EL GOLPE DE ESTADO A LA ESPAÑOLA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

En España, por razones obvias, vinculamos el golpe de Estado a la fuerza armada que participa en una involución autoritaria, una conquista ilegal del poder por la amenaza de las armas.

Puede que sea así y puede que asistamos a un no ser así, a una nueva era de golpes de Estado sin vinculación con la fuerza armada y sí con la manipulación política para lograr el poder mediante el engaño con el uso de la dialéctica entre vencedores y vencidos. La toma del «Poder» mediante la amenaza o violencia, esta mínima o en ocasiones nula, ha dejado de ser el procedimiento en uso, pero los golpes de Estado siguen vigentes.

Hay muchas maneras de iniciar el proceso y aquí en España se eligió la dulce penetración en los centros de manipulación de masas de tan fácil acceso cuando se manejan desde distintos poderes ideológicos que fomentan élites económicas. Para asentar las bases de esa incursión nada más elemental que iniciar un proceso de desconcierto político en las candidaturas al gobierno dando entrada a todas las posibles; mientras más radicales mejor.

La dificultad de este primer paso, el más costoso y de mayor peligro, se lleva a cabo con la construcción y fomento, infiltración en sus cimientos y apoyo económico, a variados partidos que parecen querer lo mismo, hijos de la misma ideología, pero que se expresan de manera distinta, dirigidos por líderes mediáticos que atienden intereses partidistas y por tanto económicos distintos (iguales en su superficie).

Una vez creada la división, la puesta en marcha es cuestión de unas elecciones celebradas en crisis de escisión y enfrentamiento. Dispersión del voto. Solo hay que esperar ese momento que en España se inició un mes de octubre de 2017 con la rebelión catalana alentada desde el poder, indultada por el poder; o quizá habría que decir poderes. Hasta la Corona alarmada tuvo que salir a poner orden y cumplir su deber constitucional como «Jefe del Estado, símbolo de su unidad y permanencia, arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones…».

La Constitución española de 1978, redactada con miedo, por azuzados constituyentes, y una pretendida exhibición de aperturismo democrático, más que convencimiento, dio el primer paso para iniciar la dispersión y dividir peligrosamente a la nación. Una Constitución parida (literalmente) con dolor, presión y fórceps, que ahora da señales de alarma, de su final, anunciado por unos hechos tan evidentes como inesperados (malos constituyentes en la previsión). Acabará con un golpe definitivo. De Estado. Los nacionalismos. Una bomba sumergida a la altura de la línea de flotación constitucional y a la que nadie ni los Tribunales decisorios sobre la Nación/Estado saben sentenciar.

«La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas». Las nacionalidades.

Consummatum est.

 

GOLPE DE ESTADO DESDE EL PROPIO GOBIERNO

Un golpe de Estado no es un hecho concreto llevado a cabo en un momento determinado, aunque siempre requiere un acto decisivo y mediático como ocurrió el 1-O en Cataluña, fecha de salida de la definitiva puesta en escena del activismo golpista con visos de democrático. Se desarrolla a lo largo del tiempo con acciones conducentes a su final sin que sea necesario el recurso a la fuerza armada. Con el desorden controlado, unos votos, y un «canto democrático» e internacional a la libertad de elección, es suficiente. No es necesaria la participación militar, ni la fuerza militar lo detendrá, algo que entre la clase política actual no se contempla por muy constitucional que sea, ni siquiera la aplicación del artículo 116 de la Constitución. Algo inconcebible como los hechos demuestran con la participación de los golpistas en el mismo gobierno al que golpean fuerte y duro y de los que depende la nación.

Podemos concluir que el Golpe de Estado «pacífico», pero mortal para la Nación, ha sido un éxito en España. Incluso con tristeza profunda añadir un párrafo macabro: a ello ha contribuido en un largo proceso el terrorismo de la ETA. Demócratas golpistas de tiro en la nuca recibidos como héroes, hombres de paz con el resultado y fruto de sus logros.

¿Podemos hablar de decadencia constitucional? Es el momento.

Los golpes de Estado también los dan las mayorías como la historia nos demuestra con tristeza y dolor. Es tan fácil como saber dividir y manipular.

La explicación actual de todo lo anterior, la mayor prueba de lo que acabo de escribir, está en las palabras que el Rey de España pronunció el 3 de octubre de 2017, fecha del inicio del Golpe de Estado a la española.

Una definición. Institucional mensaje preventivo. Historia del reciente golpismo. Fue el comienzo de lo que se saldará con la independencia de Cataluña.

Primero la partida de dados con la que se repartirán la túnica. Después será el final.

Ni una amenaza armada, ni un disparo al techo, no harán falta tanques ni acudir a la Bastilla. Nada de manu militari. Mutatis mutandis

Todo se hará en ese silencio tan democrático.

A su tiempo.

Viene bien recordar que estamos sometidos a una coacción llamada «Golpe de Estado», con un Gobierno prisionero de los golpistas y que vamos camino de llevarnos por delante a la Nación, a la Corona y a todo lo que obstaculice los deseos de los golpistas, como lo han hecho con el Estado y su Constitución.

