Desde su atalaya calabresa Félix Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

LAS PISTOLAS AL PODER. Rafael Dávila Álvarez

Sánchez será recibido por Biden. Seguramente, dado el inico de la campaña electoral en España, el secretario general del PSOE le recomiende al presidente de los Estados Unidos de América que permita a los autores materiales e intelectuales del 11S presentarse a la elecciones estadounidenses. Son el pasado.

Hace unos días escribía un artículo cuyo título resume todo: QUE TE VOTE TXAPOTE.

Ante las noticias de este momento sobre las listas electorales de una organización ya conocida que dice lo que se oye, mejor sería cambiar el título para decir lo mismo: ASESINOS AL PODER. LAS PISTOLAS HAN VENCIDO.

«ETA ya no existe».

“No saben hacer campaña sin ETA”

«ETA ES EL PASADO»

Sois unos canallas.

LAS PISTOLAS Y EL TIRO EN LA NUCA AL PODER. Sois culpables.

Después la nausea se apodera de todo y vivimos sin duda en una cloaca que todo lo abarca.

Votemos para botarlos. Antes que acaben con todo. Vamos camino de ello.

A los tibios (también) los vomitaré  de mi boca.

QUE TE VOTE TXAPOTE Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

DESFILE EN LA PLAZA ROJA: GUERRA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

9 de mayo 2023: Plaza Roja de Moscú.

Era un día esperado; lo que no sé muy bien es qué era lo que se esperaba. Nadie que sepa de estas cosas de la guerra esperaba una exhibición de armamento ni de fuerzas. La idea de cualquier jefe en momentos de guerra como el actual no es exhibir músculo ni mostrar una lista de las últimas novedades. Mejor no parecer y serlo.

En estos momentos el poder de cada uno de los contendientes es un misterio a la espera de desvelarse ante lo que se estima un inminente ataque o una defensa decisiva.

¿Quién está en condiciones de poner al contrario contra las cuerdas?

Esconder las capacidades es lo que en este tiempo de incertidumbre estamos viendo. Mientras ambos presumen de munición que es de lo que precisamente andan escasos. Eso a simple vista contradictorio es característico de la guerra: el engaño en todo tiempo.

Lo que realmente es necesario, imprescindible, que puede inclinar la balanza, es la moral de victoria y para ello nada como motivar los sentimientos.

La celebración de este 9 de mayo en la Plaza Roja ha sido eso: una arenga.

El que haya visto toda la ceremonia, desde la entrada de la bandera en la Plaza hasta el acto de homenaje a los muertos en combate, habrá sentido esos sentimientos que afloran tras los sonidos de las celebraciones castrenses con la emotividad de la música, de las canciones y los gritos de guerra.

¡Hurra! ¡Hurraaa! Gritaban los soldados rusos arengados por su general. Gritos de guerra, caras de guerra, soldados para la guerra

En la Plaza Roja se conocía una noticia que solo el que tiene oídos ha podido escuchar: el futuro de Rusia está vinculado a Ucrania. El futuro de Rusia depende de los soldados que combaten en Ucrania. La seguridad de la población del Donbás es la seguridad de Rusia. Decía Putin. Ese era el mensaje, el lenguaje del mandatario ruso. Ahora hay que traducirlo.

Los Estados Mayores saben muy bien lo que ha dicho. Guerra hasta el final. No habrá por ahora más negociación que la de las armas, sonarán de nuevo los cañones y las firmas serán sobre el terreno, con sangre y fuego, nada de armisticios ni nada que tratar.

Siento transmitir lo que nadie quiere oír, pero ese era el lenguaje en la Plaza Roja.

No habrá marcha atrás. Todos esperan un momento decisivo que puede llegar en cualquier momento. Por ahora solo una palabra: guerra.

Lo peor es que el sinsentido generalizado que percibimos nos lleve a ampliar los frentes y la guerra se nos presente en casa.

Si es que no lo está ya.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

10 mayo 2023

LA III REPÚBLICA ESPAÑOLA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El gran cambio, la transformación de España en otra cosa, distinta de nuestra nación, está en marcha y cada vez más cerca de acabar con el gran obstáculo para ello: la Constitución y dentro de ella La Corona.

Se trata de «Meterle mano» a la Ley Fundamental del Estado, dinamitar un documento que para ellos fue siempre temporal y así recuperar el proyecto que forma el cuerpo y el alma del Partido Socialista para España: el federalismo republicano. Fue algo diseñado en el tiempo, premeditado, que sigue sus pasos con gran capacidad de adaptación e inteligente puesta en escena. Dispuestos a hacerlo y si necesario fuere con la dinamita que sobró en 1934.

«Hay que aceptar la Monarquía como el mejor y más fácil puente hacia la democracia. Luego ya veremos», sentenció Tierno Galván. Clara premonición del arte de imponerse en política que nadie maneja como esa mezcla de socialismo, comunismo y populismo español que nunca nos ha dejado crecer. Ninguno de ellos, ni siquiera por partes o en conjunto, son un sistema moderno, sino camaleónico capaces de todo, de acabar con todo.

Aquello conocido como la Transición no tenía verdadero interés como tal, su anhelo no era la democracia en sí ni la Constitución aprobada, sino el Partido con los tiempos calculados.

Una España a su medida que debería ser primero una venganza por aquellos tiempos que fueron. Entonces no interesaba una remodelación ni futuro alguno, sino ganar lo que habían perdido; luego vendría lo demás. No había prisa, sino objetivos.

Se requería algo indispensable y en ello se esforzaron con resultado sobresaliente: dinero, el capital del Estado. No era algo nuevo. Estaban preparados. Sabían hacerlo y su proyecto no consistía en la simpleza de tener dinero, sino en dominar la producción del dinero, la riqueza y su poder de distribución. No poseer empresas, sino a los que las financian y a los que las agitan; de camino crear las más punteras en el poder del dominio. Comunicación y tecnología son poderosas armas. Echen cuentas.

