CLARIFICANDO EL VOTO Rafael Dávila Álvarez

Con brevedad, pero espero que con contundencia.

Esto no pretende ser un artículo, sino una crónica de sucesos para que sepamos con quienes nos jugamos el futuro. El día 23 de julio es la clave.

Separar la paja del trigo, retirar la cizaña es lo que debemos tener claro. ¿Quién es paja, quién cizaña?

El delegado del Gobierno en Madrid, un tal Francisco Martín, acaba de expresar el siguiente plan de guerra para el futuro:

«Han hecho más por los españoles y por España que lo que han hecho todos los patrioteros de pulsera». ¿Saben a quienes se refería?: A EH Bildu y también a ERC.

El hecho ha ocurrido en un desayuno de Nueva Economía Forum y todo con la presencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y el ministro de Sanidad, José Manuel Miñones. Esos son sus poderes. Era la presentación de sus armas.

A ninguno se le ha atragantado el desayuno, pero el vómito del delegado de este Gobierno del PSOE recorre España.

Queda y quede claro el cartel electoral: la Patria España está en manos de los herederos de la ETA y de los que buscan la ruptura de España: los antiEspaña. ¿Algo más que plantear ante estas elecciones?

Ese es el futuro que nos ofrecen, esa es la España que amanece.

No se diga una palabra más y que pongan las urnas: ¡Ya!

En nuestras manos está. No olviden que el pecado es por acción y por omisión. Esto hubiese requerido una mayor contundencia, pero la tibieza nos asola.

—¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, no digas que no te aviso,

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 junio 2023

 

 

 

LA OTAN DEJA FUERA A ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Toidos a una Fuenteovejuna

Hay guerra para rato y más de uno se frota las manos. Esto es un negocio que está dejando en pañales a la Primer Guerra Mundial.

El arte de la guerra está en decadencia desde que las trincheras se llenaron de piojos y mandos irresponsables que no sabían lo que significa mandar hombres ni conocían las tácticas de la guerra.

Ahora la guerra es la misma farsa de entonces: unos mueren en las trincheras y otros viven de ellas. Todo consiste en machacar las posiciones, que no queden ni las ratas, y que oleadas de soldados siembren los campos, antes de trigo, donde durante algunos años no se recogerá más fruto que el que produzca la chatarra bélica envuelta en sangre.

Es época de guerra y la industria de armamento es una inversión segura y muy rentable. La solidaridad y la cooperación alrededor de las armas son verdaderamente conmovedoras.

¿La OTAN? De entrada no… Decían los socialistas; hasta que vieron el negocio.

No hace muchos les hablaba de la flamante industria armamentística española de la que los socialistas son expertos directivos. Sería interesante constatar la lista de políticos y de militares retirados de alta graduación que se sirven de ella —de uno y otro color— inmersos en esta floreciente industria.  En el artículo No a la guerra. Sí a las armas les hablaba de la Feria Internacional de Defensa y Seguridad de España (FEINDEF) que celebraba su tercera edición en plena guerra de Ucrania en Madrid. Momento perfecto para posicionarse cara a la guerra, cara al negocio.

Tan sencillo como que los Ejércitos no importan, lo que importa es el armamento, la industria, la guerra que produce miles de puestos de trabajo, unos en el frente y muchos más en la retaguardia.

Así estaban las cosas, inversiones en la industria de armamento español, cuando la unidad y cooperación de la OTAN se viene abajo.

Hoy se celebra una importantísima reunión de la OTAN con los máximos representantes de la industria de Defensa europea y norteamericana. España ha quedado fuera.  La Alianza Atlántica no ha incluido a ninguna empresa española. Debe organizar un plan para seguir alimentando la guerra, pero España no cuenta.

No pretendo analizar el problema desde el punto de vista económico que debe ser gravísimo para esa industria española. Más grave bajo mi punto de vista es responder a la pregunta: ¿Por qué?

No hay razones de calidad, ni de seriedad en la fabricación, ni en la eficacia y rigor de nuestra industria. Me atrevo a aventurar que el problema es mucho más grave. Es el mismo que responde a las razones que ya henos expuesto por activa y por pasiva de que España nunca ha tenido un puesto militar relevante en la OTAN; nunca; a pesar de los intentos como ya les hemos contado y que se inauguró con el portazo dado a aquel que fue JEMAD español, Félix Sanz Roldán, que no superó ni la primera votación para ser el máximo cargo militar en la Alianza.

Asumamos la realidad: en el plano internacional desde el punto de vista militar no somos nadie. No lo somos no porque nuestros ejércitos no sean buenos, que lo son, los mejores del mundo, sino por nuestra famosa y extendida irresponsabilidad política y dentro de ella gracias a nuestra errática política militar que es capaz de retirarse con verdadera humillación de Kosovo o de Irak. Esas cosas no se olvidan. O tener un Gobierno infectado de políticos que parecen haberse pasado al enemigo.

Pues no; España no está invitada a la reunión para el negocio de las armas. La industria española se queda fuera con FEINDEF o sin ella. Esta no es su feria

La guerra es hombres y materiales. Los materiales españoles se quedan sin negocio en esta guerra de la OTAN. Los hombres esperan en Letonia, Turquía, el Báltico, el Mediterráneo… Esos no cuentan en la cuenta de resultados.

El enfado de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y su no participación en la reunión de hoy de la industria de la Defensa europea y norteamericana para la producción armamentística les importa un bledo.

El presidente del Gobierno de España no sabemos de lo que habló con Biden ni de lo que habla cuando recorre Europa en el mystere.

No tenemos el más mínimo peso específico ni en Europa ni en el mundo. Abramos los ojos. Recoges lo que siembras.

Fruto de nuestra política Exterior y de Defensa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 junio 2023

LA INFANTERÍA: REINA DE LAS BATALLAS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Tercios de Flandes. La infantería española. Obra de Augusto Ferrer-Dalmau

Drones, misiles, aviones, carros de combate, artillería…

¿Dónde está la Infantería?

Entre las muchas reformas llevadas a cabo en nuestros Ejércitos hay una que nunca entenderé. Las Armas clásicas desaparecieron como tales: Infantería, Caballería, Artillería e Ingenieros. El Ejército de Tierra se organizaba para el combate en Armas en función de su peculiar forma de acción y misión a cumplir. Ahora todo se difumina en ingente número de especialidades muchas de ellas ajenas al conocimiento de la gran mayoría.

En el cambio (denominarlas «Especialidades») no busquen una explicación militar: no la hay, nunca la hubo, aunque si quieren pueden inventarse una apropiada para cualquier cátedra de la guerra actual ¡tan científica y alejada del arte!

Ahora aquellas Armas clásicas nacidas con la guerra se multiplican y se les llama especialidad. Es decir, ser Infante es una especialidad.

De ser Reina de las batallas ha pasado a ser un cuerpo más de la recién creada república militar donde el Capitán de Infantería ya no logra ser el General que los abarca a todos como fue su origen: el Capitán de los capitanes.

La guerra es movimiento, es choque de hombres que tratan de expulsarse del terreno que ocupan o hayan alcanzado, es fuego que quebranta y destruye, que facilita o dificulta el movimiento, es trabajo que favorece la propia maniobra y entorpece la del enemigo.

Es el movimiento la forma fundamental de la acción porque hace reconsiderar la situación en cada avance o retroceso.

Es la Infantería el Arma de la maniobra, la principal en el combate y en provecho suyo han de actuar todas las demás. La Infantería no es una especialidad porque en ella se reúnen todas las formas de la acción y solo ella es capaz de firmar la última batalla: la victoria.

Podrá andar, navegar, o volar, ir en vehículos, mecanizarse, acorazarse o lanzarse en paracaídas, pero nunca dejará de ser quien culmina ese momento decisivo del combate, el cara a cara donde entras en la intimidad del combate, cuando destruyes o te destruyen, cuando ocupas o desocupas, cuando izas o arrias tu bandera, y eso solo puede hacerlo un Infante.

El mundo está en guerra, una guerra desconocida donde se habla demasiado y se engaña aún más. No se habla de infantería que es el Arma del hombre, el elemento de mayor valoración en la guerra, el de las fatigas, riesgos y penalidades, el que marca el ritmo de la maniobra e imprime sello al combate. Es el arma maniobrera por excelencia: fuego movimiento y choque ¡Infantería!

Cuando la guerra se mide en número de carros de combate, de misiles, de aviones, estamos deformando a la Infantería ya que sin su presencia y valoración no es posible ganar un combate. Los ejércitos parecen empresas al servicio de las armas y son estas las que priman a la hora de evaluar las capacidades. Grave error porque la única vencedora de las batallas es la Infantería que «no es la masa, es la compañía».

Ayer y hoy sigue siendo la Infantería la Reina de las batallas, un conjunto equilibrado de capacidades medias que la llevan a ser el Arma decisiva porque la victoria es más fruto del valor de sus infantes que de la muchedumbre.

Fiel reflejo de las virtudes y defectos de la sociedad a la que sirve, la Infantería, constituye el nervio y la categórica expresión de la valía del Ejército.

Dedicatoria: Este artículo está dedicado al Embajador de España, mi amigo, D. Juan Manuel de Barandica y Luxán, alférez de la Infantería española, por tanto portador de la Bandera de España allí dónde su Patria lo requería.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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13 junio 2023

AL PADRE HUIDOBRO. CAPELLÁN DE LA LEGIÓN. Rafael Dávila Álvarez General de División (R.)

El Padre Fernando Huidobro y Polanco fue el  Capellán de la IV Bandera de la Legión. Si salen de Madrid por la carretera de  La Coruña, a la altura del Km. 8,6,  podrán observar una gran piedra de granito y comprobar, si son capaces de llegar hasta ella, que se trata del monumento “Al padre Huidobro. Capellán de la Legión”.

Hace algunos años el Presidente Obama concedía a título póstumo la Medalla de Honor del Congreso al Capellán del Ejército de los Estados Unidos Emil Kapaun por su valor y méritos en la Guerra de Corea. Murió el año 1951 siendo prisionero de guerra. Se le conocía como el “capellán de los soldados”. “Nunca disparó un arma de fuego pero tenía el arma más poderosa de todas: el amor a sus hermanos, tan poderoso que estaba dispuesto a morir para que ellos pudieran vivir”, dijo de él Obama en el acto de entrega de la preciada condecoración.

El padre Huidobro era un joven jesuita que vino el año 1936 desde su destierro en Bélgica para prestar auxilio espiritual a los soldados en combate.

