SERÁ LA MÁS GLORIOSA… Juan I. Salafranca Álvarez (Coronel de Infantería)

La Bandera de La Legión será la más gloriosa, porque la teñirá la sangre de sus legionarios”

Así reza uno de los Espíritus del Credo que Millán-Astray promulgó para sus legionarios.

El 31 de octubre se cumplen noventa y siete años de la primera Jura de Bandera de los legionarios en el llano del Tarajal, próximo a Ceuta. Relatando esa ceremonia dice el entonces Comandante Franco en su “Diario de una Bandera”: A los acordes de la Marcha Real se aleja, por la carretera, la Bandera en que prestaron juramento los soldados; la vemos alejarse con emoción pero sin pena ¡no es nuestra propia Bandera que aún tenemos que ganar!

Primera Jura de Bandera de la Legión

 Y ¡vaya si la ganaron!. Cuando en junio de 1923 ya estaba concedida, el entonces Jefe del Tercio de Extranjeros, Teniente Coronel Valenzuela, que se encontraba en Madrid preparando la ceremonia para recibirla, se entera de que en la zona de Tizzi-Aza se están desarrollando durísimos combates en los que participan varias de sus Banderas; obedeciendo al Espíritu de acudir al fuego, parte para Melilla y en aquellos combates de Tizzi-Aza recibe le mayor Honor del legionario, el morir en el combate.

Retrasada la ceremonia hasta la pacificación del Protectorado, por fín el 5 de octubre de 1927, La Legión llamada entonces El Tercio, recibe su Enseña Nacional de manos de Su Majestad la Reina Victoria Eugenia.

La Reina Victoria Eugenia entrega su primera Bandera a la Legión

Par entonces, la sangre de 441 Jefes y Oficiales 7.655 Caballeros Legionarios de Tropa habían muerto en combate y 6.096 en total habían resultado heridos. Como se ve la sangre de los legionarios teñía bien la Bandera.

Pero el Espíritu del Credo está redactado en futuro lo que obliga al legionario a estar dispuesto a renovar con su sangre el tinte de la Bandera cuando la Patria lo requiera

Juan I. Salafranca Álvarez Coronel de Infantería (R.)

Blog generaldavila.com

31 0ctubre 2017

VALENZUELA, EL VALOR Juan I. Salafranca Álvarez Coronel de Infantería ®

Teniente coronel Valenzuela

Se cumplen, en el momento de redactar estas líneas, noventa y cuatro años de la muerte en acción de guerra de quien fue el único jefe de toda La Legión, Tercio de Extranjeros se llamaba entonces, que alcanzó el mayor honor que nos señala el Credo legionario, el morir en el combate.

Se dan, además en la muerte del Teniente Coronel Valenzuela, ejemplos del cumplimiento de otros Espíritus de nuestro Credo.

Así creemos, por el Espíritu de acudir al fuego que, La Legión, desde el hombre solo hasta La Legión entera acudirá siempre a donde oiga fuego, de día, de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello. Y en prueba de ello el Teniente Coronel, que se encontraba en Madrid, para recibir la Bandera de La Legión, ya por entonces la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios, acude donde más fuego se oía, el sector de Tizzi-Aza, donde los convoyes a las posiciones estaban costando muchas vidas y donde se temía un nuevo Igueriben.

Escultura TCOL.Valenzuela (Zaragoza)

Ya en la zona, Valenzuela compromete su vida y las de sus legionarios en el cumplimiento del Espíritu de unión y socorro; socorro de aquellos soldados que defendían la posición.

En ese socorro demuestran los legionarios su espíritu, único y sin igual, de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta.

Pero es seguramente el de compañerismo el Espíritu que mejor queda cumplido, pues en la recuperación del cadáver de su Jefe se empeñan los legionarios cumpliendo el sagrado juramento de no abandonar jamás un hombre en el campo hasta perecer todos.

Ciertamente, a lo largo de la ya casi centenaria Historia de La Legión, ha habido muchos casos de cumplimiento de los Espíritus de nuestro Credo, pero en ocasión de aquel combate del 5 de junio de 1923, se llevan a su literalidad muchos de ellos y no por casualidad, sino por la personalidad de un Jefe, eso que cayendo en un evidente barbarismo ahora se llama un líder. Efectivamente, era Valenzuela único y sin igual.  En lo físico, con su 1.78 de estatura, muy por encima de la media española de la época. En lo intelectual, con excelentes calificaciones desde su época escolar, con su extraordinario don de lenguas figurando en su Hoja de Servicios estar en posesión de los idiomas francés, inglés y alemán y traducir el italiano; además dominaba el latín y griego clásicos, que por ser lenguas muertas no figuran en su hoja de servicios, pero que dan idea de su profunda formación humanística. Y en lo profesional acreditado al mando de Unidades en campaña, pero también instruyendo a otras en guarnición por ejemplo, al Regimiento Galicia que, siendo él Jefe de instrucción, logró alcanzar los premios más altos en las evaluaciones de instrucción o como organizador, pues al asumir el mando del Tercio de Extranjeros, venía de crear, por orden del Mando, el Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas “Alhucemas” nº 5 que mandó solo dos meses pero en que dejó su impronta, de la que el futuro historial del Grupo habla por si solo.

Espíritu de Compañerismo

Al morir, Valenzuela había dado ejemplo de todos los Espíritus del Credo Legionario, habiendo pedido muchas veces combatir sin turno, sin contar los días, los meses ni los años.

En este aniversario de su gloriosa muerte, encomendemos su alma a nuestro Cristo de la Buena Muerte, convencidos de que tendrá a su lado a quien a sus virtudes de Caballero Cristiano unió su espíritu de Caballero Legionario y que su ejemplo sirva de guía a nuestras vidas.

Cercedilla, a 5 de junio de 2017

Juan I. Salafranca Álvarez

Coronel de Infantería ®

Blog: generaldavila.com

6 junio de 2017