Apoderarse del conjunto de la Administración fue fácil a base de ocupar los puestos intermedios de la misma, los segundos y terceros escalones, convertirlos en herencias funcionariales.

Enumerar el asalto al Poder Judicial, comprobar que el Gobierno se constituye desde el independentismo, la delincuencia y el terrorismo, ha sido muestra palpable y sin límites del camino a seguir. Pero eso es cuestión a tratar con más detalle, en otro momento, no sin antes señalar que es la dinamita fundamental en el derribo de la nación y la consiguiente piedra maestra de la nueva construcción a base de naciones independientes con el único matiz aglutinador del poder socialista, comunista y populista.

Destruir lo construido, dominar esa destrucción para, después de sortearse la capa, vengarse y repartirse los despojos. Partir y repartir siempre desde un único objetivo: controlar el descontrol desde la máquina del Estado que debe funcionar con un solo mecanismo de poder que aúne la información delicada, lo económico (en su totalidad, dentro y fuera) y la administración de justicia.

El 14 de abril de 1931 puede interpretarse en clave actual en la figura de un Rey sacrificado y expulsado de España del que no sabemos a ciencia cierta la relación que mantiene con su hijo, actual Rey de España. Es algo premeditado y dirigido, un primer paso, una toma de contacto y valoración de futuro para la llegada de la hora de tocar la pieza clave en la incuestionable reforma de la Constitución que tarde o temprano se producirá.

Al finalizar la guerra civil fueron muchas las voces que pedían el regreso a la Monarquía tradicional, aunque hubo tantas o más que soñaban con otra cosa o no veían a España preparada para asumir riesgos.

El año 1947 se despejaba parte de la incógnita. España se constituía en reino y en un Estado católico: «España, como unidad política, es un Estado católico, social y representativo que, de acuerdo con su tradición, se declara constituido en Reino».

La jefatura del Estado correspondía a Franco con la prerrogativa de proponer a las Cortes la persona que debía ser llamada en su día a sucederle, a título de rey o de regente y su posible revocación.

En 1969 todo quedaba claro; ya habría sucesor: «Por todo ello, estimo llegado el momento de proponer a las Cortes Españolas como persona llamada en su día o sucederme, a título de Rey, al príncipe Don Juan Carlos de Borbón y Borbón, quien, tras haber recibido la adecuada formación para su alta misión y formar parte de los tres Ejércitos, ha dado pruebas fehacientes de su acendrado patriotismo y de su total identificación con los Principios del Movimiento y Leyes Fundamentales del Reino, y en el que concurren las demás condiciones establecidas en el artículo noveno de la Ley de Sucesión».

A la muerte de Franco y ante las dudas de un juramento y la obligada legalidad a cumplir hubo incertidumbre.

Los escrúpulos fueron superados en aquella frase que se hizo famosa de Torcuato Fernández Miranda: «Desde la Ley a la Ley a través de la Ley».

Llegó la Constitución, antes de lo previsto al ser impulsada por el Rey:

«España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.

La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria».

Y todo quedó formado con «El Rey es el Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, asume la más alta representación del Estado español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histórica, y ejerce las funciones que le atribuyen expresamente la Constitución y las leyes.

La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica».

Todo parecía partir de nuevo, de cero, una nueva España, una Transición modélica, exportable decían.

Conviene recordar que desde la primera Constitución de 1812 ninguna  ha sido cambiada de acuerdo con los mecanismos en ellas previstos, sino simplemente abrogadas por las bravas y sustituidas por otra. Con un sola excepción: Las Leyes Fundamentales de Franco que sí se derogaron según sus mecanismos: de la Ley a la Ley.

Hasta ahora esto es Historia.

El contenido de las leyes de memoria histórica y de memoria democrática ha sido la colocación de los barrenos. Falta solo encender la mecha. No es difícil modificar la Constitución; no es ni necesario. La prueba fue 1931. Se hace y la calle lo aprueba; luego aprueba otra Constitución y fin de aquello y comienzo de otra cosa. Aquí no ha pasado nada.

Nunca pasa nada y las pruebas, por si acaso, se han ido llevando a cabo durante estos años y anotando con sumo cuidado las reacciones para en su momento saber tomar el control. El pueblo español, por lo tanto, ya está vacunado y en condiciones de asumir cualquier cosa.

Se ha admitido como partido a los que asolaron con las pistolas y bombas al conjunto de la sociedad española.

Se ha admitido la independencia, la ruptura de España, se ha cedido la soberanía, la Constitución ha sido raptada por un Tribunal de carácter político.

Se ha admitido que sean los independentistas los que gobiernan el territorio a independizar y se ha modificado la ley para que les sea posible y fácil lograrlo.

España ha dejado de ser Católica, algo que pesaba tanto o más que la Corona.

Montesquieu ¿Mande?

La Corona y el Rey que hizo posible una España democrática, supo mantener la unidad de España y su prestigio internacional han sido tratados como delincuentes, lo que ya empezó con Alfonso XIII y no han olvidado.

España es un cementerio con su sepulturero en funciones y donde además de desenterrar a los muertos se ha abierto el agujero que conduce a los infiernos, ese que dicen está en el Monasterio de El Escorial, cerca de donde vivió Lucifer antes de ser expulsado de los Cielos, infierno cuya entrada tapó Felipe II.

Visto lo visto no creo que nadie dude del camino abierto que acabamos de destapar. Queda avalado con datos, solo son algunos, incuestionables.

El gran cambio, la transformación de España en otra cosa, distinta de nuestra nación, está en marcha y cada vez más cerca de acabar con el gran obstáculo para ello: la Constitución y dentro de ella La Corona.