Murió en el frente de Madrid el 11 de Abril de 1937 siendo capellán de la IV Bandera de la Legión. Con un mono azul como vestimenta y crucifijo en el pecho, sentó plaza con los novios de la muerte y sólo necesitó el primer combate para demostrar quién era aquel curita que siempre aparecía donde más zumbaban las balas. Los legionarios pronto se dieron cuenta. “¡Este cura es un valiente!”, “¡es un Santo!”, decían al ver que se mezclaba entre ellos como uno más. Bien respondía aquél jesuita a lo que ahora predica y ejerce otro jesuita, el Papa: “Los obispos y sacerdotes deben estar al servicio del pueblo, en medio del rebaño y con olor a oveja”. El padre Huidobro amó siempre a sus legionarios, pero estaba en tierra de nadie y se lanzaba a prestar los auxilios espirituales a cualquier herido, sin discriminación de bandos y llevando como únicas armas la bondad y el crucifijo.

Era un valiente y era santo, según el decir de los legionarios que es envidiable certificado popular. Se fue, con tantos legionarios que caían en combate, cuando el amarillo de los jaramagos y el rojo de las amapolas rellenaban las cunetas de la Cuesta de las Perdices.

El poema medieval “La Danza de la Muerte”, que siendo un joven estudiante había representado Fernando Huidobro, se había hecho realidad tal y como él la esperaba, la muerte igualadora.

El Capellán en los ejércitos es algo que los soldados asumieron desde Flandes como saludable precaución ante el trance de la muerte cercana. Desde entonces, los capellanes han recorrido muchos frentes de batalla con su cruz y su estola. Los españoles les llamaban Pater o Padre. Las unidades de los ejércitos anglosajones copiaron entonces el nombre ya que eran los capellanes españoles los que les atendían. Por eso al “military chaplain” le llaman Padre en español. Eran los antecesores del Pater Emil Kapaun, “capellán de los soldados” y del Pater Fernando Huidobro, “capellán de los legionarios”. El primero ha sido condecorado con la más alta condecoración de su Nación.

El padre Huidobro ni una sola condecoración, casi olvidado y silenciado.

Ambos, héroes de la bondad, luchan por una condecoración más elevada, la de la santidad. El proceso de beatificación está en marcha. Mientras, esperamos rezando y encomendándonos al Padre Huidobro.

Se lo recomendamos; vayan de nuestra parte porque nunca le niega nada a un legionario.

536060_10150810968651452_479649242_nPara la Legión la causa de beatificación terminó aquel 11 de Abril de 1937. Es legionario y Santo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 junio 2023

 

HABLAN LAS ARMAS. ÚNICO IDIOMA SIN INTERPRETACIONES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«Al menos 82 niñas afganas han sido hospitalizadas tras ser envenenadas en dos escuelas en el norte del país. El ataque se produce después de que el régimen talibán incrementara el control sobre la educación femenina y prohibiera el acceso a las mujeres a secundaria y a la universidad. Hace dos meses, cientos de niñas también fueron intoxicadas en centros educativos, esta vez en el vecino Irán».

Acaba de suceder, es pasajera actualidad. Quizá ya ni sea.

No es la guerra la peor noticia que podemos leer, aunque las muertes sean irreversibles. La guerra llega, pasa y te lleva. Se va para volver mientras queda un recuerdo que dura pocas generaciones. No más. Hasta la próxima. Ni la guerra ha podido con la peor de las muertes: vivir abrazado a ella.

Recurro a Virgilio: La Eneida

«¿A qué recordar los crímenes infandos, a qué las viles hazañas de un tirano?

¡Los guarden los dioses para él y su estirpe!

Solía además atar los cadáveres con los vivos

juntando manos con manos  y bocas con bocas,

espantosa tortura, y en larga agonía los mataba

con horrible abrazo, cubiertos de pus y de sangre»

No queda en una simple metáfora. Hoy es lo mismo que entonces.

Permitimos que en muchos rincones del mundo los vivos nazcan ya muertos, conscientes de que están abrazados a la muerte.

Es Heródoto el que nos cuenta como el rey Darío II pregunta a los griegos que por cuánto dinero accederían a comerse los cadáveres de sus padres y le contestan: a ningún precio.

Al convocar a los indios Calatias que devoran a sus progenitores les preguntó por qué suma consentirían quemar los restos mortales de sus padres a lo que contestaron vociferando y blasfemando por semejante propuesta.

Píndaro dice que la costumbre es reina del mundo. Una reina mortal. La que te hace vivir atado a tu propia muerte: saber que no te está permitido saber es cruel sabiduría, insoportable conocimiento: ¡si al menos pudieses luchar! No es peor la guerra.

No permitir la educación, la libertad de saber y conocer es condenarte a vivir con tu cadáver y consentirlo nos hace cómplices.

Leo la crónica de un soldado español en Qala i Naw:

«Veo a un varón que circula unos pasos por delante de mujer añosa cargada con un fardo de leña de 12-15 kg? a la espalada. En un momento dado la mujer cae al suelo de rodillas, el varón retrocede, le da una patada y le increpa para que se levante y continúe. La escena se repite, el varón se adelanta de nuevo y la mujer le sigue cargada con la leña».

Pensar que la guerra es la continuación de la política por otros medios no resuelve el problema. Aquí no hay política, sino crueldad. ¿Será lo mismo?

La guerra es anterior a toda política y no es aceptable recurrir a la costumbre, como si ella encerrase ancestral cultura, para esgrimir argumentos inadmisibles, crueldades insoportables.

Todo esto que nos escandaliza está más cerca de lo que pensamos y adivinamos. A nosotros nos está permitido mirar un mapa. No sé si también interpretarlo.

Norman Mailer en su novela Los desnudos y los muertos pone en boca de un general americano en plena guerra en el Pacífico: «Nosotros tenemos el nivel de vida más alto del mundo y, por consiguiente, los peores soldados». Ahora que la guerra no es solo asunto de los soldados es hora de cambiar la última palabra y señalar a todos: soldados y a los que no lo son.

Porque esta guerra es de todos y la de todos.

Mientras salta el escándalo de que hay lugares en el mundo donde envenenan a las niñas en los colegios con ese afán de controlar su enseñanza y atarlas a su fatal destino, el control se extiende con métodos más sutiles que hacen creernos que vivimos en el paraíso de la libertad.

Podréis leer, hasta escribir podéis, pero no pretendáis ir más allá. Podréis ver un mapa de la situación geopolítica y económica, pero no se os dará la posibilidad de interpretarlo porque otros lo harán de distintas maneras; y nunca sabrás.

Y resuena a en mis oídos aquello: os lo debemos todo, pero no os daremos nada.

Las armas son el único idioma que todos entienden y practican: el lenguaje de las armas es el gran fracaso de la política, cuando el hombre ata a otros hombres a su propio cadáver; y eso empieza ocultando la lectura, la escritura, evitando el aprendizaje de métodos distintos a los de las armas, en definitiva pretenden darte a entender que eres una simple piedra arrojadiza que ellos tiran, pero esconden la mano.

El control sobre la educación femenina y prohibir el acceso a las mujeres a secundaria y a la universidad es peor que lo que se pueda describir.

Es la metáfora que viene: leer y escribir sin interpretar. Accederás a todo, pero nada podrás cambiar ni siquiera  interpretar.

Como ellos han decidido. Se te permitirá leer y escribir de manera modulada. No más allá.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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12 junio 2023

 

 

«GOYA» CORRESPONSAL DE GUERRA Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

2 de mayo 1808.-La carga contra los mamelucos. Francisco de Goya. Museo Nacional del Prado.

El 6 de junio de 2023, la voladura de la presa de Kajovka, hizo que varios distritos de la ciudad de Jersón (Ucrania) quedasen engullidos por las aguas. Al parecer, las tropas rusas volaron la presa para obstaculizar al ejército ucraniano la posibilidad de superar la barrera que supone el rio Dniéper.
Táctica que ya empleó en 1585 el almirante Hohenlohe, en la Batalla de Empel (Holanda), contra el Tercio Viejo de Zamora, historia que bien conocen todos mis compañeros infantes.
Pérez-Reverte, Gervasio Sánchez y el húngaro Robert Capa, son conocidos hoy como corresponsales de guerra por narrar y fotografiar la brutalidad de los conflictos, pero mucho antes lo fue Goya, pues intuyó el poder de la imagen y por eso no paró de dibujar y pasar a planchas de cobre escenas sobrecogedoras como las 82 de “Los desastres de la guerra”, haciendo una magnífica cobertura de la misma.
Todo esto, y la cita del próximo 23 de julio, me ha llevado a mandaros estas notas, aún estando de vacaciones, pero no preocuparos, ya no os martirizaré más… de momento.
No deberíamos rasgarnos las vestiduras porque, en unas elecciones, ganase la derecha o perdiese la izquierda en tal o cual Comunidad. La ideología algunas veces son solo palabras. La gestión es lo único que cambia ciudades y regiones. Votar políticos trabajadores y amantes de España, es votar con cabeza….y los que apoyan a los ocupas, no os preocupéis, ponerme aquí vuestras direcciones, y yo mismo me encargo de haceros propaganda de vuestras casas.
La democracia es evitar matarse para decidir el futuro de la forma más apacible. No como en una de las “Pinturas Negras” «Duelo a garrotazos», donde dos españoles se matan a golpes con los pies hundidos en el fango bajo un cielo tenebroso. La obra representa una riña entre dos ciudadanos peleando entre sí a garrotazos. Este duelo, al contrario que los que se libran entre políticos, carece de reglas o protocolo, siendo a priori más salvaje aunque con similar objetivo.
Entre las 80 estampas de “Los Caprichos”, me llama la atención la 42 titulada «Tú que no puedes», en que dos representantes del pueblo cargan con sendos asnos, y me niego a creer que los semovientes representen a la nobleza y la iglesia, como muchos críticos de arte interpretan.
En una de sus crónicas, «Los fusilamientos del 3 de mayo», un pelotón de fusilamiento, en la montaña del Príncipe Pío de Madrid, (donde hoy se encuentra el Templo de Debod), dispara casi a quemarropa sobre un grupo de civiles. Entre el pelotón de fusilamiento y el grupo, hay un fanal en el suelo que ilumina la camisa blanca de un paisano arrodillado con los brazos en cruz. La camisa blanca encarna la inocencia del pueblo sin rey ni mandos que se opone a pecho descubierto a los disparos. Solo luchó el pueblo llano, mientras parte del ejército español permaneció a la espera.
Pero en seguida encontró el pueblo su caudillo improvisado. Un hombre humilde llamado Pedro Malasaña, fue el que animó a las masas a ir al Parque de Artillería de Monteleón, en el corazón del barrio de Maravillas de Madrid, a buscar armas. Los oficiales que estaban de guardia, Daoiz y Velarde, abrieron las verjas del Parque sacaron tres cañones y repartieron armas y municiones; con ellas, ayudados por el pueblo y un piquete de infantería, a las órdenes del teniente Ruiz, destinado en el regimiento de Infantería Voluntarios del Estado de Madrid. Todos sostuvieron contra los franceses una lucha desigual y heroica, Velarde y Ruiz, murieron en la pelea; y Daoiz, mechado a bayonetazos, al entrar en el Parque la tropa enemiga.
Desconocía Napoleón que el pueblo de Madrid todavía tenía el alma entera, para pintar como Goya o morir como Daoiz, Velarde, Ruiz y Malasaña.
Al pintor, debido a su obra y a sus relaciones en la corte, no se le escapó que estaba pintando una contradicción vital, que me recuerda la misma que sacudiría a Albert Camus con sus «Cartas a un amigo alemán».
Fueron cuatro las cartas que, desde la Argelia francesa, Camus envió a su hipotético amigo alemán durante la ocupación de Francia en la Segunda Guerra Mundial. En ellas Camus habla de la relación entre Francia y Alemania. Son cartas con una antigua amistad, ahora con una obligada enemistad. Un retrato del pensamiento, con fe en la libertad del hombre, en su justicia y su verdad, pero alejado del nacionalismo.
Pero volvamos a España, con el genio de Fuendetodos, hoy convertido en nuestro corresponsal de guerra.
En otra de sus obras maestras «La lucha contra los mamelucos», también llamada carga, nos presenta, el levantamiento del pueblo de Madrid contra las tropas francesas que dio origen al inicio del gran alzamiento popular llamado «Guerra de la Independencia».
Los mamelucos eran jinetes egipcios reclutados para el ejército francés por Napoleón tras la campaña de Egipto, a las órdenes del general Murat. Los acompañaba la fama de valientes y crueles, y el 2 de mayo de 1808, cargaron contra la multitud en la Puerta del Sol de Madrid.
La violencia alcanzó a los jinetes que blandieron sus cimitarras, y a los madrileños con toda clase de armas blancas que lanceaban a los caballos. Los ojos de las personas delatan la saña y los de los animales el espanto. En el cuadro, los representantes de la libertad, igualdad y fraternidad asesinan al pueblo inocente.
La simbología del caballo como animal inocente que huye de la masa enloquecida tendría eco en el Guernica de Picasso, donde herido con una lanza, el caballo sufre contorsiones cubistas de cabeza y cuello. De su boca sale un cuchillo que tiene por lengua.
Esos días, en toda Europa, se buscaba con afán en el mapa a Madrid, el pueblo que había declarado la guerra al emperador Napoleón.
Por todo eso, considero que Goya fue el primer reportero de guerra. No disponía de cámara fotográfica, teléfono móvil, fax ni teletipo para mandar las crónicas, pero si de los cuadernos de dibujo que siempre le acompañaban, al igual que las pinturas y pinceles.
Sordo si, pero cuando perdió ese sentido se le agudizó el pictórico.
Hoy los sentidos que han perdido definitivamente nuestros políticos son: el juicio, el norte y los demás puntos cardinales.
Vivimos tiempos sin elegancia. El nivel ha bajado en casi todas partes.
Lo cutre se impone.
―«El único hombre que puede elaborar un juicio es el no implicado en el combate» (Pérez-Reverte).
Sabéis lo que os digo, que al final, voy a ser solo yo y mi Kalpress de 160 mg.

Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Zaragoza junio 2023

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CANONIZACIÓN DE IGNACIO ECHEVERRÍA MIRALLES (El Héroe del monopatín)

 

Estamos promoviendo la causa de Canonización de mi hijo Ignacio Echeverría Miralles De Imperial. Hasta ahora no habímaos ofrecido la posibilidad de inscribirse en la causa a quien desee, ni tampoco de hacer una aportación económica para sufragar gastos que sin duda va a tener. De momento estamos corriendo con los gastos la familia de Ignacio y unas personas más del núcleo que creó la asociación. Comparto el boletín de inscripción por si deseas colaborar con la causa. En el boletín está el número de cuenta al que se podría ingresar el dinero.

Muchas gracias. Joaquín Echeverría Alonso, padre de Ignacio.

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Desde su atalaya calabresa Félix Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

EL RANCHERO Y EL BUZO. LOS CAÑONES PUEDEN SER NECESARIOS. NUNCA SE SABE… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En una deliciosa biografía de Wellington escrita por Andrés Révesz, encontramos inspiración para la paz de las experiencias de la guerra. En alguna ocasión les he hablado de la batalla de Vitoria (21 junio 1813), pero no recuerdo haberles contado la anécdota de uno de los más bizarros oficiales ingleses de Artilleria, el capitán Ramsay.

Al empezar la batalla, Wellington le ordenó colocarse con su batería en un lugar apartado del frente, no parecía el más adecuado para el combate, con orden de no moverse de allí si él mismo no le daba la contraorden. Durante el desarrollo del combate el capitán Ramsay se desesperaba por su inacción, lejano al lugar que creía corresponderle cerca de las primeras líneas de combate.

Un general que por allí pasaba le recriminó.

-¿Qué hace usted aquí?

-Nada, aquí me ha colocado el marqués y  supongo que aquí tendré que quedarme.

El general pensó que aquello era inútil y ordenó al capitán que le siguiese con su Artillería.

El capitán obedeció.

Vencidos los franceses, se retiraban por la carretera de Pamplona, lo que se comunicó a Wellington diciéndole.

-Que lástima que no tengamos nada para detenerlos.

-¿¡Cómo que nada!?, exclamó el Duque.

-¿Qué hay con los cañones del capitán Ramsey?

Se le retiró del servicio. Ramsey volvió a los dos años a reintegrarse al Ejército y cayó junto a sus cañones en Waterloo.

<<Que cada uno cumpla con su deber>>, y no otro. Los alardes o las reacciones teatrales de nada sirven en un jefe, sino para llevar a sus hombres a la derrota y a la muerte. Todos somos importantes en el lugar que a cada uno le corresponde por muy humilde o insignificante que nos parezca. Ni estar más arriba, ni más abajo, sino allí donde está tu lugar: cumple, lo mejor que sepas, cumple. Cumple, pero no te exhibas.

Nos enseña el antiguo Reglamento Táctico de Infantería: <<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>.

Surge repentinamente lo mejor y lo peor. Exhibiciones inútiles. Al final todo se sabe, pero no sé cómo se las apañan que no todo se juzga.

Falla la dirección de la guerra. Malos generales.

El que un día quiso organizarlos, sin saber nada de soldados, solo acertó cuando dejó escrito:

‹‹Un acto revolucionario, una resolución oportuna y útil, no califican para mandar. Si el ranchero impide que su batallón se subleve o el buzo de un acorazado logra que la oficialidad no se pase al enemigo con el barco, déseles un premio, pero no me hagan coronel al ranchero ni almirante al buzo. No sabrán serlo. Perderemos el batallón y el barco›› (Azaña. La velada en Benicarló)

No he encontrado mejor calificativo: el ranchero y el buzo. Uno con la sartén por el mango dándonos bazofia. El otro en las profundidades de las ciénagas. Obvio. No es necesario dar sus nombres. No les daría ni un premio, simplemente les haría abandonar la gestión. Bastante error se cometió haciéndoles coronel y Almirante. Han hundido el barco y traen hambre para todos.

Cada uno su deber. Cumplan la orden. No muevan los cañones de lugar. Pueden ser necesarios el día que huyan.

Diomedes intercambiando sus armas con Glauco

<<A Glauco, el Cabrero: ¡Glauco, guardián de los rebaños! Te pondré en la mente esta advertencia: Ante todo da de comer al perro junto a la puerta del patio, pues es quien primero oye al hombre que se acerca y a la fiera que entra en el cercado>> (Homero. Himnos).

Perderemos el batallón, el barco y… el perro murió, sin alimento, sin oír a la fiera que entraba. Lo habían matado.

El enemigo está ya dentro. Vean sus señales.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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GIBRALTAR. ANTE LO QUE PARECE EL OCASO DE UNA RECLAMACIÓN HISTÓRICA. Aurelio Fernández Diz. Capitán de Navío (R.)

 

Colonia británica de Gibraltar. (Foto blogspot.com)

Una reclamación que se apaga principalmente por falta de comparecencia y determinación política de quienes debieran de plantearla. Los gobiernos que hemos conocido desde la transición a la democracia, cualquiera que haya sido su color,  todos se han caracterizado , salvo alguna honrosa excepción, por su falta de voluntad  a la hora de defender nuestro derecho a recuperar la colonia de Gibraltar  ante una contumaz y antihistórica posición del Reino Unido (RU) que solo parece sensible a un posible cierre de la verja, pero solo por el alto coste  que ello tendría, si España se viese obligada a llevarlo a cabo por cualquier justificado motivo.

Y todo ello porque España, nuestra amada Patria, a la que muchos españoles han entregado su vida en defensa de su integridad territorial, no encuentra hoy el lugar que le corresponde  en un mundo  globalizadoe inseguro por culpa y abandono  de unos políticos que, perdidos y desorientados en su verdadera misión de defender a ultranza nuestros sagrados intereses nacionales, son capaces  de implicarse en  cualquier asunto, por trivial  que sea, antes que defender nuestra dignidad nacional ante el mundo entero.

Porque, perdidos y desorientados demuestran estar nuestrospolíticos cuando ante la mismísima AsambleaGeneral de Naciones Unidas, y en cumplimiento de sus propias resoluciones, reclaman la devolución de la colonia de Gibraltar que el RU mantiene en nuestro territorio y, al mismo tiempo, declaran, ante una perpleja audiencia, estar propiciando una zona de prosperidad compartida para que unos pocos del Campo de Gibraltar participen de las migas que caen de la mesa de festín gibraltareño.

Y, para complicarlo todo, nada menos que estamos ante la inminente firma de un acuerdo, que no un tratado, entre el RU y la Unión Europea (UE) obligado por el conocido Brexit. Ante esta situación los españoles debemos de tener claro que cualquiera que sea laevolución del problema de Gibraltar este acuerdo de la UE con el RU no puede de ningún modo sustituir al vigente Tratado de Utrecht, como al parecer algunos medios gibraltareños, y a lo mejor también algunos medios españoles, interesadamente desean. Si el Tratado de Utrecht tiene que actualizarse ello debe hacerse únicamente            entre el RU y España dentro de un horizonte limitado por el proceso de descolonización ordenado por las NNUU.

Porque la UE no pueda negociar en nuestro nombre si ello supone renunciar a nuestra integridad territorial, como los ingleses y los llanitos tienen al parecer la esperanza de lograr, porque ello significaría interpretar el nuevo acuerdo como un instrumento para impedir que España pueda cerrar a cal y canto la verja que los propios ingleses instalaron en 1909 y que, al parecer, aceptan ahora derribar, no sin ciertas preocupaciones.

Porque el RU, ahora mismo, no se siente atado por nada que no sea su simple voluntad y capricho. España tiene que recordarle continuamente al RU que el territorio que incluye su colonia en Gibraltar no es, precisamente por ello, territorio británico sino español, con todas sus consecuencias. España no puede ser tratada como si fuese  tierra de nadie habitada por ignaros y primitivos habitantes cuyo destino no puede ser mejor , en la miope visión inglesa, que ser esclavos de un imperialismo trasnochado e improcedente y todo ello ante una nación que ha sido para el mundo , por su civilización y cultura , muy superior al propio RU que ahora pretende someterla mediante la expansióndescontroladade la superficie de su colonia en Gibraltar sin tener en cuenta los derechos de la nación colonizada.