EL REY ANTE EL GOLPE DE ESTADO: 1 DE OCTUBRE 2017

«Estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática. Y en estas circunstancias, quiero dirigirme directamente a todos los españoles. Todos hemos sido testigos de los hechos que se han ido produciendo en Cataluña, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada −ilegalmente−la independencia de Cataluña.

Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno.

Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña.

Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando ─desgraciadamente─ a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada.

Esas autoridades han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles; y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España.

En definitiva, todo ello ha supuesto la culminación de un inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Cataluña. Esas autoridades, de una manera clara y rotunda, se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común.

Por todo ello y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía.

Hoy quiero, además, transmitir varios mensajes a todos los españoles, particularmente a los catalanes.

A los ciudadanos de Cataluña –a todos− quiero reiterarles que desde hace décadas vivimos en un Estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley. Porque, como todos sabemos, sin ese respeto no hay convivencia democrática posible en paz y libertad, ni en Cataluña, ni en el resto de España, ni en ningún lugar del mundo. En la España constitucional y democrática, saben bien que tienen un espacio de concordia y de encuentro con todos sus conciudadanos.

Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos.

Y al conjunto de los españoles, que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos, les transmito un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza.

Son momentos difíciles, pero los superaremos. Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante. Porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos. Porque nuestros principios democráticos son fuertes, son sólidos. Y lo son porque están basados en el deseo de millones y millones de españoles de convivir en paz y en libertad. Así hemos ido construyendo la España de las últimas décadas. Y así debemos seguir ese camino, con serenidad y con determinación. En ese camino, en esa España mejor que todos deseamos, estará también Cataluña.

Termino ya estas palabras, dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España».

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EL FINAL: LA INDEPENDENCIA Y EL ENFRENTAMIENTO

«Escribo breve por tu mucho entender; corto, por mi poco pensar. Ni quiero detenerte porque pases adelante» (B. Gracián. El Héroe).

A día de hoy los golpistas están en libertad, indultados por el Gobierno en contra de la opinión del Poder Judicial; otros huidos de la Justicia, y amparados por Europa.

La mayoría de los señalados por el Rey como golpistas en su discurso institucional ocupa escaño en los Parlamentos desde donde siguen en su empeño. No hay freno por parte de ninguno de los Poderes del Estado.

Desaparecidos y entregados al golpismo (¡democrático!). Es el peligro de la dispersión convertida en falsa mayoría.

El que gobierna identificado exclusivamente con un grupo pone los cimientos para el enfrentamiento. El Golpe de Estado se inicia con la división, una excusa es suficiente, como la de la memoria histórica. Su recorrido se fundamenta en fomentar las diferencias hasta lograr el irreconciliable enfrentamiento político mientras el partido gobernante asume el relato moral, la fuerza de la justicia y democracia: únicos moralmente aptos para conducir al pueblo. La Ley ya no cuenta, sino que logrado el dominio de los poderes, el Poder es único. La mayoría parlamentaria y la división de la oposición son la excusa democrática

Es el actual retrato de España.

¿Cuál será el siguiente paso?

Rafael Dávila Álvarez

12 enero 2022

Blog: generaldavila.com

 

ZAPATERO, A TUS ZAPATOS (Adolfo Coloma GB (R) del ET)

La historia no puede tener otro objetivo que la búsqueda retrospectiva de la verdad y la única vía para lograrlo es el rigor y la objetividad. Se trata pues, de huir de la conclusión superficial, buscando las causas profundas de los hechos, analizando todos los elementos que intervinieron y tratando de establecer sus consecuencias. Pero en la actualidad el estudio de la historia  está presidido por el presentismo, por la inmediatez y la falta profundidad.

¿Por qué sucede esto? Simplemente porque se ha arrinconado el rigor en su estudio, por razones ideológicas o de afirmación nacionalista. En otras palabras, se ha polarizado la enseñanza en las aulas y se ha dejado que sean los medios de comunicación (presentismo, falta de profundidad) los que se han adueñado del discurso histórico y de su difusión.

Hace ya tiempo, desde que arraigó la transición, que las derechas han hecho una dejación en este empeño, permitiendo que sean las izquierdas quienes se adueñen del estudio de la historia. Y las izquierdas, amparándose en un marco democrático pero manipulándolo desde dentro y explotando el victimismo han construido y expandido su relato. En la más pura dialéctica marxista, la historia de la humanidad se nos viene presentando como la historia de la opresión y de la desigualdad mediante la Imposición de tres vectores: raza, clase y género.

Se nos propone como antídoto el multiculturalismo, como un paradigma de este mundo globalizado.Pero no es más que una contradicción en si misma (un oxímoron,  en términos académicos: la combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, un absurdo)porque evidentemente, cada sociedad tiene su propia cultura. El multiculturalismo es pues un camino hacia la ambigüedad, pero encierra un fin perverso cual es el intento de deconstrucción de la cultura occidental. Se basa para ello en la ideología inane del buenismo.

