños de primaria hay que explicárselo, aunque el llamado Tribunal Constitucional no lo entienda.

En el negocio de las Armas hay mucho golpista enmascarado que juega al borde de las fronteras. Armas sin frontera.

Como punto final debo decirles que me queda una gran duda: ¿será que no queremos comprar el F35 o realmente es que los Estados Unidos de América no nos lo quiere vender.? Dado el peso que tenemos internacionalmente en lo político-militar y lo fiables que somos, adivinen ustedes.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 agosto 2025

 

 

ENTREVISTA EN EL DIARIO «EL MUNDO» SOBRE EL LIBRO «DE SOLDADO A GENERAL»

Cuando te hacen una larga entrevista siempre te queda la incertidumbre de que si pasada al papel todo responderá a  lo que tu has pretendido exponer. No puedo  quejarme  ya  que  muy  pocas veces me ha ocurrido tener que corregir errores de importancia.

La entrevista que hoy les ofrezco realizada por la periodista Candela Ibáñez en el diario El Mundo sobre el libro que acabo de publicar en La esfera de los libros, De soldado a general, es un ejemplo de buen periodismo ya que después de una larga hora de conversación ha sabido sintetizar con maestría y brevedad todo el contenido de la misma.

Agradezco mucho la entrevista y la maestría para en ella sintetizar el pensamiento de trece mandos de los ejércitos con empleos que abarcan desde el General de Ejército al Cabo. Señalo ese punto crítico que tan hábilmente ha captado: la enseñanza militar.

¡Muchas Gracias! y le auguro y deseo muchos éxitos en su carrera periodística.

General Dávila

EL TRASLADO DE LOS RESTOS DE LOS HÉROES DE MONTE ARRUIT General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En agosto de 1949 el general Varela, General Jefe del Ejército de Marruecos y Alto Comisario de España en Marruecos, escribe al ministro del Ejército, General Fidel Dávila Arrondo, comunicándole tener todo preparado y previsto para iniciar el traslado de los restos de los héroes de Monte Arruit, una vez finalizados los trabajos previos para la exhumación de los restos y demolición del monumento que les ha cobijado hasta esa fecha.

El 24 de agosto vuelve a remitir carta el general Varela al ministro en la que le da cuenta de haberse realizado sin novedad el traslado al Panteón de los héroes de las campañas existente en el Cementerio de Melilla.

En su carta el general Varela de puño y letra dice: <<Considero que este cometido ha sido muy beneficiosos pues era un verdadero espectáculo “aquel cementerio de Monte Arruit” que siempre representaba un recuerdo triste de un ataque desafortunado>>.

El traslado se llevó a cabo mediante un estricto <<protocolo>> del que hoy les damos en exclusiva noticias, aportando el documento del mismo.

Elaborado por la 4ª Sección del Estado Mayor del Ejército de Marruecos:

DE LOS ACTOS QUE HAN DE CELEBRARSE CON MOTIVO DEL TRASLADO E INHUMACIÓN DE LOS RESTOS DE LOS HÉROES DE MONTE ARRUIT.

El traslado se llevó a cabo el 20 de agosto de 1949 después de realizadas las gestiones de carácter oficial con las Autoridades Civiles, Militares y de Justicia.

El enterramiento tuvo lugar en el piso de la cripta del panteón dedicado a los muertos en campañas anteriores. En el centro de la cripta figuraba una losa de mármol con la inscripción: <<Aquí yacen los restos de los heroicos defensores de Monte Arruit -1921- Fueron trasladados a este sagrado recinto en agosto de 1949>>.

Los restos fueron conducidos en camiones por la carretera general de Tetuán, recibidos por el Clero Parroquial del Barrio del Real, rezándole un responso, trasladándose después a la Playa de San Lorenzo donde se organizará la comitiva para acompañarlos al cementerio.

La comitiva se organizó: En la Playa de San Lorenzo se transbordó los féretros, en número de doce, a otros tantos armones de artillería engalanados sus tiros con gualdrapas negras. Los féretro irán envueltos en la bandera de España y sobre cada uno irán tres cascos y una corona de laurel.

Abrirá marcha la escuadra de batidores, la banda de música del Tercio Gran Capitán I de la Legión, una sección al mando de un oficial, por cada una de las Armas y Cuerpos: Infantería, Regulares, Tercio, Caballería, Artillería, Ingenieros, Intendencia, Sanidad, Compañía de Mar y Tropas de Aviación, para rendir honores.

A continuación de determinan las comisiones asistentes.

El itinerario seguido: Playa de San Lorenzo-calle del Actor Tallaví-Plaza de España (calzada del Casino Militar)-Avenida del Generalísimo-Plaza del Comandante Benítez-calle del Padre Lerchundi hasta la explanada de acceso al cementerio de la Purísima Concepción.

A la llegada de la comitiva a la explanada de acceso, las Secciones de Honores desfilarán ante los restos de los héroes, y seguidamente los féretros serán trasladados al interior del cementerio por los portadores de las cintas, hasta el Panteón de Héroes, en cuyo lugar, y ante el altar levantado al efecto, se rezará un responso, procediéndose a continuación a dar sepultura a los restos, en cuyo momento, y por la Compañía del Regimiento de Infantería nombrada al efecto, se hará una salva en el lugar de costumbre.

Con este recuerdo elevamos nuestra oración al Cielo en comunión con aquellos que cumplieron con su deber derramando hasta la última gota de su sangre.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

«DE MADRID A ORENSE» Publicado en el Diario La Región de Orense por Rafael Dávila

https://www.laregion.es/opinion/madrid-orense_1_20250809-3945785.html

NO HAY EJÉRCITO SIN SOLDADOS MOTIVADOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La nueva guerra se muestra extraña y puede que asuma los adjetivos de progresista y sostenible. Todo depende del lado en que se esté. El progreso será cosa de Hobbes que ya hablaba de ello después de haberse empapado de Spinoza. Un estado del alma. El alma ha desaparecido y la sustituye la Inteligencia Artificial, nuevo Olimpo. Seguirá la guerra porque los dioses actuales la alimentan. Progresa adecuadamente.

De la guerra habrá que buscar una nueva definición, más allá, su no ser, en la filosofía. Lo dice de manera rotunda e inteligible el maestro Albiac: «La guerra es el arte del no yo: sabiduría» (Diccionario de ADIOSES, Confluencias, 2020). Ese es el comienzo de todo.

Nos asusta cuando el filósofo nos habla del experimento de 1914 «tan doloroso para el alma europea, porque no es un deseo cualquiera el que se estrella contra la realidad; es el deseo ilustrado más básico: la ensoñación de que todo, absolutamente todo, en el comportamiento humano pudiera ser gradualmente reductible a educación y cultura». Y nos dice que ese majestuoso proyecto del género humano se desmorona en el estruendo de las trincheras del 14. A la misma conclusión habían llegado Einstein y Freud.

Tendrá que caminar la educación y la cultura con la guerra, no hay alternativa; no habrá arte, sino guerra sin más, las armas son herramientas de mal agüero; ahora son otra cosa, de tal manera que lo que empezó siendo una parte, ahora se ha convertido en un todo donde no hay diferencias entre soldados y civiles. Todos son protagonistas en el escenario bélico, el que buscaban; ahora la guerra en un hecho total que se representa cada día, sin día de descanso. Sostenible. Para ello la política de una Europa perdida, la diosa, que quiere ganar la guerra sin ejércitos, sin soldados, sin diplomacia, solo con normas y arrogancia.