En este punto, no debemos de olvidar hoy que la condición impuesta por el RU para dar su aprobación a nuestra entrada en la UE fue la incondicional apertura de la verja cuyo preventivo cierre por parte española tantos problemas económicos le estaban causando. Debemos de recordar que la verja se cerró cuando el RU empezó a mostrar su intención de dotar a su colonia de una constitución y de una posible independencia, tutelada naturalmente por el RU en su propio beneficio. Y parece de estricta justicia, coherencia y reciprocidad que nuestros políticos reclamen la devoluciónde la colonia el día, probablemente no muy lejano, en el que el RU solicite su reingreso en la UE, y con el procedimiento que nuestros diplomáticos deben de saber plantear con la energía y determinación necesarias si quieren defender, como es su obligación, nuestros más sagrados intereses. Aunque las dudas inunden nuestra alma. Y por justificados motivos.

Nuestro problema en Gibraltar se puede desglosar en dos partes principales:

-Un flagrante incumplimiento de lo acordado en el Tratado de Utrecht. (Algo que podría ser motivo de actualización).

– Una flagrante y progresiva invasión del territorio españolen el istmo donde se construyó el aeropuerto, apropiación indebida de la mitad de las aguas de la bahía de Algeciras, definición de un mar territorial de tres millas a levante del Peñón.(Algo que podría ser motivo de “casus belli” para cualquier país europeo, RU incluido).

La conculcación permanente del Tratado de Utrecht y el afán expansionista del RU alrededor de su colonia, alimenta en los españoles unacontinua sensación de frustración y malestar permanente que impide una buena relación del RU con España, muy por encima de las voluntaristas palabras, e incomprensibles sonrisas, de nuestros diplomáticos cuando tratan este grave asunto con sus homólogos británicos. Con una declarada incapacidad de reclamar lo que es nuestro los políticos españoles, salvo contadas excepciones, parecen considerar que es mejor rendirse ante un problema que les parece imposible de solucionar que luchar por la integridad territorial de la nación que representan.

Debemos insistir:

  • La soberanía de derecho sobre la colonia de Gibraltar es de España.
  • La soberanía de hecho, obtenida por usurpación y mantenida mediante permanente amenaza del uso de la fuerza, es inglesa. Título que no es suficiente para que el RU conculque, a discreción, los derechos territoriales de uno de sus más importantes aliados. Esta es la misma soberanía que ejerce un país invasor sobre el invadido. Es una soberanía necesariamente limitada en el tiempo.

Porque, después de todo, lo que España se vio obligada a aceptar en Utrecht fue ceder la propiedad de un terreno, no su soberanía, como el RU interesadamente quiere hacer creer al mundo entero para justificar las injustificables medidas que adopta para perpetuar la posesión de su colonia.

Si por simple conveniencia política local abandonamos la histórica reclamación, olvidándonos del carácter militar de la colonia, estaremos  desautorizando, de hecho, a las propias Naciones Unidas. Si ante la opinión pública mundial demostramos, por la fuerza de los hechos consumados, que para nosotros lo más importante es el establecimiento de una zona de prosperidad compartida, si aceptamos además que La Línea y su entorno se integren de hecho en la colonia no estaremos defendiendo nuestra integridad territorial como siempre fue la norma entre nosotros.

También parece necesario y conveniente abrir una línea de negociación con el RU, con toda la firmeza y asertividad que se puede exigir diplomáticamente en casos de extrema gravedad, para hacerle ver que su permanente conducta prepotente en contra de nuestros más sagrados intereses, fieles aliados dentro de la OTAN, es una permanente anomalía diplomática y estratégica que nunca será aceptada por España. El RU debe de tener muy presente que una falta de colaboración y entendimiento con España puede conducir al cierre automático de la verja, sin que ello impida la adopción de medidas más graves si las circunstancias así lo aconsejan.

Lo más irritante para los españoles es que el RU no se limite a lo acordado estrictamente en el Tratado de Utrecht, sino que se salga completamente de lo acordado actuando como si Gibraltar fuese territorio inglés, pero sin querer reconocerlo oficialmente porque de momento al parecer no le conviene.Su concepto de soberanía de hecho le permite promulgar en la zona un marterritorial que en ningún caso le corresponde.

Entra dentro de lo natural que el RU haga lo que crea más conveniente para defender sus intereses, aunque lo hagan en contra de un aliado y en contra de toda lógica y derecho. Lo que es difícil de entender es que, por nuestra parte, no hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para defender los nuestros que se resumen en recuperarla colonia a la mayor brevedad posible. Y es esta actitud, pasiva y timorata, la verdadera causa de la permanencia en el tiempo del hecho colonial y todos los problemas de seguridad que entraña para España. Es decir, somos nosotros los verdaderos culpables de nuestros males y no tanto los “aliados”, dentro y fuera de la OTAN, que se aprovechan de ellos.

Y termino este pequeño escrito con un ruego al centro de estudios, o “think tank” conocido como Real Instituto Elcano con sede en Madrid desde el año 2001. Si una de las principalesmisiones de este Instituto es proporcionar sobre España análisis e información de calidad, necesariamente objetivos, me permito recomendarle que no vuelva a publicar bajo sus auspicios trabajos que insisten en la idea de que el verdadero interés de España reside precisamente en dejar de reclamar al RU la devolución de la colonia de Gibraltar y que ésta permanezca para siempre en poder del país colonizador. Si los analistas de este Instituto no encuentran escritos y propuestas que puedan plantear con la objetividad debida será mejor que se olviden de este pequeño trocito de España que llamamos Gibraltar.

Madrid, 1 de junio 2023

Aurelio Fernández Diz CN (R)

Asociación Española de Militares Escritores (AEME)

Blog: generaldavila.com

 

TRES ARTÍCULOS PARA EL FUTURO DE UNA NACIÓN: MONARQUÍA Y FUERZAS ARMADAS. General de Divisió (R.) Rafael Dávila Álvarez

Publicados en estos últimos días y a petición de muchos de nuestros lectores volvemos a editar estos tres artículos por la gran gran repercusión que han tenido y la buena acogida de lectores. Agradecido a todos por ello, conviene tener estas cosas muy presentes  a la hora de tomar una decisión de futuro. Ahora está en nuestras manos. No desperdiciemos la oportunidad.

LA III REPÚBLICA ESPAÑOLA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El gran cambio, la transformación de España en otra cosa, distinta de nuestra nación, está en marcha y cada vez más cerca de acabar con el gran obstáculo para ello: la Constitución y dentro de ella La Corona.

Se trata de «Meterle mano» a la Ley Fundamental del Estado, dinamitar un documento que para ellos fue siempre temporal y así recuperar el proyecto que forma el cuerpo y el alma del Partido Socialista para España: el federalismo republicano. Fue algo diseñado en el tiempo, premeditado, que sigue sus pasos con gran capacidad de adaptación e inteligente puesta en escena. Dispuestos a hacerlo y si necesario fuere con la dinamita que sobró en 1934.

«Hay que aceptar la Monarquía como el mejor y más fácil puente hacia la democracia. Luego ya veremos», sentenció Tierno Galván. Clara premonición del arte de imponerse en política que nadie maneja como esa mezcla de socialismo, comunismo y populismo español que nunca nos ha dejado crecer. Ninguno de ellos, ni siquiera por partes o en conjunto, son un sistema moderno, sino camaleónico capaces de todo, de acabar con todo.

Aquello conocido como la Transición no tenía verdadero interés como tal, su anhelo no era la democracia en sí ni la Constitución aprobada, sino el Partido con los tiempos calculados.

Una España a su medida que debería ser primero una venganza por aquellos tiempos que fueron. Entonces no interesaba una remodelación ni futuro alguno, sino ganar lo que habían perdido; luego vendría lo demás. No había prisa, sino objetivos.

Se requería algo indispensable y en ello se esforzaron con resultado sobresaliente: dinero, el capital del Estado. No era algo nuevo. Estaban preparados. Sabían hacerlo y su proyecto no consistía en la simpleza de tener dinero, sino en dominar la producción del dinero, la riqueza y su poder de distribución. No poseer empresas, sino a los que las financian y a los que las agitan; de camino crear las más punteras en el poder del dominio. Comunicación y tecnología son poderosas armas. Echen cuentas.

Apoderarse del conjunto de la Administración fue fácil a base de ocupar los puestos intermedios de la misma, los segundos y terceros escalones, convertirlos en herencias funcionariales.

Enumerar el asalto al Poder Judicial, comprobar que el Gobierno se constituye desde el independentismo, la delincuencia y el terrorismo, ha sido muestra palpable y sin límites del camino a seguir. Pero eso es cuestión a tratar con más detalle, en otro momento, no sin antes señalar que es la dinamita fundamental en el derribo de la nación y la consiguiente piedra maestra de la nueva construcción a base de naciones independientes con el único matiz aglutinador del poder socialista, comunista y populista.

Destruir lo construido, dominar esa destrucción para, después de sortearse la capa, vengarse y repartirse los despojos. Partir y repartir siempre desde un único objetivo: controlar el descontrol desde la máquina del Estado que debe funcionar con un solo mecanismo de poder que aúne la información delicada, lo económico (en su totalidad, dentro y fuera) y la administración de justicia.

El 14 de abril de 1931 puede interpretarse en clave actual en la figura de un Rey sacrificado y expulsado de España del que no sabemos a ciencia cierta la relación que mantiene con su hijo, actual Rey de España. Es algo premeditado y dirigido, un primer paso, una toma de contacto y valoración de futuro para la llegada de la hora de tocar la pieza clave en la incuestionable reforma de la Constitución que tarde o temprano se producirá.

Al finalizar la guerra civil fueron muchas las voces que pedían el regreso a la Monarquía tradicional, aunque hubo tantas o más que soñaban con otra cosa o no veían a España preparada para asumir riesgos.

El año 1947 se despejaba parte de la incógnita. España se constituía en reino y en un Estado católico: «España, como unidad política, es un Estado católico, social y representativo que, de acuerdo con su tradición, se declara constituido en Reino».

La jefatura del Estado correspondía a Franco con la prerrogativa de proponer a las Cortes la persona que debía ser llamada en su día a sucederle, a título de rey o de regente y su posible revocación.

En 1969 todo quedaba claro; ya habría sucesor: «Por todo ello, estimo llegado el momento de proponer a las Cortes Españolas como persona llamada en su día o sucederme, a título de Rey, al príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento y Leyes Fundamentales del Reino, y en el que concurren las demás condiciones establecidas en el artículo noveno de la Ley de Sucesión».

