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Entrevista en El Debate de Gabriel Albiac al general Rafael Dávila sobre su libro El nuevo arte de la guerra
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Entrevista en El Debate de Gabriel Albiac al general Rafael Dávila sobre su libro El nuevo arte de la guerra
Desde tiempos inmemoriales los ríos, como obstáculos que son, han sido testigos de innumerables batallas dando su nombre a históricos enfrentamientos para ser forzados o defendidos.
El primer río que queda inscrito en la literatura es el Escamandro, a sus orillas: la batalla de los dioses en la Ilíada. Sonaron las terribles palabras: «Si el hijo de Crono te concedió aniquilar a todos los troyanos, empújalos al llano, fuera, al menos del cauce de mis aguas, y ya ejecuta tus atroces obras; pues llenas de cadáveres están ya mis amables ondas, y no puedo por ningún sitio derramar mis aguas a la divina mar, que con los muertos me voy volviendo estrecho, pues tú matas con gran violencia exterminadora. Mas, ¡venga ya!, acaba de una vez; preso el horror me tiene, caudillo de guerreros» (Canto XXI, Ilíada).
Alejandro Magno: de Gaugamela a la batalla de Hidaspes; Flavio Vegecio en Instituciones militares teoriza sobre el modo de pasar los ríos caudalosos. Clausewitz dedica un capítulo al paso de ríos en su obra De la guerra y todos los ejércitos del mundo recogen en sus doctrinas el paso y defensa de cursos de agua como un caso particular de la batalla.
«Los cursos de agua constituyen obstáculos para el movimiento y, en consecuencia para el ataque, y pueden proporcionar a la defensa una ayuda valiosa, aunque sean siempre superables».
Su valor como obstáculo depende de entre otros factores de su anchura, profundidad y velocidad de la corriente, la posibilidad de provocar inundaciones por la existencia de presas, las características de sus orillas y el periodo estacional lluvioso o seco. Los factores aludidos hay que analizarlos con suma cuidado ya que sin llegar a ser en principio decisiva una batalla para forzar su paso o evitarlo podría ser el comienzo de una situación general muy dificultosa para el perdedor sea este el atacante o defensor.
Así están las cosas en Jersón. Los rusos ocuparon al comienzo de su invasión la ciudad sin grandes dificultades y se establecieron en la margen occidental, margen derecha, del río Dniéper (Conviene recordar que hablar de la derecha o la izquierda de un río se hace teniendo como referencia la corriente descendente, es decir aguas abajo). No encontraron gran oposición, pero su Estado Mayor cometió el grave error de no ampliar la cabeza de puente, profundizar en la ocupación del terreno más allá de sus orillas para evitar que la reacción enemiga les obligase a tener el gran río a sus espaldas, un paredón contra el que podrían estrellarse ante la presión enemiga.
En la guerra en Ucrania de un tiempo a esta parte todo ha cambiado. Rusia ha tenido que reducir su frente, la penetración en Ucrania se ha detenido, las municiones se acaban, la logística se ha estresado y su objetivo estratégico se reduce, por ahora, al añorado sur de Ucrania. Quizá Rusia quisiera volver a los tiempos anteriores a la invasión. Consciente de su grave error político y militar ya no tiene marcha atrás. El crimen está cometido. Su ambición inicial le podría llevar a perder una guerra en la que jamás será ganadora. Es por lo que se plantea cambiar su estrategia política y por tanto la militar.
Ucrania se ha recobrado de los iniciales fracasos militares y el coraje de luchar por su libertad junto a la ayuda exterior le ha situado en el camino de la victoria.
Pero la guerra aún no está ni definida ni ganada por parte de ninguno.
En estos momentos la estacionalidad de la guerra es un factor a tener en cuenta.
Se libra la batalla de Jersón. El río Dniéper por medio. ¿Será el Escamandro que se revuelve ante tanta sangre vertida a sus aguas que oscurece aún más el mar Negro?
Deducimos de lo expuesto que ante la presión del ejército ucraniano en Jersón, el Estado Mayor ruso se haya preguntado que hacen sus tropas en el lado derecho del Dniéper y el obstáculo del río a sus espaldas. Tan buena como tardía pregunta que desde el punto de vista táctico no se entiende que haya tardado tanto en tener respuesta.