Europa murió y en su intento de redimir culpas camina hacia una deshonrosa capitulación; «Ni un solo aliento de fuerza ha vuelto a adivinarse sobre Europa después de aquello. Europa cerró su tiempo en la guerra del 14». «La Gran Guerra primero; luego el oscuro ascenso de estalinismo y fascismo; la segunda guerra mundial, de inmediato, como colofón resolutorio. Y sus cincuenta, impensables, millones de víctimas…». Ahora esto. Sin centinelas una mecha encendida cruza las fronteras y recorre los antiguos campos de batalla en busca de la acumulación de pólvora. Será un día D a una hora H.

Hoy vivir en Europa es, aún, «sobrevivir en los escombros de después de esa guerra».

De nuevo la inquietud cuando el maestro Albiac nos recuerda la hipótesis más original del ensayo clausewitziano: «La paz es un acto de guerra», que sale, sin duda, del fondo de Spinoza «Si los sujetos de un cuerpo político no recurren a las armas porque el terror los paraliza, debe de hablarse más de ausencia de guerra que de paz».

Europa es una ensoñación reductible a educación y cultura que se desmoronó en las trincheras de ratas y piojos cuando cobardeaban los que deberían alzar el ánimo. Se hizo la traición un intruso entre los ejércitos de los vencedores y de los vencidos. El mejor de sus generales se despojó del uniforme y se dedicó a otros menesteres más rentables como repartir eufemismos de misiones de paz sin saber muy bien que aquello era la guerra.

España acompaña a Europa en su agonía.

Leo en el que fue diario monárquico ABC el imprescindible artículo de Ignacio Ruíz Quintano. Debería repartirse por las Academias militares españolas, esas que aún no han encontrado el Plan Docente para los futuros oficiales del ejército. Ensoñaciones que buscan el «Perfil de egreso del oficial del Cuerpo General del ejército de Tierra». Para el «Entorno Operativo Terrestre Futuro 2035». Toda una apuesta de futuro sin saber qué es la guerra y las motivaciones que llevan al hombre a proyectarla. ¿Por qué la guerra? se preguntaban Einstein y Freud. Eso no importa. A los futuros oficiales del ejército de Tierra español les colocan un chip para 2035 que conlleva una ideología progresista y sostenible. Los valores están enterrados por orden del sepulturero que inició el proceso del cambio militar, que era el de España, acabar con la que rezaba, que desapareciese la virtud como referencia y aquella rica historia de la Hispanidad, del heroísmo, de la grandeza de sus olvidados soldados. El enterrador se hará cargo.

Estas cosas son difíciles de relatar, siempre queda un vacío de inexpresión que sabes que no has podido transmitir. Solo si recurres al poeta eres capaz de hacerlo.

Hasta aquí llegó, España; se podría

hacer una bandera ensangrentada

con el sol de esta arena calcinada

y la sangre que en rojo la teñía.

(Luis López Anglada)

 

Aquella mañana vi al sepulturero como la enterraba. Vi al sepulturero aquella mañana.

Europa pierde. Gana la economía. ¿Para que sirve? Para ser más pobres al borde de la desaparición. Nada hay que se parezca a Alejandro Magno. Pericles enmudeció antes.

Ignacio Ruíz Quintano titula su artículo: «Un cementerio». Es Europa, observada por un sepulturero de tétrica mirada. Sé que en ese cementerio no se encuentran las lápidas al honor de los soldados ni a su indiscutible valentía. Solo olvido

Es una única lápida con el nombre en letras doradas: Europa.

Dentro de la fosa está su cultura, su falsa unidad llamada Unión Europea y la soberbia de tener una nueva formación militar para los ejércitos del futuro, allá por 2035 en España, que se nutra de jóvenes que mantengan un comportamiento despreciativo, arrogante, desenvuelto, ese  que tienen al creerse vencedores de lo que ellos jamás hicieron, lo que hicieron sus padres y abuelos de lo que ellos jamás serán capaces.

Europa no tendrá ejércitos como los que define Ruiz Quintano de «tíos jóvenes, físicamente aptos, dispuestos a comer barro, a marchar cuarenta kilómetros con cuarenta kilos a la espalda y a clavar una bayoneta en la garganta del enemigo». Eso no existe en Europa. Solo forman filas entre el descontento y el despliegue incomprensible, más que aburrido e inútil.

Europa carece de Ejércitos porque falta la motivación para luchar. Está enterrado y el sepulturero no da abasto; casi no queda espacio para este gran cementerio.

Pero los cementerios no son obstáculos, se ocupan y siembran con nuevas semillas. No habrá obstáculo. Los campos de Europa ya se llenan de semillas por doquier, todas más o menos dan fruto, secan a las pocas que aún permanecen en su antiguo solar.

No hay soldados que vigilen las fronteras, no hay ni siquiera fronteras. Aquí todo se ha cambiado por progresismo y sostenibilidad. Ese es un uniforme que destruye las formaciones de soldados. No hay progreso sin ejércitos dotados de moral, virtudes y armas. El progresismo lo quiere Europa para su industria: gas; energía. Pero sin soldados con virtud no hay ejército sostenible.

Los nuevos campesinos remueven la tierra, no entienden nada más que de cosechas y hacen uso de cualquier herramienta. Si es necesario tiran de  guadaña para cortar las viejas hierbas. Están a las puertas, otros desde dentro preparan el terreno. Vacío, desolador. Un cementerio de ponis.

Traen lo necesario: ganas, ideas, un credo, un mandato y ganas de luchar. No ceden terreno y de nada se asustan porque les guía algo abstracto, una nueva bandera ante la nuestra desgarrada convertida en trapo.

Europa es un cementerio de viejas glorias y honores enterrados que ya no interesa. Todo está  bajo sus campos de batalla ya olvidados y efectivamente es un cementerio sin lápidas que recuerden el honor.

De cada tumba  nace un rosal blanco y un  espino albar…

A ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar,
y a él, como hijo de condes,
unos pasos más atrás.
De ella nace un rosal blanco;
de él, un espino albar.
Crece uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.
La reina, llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella nacería una garza;
de él, un fuerte gavilán.
Juntos vuelan por el cielo,
Juntos vuelan par a par.

 No veo por ningún lado a la Unión Europea unida y sí el interés egoísta de cada unidad; por separado. Eso dio comienzo a una guerra que puede abarcarlo todo. Justo en esa fina línea roja que separa y a la vez une intereses que son energía (alternativa), no precisamente como virtud para obrar.

No hay que rearmarse y construir una cúpula defensiva, para sobrevivir a esta incertidumbre, sino tener fe en la victoria y soldados con virtudes. Dispuestos no solo a andar cuarenta kilómetros con un peso de cuarenta kilos, sino simplemente a luchar por sus creencias y morir, si necesario fuera, por su bandera. Eso ya no existe. Por tanto no hay resurrección. «Desde que los romanos se aficionaron a los placeres, empezó la ruina de mi patria» (El arte de la guerra. Maquiavelo).

