Europa es una realidad que “se está construyendo desde arriba”. La idea no es mala y hay que aplaudirla. Potenciar la unidad de naciones y querer comprometerlas en una complicidad de convivencia pacífica es positivo en un continente del que salieron dos guerras mundiales. Pero la idea nos la están imponiendo.
La mayoría de los países ratificaron la Constitución Europea a través sus parlamentos nacionales y no a través de sus ciudadanos. Pocos países fueron los que consultaron tal ratificación a sus ciudadanos mediante referendos y cuando se hicieron fueron rechazados, como es el caso de Francia y Holanda. Irlanda tuvo que ir a un segundo intento hasta que por fin se aprobó. En España fuimos los primeros en votar, apenas sin información, en una consulta no vinculante -por si acaso-. La puesta en marcha de la Constitución Europea tuvo que esperar hasta 2009 -desde 2004-, siendo los Parlamentos, Consejos y Asambleas Nacionales los que votaron, no los ciudadanos.
El europeo es celoso con su identidad nacional, el español entre ellos. Al continente llegaron culturas provenientes de todas las latitudes. Cuando cada una consiguió su lugar levantó su muro particular.En la Eurocámara se hablan, escriben y traducen 24 idiomas distintos, de los más de 200 existentes. En cuanto a creencias no hay unificación alguna. Aun cuando el cristianismo, en sus tres vertientes, es la creencia más arraigada el resto de creencias monoteístas también se profesan en Europa. Asimismo el agnosticismo y ateísmo cada día que pasa aumentan sus adeptos (en España un 24%, en Francia un 30/35%). Si hablamos de las formas de vida cotidiana en nada se parecen un nórdico a un latino.Con estos ingredientes se pretende cocinar un menú en el que el maridaje y combinación de las distintas aportaciones produzca una armonía de sabores. Esto es muy difícil en Europa.
“Unidad en la diversidad”, frase lapidaria y efectiva en discursos, arengas y mítines, pero la realidad es que cada Estadoquiere imponer su criterio sin condescender con los demás.
En todo caso lo que sí es positivo en esta integración europea es que en pocos años todos aquellos que se adhirieron a la misma alcanzaron niveles de progreso que quizás por sí solos hubieran sido incapaces de lograrlo.Cierto es que en detrimento de otros valores distintos a los económicos.Pero no todo ha de ser progreso económico.
En el lado negativo seguimos sin ponernos de acuerdo en materias de Derecho y en la aplicación de determinados supuestos delictivos que como consecuencia de ello los delincuentes pueden pasearse por aquella parte de Europa que no contempla y condena delitos que en otra parte son perseguibles. Conocidos delincuentes y terroristas se albergan dentro sus fronteras con el conocimiento de las autoridades a la espera de mejor y oportuna ocasión para su detención. No hay más que repasar lo ocurrido hace pocas fechas.
En materia de inmigración ya vemos lo que está ocurriendo, la hipocresía ha echado raíces en los europeos.Nadie quiere a esta inmigración. Todos se sienten aliviados cuando se olvidan de sus fronteras y se dirigen a las del vecino.
Tenemos paraísos fiscales en los que camuflar fortunas que no cotizan en origen. Pasa la vida, generación tras generación y ahí están. Esto es vergonzoso y nada ni nadie mueve un dedo. Luego algunos se asustan cuando surgen partidos que intentan extirpar de raíz los problemas.
Por otra parte, ahora que nos piden nuestro voto, no es menos cierto que ninguno de los privilegiados representantes españoles en el Parlamento Europeo da explicaciones de su actividad cuando gran parte de la soberanía de la nación española ha sido depositada en tal foro. Nunca lo hicieron.
Del ejército común europeo, tema tabú de nuestros suicidas pacifistas, nadie nos informa, ni nuestros representantes ni nuestra “imparcial” prensa, aun cuando el mismo podría tener un efecto de goma arábiga.
Ojalá y esta Europa, que tantos años está costando levantar, y ya veremos si no colapsa, nos sirva para atajar abusos, imposiciones, corrupción y la irrupción de ideologías tan viejas como el toser.¿Europa?…tic, tac…ya veremos.
Un saludo.
Andrés Manrique. Teniente (r)
Blog: generaldavila.com
19 mayo 2019


























