MILITARES BRITÁNICOS, CON MATERIAL DE GUERRA Y EXPLOSIVOS, PODRÁN CIRCULAR SIN CONTROL POR LA UNIÓN EUROPEA, DESDE LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN HASTA HELSINKI. Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R)

El actual Gobierno de España está empeñado en conseguir la aprobación de la Unión Europea (UE) a un “acuerdo histórico” con el Reino Unido (RU) y Gibraltar que permitirá el paso sin control de militares británicos (y en algunos casos norteamericanos) por todo el continente y el territorio Schengen, pudiendo hacerlo con armas, material de guerra o residuos radiactivos provenientes de sus submarinos nucleares, además de facilitar una nueva vía de acceso a la delincuencia organizada internacional, tan activa en esa zona.

 

Declaraciones británicas

El 12-06-2025, la Baronesa Chapman, Ministra de Estado del Foreign Office (FCO), hizo una larga declaración en la Cámara de los Comunes relativa al acuerdo político sobre Gibraltar alcanzado el día anterior. Entre otras cosas dijo: «Sus instalaciones militares [de Gibraltar] son de la máxima importancia para la seguridad del RU protegiendo importantes rutas globales comerciales en tiempos geopolíticamente volátiles. … Las Fuerzas Británicas en Gibraltar seguirán operando sin interferencias ni interrupciones exactamente igual que hasta ahora…. El tráfico en la frontera entre Gibraltar y España podrá fluir sin controles sobre los transeúntes… Para los que lleguen por avión al aeropuerto de Gibraltar habrá un control dual… Ignoren las noticias falsas, Gibraltar no entrará en Schengen… Me alegro de dejar claro que el personal de servicio en la base no necesitará pasar por controles Schengen».

Luke Pollard,  Secretario de Estado de Defensa del RU, declaró en la Cámara de los Comunes el 17-06-2025 que: «El acuerdo alcanzado el 11-06-2025 mantiene la plena autonomía operacional de las instalaciones militares del RU en Gibraltar, que juegan un papel vital protegiendo la seguridad regional e importantes rutas marítimas – no habríamos llegado a un acuerdo que comprometiese nuestras instalaciones militares en Gibraltar»

El 25-06-2025, la misma Baronesa Chapman dijo en una respuesta por escrito a Lord Frost: «Este acuerdo protege por completo la autonomía de las instalaciones militares del RU permitiéndoles continuar libremente con su contribución a la seguridad regional y a la prosperidad como hacen hoy día. El destino del personal militar del RU que sirve en Gibraltar, y sus familias, no dependerá de una autorización para entrar en el área Schengen. Como hasta ahora, el RU decidirá quién entra en Gibraltar»

 

Objeto de estas líneas

Nuestras autoridades han sido poco expresivas sobre el contenido del acuerdo aunque lo han calificado de «histórico». Por ello estas líneas se basan en lo dicho por los británicos en su Parlamento. No vamos a entrar en los sinsentidos de la «protección de la seguridad regional» (de España) y de la «prosperidad» (cuando es exactamente lo contrario). Vamos a plantear algunas ideas sobre lo que supondrá la ausencia de controles Schengen para los militares británicos y, obviamente, para los norteamericanos destinados en Gibraltar.

 

Controles en el aeródromo pero no en el puerto

Mientras nuestras autoridades se refieren a controles en el puerto y en el aeródromo militar de la RAF –al que citan como «aeropuerto de Gibraltar»- las autoridades británicas omiten las referencias al puerto que incluye toda la dársena con las instalaciones portuarias. Es un puerto militar si bien, la mitad norte y varias pequeñas marinas se dedican a actividades comerciales y deportivas, subordinadas a las necesidades militares.

Existen varios accesos por carretera a la dársena pero las marinas están integradas en la ciudad; además, las entradas de los barcos son irregulares. Por ello, situar los controles y llevarlos a la práctica resulta  muy difícil; esto no justifica su exención pero sí que los complica. Entre esos barcos se encuentran los cruceros (para los que se cuenta con un ramal del Muelle Norte que tiene una terminal para el acceso de los turistas), los de carga, algún que otro petrolero, las embarcaciones de recreo y los que están en obras.