De ahí la lógica maniobra rusa de abandonar la ciudad de Jersón, cruzar a la orilla oriental del Dniéper y establecer allí una defensa sin idea de retroceso para defender el territorio que podría ser su definitivo trofeo de guerra caso de llegar a una negociación. En definitiva lo que parece adivinarse es algo que ya en crónicas iniciales de esta guerra apuntábamos: el objetivo de Rusia estaba en un frente marcado por el curso del río Dniéper, no más allá, aunque para obtenerlo aparentase querer mayores logros en profundidad. Es la única forma de entender el enorme frente inicial de ataque que tácticamente era imposible de sostenerse en el tiempo y el espacio. La progresión militar de Ucrania, su resistencia y fe en el triunfo son diversos factores que no fueron analizados por Rusia por lo que se ha visto obligada a aceptar la realidad de una guerra que se ha vuelto en su contra y amenaza los cimientos de la misma nación rusa que va camino de verse abocada al aislamiento y entrada en la miseria económica, moral y al desprecio del mundo libre. La situación es de tal gravedad que abre la posibilidad de que cualquier cosa ocurra.
Desde el punto de vista táctico, y dado que la estrategia ha pasado a estar casi derrotada por el error táctico y lo costos de lograr su objetivo, Rusia busca ganar tiempo y mantenerse en las posiciones alcanzadas, resistir la presión del ejército ucraniano e iniciar pronto la recuperación para con un mínimo cambio de rumbo pensar en una solución más política que militar.
Para ello la idea de maniobra del ejército ruso que preveo sea la de mantenerse en defensiva sin idea de retroceso en la línea oriental del Dniéper desde Jersón a Zaporiyia y su prolongación para englobar las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk. Será objetivo fundamental, esfuerzo principal, defender la línea Jersón-Zaporiyia y contraatacar desde el sureste con la finalidad de envolver al ejército ucraniano. Mantendrá el escudo en la mano izquierda y atacará con la derecha donde lleva la espada. Si los últimos cambios organizativos en su ejército se lo permiten.
¿Es este un mal objetivo táctico para el ejército ruso? A la vista de los acontecimientos el ejército se podría dar por contento si fuese capaz de mantener esa posición a base de establecerse en la modalidad esencial de la acción defensiva, la «defensiva sin idea de retroceso», apoyada en el obstáculo natural del río Dniéper en una zona de terreno donde el río es el único obstáculo natural que lo permite. Esta modalidad defensiva siempre servirá como base para la realización de contraataques locales que debiliten la acción atacante. Salvaría Crimea y gran parte del terreno conquistado además de tener una posición siempre privilegiada, si es capaz de mantenerse en esa línea, para soportar una negociación e incluso para continuar con la guerra. Debe superar esta época estacional.
Esta solución táctica desde el punto de vista político es una opción aceptable que permitiría a Putin salvar su imagen ante los más radicales y continuar su liderazgo. Puede alguien pensar que nos olvidamos de Odesa, de la salida al mar de Ucrania, pero no lo olvidamos. Podría hasta beneficiar a Putin y a su imagen dejar esa salida abierta para la economía Ucraniana, como pieza de negociación ya que al fin y al cabo el dominio del mar Negro estaría en sus manos y por tanto bajo su control y amenaza cualquier movimiento.
Rusia se ve abocada a llegar a una solución antes de llegar a la final: la nuclear.
Si analizamos la invasión, allá por finales del mes de febrero, la maniobra táctica inicial del ataque ruso hacía prever que su objetivo táctico principal se encaminaba a una fuerte acción de fuego y movimiento de tropas sobre el sureste de Ucrania; el sur, menos defendido por las tropas de Ucrania, sería sometido a una fuerte amenaza y cubierto por los anteriores movimientos; los ejes de ataque comprobados eran: Eje Kiev- Eje Jarkov-Eje Donbás-Eje Azov y Eje Odesa. El Eje Odesa pronto fue desinflándose y todo el esfuerzo principal se llevó por los convergentes Ejes Jarkov-Azov apoyados por el Eje Donbás, una tenaza que se cerraría atrapando el Donbás mientras se amenazaba la capital Kiev sometiéndola a un fuerte asedio. Eso le llevaría a una posición de fuerza para obligar a Ucrania a rendirse ante su enemigo y doblar la rodilla ante el Kremlin política y militarmente. Rusia ganaría para ella los mares que le abrirían la puerta del cálido Mediterráneo.
