NECESITAMOS UN GOBIERNO COMUNISTA Y EN ELLO ESTAMOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Ese camino hemos emprendido, aunque entre el que tenemos y el «necesitado» hay la misma diferencia que entre Largo Caballero y Negrín.

«Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano» (Azaña).

Entre el 11 y el 13 de mayo de 1931 España se convirtió en una hoguera: « Madrid, Málaga, Sevilla, Cádiz, Jerez de la Frontera, Algeciras, Valencia, Alicante, Murcia… eran «fogatas de viruta», decía una vez más Azaña que algo de pirómano tenía. Lo remata: «Se hará justicia» para a continuación irse a las máquinas del barco a la deriva: ¡Cuádrese! Soy el ministro de la guerra.

Un primer paso: «El Rey de España se convierte en un peligroso delincuente» (Sentencia de las Cortes Constituyentes. Azaña 26-11-31).

Los pasos se dan en firme y firmes.

1934: Golpe de Estado dado por el Partido Socialista, comunistas y anarquistas. ¿La razón? Su gran derrota electoral de 1933.

1936-1939: 6832 víctimas religiosas asesinadas en el territorio republicano, de las cuales 13 eran obispos, 4184 sacerdotes seculares, 2365 religiosos y 283 religiosas (Historia de la persecución religiosa en España).

«Arderéis todos como en el 36».

Nuevo himno, nueva bandera, nueva religión, nueva forma de Estado. Ni himno, ni bandera, ni religión y el caos como nueva forma de algo que ya no es el Estado.

Entre el 15 de febrero y el 1 de abril de 1936, 74 personas había sido asesinadas por motivos políticos y 345 habían sido heridas. Se incendiaron 106 iglesias, quedando arrasadas más de la mitad. Entre el 1 de abril y el 5 de mayo, 47 personas habían muerto en refriegas políticas (Rafael Dávila. La Guerra Civil en el Norte).

«El único fascismo va a ser el Frente Popular» (Ángel Osorio y Gallardo).

La insurrección militar no fue en su origen un movimiento fascista. «Fue, efectivamente una contrarrevolución… porque había una revolución» (Federico Jiménez Losantos. Memoria del comunismo)

El 1 de julio de 1936 hubo sesión plenaria de las Cortes: conflictiva y hasta violenta. El socialista Ángel Galarza contestó a José Calvo Sotelo con un comentario ad hominem: «Pensando en su señoría, encuentro justificado, incluso, el atentado personal» (Stanley G. Payne. El camino al 18 de julio).

El 13 de julio de 1936 asesinan al líder de la derecha española: José Calvo Sotelo. Fue un asesinato llevado a cabo por miembros de la policía, desde el impulso oficial. Los asesinos fueron escondidos y el juez del caso retirado de la causa. El presidente de la Républica era Azaña.

José María Gil Robles, al que quisieron asesinar la misma noche que a Calvo Sotelo, sentencia: «Media España no se resigna a morir».

España a trozos. La guerra: se imponen los comunistas por encima de socialistas, anarquistas, cenetistas y todo aquel que no se somete a la disciplina del pistolón. Es la revolución del mono, el puño en alto y el tiro como razón moral de Estado. Desde el mismo año 1934 ser de derechas o entrar en una iglesia es una opción muy seria para ser asesinado.

Francisco Largo Caballero, figura repetida hasta la hartura, peor que Lenin, lo deja claro:

« Si triunfan las derechas no habrá más remedio; tendremos que ir a la guerra civil declarada. No se hagan ilusiones las derechas, ni digan que esto son amenazas: son advertencias. Ya saben que nosotros no decimos las cosas por decirlas; lo decimos porque llevamos dentro del corazón y del cerebro el propósito de hacerlo».

Era, y es, la gran tragedia de España: la corrupción política que aún nos asola: el desprecio de la política.

Indalecio Prieto, el instigador, pidió perdón antes de morir. A España.

De haber triunfado aquel evidente y documentado peligro comunista hoy España sería una República: Venezuela o Cuba.

Todavía estamos a tiempo. Desde luego el camino lo hemos emprendido.

Confiemos en que sea verdad lo que dijo Gil Robles: «Media España no se resigna a morir».

