PRESUPUESTOS DE DEFENSA Y OTANISTAS DE SALÓN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Alguien todavía, incluso militares de excelente nivel y metódica preparación, con pocas armas a sus espaldas, piensa que España es algo y alguien en el conjunto de la Defensa Europea y por tanto mundial. Nada ni nadie. ¿Es esto importante? Pues miren cuando te sientas en cualquier mesa de negociación, sea para una u otra cosa, para defender una frontera o para vender naranjas, lo primero que se preguntan los interlocutores es eso que viene en los libros de historia y enseñan en la Escuelas Diplomáticas y Militares: ¿Cuántas Divisiones tiene…?

Por otra parte es difícil olvidar la postura de España ante estas cosas tan absurdas de la Defensa. Solo recuerdo tres momentos. Hay muchos más. Todos indefendibles a la hora de sentarse en una mesa de Defensa, Política Exterior o Comercio.

1.- El proceso de entrada de España en la OTAN.

2.- La vergonzosa retirada de España de Irak  junto a la proclama desde Túnez instando todo un presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, a la retirada de las tropas aliadas, humillando a su nación e insultando al resto.

3.- Esta es conjunta: Zapatero-Sánchez.

3.1.- El grave insulto del señor Zapatero a los Estados Unidos de América al no levantarse al paso de su bandera, la de todo el pueblo norteamericano. El señor Zapatero nos condenó al tercer orden y el mundo nos mandó más allá del Atlántico.

3.2.- El señor Sánchez lo arregló: «Sobra el ministerio de Defensa».

Sé que nuestra ministra, doña Margarita Robles, hace lo que puede y debe y que en Europa-OTAN es bien recibida por su talante y comprensión del problema. Ya saben que donde hay patrón no manda marinero. Un verdadero sacrificio el de la ministra este de nadar contracorriente.

En Europa no cuentan con nosotros: militarmente. De lo otro no entiendo, pero creo que aún menos.

Les voy a refrescar la memoria de aquello que se llamó «La polémica atlántica», cuando España se situó en el papel secundario que le correspondía hasta llegar al terciario que le corresponde.

La polémica era muy pobre por parte de España. Iban de la mano la entrada en el Mercado Común y en la OTAN. Reconozcamos que siendo el interés mutuo, en la Comunidad Europea les resultaba incómodo tener que hacer un hueco para incluirnos. El planteamiento español y las exigencias era infantil, demasiado elemental para una negociación: ayuda en la defensa de Ceuta y Melilla y la devolución de Gibraltar. Ante eso nos encontramos con el insalvable muro negociador que impuso la CE, y la OTAN.

Ni Suárez (conocida su actitud como «síndrome del Estrecho de Ormuz») estaba ni se le esperaba y Felipe González seguía la política de su partido: «se declara hostil a la existencia de bloques militares». En 1976 denunció la renovación de los acuerdos de las bases militares y en 1979 se declaraba opuesto al ingreso de España en la OTAN. Algo que reiteró el PSOE en su Congreso de 1981 (ya en 1977 Felipe González y Alfonso Guerra viajaron a Moscú donde se pronunciaron «contra los bloques político-militares» y aceptaron no apoyar el ingreso de España en la OTAN, obteniendo así el apoyo del Kremlin).

España se convirtió en miembro de pleno derecho del Tratado en mayo de 1982 con el Gobierno de UCD presidido por Leopoldo Calvo Sotelo.

En 1984 y ante el «no hay más remedio» el PSOE ataca a UCD, pero no por el ingreso en la Alianza, sino ahora por la forma en que se ha hecho, lo que supone al menos un paso al frente.

España se convirtió en el miembro número 16 de la OTAN el 30 de mayo de 1982 y en marzo de 1986, tras un referéndum consultivo en el que ganó el “SÍ”, inició su participación en todos los comités y grupos de trabajo, con excepción de la estructura militar. La plena incorporación de España en la estructura militar integrada tuvo lugar el 1 de enero de 1999.

Así nos plantamos en Irak, como socios fiables, queríamos dar un definitivo avance a nuestra posición internacional. La fidelidad y lealtad a los compromisos fue rota y eso no se perdona ni se olvida: la retirada de Irak y la ofensa a la bandera de uno de sus principales miembros: los Estados Unidos de América.