Todo se derrumbó. Ya no existe el Eje Kiev. El Eje Járkov se ha diluido. La invasión por el sureste está detenida y por el sur, Jersón, la situación es de evidente fracaso. Ahora incluso Crimea podría estar en peligro para el invasor ruso.
La batalla decisiva de esta guerra podría darse en la zona de Jersón, a orillas del Dnieper, o ser el punto de apoyo donde la guerra gire hacia el sureste en un envolvimiento táctico a las tropas ucranianas, Todo es posible y nada está decidido en esta guerra que no tiene visos de acabar pronto.
El rio Dniéper puede convertirse en el canto XXI de la Ilíada: la batalla a orillas del rio. Pero quedan aún los tres capítulos finales: La muerte de Héctor; Los funerales de Patroclo; El rescate de Héctor. Lo más sublime y trágico. La flecha final. Antes de la odisea. Porque habrá que regresar.
Antes de ello las hipótesis de guerra no se han cerrado: Bielorrusia está amenazante al norte. El invierno a las puertas. Corea en guerra, los mismos que se enfrentan en Crimea, pero descontrolados. China se impacienta. Han detenido su paso, pero el elefante tiene gran memoria y necesita mucha agua y alimento para sostenerse en pie. No puede detenerse en hazañas bélicas; por ahora.
Ucrania es un enorme laboratorio militar y político; económico. Proseguir la guerra a base de tanta y tan cara munición no sabemos hasta cuándo será posible que lo soporte la industria armamentística. Ese será uno de los factores decisivos de su futuro.
Y siempre habrá que recordar el azar, la fricción, y la sorpresa que en estos momentos podría guardar la ciencia nuclear en su fisión-fusión, la física cuántica o el mismísimo Escamandro.
Esperemos al invierno y a la respuesta del río.
Todos persiguen ganar la gran batalla. Definitiva. Será de un coste tan elevado que nunca debería darse. Será el final.
Solo una derrota política de Putin nos salvaría de lo peor. China puede tener la palabra.
General Rafael Dávila Álvarez.
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21 noviembre 2022
La buena memoria no es la que ha regulado el Gobierno llamándola «memoria histórica» o «memoria democrática», sino la que permanece en nuestras cabezas y no se pierde, a pesar de los continuos intentos de nuestro gobierno y su televisión.
Y hablando de televisión, a los adictos a la pantalla, solo advertirles que su abuso puede provocar daños irreparables. Como las medicinas, tenía que venir con un prospecto de información para su uso, con su posología bien clara, pues si alguien se ha tomado una sobredosis, debe acudir inmediatamente a su médico para que lo desintoxique.
Lo de este Gobierno se parece mucho a un anuncio que hizo la Organización Nacional de Ciegos de España con aquello de: «Cada día un numerito». TVE, la mayor caja tonta de propaganda del PSOE, nos airea a diario todas sus miserias. Veamos:
Primero fue con la desaparición del delito de «sedición», de siempre fue un levantamiento contra un gobierno, por la expresión «desórdenes públicos agravados», olvidando la naturaleza y la gravedad de las fechorías cometidas en 2017 por los dirigentes separatistas de Cataluña.
Desde su «Atalaya Calabresa», nuestro buen amigo Félix Torres en «Las Cosas de D. Eufemio» nos cuenta con detalle cuando el presidente de Castilla-La Mancha, estalló contra el pacto de Pedro Sánchez con los separatistas de ERC, declarando con un claro «es lo que parece» al referirse a la eliminación del delito de sedición, solo para contentar a sus socios separatistas y asegurarse su permanencia en La Moncloa.
Pero no todo vale para conservar el poder.
Acabaremos permitiendo el referéndum legal para que cualquier territorio de nuestra nación pueda votar la independencia tantas veces como quiera hasta que la consiga.
Al día siguiente fue el lio de la malversación, más vergonzosa y cutre si cabe, porque revela a las claras el grado de miseria política con la que el presidente está dispuesto a tragar para seguir en su puesto. Sánchez, que llegó a la presidencia con una moción de censura a un partido manchado por la corrupción, ahora perdona a los suyos. ¿Está siempre fuerte ante la corrupción o solo cuando le conviene?
Y hoy, con la polémica ley de la ministra de Igualdad «solo sí es sí».