Por sus obras los conoceréis.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

9 mayo 2023

 

 

«VETERINARIA y EJÉRCITO». Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver.

1734. Se encomienda la dirección de la Cría Caballar al Obispo de Málaga.

Antes de nada confesaros que la de veterinario me parece la profesión más digna, honrada y llena de dificultades que existe, pues tienen la necesidad de entender lo mismo en las dolencias de un elefante que en las del canario flauta, con el agravante que los animales tienen la costumbre de no hablar ni decir donde les duele.
En el siglo XII, cuando las herraduras de clavos aparecieron, fue lo que permitió la aparición del herrador, que en la España musulmana, y que aún hoy en algunos pueblos de Castilla, se llamaba «albéitar», (Palabra de origen griego que significa médico de caballos.) y a los que podemos considerar como los primeros veterinarios.
Fueron los Reyes Católicos los que se preocuparon en ordenar la profesión del albéitar, dando con meticulosidad normas sobre la manera de examinar y dar los títulos.
Los muchos fueros existentes relacionados con todo esto, distinguían entre «ferrero», el que hacía las herraduras y «ferrador», el que las ponía.
Ejército y Veterinaria siguen juntos desde hace más de doscientos años que es, cuando se funda en España la primera Escuela de Veterinaria, y me es grato el recordarlo, sobre todo a los más jóvenes, pues como siempre se dijo en este mundo de caballos:
―«Lo que de potro se aprende, de caballo se recuerda»
Algunos veterinarios civiles, pensarán que se han equivocado y se preguntarán que hacen en un sitio como este, y sin embargo hay que decirles que no estamos tan alejados como parece, y como siempre la historia nos lo demuestra.
Al sur de Al-Andalus, Almanzor siempre mantuvo gran preocupación por la cría caballar, paralelamente, por aquellos años, en el mundo cristiano, fueron las Órdenes Militares las que mantuvieron las yeguadas más importantes. Finalizada la reconquista, el poder de las Órdenes Militares se diluye, y son las Maestranzas de Caballería las que toman el relevo en la cría caballar.
Mucho más tarde, el Rey Carlos IV, además de la afición a los relojes, mantenía la constante real de la dedicación a los caballos, y si no veamos como Alquier, primer embajador de Napoleón en Madrid, describe una de sus jornadas.
―«Se levanta a las cinco en punto de la madrugada en cualquier época del año, oye dos misas seguidas, desayuna y baja a sus talleres. Después va a las cuadras, acaricia a los caballos y habla familiarmente con los mozos, y cuando esta de mal humor se encara con ellos. A la una del mediodía, en todo tiempo, el rey se va de caza».
Cuando en 1789, el «Rey cazador» subió al trono de España, se funda la primera Escuela de Veterinaria de Madrid. Había sido un viejo proyecto de Carlos III, y siempre con la mirada puesta en las dos escuelas, creadas por Claude Bourgelat por esas fechas en Francia: la de Lyón y la de Alfort.
Godoy fue quien hizo realidad el deseo real. Ufano nos lo cuenta en sus «Memorias Críticas y Apologéticas», decía:
…«La milicia, el Arma de Caballería, la agricultura, la salubridad de los ganados, la industria y la trajinería sufrían mucho por esta falta.., mi proyecto por una Escuela Fundamental y Normal de Veterinaria, en toda la extensión de esta ciencia y este arte, mereció el real aprecio».
Para llevar a cabo todos estos proyectos, en 1784, son enviados a Paris-Alfort, a fin de perfeccionar sus conocimientos, los Mariscales de los Regimientos de Caballería: Dragones de Alfambra y Lusitania, D. Segismundo Malats y D. Hipólito Estévez, y a su regreso a Madrid , redactaron el plan de estudios que sirvió de base a la Escuela de Veterinaria. Más tarde, esos coroneles, son nombrados Director y Vicedirector. Su primera primera ubicación fue próxima a la Puerta de Recoletos, en un edificio de la Congregación de San Felipe Neri, cerca donde hoy se encuentra la Biblioteca Nacional en Madrid.
El mismo Godoy nos lo cuenta:
― «Siendo yo ministro, abrimos la Escuela el 18 de Octubre de 1793, empezamos con 42 alumnos, 30 militares y el resto civiles».
Para el ingreso se pedía: la fe de bautismo, certificado de buenas costumbres, y según Zabala, en su Historia de España, alguna tintura más o menos superficial de la lengua latina, y algunas nociones de Lógica, Metafísica y Moral…, no más que lo que se exigía por aquel entonces para ingresar en cualquier facultad. La de Madrid, hacía el número 16 de las entonces existentes en Europa.
A partir de este momento, se aceptaron a ciegas las teorías francesas divulgadas en sus dos escuelas. Las ideas de Bourgelet y sobre todo de Barón (autor del trígamo sinaléptico), hicieron furor en la nueva Escuela de Veterinaria de Madrid.
Hasta lo comentado, quien se encargaba de todo lo referente al ganado, era la Real Junta de Caballería fundada por orden de Felipe IV en 1659, años más tarde, terminada la Guerra de Sucesión, Felipe V la ¿«reorganiza»? y poco después, alcanza la desfachatez al encomendar la dirección de la Cría Caballar al Obispo de Málaga, hasta que por fin, Carlos IV dispone un Registro General de Caballería y la separa de la Real Junta del Consejo del Reino agregándola a la Escuela de Veterinaria.
Siguiendo con la cronología, recordar que en 1835, se crea el cargo honorífico de Director de Cría Caballar dependiente del Ministerio de Gobernación, y en 1845, se dispone la formación del Cuerpo de Veterinaria Militar.
Posteriormente, en los últimos años del reinado de Isabel II, y como consecuencia de: la Guerra Carlista, la desamortización de Mendizábal, los frecuentes cambios de partidos en el poder, y las guerras de Marruecos y del Pacífico, etc., llevan al país a una crisis definitiva, y con él, a la Cría Caballar.
Para remediar la marcha poco próspera que España atravesaba, las autoridades del Estado ordenan, que el Ministerio de la Guerra se haga cargo de la cabaña equina, siendo en un decreto de enero de 1898 de ese ministerio, en donde a la vez que se justifica sobradamente las razones por las que se adjudica al personal procedente del Arma de Caballería, la responsabilidad del Servicio de Cría Caballar, matiza que se llevará a cabo con el apoyo y el asesoramiento técnico del Servicio de Veterinaria, todo ello autorizado por Narváez y bajo la influencia de los generales: Prim y Serrano.
En esos momentos no hay caballos en España; no los hay ni para la Caballería, ni para la agricultura, ni para padres como semilla, ni para coches ni para pompa ni para nada.
Finalmente, en 1931, el Servicio de Cría Caballar pasa al Ministerio de Fomento y en 1935, y debido a su poco rendimiento, se traslada nuevamente, esta vez, del Ministerio de Agricultura al de la Guerra,…. un BO. del año 29 decía:
― «Vuelvan con urgencia a depender del Ministerio de la Guerra los Depósitos de Sementales y las Yeguadas».
Tengo el convencimiento que tanto aquellos primeros veterinarios, como vosotros los de hoy, habéis elegido la más difícil de las profesiones, pues solo tenéis los elementos de juicio que proporcionan el examen y la observación del caballo enfermo, y hasta el refranero lo reconoce:
―«Si te quieres arruinar, compra caballo para curar».
Durante muchos años esa distancia se cerró, y la relación entre Ejército y Veterinaria se hizo fluida, no solo entre los Jefes y Oficiales de las Armas y los del Servicio, sino que también llegó a los veterinarios del Estado.
Tanto el personal destinado en las desaparecidas unidades a caballo,- el último Regimiento, el de Burgos, se disolvió en 1964,- como los jinetes con sus uniformes militares participando en las diferentes disciplinas hípicas, «maravillosa especie en peligro de extinción», siempre han tenido una estrecha relación con los facultativos, colaborando a la hora de curar cojeras, tratar síndromes cólicos y demás males.
Completaban este personal técnico veterinario, los que quizás hayan realizado la labor más oscura, pero seguramente la más dura y difícil, como fueron: Picadores, Remontistas y Paradistas; y hasta hace poco, los auxiliares de Veterinaria: Herradores y Especialistas en Cría Caballar.
Al principio hacía referencia expresa al Ejército y parece justificada al comprobar, aparte del hecho institucional ya descrito, el papel de muchos veterinarios militares en el desarrollo de las enseñanzas académicas, ejercida principalmente por veterinarios militares de gran prestigio, por citar solamente a profesores ya desaparecidos, recordar a los inolvidables: Castejón, Respaldiza y Ovejero.
Acabo deseando que esa colaboración que hubo por culpa del caballo, hoy siga vigente y, acordándome de las capas equinas, que el color «rosa» optimista de aquellas épocas, no se transforme hoy en «Perla Isabela».
Sin prisa, pero sin pausa, teniendo en cuenta los tres aires pues:
―«El hecho va al paso, la determinación al trote, y el pensamiento al galope».
En la actualidad,el número de veterinarios militares en España es solo 150, de ellos 12 son mujeres, y de todos ellos solo unos quince están en contacto con caballos, pues muchas de sus misiones relacionadas con el ganado han dejado de existir…, todos en algún momento, dejamos de ser algo que hemos sido, pero no debemos olvidar lo pasado.
Y da igual que seamos frágiles, bondadosos amantes de telenovelas, tipos toro bravo o machos alfa. Le pasó a Pablo de Tarso, a Nadal, a los albéitares…
También a mí.
Zaragoza mayo 2023.