Por ahora nos entregamos muy bien y la invasión está en marcha sin defensa alguna.

España ha de pensar más en el sur que en otros lugares donde cada vez pintamos menos por intereses y capacidades.

Está claro que a Europa nos miran desde una prudencial distancia. No habrá Ejército que nos defienda,  pero ya han empezado a militarizar a una sociedad confusa que banalizó su seguridad y defensa. Esperemos que no sea tarde y el uniforme esté hecho a la medida.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

5 agosto 2025

Blog: generaldavila.com

 

 

 

FALSO: ESPAÑA RETIRA LA BANDERA DE LOS ISLOTES «ISLA DE TIERRA» E «ISLA DE MAR». General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

FALSO: ESPAÑA RETIRA LA BANDERA DE LOS ISLOTES «ISLA DE TIERRA» E «ISLA DE MAR». General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

«En una acción inesperada, las autoridades españolas retiraron su bandera de las islas de «El Bar» y «El Bahar» (Isla de «Tierra» e isla de el «Mar»), ubicadas frente a la costa mediterránea marroquí, cerca de la ciudad de Alhucemas. Esta acción se produce más de veinte años después de que la bandera se izara en estas pequeñas rocas, lo que provocó tensiones diplomáticas entre Rabat y Madrid», informan medios marroquíes.

La noticia ha corrido como la pólvora, nunca mejor aplicado, y como la intención es contraria a nuestros intereses y procede de medios de dudosa fiabilidad conviene aclarar los hechos con información fiable.

La noticia, dada por supuestos medios marroquíes, puedo decir que es falsa en base a las informaciones que he recibido de fuentes más que solventes. Ello nos da a entender que es un mensaje lanzado con mala intención a la espera de la reacción de España que en este caso responde con ese silencio sospechoso al que nos tiene acostumbrados con cualquier tema que se relacione con Marruecos. Nos parece bien no entrar en el tema a nivel oficial ya que sería hacerlo a una provocación absurda que ninguna nación seria admitiría, pero todos sabemos que hay muchos procedimientos para responder de manera rotunda sin tener que entrar de manera directa en los hechos. Desde luego nunca hubo «tensiones diplomáticas» por izar la bandera en esos islotes por la sencilla razón de que nunca se izó. Busquen en la hemeroteca a ver si encuentran alguna noticia sobre esos hechos hace veinte años.

Como es lógico desde la ocupación del islote de Perejil en julio de 2002, saltaron las alarmas y se estrechó la vigilancia sobre cualquier trozo de tierra española, sea isla, islote o tierra adentro. Pero concretamente en esos islotes nunca se izó la bandera de tela porque sencillamente es imposible mantenerla dados los fuertes vientos que obligarían a cambiarla casi a diario.

Isla de «Tierra» e isla del «Mar» son dos islotes rocosos de 300 metros cuadrados a escasos 150 m de la playa y a 700 m del Peñón de Alhucemas, donde está la guarnición española.

No están abandonados a su suerte y sobre ellos hay continua vigilancia militar. Están fuertemente alambrados en todo su perímetro con triple alambrada y carteles de prohibido el paso con fondo de la bandera española. La alambrada y los colores de nuestra bandera son fáciles de identificar y se revisa su estado continuamente. Siempre se han respetado porque acceder no es fácil y la gendarmería vigila con una patrulla que nadie intente entrar. Una zodiac española con soldados armados armados hace una patrulla por la mañana y otra por la tarde en el perímetro.

Isla de Mar este sábado día 2 de agosto 2025

Se hicieron unas plataformas de cemento (que les muestro) pintadas con los colores de la bandera de España que se ven desde cualquier lugar. Me manda las fotos un amigo melillense que estaba en la playa y fotografió después de leer la noticia. Los bloques se mantienen y limpian cada cierto tiempo dado el estado en el que quedan después de la acción de las numerosas gaviotas de la zona.  Llevan esos bloques allí colocados unos cinco años. Nadie ha quitado ni ha puesto nada. Desde la bahía de Alhucemas se ven perfectamente como se comprueba por las fotos.

Isla de Tierra este sábado día 2 de agosto de 2025

No se ha puesto bandera de tela nunca porque el viento la destrozaría. Ningún bañista se ha acercado nunca allí de los muchos que van a la playa y a sus chiringuitos, algo habitual entre los melillenses.

Por tanto la noticia es tan sonora como mal intencionada y falsa.

Si hay algo que no sea cierto en nuestra información que se diga y si hay algo que no sepamos también. ¿Podría ser?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 agosto 2025

 

 

MONTE LA REINA (TORO). UN PASO ADELANTE, DOS PASOS ATRÁS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Y la bóveda se vino abajo

Ahora toca contarle el cuento de Caperucita a Zamora. La bella y sufrida tierra no se merece un Gobierno que les mienta. ¿Lo recuerdan?

Me llegan recomendaciones para que evite «dar tanta caña» (literal) como últimamente hago, pero es que no me dan la más mínima oportunidad para abandonar la pluma, y la espada ya tiene heredero. Con las cosas de España y sus Ejércitos no debería haber vacaciones. No me las tomo.

Vengo hoy a hablar de Zamora y las promesas de la ministra de Defensa, que anda de cuartel en cuartel sin entrar en el Cuerpo de Guardia que es donde se rinden los honores, pero donde nadie entra a ver como late el corazón de sus centinelas que a día de hoy han perdido el santo y seña.

La ministra de Defensa ha ido a visitar el románico de transición que no conocía, y de camino a hablar del futuro, ese que nunca se produce, sino a través del baile que ejecutan en su Gobierno: Un paso adelante, dos pasos atrás, como la obra de Vladímir Lenin. Lo hacen muy bien, unos usan el micrófono y otros el despacho, pero todos son conscientes de que su obra es regresar a un punto de partida que les dé el poder para siempre. Esa es la lucha, sea obra o Cuartel.

El micrófono ha estado en Toro donde murió doña Elvira, «hija del rey Fernando el Magno, vaso de fe, honra de España, virtud de justicia, luz y honra de la patria». Quizá no tenga asesores la ministra que lean más allá de 1931 y luego hagan trampa saltándose las páginas para reescribirlas. La ministra de Defensa, ha presentado en el Ayuntamiento de Toro el Plan Regional del nuevo acuartelamiento de Monte La Reina. Serán 1.400 militares y sus familias los que lleguen a Toro como venturosa oenegé creando cientos de empleos con el acuartelamiento.

De eso se trata, de españolear en tierras españolas, solventar un problema con lo más sencillo y disciplinado: los soldados. Utilizados como peones de maniobra social.

¿Lo de Loyola?, bien gracias! Pisos por Cuarteles. Se trata de expulsar a los militares de tierras vascas. ¿Y Cataluña? ¡Hombre si es rentable!, la pela es la pela, el Talarn ni me lo toque.

Dice en Toro la ministra: “la Defensa sirva como vertebrador territorial y herramienta dinamizadora […] esta tierra con tanta historia y con tanto futuro gracias a este proyecto”. De historia del 31 saben y quieren volver a ella.

Operación Campamento en Madrid: 20 años y nada.