Desde que el pasado 7 de octubre entró en vigor la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, se sabe que fue mal elaborada por una deficiencia técnica legislativa que está permitiendo que se produzcan rebajas de penas en las revisiones de condena. El revuelo que ha organizado esta polémica reducción de penas, es lo que ha llevado a paralizar la futura ley Trans.
Los graves fallos de esta ley no se deben , pues, al «machismo judicial», del que habla la ministra de Igualdad, sino a su incompetencia y a su arrogancia política, pues fue advertida varias veces por los propios jueces.
Rectificar es de sabios, pero me preocupa la falta de humildad de Irene Montero, acusando que a los jueces españoles les falta formación en perspectiva de género y de no saber interpretar la ley. Olvida su señoría los años de trabajo que ellos han empleado en aprenderla, muchos más de los que ella ha necesitado para ser ministra. Déjese de insultar al tercer poder del Estado, haga autocrítica y mejore la ley con urgencia, pues aunque en un principio reforzaba la protección a las víctimas de abusos sexuales frente a agresores y «manadas», hoy con su ley en la mano, se abre la puerta para que esos agresores y otros muchos abandonen antes la cárcel.
El de la «manada», nombre por el que se conocen los sucesos relacionados con un caso de violación acaecidos en Pamplona, en la madrugada del 7 de julio de 2016, durante las fiestas de San Fermín, es el caso judicial más simbólico, pero las lagunas de la ley han dado pie a la reducción de penas de decenas de violadores y abusadores de menores.
Igual el problema de esta torpeza jurídica no es que los jueces sean machistas, quizás el problema es que las leyes las hace una cajera de supermercado, con todos los respetos a mis admiradas y sufridas cajeras.
Me gustaría que España se equiparara con Europa, pero con el producto interior bruto de Alemania, con la belleza que se vive en Italia y su moda, con Francia y su cultura…, en fin igualarnos a las universidades europeas, a sus salarios, a sus ejércitos, pero aquí solo se homologan los privilegios de la clase política, los sueldos de los eurodiputados, y ahora los delitos de sedición y malversación. Barones socialistas, salgan de su mutismo y frenen al «sanchismo», que es letal para España.
Pedro Sánchez solo equipara a España con Europa en lo que a él le conviene, pero no en lo que nos conviene a millones de españoles. Se le oye decir a menudo que a los ciudadanos les conviene…, cuando lo lógico sería que dijera: al Gobierno a mí y a mi partido nos conviene…,oiga no pluralice y por favor me borre de esa lista.
La ley del «solo sí es sí», ¡pues va a ser que no!
Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver
Zaragoza noviembre 2022.
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Parece que fue ayer. No; es peor: es hoy y se llama golpe de Estado. Fue, pero no fue. Como si nada. Aquí -algunos- hacen y deshacen sin ley ni orden. Para ellos la ley se hace a medida; como los calzones.
Sigamos callados y escóndanse y escondan la Bandera y sus razones y sentimientos. Otros vendrán que ocuparán su lugar.
Agapito Maestre. El nuevo arte de la guerra. 
Nadie se engañe. España vive una guerra política de dudosa resolución. Las guerras no terminan. Continúan de otras maneras. Se hicieron dos guerras mundiales, para acabar con todas las guerras. El fracaso estaba cantado. El pacifismo quedó derrotado para siempre. Las buenas intenciones de los pacifistas son hoy sólo escudos de los malos guerreros. Cinismo ridículo. La ideología pacifista es un placebo para morir sin protestar. Un engaño. El intento de acabar con la guerra es tan ilusorio como pretender la inmortalidad. Cayó en el siglo pasado la ilusión de una utopía contemporánea. Fue la gran enseñanza del siglo XX para el siglo XXI: la guerra es constitutiva de la humanidad.
Pero nadie se desanime por la inevitabilidad de una guerra y combatamos para evitar la próxima. Sigamos al conde de Floridablanca: hemos de estar preparados para la guerra como si ésta fuera inevitable, pero al mismo tiempo tenemos que hacer todo lo posible por evitarla. En esa línea el General Rafael Dávila ha escrito un libro (El nuevo arte de la guerra), una magnífica síntesis para nuestra época de eso que los renacentistas llamaron: el arte de la guerra. Un libro para despertar de su sueño dogmático, o sea terrorista, a los ilusos del pacifismo, y una llamada de atención para que los auténticos soldados no se dejen embaucar por los embelecos de unos políticos decadentes, ramplones y corruptos que sólo de boquilla defienden los valores democráticos. Este libro es un bellísimo canto a las virtudes militares.
