“MAJESTAD… ¡¡¡POR ESPAÑA…!!!, ¡¡¡TODO POR ESPAÑA…!!!” (Miguel Temprano)

Hoy escribe con nosotros

MIGUEL TEMPRANO ARROYO

Es un amigo. Por lo tanto nos es más difícil presentarlo. Tampoco hacen falta muchas palabras para hacerlo cuando es una persona lo suficientemente conocida por todos. Periodista y fotógrafo es por encima de todo un hombre que se identifica plenamente con los valores de su patria: España. Por eso hemos acudido a él para pedirle su participación en esta campaña “Por la Unidad De España”. No defrauda. Engrandece el blog. Directo y sin tapujos sus sentimientos. Caballero Legionario de Honor. Un título nada fácil de ostentar y duro de llevar con la dignidad que él lo hace. Miguel Temprano lucha día a día por sus principios y alrededor de sus Ejércitos es frecuente encontrarlo, entre los soldados. De casta le viene al galgo; hemos de recordar a su padre, Oficial del Ejercito del Aire (M.A.U.), Caballero Legionario de Honor y amigo incondicional de la Milicia de la que hizo su segunda familia.

Gracias Miguel, por tus palabras de hoy y más por el ejemplo de siempre.

 

“MAJESTAD… ¡¡¡POR ESPAÑA…!!!, ¡¡¡TODO POR ESPAÑA…!!!”

No hacía mucho que habíamos pasado la tarde del domingo en casa de mis abuelos paternos viendo como TVE-1, en blanco y negro, solo emitía informativos, imágenes de la capilla ardiente de aquel señor que una mañana conocí en el Palacio del Pardo tras una audiencia privada que mi padre había solicitado para toda la familia, cuando por la misma cadena veo a Don Juan de Borbón decirle a su hijo Don Juan Carlos de Borbón y Borbón delante de su hijo y su nieto Felipe de Borbón y Grecia, Príncipe de Asturias, “Majestad. Por España, todo por España…”

Aquellas palabras, acompañadas de un par de lágrimas y sus rostros marcados por una gran emoción contenida, me llegaron muy dentro, tanto que el día que Juré Bandera en el CEFIVE-1 en Rabasa, Alicante, (sede hoy del M.O.E. al mando del General Demetrio), las recordé perfectamente cuando siguiendo el redoble del tambor me acercaba con el CETME en una mano y mi boina del Ejercito de Tierra en la otra a besar por primera vez la bandera de España. En ese momento entendí a Don Juan. Con esas escuetas palabras había querido que su hijo, su nieto y el resto de los españoles recordáramos siempre que hay momentos en los que no cabe otra que anteponer los intereses de España a los particulares de cada uno de nosotros.

Juré la misma bandera que invadía el asfalto desde Plaza de Castilla hasta la Diosa Cibeles la noche que nos proclamaron  Iniesta y la Selección Española Campeones del Mundo en Sudáfrica. Esa noche todos éramos uno. Fue una noche mágica en la que todos los españoles estuvimos unidos como nunca en décadas. Una noche donde no había diferencias entre nosotros, no existía la política, ni clases sociales, todos éramos inmensamente ricos con 5 euros en la cartera, una noche donde solo se entonaba “¡¡¡Yo soy… español… español… español…!!!”  Personalmente nunca olvidaré esa noche con mi hija conduciendo Paseo de la Castellana para arriba y para abajo hasta las 4 am y nadie hacía ascos a la bandera de España, bandera que todos agitaban, besaban y usaban como prenda de vestir. Éramos todos españoles daba igual de donde viniéramos cada uno, de quien eran nuestros padres, donde trabajábamos, si teníamos estudios o estábamos en el paro. No importaba ni siquiera quien era el Presidente del Gobierno ni el partido que gobernaba, los vascos, catalanes y gallegos salieron a las calles sin pensar en otra cosa que no fuera que España era campeona del mundo de futbol. Esa noche no había ningún cacique aburguesado que se atraviese a ir en contra de la marea roja y gualda de las cientos de ciudades que tardaron en dejar la fiesta hasta altas horas de la madrugada.

No recuerdo banderas republicanas, puede que las hubiera, solo recuerdo que éramos un pueblo orgulloso, feliz, contento y sobre todo unido. Nadie gritaba consignas políticas ya que lo importante era España, la Selección española de Fútbol y todos los que tomamos las calles…

¿Y Ahora qué? ¿Qué hacemos los que vimos como la Constitución Española de 1978 era votada y aprobada por la mayoría de los españoles? ¿Los que vimos como en Semana Santa se legalizaba el Partido Comunista de España y nuestros padres nos decían que ese era el verdadero juego democrático? Entendiendo que para que una nueva España fuera realmente una nación democrática deberíamos estar todos, debería ser plural y vertebrada. Juntos lo conseguimos, cada uno desde nuestro puesto y posibilidades hizo que todos juntos saliéramos a delante. Juntos conseguimos consolidar la democracia,  la Monarquía Constitucional, las libertades y los derechos de la Carta Magna.

Han pasado ya casi 40 años desde entonces y ahora mi Juramento a la Bandera, a la Constitución de 1978, a la fidelidad al Rey y a mi compromiso de defender integridad del territorio nacional, la integridad de España, aún con riesgo de perder o entregar mi vida por España se esta viendo pisoteado por una serie de señores, algunos también fueron “jurandos”, otros se lo van a perder para su desgracia.

Han pasado 40 años y veo cada día como una minoría de españoles rompen el juego democrático decidido por todos y se quiere montar una República Independiente de su Casa. Queman la bandera de España, las fotos del Jefe del Estado, etc… ¿Se saltan las normas fundamentales del juego democrático y nadie hace nada? En el resto de las democracias serias de este continente, de este mundo, no le habrían dejado ir tan lejos. ¿A que esperan a cumplir con sus obligaciones nuestros poderes democráticos…? ¿Es falta de arrestos?

Solo me resta decir una cosa. Sigan ustedes entreteniéndose con estas tretas independentistas y sigan dejando paso al la islamización de Cataluña a cambio de un puñado de votos. Pronto ni los propios independentistas tendrán votos suficientes para organizar a capricho la Diada. En cinco años será más importante la Fiesta del Cordero y por supuesto ni “caganet”, ni belenes ni Navidad. Por cierto el Ramadan en muy duro de pasar sin beber cava y comer fuet o pan tumaca con jamón. ¿Cuando sea tarde van a querer volver a ser españoles o parte del Reino de Aragón? Puede que para entonces ya no nos interese a nosotros abrir la puerta.

Por si no ha quedado claro después de escribir estas líneas les recuerdo que soy hombre de palabra y fiel a mi juramento de defender la Bandera de España, la Constitución del 1978, al Rey como Jefe del Estado y por supuesto la integridad del Territorio Nacional. Y todo estando dispuesto a da mi vida por ello.

Miguel Temprano Arroyo

Periodista y Fotógrafo

Alférez de Infantería E.C

C. Legionario de Honor

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Gabriel Albiac: La gran regresión

Hoy escribe con nosotros

GABRIEL ALBIAC LÓPIZ

Nos parecía muy difícil poder contar con la sabiduría de nuestro admirado profesor y catedrático don Gabriel Albiac. Su generosidad y bondad han hecho posible traer su palabra al blog. Lo saben ustedes. Filósofo, profesor, catedrático… maestro; el grado mayor. Sus intervenciones en la radio o en la televisión son para oír y pensar; volver a oírlas; más de una vez. Premio Nacional de Literatura, González Ruano, Samuel Hadas, Samuel Toledano…, actualmente columnista en ABC es un referente en el pensamiento intelectual español.

Sabíamos que sus palabras iban a dar luz. Les aconsejo que lean. Despacio. Hay mucho que entender y asimilar. Gabriel Albiac habla de lo que conoce, que es mucho. De España. Sí; del drama de lo que está sucediendo en Cataluña. Es una larga historia que no se ventila con vacías palabras. Hay que saber donde leer, a quien escuchar. Por eso queríamos que nos acompañase quien sabe y sabe decir. No falta la palabra, hay que saber buscarla. Ahí la tienen con el profesor Gabriel Albiac. El último párrafo de su artículo es para meditar. Hay precedentes.

Gracias Profesor. Esta es su casa. Le esperamos siempre.

La gran regresión

Europa entra en la modernidad a través de una mutación léxica: “nación”. La hegemonía de esa palabra emerge, en los inicios de 1789, como centro de gravedad del ensayo del Abad de Sieyès que serviría de fundamento a todas las revoluciones europeas en el continente durante el siglo XIX: ¿Qué es el Tercer Estado?