En una España cada vez más fragmentada y carente de una sólida cultura cívicabasada en la reflexión y en el análisis,  se trata de imponer mi verdad al contrario. En este marco, se nos propone, por segunda vez una La Ley de la memoria histórica no persigue otra cosa que reescribir y vengar, lo que nos traslada peligrosamente al escenario de 1936.

Se trata de encajar la idea de que el régimen nacido de la constitución Española de 1978, no es fruto de la legalidad y legitimidad del régimen anterior, el del General Franco, que a su vez tiene su origen en una victoria militar tras una fratricida guerra civil. Se trata de soslayar la realidad de esta victoria (para unos, derrota para los contrarios) sustituyéndola por un auténtico mito, el de que la legitimidad arranca de una República, con todos los marchamos y parabienes democráticos.Es patente, cuando menos en su última época, que esa idílica República hoy añorada por algunos, no era para nada democrática, sino muy al contrario, violenta y revolucionaria.

En esta dialéctica que tiene su mayor exponente en la legislación del Presidente Rodríguez  Zapatero  relativa a la memoria histórica, un nuevo oxímoron  porque la memoria es intrínseca, individual y subjetiva, pero su estudio ha de ser empírico y objetivo. La historia no es un hecho individual  ni la pretendida memoria histórica es tampoco es la suma lineal de las memorias individuales. A pesar de que la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura,conocida popularmente como Ley de Memoria Histórica; sufrió importantes modificaciones a lo largo de su trámite orgánico, esta ley no es más que un arma táctica contra el Partido Popular, que representa al conservadurismo,  tratando de presentar como vencedor moral al bando que fue derrotado.

STANLEY G. PAYNE

Si han llegado hasta aquí, amables lectores, convendrán conmigo que no hay ideas nuevas en el texto anterior que no hayamos expuesto en este blog, y en términos generales, debo decir que así es. Pero lo que le da un valor muy singular es que no es mío, ni del propio blog. Son las palabras – mejor, las ideas – expuestas por un prestigioso historiador e hispanista, el profesor Stanley G. Payne, hoy día 1 de Febrero en la Universidad San Pablo CEU de Madrid ¿Qué les parece?

Ciertamente cabría decir aquello de “nada nuevo bajo el sol, pero en cualquier caso, son expresiones  que vienen avaladas por un estudioso de la historia, no como tantos oportunistas que han cazado un par de hechos que convienen a su discurso, para elaborar entorno a él una teoría que lo justifique. El profesor Payne, una autoridad en la materia, es Doctor en Historia por la Universidad de Columbia, y académico correspondiente de la Real Academia Española de la Historia, con 28 títulos publicados en español, la mayor parte de ellos dedicados al estudio de nuestra Guerra el régimen que le sucedió y la Transición. Tampoco se le puede tachar de partidista, pues sufrió la censura de sus primeras publicaciones en tiempos de Franco. Como Pío Moa – con quien tiene muchos puntos y visiones en común – el rigor del estudio, el dato históricole han llevado a establecer sus posiciones intelectuales, que ambos defienden con vehemencia.

El Proyecto para la reforma de la cainita e iconoclasta Ley de la memoria histórica (esto lo digo yo) no deja de presagiar negros nubarrones sobre la reconciliación nacional. Lejos de buscar la auténtica reconciliación, solo plantea una batalla secundaria con el objetivo de arañar votos y contribuir al desarme moral del adversario. El Valle de los Caídos no debería en ningún caso desaparecer, porque como bien dijo el profesor Payne, “Olvido no es lo mismo que reconciliación, ni memoria tiene que significar venganza”. Pero de ahí a adueñarse de la interpretación de la historia “manu iuris”, amenazando con penas de reclusión de hasta 4 años y multas de hasta 150.000 €, no es la mejor forma de propiciar tal reconciliación. Lo que no quita para hacer un esfuerzo de arqueología forense, que permita dar satisfacción a los deudos de los muertos y victimas de ambos bandos sin exclusión. Un camposanto militar al estilo del Cementerio Nacional de Arlington (Virginia, Estados Unidos), establecido tras la Guerra de Secesión Estadounidense y que acoge a combatientes y veteranos de todas las campañas  podría ser una solución.

En definitiva, el mensaje es claro y diáfano: No se debe estudiar la historia con fines partidistas. Esta ha sido la idea medular de la interesantísima conferencia del profesor Payne. No es tarea de un dirigente político ni del legislador establecer la memoria histórica, como ya se puso de manifiesto en el congreso Internacional sobre la Guerra Civil Española, celebrado en Madrid en el año 2006. Que sean los profesionales estudiosos de la historia quienes se dediquen a ello.  Al César, lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. O lo que es lo mismo: Zapatero, a tus zapatos.

Adolfo Coloma. GB (R) del ET

El profesor Stanley Payne presentado por el profesor Alfonso Bullón Mendoza en el CEU el 1-II.2018

 

Blog: generaldavila.com

6 febrero 2018