El peligro radica en los buques de guerra y auxiliares, especialmente los submarinos de propulsión nuclear y más aún cuando entran en Gibraltar para reparar. Suelen permanecer inmovilizados varios días atracados en una parte del Muelle Sur que es el que, con sus más de 1.100 mts, protege la mitad sur de la dársena; lo comparten civiles y militares. Los barcos de guerra –no submarinos- y los auxiliares, además de atracar en el Muelle Sur pueden atracar en el Muelle 41 (segmento de unos 125 mts. de largo del Muelle Principal, paralelo a la línea de costa y también compartido entre civiles y militares) y, en el Muelle de Almacenes (de unos 110 mts de largo) con el que hace esquina, justo al lado de La Torre, en donde está el Comandante de las Fuerzas Británicas en Gibraltar. Ocasionalmente, los barcos de guerra también atracan en el ramal de cruceros del Muelle Norte y en otros ramales. Los muelles civiles y militares tienen salidas comunes a la ciudad.

Movimiento de buques de guerra británicos en el puerto. Dotaciones exentas de control. Fotografía ALF

El aeródromo de la RAF –construido en el istmo ocupado ilegalmente-  tiene una terminal dedicada a los vuelos civiles que está situada al norte de la pista de aterrizaje; se construyó en virtud de los Acuerdos de Córdoba y tiene prevista una salida directa a La Línea que nunca llegó a utilizarse.  En ella se prevé instalar los controles Schengen a cargo de policías españoles. También cuentan con una terminal militar que facilita eludir dichos controles. Es una instalación nueva, situada en el edificio de «RAF Gibraltar» que existe al sur de la pista. Permite «la gestión de las llegadas y salidas del personal militar» y sus familias. El 28-06-2023 se informó de su inauguración; parece que anticipándose a lo que iba a concretarse dos años después.

Consecuencias prácticas

Teniendo en cuenta lo dicho por las autoridades británicas y la configuración del puerto y del aeródromo, podemos plantear varias situaciones cuyos efectos se materializarán no sólo en España sino también en el resto de los países de la UE.  Entre ellas se encuentran:

  • Escalas de submarinos. – Desde enero de 2001 hasta julio de 2025 entraron en Gibraltar 94 submarinos nucleares que estuvieron en puerto 624 días; la mayor parte de ellos haciendo reparaciones o municionando. Es imposible que en tan largo periodo no hayan dejado en puerto residuos radiactivos. El proceso es muy sencillo: Lo desembarcan de noche en cajas de plomo y se lo llevan a los túneles hasta que puedan enviarlo al RU en barco; así en la ciudad nadie se entera.

Una vez abierto el paso por la verja de par en par, sin control alguno ni en el puerto ni en la entrada a Schengen, nada impedirá que esas cajas puedan entrar en La Línea de la Concepción sin problemas y circular por toda la Península hasta llegar a los Pirineos, en donde serían los franceses los que recibirían el material radiactivo que viajaría ignorado hasta donde les plazca a los británicos.

Ni que decir tiene que el material y el personal necesario para hacer las reparaciones que procedan en submarinos nucleares o en otros buques de guerra podrá entrar y salir de Gibraltar sin control alguno por parte de las autoridades españolas.

  • Escalas de buques de guerra, auxiliares y mercantes.- Sus dotaciones, como las de los submarinos, tendrían paso franco sin identificación alguna, desde Gibraltar hasta Helsinki, si así les place y tienen tiempo suficiente para hacerlo. Los tripulantes de los barcos mercantes que atraquen en los muelles comerciales disfrutarían de las mismas facilidades de acceso a Schengen que las dotaciones de los barcos de guerra. Tampoco habría problemas para la entrada / salida del material necesario para las reparaciones de los barcos mercantes en el astillero local, en competencia desleal con los de la bahía de Algeciras.
  • Escalas de cruceros.- Los turistas se ven obligados a pasar por la terminal del ramal del Muelle Norte. Conviene señalar que las dotaciones de los barcos de guerra que atraquen en ese ramal pueden salir a tierra por un recorrido distinto al de los turistas, evitando los controles.