Con “nación”, Sieyès pretende dar un cimiento sólido al concepto crucial de “Constitución”. En efecto, en tanto que código más general de una sociedad política, toda Constitución es criatura del tiempo. Y a la erosión del tiempo está, como toda criatura, sometida. ¿Qué sería, así, la nación para el constitucionalismo moderno? El hilo de continuidad, sobre el cual se asientan las modificaciones históricas y sin el cual ningún futuro tendría sociedad alguna. De ahí el juego tripartito que su ensayo propone como base de las sociedades libres: a) una “Constitución” que fija las reglas generales de juego para un tiempo; b) un “sujeto constituido” en el respeto inviolable de dichas reglas y al cual llamamos ciudadano; c) una continuidad que fluye por debajo del tiempo, el “sujeto constituyente”, al cual llamamos “nación” y que, si tiene en sus manos la potestad de modificar las transitorias Constituciones, la tiene en la medida misma en que se ajusta al respeto de sus reglas.

Claro está que antes de la “nación moderna” hubo otros procedimientos de identificación colectiva. Que la nación recoge y estructura. Ese fondo de afectos, emociones, historia y lengua, ha hecho tradicionalmente referencia a la metáfora paterna, bajo el nombre de “patria”. Y ha tomado configuraciones diversas. La modernidad europea ha sido fácil allá donde la identidad previa al siglo XIX era ya fuerte bajo aquellas configuraciones: el caso francés es el paradigma, marcado por la sólida prefiguración de los Estados modernos que se gesta entre Richelieu y Mazarino. Los casos italiano y alemán son el contraejemplo: naciones que apenas rompen su fragmentación a finales del XIX y que, en el caso italiano, arrastran fuertes elementos anacronizantes.

El paradójico problema español fue muy bien analizado, en los últimos años, por Gustavo Bueno. La identidad afectivo-histórica y la lengua eran aquí muy viejas; más quizá que en ningún otro punto de Europa. Pero la peculiaridad de lo que, desde el siglo XVI, toma la forma de un Imperio, impone dificultades y costes muy específicos. España era, hasta el XIX, tanto esta orilla del Atlántico cuanto la otra. Los habitantes de la Nueva España nunca se juzgaron menos españoles que los de Extremadura, Madrid, Andalucía, Galicia, País Vasco o Cataluña. De ahí el trauma catastrófico que culmina, con la guerra de Cuba, en la reducción territorial a la sola Península. Desde 1898, la identidad de España ha sido agónica. No sé de ningún país europeo en donde esa tragedia haya resonado tan fuerte. Y haya durado tanto. Cerrarla hubiera debido ser la tarea prioritaria de la transición y del régimen constitucional de 1978. Hemos de constatar, con pesar, que no se hizo. O no se hizo, al menos, con suficiente consistencia.

Lo que está sucediendo en Cataluña hoy es, ante todo, un  drama español. Cuyo primer avatar fue la secesión del año 1934, que abortó el gobierno de la República en una época en que ni izquierda ni derecha tenían dudas acerca de su constituyente condición española. Y ese drama, de consumarse ahora, supondría una regresión insoportable para todos. En Cataluña como en cualquier otro rincón de España. Porque supondría el salvaje anacronismo de un  retorno a modelos históricos preconstitucionales y, en el límite, pre-burgueses.

¿Hay precedente en la Europa contemporánea de algo así? Sí: los Balcanes. Reflexionemos serenamente todos sobre el coste.

Gabriel Albiac

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Derecho internacional y milongas soberanistas (Melitón Cardona)

De nuevo acude al blog el embajador Melitón Cardona. Después de aclarar en su anterior artículo conceptos claves y preocupantes sobre el intento de independencia de Cataluña hoy nos ofrece la visión de este despropósito independentista desde el punto de vista del Derecho Internacional desenmascarando a los impostores de la ley.

De nuevo gracias Embajador por expresar con tanta claridad la verdad. No es nada fácil y ha muchos han conseguido engañar con tanta milonga.

 

Derecho internacional y milongas soberanistas

El tan cacareado “derecho a decidir” de cualquier entidad infraestatal no está reconocido por el Derecho internacional: el principio de autodeterminación de los pueblos se limita a los «sometidos a dominación colonial» (resoluciones 1514(XV) y 2625(XXV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas) y choca frontalmente con el de la integridad territorial de los Estados, que es parte importante del orden legal internacional y está consagrado en el artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas.

El problema es que, además de la sentencia del Tribunal Supremo de Canadá del 20 de agosto de 1998, está la opinión consultiva de la CIJ sobre Kosovo en la que algunos aventureros basan sus pretensiones soberanistas. Conviene, pues, analizarlas. En sus apartados 138, 151 y 154, la sentencia canadiense afirma que el derecho de autodeterminación sólo existe si se cumplen ciertas condiciones (o sumisión a dominación colonial o que tal posibilidad esté prevista y se ejerza de conformidad con la Constitución del Estado en cuestión); por ello, no es atribuible ipso facto a cualquier entidad infraestatal y, en todo caso, es inexistente en un Estado democrático que respeta en sus estructuras constitucionales los derechos humanos y de las minorías. En cuanto a la segunda (la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia), conviene señalar que se trata de una opinión no vinculante emitida por la presión de algunas grandes potencias para tratar de resolver, de facto que no de iure, el tema de Kosovo; está basada en el sofisma de que «no hay norma de derecho internacional general que prohíba las declaraciones unilaterales de independencia» al que puede alegarse que tampoco hay ninguna que las autorice ni la doctrina de Naciones Unidas, analizada en su conjunto, permite llegar a tan absurda conclusión como señalan los varios votos discrepantes durísimos de algunos de los miembros del tribunal.

Cualquier estudiante de Derecho internacional público sabe que no basta con declararse Estado para serlo de facto, ya que para que ello ocurra se necesita el reconocimiento de otros Estados: se trata de un principio de derecho internacional general consolidado. Para cumplir la condición de ser un Estado europeo, habría que ser un Estado y el hipotético catalán necesitaría, como mínimo y en principio, que fuera reconocido como tal por la totalidad de los Estados miembros de la UE (art. 49 del Tratado) y contar, además, con nueve votos favorables en el Consejo de Seguridad de las NN.UU., incluidos los de los países con derecho de veto y la aprobación de 129 Estados de la Asamblea General: una entelequia irrealizable.

Limitándonos al ámbito europeo, las representantes de los países miembros de la UE en el Consejo tendrían que pronunciarse “por unanimidad” (artículo 49 citado) en la fase inicial de la eventual aceptación de una candidatura, algo imposible en el caso catalán, ya que tendrían que considerar la solicitud inadmisible por cuanto, según el apartado 2 del artículo 4 del citado Tratado, cada Estado miembro es el único con competencia para decidir sobre “las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de éstos, también en lo referente a la autonomía local y regional”. La misma disposición añade que, en caso necesario, la Unión “respetará las funciones esenciales del Estado, en particular las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial”.

Además, tampoco se respetarían las otras dos condiciones que plantea el artículo 49, que exige el respeto por el Estado candidato de los “valores mencionados en el artículo 2”, entre los que figura “el Estado de derecho”. Inútil decir que una entidad que se declarase independiente unilateralmente y contra legem, violaría dicha condición fundamental al no respetarlo.

Cuando quienes proclaman pretendidos derechos se dirigen a quienes no tienen los mínimos conocimientos jurídicos que pueden ampararlos se producen situaciones de confusión deliberada en la opinión pública que parece conveniente aclarar. De ahí este artículo.

Melitón Cardona. Embajador de España

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¡ESPAÑOLES LA PATRIA ESTÁ EN PELIGRO! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Me escribe mi amigo catalán. De Barcelona, burgués: lo principal es la estabilidad económica y social. Es una cultura de grupo; que dirige al resto. Han mandado mucho y siguen haciéndolo a pesar de que a alguno últimamente se le ha visto el plumero, aunque sería más exacto decir que se le ha caído el plumero. El de 1812, liberal; ahora es burgo podrido. Se ven las intenciones.

Ver cantar puño en alto Els Segadors era una victoria aldeana que daba miedo. Se reflejaba en sus caras. ¿Era un acto patriótico?

Mi amigo de Barcelona me dice que él, burgués de plumero, es español, no independentista, pero que muchos españoles no entienden a Cataluña y cuando esta incomprensión aparece generalmente se recibe vía ofensa. ¡Ojo!, me dice: Sepamos defender la unidad de España sin ofender a todos los catalanes. Intento comprenderle. No sé muy bien dónde está la ofensa. El carácter militar se ha forjado en que nadie espere ser preferido por la nobleza que hereda sino por la que él adquiere. Porque aquí a la sangre excede el lugar que uno se hace y sin mirar cómo nace, se mira cómo procede.