Mientras leía el libro de Dávila, me asaltó un interrogante: ¿Vive España en guerra? Es obvio que sufrimos las consecuencias de la guerra Ucrania y Rusia. Y es evidente que Sánchez y sus socios golpistas nos imponen una agenda de guerra para acabar con lo poco que queda de democracia. Pero, por encima de esas preguntas, hay una más general y abstracta: ¿quién podría detener a Sánchez de su asalto al Estado, a las instituciones y al sentidos común? Sí, los socialistas de Sánchez, los exterroristas y los golpistas están acabando con lo poco que queda de España, la nación no existe y el Estado se derrumba por todas partes, pero el personal pasa como si la cosa no fuera con ellos. Sí, Sánchez está al frente del mayor golpe de Estado que se ha dado en Europa después de la Segunda Guerra Mundial, pero la Opinión Pública pasa de este asalto “políticamente correcto”. Sí, ahora Sánchez, los exterroristas y los golpistas catalanes van a cambiar el Código Penal sin despeinarse, mientras la cosa de la Oposición, o sea el PP y la gente de Vox, traga con todo. Cobardes.
¿Quién podría liberarnos de la agenda bélica de Sánchez? ¡Quién lo sabe! Mientras pensamos la respuesta, reconozcamos que esta guerra política empieza a ser muy desigual: por un lado, están los guerreros, fuertes y bien pertrechados en el poder, y por otro millones de esclavos que se autoengañan llamándose “ciudadanos” e imaginando elecciones liberadoras. Tengo la sensación de que la política española ha desaparecido. Todo es una guerra de la casta política contra los españoles. Millones de ciudadanos hemos sido reducidos a sobrevivir en una guerra que no creemos nuestra. Pobres. Los más ilusos siguen diciendo que esto se resolverá en los próximos comicios. Mentira. Ni las elecciones locales y autonómicas de mayo ni las elecciones generales, que nadie sabe cuando se convocarán, resolverán lo irresoluble. Sánchez ni ahora ni nunca se auto-limitará en el ejercicio del poder. Ni es demócrata ni cree en el Estado-Nación, España.
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14 noviembre 2022

Mi último concurso hípico: de coronel en Logroño.- 1994, Fiestas de la Vendimia. Con mi yegua“CANTABRIA”: Por (Aligoté Aa ─ Vandee Crz. Por Bouton D´or), nacida en Ibio (Cantabria)
Perdonarme que no sea fiel a la realidad, pues aunque tengo la intención de contar las cosas como sucedieron, en cuanto me descuido…
El contraste real de mi persona nunca me lo dio el espejo, sino una foto reciente, y es que casi todos tenemos un alto concepto de nuestro estado físico, aprobando la imagen que nos devuelve ese espejo cada mañana. Ya se que la primera impresión es francamente mala, pero después de un buen afeitado, la imagen cambia y lo que vemos nos oculta la realidad. Como se sabe, el espejo no tiene memoria, es totalmente amnésico. De él se cuenta que:
-Un paleto algo ya viejo, cuando a la corte llegó, admirado se quedó delante de un gran espejo, y su rostro contemplando dijo: “Voto a tal, que cara de animal tiene ese que me está mirando”
Donde no hubo trampa fue en una foto reciente, ese algodón no engaña, en ella fácilmente comprobé lo que había sido y lo que en ese momento veía, aunque nunca sucumbiré a la nostalgia porque la vida es un camino de ida. De cualquier forma, en esto de la hípica, el primer aviso me llegó cuando los jinetes más jóvenes, en la pista de ensayo, me trataban de usted para preguntarme el orden de salida.
Pero fue después de más de treinta años como jinete en activo, en uno de mis últimos concursos, cuando tuve la suerte de saber con exactitud, que ese, era el momento justo de dejarlo. Ese día me importó más, llegar pronto al hotel para disfrutar de la piscina y una buena cena, que acercarme a las cuadras para comprobar que mis caballos descansaban en buena cama y daban cuenta de su merecido pienso.