Es importante destacar que, contrariamente a lo apuntado por algún político local, el puerto de Gibraltar, como vemos, es bastante más que lo relacionado con las escalas de cruceros con turistas.

  • Personal destinado en la base militar y sus familias, británicos y norteamericanos.- Lo ya dicho, con la ventaja de disponer de todo el tiempo que requieran para disfrutar de sus viajes por Europa sin control alguno ni visados, por ejemplo, para los norteamericanos; eso sí, para evitar los controles deberán eludir los viajes en avión.
  • Armas, municiones y explosivos.- Como es lógico, no intentarán pasar con misiles pero nada va a impedir que lo hagan en vehículos de pocas plazas con armas portátiles, cajas de municiones o explosivos sin que las autoridades españolas sean conscientes de ello.

Como en los casos anteriores, corren el riesgo de tener un accidente agravado por el material militar e incluso, sufrir un «vuelco», robo o asalto por parte de delincuentes profesionales –por ejemplo narcos o terroristas- debidamente informados. Las consecuencias inmediatas recaerían sobre la policía española que facilitó la entrada en Schengen, sin control alguno, es decir, la de La Línea; consecuencias que serían más graves si el accidente o el «vuelco» se produce al norte de los Pirineos.

  • Embarcaciones de recreo.- Las marinas permitirán un acceso inmejorable a Schengen precisamente por estar integradas en la ciudad. Por ahí podrá entrar quien lo desee, por mucho control virtual que instalen por todo Gibraltar. No dudamos que la voz correrá con rapidez entre la delincuencia organizada internacional, muy activa precisamente en la zona del Estrecho. En este caso, sería la relacionada con el contrabando en general (tabaco, drogas, armas, personas, etc.) así como con el tráfico de capitales para su blanqueo, en ambas direcciones.

Lo que no pueda entrar en Schengen por vía marítima por los puertos europeos (como Marsella, Rotterdam, etc.) podrá hacerlo sin problemas por el puerto de la colonia militar británica de Gibraltar.

  • Agentes de Inteligencia.- Desde el Peñón, los agentes de los servicios de Inteligencia británicos –militares, MI6 y MI5- podrán moverse por toda Europa con la mayor facilidad, como hacían por el Campo de Gibraltar durante la Segunda Guerra Mundial.

    Petroleros y embarcaciones de recreo en el puerto. Las tripulaciones eludirán el control. Fotografía ALF.

Responsabilidades.

El caso es que en España – y seguramente en todo el territorio de la UE- existen normas muy estrictas para el transporte por carretera de armas, municiones y explosivos. Estas normas limitan las cantidades a transportar y fijan los tipos de vehículos. Se requiere autorización previa, tienen restricciones de circulación y están obligados a seguir las rutas que determina la Guardia Civil.

No sería la primera vez que los militares británicos son sorprendidos en sus tránsitos con todo su equipo hacia Marruecos, vía Algeciras. Recordemos que un accidente fatal puso al descubierto las actividades militares ilícitas de los británicos en España, en Sierra Nevada. Aun suponiendo que los británicos prometan que no harán ninguna de las extralimitaciones o abusos mencionados en los párrafos anteriores, la historia de los tres últimos siglos nos enseña que es mejor no fiarse de ellos; tarde o temprano recurrirían al engaño o a la supuesta emergencia como disculpa, si son descubiertos. Claro que, ya puestos, son capaces de informar pidiendo escolta de la Guardia Civil, por ejemplo, para transportar explosivos o material radiactivo dando por sentado el derecho a ello que, aparentemente, les otorgará el nuevo tratado.

En cualquier caso, si ocurre una desgracia en territorio español o de la UE, desde La Línea de la Concepción hasta Helsinki, la responsabilidad será de las autoridades españolas empezando por las de la policía en La Línea, como ya hemos señalado.

 

Acuerdo histórico

Las autoridades británicas citadas al comienzo de este texto insistieron en que sus militares «seguirán operando sin interferencias ni interrupciones exactamente igual que hasta ahora». Esto es inexacto pues hasta ahora, sí que están sujetos a controles e incluso prohibiciones de paso.