A la muerte de Franco y ante las dudas de un juramento y la obligada legalidad a cumplir hubo incertidumbre.

Los escrúpulos fueron superados en aquella frase que se hizo famosa de Torcuato Fernández Miranda: «Desde la Ley a la Ley a través de la Ley».

Llegó la Constitución, antes de lo previsto al ser impulsada por el Rey:

«España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria».

Y todo quedó formado con «El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.

La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica».

Todo parecía partir de nuevo, de cero, una nueva España, una Transición modélica, exportable decían.

Conviene recordar que desde la primera Constitución de 1812 ninguna  ha sido cambiada de acuerdo con los mecanismos en ellas previstos, sino simplemente abrogadas por las bravas y sustituidas por otra. Con un sola excepción: Las Leyes Fundamentales de Franco que sí se derogaron según sus mecanismos: de la Ley a la Ley.

Hasta ahora esto es Historia.

El contenido de las leyes de memoria histórica y de memoria democrática ha sido la colocación de los barrenos. Falta solo encender la mecha. No es difícil modificar la Constitución; no es ni necesario. La prueba fue 1931. Se hace y la calle lo aprueba; luego aprueba otra Constitución y fin de aquello y comienzo de otra cosa. Aquí no ha pasado nada.

Nunca pasa nada y las pruebas, por si acaso, se han ido llevando a cabo durante estos años y anotando con sumo cuidado las reacciones para en su momento saber tomar el control. El pueblo español, por lo tanto, ya está vacunado y en condiciones de asumir cualquier cosa.

Se ha admitido como partido a los que asolaron con las pistolas y bombas al conjunto de la sociedad española.

Se ha admitido la independencia, la ruptura de España, se ha cedido la soberanía, la Constitución ha sido raptada por un Tribunal de carácter político.

Se ha admitido que sean los independentistas los que gobiernan el territorio a independizar y se ha modificado la ley para que les sea posible y fácil lograrlo.

España ha dejado de ser Católica, algo que pesaba tanto o más que la Corona.

Montesquieu ¿Mande?

La Corona y el Rey que hizo posible una España democrática, supo mantener la unidad de España y su prestigio internacional han sido tratados como delincuentes, lo que ya empezó con Alfonso XIII y no han olvidado.

España es un cementerio con su sepulturero en funciones y donde además de desenterrar a los muertos se ha abierto el agujero que conduce a los infiernos, ese que dicen está en el Monasterio de El Escorial, cerca de donde vivió Lucifer antes de ser expulsado de los Cielos, infierno cuya entrada tapó Felipe II.

Visto lo visto no creo que nadie dude del camino abierto que acabamos de destapar. Queda avalado con datos, solo son algunos, incuestionables.

El gran cambio, la transformación de España en otra cosa, distinta de nuestra nación, está en marcha y cada vez más cerca de acabar con el gran obstáculo para ello: la Constitución y dentro de ella La Corona.

Por sus obras los conoceréis.

 

LA TRANSFORMACIÓN DE LOS EJÉRCITOS EN ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

Hace ya muchos años que la maniobra para cambiar el pasado y el futuro de la nación española se puso en marcha tal y como se había previsto que fuese una vez que la Transición y la Constitución aprobada en 1978 cumpliesen su cometido de puente hacia el verdadero objetivo con el nuevo concepto político de lo que debería ser la nación más antigua de Europa. Los perros tiraban de un lado y del contrario, «una escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada ejercida desde sus extremos».

Todo lo que entonces ocurrió fue intencionado: una transición a la espera de que desapareciesen unas generaciones que no estaban dispuestas a admitir la ruptura de la unidad de España, el feroz ataque a su religión y el final de su forma de Gobierno, la monarquía.

La idea fuerza fue asumir un periodo de preparación dirigido a las siguientes generaciones, moldear el futuro para tener preparado en su momento el paso a la República federal, la ruptura de la nación española y conceder a las autonomías que lo reclamasen su independencia en forma y manera que decidiesen, incluso admitiendo su total independencia o aceptando la violencia terrorista como camino político para el logro de sus objetivos. Consideraban que todo lo que ocurrió en España desde 1934 a 1975 tenía que desaparecer de la Historia y ser sustituido por otro relato, de forma que hubiese un nexo de unión entre 1931 y la situación actual. El año 2031, Centenario de la II República, era una fecha muy acertada para lograr ese objetivo de manera definitiva: España (?) republicana, nación de naciones, laica y roja (roja, republicana y laica dicen desde la política del terror).

De manera que la llamada «Transición» fue una farsa, un periodo transitorio dirigido sobre un escenario falso que permitiese ir eliminando los obstáculos que impedían lograr el objetivo final: acabar con cualquier vestigio de aquella España. Los obstáculos de entonces, tan conocidos, como la Iglesia, la Corona y el Ejército tenían que ser neutralizados de manera lenta, eficaz e irreversible. El poder económico era una clave esencial. Requería tiempo y sagacidad para hacerse con su control e introducirse además en la administración general y de justicia. También en los Ejércitos.

Las llamadas Fuerzas Armadas eran uno de los obstáculos más fuertes y peligrosos a desmontar. Fueron capaces de correr el riesgo de ir a por ellas ya que el objetivo lo merecía. Si se lograba, la victoria era segura.

El 23F está sin esclarecer, pero no el cui prodest. Más claro es quién estaba tras las bambalinas lo que no deja lugar a la más mínima duda de las intenciones.

Las Fuerzas Armadas eran el objetivo a batir antes de llevar a cabo el gran cambio y a ello iban a colaborar todos los partidos políticos. Unos con su objetivo rotundo y claro, otros con su melifluo proceder y miedo a la pérdida de las ventajas que creían tener. Hay una prueba irrefutable del proceso seguido para desmantelar los ejércitos: el libro escrito por el primer socialista que manejó desde el ministerio de Defensa a las Fuerzas Armadas. Todo quedó escrito antes de meter la mano en la caja (entiéndase del piano). En el libro de Narcís Serra Serra La transición militar. Reflexiones en torno a la reforma democrática de las fuerzas armadas se expone un detallado guión del proceso a seguir con los ejércitos hasta conseguir llevarlos a donde ellos querían. Se ha cumplido a rajatabla, por ellos y por todos, sin salirse ni un ápice del guión marcado. Solo extraigo un párrafo del libro: ‹‹El caso español aconseja que las reformas (se refiere a las reformas militares) se inicien en el campo del control económico, que ayuda a imponer orden en la actividad económica de los ejércitos y a programar su actuación. En este campo, los civiles son más expertos y su intervención puede dar resultados positivos a corto plazo››. El resultado ha sido una deuda desorbitada en el ministerio de defensa y llevar al borde del colapso a las unidades militares.

Tuvo (tuvieron) la desfachatez de decir: ‹‹En este campo (el económico), los civiles son más expertos y su intervención puede dar resultados positivos a corto plazo›› (por sus hechos los conoceréis). Ahí están los resultados.

Los ejércitos de España eran para ellos vetustos y peligrosos por su amor a España y estar lleno de virtudes como el honor, el valor, rigor y estar dispuestos a defender la unidad de la nación, su integridad territorial y el respeto a la Ley incluso dando la vida. Algo insoportable para caminar hacia el poder de los tres poderes.

Se lanzó un contundente ataque sobre las Fuerzas Armadas con objetivos intermedios con la sibilina intención de que no se notase la dirección principal de aquellos ataques. La vista puesta en leyes de personal que atacaron lo medular de las viejas tradiciones e igualaron a las unidades para así enterrarlas y cortar las raíces que las engarzaban hasta los Tercios de Flandes. Confundir y fundir los valores tradicionales sustituyéndolos por fidelidades políticas con trampas enmascaradas con escusas democráticas. Las sucesivas leyes de personal dividieron, confundieron y enfrentaron a unos y otros.

Se inventó una cultura militar alejada de las tradiciones, de los hechos de armas heroicos, se cambiaron nombres, se suprimieron e inventaron otros, y hasta el paradigma del guerrero fue hábilmente cambiado: el infante armado por el desarmado, el fusil y bayoneta por la meliflua figura que ya se ha impuesto en la sociedad. A nadie ya le llama la atención que la figura del soldado de emergencias se imponga a la del legionario.

Cambio de nombres, de cultura militar, de objetivos, de credos y tradiciones hasta alcanzar la madurez del proceso: la enseñanza militar.

En la enseñanza quedó eso «enseñanza», no sabemos de qué, y se redujo a mínimos inservibles lo que es «enseñanza militar».

Ese ha sido su gran triunfo que analizaremos en otro artículo. Lo expuesto hasta aquí es tan evidente que lo siguiente ha venido rodado hasta dar pie a una enseñanza militar que forma en otra cosa distinta a lo militar y que cada vez ahonda más en una formación cuya finalidad está por ver.

En cualquier caso recordemos al bueno de Spinoza: «Non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere». Es decir «No ridiculizar ni lamentar ni maldecir, sino entender».

En esa línea, para que nadie nos señale con premeditación, en un próximo artículo analizaremos la actual enseñanza militar, porque a pesar de los pesares nuestros oficiales y suboficiales siguen manteniendo el mismo espíritu que nos ha caracterizado desde los Tercios de Flandes y cada vez se acrecienta más su vocación de servicio y amor a España en su unidad e integridad territorial.

¿Por qué será?

El amor a España se transmite de generación en generación y los centinelas se pasan la consigna… ¡Alerta está…!

 

LA ENSEÑANZA EN LAS FUERZAS ARMADAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Si algo hay que hace grande a una nación y a sus ciudadanos es la excelencia en tres asuntos de Estado: la Educación, la política Exterior y sus Fuerzas Armadas. Todo lo demás se le dará por añadidura.

Es por ello que cada vez que llega un Gobierno a ponerse al mando de la nación se cambian la ley de Educación, el rumbo de exteriores se pierde en un caos político y se le da media vuelta a los ejércitos para que miren en dirección contraria. Es evidente que a día de hoy son asignaturas pendientes para el Estado español.

Siempre hubo un paradigma dialéctico con las Fuerzas Armadas: un modelo institucional u ocupacional. Pulso moral de la nación, o empresa estatal con cuenta de resultados (políticos y económicos).

Aquí hace ya algunos años, —los suficientes para que el daño sea irreversible— la idea ha sido retirarlas de su misión fundamental y utilizarlas como melifluo instrumento de una ideología.  También queda claro que gastar en ellas debe ser testimonial, lo mínimo.

Claro que nuestros aliados piden y exigen y…

Claro que las Fuerzas Armadas no pueden corregir sus deficiencias materiales y morales de un año para otro, pasan los años  y…

Claro que la Defensa, que es un asunto de Estado, de la Nación, no se improvisa y…

Claro que un día estalla la guerra y…

Sin duda quien decide, si preciso fuera, entregar su vida en defensa de España se aleja del modelo material, de la cuenta de resultados, para introducirse de lleno en el mundo axiológico donde es difícil se asiente la rentabilidad económica.