Podría crearse un gran acuartelamiento, incluso con campo de maniobras, en La Línea, mirando (o apuntando) a Gibraltar; o en el Gurugú. Invitar a la OTAN a su inauguración antes del ataque de Putin.

Porque aún la señora ministra no sabe de donde sacar los 1.400 militares que tendrá que llevar a Toro; junto a  sus familias. ¿Voluntarios?

¿Será con los 1300 en situación de reserva? ¿Con los reservistas de especial disponibilidad? ¿Con las plazas que ya no se cubren? ¿O será una base vacía como vacíos se sienten muchos soldados.

Eso es secundario. Forzosos y firmes.

El problema de fondo llevo denunciándolo día tras día. El enorme valor que significa para una nación sus Fuerzas Armadas se mide por su capacidad moral y por el cuidado que la nación presta a sus soldados. Su misión sirve para ser una nación respetada y querida por sus ciudadanos, que sientan sus símbolos y unidad. Los integrantes de las Fuerzas Armadas no tienen ni quieren un sindicato, simplemente que no les hablen alto. Jugar con ellos para acudir a misiones que no les corresponden o utilizarlos sin tener en cuenta el sacrificio familiar que suponen los traslados impagados e injustificados, pagarles poco, no solucionar su futuro después de muchos años de servicio, formarles para que se vayan, o utilizarles como herramienta social,  no es mandar sino desmandar.

Eso es lo que ocurre con nuestras Fuerzas Armadas. Hoy llega uno y hace, para que mañana llegue el otro y deshaga. Un Cuartel por aquí, otro retiro de allá.

No sabemos si habrá soldados para tanto Cuartel y tan poco ministerio. Quizá deberían llevar allí la sede del de Defensa. ¿Voluntarios o forzosos? ¡Ah claro que no son militares! y los que lo son van de paisano.

Zamora es honra de España y allí es difícil dar una paso adelante y dos para atrás. Ojalá se cumpla la promesa, pero la Operación Campamento va para 20 años; que es nada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

31 julio 2025

 

 

 

Entrevista al General Dávila por Koldo Salazar. El General Dávila habla de lo divino y de lo humano en esta entrevista, comenta su libro -De Soldado a General-, pero también habla de lo político y militar, de la OTAN, Ucrania, los servicios de inteligencia, el Sahel, Marruecos, Ceuta y Melilla…

El General Dávila habla de lo divino y de lo humano en esta entrevista, comenta su libro -De Soldado a General-, pero también habla de lo político y militar, de la OTAN, Ucrania, los servicios de inteligencia, el Sahel, Marruecos, Ceuta y Melilla…

https://otralectura.com/2025/07/29/general-davila-que-marruecos-es-una-amenaza-eso-es-evidente/

EL GRAVE PROBLEMA DEL EJÉRCITO ESPAÑOL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡Uno más! Confundir un Ejército con una ONG y formar a sus tropas y cuadros de mando en una mentalidad antimilitarista es un grave proyecto puesto en marcha por el socialismo que militarmente inauguró un personaje llamado Narcis Serra que hizo todo el daño que pudo en las interioridades militares y que, con intención, o sin ella (peor es no darse cuenta), culminaron los siguientes ministros de Defensa, de uno u otro partido, dirigidos por su respectivos presidentes. En buena ley no podemos resaltar el buen hacer en lo militar de ningún presidente del Gobierno ni de ninguno de sus ministros. Han vivido obsesionados con el «Franquismo» algo que no sabemos muy bien su significado, inexistente, tal y como ellos lo plantean, en las filas militares y solo cultivado en su imaginación, lo que les vino muy bien para hacer y deshacer (eso sobre todo) con vana disculpa. Véase el 23F, aún sin el análisis documental hecho, o la situación de desconfianza en lo internacional en materia de Defensa, una cruda realidad que no quieren reconocer, pero que nos ha llevado al rincón del olvido en la estratégico que es lo económico y político. A no ser nadie como potencia militar o industrial. Presumimos de lo que no hacemos ni somos. Un ejemplo sencillo: en ayuda militar a Ucrania alcanzamos el número 20 en el ranking, pero presumimos como si fuésemos los primeros.

Los Ejércitos han sido durante todo el periodo democrático, desde 1975, una preocupación a  la que se miraba de reojo mientras «se les metía en cintura» cuando era y es la institución más democrática, disciplinada, honrada y cumplidora de su deber. Ejemplo para buenos y malos.

Los daños materiales sufridos por la desaparición de unidades claves a las que se les ha robado su espíritu y tradiciones negándolas el pan y la sal, convirtiéndolas en una más (o menos); las carencias de armas, vehículos y materiales que han provocado evitables accidentes y nos han dejado en desequilibrio irrecuperable en años; todo es poca cosa si se compara con el daño moral que han sufrido las Fuerzas Armadas y por tanto la nación española.

En nuestro libro De soldado a general hemos expuesto la situación alcanzada y la gravedad de lo acontecido. Hablan no unos trasnochados militares, sino quienes desde los puestos de mayor responsabilidad, en todos los empleos y unidades, de todas las Armas (ahora llamadas especialidades) y Cuerpos han conocido de cerca el proceso y su desarrollo.

Desde la educación hasta la posible desaparición, lenta y silenciosa, del compañerismo y la virtud. Todo está diseñado.

Sin efectivos (faltan cerca de 15.000 militares en plantillas, perdidos entre 2010 y 2023),  13.000 militares en reserva de los que solo el 7% ocupa un puesto de trabajo (incomprensible), más de 5.000 militares en situaciones especiales, es decir fuera de los ejércitos (?) y más de 3.000 aptos con limitaciones, es decir cerca de 22.000 militares desaprovechados, es todo un derroche de irresponsabilidad y desprecio inasumible. Eso sí, echamos a la tropa a los 45 años por inservibles para pasar a «Reservista de Especial Disponibilidad» con una ridícula paga de 600 euros y el paro como meta. No hay Ley de Movilización, nadie sabe como estructurar una posible movilización ante una emergencia, no va a volver el servicio militar obligatorio porque en España no hay sentido del servicio en un Gobierno que aspira a destruir España y que cada Autonomía se las apañe como tristemente vemos cada día. Un desastre.

Y nos hablan de virtud. ¿Qué virtud?

España aún permanece unida, aunque el futuro es estremecedor se mire por donde se mire. No hay Defensa ni valores que la sustenten.

Faltan capitanes y comandantes, faltan soldados en las unidades y tripulaciones;  cada vez hay menos incorporaciones de tropa ¿a quién le extraña?

Lo militar es una maquinaria inservible porque cuando quiera o debiera ponerse en marcha no lo hará y nuestra postura defensiva será entregar las armas, el espíritu, y no  habrá deber cumplido; me temo que nunca se cumplirá.

La mayor prueba de ello es el ataque desde el mismísimo Gobierno de la  nación a la unidad de España, misión principal de las Fuerzas Armadas. Deber incumplido.

El teórico aumento del porcentaje del PIB en Defensa, del que tanto presume la ministra, no es sino el negocio de las armas que llevan ya hace tiempo fomentando para su puesta en escena internacional con su poder en lo mediático, en lo tecnológico y ahora con el negocio de las armas. Esa es la política socialista y su amor interesado a los Ejércitos.  Es una vieja historia que les mantiene en el plano internacional.

