SOMOS LOS MUERTOS… A VOSOTROS PASAMOS LA ANTORCHA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Recuerden la estupidez: <<La guerra es asunto demasiado grave para dejarlo en manos de los militares>>. Cita de Arístides Briand a Lloyd George durante la Gran Guerra. Lo mismo sería decir lo contrario. Cooperación, y zapatero a tus zapatos. El problema es que se espera un mínimo sentido común y preparación tanto en unos como en otros. Sabemos que no es así. La gravedad del asunto se percibe cuando te das cuenta, o al menos da esa sensación, que al soldado, léase ciudadano, le da igual tener un general, léase político, que no se preocupa por él. Siempre se ha esperado de un general que gane batallas con la menor pérdida posible de vidas humanas. Todos los soldados se sentirán atraídos por su mando. De un político debería pensarse lo mismo en situaciones de crisis como la de ahora.

Parece que contar los muertos en el campo de batalla ha pasado a un segundo plano. Todos rechazan hablar de muertos. No quieren contarlos. Pesará sobre sus conciencias por los siglos.

Robert Lee, fue un general estadounidense que mandaba el Ejército Confederado de Virginia del Norte durante la Guerra de Secesión desde 1862 hasta su rendición en 1865. Conservó el aprecio y admiración de su Ejército a pesar de haber sido derrotado. De él se dijo: <<Posiblemente fue demasiado caballero para el áspero negocio de la guerra>>. Peor y más áspero es el de la política. No importa perder si el honor ha quedado intacto.

Nunca conservará el más mínimo aprecio este Gobierno que preside un derrotado moral junto a un infame personaje.

Los generales, léase los políticos, deben ocuparse de que sus tropas, ciudadanos, estén imbuidas de un optimismo contagioso y de esa vehemencia ofensiva que proviene del bienestar físico. Con la moral bien alta y sin nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad.

<<¡Cuánta nación perdida sin huella de sus pasos!

La Historia da una y sola razón de sus ocasos:

la muy cruda y sencilla de que, en todos los casos,

los pueblos respectivos fueron febles y lasos>>

(Kipling. Land and Sea Tales)

La situación es muy grave para dejarla en manos de esta gente. Vienen a por nosotros. ¿Quiénes somos nosotros? La honra, el honor y el respeto. La vida que debiera ser.

<<Posiblemente fue demasiado caballero para el áspero negocio de la guerra>>. Es el gran error de los que andan por esta guerra mediática y política con honra y honor, si es que queda alguno. Todos sabemos en manos de quien estamos y a donde nos llevan.  Cantando y cogidos de la mano. Sigan febles y lasos.

Prestemos atención el ruido de la pandemia, el de los muertos, los llantos de los abandonados. Que no pese sobre nuestras conciencias.

Somos los muertos…

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A vosotros con manos desfallecientes pasamos la antorcha;

sea vuestra y alzadla muy alto.

Si en quienes morimos perdéis la fe,

jamás dormiremos…

Epílogo de Historia del Arte de la Guerra. Mariscal  Montgomery.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

17 mayo 2020

LA MINISTRA DE DEFENSA DEBE DIMITIR Y OCUPAR UN DESTINO IRRELEVANTE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Dimita señora ministra. Deje de ser ministra de Defensa y ocupe un irrelevante puesto. De no existir, pase a la reserva.

El almirante de la Armada española Alfonso Carlos Gómez Fernández de Córdoba fue destituido recientemente de su cargo en el ministerio de Defensa por no estar de acuerdo con la repetición de unas oposiciones a psicólogo militar realizadas con todas las garantías y ajustadas a derecho. La reclamación de dos aspirantes, eliminadas por un tatuaje de acuerdo con las normas dictadas por el ministerio, hizo a la ministra replantearse la convocatoria y repetirla. Lógicamente eso significaba un serio revés y perjuicio para aquellos que hasta ese momento habían aprobado todas las pruebas realizadas. Por tanto estos aspirantes, con las pruebas superadas,  recurrieron la decisión de la ministra. La misma decisión que el almirante no compartía.

El almirante al mantener su justo criterio fue cesado. A los pocos días la ministra pidió al Almirante Jefe del Estado Mayor de la Armada que, al ser cesado en Defensa, la Armada le asignase un destino irrelevante. El AJEMA contestó diciendo que eso no existía en la Armada y que allí todos los destinos son relevantes. La ministra, no sabemos si como reacción airada u otras causas que nos gustaría conocer, si es que existen,  decidió mandar a la reserva al almirante, es decir truncar su carrera militar. Dicho en román paladino: mandó al almirante a su casa.

Ahora el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) da la razón al recurso de los aprobados en las pruebas, desestimando que el ministerio de Defensa pueda repetir la oposición a psicólogo militar, reafirmándose en su auto del 10 de agosto en el que se acordaba la suspensión cautelar de la repetición de la oposición. Aún le queda a la señora ministra el recurso de amparo ante el Tribunal Supremo, pero mientras, el periodo de formación de los futuros psicólogos y otros cuerpos comunes lleva un mes desarrollándose. Todo un despropósito, señora ministra; por no calificarlo de escándalo, no solo administrativo.

Es decir, que el almirante tenía razón. Pero aquí hay un detalle que no pasa desapercibido para nosotros. El almirante ya está en su casa; sin posibilidad de reingreso en la actividad de su querida Armada. No hay más recursos. Fue el Consejo de Ministros mediante Real Decreto, tan usado, mal usado, abusado, el que decidió la reserva del almirante.

La consecuencia de este enredo, señora ministra,  no debería hacerse esperar. Su dimisión es lo que corresponde al honor de su ministerio y que se le dé, a usted, un irrelevante puesto en la administración; si es que lo hay. En la política los tendrá a buen seguro: cientos de miles… muy irrelevantes. Ese es su lugar.

No está de más recordarle lo que dicen las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas que a buen seguro usted conoce:

<<Artículo 18. Justicia en las Fuerzas Armadas.

Propiciará, con su actuación, que la justicia impere en las Fuerzas Armadas de tal modo que nadie tenga nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad>>.

Pero antes de dimitir de su cargo deje de exhibir el Escudo de España, símbolo de la Nación,  partido en dos. La Patria se lo agradecerá y si no…

<<¿Es consciente la ministra de que sólo acierta cuando rectifica?>>.

Deberá responder.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

Twitter: @generaldavila

17 septiembre 2018