-General, no creo que sea muy acertado defender la unidad preferentemente vía patriotismo, porque en demasía está por conseguir…

Está claro amigo. El patriotismo está en peligro porque la unidad nunca se podrá construir a base de las diferencias, insolidaridad y mezquinas soberbias. ¿En qué somos diferentes? ¿Mejores o peores? ¿Quiénes? Espejito, espejito…No es bueno preguntarle cada mañana al espejito mágico.

Tratan de hacernos creer que España surgió anteayer; con las Cortes de Cádiz. La nación es previa a cualquier Constitución. Introdujeron la trampa: nacionalidades. Luego repasaron la historia: memoria histórica. También la nación de naciones. Por último cerramos el ciclo recurriendo a los sentimientos: el patriotismo es el sentimiento que se traduce en el interés de una clase que utiliza sensibilidades ajenas.

Un día se gestó allí el golpe de timón. Tranquilo Jordi, tarnquilo. Pero Jordi sabía los pasos que había que dar. Lo primero era la maniobra logística. Tener las espaldas cubiertas. Los garbanzos, que se decía antes. El dinero lo puede todo. Hasta comprarte una patria. Detrás de cualquier revolución hay un interés económico. De grupo. Los autores intelectuales están al descubierto. Por eso aceleran sus planes. Ven la cárcel cerca. El siguiente paso es peligroso. Les queda la violencia.

Las milicias están preparadas. Las reservas esperan su momento, con agresividad. La orden correrá de boca en boca. Aparentarán ser muchos. Los responsables intelectuales son especialistas en ríos revueltos. Ellos, desde el burgo, lo verán en la tele. Esperan los resultados y en cualquier momento pueden cambiar su apuesta. Su estabilidad económica y social prima. Siempre desde su cómoda postura les quedará el cobarde recurso de recordar a los intelectuales: ‹‹No era eso, no era eso››.

La demostración de fuerza está preparada. Deseo que lleguemos a tiempo antes de que haya que gritar: ¡Españoles la Patria está en peligro!

Llegamos tarde porque las heridas sangran odio por doquier. No supimos o no quisimos.

Ya no hay tiempo. Mi amigo insiste. La patria… La Patria está en peligro y no puedo decirle: Tranquilo Jordi, tranquilo.

Esto es quizá más grave.

‹‹Ay, dichosa Cataluña / quién te ha visto rica y llena››.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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EL PATRIOTISMO, LA SOLIDARIDAD DE LA GENTE CORRIENTE (Luis Eugenio Togores)

Hoy escribe con nosotros

Luis E. Togores

El profesor Luis Eugenio Togores Sánchez siempre está dispuesto a hablar de España. Un compromiso que tiene con él mismo y que nos permite conocer la verdad de la historia de España a través de su cátedra. Profesor  universitario, historiador, escritor…, en definitiva alguien absolutamente necesario para desde el rigor y la sabiduría entrar de lleno en el riguroso conocimiento. Ha sido decano y vicerrector en la Universidad CEU San Pablo  de Madrid. Es Legionario de Honor y ¡cuántas cosas más! Ejerce su servicio desde la historia, desde la cátedra y desde la verdad. Nuestro agradecimiento es muy grande por dejar aquí su palabra y por servir en este caso y una vez más a España.

Gracias profesor.​

EL PATRIOTISMO, LA SOLIDARIDAD DE LA GENTE CORRIENTE.

Una nación, una verdadera nación, está construida sobre la base de la historia, la tradición, su cultura, las cosas que unen a sus habitantes -no en las que les separan- y, sobre todo, en un interés común para lograr el bienestar y el progreso de sus habitantes, para preservar su raza, sus valores y su forma de vida.

Aquellos que defienden a su nación les llamamos patriotas. Un patriota es el que ama y respeta la tierra de sus padres, el que cuida su herencia y la preserva para sus hijos y para sus nietos.

El patriotismo es, simple y llanamente, el grado máximo de solidaridad de un grupo de hombres y mujeres, de familias, embarcados en un proyecto común que, en nuestro caso, se llama España  y que lleva casi seis siglos funcionando. La nación es el espacio de la solidaridad.

El patriotismo hoy día es poco comprendido y parece reducido a un sentimientos de unos pocos militares y de un número muy pequeño de ciudadanos anclados en el pasado y que parecen que no quieren o no pueden entender términos como globalización, ideologías de género, multiculturalidad, etc.; pero el patriotismo es algo fundamental en nuestra vida cotidiana ya que es el último reducto de verdadera libertad de la gente normal. Patriotismo es el amor a nuestras familias, es trabajar para un futuro mejor, en todos los sentidos, para nuestros hijos y nietos. Es soñar que los españoles de mañana sean como fueron los de ayer y los de hoy, que sean mejores.

Los franceses tienen derechos a ser como son, al igual que los tunecinos, ecuatorianos y australianos… los españoles también tenemos derecho a seguir siendo como somos, derecho a ser patriotas.

El patriotismo español pasa por cosas en las que nadie cae, pero son parte intrínseca de nuestra cultura, de nuestra forma de vida, de nuestra forma de ser: la paella, el Lazarillo de Tormes, el Rayo Vallecano, la tortilla de patata, la catedral de Burgos y la ermita de mi pueblo, las películas de Pepe Isbert, la maestranza de Sevilla y la jota aragonesa, el jamón serrano, la escalibada y las procesiones de Semana Santa… la preservación y defensa justa de todo esto es el patriotismo. Un patriota no sólo debe dar la vida por su patria sino que debe trabajar para preservar sus valores, costumbres, tradiciones…

El patriotismo se puede llevar adelante, puede sobrevivir si tiene un lugar físico en el que crecer y sobrevivir, mi país, mi patria. Es la manera como los ciudadanos, en nuestro caso los españoles, se organizan para lograr una vida mejor, acto que toma el nombre de nación. La mayor inversión de un pueblo, que vive en un país, en un territorio, es su nación. Esa es su mejor promesa de futuro y su mayor patrimonio.

Los multimillonarios, con lógicas excepciones, no necesitan ser patriotas. El dinero no tiene patria y, en muchos casos, sus dueños tampoco, pues el dinero, sus intereses, su residencia se mueve por el mundo bajo la única premisa del beneficio, del beneficio a cualquier precio. Pero la gente normal, patriotas o no, no somos así. Quizás porque no somos lo suficientemente ricos para carecer de corazón. Un español, sin que muchas veces lo pensemos, ha hecho su mayor inversión en España. En manos de España ha puesto su futuro y el de su familia. Ha pagado cantidades ingentes de impuestos para tener buenos hospitales -de los mejores del mundo-, museos como El Prado, universidades, autopistas… su pensión, el valor de su vivienda y la garantía de sus ahorros viene dado por la solvencia de ese proyecto común que se llama España y que lo han construido nuestros abuelos, padres, y nosotros. El patriotismo, el amor a España, a su unidad como proyecto común que no es sólo una opción política, un sentimiento, es mucho más, es la coherencia con una enorme inversión que nos garantiza la calidad y forma de vida que tenemos los españoles comparados con otros habitantes de la Tierra. Es la póliza de seguro del bienestar de los nuestros. ¡No entiendo cómo alguien no es patriota, como puede no amar a España y trabajar por ella, cuando la Patria es la mayor muestra de solidaridad, al tiempo que el proyecto individual y común más importante de nuestra vida, de la de todos los españoles!

Luis E. Togores. Historiador. Profesor universitario

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LA UNIDAD DE ESPAÑA (EL GRAN DESAFÍO) Teniente General Emilio Pérez Alamán (R.)

De todos es conocida la gran Historia de España, escrita por tantos españoles a lo largo de los siglos y a lo ancho del mundo entero. Esos españoles superaron permanentemente el pasado y cumplieron con su presente pensando en el futuro de España.

En su afán lograron merecidas victorias y honorables derrotas, haciendo relevante su carácter heroico y hasta excesivo pese a la incomprensión y soledad  de sus gobernantes en  muchas de las ocasiones que actuaron. Sin embargo, hemos de reconocer que esa fortaleza ante situaciones extremas en las que el español se crece hasta convertirse en mito, queda bastante desdibujada cuando a lo que debe enfrentarse no aparece como un asalto final y una defensa a toda costa, sino como un problema permanente y cotidiano, por mucho peligro que conlleve.

Ahora nos damos cuenta de que el inmediato 1 de Octubre, que se  aproxima sin pausa pero no de improviso, ya venía avanzando despacio desde hace muchos años como si en nada fuese a dañar nuestra soberanía e integridad. Tal vez la  confianza en la actitud de los sucesivos Gobiernos de España que parecían asegurar que todo estaba controlado, ha hecho que  la falta de constancia y perseverancia del carácter del español se haya puesto de manifiesto y hoy nos veamos ante el gran desafío independentista  del Gobierno de la Autonomía  de Cataluña.