Blog: generaldavila.com

 

Desde su atalaya calabresa Félix Torres les trae LAS COSAS DE DON EUFEMIO

¿QUIERES SER SOLDADO? (General de División Rafael Dávila Álvarez)

Sirvieron como soldados de España Cervantes, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Alonso de Ercilla, el Cabo Noval, Eloy Gonzalo, Juan Maderal Oleaga, (último laureado de las Fuerzas Armadas) y junto a ellos millones de héroes incógnitos que dieron y siguen dando su vida por la patria. No son hombres reducidos a la historia sino los forjadores, entre otros mucho españoles, de ese sentimiento de identidad llamado patriotismo.

Que el primer y más fundamental deber del soldado sea la disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida cuando fuera necesario, no es baladí. Ser soldado no es un capricho, ni siquiera una afición. Es una vocación cuyo atractivo reside en la virtud. La disposición permanente del alma para las acciones conformes a la ley moral. Una vida inspirada en el amor a tu patria, en el sacrificio reconfortante de ese espíritu que te lleva a mantenerte en tu puesto de honor cuando el amor a la vida te dice al oído que te separes del peligro. Ese espíritu que unas veces es valor, otras abnegación, entusiasmo por la profesión, siempre afán de esplendor para tu patria.

Será el patriotismo como virtud tu valor principal, tu deber, y cumplirlo tu íntima satisfacción. Apréndelo pronto: tu patriotismo consiste en amar a España, es decir, cumplir con tu deber siempre. Esa íntima satisfacción del deber cumplido será tu premio y única aspiración.

El honor deberá presidir cada una de tus actividades, estando solo o en compañía, sin buscar el elogio o el aplauso. A él ajustarás siempre tu conducta. En la soledad de la noche o con las luces del día debes ser coherente entre lo que debes hacer y lo que haces. El honor será la virtud que te lleve al cumplimiento de tus deberes respecto del prójimo y de ti mismo.