Sobramos. Hay razones para que ese sea el sentimiento que recibimos. Recuerdo lo que ya les he dicho más de una vez. En la historia de la OTAN jamás el presidente del Comité Militar de la OTAN ha sido un oficial general español, por mucho que lo hemos intentado. ¿Por qué?

España por mucha cumbre de la OTAN que aquí se vaya a celebrar sigue estando en la cola de un tren que está en proceso de cambiar la máquina y en búsqueda de una nueva energía que lo impulse, y España, su Gobierno ¿solo? en estos cruciales momentos, sigue pensando en la ONG con pistolas.

Unos ejércitos no se construyen para emergencias y protección civil, aunque quede muy bonito de cara a la galería.

Miren las estadísticas y los presupuestos de Defensa.

Presupuestos que cuentan para su aprobación con aquellos socios: los de las pistolas. Esas sí son armas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

27 octubre 2021

 

DE PRESPUESTOS MILITARES Y UMEDIFICACIÓN DE LOS EJÉRCITOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Diario La Razón. UME unidad militar de emergencias JOSÉ MALUENDA

De moral bien, gracias. No por sus atenciones No gracias a ustedes.

«Tenemos un alto porcentaje de materiales y sistemas inmovilizado por falta de recursos. La inversión en nuevos programas de modernización es necesaria, sí, pero siempre que no vaya en detrimento del mantenimiento del material en servicio».

No lo digo yo. Eran palabras del último JEMAD que recuerdo, general Alejandre, ante la Comisión de Defensa del Congreso. Olvidadas, por supuesto, como manda la santa madre política de los que ni creen en España ni en su Defensa, pero, ellos, viven de ambas cosas y otras también; muy bien. No a la Defensa.

Como decía el poeta Ángel González en sus glosas a Heráclito:

Interpretación del pesimista:
Nada es lo mismo, nada
permanece.
Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten.

¿Interpretación del pesimista? Por supuesto que no. Lamento del poeta, que lo dice con la brusca verdad del verso.

Se repetirá. Para evitar tanta sangre que derrama la Historia es necesario verter muchas gotas de sudor en los afanes diarios y eso, bien lo saben los soldados cuando forman ante el monolito a los Caídos, tiene un precio: Presupuestos adecuados y responsables. No hacerlo supone aumentar en caso de conflicto (hoy varios con variados escenarios y actores) el número de bajas.

No disponer de dinero para instrucción, adiestramiento, sin el equipamiento necesario es una irresponsabilidad que se traduce en bajas de personal. Es sencillo de entender. ¿Quieren ejemplos recientes?

No se pueden dejar en el olvido las palabras del que fue máximo responsable operativo de las Fuerzas Armadas. Estamos mal y además hipotecados. Los programas envejecen y nosotros también, y siempre es más de lo mismo: nada. Nos engañan con los Programas Especiales de Modernización que se hacen viejos y nos endeudan tanto que nunca se cumplen y además cuando finaliza alguno, si es que lo hace, hay que seguir pagándolo, está ya caduco, y no es posible iniciar otro. Más tiempo, menos eficacia militar y prolongación de los contratos con la industria. Ese es el truco. Alargar y alargar, envejecer los proyectos.

Para colmo no hay dinero ni para su mantenimiento, cuyas necesidades en el conjunto de las FAS solo pueden ser atendidas en un 50%. Algo así como que en los últimos diez años ha disminuido el adiestramiento de la Fuerza Conjunta en su totalidad, por tanto una menor eficacia del conjunto, y hay un menor número de equipos y tripulaciones preparadas para desarrollar sus cometidos superando el umbral de seguridad.

«Tenemos un alto porcentaje de materiales y sistemas inmovilizado por falta de recursos. La inversión en nuevos programas de modernización es necesaria, sí, pero siempre que no vaya en detrimento del mantenimiento del material en servicio».

Comprendo que volver a plantear el tema es recurrente y cada vez me quedo más solo (en público, porque en privado son muchos los que piensan como yo) cuando mantengo mi postura crítica hacia la creación de la Unidad Militar de Emergencias (UME). Repito hasta la saciedad que no es contra la unidad actual y sus componentes, que como cualquier otra unidad militar es ejemplar y eficaz. Como lo sería la Unidad Militar contra la Corrupción (no se movería un euro). Rechazo la idea, el concepto de emergencias como misión común y diaria de lo militar, de los ejércitos, que entra dentro de otros organismos específicos para su atención. Claro que lo militar es más barato, los soldados entre ello, y sobre todo es un mundo disciplinado y obediente.