Nos encontramos, pues, en la situación más difícil para afrontar este gran desafío, porque a la inacción  del Estado español para cortar toda intención ilegal de la Comunidad Autónoma, se han unido los atentados  sucedidos en Barcelona y Cambrils, lo que han aprovechado los secesionistas catalanes, especialmente los representantes del Estado español en la Autonomía, es decir, el Gobierno y Parlamento catalanes, para utilizar la tragedia en beneficio de sus intereses y avanzar la  presentación internacional de su falsa capacidad soberana, ninguneando sin complejos al Gobierno de España con la total pasividad de éste, lo que es peor aún.

Aunque las comparaciones sean odiosas, no se puede olvidar el aprovechamiento político que también se hizo del atentado, muchísimo más importante, sufrido en Madrid el 11-M de 2004 y que supuso el comienzo del desastre de  la Transición española y su organización territorial.

La unidad de España

Llegados a este punto, el empeño por mantener la Unidad de España, no parece que pueda dejarse  simplemente en una cuestión de interpretación de lo dispuesto en el enjambre de legislación existente y en la intervención de las diferentes instancias judiciales  como ya conocemos (baste recordar la cuestión de ilegalizar o no a HB y partidos proetarras, hoy en las instituciones). Del Poder Ejecutivo, a la vista de su trayectoria desde el triste año 2004, rematada con su actitud tras los recientes atentados de Cataluña, tampoco cabe albergar mucha esperanza, lo que supondrá dar todas las ventajas a los que quieren romper España, que aunque no lo consigan al final, ya la han hecho un  gran daño, desde el moral al prestigio internacional, pasando por todos los demás, no solo el económico.

Es la hora de que todos  los españoles se manifiesten abiertamente en apoyo de su Unidad indivisible, todos y no solo  aquellos que “Todo lo sufren en cualquier asalto  pero no sufren que les hablen alto”. Para ello no hacen falta actos heroicos ni gestas para la Historia, se trata solo de expresar firmemente la convicción de que nuestra Patria España está constituida desde mucho antes de la Transición, de la Ley de la Reforma Política, de la Constitución de 1978 y de todas que la antecedieron para bien y para mal..

Sea todo por España

Soy consciente de lo difícil que resulta asumir este mensaje como trabajo a realizar sin demora en el poco tiempo que resta hasta la fecha marcada por los secesionistas para imponer su ilegal postura, máxime cuando las Instituciones que teóricamente nos representan no han actuado en defensa de lo exigido por nuestra Constitución, o lo que es peor, han dejado entrever con mensajes subliminales la posibilidad de modificar nuestra Ley de leyes y no precisamente para resolver el problema creado por las cesiones hechas ya en su redacción, sino para introducir alguna  nueva ambigüedad que pueda permitir darle otra apariencia a la situación sin resolverla..

Como no podemos ni debemos seguir cayendo permanentemente en la misma indeterminación sobre la auténtica relación en igualdad de todos los españoles, es necesario que todos los que compartimos esta determinación seamos capaces de expresar, sin reservas,  con gestos, actitudes y muestras  que queremos una España Unida y sin fisuras

Es posible que sea tarde, después de cuarenta años de adoctrinamiento, de falsear la Historia y alabar a los que  llevaron a España a los niveles de recesión y desunión que ahora se pretende…etc, mientras se quieren borrar  los hechos contrastados de desarrollo y bienestar alcanzados. en el pasado reciente Todo por mero odio de ideología política.

Desde este blog proponemos exaltar y mostrar el nombre de España y sus símbolos durante todo el mes de septiembre de forma que estos gestos, exhibidos por todo el territorio nacional,  empujen y apoyen a los responsables de impedir que ningún trozo de nuestro solar se separe.

El gran desafío será comprobar nuestra capacidad de respuesta para que sea superior a la amenaza secesionista, usando solo nuestra “libertad”  sin complejos. SEA TODO POR ESPAÑA.

Emilio Pérez Alamán Teniente General (R.)

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Un Estado voluntariamente indefenso (Melitón Cardona)

Hoy escribe con nosotros

Melitón Cardona Torres

Nacido en Palma de Mallorca (Baleares) en 1.944.

Licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza.

Diplomado en Relaciones Internacionales por la Escuela diplomática.

Ingresó en el Servicio Exterior en 1.974 habiendo desempeñado puestos diplomáticos en Noruega, Mozambique, Mauritania, Marruecos, Irán, Madrid (Subdirector Gral. de África Subsahariana, Asesor Jurídico Internacional, Abogado del Estado sustituto en el Servicio Jurídico del Estado del MAE) y ha sido Cónsul en Frankfurt, Cónsul General en La Habana, Düsseldorf (1992-1996), Orán (1996-1997) y Moscú (1998-2001). Excedente voluntario entre el 1 de febrero de 2002 y el 30 de marzo de 2004. Embajador en Misión especial para la Reforma del Servicio Exterior el 30 de abril de 2004. Inspector general Jefe de Servicios el 1 de julio de 2004. Embajador de España en Dinamarca (2005-2010).

Ha pronunciado conferencias en las Universidades de Zaragoza, Baleares, UNED, Mérida, Autónoma y Complutense de Madrid, Münster, Colonia, Düsseldorf y Leyden (Holanda). También en ciclos organizados por la Caixa y Sa Nostra.

Tiene en su haber diversas publicaciones, así como traducciones literarias y técnicas del inglés, francés, alemán, ruso, portugués y noruego.

Es Oficial, Caballero y Comendador de la Orden del Mérito Civil y Caballero y Comendador de la de Isabel la Católica. Gran Cruz de la Orden del Dannebrog.

Un Estado voluntariamente indefenso

El delito de desobediencia de los funcionarios y autoridades públicas está recogido en el artículo 410 del Código Penal vigente; el mismo delito cometido por ciudadanos de a pie en el 556 del mismo texto legal. En el primer caso, se castiga con «multa de 3 a 12 meses e inhabilitación para empleo o cargo público por un plazo de seis meses a dos años». En el segundo, si es grave, acarrea una pena de prisión de seis meses a un año. Así pues, al particular le sale mucho más caro desobedecer una resolución judicial que al funcionario o a la autoridad pública, cuando es obvio que debería existir mayor reproche penal para el delito cometido por funcionario público o autoridad. De ahí la chulería jaquetona de muchos politiquillos de tres al cuarto. Por si fuera poco lo anterior, en la España de hoy, si un parlamento autonómico proclamase la secesión de su comunidad del territorio español no cometería delito alguno (!). Sé que puede costar creerlo, pero lo cierto es que nadie incurriría en responsabilidad penal por perpetrar un ataque de esa naturaleza al orden constitucional. Esa es la lógica absurda que consagra la debilidad de nuestro Estado: un acto de esa naturaleza no sería un delito de traición porque todas sus modalidades -previstas en los artículos 581 y siguientes del Código penal- descansan única y exclusivamente en el supuesto de un conflicto bélico entre España y una «potencia enemiga». Tampoco constituiría delito de sedición porque éste se tipifica en los artículos 544 y siguientes del Código penal sobre la base de un alzamiento «público y tumultuario». La declaración de independencia de una asamblea legislativa o de un gobierno autónomo atacaría la línea de flotación del orden constitucional pero, al no afectar al orden público callejero ni comportar tumulto, no cabría hablar de sedición. Tampoco habría rebelión, porque su esencia está en que ha de implicar un alzamiento para alguna de las finalidades señaladas en el artículo 472 del Código Penal y, aunque todas ellas se refieren a gravísimos ataques al orden constitucional, la norma exige que ese alzamiento, además de público, sea violento, con lo que quedan fuera del delito de rebelión los «alzamientos pacíficos». Esta patética situación es nueva y se la debemos al llamado «Código penal de la democracia», uno de los innumerables despropósitos cometidos por los gobiernos del partido socialista: en el código anterior, la declaración de independencia de parte del territorio nacional se incluía entre los fines del alzamiento rebelde (artículo 214) sin exigir el requisito de violencia porque la esencia del delito consistía en la finalidad independentista de la acción. Pero es que, además, el artículo 217 castigaba también como rebeldes a quienes cometieran «por astucia o por cualquier medio contrario a las leyes» algunos de los delitos contemplados en el artículo 214, por ejemplo, la declaración de la independencia de una parte del territorio nacional. Tan claro era el propósito del legislador de defender el orden constitucional que castigaba con 6 años 1 día a 12 años de prisión a quienes «atentaren contra la integridad de a nación española o la independencia de todo o parte del territorio». Por cierto que este tipo penal, hoy lamentablemente suprimido, procede de una Ley de 1900 que pasó al Código Penal de 1928 como traición, se mantuvo como rebelión en el de la República de 1932 y continuó en el de 1944 y en los posteriores. El de 1995, por obra y gracia del PSOE, lo suprimió y, desde entonces, ningún gobierno ha osado reintroducir la figura penal de rebelión, dejando así a la intemperie nuestro orden constitucional frente a los movimientos secesionistas. Blas de Lezo dijo que «una nación no se pierde porque unos la ataquen sino porque quienes la aman no la defienden». Tenía razón.