Al patriotismo y al honor siempre debe acompañarles el valor. En la milicia el valor no es bravuconería sino una firme disposición, constante preparación física y moral, para vencer el miedo y llegar más allá incluso de lo que el deber te exige. Tu valor ha de ser sereno sin alardes inútiles, comúnmente innecesarios, has de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado tus energía morales y físicas para utilizarlas al máximo y en toda su plenitud en el momento decisivo. Debe adornarse el valor con entendimiento para obrar con sabia destreza y no estrellar su denuedo contra la ignorancia. Valor estoico, y heroico si el combate lo requiere.

La disciplina será factor de cohesión que regule todas tus relaciones en la milicia. Exigida y exigible para el que obedece y más, si cabe, para el que manda. Respeto y obediencia moral que te lleve a la observancia de las leyes y normas, te distinguirá como buen soldado.

Recorre despacio el camino, con humildad y paciencia. Recuerda que la guerra es el arte a cuya cumbre no se vuela, súbese poco a poco y con discurso de tiempo. Pero no olvides que aquí el esfuerzo y dedicación nunca están de vacaciones.

Todo lo que te cuento es más sencillo de lo que puedas pensar, pero solo se consigue si de verdad quieres ser soldado, un bello oficio que te descubrirá pronto su tesoro que reside en la camaradería y la fraternidad que forja unidades muy sólidas donde cada miembro se sacrifica individualmente en beneficio del grupo.

Compañerismo, abnegación, solidaridad, amistad, unión y socorro. Aquí nadie es más que otro si no hace y sabe más que el otro.

Mira, en mis largos años de servicio ninguna ley ni reglamento me ha enseñado con tanta belleza y claridad lo que es ser soldado. Lo escribió uno de Infantería, Pedro Calderón de la Barca. Te invito a que lo leas y cuando termines te preguntes ¿Quiero ser soldado?

Solo tú tienes la respuesta.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.

Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.

Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.

Pedro Calderón de la Barca (Soldado de la Infantería española)

LA ESCALADA BÉLICA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El mundo está a la espera de ese ataque ucraniano que haga que las tropas rusas se retiren de los terrenos ocupados y Putin caiga como dictador de la nación Rusa.

El Ejército de Ucrania, según el Secretario General de la OTAN, ya ha recibido el material necesario para ello, con los imprescindibles carros de combate Leopard españoles, primos que no hermanos, de los que despliegan en Letonia. Solo falta que el lodo se seque y que los rusos se dejen atacar.

Mucho es el lodo que habría que secar en las retaguardias, pero ese por ahora es el que sostiene en pie la guerra.

¿Fecha para la ofensiva ucraniana?: ¡Ya! Junio lo más tardar.

Hay un detalle que a Ucrania no se le pasa por alto y que sin él la ofensiva estará abortada antes de dar comienzo: aviones.

Quien domine el aire ganará la guerra. Hasta ahora ese dominio en Ucrania ha sido favorable a las tropas ucranianas por la eficaz defensa antiaérea desplegada con medios occidentales modernos y eficaces, pero en estos meses Rusia no se ha dormido y todo puede dar un drástico cambio en un nuevo enfrentamiento donde estén en juego los objetivos vitales de la guerra.

¿Cuáles son estos? Sin duda hay dos que prevalecen: Kiev y Crimea.

Amenaza sobre Kiev y amenaza sobre Crimea. Casi 2000 kilómetros de carretera separan Kiev de Sebastopol, también siglos de historia.

Desde diciembre la iniciativa está en manos rusas y las miradas perdidas en un horizonte de incertidumbre porque nadie sabe qué está ocurriendo.

La mirada puesta en China. Todos hablan del Plan de Paz propuesto por China, nadie se lo ha leído, lo que es grave, pero mucho más saber que no es necesario leer porque diga lo que diga nadie se lo cree. Nadie se cree que Xi Jimping le vaya a obligar (ni a mencionar) a Putin a abandonar los territorios ocupados, nadie puede pensar que Putin de un paso atrás y nadie puede pensar que el Ejército de Ucrania tenga la potencia suficiente para recuperar el terreno invadido. Rusia no va a perder esta guerra ni se va a retirar de Ucrania, con lo que será mejor que aceptemos la cruda realidad.

Sí podría ocurrir que la escalada tal y como ha sido, misiles guiados, artillería de campaña y antiaérea, carros de combate, más todos los apoyos invisibles, consista ahora en proporcionar aviones para luego dar paso a tropas y, poquito a poco, a una conflagración total. Estados Unidos creía… Rusia creía… Europa no estaba ni está, sino dividida. Estados Unidos creyó que podría dejar el conflicto en manos de Europa y aquí nadie sabe hacer la guerra con armas de verdad.

La conclusión es demoledora: una ofensiva de Ucrania nos llevará a una escalada de dimensiones desconocidas y podría ser, –podría ser, será- que en cualquier momento se oyese la corneta que llama a la movilización de la OTAN.

Estén preparados para cualquier cosa.

También existe como posibilidad el otro extremo: un armisticio; las cosas como están y comiencen esas interminables conversaciones auspiciadas por la ONU y que nunca tendrán final.

Podrían dar comienzo con la retirada de Putin del poder. También de Volodimir Zelenski.

Empezar de cero.  Podría ser tantas cosas que es posible que alguna de ellas lo sea porque a todo esto se le llama guerra y en estos casos los más peligrosos son los melifluos que suelen esconderse en los refugios.

Del Banco de España o del Mundial.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

3 mayo 2023

 

ABUSO DE AUTORIDAD Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

La Boétie: «Lo único que los hombres no desean es la libertad, y no por otra razón que ésta: porque, si la deseasen, la obtendrían».