Lo militar en este campo de las emergencias naturales, como toda la vida se ha hecho, ha actuado cuando las capacidades de los organismos encargados de atenderlas se ven desbordados por su magnitud o trascendencia social.

La creación de la Unidad Militar de Emergencias es un capricho innecesario que cuesta mucho dinero y que en definitiva se resta del escaso presupuesto para las unidades de combate.

Lo peor, el gran engaño, es que hay ideología por medio.  El asunto de la Defensa es algo más serio que los vaivenes políticos y los iluminados del poder y el gran riesgo nace de que un individuo de escasas capacidades se meta a reorganizar los ejércitos a su modo y manera sin que sus asesores militares le indiquen sus graves errores y las consecuencias que a medio plazo puede ocasionar. Me refiero al señor Zapatero y a su brillante idea, como todas, de crear la UME, a costa del resto de unidades operativas. ¡Eso así, no, señor presidente!, debió alguien decirle y que todos nos enterásemos.

La recesión en las unidades de combate no se hizo esperar. Ahora para ser militar es necesario estudiar la carrera militar, la de ingeniero y la de técnico en emergencias. Napoleones ni uno, y de historia con saber la del socialismo es suficiente. En definitiva ahora la enseñanza consiste en saber de dónde viene el aire y donde está el sol que más calienta. La política se está convirtiendo en un buen refugio para desanimados y desmotivados intelectuales, incluso uniformados.

No, esto no es Defensa ni este el empleo de los recursos que la Defensa de una nación requiere.

«Todo para la UME», no es el lema.

La Umedificación de los ejércitos lleva a convertir las misiones de combate en oenegés con mangueras, picos y palas, en una pirueta de transformismo militar inédita en occidente.

Occidente empieza a ver que este asunto de la guerra va en serio, aumenta sus presupuestos militares, implanta el servicio militar obligatorio, se especializa y se forma para la guerra del futuro e introduce una nueva visión doctrinal con la «Hipótesis de enfrentamiento mayor». Nosotros, a cambio, bajamos el presupuesto puro y duro para el combate y nos armamos de pico y pala para cavar nuestra fosa (¿defensiva?).

No insistiré más en el tema. Solo conviene saber, estar informado, que para el año 2021 la Unidad Militar de Emergencias será, de nuevo, la niña bonita de los presupuestos de Defensa contando con más militares y más dinero. Lo que se llama «Fuego amigo». Legionarios en retroceso, que cien años no es nada.  En 2021 habrá un aumento del número de militares en la UME y subida de su actual presupuesto. No es baladí y sin duda cuestión más ideológica que de eficacia en la gestión de la Defensa.

Las cifras hablan solas. El presupuesto 2021, sin contar capítulo 1 (personal), es decir referidos a capítulo 2 (gastos corrientes) y capítulo 6 (inversiones) para la UME es de algo más de 40 millones de euros. Para el Ejército de Tierra es de 327 millones de euros; para la Armada 143 millones de euros; y 152 millones para el Ejército del Aire. Si lo comparamos veremos que supone un 12% del presupuesto de Tierra y un 28 y 26 por ciento respectivamente de la Armada y Aire. No es poca cosa, sino un Ejército más a lo que hay que añadir su dependencia que ni siquiera es del JEMAD, por tanto no inserta en la cadena de mando operativo.

Esto se junta con un problema poco analizado: el reparto a lo largo del tiempo del dinero presupuestado, que no llega o llega tarde a los ejércitos o cuando ya no hay tiempo para invertirlo. Un desasosiego constante para los órganos logísticos de los Cuarteles Generales.

De ahí la desconfianza de nuestros aliados en la defensa del sur de Europa por lo que recurren a otros más fiables, no socios otanistas, pero mejor armados. Qué decir de Gibraltar, el ojo del gran hermano británico-americano, con todas las garantías y nula presencia española. O el número «0» que son las veces que un mando militar español ha sido Chairman del Comité Militar de la Alianza Atlántica. Confianza se llama.

La nueva idea de la Defensa en España lleva el camino de ser umedificada en el tiempo y en el espacio. Pura retórica.

Más valdría no olvidar que «La imaginación gobierna el mundo, pero los cañones son el instrumento utilizado por la imaginación para llevar a cabo sus propósitos». ¡Cuánto nos cuesta reconocer los cañones y su munición!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 abril 2021