Melitón Cardona

Blog: generaldavila.com

 

POR LA UNIDAD DE TODOS LOS ESPAÑOLES (Augusto Ferrer Dalmau)

 

Hoy escribe con nosotros

AUGUSTO FERRER – DALMAU

Queridos lectores:

Por la unidad de España y por todos Vds, hoy vamos a rizar el rizo. Augusto Ferrer-Dalmau, ese extraordinario artista, historiador gráfico de nuestra vida nacional, especialmente de nuestro pasado militar, aclamado como “El Pintor de Batallas” hoy deja sus pinceles para expresar con su pluma lo que viene pregonando desde hace muchos años: Sentirse profundamente español sin renunciar para nada a su catalanidad.

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Tenemos el privilegio de invitarles a que lean hoy sus argumentos, tan certeros como el trazo de su pincel, cuando retrata a un caballo de batalla en plena carga. Fue su primera exposición una sosegada reflexión sobre las Guerras Carlistas en Madrid. Seguirían otras en Estados Unidos, Francia e Inglaterra y muchas más en España. En el año 2012, viajó a Afganistán, donde pudo constatar sobre el terreno el trabajo de los soldados españoles destacados en aquel país para contribuir desde allí a la contención del terrorismo internacional. Fruto de aquella estancia fue “La patrulla” un magnífico cuadro en gran formato que regaló al Ejército de Tierra. También esa experiencia le sirvió para unirse a la International Society of War Artists. Y entre otras muchos galardones y reconocimientos, es académico de Bellas Artes.

Lean pues las líneas que nos ha dejado y reconstruirán fácilmente el retrato de la actualidad que nos ha pintado.

Gracias, Augusto, por tu disponibilidad y compromiso.

POR LA UNIDAD DE TODOS LOS ESPAÑOLES

Nací hace 53 años en Barcelona, en el seno de una familia tradicional catalana. En el transcurso de mi vida he sido testigo, junto a millones de catalanes, de cómo se creaba día a día una historia “contrafactual”, un relato histórico construido contra la realidad de los hechos, tergiversando y modificando los acontecimientos pasados o, simplemente, inventándolos. Todo ello con el objeto de construir en las mentes y en las voluntades de los ciudadanos, sobre todo de las nuevas generaciones de catalanes, un nuevo referente nacional e identitario contrapuesto, innecesariamente, al resto de los ciudadanos de nuestro país, al sentir de solidaridad del conjunto de los españoles: una Cataluña sorprendente y antinaturalmente no española.

Nada más lejos de la verdad y de la identidad real de Cataluña, una tierra profundamente hispana desde mucho antes de su propia configuración cultural, territorial y política cuando, precisamente, era conocida en la Alta Edad Media como “Marca de España” o “Marca Hispánica”.

Nada más lejos de la verdad y de la identidad real de los catalanes. Somos un pueblo comprometido desde siempre con el ideal de la unidad que articuló la Corona de Aragón y que impulsó la unión con Castilla y los demás pueblos de España para construir nuestra Nación común. Un pueblo que, durante los siglos que se sucedieron, vivió los mismos avatares que el resto de nuestros compatriotas: el auge y las crisis del siglo XVII; la Ilustración y la racionalización del XVIII; la gran Guerra Hispano-Francesa de 1808-1814; las guerras civiles carlistas que desgarraron toda nuestra geografía; la extraversión española en el norte de África; el desgarro de Cuba; la última gran contienda fratricida de mediados de los años 30 del siglo XX… y, por último, las cuatro décadas de mayor desarrollo y progreso material, social y democrático vividas por toda España desde la reinstauración en 1975 de la Monarquía como régimen parlamentario.

Pero, coetáneamente al proceso de creación e invención de una nueva identidad colectivo-nacional catalana por parte de las autoridades nacionalistas de mi tierra, se ha venido produciendo un hecho paralelo y lamentable en el conjunto de nuestro país: la misma desnacionalización de la propia España. El desconocimiento de su historia, la interiorización de complejos falsos y absurdos, el ensalzamiento de la diferencia en vez del de los valores de concordia y unidad…, todo ello favorecido o impulsado por una innegable fragmentación política, educativa y cultural que, inconscientemente, nos ha traído hasta la crítica situación actual.

Así que, efectivamente, percibo que los decenios de mayor progreso económico y social de nuestro país son también, triste y paradójicamente, los de la aceleración de la descomposición de España a la que asistimos atónitos. Y en este sentido, la situación de Cataluña es, finalmente, un mero correlato de la situación general de España, lo cual, irónicamente, confirma una vez más la profunda españolidad de Cataluña.

Augusto Ferrer-Dalmau

Blog: generaldavila.com

2 septiembre 2017

 

ESPAÑA, MI PATRIA César Nombela Cano. Catedrático e investigador.

Hoy escribe con nosotros

César Nombela Cano

César Nombela Cano. Catedrático e investigador. Debería ser suficiente presentación. Definen la mayor aportación que el hombre puede hacer por sus semejantes. Indagar, enseñar, servir, ayudar. Ese es el catedrático don César Nombela. Humilde servidor de la humanidad. Excelencia en el servicio a la humanidad.

Presidente de la “Fundación Carmen y Severo Ochoa” por designación testamentaria del Nobel, trabajó con don Severo Ochoa en Estados Unidos y forma parte de la saga científica española (F1) de Severo Ochoa. Actualmente es Rector de la Universidad internacional Menéndez Pelayo.  Inabarcable biografía, que no pretendemos abordar en esta breve presentación. Solo agradecer que haya tenido la amabilidad de hablar de España en este humilde blog.

Las palabras que hoy nos deja don César Nombela exigen una profunda reflexión. En todos los ámbitos.

‹‹Yo confío en que nuestra patria, España, siga siendo un país libre en el que todos podamos aspirar a encontrar oportunidades, a educar mejor a las nuevas generaciones y a afrontar los retos del futuro››.

Indagar, enseñar, servir y ayudar. Es en definitiva un hombre sabio que es decir un hombre bueno.

¡Gracias César! Desde el recuerdo de aquellos años de infancia y juventud en nuestro querido Instituto Ramiro de Maeztu de donde salieron hombres como tú gracias a la libertad, honradez intelectual y el conocimiento de nuestros educadores.

 

ESPAÑA MI PATRIA

Nadie puede elegir dónde nacer, ni en el seno de qué familia y comunidad humana venir al mundo, ello es algo que nos viene dado. Por eso es absurdo resaltar la pertenencia a un grupo humano como mérito propio y mucho menos como argumento de superioridad frente a otros. Porque una de las conquistas de lo que llamamos “civilización” es precisamente saber que todos los seres humanos son iguales en su dignidad, que son igualmente valiosos por el hecho de pertenecer a nuestra especie. Sabemos, además, así lo demuestra la Historia, que hay una aportación notable de España, en el curso de los largos siglos de existencia que tiene nuestra nación, a establecer ese principio civilizador: que la igualdad y la dignidad humanas, fundamentadas en un pensamiento humanista, se extiende a todos.

Pero, de lo que no cabe duda es de que la identificación de cada cual con su familia y el grupo humano que lo acoge, al llegar a este mundo, forma parte de actitudes profundamente humanas. En ello sí que está la propia voluntad asumida, que nos lleva a una forma de estar en el mundo, enraizada en los fundamentos que dan sentido a la propia cosmovisión. Negar las propias raíces supone una actitud que tiene mucho de cobardía, sin otra salida que la insatisfacción permanente. Inventar un pasado, al margen de lo que razonablemente nos muestra la Historia (siempre sujeta a progresos), reducir los hechos a lo particular y parcial de manera interesada, tiene mucho de engaño contra el que se debe combatir desde el rigor científico. Buscar en las raíces biológicas fundamentos identitarios, algo que sigue haciendo algún nacionalismo incluso hoy, pese al avance del genoma humano que muestra la existencia de una única especie humana, representa una actitud irracional. En este sentido, chocaba claramente hace poco el que un dirigente nacionalista radical de Cataluña afirmara -interpretando desde la ignorancia un estudio científico- que los catalanes se parecen más a los franceses y los españoles a los portugueses (sic).