Todo esto me viene de nuevo a la memoria porque cada vez recibo más correos de jóvenes desorientados en su vocación militar. Todavía la hay. Mucha. Mucho amor a España y a un oficio, el más bello y antiguo: el militar.

Sin tropas no hay Ejército y con tropas descontentas aún peor. Desatendidas en lo moral, mal pagadas, desorientadas y aburridas no hay manera de sostener unas Fuerzas Armadas.

Nos venden lo que no hay. Vivimos en la teoría de los valores recitando lo que nos enseñaron otros; y otros practicaron. Son valores que conforman un marco vacío que a día de hoy nada enmarcan. Un lienzo en blanco del que se han borrado sus bellas hazañas.

Pero aún nos queda el valor y el honor de nuestros soldados por pocos que sean. Ese es el gran obstáculo que esos a los que señalo tienen para cumplir su objetivo de acabar con España. Antes tendrán que acabar con cada uno de nosotros, en activo, en la reserva, o retirado. Siempre seremos de especial disponibilidad, con o sin uniforme, y en ellos estamos desde nuestro puesto de centinela.

A la virtud siempre le llega el relevo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 julio 2025

EL MEDITERRÁNEO: NUESTRA CULTURA Y NACIMIENTO por General Dávila

Publicado hoy 25 julio en el Diario La Región De Orense por Rafael Dávila

https://www.laregion.es/opinion/renfe-correos-lineas-aereas-moncloa_1_20250725-3931074.html

SANTIAGO APÓSTOL (25 JULIO 2022). SERMÓN DEL PRIOR DEL VALLE DE LOS CAÍDOS FRAY SANTIAGO CANTERA

Por su alto contenido espiritual e intelectual, por su sencillez y profundidad, por su necesidad, reproducimos las palabras de Fray Santiago pronunciadas el 25 de julio de 2022, día del Patrón de España, Santiago Apóstol, en la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos.

SANTIAGO APÓSTOL (25 JULIO 2022)

Queridos hermanos:

Los dos hijos de Zebedeo, los pescadores Santiago y Juan, fueron llamados por Jesús para seguirle y colaborar con Él en una gran misión (Mt 4,18.21; Mc 3,17), para fundar sobre ellos y sobre los otros Apóstoles su Santa Iglesia. Hizo de ellos Apóstoles, enviados para proclamar el Evangelio a los pueblos de la tierra. Ellos dos, junto con Simón Pedro, fueron sus más íntimos discípulos. Pero eso no quita que, por esa misma cercanía, que en algunos momentos a ellos les pudo llevar a dejar nacer la vanidad y la soberbia, les reprendiera con cariño o, en ocasiones, con notable severidad. Así, en el Evangelio que acabamos de escuchar (Mt 20,20-28), les dio y nos da a todos una enseñanza sobre la humildad. Y es que, ciertamente, Jesús, y después el Espíritu Santo enviado por Él para proseguir su misión, transformó por completo a todos los Apóstoles, entre ellos a Santiago el Mayor y a San Juan Evangelista, los “Hijos del Trueno”, como se observa en la lectura de los Hechos de los Apóstoles (Hch 4,33.5.12) cuando todos ellos, encabezados por San Pedro, pierden el miedo a predicar el nombre de Cristo, llegando a ser Santiago el primero de los Doce en derramar su sangre por Él.

Según una venerable tradición, Santiago vino a predicar el Evangelio a España y fue sostenido en su empeño por la Santísima Virgen. A partir de aquí, fue muy pronto tenido por Patrono de España, y así el monje San Beato de Liébana, a finales del siglo VIII o principios del IX, lo invocó como “áurea cabeza de España, nuestro protector y patrono nacional” (Himno O Dei Verbum). En la Edad Media se rogó su intercesión frente a la invasión musulmana y se le denominó de forma habitual “luz y espejo de las Españas”. Gonzalo de Berceo le llamó “primado de España” (Vida de San Millán, estr. 422, v. 4) y el benedictino anónimo que compuso el Poema de Fernán González afirmaba que “fuertemente quiso Dios a España honrar cuando al santo apóstol quiso enviar” (cap. V).

La figura de Santiago como Patrono nacional arraiga con firmeza desde los siglos medievales en los condados, reinos y coronas que configuraron la rica diversidad regional de nuestra España. Las peregrinaciones a su sepulcro en Compostela favorecieron la vinculación de España con el resto de Europa, de una Europa que era la vieja Cristiandad, y bajo el gobierno de la que se denominaba oficialmente Monarquía Católica, la Monarquía Hispánica, los misioneros españoles y portugueses extendieron la fe y el mismo culto de Santiago en amplios territorios del mundo, dando origen a nuevas Cristiandades, como diría Luis de Camoẽs en la epopeya portuguesa de Os Lusíadas.

El patriotismo es la virtud del recto amor a la Patria, según lo comprende el pensamiento clásico y cristiano, que lo hace derivar de la piedad filial, del amor a los padres, del cuarto mandamiento de la Ley de Dios, como se expresa con claridad en el Catecismo de la Iglesia Católica (nº 2239). Hay un deber de gratitud hacia el legado de una rica tradición heredada de nuestros antepasados y que nosotros a su vez debemos transmitir a las generaciones futuras con fidelidad y enriqueciéndola, aspirando a contribuir en un proyecto de vida común.

Hoy se nos hace urgente, una vez más, invocar a Santiago para que proteja a su nación, como le canta el himno que se le entona con tanta devoción en la catedral de Compostela. Hoy España es casi irreconocible, al igual que muchas naciones de Europa a las que se viene tratando de ahogar sistemáticamente su alma cristiana. Aquel soneto de nuestro Quevedo, caballero de Santiago, resulta de perfecta actualidad: “Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes, ya desmoronados de la carrera de la edad cansados por quien caduca ya su valentía”.

A nivel mundial se trata de imponer hoy un pensamiento único, desarraigando a las naciones de su ser; y naciones que han sido especialmente cristianas, como España o Irlanda, han sido tomadas como laboratorio de pruebas de una ingeniería social que, en estos momentos, aspira incluso a la disolución de la naturaleza del ser humano para que éste sea construido desde una nueva visión que parte de la negación misma de la realidad sexuada del ser humano que define su masculinidad o su feminidad. La llamada “cultura de la muerte”, la inversión del orden natural y la imposición del pensamiento único a nivel global, como ideología incapaz de sostener y de resistir un debate intelectual de carácter filosófico y científico, se establece entonces a fuerza de ley con sanciones de multa y de cárcel, amén de difundirse cada vez con mayor fuerza por la mayoría de los medios de comunicación, que aprovechan el sentimentalismo para calar en los corazones de la gente mediante la manipulación de las noticias.

Pero en los pueblos existirá siempre, al menos, un “resto” que se esforzará por mantener viva la esencia de sus patrias. Varias naciones del centro y del este europeo, como Polonia y Hungría entre otras, son hoy luz que nos están recordando la esencia cristiana del continente y la perpetuidad de los valores tradicionales, y por eso se las combate desde el poder globalizador. Y al mismo tiempo, en Europa occidental surgen muchas iniciativas que se niegan a la desaparición de la identidad de sus patrias históricas.