La milicia en su pureza no es la industria militar. La milicia en su pureza no es una empresa ni una cuenta de resultados ni la enseñanza debe ajustarse a exclusivos parámetros del mundo de la enseñanza civil. El argumento es muy sencillo: aquí se viene a entregar la vida en su concepto más amplio «si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España», compromiso desconocido en cualquier otro empleo público o privado.

La base de unos ejércitos capacitados y moralmente fuertes depende en su mayoría de dos aspectos: la enseñanza y el apoyo que reciba de la nación. En la vida militar no priman los intereses individuales, sino los nacionales, no hay ideologías, sino respeto a la Ley que enmarca al conjunto de la nación, el respeto a la Constitución y por tanto a la misión que esta les asigna. El militar no cumple y obedece por afectos ni por ideologías, sino por cumplimiento del deber legalmente establecido y ello bajo conceptos morales y virtudes tradicionales. Tiene su misión definida de manera clara y rotunda en el Título Preliminar de la Constitución.

La evolución hacia otra forma de entender la milicia —modo ocupacional, desmotivador— se puso en marcha con lo más preciado, con lo que a la larga daría sus frutos: la enseñanza militar.

Con falsos argumentos se ha justificado la necesidad de un cambio alegando torticeras razones: las raíces históricas, las tradiciones y los valores militares se enarbolan como una supremacía que pretende ser un «poder militar». Falso a todas luces.

La mayor virtud de un soldado es la humildad:

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

La reforma de la enseñanza militar, como dije en mi anterior artículo La transformación de los Ejércitos de España, era motivo de especial tratamiento, la victoria sería a medio y largo plazo, pero había que ir despacio y con cuidado. Les daba miedo acometerla. Se halla incluida en ese nuevo concepto llamado «escuela democrática» velo que oculta la manipulación para adaptar las futuras generaciones a un pensamiento alejado del esfuerzo y el sacrificio, bases de la carrera militar.

Decía Ortega y Gasset que el militar actual era un guerrero deformado por el industrialismo. De eso hace ya muchos años. Por eso a Europa la guerra le ha pillado con el pie cambiado y a España con los pies en la dirección contraria. ¡Si hoy nos viese o definiese…!

Así se entiende el desarme de Europa. Con las armas rendidas: «…vieron un tropel de ratones hambrientos que por la noche les había roído las cuerdas de sus arcos, las correas de cuero de sus escudos y todas las partes comestibles de sus armaduras».

Confiamos nuestra defensa a otros y bebimos y comimos hasta caer en un sueño profundo. «Nos prometieron cincuenta navíos, pero nos engañaron enviándonos solo uno de verdad y cuarenta y nueve de juguete, con muñecos por tripulantes, que el capitán arrojó al pasar cerca de la costa…»

No creo que haya una carrera de mayor complejidad, ninguna, como la militar. ¿Argumentos? Solo uno: en las guerras actuales participa toda la sociedad, todas las profesiones son actores de la guerra sea cual sea la actividad sin que nadie quede fuera del conjunto, nadie. Pero ese conjunto de nada sirve ni nada logra si no está mandado y además bien mandado que no es otra cosa que extrayendo lo mejor de cada uno lograr la excelencia del conjunto haciéndolo vencedor.

¿Estamos formando: militares?: «Junto a esa formación militar, será requisito para acceder a las escalas de oficiales obtener un título de grado universitario y para las escalas de suboficiales, una titulación de formación profesional de grado superior.” (Ley 39/2007 de la carrera militar, preámbulo, V)».

Sustancial cambio con la excusa del necesario ajuste para cumplir con el Plan Bolonia. ¿Era necesario? ¿No eran autosuficientes las Fuerzas Armadas para impartir su Grado? ¿No disponen de autorizados profesores con titulación y Centros más que excelentes?

Fue la Ley 17/1989, de 19 de julio, reguladora del Régimen del Personal Militar Profesional, la que definió un sistema de enseñanza militar integrado en el sistema educativo general y, por lo tanto debería adaptarse a los parámetros que regulan la enseñanza en dicho sistema, tanto en su nivel universitario (oficiales) como en el de la formación profesional de grado superior (suboficiales). Las leyes 17/1999 de régimen de personal de las FAS y la Ley 39/2007 de la carrera militar terminaron de ajustar la enseñanza militar. Entre los diversas posibilidades para adaptarse al nuevo sistema educativo se eligió la peor, ¿intencionadamente?

No es necesario explicar todo el proceso harto complejo. Solo es necesario decir que si antes se salía teniente o alférez de navío de las academias militares después de cuatro o cinco años de única y estricta formación militar hoy es necesario obtener en el mismo tiempo el grado de Ingeniería de Organización Industrial, Ingeniería Mecánica o Ingeniería de Organización Industrial. Con lo que durante los cuatro primeros años de formación el 75% del tiempo se dedica a la ingeniería con profesorado exclusivamente civil olvidando el peso que requiere la formación militar.

Ahora se estudian tres carreras en cinco años: ingeniero, militar ¿y técnico en emergencias o algo parecido? Lo militar es absolutamente secundario.

La Enseñanza en lo militar —Grado universitario, Plan Bolonia—, ha sido un estrepitoso fracaso. Equiparación ¿Para qué? Tenemos el criterio de que un Ejército es mejor o peor no por sus mandos y soldados sino por el material que tiene con lo que la formación de sus oficiales pasa a un segundo plano. Más técnica que humanística.

¿Pasamos a un nuevo modelo que se implanta: el de los ejércitos/empresa como Wagner? Supongo que los ejércitos están desarrollando el modelo o al menos pensando en las cosas que se ven. La técnica y la ciencia han matado a la guerra y a lo que de humanitario debe tener una guerra.

El Plan Bolonia ha sido un fracaso en lo militar, una innecesaria cesión de la formación militar no al mundo académico, sino al político. Politizar la milicia es utilizarla para unos fines ideológicos y la defensa de una nación está por encima de cualquier opción política.

Debe crearse un Centro Universitario propio de las Fuerzas Armadas con una docencia propia dependiente del ministerio de Defensa exclusivamente y con sus especialidades que integrasen al personal civil académico necesario.

En estos momentos falta fluidez académica, las relaciones Academia General Militar y Universidad dejan mucho que desear. El sentido que tenía el «espíritu de la General» desaparece cada día.

Déficit de oficiales en los empleos básicos y de mando directo de unidades porque se producen muchas bajas en las academias, los alumnos de letras tienen vedado su acceso a la carrera militar, la formación humanística ha desaparecido, la historia no es asignatura para el militar, la falta de vocaciones (vocación militar se entiende) es notoria. Nadie dice nada y lo peor: parece que todos estamos muy contentos.

Menos mal que la materia prima es excelente y nuestros oficiales suplen con su esfuerzo y amor a la profesión los déficits que encuentran en el proceso de formación. Contra el espíritu y la tradición no hay quien pueda.

«Creían que sin religión, sin magistratura y sin ejército podrían vivir en el pensamiento, en la pura especulación».

Me llegan rumores de cambio. Esperemos porque ahora España entra en parálisis y después nadie sabe lo que vendrá.

Lo militar está fuera de la corriente de la modernidad, pero la guerra cada vez está más cerca. Es más que un incendio y más que una simple emergencia. Lo es todo.

P.D. Puedo adelantar que el Jefe del Estado Mayor del Ejército, consciente de las debilidades  del actual sistema de enseñanza militar de formación para el ingreso en la escala de oficiales ha constituido un grupo de trabajo en el que se incluyen miembros de la Universidad de Zaragoza, la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar, la Academia General Militar y la Guardia Civil. Se trata de diseñar un nuevo modelo formativo de la enseñanza militar de formación para oficiales.

El objetivo es crear un nuevo grado universitario que se adapte al nuevo perfil de egreso definido por el General de Ejército Jefe de Estado Mayor del Ejército. Habrá una mayor carga humanística, en detrimento de las científicas, siempre con unos conocimientos profusos en las nuevas tecnologías, el liderazgo centrado en el Mando Orientado a la Misión y la gestión de la información y el conocimiento.

En la actualidad se trabaja en la memoria de verificación del nuevo grado que, ya redactada y presentada, está en proceso de aprobación por la Agencia de calidad y prospectiva universitaria de Aragón (ACPUA).

Una excelente noticia.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 junio 2023

Elecciones en julio con la venia de Marruecos (Publicado en el Periódico digital El Debate)

 

 

Pocos saben la estrecha relación que existe entre Gibraltar, Ceuta, Melilla, País Vasco y Cataluña. Menos saben que España y Reino Unido estuvieron a punto de firmar un acuerdo para la cosoberanía de Gibraltar y que fue José María Aznar, entonces presidente del Gobierno de España, el que se echó atrás cuando el acuerdo estaba muy avanzado y a punto de cerrarse.
Durante la Conferencia Ministerial Euromediterránea de la Unión Europea celebrada en Valencia en abril de 2002 se cerraron los principios básicos del acuerdo solo a la espera del visto bueno de los respectivos jefes de Gobierno para a continuación pasar a redactar el texto. Por cierto, en contraposición a aquella conferencia se celebraba, a la vez y en el mismo lugar, el Encuentro Euromediterráneo de la Izquierda, que pretendía erigirse en foro alternativo a la Conferencia Ministerial con ponencias relativas a la autodeterminación del Sáhara y el caso palestino, y con la participación de eurodiputados socialistas.
Todo aquello no pasó desapercibido para el Reino de Marruecos, que estuvo permanentemente vigilando las negociaciones sobre Gibraltar para apuntarse a algo parecido con Ceuta, Melilla y Peñones, pero con el matiz de que ellos lo harían por imposición; a la fuerza ahorcan.
José María Aznar se negó a última hora a seguir las discusiones sobre el acuerdo de cosoberanía, seguramente por temor a la reacción de Marruecos, País Vasco y Cataluña. La excusa fue «o todo o nada»; y fue nada. Marruecos pediría lo mismo para Peñones, Ceuta y Melilla y los independentistas algo parecido a la cosoberanía como primer paso para su independencia. Así vendría tiempo después el Plan Ibarretxe: «Dejar de ser una Comunidad autónoma para convertirse en un Estado libre asociado» (España Estado confederal).
Lo más grave fue que Aznar no calculó la reacción del Rey de Marruecos que, sin contar con nadie, ni con sus generales, ocupó en el mes de julio de ese año el islote Perejil, dispuesto a seguir presionando sobre los Peñones, Ceuta y Melilla. La reacción española no fue suficiente, quizá hubiese ido a más, pero la intervención, información y seguridades dadas a España por el Secretario de Estado americano, general Colin Powell hizo a Marruecos desistir de su objetivo y las Fuerzas Armadas españolas recuperaron Perejil (con toda clase de garantías).
Perdimos una oportunidad histórica para recuperar el Peñón que, según el acuerdo alcanzado con el Reino Unido y con España dentro de Gibraltar, se revisaría pasados unos años con lo que podría con el tiempo haber pasado a manos españolas.
Aquello fue un error histórico ocultado a la opinión pública. Perdimos la oportunidad de volver a Gibraltar. Perdimos dejar sentada con rotundidad la postura del Gobierno español ante los independentismos e intentos, –por parte de quien fuese desde dentro o fuera– de romper la integridad territorial. En definitiva dejar claro que España era una nación fuerte que no se dejaba intimidar.
Una crisis cerrada en falso que no era la primera por parte de Marruecos ni será la última. Lo mismo para los independentismos cada vez más envalentonados.
Gibraltar fue una cuestión de oportunismo por parte de los separatistas. Mezclar Gibraltar con Ceuta y Melilla es un viejo truco del soberano marroquí que sale a relucir históricamente cuando más le conviene o cuando ve la más mínima grieta en el sistema político español.
Este es el momento. Las actuales negociaciones sobre Gibraltar a raíz del Brexit, lo sucedido con las papeletas por correo en las votaciones en Melilla, unas elecciones con peligrosos resultados en el País Vasco, un independentismo catalán que aprovechará el momento de desaliento político para provocar y agitar la situación, son el caldo de cultivo ideal para que vuelva a aparecer el clima de provocación ya conocido.
No sabemos cómo ni cuándo, pero conviene estar muy atento porque todo lo relacionado con Marruecos últimamente es confuso y lleno de secretismos. Repetirá la vieja historia y en esta ocasión no sabemos cómo ni dónde.
Nuestro actual embajador en Marruecos, que sabe muy bien de lo que hablamos, tendrá todos los detalles de la actual situación y relaciones.
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