Dado que tanto para los militares como para sus familias desaparecerán los controles de entrada en Schengen, podemos afirmar que, efectivamente, se trata de un acuerdo histórico –como dicen nuestras autoridades- con mayor relevancia porque las fuerzas militares de ocupación de Gibraltar contarán con la colaboración española para el uso y disfrute del territorio Schengen.

El que por ahora se trate de un acuerdo político y no de un tratado parece irrelevante puesto que, como nos muestra la experiencia de los últimos años, lo incluido en el acuerdo se aplicará ya mismo como si fuese Ley, en beneficio de las negociaciones en curso y como muestra de la extraordinaria flexibilidad y buena voluntad de los nuestros.

Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)

Blog: generaldavila.com

11 septiembre 2025

 

 

LA BANALIZACIÓN DE LA TERMINOLOGÍA MILITAR. Nomina sunt consequentia rerum  (Los nombres son consecuencia de las cosas). Julio Serrano Carranza: Coronel de Aviación (R) Ejército del Aire y del Espacio

 

 

En política —y más aún en política militar— los nombres no son simples etiquetas administrativas: son espejos donde se proyecta la identidad de un Estado, banderas lingüísticas que ondean incluso antes de que se dispare el primer cañón. Llamar “Defensa” a lo que antes fue “Guerra” no es un gesto inocente, sino un intento de disfrazar a Marte, dios de la guerra, con el uniforme de los voluntarios de la Cruz Roja.

Las recientes declaraciones del presidente norteamericano Donald J. Trump —maestro en el arte de la boutade mediática y del eslogan con pólvora— proponiendo rebautizar el hasta ahora Departamento de Defensa como Departamento de Guerra, ha reabierto un debate tan antiguo como Roma: ¿qué pesa más, el término o la realidad? Y, sobre todo, ¿quién cree todavía que las palabras son inermes… o al menos, que no provocan?

La máxima latina con la que abro estas líneas, nomina sunt consequentia rerum, heredada de la tradición jurídica y política romana, nos recuerda que el lenguaje no es un adorno retórico, sino la primera andanada dialéctica. El lenguaje crea percepciones, moldea conductas y, en el terreno institucional, se convierte en espejo donde se mira toda la comunidad política internacional. España y Estados Unidos, tan diferentes y semejantes a su vez en estos temas, ofrecen ejemplos de manual.

El lenguaje como herramienta de poder

Nombrar, editar un determinado nombre, es mandar. Llamar a una institución de un modo u otro no es un capricho de notario imaginativo, sino una forma de orientar la interpretación social y de escribir la narrativa del poder.

A lo largo de la historia, los ministerios de guerra, defensa y seguridad han ido mudando de piel como serpientes oportunistas: a la conveniencia de la política interna, escenario internacional o bien propiciada por intereses económicos y comerciales.

Hoy vivimos en una sociedad donde el “bienestar” y la “zona de confort” son derechos humanos inalienables. Nadie quiere que su paz doméstica se vea alterada por guerras, conflictos bélicos o como se les quiera llamar. Nos hemos vuelto indolentes, ante el dolor ajeno. Tampoco queremos usar palabras provocativas e incómodas como “guerra”, “ataque” o “invasión”. De ahí nuestra inclinación a eufemismos edulcorados, como si con azúcar semántica se pudiera rebajar el amargor que causa tantas muertes y desolación.

Sin embargo, la triste realidad de los tiempos que nos ha tocado vivir, está alcanzando graves derroteros. Las guerras que asolan nuestro mundo, Ucrania, Gaza y otras en el continente africano que no tienen tanta repercusión mediática, nos están enviando un mensaje inequívoco: vosotros podéis ser los siguientes…

El dilema entre la realidad nominal y el eufemismo se repite en numerosos países: Japón denomina a su ejército ‘Fuerzas de Autodefensa’; Alemania creó la ‘Bundeswehr’; la URSS tiene instaurado hace años el ‘Ministerio de Defensa’ pese a sus políticas expansionistas; incluso Israel llama a sus activas fuerzas armadas, Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). En todos los casos, el lenguaje es parte integral de la estrategia nacional que, en algunos casos, no se corresponde con sus actos y acciones.