A partir de entonces me sentí mayor y es que la juventud no es un periodo de la vida, la juventud es un estado de espíritu, un efecto de la voluntad, una cualidad de la imaginación, una intensidad emotiva, una victoria del valor sobre la timidez, del gusto de la aventura sobre el amor al confort.
Vivir está bien si naciéramos ya aprendidos, pero parte de mi vida se me fue aprendiendo y cuando empezaba a saber vivir, me hice mayor. Menuda broma.
Como regla dictada por la experiencia, en atletismo me decían que a partir de los veinticinco años disminuía la velocidad; cerca de los treinta se reducía la coordinación en los saltos; a los cuarenta cedía el rendimiento en los lanzamientos…, pero no sigo para no caer en el pesimismo. Para animarme, recuerdo que la capacidad de resistencia disminuye lentamente en el curso de la tercera edad, lo que creo me lleva a seguir dando un rendimiento aceptable en algunos pequeños trabajos.
Siguiendo con mi físico, más o menos deteriorado, y en honor a la verdad, quien me tuvo un tiempo preocupado fue mi admirado Botín, más bien su libro «El noble bruto y sus amigos», libro de consulta de toda mi vida hípica. No concebía al jinete con poco pelo en la cabeza. A los jinetes calvos vamos. Mis dudas se despejaron en la Olimpiada de Seúl, cuando tuve el placer de conocer personalmente a Michael Whitaker. En este caso era yo quien tenía razón. Paciencia y barajar.
En estos momentos, también me acuerdo de la Cría Caballar y de la Equitación Militar, y de algunos de sus últimos jefes supremos de los que no quiero hablar, pues creo que es batalla perdida; como dijo Groucho Marx: lástima que toda la gente que sabía cómo arreglar eso, ya estaba empleada como taxista o peluquero, con todos mis respetos para esos profesionales.
Como habréis comprobado, no he hablado de números ni edades, y es que el jinete es un atleta muy especial, en este deporte el verdadero atleta es el caballo, y en el conjunto jinete-caballo creo que es él quien lleva la parte más importante. Me resisto a llamarle «binomio» como algunos engolados y cursis locutores de televisión repiten hasta la saciedad, y que a mí me produce urticaria. Qué pensaría Newton al comprobar que su fórmula la estamos mezclando con semovientes.
Dentro del campo matemático, me gusta más el ejemplo que compara la equitación con un vector de una sola dirección pero con dos sentidos: ascendente y descendente, veamos: Cuando todos los sentimientos, impulsos y vibraciones que el caballo emite- rama ascendente- son bien interpretados por el jinete, y cuando las ayudas que el jinete manda -rama descendente- ya sean naturales o artificiales, impulsoras o de retención, son bien admitidas por el caballo, se produce algo maravilloso y es que la equitación se trasforma en arte, y aquel vector en «lealtad». Pero para cursi mi amigo el marino, que siempre bebe el mejor güisqui de malta y cuando viene el camarero con la cubitera y pregunta: -¿Cuántos cubitos quiere el señor? mi amigo le responde sin inmutarse:
―Me pone un hexaedro regular y me lo retira cuando se le derritan las aristas.
¿Pies para que os quiero? Andar es el único ejercicio natural que ahora practico, pero observo que la gente de mi entorno omite su práctica con toda naturalidad. Cada vez se anda menos y así no vamos a ninguna parte, y eso que siempre tuvo buena prensa, como nos recuerda uno de los sórdidos refranes españoles: «La salud no está en el plato, sino en el zapato», recomendando supongo, privarse de los placeres de la comida y pegarse en su lugar buenas caminatas.
«Ese que me está mirando…», no hacer caso del espejo pues no tiene memoria…, y a partir de hoy, fotos, las justas.
…No siempre acabo contando las cosas como las recuerdo,… y no es lo mismo
Zaragoza a las 11 horas del día 11 del mes 11 del 2022.
El «Poppy Day»de los ingleses, también conocido como «Día del Armisticio», porque fue exactamente el momento oficial según el Tratado de Versalles, en que se firmó después de finalizar la Primera Guerra
Coronel de Caballería ® Ángel Cerdido Peñalver
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13 noviembre 2022
PUBLICADO EN EL DEBATE
EL QUE CUENTA LAS SÍLABAS GABRIEL ALBIAC
¿Soldados, hordas…?