LA ENSEÑANZA EN LAS FUERZAS ARMADAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Si algo hay que hace grande a una nación y a sus ciudadanos es la excelencia en tres asuntos de Estado: la Educación, la política Exterior y sus Fuerzas Armadas. Todo lo demás se le dará por añadidura.

Es por ello que cada vez que llega un Gobierno a ponerse al mando de la nación se cambian la ley de Educación, el rumbo de exteriores se pierde en un caos político y se le da media vuelta a los ejércitos para que miren en dirección contraria. Es evidente que a día de hoy son asignaturas pendientes para el Estado español.

Siempre hubo un paradigma dialéctico con las Fuerzas Armadas: un modelo institucional u ocupacional. Pulso moral de la nación, o empresa estatal con cuenta de resultados (políticos y económicos).

Aquí hace ya algunos años, —los suficientes para que el daño sea irreversible— la idea ha sido retirarlas de su misión fundamental y utilizarlas como melifluo instrumento de una ideología.  También queda claro que gastar en ellas debe ser testimonial, lo mínimo.

Claro que nuestros aliados piden y exigen y…

Claro que las Fuerzas Armadas no pueden corregir sus deficiencias materiales y morales de un año para otro, pasan los años  y…

Claro que la Defensa, que es un asunto de Estado, de la Nación, no se improvisa y…

Claro que un día estalla la guerra y…

Sin duda quien decide, si preciso fuera, entregar su vida en defensa de España se aleja del modelo material, de la cuenta de resultados, para introducirse de lleno en el mundo axiológico donde es difícil se asiente la rentabilidad económica.

La milicia en su pureza no es la industria militar. La milicia en su pureza no es una empresa ni una cuenta de resultados ni la enseñanza debe ajustarse a exclusivos parámetros del mundo de la enseñanza civil. El argumento es muy sencillo: aquí se viene a entregar la vida en su concepto más amplio «si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España», compromiso desconocido en cualquier otro empleo público o privado.

La base de unos ejércitos capacitados y moralmente fuertes depende en su mayoría de dos aspectos: la enseñanza y el apoyo que reciba de la nación. En la vida militar no priman los intereses individuales, sino los nacionales, no hay ideologías, sino respeto a la Ley que enmarca al conjunto de la nación, el respeto a la Constitución y por tanto a la misión que esta les asigna. El militar no cumple y obedece por afectos ni por ideologías, sino por cumplimiento del deber legalmente establecido y ello bajo conceptos morales y virtudes tradicionales. Tiene su misión definida de manera clara y rotunda en el Título Preliminar de la Constitución.

La evolución hacia otra forma de entender la milicia —modo ocupacional, desmotivador— se puso en marcha con lo más preciado, con lo que a la larga daría sus frutos: la enseñanza militar.

Con falsos argumentos se ha justificado la necesidad de un cambio alegando torticeras razones: las raíces históricas, las tradiciones y los valores militares se enarbolan como una supremacía que pretende ser un «poder militar». Falso a todas luces.

La mayor virtud de un soldado es la humildad:

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

La reforma de la enseñanza militar, como dije en mi anterior artículo La transformación de los Ejércitos en España, era motivo de especial tratamiento, la victoria sería a medio y largo plazo, pero había que ir despacio y con cuidado. Les daba miedo acometerla. Se halla incluida en ese nuevo concepto llamado «escuela democrática» velo que oculta la manipulación para adaptar las futuras generaciones a un pensamiento alejado del esfuerzo y el sacrificio, bases de la carrera militar.

Decía Ortega y Gasset que el militar actual era un guerrero deformado por el industrialismo. De eso hace ya muchos años. Por eso a Europa la guerra le ha pillado con el pie cambiado y a España con los pies en la dirección contraria. ¡Si hoy nos viese o definiese…!

Así se entiende el desarme de Europa. Con las armas rendidas: «…vieron un tropel de ratones hambrientos que por la noche les había roído las cuerdas de sus arcos, las correas de cuero de sus escudos y todas las partes comestibles de sus armaduras».

Confiamos nuestra defensa a otros y bebimos y comimos hasta caer en un sueño profundo. «Nos prometieron cincuenta navíos, pero nos engañaron enviándonos solo uno de verdad y cuarenta y nueve de juguete, con muñecos por tripulantes, que el capitán arrojó al pasar cerca de la costa…»

No creo que haya una carrera de mayor complejidad, ninguna, como la militar. ¿Argumentos? Solo uno: en las guerras actuales participa toda la sociedad, todas las profesiones son actores de la guerra sea cual sea la actividad sin que nadie quede fuera del conjunto, nadie. Pero ese conjunto de nada sirve ni nada logra si no está mandado y además bien mandado que no es otra cosa que extrayendo lo mejor de cada uno lograr la excelencia del conjunto haciéndolo vencedor.

¿Estamos formando: militares?: «Junto a esa formación militar, será requisito para acceder a las escalas de oficiales obtener un título de grado universitario y para las escalas de suboficiales, una titulación de formación profesional de grado superior.” (Ley 39/2007 de la carrera militar, preámbulo, V)».

Sustancial cambio con la excusa del necesario ajuste para cumplir con el Plan Bolonia. ¿Era necesario? ¿No eran autosuficientes las Fuerzas Armadas para impartir su Grado? ¿No disponen de autorizados profesores con titulación y Centros más que excelentes?

Fue la Ley 17/1989, de 19 de julio, reguladora del Régimen del Personal Militar Profesional, la que definió un sistema de enseñanza militar integrado en el sistema educativo general y, por lo tanto debería adaptarse a los parámetros que regulan la enseñanza en dicho sistema, tanto en su nivel universitario (oficiales) como en el de la formación profesional de grado superior (suboficiales). Las leyes 17/1999 de régimen de personal de las FAS y la Ley 39/2007 de la carrera militar terminaron de ajustar la enseñanza militar. Entre los diversas posibilidades para adaptarse al nuevo sistema educativo se eligió la peor, ¿intencionadamente?

No es necesario explicar todo el proceso harto complejo. Solo es necesario decir que si antes se salía teniente o alférez de navío de las academias militares después de cuatro o cinco años de única y estricta formación militar hoy es necesario obtener en el mismo tiempo el grado de Ingeniería de Organización Industrial, Ingeniería Mecánica o Ingeniería de Organización Industrial. Con lo que durante los cuatro primeros años de formación el 75% del tiempo se dedica a la ingeniería con profesorado exclusivamente civil olvidando el peso que requiere la formación militar.

Ahora se estudian tres carreras en cinco años: ingeniero, militar ¿y técnico en emergencias o algo parecido? Lo militar es absolutamente secundario.

La Enseñanza en lo militar —Grado universitario, Plan Bolonia—, ha sido un estrepitoso fracaso. Equiparación ¿Para qué? Tenemos el criterio de que un Ejército es mejor o peor no por sus mandos y soldados sino por el material que tiene con lo que la formación de sus oficiales pasa a un segundo plano. Más técnica que humanística.

¿Pasamos a un nuevo modelo que se implanta: el de los ejércitos/empresa como Wagner? Supongo que los ejércitos están desarrollando el modelo o al menos pensando en las cosas que se ven. La técnica y la ciencia han matado a la guerra y a lo que de humanitario debe tener una guerra.

El Plan Bolonia ha sido un fracaso en lo militar, una innecesaria cesión de la formación militar no al mundo académico, sino al político. Politizar la milicia es utilizarla para unos fines ideológicos y la defensa de una nación está por encima de cualquier opción política.

Debe crearse un Centro Universitario propio de las Fuerzas Armadas con una docencia propia dependiente del ministerio de Defensa exclusivamente y con sus especialidades que integrasen al personal civil académico necesario.

En estos momentos falta fluidez académica, las relaciones Academia General Militar y Universidad dejan mucho que desear. El sentido que tenía el «espíritu de la General» desaparece cada día.

Déficit de oficiales en los empleos básicos y de mando directo de unidades porque se producen muchas bajas en las academias, los alumnos de letras tienen vedado su acceso a la carrera militar, la formación humanística ha desaparecido, la historia no es asignatura para el militar, la falta de vocaciones (vocación militar se entiende) es notoria. Nadie dice nada y lo peor: parece que todos estamos muy contentos.

Menos mal que la materia prima es excelente y nuestros oficiales suplen con su esfuerzo y amor a la profesión los déficits que encuentran en el proceso de formación. Contra el espíritu y la tradición no hay quien pueda.

«Creían que sin religión, sin magistratura y sin ejército podrían vivir en el pensamiento, en la pura especulación».

Me llegan rumores de cambio. Esperemos porque ahora España entra en parálisis y después nadie sabe lo que vendrá.

Lo militar está fuera de la corriente de la modernidad, pero la guerra cada vez está más cerca. Es más que un incendio y más que una simple emergencia. Lo es todo.

P.D. Puedo adelantar que el Jefe del Estado Mayor del Ejército, consciente de las debilidades  del actual sistema de enseñanza militar de formación para el ingreso en la escala de oficiales ha constituido un grupo de trabajo en el que se incluyen miembros de la Universidad de Zaragoza, la Dirección General de Reclutamiento y Enseñanza Militar, la Academia General Militar y la Guardia Civil. Se trata de diseñar un nuevo modelo formativo de la enseñanza militar de formación para oficiales.