España es mi patria. Como yo, así lo sentimos millones de españoles que tratamos de vivir en la honradez intelectual y asumimos la historia de nuestros antepasados. Cierto es que hay formas de verla que pueden tener muchos matices. La trayectoria del ser humano por este mundo se asemeja a la de la Humanidad. Es un recorrido no exento de riesgo, pero sólo quien lo asume es capaz de alcanzar logros. De lo que no cabe duda es de que España se construye sobre los fundamentos de una civilización que alumbraron los siglos y que significó progreso y avance para la Humanidad. El pensamiento griego, el derecho romano, las raíces religiosas judeo-cristianas componen el marco en el que surge la nación española. Naturalmente que no todo fue acertado, como en toda trayectoria humana existen también sombras. Pero, la nación española, la primera de las naciones modernas, construida desde la aspiración de sus habitantes, fue capaz de proyectar su potencial y sus proyectos en el mundo. Imposible repasar toda la historia en este espacio, pero baste señalar que nuestra lengua común es el vehículo de comunicación y de pensamiento -sangre de mi espíritu es mi lengua, que dijo Unamuno- es una de nuestras grandes aportaciones. Hoy, más 500 millones de almas se comunican en la lengua española, un patrimonio inmaterial que es herencia y es futuro, que ya no nos pertenece en exclusiva a los españoles, pero que puede ser percibida como una generosa aportación al acervo de la Humanidad.

Pues bien, no todo es ni tiene que ser pasado. A estas alturas de la Historia España sigue siendo una realidad para todos nosotros, para los españoles que vivimos en España y para los muchos que habitan en el mundo global. España es una realidad actual que también se hace proyecto de futuro para nosotros y para nuestros hijos. Año a año, día a día, en un país libre como el nuestro tenemos la oportunidad de decidir, de determinar nuestras vidas, de respetar los derechos de todos y de trabajar por un mundo mejor. Es un privilegio el vivir en un estado de derecho que no está al alcance de muchos seres humanos en estos tiempos. La Constitución vigente se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española -así lo hemos asumido- incorpora una tradición de siglos y, sobre todo, representa también el fundamento de nuestras libertades y nuestra voluntad de vivir en democracia.

España aporta nuestra forma de ser parte de Europa y asentarnos en el mundo. Romper ese orden, privar a los españoles, a los españoles en su conjunto, de un derecho tan fundamental, resulta contrario a los derechos de todos, además de abrir un futuro de incertidumbre, riesgo y enfrentamiento en alguna parte de nuestro país. Yo confío en la fuerza de nuestras instituciones, desde la Corona al Gobierno y todo el entramado institucional para seguir siendo libre en un estado en el que se cumplen las leyes en todo lo fundamental. Yo confío en que nuestra patria, España, siga siendo un país libre en el que todos podamos aspirar a encontrar oportunidades, a educar mejor a las nuevas generaciones y a afrontar los retos del futuro.

César Nombela Cano. Catedrático e investigador.

Blog: generaldavila.com

Ciudadanos españoles (Emilia Landaluce Galbán)

Hoy escribe con nosotros

Emilia Landaluce Galbán

Emilia Landaluce Galbán: Periodista, escritora.

Columnista a la que se busca en cuanto uno tiene el periódico en las manos.

ABC, ahora en El Mundo.

Belleza en la sintaxis. Dice cosas como el que no quiere la cosa. De lo que escribe sabe, conoce a fondo, está informada. Rigor. Argumentos.

Le agradecemos mucho su colaboración en este blog. Breve e intensa. Rotunda. Sobre todo elegante.

Es por España. Gracias Emilia.

 

CIUDADANOS ESPAÑOLES

El nacionalismo, el independentismo, es un ejercicio de posverdad. Quizás el más importante que se ha hecho en los últimos años. Lo explican bien Gabriel Tortellá o Luis Suárez: Cataluña independiente nunca ha existido. Ni siquiera en el siglo IX, ese al que se remonta el imaginario independentista, cuando se disolvió como parte del Imperio Carolingio. “Parece que durante algún tiempo, esa serie de condados, marquesados… territorios pirenaicos de los que formaba parte Cataluña no dependieron de nadie aunque formalmente seguían dependiendo del Imperio Carolingio. Pero enseguida se fusionaron con Aragón”. No hay prueba documental alguna que demuestre que Cataluña haya sido nunca independiente. Y a partir de ahí comienzan la manipulación y las mentiras. Ya lo dijo Goebbels, una mentira repetida 100 veces llega a ser verdad. Por agotamiento. Por eso, a veces creemos que no vale la pena repetir la verdad 101 veces. Y la verdad es que la unidad de España, especialmente en los últimos 40 años, ha sido fuente de prosperidad para todos. Y vayan al CIS, a los indicadores de riqueza que no han dejado de mejorar…

¿Se siente usted español?, preguntan las encuestas. Al final, no se trata de sentir sino de ser. Y se es español como tantas cosas porque como dice Popper las identidades colectivas no existen. Es otra mentira y peligrosa además. Ensalzar la identidad es renunciar a nuestra mayor conquista: la idea de ciudadanía. Y ciudadanos españoles somos todos: vascos, catalanes, castellanos, andaluces, murcianos…Sin importar el origen, la lengua… Libres.

Emilia Landaluce Galbán  

Blog: generaldavila.com

El rayo de luz que alumbra la energía y el coraje (Alfonso Merlos)

 

Hoy escribe con nosotros

ALFONSO MERLOS

Es Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, Diplomado en Seguridad y Defensa por el Instituto Español de Estudios Estratégicos. Doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la UCM. Profesor de Comunicación Política en la Universidad Camilo José Cela. Su tesis sobre la amenaza yihadista es pionera e imprescindible para entender esta brutal amenaza que nos asola. Periodista muy conocido en prensa, radio y televisión es  un referente en el actual periodismo español.

Gracias Alfonso por tu colaboración para algo a lo que amas profundamente: España.

 

El rayo de luz que alumbra la energía y el coraje

Cada día quienes creemos en España como nación y en su unidad indisoluble encontramos alguna razón para defenderla. Una de las últimas, singularmente poderosa y previsible, la hallamos en la manifestación que sucedió a los atentados yihadistas de Cataluña.

En aquella ceremonia de la confusión y el esperpento, de la división y la provocación, del insulto y la calumnia, de la villanía y la mezquindad, contemplamos atónitos fenómenos de dimensión cuasi paranormal.

Por ejemplo, ciertos abanderados del independentismo catalán nos aleccionaban sobre cómo alcanzar la paz perpetua y representar adecuadamente a las víctimas del terrorismo cuando ellos mismos habían alfombrado ceremonias de personajes tan execrables como el batasuno Otegi.

Por ejemplo, las calles se llenaron de pancartas por la paz y por la independencia de Cataluña mientras… no había una sola pancarta contra los terroristas islamistas que habían dejado 15 muertos y 120 heridos.

Por ejemplo, el impagable Puigdemont acusaba al gobierno de España de haber allanado el camino a los terroristas al racanear el gasto en seguridad para Cataluña mientras trascendía que Artur Mas se había fundido 3.609 millones de euros en su causa identitaria en apenas 5 años.

Por ejemplo, la maquinaria propagandística del soberanismo inundaba las aceras de panfletos y carteles contra Rajoy y Felipe VI mientras los lazos negros o las manos blancas o las banderas constitucionales quedaban relegadas (¡hermosos símbolos de comunión!) al desguace de la Historia.

Por ejemplo, las fuerzas de seguridad del Estado (Cuerpo Nacional de Policía y Guardia Civil, por no hablar de las Fuerzas Armadas) eran ninguneadas mientras todo el reconocimiento al mérito en la defensa de nuestros derechos y libertades se volcaba sobre cuerpos de emergencia o protección locales y autonómicos.

Ciertamente, esa manifestación fue una poderosa razón para seguir defendiendo la unidad de España. Porque hacía mucho tiempo que no se asistía a un cúmulo tal de ataques, injurias y humillaciones al Rey de España. Porque nunca de forma pública y notoria, y cayendo los actos en la más deplorable aunque significativa impunidad, se había acusado públicamente al Jefe del Estado de ser un ‘traficante de armas’ y un ‘financiador del terrorismo internacional’.

Ante tanta inmundicia y ruindad, ante tanta falsedad y tanto veneno, la unidad de España, en su aspecto trascendental e inmaterial como en el tangible y material, se instituye en el rayo de luz que alumbra la energía y el coraje que millones de españoles aplicamos cada día en defender y promover nuestro indisimulado patriotismo. Es el rayo que no cesa. Es nuestro poder. Por eso venceremos y convenceremos

Alfonso Merlos

Blog Generaldavila.com

PARAR EL GOLPE DE LOS TRAIDORES (Santiago Abascal Conde)

HOY ESCRIBE CON NOSOTROS

SANTIAGO ABASCAL CONDE

Sí, hoy escribe con nosotros Santiago Abascal, Presidente de VOX, y lo hace de forma clara, y sin tapujos, sin esconder nada de lo que piensa. Así es Santiago, un hombre forjado en el riesgo que suponía para él y su familia la amenaza permanente de los asesinos de ETA. Un hombre valiente como buen vasco y español.