11/11/2022
De sorpresa en sorpresa, el que fuera considerado segundo ejército del mundo (o, en la más pesimista de las valoraciones, el tercero) ha exhibido la bravura de un soldadito de plomo. Desbaratado, en la primera semana de invasión, el plan relámpago de tomar Kiev, asesinar a Zelenski y a sus ministros, fusilar para ejemplo a unos aleatorios miles de ucranianos, violar y devastar cuanto se les pusiera en el camino, los soldados de Vladímir Putin han caído de bruces en un abismo para el cual no se atisba fondo. Y que es ya la mayor derrota –por encima de la de Afganistán– sufrida por Rusia desde la Segunda Guerra Mundial.
El plan de guerra ruso era, sin embargo, brillante. Lo parecía. Descabezado Kiev en cuarenta y ocho horas, rotos todos los canales de comunicación y aprovisionamiento de las fuerzas armadas ucranianas y desmoralizada la población, Moscú contaba con imponer sus condiciones óptimas de paz: Gobierno títere en Kiev, bajo el protectorado de Putin; raya fronteriza, trazada a tiralíneas, desde la frontera rusa, Lugansk y Donetsk, hasta la frontera moldava. El mar de Azov sería un lago privado del Kremlin y el control de la costa norte del mar Negro permitiría a Rusia ejercer, con pivote en Sebastopol y Odesa, hegemonía absoluta sobre el paso al Mediterráneo. Y el sueño de retorno al imperio, perdido cuando se licuó la URSS, estaría al alcance de ese Putin que lleva años empeñado en ser un Stalin con retórica zarista.
Era sencillo sobre el mapa. Sólo se precisaba aquello que todos dábamos por sentado: la existencia de un ejército ruso, tan eficaz como despiadado. La segunda habilidad se ha cumplido: como asesinos de civiles, como violadores, como torturadores, los soldados rusos no tienen rival. No lo han tenido nunca. Quienes recuerden las prácticas de violación y matanza masivas ejercidas por los rusos en mayo del 45 sobre una población berlinesa ya derrotada y rendida, saben que nada nuevo hay en las atrocidades que se están cometiendo ahora en Ucrania.
Pero no basta ser cruel para ganar una guerra. Se requiere eficacia. El espectáculo de los tanques abandonados sin gasolina, la ausencia de previsión logística, la incapacidad para romper las líneas de un ejército muy inferior, y, sobre todo, la impotencia para mantener las propias líneas de defensa cuando ese enemigo inferior ha contraatacado, hundirían en el fango a cualquier mando militar con un resto de vergüenza. En su Nuevo arte de la guerra, el general Rafael Dávila insistía brillantemente sobre esa primacía de ética e inteligencia, sin las cuales el militar no existe: «De soldado a general, todo debe estar basado en el conocimiento y dotado de los conocimientos necesarios para que cada cual cumpla con su deber». Y ningún deber puede llevar jamás a un soldado a masacrar a los civiles. Pero el ruso no es un ejército. No lo ha sido nunca. Es una horda.
Queda la amenaza última. Siempre. Putin dispone de una fuerza nuclear aterradora. ¿Va a usarla? Abandonado Jersón por sus soldados y previamente desplazada la parte de la población que simpatiza con Rusia, la tentación de recurrir a alguna variedad táctica de armamento nuclear es muy alta. Queda por saber si ese arsenal atómico se encuentra hoy en un estado tan defectuoso como el resto de la máquina militar rusa. Recemos por que así sea.
Gabriel Albiac en El Debate 
Pueden inscribirse en http://www.laregion.es

La muerte de un legionario siempre conmociona a la Legión; los legionarios son almas tan duras como sensibles y aceptar la muerte en combate como tributo a la defensa y engrandecimiento de la Patria no significa desprecio a la vida y renuncia a los valores más queridos en la individualidad legionaria que se corresponde con ese espíritu conjunto de compañerismo, amistad y unión y socorro.
Hace unos días, una vez más, un Sargento Caballero Legionario entregó su vida en el cumplimiento del deber cuando se ejercitaba para el mejor desarrollo de su misión en Irak: Sargento Julio Luque Virues.
En el blog dediqué un recuerdo salido desde el alma de cualquier legionario, de los muertos y de los vivos, del alma que sobrevuela cualquier acto de esos hombres curtidos a la misión, sea esta cualquier misión, de paz o de guerra, de vida o de muerte: Caballeros legionarios.