En Diccionario de Adioses encuentro la cita del maestro Gabriel Albiac: «La libertad, los hombres no la desean… Su enfermedad es el placer de ser siervos».

La claridad de La Boétie puede que no guste demasiado; rotundo, aclara todo. Todo. Y vemos que es así.

La política solo tiene un nombre: dominación. Dominantes son también los que están a la espera de ocupar el puesto, o no, pero, mientras lo logran, o no, forman parte de la especie. Dentro de la política de un partido se es casta. Sea el que sea. Puro despotismo: «Autoridad absoluta no limitada por leyes; también abuso de autoridad, poder o fuerza en el trato con las demás personas», nos dice el Diccionario de la RAE.

El resto somos dominados y formamos parte de su rebaño encerrado en el redil. Rediles o naciones que nos abren, más o menos, sus puertas al amanecer. Vigilados por el perro pastor, bien educado de fidelidades pagadas. Nunca le faltará un plato con pienso. Ahora de asesor, incluso de embajador o general. Ya  saben.

La política es un juego que no admite moderación ni humanidad. Nada de sentimentalismo. Al dominante y al dominado les separa un abismo insoslayable.  Metafísica.

Ante ellos se presenta una auténtica lucha armada invisible. Podría llamarse guerra defensiva individual, porque el hombre desde que nace está defendiéndose de lo que le rodea y le oprime, desde el hambre, la enfermedad, hasta su propio crecimiento, todo es una guerra permanente. Es por ello que, cansado, se deja dominar en busca de no tener que preocuparse del todo.

Esa relación de servidumbre es la que existe entre los políticos y nosotros los dominados que, como si fuese —que lo es—  la guerra, se asemeja a la de vencedor y vencido. Desde la política administran la fuerza que les da su condición y se escudan en ella para no ser administrados. Y hacer su justicia.

Pretender hablar de política justa es hablar de guerra justa. No existe, porque no hay justicia cuando el fin es que el otro cumpla mi voluntad y renuncie a la suya. Que es el fin de la política. Por la Ley o por la fuerza, es decir las armas. Simplemente eso, sin más, y sin menos, ni bueno ni malo, y hay que aprender a estar en ese campo de batalla en el que te plantas desde el nacimiento. Destruir al enemigo en la guerra.

Alrededor de morir se  desarrolla vida. ¿Cuál es la diferencia?

La política y la guerra son lo mismo. Entre el militar y el político abundan las diferencias desde, al menos, el siglo XVII. Fue la política la que adivinó que su mejor instrumento de poder era la guerra y la utilizó para sus fines.

Hemos evolucionado hacia la catábasis. Lo avisó el mensajero en Orestes: «Porque así es la casta. Los heraldos saltan siempre del lado de los afortunados. Amigo de ellos es todo el que tiene poder y ocupa cargos en la ciudad».

De lo que no me cabe la menor dudad es que llevamos bien esto de vivir bajo la tiranía, en el placer de ser siervos de est(e) (os) señor (es).

«Los bueyes mismos bajo el peso del yugo gimen, y los pájaros en la jaula lloran». Nosotros: bla, bla bla.

Antes se decía que al español le iba muy bien una gorra y un pito que le convertían en mariscal de campo.

Uncidos por el yugo acatamos la imposición de los nuevos verdugos con mando en plaza.

Ansían pastar con sus bueyes en Cibeles y Sol.

«Gracias a esa generación de autoridades»

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 DE MAYO ¿QUÉ PODEMOS HACER POR ESPAÑA, NUESTRA NACIÓN? AHORA O NUNCA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Todos estamos preocupados. España está enrarecida, en una situación impredecible; vivimos entre la confusión y el escándalo. Cada uno mira por lo suyo y el conjunto se diluye.

A diario nos llegan numerosos comentarios y preguntas, con desasosiego, algo de indignación, y clara desorientación; siempre la misma pregunta: ¿Qué podemos hacer? Pregunta obligada; respuesta desconocida. Al menos yo solo sé que en la vida, pase lo que pase, lo único decente es actuar con rectitud y sin hacer daño a nadie. Es difícil, tanto que a eso se le llama ser santo, pero se puede intentar el camino, sobre todo en momentos de crisis.

Los partidos políticos no llenan nuestro vacío, no hay nadie que destaque por su sensatez y grandeza de miras, que haga propuestas más allá de la desilusión, que no mienta, que no oculte, que no se esconda, que no robe, que no engañe, que legisle con la cabeza, sin usar las vísceras, que tienda la mano sin garfio, que mande fiel a sus principios, y a su programa, que tenga programa y principios, que renuncie si no sabe, admitiendo sus errores, que se baje del pedestal, de la soberbia y del coche oficial que siempre conduce al mismo lugar. Es difícil gobernar para todos, pero es muy tentador gobernar sobre la cabeza de todos y contra todos.

¿Qué podemos hacer ante los gravísimos acontecimientos que están sucediendo en España que se enfrenta a una de las crisis de identidad moral e histórica más graves de su historia?

Lo importante es el diagnóstico, acertado y riguroso, sin más interés que salvar la vida del enfermo que requiere, como primera medida, que el propio enfermo admita su enfermedad y se deje atender, algo muy difícil de lograr cuando está cubierto por una nebulosa de complacencia y de continuo recibe los resultados falseados.