Nacido en Bilbao en 1976, licenciado en Sociología  por la universidad de Deusto, ha desarrollado su carrera política casi siempre en el Partido Popular del País Vasco hasta noviembre de 2013 donde anunció su abandono de militancia en dicho Partido en desacuerdo con la actuación del mismo frente a los casos de corrupción que lo salpicaban, con la política antiterrorista frente a la banda terrorista ETA del Gobierno de Rajoy y con la política frente a los nacionalismos vaco y catalán y la unidad de España.

Frase suya es la que en agosto de 2012 declaró diciendo «que prefiere seguir con escolta a que España se rompa», en referencia al anuncio de ETA del final de la lucha armada.

Sí, un valiente y un patriota español que honra a su origen vascongado.

 

PARAR EL GOLPE DE LOS TRAIDORES

Imaginemos que una fuerza armada tomase el Congreso de los Diputados y la televisión pública y declarase abolida la Constitución Española. ¿Qué haría el Gobierno legítimo de la Nación?¿impugnar la acción de los rebeldes ante el Tribunal Constitucional?¿Formularía una denuncia ante la jurisdicción ordinaria a la espera de que la justicia dictase sentencia? Un gobierno cabal, decente y consciente de su misión seguramente no haría nada de eso, sino que, simplemente, ordenaría a los rebeldes deponer las armas y, en caso de no recibir respuesta, utilizaría a las Fuerzas Armadas para reducir a los golpistas. Y a nadie le parecería mal, puesto que la primera obligación de un gobernante es proteger el orden constitucional y la unidad de la Patria.

Sin embargo desde hace cinco interminables años, los españoles observamos perplejos como el Gobierno de la Nación consiente que en Cataluña se viole la Constitución todos los días, y se perpetre un golpe de Estado a cámara lenta.  Perplejos y atónitos porque la única respuesta de nuestro Gobierno ha sido impugnar los actos de los golpistas ante el Tribunal Constitucional.

Y es que Mariano Rajoy y su desastrosa Soraya Saenz de Santamaría, actúan como leguleyos en lugar de como gobernantes, y han decidido tratar el desafío separatista como un asunto meramente jurídico. Así, las convocatorias de consultas ilegales y otros actos separatistas, cuyo objetivo es romper la unidad de nuestra Patria reciben el mismo tratamiento que un conflicto de competencias administrativas.

Es asombroso que dos juristas como Rajoy y Soraya, nada más y nada menos que un Registrador de la Propiedad y una Abogado del Estado, no se den cuenta de la inutilidad de esa estrategia que no ha detenido ni por un segundo el avance del golpe de Estado.

Desgraciadamente nuestro Código Penal presenta debilidades importantes según muchos juristas para combatir el intento separatista de destruir España. No obstante  existen tipos penales suficientes que ya permitirían tener encerrados a Mas, Puigdemont, Junqueras y compañía.

Aún así, es denunciable que a pesar de que el golpe se viene fraguando desde hace cinco años, y durante gran parte de ese tiempo Mariano Rajoy ha dispuesto de mayoría absoluta en ambas cámaras, el Código Penal no ha sido reforzado para parar a los golpistas. Así, la falta de iniciativa de un presidente pasmado es la causa de que la única protección penal sea la que data del código de 1995 y no se haya recuperado el tipo penal de Aznar, más directo y concreto, que penalizaba directamente con cárcel la convocatoria de refrendos ilegales.

La responsabilidad institucional, de Gobierno y jueces, es gigantesca. Lo hemos visto con Artur Más, cuya ridícula condena, impuesta dos años después de perpetrar  la consulta ilegal del 9 de noviembre ha sido poco más de un año de inhabilitación. Inhabilitación que no le impide, por otra parte, cobrar su jugosa pensión de ex presidente.

Rajoy no puede seguir  escondido tras los tribunales. Por eso, si el presidente Rajoy quiere evitar el referéndum ilegal, -y debe hacerlo-, no tiene otra salida que intervenir la autonomía catalana invocando el artículo 155 de la Constitución. De esta forma podrá dar instrucciones directamente a la administración catalana y a la policía autonómica para detener la mascarada sediciosa del referéndum.  Y puede hacerlo porque para ello solo se necesita mayoría absoluta en el senado. No hay excusa y la unidad de la Patria lo exige.

El problema es que para Mariano Rajoy y Soraya Sáenz de Santamaría hacer cumplir la constitución en Cataluña es un acto de provocación. Por eso  mismo no han tenido el valor de elevar el nivel de alerta antiterrorista y desplegar el ejército en toda España. Y por otra parte, los partidos que tendrían que ser leales a España en estos momentos, Ciudadanos y PSOE no apoyarían al gobierno en la aplicación del artículo 155. El primero porque  aspira a los votos catalanistas de  Convergencia. Y el  segundo, porque su líder, Pedro Sánchez, está obsesionado con hacer a su señora primera dama y está dispuesto a apoyarse en los diputados de los partidos separatistas.

Se acabó el tiempo. Si Rajoy no se mueve y no aplica el art.155 (hay quien dice que una solución podría ser también la Ley de Seguridad Nacional), el 1 de octubre habrá referéndum y cuarenta y ocho horas después declaración de independencia.

El Gobierno tiene que recuperar el Poder efectivo en toda España, y demostrar a los catalanes leales que no les ha abandonado a los pies de los separatistas. Actuando con serenidad, sí, pero también con firmeza, el Gobierno debe conseguir que muchos de los que apoyan la causa separatista, se den cuenta de que es una vía que no lleva a ninguna parte.

Una vez que el Gobierno recuperase el control de la situación, sería el momento de comenzar a recuperar a los catalanes para la causa nacional restaurando los afectos dañados por el odio separador durante tres décadas. Para ello hay que retornas al Estado competencias esenciales, como la seguridad y la educación, que han sido utilizadas para sembrar la discordia en el corazón de los catalanes. No  será fácil pero gobernar es ejercer el poder. No esconderse bajo las togas de los jueces ni bajo las faldas de la Merkel, que no tiene ni la misión ni la obligación -ni el deseo-  de salvar España.

Si el Gobierno se obstina en mantener la cabeza bajo tierra y no detiene el avance de los golpistas, la posibilidad de perder una parte entrañable de España será más que real, por dejación de Rajoy, que además habrá llevado a millones de españoles a la tesitura de demostrar la lealtad a su juramento, y a las puertas de una contienda civil.

Santiago Abascal
Presidente de VOX

Blog: generaldavila.com

NUESTRA BANDERA. NUESTRO ORGULLO (THERESA ZABELL LUCAS)

Hoy escribe con nosotros

THERESA ZABELL LUCAS

Es la única deportista española que ha sido doble campeona olímpica, en Barcelona (1992) y en Atlanta (1996). Ha obtenido 5 medallas de oro y una de plata en Campeonatos del Mundo, 3 medallas de oro en campeonatos de Europa y se ha proclamado en 14 ocasiones ganadora de semanas olímpicas internacionales y de 13 campeonatos de España. Ha sido en varias ocasiones la número uno del ranking mundial de vela y en el año 1994 fue elegida Mejor Regatista del Mundo por la Federación Internacional de Vela. Tras su retirada de la vida olímpica, en 1998, puso en marcha la Fundación Ecomar de la que es Presidenta Ejecutiva y que tiene como objetivo educar y concienciar, sobre todo a los niños, en el cuidado y respeto de los mares y del planeta a través de programas de convivencia en los deportes náuticos, y por el que han pasado ya más de 120.000 niños españoles. Es Consultora Internacional para la UNESCO y trabaja para una empresa organizadora de grandes eventos deportivos en varios países, con sede en Londres Entre los años 1999 y 2004 fue diputada del Parlamento Europeo y vicepresidenta de la Comisión de Educación, Cultura y Deporte, donde trabajó para incluir el deporte como nueva competencia dentro de los programas comunitarios. Desde entonces sigue formando parte del Grupo Independiente de Expertos de Deporte de la Unión Europea. Ha sido vicepresidenta 1.ª del Comité Olímpico Español desde 2007 hasta 2014. Posee la Gran Cruz de la Real Orden al Mérito Deportivo y la Orden Olímpica.

 

NUESTRA BANDERA. NUESTRO ORGULLO

Este año se cumplen 25 años de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 que tanto cambiaron el rumbo, no sólo de Barcelona, sino de España entera. A raíz de estas bodas de plata, los que tuvimos el honor y el privilegio de subirnos al podio hemos vuelto a ser protagonistas por unos días con el fin de recordar lo que supuso esta cita tan importante para nosotros.