Formación apretada de chapiris de borla roja y camisas desabrochadas en receptiva posición de obediencia y disciplina más allá de lo que cualquier normalidad puede soportar. Porque los legionarios todo lo aguantan, hasta lo imposible, todo, menos que les hablen alto, que para eso ya están ellos, para hablar del único lenguaje que conocen: el combate.
Ayer recibí un mensaje escrito al recuerdo de nuestro Sargento muerto en el cumplimiento del deber: eran las palabras de su padre: Comandante Julio Luque.
Se estremeció mi alma y rendí honores a la grandeza de una familia que lo da todo a cambio de no recibir nada. Las palabras del padre del Sargento muerto en acto de servicio son la recompensa a sentir tan hondo el servicio del ser más sencillo, humilde, duro y valiente que pisa la tierra: el legionario español.
Mi querido y respetado Comandante Julio Luque, padre del Sargento muerto en servicio a la patria, al honor, a la Legión: quiero que sepa que bañan mi rostro lágrimas de dolor y agradecimiento al saber que no es gratuita la lucha de unos hombres por su Patria, que el deber, el honor, la valentía, la caballerosidad, que el espíritu del legionario no son palabras huecas cargadas de simples motivaciones viscerales, sino que son un hacer diario, una forma de vivir y entregarse al servicio a los demás, y que esa es la Legión, solo esa; servir a España.
Sus palabras no me calan hondo por emotivas, y lo son mucho, sino porque responden a un sentir colectivo de muchas familias españolas a las que su hijo representa, humildes, sencillas, trabajadoras, ejemplares, que andan entre fatigas y diarios quehaceres sacando a esta noble y sufrida Patria de las garras de los malhechores.
No se preocupe mi querido Comandante. Cuando este martes a las 1700 horas se inaugure el monumento a la Legión en Madrid allí quedarán las almas de todos los que cumplieron el Credo de servicio que conforma la Legión. Allí no se levanta un bronce muerto; allí se levanta un humilde cielo legionario para acoger a todos los que con el alma uniformada de pura Legión cumplieron el mandato final de la vida legionaria: morir por la Patria.
No todos alcanzamos ese honor, pero nos miramos en el ejemplo de los que nos indican el camino.
Gracias mi Comandante y con su permiso dejo el testimonio de sus palabras que valen más que cualquiera de las que otros podamos pronunciar.
Julio está ya en el Cielo legionario junto a sus dos grandes amores: La Legión y su madre Oliva, muy juntos en San Fernando, en la mano del Ángel de la Anunciación. Una familia española, sufridora, cabal, valiente y legionaria trajo al mundo a un Caballero Legionario: su hijo Julio Julio Luque Virues. Descanse en paz en el regazo de su madre y de su Legión.
Mi Comandante: con su autorización dejo aquí sus palabras:
«A la orden de VE. Mi general, soy el Comandante Julio Luque, padre del Sargento Legionario fallecido el 30SEP22, en Viator, cuando volcó su BMR, salvando a sus legionarios, hoy con lágrimas en los ojos y en mi rostro leyendo sus palabras de apoyo a la mejor unidad, punta de lanza de España y del mundo, no tengo nada más palabras de agradecimiento. Mi hijo Julio AMABA LA LEGION, durante sus años en ella cumplió fielmente su Credo, y el último día de su vida cumplió varios espíritus del Credo, entre ellos «el de la muerte», hoy desde el cielo y ya formando en el Quinto Tercio, estará en inauguración de ese monumento dedicado a la legión por la que dio su vida. Arriba España! Viva el Rey! Viva la Legión! Mi general este es mi nún. de móvil — me encantaría que me llamase. Un fuerte abrazo legionario».
No hay escultor ni artista en el mundo que refleje el arte del amor legionario. En este día las palabras de un padre que aún siente el calor de su amado hijo tan cerca, tan penetrante, solo estas palabras suyas pueden reflejar lo que son estos hombres únicos y sin igual: los Caballeros legionarios.
¡Gracias Dios mío! ¡Gracias Cristo Legionario, Caballero de la Buena Muerte! ¡Gracias familia legionaria!
Sobrecogedor silencio. Que no lo rompa nadie.
Por ir a tu lado a verte…
Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)
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7 noviembre 2022