Confiemos en que Santa María de España, como la invocó el rey Alfonso X el Sabio, hijo de San Fernando, al fundar la única Orden militar naval de la Historia bajo su patrocinio, y juntamente con Santiago, conduzcan de nuevo a nuestra patria y a toda la Cristiandad a recuperar su esencia cristiana.

Fray Santiago Cantera

Blog: generaldavila.com

25 julio 2022

MÁSTERES Y TITULACIONES. EL JOYERO Y EL COJONARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No recuerdo yo esos de los másteres en mi juventud. Aquí, donde la más principal hazaña es obedecer, entrabas en una Academia Militar y al finalizar te incorporabas a las unidades a desarrollar lo aprendido. Después llegaba lo de los másteres que siempre se han llamado cursos. De ascenso, de especialización, de idiomas, y no sé cuantas cosas más. Media vida haciendo cursos, estudiando y perfeccionando tus capacidades. ¿Qué quieres ascender?: curso al canto. ¿Qué quieres ese destino?: curso necesario. Másteres ninguno. A mí esa palabra no me suena en mi hoja de servicios.

Para curso y título con solera, y la base de todos los demás, el de cabo. Recuerden y divulguen; es muy necesario en los tiempos que corren: <<El cabo, como Jefe más inmediato del soldado se hará querer y respetar de él, no le disimulará jamás las faltas de subordinación. Infundirá en los de su Escuadra amor al oficio y mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones. Será firme en el mando, graciable en lo que pueda, castigará sin cólera y será medido en sus palabras, aún cuando reprenda>>. Ese sí que es un máster.

Los militares llevamos en el pecho los distintivos de los cursos que hemos realizado, prendidos en la guerrera, que en un soldado es un auténtico e indestructible  archivo que no requiere la firma de ningún profesor ni rector, porque, aquí, nos conocemos todos y todos sabemos casi todo de todos, entre otras cosas lo que cada uno ha hecho y ha deshecho.

El pecho de un soldado es su hoja de servicios donde en un rápido vistazo se puede leer su historial entre cursos y condecoraciones. Alguno lleva tantos que acaba con apodo: el Chapas. Todo estaba a la vista sin tener que revisar archivos o expedientes.

Luego, algo más tarde, llegó eso de la distancia, que es el olvido, aprender desde lejos, primero con envíos a domicilio, luego con internet, y sin darnos cuenta aparecieron paracaidistas por correspondencia y guerrilleros de internet, pero se les notaba mucho y pronto tuvieron que abandonar y volcarse más en un máster… por correspondencia, no presencial.

La cosa cambió mucho con la enseñanza a distancia. Empezaron a proliferar cursos, títulos, másteres, especializaciones en cosas de las más extrañas, y aparecieron esas cartulinas pomposas, llenas de sellos y firmas, que casi nunca servían para nada, pero puntuaban. Un título con firma vale mucho, y con membrete ni te cuento, que decía d´Ors que en el principio fue un membrete, así que lo que vale y pesa no es lo que hayas hecho sino lo que el papel lleno de sellos diga que has hecho. Sobre todo si está bien firmado, lleno de firmas, como esos títulos que hay en las consultas de los médicos.

Aunque ya se sabe que no todas las firmas son tales. Ahora las hay virtuales, digitales, o sellos que las sustituyen. Las hay interinas, por ausencia, accidentales, incluso hasta falsas. No todas las firmas son de quien son. Esperemos que no se invente el robot con gorra, estrellas o galones  y firma, aunque quien sabe…

Al salir de la Academia y antes de hacer ningún curso estuve destinado en un Centro de Instrucción de Reclutas. Llegaban los soldados cada tres meses procedentes de todas las tierras de España. De todos los niveles de conocimiento, formación y educación. ¡Qué buenos soldados!

Cuando empezábamos a filiarles ya les notabas en la cara y en los gestos quien iba para cabo. En cierta ocasión al preguntarle a un grandullón, fuerte como un toro, su profesión, contestó alto y claro:

Joyero mi teniente.

-¡Caramba! ¡Qué bonito oficio! ¿Y qué tipo de joyas haces?

-No mi teniente, no hago joyas, yo soy joyero de hacer joyos.

No, no me tomaba el pelo. Era así, joyos era lo que él hacía, un buen oficio para zapadores; sin título reconocido fue aquel muchacho uno de los mejores cabos que tuve en la compañía. El joyero hacía joyos, pero hubiese hecho, mejor que nadie, joyas o lo que le hubiesen enseñado. Un par de másteres y la vida solucionada. Se limitó a ser un buen cabo, pero de verdad.

Tengo para mí, para mi intimidad, un título curioso y sin máster alguno del que me enorgullezco. Me lo concedió una de mis nietas. Aunque no está firmado. Es lo bueno que tiene, que no es falso. Creo que ya se lo he contado en alguna ocasión, pero no me importa repetirme. Ya les digo que es para la intimidad.

«Cojonario» algo más que un máster

Mandaba yo la Legión cuando me llamó un día mi hija a contarme una historia al menos graciosa. Una de las profesoras de mi nieta la llamó para preguntarle por la profesión del abuelo porque la niña no hacía más que repetir que su abuelo era cojonario. Les aseguro que yo jamás había pronunciado esa palabra ni se me había ocurrido una síntesis tan magnífica para definir a un legionario con una sola palabra. Hubo que dar explicaciones en el colegio, pero como entenderán yo, el abuelo, acababa de conseguir el título más bonito y de más categoría de mi vida; y sin hacer máster alguno: cojonario.

De lo que se deduce que los títulos te los da la vida y los másteres te los da, vaya usted a saber, porque donde hay un buen joyero que hace joyos hay un buen refugio, y donde hay un cojonario, pero un máster solo es un papel que emborrona cualquier carrera, y además se necesitan tantas firmas, por lo menos tres y nunca se sabe, que dicen los médicos que uno cura, dos dudan y tres sepultura segura.

Dejen, dejen, no se líen con un máster más o uno menos; hagan un buen joyo y para amigos elijan a un cojonario. De los otros, del fuego amigo, ni fiarse, que luego van y te empapelan la habitación de másteres, los enseñan por ahí, y hasta te cierran la puerta y ya no sabes por dónde salir, aunque tampoco nadie sabe por dónde, ni por qué, ni para qué entraste. Cuando te quieres dar cuenta te has quedado más solo que la una. Eso sí, con tu maestría enmarcada y firmada. A nadie le importa. No importa el máster o el no máster, que en definitiva para nada vale entre tanto licenciado. Lo que verdaderamente importa es tocar… los cojonarios.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

MILICIA Y VIRTUDES. EL MANDO DE LAS TROPAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

De soldado a general está a punto de cumplir un mes de vida y va creciendo a pesar de las zancadillas que le han puesto desde su gestación. Puede que dado el interés que ha suscitado tenga más hermanos de sus mismas características porque el tema no está cerrado y las guerras de todo tipo se suceden cada día, cada mes, cada año. Este proyecto fue creado, como ya les dije, para constituirse en conversaciones audiovisuales y ofrecido a un periódico digital que lo rechazó, y es comprensible porque los medios también están sometidos a la presión de sus ideas fuerza que no son otras que grupos económicos que se reparten el amplio espectro de las ideologías de consumo, por tanto siguen al pié de la letra los raíles por donde circular sin tener en cuenta más allá de su verdad. Las armas y las bendiciones en el caso del digital se entrelazan en un escudo de armas que une los cañones al metal más dorado y adorado. Bendiciones a cañonazos.