De ahí que igual sería conveniente despertar conciencias y ponernos, al menos, en posición de prevengan en guardia. No vaya a ser que perturben nuestra feliz existencia. El conocer los conceptos de la guerra, la Cultura de la Guerra, que no la Cultura de Defensa, por todos los ciudadanos, sería un primer paso al frente de la responsabilidad de cada uno en el compromiso con nuestras libertades, integridad territorial y ordenamiento constitucional.

Lo sabía muy bien el filósofo Séneca, que nunca necesitó un community manager para manifestar sus verdades, sin tapujos: “Defenderse es mostrar que se teme; atacar es mostrar que se confía”. Y lo sabía también el general norteamericano George Patton, que no era precisamente un poeta de verso libre: “Atacar es la mejor forma de defensa”. Entre esto y la corrección política de llamar a las guerras “operaciones de paz” hay un abismo digno de estudio psicológico.

Entre “bancos pintados” e intereses geopolíticos

En Estados Unidos, el National Security Act de 1947 sustituyó el Departamento de Guerra por el Departamento de Defensa. La jugada era clara: hacer pasar a la potencia militar más ofensiva de la historia como un amable vigilante del orden mundial. El resultado: desde 1947, las guerras no han hecho más que multiplicarse. El maquillaje semántico, por tanto, funcionó tan bien como la peregrina idea de pintar los árboles de un bosque de color de rosa, con el fin de evitar el fuego abrasador que los va a consumir.

El presidente Trump, en cambio, propone volver a la crudeza de la realidad. Y lo hace, como siempre, con doble intención: un aviso a navegantes (léase, a competidores geopolíticos y comerciales) y un gesto para su electorado, al que ha prometido que “América será grande otra vez”, aunque para ello tenga que poner la palabra “guerra” en letras de neón.

España también conoce estas mutaciones nominales. Tras la Guerra Civil, el Ministerio de la Guerra se fragmentó en los ministerios de Tierra, Mar y Aire, hasta convertirse en el año 1977, en el Ministerio de Defensa, en plena campaña democrática pacificadora. La operación semántica fue un éxito: los ejércitos y la armada, de repente, se convirtieron en vigilantes de las operaciones de paz, más que en instituciones creadas para hacer la guerra. Esta moda de enmascarar los auténticos nombres de las cosas también ha tenido su presencia en todo lo relacionado con el Ministerio de Defensa. Así, las industrias que proveen a nuestros militares de equipos y sistemas de armas para hacer la guerra, con la máxima eficacia y seguridad para nuestras fuerzas, también tienen ese toque de dulzor al ser denominadas “sector de defensa y seguridad”, nada de guerra, que es letal.

Por otro lado, desde el punto de vista docente, el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) es un ejemplo paradigmático de este síndrome eufemístico. Allí, los oficiales concurrentes al curso de Estado Mayor en la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas (ESFAS) se forman en las diversas disciplinas militares como operaciones, logística, inteligencia, táctica, estrategia, etc. para dirigir operaciones de guerra. Pero claro, decir “curso de Estado Mayor en ciencias bélicas” sonaría demasiado auténtico; mejor envolverlo en un celofán que, sin decir nada, amortigüe su inestimable objetivo: lograr la victoria ante el enemigo.

En las FF.AA. españolas, también podemos encontrar algunos centros de enseñanza militar que han conservado este sentido histórico de la palabra y de su significado a la hora de definir su línea de enseñanza. Así tenemos a la Escuela de Guerra del ET, el Centro de Guerra Naval de la Armada y el Centro de Guerra Aérea del Ejército del Aire y del Espacio. Donde se estudia la guerra, como dirigirla, como ganarla.

Mientras tanto, los franceses decidieron quitarse la careta en el año 2011, cuando el JEMAD renombró la École de Guerre con todas las letras, archivando el nombre, más propio de un Think&Talk uniformado, de Collège Interarmées de Défense (CID). Una postura valiente ante tanto populismo invasivo que mina la credibilidad y la razón de ser de nuestras instituciones.

