MIGUEL TEMPRANO ARROYO
Es un amigo. Por lo tanto nos es más difícil presentarlo. Tampoco hacen falta muchas palabras para hacerlo cuando es una persona lo suficientemente conocida por todos. Periodista y fotógrafo es por encima de todo un hombre que se identifica plenamente con los valores de su patria: España. Por eso hemos acudido a él para pedirle su participación en esta campaña “Por la Unidad De España”. No defrauda. Engrandece el blog. Directo y sin tapujos sus sentimientos. Caballero Legionario de Honor. Un título nada fácil de ostentar y duro de llevar con la dignidad que él lo hace. Miguel Temprano lucha día a día por sus principios y alrededor de sus Ejércitos es frecuente encontrarlo, entre los soldados. De casta le viene al galgo; hemos de recordar a su padre, Oficial del Ejercito del Aire (M.A.U.), Caballero Legionario de Honor y amigo incondicional de la Milicia de la que hizo su segunda familia.
Gracias Miguel, por tus palabras de hoy y más por el ejemplo de siempre.
“MAJESTAD… ¡¡¡POR ESPAÑA…!!!, ¡¡¡TODO POR ESPAÑA…!!!”
No hacía mucho que habíamos pasado la tarde del domingo en casa de mis abuelos paternos viendo como TVE-1, en blanco y negro, solo emitía informativos, imágenes de la capilla ardiente de aquel señor que una mañana conocí en el Palacio del Pardo tras una audiencia privada que mi padre había solicitado para toda la familia, cuando por la misma cadena veo a Don Juan de Borbón decirle a su hijo Don Juan Carlos de Borbón y Borbón delante de su hijo y su nieto Felipe de Borbón y Grecia, Príncipe de Asturias, “Majestad. Por España, todo por España…”
Aquellas palabras, acompañadas de un par de lágrimas y sus rostros marcados por una gran emoción contenida, me llegaron muy dentro, tanto que el día que Juré Bandera en el CEFIVE-1 en Rabasa, Alicante, (sede hoy del M.O.E. al mando del General Demetrio), las recordé perfectamente cuando siguiendo el redoble del tambor me acercaba con el CETME en una mano y mi boina del Ejercito de Tierra en la otra a besar por primera vez la bandera de España. En ese momento entendí a Don Juan. Con esas escuetas palabras había querido que su hijo, su nieto y el resto de los españoles recordáramos siempre que hay momentos en los que no cabe otra que anteponer los intereses de España a los particulares de cada uno de nosotros.
Juré la misma bandera que invadía el asfalto desde Plaza de Castilla hasta la Diosa Cibeles la noche que nos proclamaron Iniesta y la Selección Española Campeones del Mundo en Sudáfrica. Esa noche todos éramos uno. Fue una noche mágica en la que todos los españoles estuvimos unidos como nunca en décadas. Una noche donde no había diferencias entre nosotros, no existía la política, ni clases sociales, todos éramos inmensamente ricos con 5 euros en la cartera, una noche donde solo se entonaba “¡¡¡Yo soy… español… español… español…!!!” Personalmente nunca olvidaré esa noche con mi hija conduciendo Paseo de la Castellana para arriba y para abajo hasta las 4 am y nadie hacía ascos a la bandera de España, bandera que todos agitaban, besaban y usaban como prenda de vestir. Éramos todos españoles daba igual de donde viniéramos cada uno, de quien eran nuestros padres, donde trabajábamos, si teníamos estudios o estábamos en el paro. No importaba ni siquiera quien era el Presidente del Gobierno ni el partido que gobernaba, los vascos, catalanes y gallegos salieron a las calles sin pensar en otra cosa que no fuera que España era campeona del mundo de futbol. Esa noche no había ningún cacique aburguesado que se atraviese a ir en contra de la marea roja y gualda de las cientos de ciudades que tardaron en dejar la fiesta hasta altas horas de la madrugada.
No recuerdo banderas republicanas, puede que las hubiera, solo recuerdo que éramos un pueblo orgulloso, feliz, contento y sobre todo unido. Nadie gritaba consignas políticas ya que lo importante era España, la Selección española de Fútbol y todos los que tomamos las calles…
¿Y Ahora qué? ¿Qué hacemos los que vimos como la Constitución Española de 1978 era votada y aprobada por la mayoría de los españoles? ¿Los que vimos como en Semana Santa se legalizaba el Partido Comunista de España y nuestros padres nos decían que ese era el verdadero juego democrático? Entendiendo que para que una nueva España fuera realmente una nación democrática deberíamos estar todos, debería ser plural y vertebrada. Juntos lo conseguimos, cada uno desde nuestro puesto y posibilidades hizo que todos juntos saliéramos a delante. Juntos conseguimos consolidar la democracia, la Monarquía Constitucional, las libertades y los derechos de la Carta Magna.
Han pasado ya casi 40 años desde entonces y ahora mi Juramento a la Bandera, a la Constitución de 1978, a la fidelidad al Rey y a mi compromiso de defender integridad del territorio nacional, la integridad de España, aún con riesgo de perder o entregar mi vida por España se esta viendo pisoteado por una serie de señores, algunos también fueron “jurandos”, otros se lo van a perder para su desgracia.
Han pasado 40 años y veo cada día como una minoría de españoles rompen el juego democrático decidido por todos y se quiere montar una República Independiente de su Casa. Queman la bandera de España, las fotos del Jefe del Estado, etc… ¿Se saltan las normas fundamentales del juego democrático y nadie hace nada? En el resto de las democracias serias de este continente, de este mundo, no le habrían dejado ir tan lejos. ¿A que esperan a cumplir con sus obligaciones nuestros poderes democráticos…? ¿Es falta de arrestos?
Solo me resta decir una cosa. Sigan ustedes entreteniéndose con estas tretas independentistas y sigan dejando paso al la islamización de Cataluña a cambio de un puñado de votos. Pronto ni los propios independentistas tendrán votos suficientes para organizar a capricho la Diada. En cinco años será más importante la Fiesta del Cordero y por supuesto ni “caganet”, ni belenes ni Navidad. Por cierto el Ramadan en muy duro de pasar sin beber cava y comer fuet o pan tumaca con jamón. ¿Cuando sea tarde van a querer volver a ser españoles o parte del Reino de Aragón? Puede que para entonces ya no nos interese a nosotros abrir la puerta.
Por si no ha quedado claro después de escribir estas líneas les recuerdo que soy hombre de palabra y fiel a mi juramento de defender la Bandera de España, la Constitución del 1978, al Rey como Jefe del Estado y por supuesto la integridad del Territorio Nacional. Y todo estando dispuesto a da mi vida por ello.
Miguel Temprano Arroyo
Periodista y Fotógrafo
Alférez de Infantería E.C
C. Legionario de Honor