La guerra es un invento tan antiguo que nunca lo fue, sino, hijo del hombre, su primer gesto al encontrarse con el otro. Quizá sea porque del enfrentamiento nacen la amistad y la muerte anticipada. Nada hay en el ADN del hombre tan claro como la guerra. Puede que no sea tan mala como la presentamos y esa sea la razón de que tanto nos guste repetir. Debo recurrir como tantas veces al poeta Ángel González que retrata el panorama en definitivos versos. Dice nuestro sabio poeta que hay dos cosas que se repiten y las dos se hacen con sangre: la historia -que es la guerra- y la morcilla. Nunca lo olviden.

Interpretación del pesimista:
Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten.

Un poeta lo entiende. El Emperador no. Pasar a la Historia de la humanidad como un gran hombre que ha ganado la fama y la grandeza fruto de la guerra es una de las mayores contradicciones, difícil de encajar. El incomprensible personaje tiene un nombre: Napoleón. Él, inventor de la guerra del pueblo, para el pueblo, solo entendía de soldados, nunca le interesaron los hombres. Sigue ocurriendo en este mundo tan pacífico. Mueren siempre los mismos. La guerra se extiende en armas, con tecnologías inimaginables, pero en las trincheras sigue el hombre.

Napoleón después de la tan inútil como sangrienta batalla de Eylau, al ver devastado su Ejército, pronuncia quizá la más doliente y cruel definición del hombre. Entre el 7 y el 8 de febrero de 1807 hubo un feroz enfrentamiento entre el Emperador y el general ruso Bennigsen. Sus consecuencias suenan en la historia militar y humana. Fue la batalla de Eylau. Resultado: la nieve se disolvía con la sangre de los muertos y heridos y el campo de batalla humeaba como si fuese la puerta del infierno. Napoleón observa el pandemónium y sin inmutarse pronunció un espumarajo que no tiene otro análisis que la violencia de pensamiento que acaba con el hombre sin poner límite a la guerra que lleva dentro.

«Une nuit de Paris réparera tout cela». «Todo esto lo remedia una noche de París».

Los soldados muertos yacen sobre la nieve. Su ejército mermado. Fruto de una noche parisina surgirán nuevos reemplazos, ese es el tiempo que necesitará para tener más carne de cañón. Dudo de su sufrimiento. Napoleón solo sufriría por la derrota.

Una feroz sangría que a nada condujo. Ninguno de los cadáveres pudo contarnos si había merecido la pena. Los muertos no hablan, solo recuerdan: ¿por qué? ¿para qué?

Lo que demuestra que el Emperador no era ese gran militar del que habla la Historia, sino un enloquecido jugador del peor de los juegos: la guerra. Nunca un hombre así debe estar al mando de las tropas.

En el ardiente verano las rotativas olvidan la guerra de los cañones y ellos siguen a la suya que se resume en hacer caja. Los intelectuales de la guerra ¿un oxímoron? hablan en los cursos de verano de virtudes cuando la política que los dirige no practica lo que ordena.

Debemos recordar que Cervantes fue soldado. Lo fueron Garcilaso, Hurtado de Mendoza, Francisco de Aldana, Lope de Vega, Quevedo, Pedro Calderón de la Barca... Todos iguales a la hora de defender la lealtad al Rey y su fe católica. Lo hicieron con la pluma y la espada allí donde nadie era más que otro, si no hacía y sabía más que otro. Un ejército que se basaba en la meritocracia. Bueno es recordarlo y ejercerlo.

«¿Qué opinión tiene un villano? Aquella misma que vos, que no hubiera un capitán si no hubiera un labrador. Puedo decir no hay un soldado que no sea por la sangre de las armas noble. ¿Qué más excelencia?»

Y de la sangre de las armas surgieron nobles las letras. Las armas llevan a las letras, las letras cuentan de las armas, una batalla que recorre los siglos, coexisten y se necesitan. Cuando una nación es grande en su política y milicia va acompañada del engrandecimiento de su cultura.

Ora la pluma, ora la espada. Escribía el Inca Garcilaso, soldado y escritor cuando:

Allende nuestros mares

allende nuestras olas

¡El mundo fue una selva

de lanzas españolas!

Valor, honra y honor. Son condecoraciones permanentes en nuestros uniformes. Lo hemos exportado por el mundo. Desde nuestro Siglo de Oro hasta hoy. Armas necesarias para la victoria, incluso para la derrota, que no es tal cuando el honor no se pierde. Por eso no puede llevar el uniforme de soldado quien quiera sino quien pueda. Este es un oficio exigente que te lleva a mandar con el ejemplo más que con el mandato. Lo predicaba el soldado Francisco de Quevedo que prefería llevar los ojos en las espaldas de su capitán que tener los ojos del capitán a sus espaldas. Los buenos ejércitos es lo primero que aprenden. Nuestros soldados con su ejemplo han demostrado a través de los siglos lo que significa cultura militar, ejemplaridad y valor; de reemplazo o profesionales todos iguales a la hora del compromiso. Épicas gestas y cultura de guerra: el valor, el honor y la honra.

Siglos en los que se combatió ora la pluma, ora la espada. Soldados de letras y armas que las armas requieren espíritu como las letras.

No hay rejas ni bombas que acaben con la palabra cuando se ha manejado con nobleza la espada. La palabra penetra más hondo que las balas.

Ahora está de moda apagar la voz de la historia. Se habla, incluso se escribe, otra historia. No es la nuestra, la de todos, sino la de unos pocos. ¿Serán más fuertes? ¿O nosotros más cobardes? La tibieza es una de las formas con las que suele presentarse la cobardía.

«Miré los muros de la patria mía, si un tiempo fuertes ya desmoronados, de la carrera de la edad cansados, por quien caduca ya su valentía».

El valor, el honor y la honra son la esencia de nuestra cultura militar, nuestra fuerza, nuestro distintivo allá por donde vamos. Fue el estado militar fiel trasunto del estado social. Era frecuente dar de mano a la espada para narrar las épicas hazañas de los camaradas, perpetuando así las glorias del ejército y el poderío que alcanzó la patria.

Es un torrente de ideas que fluye en esta canícula ya insoportable por larga.

No me hablen de virtudes, si no es con las palabras y el ejemplo de Francisco de Quevedo: «Cuánto más eficaz mandar con el ejemplo que con mandato. Más quiere llevar el soldado, los ojos en las espaldas de su capitán, que tener los ojos de su capitán a sus espaldas. Lo que se manda, se oye. Lo que se ve, se imita».

No creo que nada de lo que ahora se ve sea imitable para buen gobierno de las tropas.

De milicia y virtudes les hablamos en el libro De soldado a general.

«Entre las armas del sangriento Marte, do apenas hay quien su furor contraste, hurté de tiempo aquesta breve suma, tomando, ora la espada, ora la pluma».