Da vértigo comprobar que estamos ante un  problema grave, muy grave y concreto en España. No es la economía, Europa, la justicia o la injusticia; no es la corrupción, moral y la otra, el paro o las pensiones, el trabajo, las empresas, las leyes y decretos, ni la historia, o la memoria histórica, la juventud o la vejez, las redes sociales y antisociales, la violencia. De todo esto se habla, está en la calle, es el día a día, pero después de tantas cosas solo hay una cosa que todo lo emponzoña y culmina, el problema: los partidos políticos, la política concreta, la que hacen y rellenan  a diario las páginas de los periódicos, los  de papel y los digitales, las televisiones dirigidas e ideologizadas, no satisfacen a la gran mayoría que permanece ajena  o sin manifestarse al hundimiento de la Nación. A partir de ahí cualquier cosa. Si no admitimos esto erramos en el diagnóstico.

Percibo que las élites siguen creyéndose tales cuando hace tiempo que dejaron de serlo. Este pueblo ha sufrido mucho. Hizo una transición limpia, en paz y con ilusión en el futuro. Fue muy duro soportar tantos asesinatos de ETA y ver la solución política, ver como el veneno seguía enquistado en la sociedad mientras nadie, nadie, movía un dedo por extirpar el mal en el quirófano. Se sucedieron las frivolidades del juego de naciones. Empezó enseguida el engaño, el juego de la bolita que esconde el trilero, nada por aquí, nada por allí, ¿dónde está la bolita? Fueron muchos años, pero acabamos adivinando el truco. Este pueblo ha sufrido mucho; hasta arrancarle de cuajo su sentido de nación y su presencia en la historia de Europa y del mundo. No somos nadie y vamos camino de desaparecer. No son alarmismos ni exageraciones. Cataluña está dividida y enfrentada y dentro de poco se contagiará al resto. El País Vasco espera que llegue su momento mientras mueve su bolita.

Hubiésemos aguantado a esas élites que decían conducir, gobernar, escribir, informar y hasta gestionar nuestros dineros, pero fueron demasiado lejos, tontos hay pocos, pacientes muchos, hasta que te toman el pelo en demasía y se hace urgente poner remedio. En todo este tiempo se han encargado muy mucho de hacer desaparecer todo aquello que una sólidamente, que ilusione al conjunto, que suene a España, sean los símbolos o el orgullo de ser español.

Han querido acabar con la Nación y convertirnos en rivales. Empezando por el idioma, eje vertebral, y que bien saben la importancia que tiene para desunir, que es para lo que vergonzosamente se ha utilizado.

LA NACIÓN

¡Ah, la Nación! ¿Quién habla de la Nación? ¿Quién hace pedagogía de Nación? Ese debe ser el comienzo. Reunir y unir alrededor de un concepto que tiene más fuerza que el poder, más que el dinero, y eso es casi imposible que exista, pero existe y nos lo cuenta la historia, la de verdad, la que conocemos de rigurosas fuentes al margen de las impositivas leyes.

De ahí tenemos que partir. De una idea que una, que ilusione, que tenga la fuerza imparable de la verdad, la virtud, la rectitud y el buen obrar, por ella y para ella. Tiene nombre y apellidos: España es su nombre y sus apellidos se pierden en su historia, en todos y cada uno de los españoles que dieron algo, lo mejor, o lo que pudieron y supieron por ella y su grandeza, unos más otros menos, es igual, nada te pide, nada te exige, como madre, sentimiento de ser y estar, solo que la reconozcas como tal.

Ese es el problema y no hay más. Empecemos por la pedagogía, la educación y la enseñanza. Enseñemos lo que es nuestra Nación, a amar a España. ¿Qué cómo se hace eso? Sin teorías ni complicadas lecciones; sabemos hacerlo, cómo se hace y también sabemos por qué no se hace.

¡España está en peligro!, recordando al alcalde de Móstoles, que por cierto eran dos, Andrés Torrejón y Simón Hernández. Aquel bando del 2 de mayo de 1808 terminaba diciendo: <<…no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>.

En aquella ocasión España estaba defendida por españoles y una fuerza los unía por encima de todo: su Nación, España. Hoy surgen dudas. No sabemos, al menos yo no lo tengo claro, si la invasión ya se ha producido sin que haya habido reacción alguna por nuestra parte.

No sé por qué me da que asistimos al hundimiento de la Nación y no veo alcalde o regidor que valga para arrastrar con su bando a los españoles.

<<No hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>. Es hora de empezar de nuevo. Ahora o nunca.

¡Retírense y dejen paso al 2 de mayo!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

EL ARTE DE MANDAR. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

DEL LIBRO EL NUEVO ARTE DE LA GUERRRA

Este es un intento vano de acercarme con palabras el arte más complejo del mundo y que más satisfacciones produce: a unos hace grandes y a otros deja al descubierto su infamia, pero nunca pasa desapercibido.

Todo el mando encierra un secreto que se resume en una vieja historia que dice: «Saliendo los de Numancia a pelear con la osadía, y confianza que solían, fueron forzados a retirarse, y volver las espaldas, y reprendiéndoles su capitán, qué por qué huían de los Romanos que tantas veces habían vencido, le respondieron, que los soldados eran los mismos, pero que el Capitán era otro, y de más valor y mejor gobierno que los pasados».

Mandar queda resumido en pocas palabras a pesar de ser una compleja actividad.

Estas son algunas de sus máximas:

Tus órdenes han de ser claras, que se entiendan, que se cumplan, que cada uno sepa lo que se le pide, y si es posible, por qué se le pide.

Debes mantener la idea elegida sin vacilaciones ya que no hay nada más amargo que verse sometido a las oscilaciones de un jefe vacilante en sus decisiones. Más útil es el entendimiento que la espada. Claro, preciso y respetar la iniciativa de otros. Esa idea permanente que debe presidir y transmitir con sus órdenes, incluso con sus gestos y presencia, es la de vencer.

Debes de estar atento a conocer nuevas ideas y aceptar propuestas ajenas. Entre todos los consejos nunca admitas los que proceden del odio y del temor, los peores consejeros en la guerra. Y recuerda que el que está a tus órdenes no está a tu servicio personal.