No eran otros tiempos. Los mismos que hoy. Sigue amaneciendo por el mismo lugar y sabemos muy bien por donde llega la oscuridad.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

16 diciembre 2021

A LA SOMBRA DE LAS PISTOLAS. Rafael Dávila Álvarez

España tiene miedo. No es solo a la Covid-19; no. Es algo peor; hay miedo al Gobierno, al amo, a esos que nos vigilan y deciden; empieza a haber miedo al político y eso es fascismo y tiranía.

El precario trabajo está a punto de desaparecer y el ERTE o el paro —alternativas comunistas en sus manos— te someten como un yugo. Tus derechos quedarán reducidos a lo que legislen durante un periodo en el que son la Ley y la Justicia. Lo alargarán todo lo que puedan. Incluso si no hay elecciones será su triunfo. Caminan solos rodeados de portadores de tirsos.

¿Para qué meterse en líos? Tu vida en sus manos. Juegan con ello. Miedo y esperanza. Ni lo uno ni lo otro. Son los mismos vacíos que a nada conducen. Se impone ser consecuente y para ello, primero, conscientes de lo que nos jugamos.

Pónganse en pie y no se dejen engañar. Recios robles y flexibles juncales, pero no esperen ni cedan. En cualquiera de las situaciones estará fuera de lo que el deber les impone, que a nada les obliga, sino a vivir con la dignidad de conocer y aprender que ser libre solo depende de usted y que tener miedo es un eslabón más de la cadena con la que está usted atado a la caseta.

Vivir con miedo no es posible, no es vivir, ni siquiera morir.

Los árboles se miden por su sombra o su fruto y, tanto lo uno como lo otro, no son el árbol sino sus consecuencias, así que me estoy pensando que la sombra y el fruto son más importantes que la realidad del que las produce. Vagan entre nosotros sombras dantescas y se han secado los frutos.

Párate y no temas a tu sombra, aunque te persiga, sino a las que no son la tuya.

Aún recuerdo Revelación del siemprevivo José Jiménez Lozano:

SOL, vencido te regala,

en la tarde de otoño,

el poder y la gloria.

Mira tu alargada sombra:

nunca serás más grande.

Nunca fue la sombra más larga que en el declinar del sol o al mediodía en el solsticio del invierno. Todo declina; cuando se hace la sombra alargada.

Temor. ¿A quién?: a las consecuencias de imponerse las sombras de las pistolas que hicieron, y pretenden ahora, declinar a España.

Es la hora de luchar y unirse contra los que han conseguido que el comunismo y el terrorismo se unan y lleven del ronzal al conjunto de la sociedad española. Con bozal también.

No habrá nadie de los grandes, y ya saben a quienes me refiero, que haga o deje de hacer algo que, viendo que va contra la justicia y la moral, le perjudique a su negocio (moral y material, que los dos conviven). Antes quebrarán su rodilla y rendirán pleitesía a su sombra.

Nos sentimos cómodos encadenados en una caverna convertida en taberna, donde se reúnen las sombras del pasado advirtiendo que están ahí; y que aquel horror puede volver en cualquier momento. Solo hace falta que nos demos la vuelta y veamos la realidad. No se han ido. Ahí siguen.

Creedme. Dejad la cueva. Soltad vuestras ataduras y acompañadme al mundo del conocimiento. Descubramos a nuestros tiranos. Miedo a su sombra de tan triste recuerdo que se alarga; esperemos que sea en su declinar. De todos nosotros depende..

Porque no hay que tener miedo cuando se mira de frente y con la verdad por delante.

Mira tu alargada sombra y no dejes que otra la suplante, ni que te persiga, como antaño hacía cuando como miedo te vigilaba.

De pronto, como del trueno, se ha ennegrecido el horizonte, se atisba una tormenta de rayos y centellas, cuando unas sombras de muerte rasgan el silencio con un disparo del pasado, fugaz, y que en lo oscuro se hacen presentes, disfrazadas y, tú que las conoces de otra veces, ves que ofrecen la mano, la que iba armada, pactan con el miedo de la muerte.

Ha sonado el trueno, pero no lo hemos oído.  El rayo nos ha golpeado sin darnos cuenta.

A la sombra de las pistolas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 noviembre 2020