Veintidós medallas, trece de las cuales fueron de oro, repartidas en deportes tan diferentes como el fútbol, tiro con arco, hockey hierba, gimnasia, vela, atletismo, boxeo, ciclismo, tenis, judo, natación y waterpolo dan para muchas opiniones. En las entrevistas que nos hicieron salieron a relucir anécdotas de lo más diversas y divertidas, como no puede ser de otra manera, teniendo en cuenta las experiencias tan diferentes que había vivido cada uno de nosotros, aunque al final coincidíamos en los momentos más emocionantes de los Juegos: desfilar en el estadio olímpico detrás de nuestro entonces Príncipe de España y la ceremonia de entrega de medallas. Ambos momentos tienen un factor común, la bandera de España que nos emociona sobremanera.

Después de un buen rato que has salido de la villa olímpica, haces el recorrido en autobús y estás esperando en el Palau Sant Jordi, llega el momento. Te van guiando por un túnel, es bastante oscuro, ya has hablado con todos los compañeros y estás pensando más en lo que viene los próximos días que lo que te espera a la salida del túnel. De repente, nos dicen que nos coloquemos, se oye “España” y parecía que el estadio se venía abajo… Todos nosotros felices y orgullos detrás de nuestro abanderado y nuestra bandera.

Subir a lo más alto del podio es, en mi caso, un sueño de infancia. Lo perseguí, evidentemente no sin trabajo, perseverancia y mucho esfuerzo, y ese sueño se hizo realidad el 3 de Agosto de 1992 cuando ya tenía 27 años. Te imaginas subiendo muchas veces a lo más alto del cajón, oyendo tu himno, viendo ondear tu bandera… pero al final te das cuenta que la realidad supera con creces la ficción. Cuando recuerdo ese momento podio en medio del puerto olímpico con la bruma del atardecer de Barcelona y la Bandera de España ondeando como a cámara lenta, me sigo emocionando.

También me emociona ver que a los deportistas nos une nuestra bandera y el deporte es un nexo de unión para España.

THERESA ZABELL LUCAS

Blog: generaldavila.com

 

ESPAÑA (Carlos Dávila Pérez de Camino)

Hoy escribe con nosotros

CARLOS DÁVILA PÉREZ DE CAMINO

Licenciado en periodismo por la Escuela Oficial de Periodismo y en medicina y cirugía por la Universidad Complutense de Madrid. Imprescindible en la reciente historia del periodismo en España por su profundo conocimiento de los hechos más notables ocurridos y la información de que dispone. Escritor ameno y de brillante ironía ha dejado sus inolvidables columnas en ABC, Diario 16, Cambio 16… Fundador y Director de La Gaceta supo llevar en poco tiempo a un humilde diario que nacía en difíciles momentos para la prensa escrita, a competir con los periódicos tradicionales con informaciones y exclusivas que todavía se recuerdan. Pero para qué seguir con la presentación de un amigo. Su apellido le delata. Lleva el de la cabecera de este blog. ¿Qué les voy a decir de quien es algo más que amigo?

Ahí sigue en primera fila en su incansable lucha por la verdad y por España. Dos pasiones en su vida, es decir en el periodismo.

Un brillante y querido amigo al que dejo la palabra.

 

ESPAÑA

España se nos está yendo de las manos. Peor: estamos a punto de que se nos vaya del todo. La conjunción de unos políticos corruptos que quieren lavar todas sus fechorías con la independencia y de unos desarrapados analfabetos que pretenden barrenar nuestras vidas, exige ya algo más que desmentidos, buenas palabras o vanas invitaciones al diálogo. Estos jetas nos están comiendo una merienda histórica. España, en la historiografía más modesta, hace tiempo que cumplió más de quinientos años, los actuales inventos secesionistas, sediciosos, sólo tienen un antecedente: el 1934 del pusilánime Companys. Se lo hemos puesto fácil, gratis, a los delincuentes de la independencia ilegal; España se ha ido de Cataluña y cuatro rufianes han ocupado el hueco, por eso es imprescindible volver a hacernos notar con nuestra presencia y nuestras leyes. Sin tirar de cañones como hizo la República,  pero sin dejar que los francotiradores nos sigan disparando. España es una obligación constitucional pero es, sobre todo, una pasión imprescindible que exige preservar su unidad. Sin tibiezas, sin dilación. Más esperas, no.

Carlos Dávila Pérez de Camino

Blog: generaldavila.com

 

 

DEFENDER ESPAÑA (Carlos Urquijo Valdivielso)

Hoy escribe con nosotros

Carlos Urquijo Valdivielso

Concejal y portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Llodio entre los años 1987 y 2011. Entre 1994 y 2011 fue Parlamentario Vasco y Portavoz adjunto del Grupo Popular.

Desde 2012 hasta 2016 fue Delegado del Gobierno en el País Vasco. Luchador incansable por España ha hecho del cumplimiento de la Ley hasta en sus más mínimos detalles su lucha diaria en el País Vasco. Valiente donde los haya, se ha jugado la vida por la defensa de sus ideales que no son otros que el amor a España y la convivencia en paz.

Su trabajo sacrificado, como tantos otros conocen y han vivido, merece el reconocimiento de todos los españoles de bien y es un honor para este blog contar con la firma de un hombre forjado en la lucha y el sacrificio por España en un puesto de especial dedicación y, por qué no decirlo, evidente riesgo.

Gracias Carlos. La palabra es tuya.

 

DEFENDER ESPAÑA

Me pide el General Dávila que escriba unas líneas con motivo del desafío planteado por el Gobierno de la Generalidad de Cataluña para el próximo uno de Octubre. Un desafío a nuestro Estado de Derecho cuya pretensión es la secesión de una parte de España y por tanto la liquidación de su integridad consagrada en el artículo dos de nuestra Constitución.

Esta bravata se quedará en charlotada pero eso no resta un ápice de gravedad a las decisiones que durante años lleva adoptando un gobierno autónomo que, lejos de resolver los muchos y serios problemas de su Comunidad, ha dedicado todos sus esfuerzos a desbordar la legalidad.

El Gobierno de España tiene la grave responsabilidad de evitar la escenificación de esta asonada prevista para el uno de Octubre. Eso y no otra cosa es lo que ha planteado el Gobierno encabezado por el independentista Puigdemont, un Presidente que ha olvidado que es el representante ordinario del Estado en Cataluña. Un Presidente que enfrenta a los catalanes, divide a los españoles y trata de subvertir la legalidad que debe defender tal y como prometió en su toma de posesión.

La respuesta de nuestro Gobierno no será la de 1931 frente a Maciá ni la de 1934 frente a Companys cuando, aprovechando el río revuelto, proclamaron la República catalana. Creo que tampoco será la de Tony Blair cuando suspendió ¡En cuatro ocasiones! la autonomía del Ulster por las deslealtades de su Gobierno autónomo. Cada momento histórico tiene sus circunstancias. No sé cuál será la respuesta exacta ahora pero tengo la seguridad de que no se permitirá que nuestra Constitución sea desbordada por unos políticos desnortados, embarcados en un proyecto imposible.

Todos los españoles tenemos la obligación de afrontar este desafío con la firmeza y la determinación con que abordamos otros en el pasado. Y debe hacerse sin perder un minuto. La estrategia de los independentistas es conocida y cada día anuncian el paso siguiente para la consecución de su objetivo. El Gobierno de España no desvela la suya para frenar la amenaza, quizá sea la táctica adecuada para ganar la batalla, pero los independentistas sí deben saber una cosa : Nunca alcanzarán su propósito.

Durante el largo tiempo dedicado a la política en el País Vasco, si algo aprendí, es que frente a los que tratan de imponer un proyecto por la fuerza no cabe otra respuesta que plantar cara con decisión. Eso se hizo en el País Vasco a partir del año 2002 con el Gobierno del Partido Popular y funcionó hasta que otros vinieron a desmontar lo logrado. La mano tendida y el diálogo pueden ser una opción durante un tiempo pero esa opción no es válida si solo sirve para que avance el independentismo y retroceda España.

Frente al desafío más grave de los últimos ochenta años no puede articularse una respuesta que la otra parte solo va a interpretar en clave de debilidad. Lo importante no es tanto cómo nos encontremos nosotros sino cómo nos percibe el adversario  y si éste nos cree encogidos seguirá avanzando.

Ignoro cuál puede ser la fórmula más eficaz para acabar con este despropósito pero tengo confianza en que el Gobierno del Partido Popular estará de nuevo a la altura que el reto exige. No olvidemos la lección de patriotismo que fue la vida del Almirante Blas de Lezo –Vasco de Pasajes- y sobre todo su legado resumido en su famosa sentencia “Una nación no se pierde porque unos la ataquen sino porque quienes la aman no la defienden” Más de cinco siglos de vida en común no se destruyen con unos meses de mentiras y amenazas, pero eso no nos libera de nuestra obligación de permanecer vigilantes y dispuestos a defender España.

Carlos Urquijo Valdivielso

Blog: generaldavila.com