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 julio 2025

¿NOS ATACA MARRUECOS? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Todo sigue un camino trazado minuciosamente que solo ellos saben cómo recorrerlo, con qué armas y esfuerzo. El tiempo no es como el que nosotros hemos inventado. Es eterno, sin ayer ni mañana. Donde todo es posible y existe siempre.

Marruecos cierra las aduanas de Ceuta y Melilla y aparece de nuevo con renovada fuerza el «Comité para la Liberación de Ceuta y Melilla». En el recuerdo: La Marcha Verde, Perejil, el Sáhara. El Estrecho.

Annual y Alhucemas son una reciente historia que el Gobierno de España ha olvidado ofendiendo a todos los que regaron con su sangre aquellas tierras. El Gobierno del señor Sánchez es cobarde e ingrato, inmoral ante la historia que deshonra con cobarde desprecio. Tienen miedo a Marruecos. Así de simple.

¿Será algo personal? Una nación no debe asumir miedo, sino ser capaz de disuadir y defenderse. A día de hoy Marruecos militarmente no es enemigo declarado, sino invisible enemigo y amenazante amigo. Muy íntimo. Dispone de sutiles ardides, derivadas de la guerra, formas oscuras del combate. Presiona cuando quiere, como gusta y sin control.

Preocupa Marruecos. Es maestra en la guerra híbrida y es probable que ya la haya iniciado. Está a la vista. Su complejidad divide a la mismísima población española. Discusión innecesaria porque imparable sigue su proyecto sin plazos. Digamos una cosa o la contraria, la amenaza es palpable y cada vez más cercana. Entre acogida o invasión, tan parecidos, se mueven parámetros de todo tipo y sería irresponsable que los profesionales de la Defensa y seguridad no los analicen seriamente, sin buenismos ni catastrofismos, sin dejarse engañar, con la diplomacia adecuada y las armas preparadas. En tiempos de paz el hombre con responsabilidades sobre otros debe dormir con la proximidad de la espada. La guerra no deja de ser un lenguaje de la política. Para evitarla se despliega. No siempre da resultado, pero al menos se hace algo preventorio. Lo malo es cuando te invaden porque has dejado la puerta abierta. Y el vigilante les da paso.

Todo lo que ocurre está muy probablemente coordinado y son hilos de la misma madeja. Hoy será Torre Pacheco, mañana el desembarco de Alhucemas a la inversa, por Málaga o por Almería. De hecho está en marcha cada día. En silencio. Un entramado que la Policía y la Guardia Civil conocen bien, pero a los que nadie escucha. Las Fuerzas Armadas son conscientes, pero no hay coordinación entre todos los elementos y cada uno hace la guerra por su cuenta.

Pretender tratar esta compleja situación desde el buenismo político y electoral, el del cortoplacismo de la duración de una legislatura, es de una gravedad irresponsable; no se puede dejar de contemplar, también, como un ataque a España con uno de los procedimientos de guerra, híbrida, bien conocido y en muchas ocasiones ya sufrido en nuestra larga historia con el vecino del sur. Es obligado contemplar la hipótesis más peligrosa: la existencia de un movimiento subversivo bien organizado con poder económico detrás, incluso armado, contra la integridad territorial y desde luego contra la seguridad que exige al Gobierno el adecuado análisis y preparación para su tratamiento a través de las Fuerzas Armadas. Exigencia que contempla la Ley como de obligado cumplimiento. Las Fuerzas Armadas son las responsables de su estudio como amenaza y de su preparación para afrontarla. Suponemos que el planeamiento está hecho y actualizado cada día. Eso es seguro.

Además, al margen de la política del actual Gobierno, la responsabilidad de las FAS les obliga a estudiar las amenazas con prospectiva, por lo que pueda ocurrir en el ámbito de su misión principal: garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Cualquier amenaza a la misión principal debe estar estudiada con tiempo y al margen de la política temporal. Las cañas se convierten de un día para otro en lanzas.

Debería preocupar Marruecos y aún más cuando vemos su firme alianza con EEUU e Israel. España en estos momentos está sin aliados en lo militar. Estados Unidos ha roto con nosotros y ordenado a la Directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, revisar urgentemente los acuerdos de intercambio de Inteligencia con España, base de cualquier Defensa, a la vez que  los presidentes de las comisiones de inteligencia del Congreso y de la Cámara de Representantes piden a la Administración Trump que revise los acuerdos de intercambio de información. A Europa nada le preocupan Ceuta, Melilla, Peñones, y el Estrecho está en manos de Reino Unido, Marruecos y Estados Unidos. No somos fiables. Hay datos fehacientes que en caso de la más mínima escalada de inseguridad en el Estrecho todo el control pasará a manos del Reino Unido sin contar para nada con España.

No es de extrañar cualquier maniobra de presión de Marruecos sobre Ceuta, Melilla, Peñones, incluso Canarias, y que nuestro débil Gobierno acabe por compartir los deseos marroquíes y ceda a sus pretensiones. Máxime si el tema no está minuciosamente estudiado y preparada la respuesta.

A día de hoy Torre Pacheco ha sido una compleja maniobra de guerra híbrida. Al menos es necesario que el Mando de Operaciones del Estado Mayor de la Defensa, así lo contemple y estudie. Es una hipótesis que no debe olvidar y que, su estudio y respuesta, responde a su misión constitucional más allá de las baldías declaraciones de amistad y acogida. El momento nadie lo sabe. Por ahora ha sido un simple ejercicio táctico, pero debemos ser muy vigilantes.

Los «hombrecillos verdes» existen y, probablemente, están todos, repito, todos, controlados por la Dirección General de Estudios y Documentación de su nación. Están llamados a luchar cuando se les ordene.

¿O es que estamos ciegos, mudos y sordos? Las tácticas y procedimientos no se le escapan a ningún experto en estos movimientos subversivos. Todos responden a los mismos criterios de dirección, desde la kale borroka a los CDR. Todo ello está enlazado de manera evidente con movimientos relacionados con “Antifa”. El peligro sería nuestra ceguera o los indultos y amnistías que así se le llama ahora a la traición. Algo que deberían estudiar los jueces, igual que los militares con las tácticas y procedimientos. Si es que les dejan.

En suma, para conquistar Ceuta y Melilla, Marruecos no necesita carros de combate, sino primaveras árabes o intifadas que separen, de facto, el barrio del Príncipe o cualquiera otro en Ceuta. Un desastre permitido por nuestro gobierno y, como nos descuidemos, amparado por los EEUU. No sería la primera vez y esta está confirmada.

Igual que Perejil, hay por ahí un documental que lo explica de cabo a rabo, fue un “test” y tuvo su corolario en un atentado que cambió la historia de España. ¿Resulta aventurado pensar que Marruecos prepare acciones ante un hipotético cambio de gobierno en España que sentase en la Moncloa alguien al que no puedan extorsionar? ¿Alguien menos cercano a sus intereses? ¿Resulta aventurado, una vez que ya sabemos que en Torre Pacheco dominan las técnicas de bloqueo y emboscada, que pensasen ahora en una reedición de la Marcha Verde, esta vez en Ceuta o en Melilla?

La situación es de máxima gravedad.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

21 julio 2025