El objetivo es crear un nuevo grado universitario que se adapte al nuevo perfil de egreso definido por el General de Ejército Jefe de Estado Mayor del Ejército. Habrá una mayor carga humanística, en detrimento de las científicas, siempre con unos conocimientos profusos en las nuevas tecnologías, el liderazgo centrado en el Mando Orientado a la Misión y la gestión de la información y el conocimiento.

En la actualidad se trabaja en la memoria de verificación del nuevo grado que, ya redactada y presentada, está en proceso de aprobación por la Agencia de calidad y prospectiva universitaria de Aragón (ACPUA).

Una excelente noticia.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Junio 2023

 

EL EJÉRCITO Y EL POLO Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver

Año 1900.-Antiguo picadero delCuadro Negro de Saumur (Francia).

El poeta y novelista inglés  Rudyard Kipling, que con 42 años ganó en 1907  el Premio Nobel de Literatura, describió a los caballos con gran ingenio, y  es en uno de sus libros, «Las mejores historias sobre caballos», donde  me inspiro para escribir estas notas.

Hoy el protagonista es el «Gato Maltés», jaca de polo del equipo del «Regimiento  Skidar» de Inglaterra  con guarnición en la India,  y protagonista de uno de los cuentos de  Kipling.

El polo es uno de los juegos  más antiguos del mundo y el primero en que se enfrentaron dos equipos. Nació en  Persia y de aquí se extendió a China y la India. Fue introducido en Francia por los caballeros que regresaban de las cruzadas hacia el año 1200, pero no se estableció hasta 1869 cuando los oficiales del 10º Regimiento de Húsares lo introdujeron en Inglaterra, concretamente en Aldesrhot, con el nombre de «Hockey a caballo». Lo había descubierto el mayor Mc. Cullch en la corte del Maharaná de Manipur, pequeño estado al noreste de la India entre Assam y Birmania, donde era el deporte nacional (concretamente en el valle de Cachar).

Decía Botín que el polo, para los cuatro jugadores de cada equipo, es un deporte maravilloso, aunque los caballos seguramente no lo crean así, pero   no le cabía la menor duda que para los jinetes era una práctica espléndida, y para los militares constituía un excelente medio para desarrollar las cualidades de seguridad, energía y decisión que todos debían tener.

Los caballos y yeguas que juegan al polo, perdón las llamadas «jacas» de polo,  aunque no son realmente jacas, ya que la mayoría sobrepasa las siete cuartas de alzada.

Dentro del terreno de juego de dimensiones: 250 por 150m., las condiciones necesarias que deben tener las jacas son: velocidad, agilidad, robustez, resistencia, y temperamento. Solo así podrán aguantar un «chukker», que es como se llaman cada uno de los cuatro períodos de ocho minutos en que se divide un partido de polo, separados por intervalos de tres para el cambio de caballo.

Los palos de polo, tacos  o «mazos» son de caña de junco de Malaca,  con una cabeza  o cigarro de madera, y del mismo material que la «bocha»(la bola).

Me contaron que en 1911, en  tierras africanas y durante los descansos entre  combates, los Tabores (Batallones) de Caballería de los gloriosos Grupos de Regulares Indígenas: Tetúan Nº1, Melilla Nº2, Ceuta Nº3, Larache Nº4 y Alhucemas Nº5, ya practicaban el polo en tierras africanas a lomos de caballos argelinos. Recuerdo  los apellidos de  algunos, Cabanillas, Torres-Pardo, los hermanos Sotto, los tenientes Pombo y González Gordón, y el inolvidable  conde le la Maza.

El polo es un juego varonil, noble, elegante, y que se juega a caballo. Si señores. Para jugar al polo hace falta montar mucho a caballo, con soltura, con resolución, con vista, con constancia para adiestrar y seleccionar las jacas. Por eso sería conveniente que se practicase en las unidades, pero  dudo mucho que arraigue en los militares de hoy.

Como dato curioso, a reseñar el segundo puesto del equipo español de polo compuesto por: El conde de la Maza, y los señores San Miguel, Figueras y Figueroa, en los Juegos de la VII Olimpíada, Amberes 1920. ( En este caso el polo estuvo presente como deporte demostración).

A destacar que en el partido de polo entre el Reino Unido y España en el Club Puerta de Hierro de Madrid en  1922, el equipo español estuvo representado por Alfonso XIII y el duque de Peñaranda, entre otros.

El primer encuentro militar en la península del que se tienen datos tuvo lugar el 16 de junio de 1924 en los terrenos de la Casa Real de Campo de Madrid. El 16 de marzo de 1925 se juega en la misma ciudad, el primer encuentro militar internacional en el Real Club de Puerta de Hierro. España ganó a Francia por 10 goles a 5. Inolvidable el equipo: teniente Cabeza de Vaca, capitán Navarro, capitán Olivares y el capitán marqués de Baztán.

Después vinieron los equipos regimentales que disputaban los campeonatos militares, y tomaban parte en las pruebas más destacadas  en esa época:  Copa de S.M. el Rey,  Copa del marqués de Villavieja,  la Copa de la Escuela de Equitación del Ejército, y los encuentros internacionales ante  un equipo de la guarnición inglesa en Gibraltar, que al parecer, las malas lenguas decían que, pertenecía al79º Regimiento de Infantería «The Queen’s Own Cameron Highlanders» de guarnición en las Tierras Altas de Escocia, y los partidos jugados contra equipos  franceses en Polo Club de Biarritz.

No cabe duda, que el desarrollo del polo en la gran familia militar de esos años, fue posible  al decidido entusiasmo de Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII, el primer monarca europeo que patrocinó el polo, y único, junto a Eduardo VII, que lo practicaba en  público. Jugaba, entre otros, en: el  «Madrid Polo Club», origen del que más tarde se llamaría«Real Club Polo de Puerta de Hierro», y en el «Real Polo Club de Barcelona».

Mucho antes, en 1820, uno de los treinta equipos de polo inscritos en la «Copa Abierta del Norte de la India», era el del «Regimiento IrregularIndígena  de InfanteríaSkidar», equipo reclutado en la India, pobre pero honesto. Disponían  de un lote de caballos baratos sacado a menudo de los  carros de campo de sus  vecinos.

Se enfrentaba en al gran final al gran favorito, uno de los considerados punteros, el equipo del «RegimientoArchangel»originario del Reino Unido.Contaba con media docena de caballos por jugador, que habían costado más de mil rupias cada uno, considerados como los mejores caballos de polo del norte de la India.

Los jugadores del «Skidar», suponiendo que no sufriesen accidentes, y aún teniendo en el equipo al gran caballo «gato maltés», solo disponían de un caballo de reserva.

Cada caballo tenía su «sais» (ordenanza o mozo de cuadra) que dormía y comía con él, y que había apostado en el partido mucho más de lo que podía permitirse. Tras los «sais», se sentaban todos los miembros de los  regimientos que tenían permiso para asistir al partido, hombres de piel oscura y negras barbas, acompañados por  la banda de música de la Caballería Británica, donde abundaban las gaitas.

Los Oficiales nativos llevaban manojos de «mazos» y se colocaban, de uno en uno o por parejas, en diferentes puntos del campo para que si a un jugador de su equipo se le rompía el mazo, no tuviera que galopar mucho para conseguir uno nuevo.

Bajo los acordes de la  banda, aparecieron los árbitros vestidos con guardapolvos ligeros, y empezaron a moverse sobre dos pequeños y excitados caballos. El partido iba a comenzar.

Contra todo pronóstico, el equipo del «Skidar» ganó y uno de sus caballos el «Gato Maltés» recibió el premio MVP (Most Valuable Player), es decir, el caballo más valorado  de  la final.

Después del partido, aquella noche, como todos los años, en la cena de gala, todos los finalistas volvieron a jugar mentalmente el partido, golpe tras golpe, con sus acalorados comentarios. La copa se llenó y pasó alrededor de la mesa, se vació y se volvió a llenar, y todos hicieron los discursos más elocuentes.

Hacia las tres de la mañana, cuando ya se había retirado la bandera del comedor y los jugadores se habían despojados de las guerreras de sus uniformes,  pensaban que era el momento de cantar un poco…, pero la cabeza pequeña, sabia  y gris del «sais» de  «gato maltés», miró por la puerta medio abierta del comedor…

―¡Hurra, que entren!.

―Dijeron los que le habían llamado.

El «sais», que estaba verdaderamente  feliz, palmeó la espalda del caballo y el héroe de la final entró cojeando bajo el resplandor de la luz y las brillantes  guerreras, colocadas en los respaldos de las sillas de los jinetes a modo de perchas. Como estaba acostumbrado a los comedores y a otros lugares en los que no suelen entrar caballos, pues no era la primera vez que sucedía, «Gato Maltés» se comportó con gran cortesía.

Comió pan untado con sal y fue acariciado por todos los comensales. Los hombres bebieron a su salud por haber hecho más por ganar la Copa que cualquier otro caballo. Tenía gloria y honor suficiente para el resto de sus días, y tan siquiera se quejó demasiado cuando unos días más tarde el veterinario, al reconocer su cojera, dijo que ya no servía para la práctica del polo.

Yo no tuve la suerte de jugar al polo y tampoco conocí aquellos encuentros entre regimientos, pero a los postres de una comida de nuestro Patrón Santiago, celebrada en el picadero o en la pista de cualquier Regimiento de Caballería, Depósito de Sementales, Yeguada, Escuela de Equitación etc. ¿Quién no ha  festejado con su caballo, saltando una de las mesas del improvisado comedor, como hicieron aquellos jinetes franceses de la foto, en el picadero de la Escuela  Nacional de Equitación de Saumur,… o algunos de nosotros  en aquellas unidades, pero  eso pasó  hace ya muchos  años.

Hoy, con este Ejército que tenemos, cada vez soy más reacio a visitar sus Unidades, y no porque no quiera volver al lugar donde fui feliz, sino porque  cuando lo hice, nunca estuvieron a la altura de mi nostalgia.

A todos aquellos  que no quieren optimizar el pasado, les recuerdo que muchos de los que se fueron, aunque marcados por las huellas del tiempo, tuvieron mujeres que los amaron, hombres que les confiaron sus vidas y muchos momentos de gloria.

He abierto mi mejor botella de vino para brindar con vosotros, mis queridos amigos invisibles. Por la vida, que todo nos lo da y todo nos lo quita.

Un fuerte abrazo.

Zaragoza junio 2023.

 1.- Como se aproximan las vacaciones aprovecho para despedirme de momento, desearos a todos un feliz verano, y muy atentos al día 23 de julio.

Blog: generaldavila.com

 

 

Desde su atalaya calabresa Félix Torres les trae LAS C OSAS DE DON EUFEMIO