Da lo mismo el escalón de mando que se tenga o el puesto asignado. Siempre en la guerra surge la soledad, el momento más difícil al que acompaña el miedo, la inseguridad, incertidumbre, dudas y el peso de la responsabilidad. Estos son algunos de los sentimientos y sensaciones que embargan a cualquier soldado y que aumentan en función del número de los que están bajo tu mando. Aunque sea el acontecer diario. Sobreponerse a esos sentimientos marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso. Hay que confiar en uno mismo, en los conocimientos y formación ya que frecuentemente se sabe más de lo que se cree y ello aflorará en el momento necesario.

Ante un problema difícil, cuando no puedas consultar, confía en tu intuición, pues cuando se conoce el oficio y se está identificado con él, la intuición te marcará el camino a seguir. No hay nada peor que el pánico o la inacción. Ni te escondas ni huyas ante los problemas de la guerra que suelen atacar en primer lugar al ánimo del que manda. Que los métodos y procedimientos aprendidos en las largas horas de estudio, aplicados con sentido común y serenidad, les ayudarán a adoptar las decisiones más convenientes aún en soledad. Deberemos confiar en su profesionalidad y buen hacer y darles la flexibilidad y libertad de acción que para nosotros pedimos. Muchas veces un líder no lo es solo por el empleo que ostenta o por la edad que tiene, lo es por que reúne un conjunto de cualidades que harán que sus hombres lo sigan sin condiciones.

Tan difícil es decidir, porque eres responsable de ello, como obedecer.

Para dirigir, organizar, investigar, enseñar, mandar u obedecer hay que estar preparado y eso se logra solo con aprendizaje y disciplina.

Tenemos que tomar decisiones a menudo, todos. Hay una frase en el Ejército un tanto dura, pero muy real:

‹‹El sudor de hoy evitará la sangre de mañana››. Creo que tiene su traducción en la vida civil y que sirve para todos: el esfuerzo y el estudio de ahora te servirá para no cometer errores mañana.

En tu función intelectual necesaria para decidir debes contar con la ayuda de tus auxiliares, es una labor de equipo, en la que tendrás que asignar trabajos a cada uno de ellos, pero la decisión final, la expresión de tu voluntad, te corresponde solo a ti y es tu mayor responsabilidad. En ella quedará reflejado el espíritu del Jefe y servirá como guía y eje de aquellas iniciativas que tus subordinados tomen en los momentos en los que se encuentren aislados o lejos de ti. Elige entre los que sabes que con una sola directriz actúan de acuerdo con tu criterio y huye de aquellos que necesitan exceso de explicaciones y vigilancia permanente para comprobar el cumplimiento de tus órdenes. La tibieza en el mando provoca graves indecisiones, es el mayor pecado que puede cometer el que asume la responsabilidad.

Debes de ser constante en el esfuerzo, evitar prisas y desorden.

Ser cortés, pues la cortesía es inseparable de la disciplina. Cortés en la precisión y limpieza de la palabra, en la actitud, en el gesto, en la voz y en los modales.

Cuenta siempre con el apoyo de tus colaboradores y el consejo de los más cercanos y busca en ellos la lealtad para nunca sentirte defraudado.

Nunca pienses en ti, hazlo primero en la misión que te han confiado y en los hombres que tienes para cumplirla.

Suerte, fácil recurso al que suele acudirse. No te engañes con la suerte, los buenos generales no confían en ella, sino en sus tropas, en su Estado Mayor y en su preparación para adoptar decisiones: a eso se debe la suerte. En la mayoría de los casos estudiados en los que se señala a la victoria como fruto de la suerte se deduce que sólo los capaces son afortunados.

Mandar es demasiado habitual, pero cada vez son más los que mandan mal y legión los que padecen sus consecuencias. No pretendas ser importante por el mando que te asignen, sino lucha por ser humilde que se traduce en ser útil.

El Mando es una montaña muy dura de escalar. Hay que recorrer despacio el camino, con humildad y paciencia. A la cumbre no se vuela, súbese poco a poco y con discurso de tiempo. En la guerra o en su preparación el esfuerzo y dedicación nunca están de vacaciones.

«La negligencia individual provoca un prejuicio colectivo, y la diligencia propia produce un triunfo colectivo» (Alejandro Magno).

La tropa debe ganar batallas; el Mando está para ganar la guerra. La suma de las batallas no da como resultado ganar la guerra, sólo la decisión y claridad en determinar a dónde, por dónde, cómo y cuándo conduce al éxito final al ir consolidando con la táctica la estrategia final. Entiéndase que en la táctica participan diversos mandos, pero la estrategia de la victoria debe ser cosa de uno.

No olvides que la inacción en la batalla es incompatible con el ejercicio del mando.

Por último sigue la máxima moral que todos llevamos dentro: «Que nadie tenga nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad».

«El contenido de la sabiduría es el mando. Saber y mandar no es otra cosa sino saber ser obedecido. Sólo sabe mandar el que manda por razón de proporción, es decir, por razón de justicia. Sólo sabe mandar el que midiendo sus cualidades y las que tienen los llamados a obedecer halla entre ambos la proporción geométrica que justifica el mando y le hace efectivo».

Ese orden de la milicia establecido por el mando, «esa figura perfecta, capaz de andar en todas las direcciones; hacia delante, hacia detrás, a derecha e izquierda, hacia arriba o hacia abajo, sin que jamás se turbe el orden», algo así como la disciplina que no es sino «una habituación interna y externa del hombre a estar siempre en orden» va a servir en el futuro para construir la esencia misma de la política: el orden y la disciplina. En definitiva el mando, cuando no se convierte en una burda copia del Mando.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

1 mayo 2023