Por cierto, el gobierno de España, en junio del 2022, tomó la decisión de cambiar, tras 83 años de historia, la nomenclatura del Ejército del Aire, por la de Ejército del Aire y del Espacio. Una decisión, según el ejecutivo, para «hacer más visibles» los esfuerzos que se están tomando para «adaptar todos los dispositivos y la defensa del país a una nueva realidad», repleta de nuevos desafíos, en particular, en materia de espacio y ciberseguridad. Es decir, que cuando interesa al gobierno, sabemos cómo cambiar los nombres de las instituciones a golpe de real decreto.

El peso del lenguaje en la vida institucional

Desde Roma lo sabían: decir es hacer. Nombrar cónsul a un mando militar de una zona hostil a dominar, no lo hacía mejor constructor de puentes, pero sí lo revestía de la autoridad del imperio, casi divina. Lo mismo ocurre hoy con “Defensa” frente a “Guerra”: lo primero huele a protección maternal; lo segundo, a pólvora. Y, sin embargo, ambos conducen al mismo campo de batalla, pero con diferente ánimo de lucha.

El debate nominal es un campo de batalla simbólico, y en España y Estados Unidos sigue más vivo que nunca.

El caso estadounidense

La propuesta del presidente Trump, sin legitimación del senado, por ahora, no tiene valor legal, pero sí un enorme peso simbólico. Defensa: suena a escudo. Guerra: suena a espada.

El presidente Trump no quiere que sus ciudadanos se sientan protegidos por una muralla sino, por el contrario, blandiendo el acero. Y su jugada, guste o no, redefine la comunicación oficial, la cultura interna del Pentágono y la imagen exterior de EE. UU.

Reales Fuerzas Armadas

España es una monarquía parlamentaria, aunque a veces lo olvide en su propio marketing internacional. Llamar a las Fuerzas Armadas simplemente “españolas” es casi un error de traducción: cuando se presentan como Spanish Army, Spanish Navy o Spanish Air Force and Space en las operaciones internacionales de paz en las que participan sus fuerzas armadas. Pasamos por una república improvisada, ya que nos falta Real o Royal, para definir mejor nuestra identidad, una monarquía con siglos de historia.

¿Por qué no hablar de nuestras Reales Fuerzas Armadas? Tenemos Reales Academias, Real Casa de la Moneda, Real Maestranza de Caballería, Real Zaragoza… pero parece que nos da pudor llamar reales a los ejércitos que juran bandera ante el Rey y sus miembros reciben de él sus Reales Despachos. Si el lenguaje confiere dignidad semántica, aquí tenemos un caso fallido de incongruencia institucional, como ya expuse en el 2019 en este mismo blog:  https://generaldavila.com/2019/01/16/reales-ejercitos-y-armada-coronel-de-aviacion-r-julio-serrano-carranza/

Servidores Públicos en lugar de “Clases Pasivas”

Si hay un término que merecería ser enviado a galeras es el de Clases Pasivas. Surgió en el XIX como distinción administrativa, pero hoy suena a oprobio gratuito. Quien ha servido a España en la docencia, la sanidad, la administración, las Fuerzas Armadas o las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, no merece que, tras décadas de esfuerzo y dedicación, se le llame “pasivo”, como si fuera un mueble desvencijado almacenado en un trastero estatal.

Más justo sería hablar de Servidores Públicos en Retiro, o mejor aún, Clases de Servidores Públicos. No es una cuestión estética: el término actual transmite inactividad, inutilidad e incluso dependencia. El nuevo resaltaría la entrega y dignidad de quienes sostuvieron el edificio de la nación, como escribí en el 2024 también en este blog: https://generaldavila.com/2024/09/27/clases-pasivas-servidores-publicos-activos-y-con-clase-julio-serrano-carranza-coronel-de-aviacion-ret-ejercito-del-aire-y-del-espacio/

Conclusiones

Los nombres importan, su significado, también. Son estrategia, geopolítica y poder blando, que se puede materializar, llegado el caso, en poder duro. El presidente Trump, con su experiencia empresarial y conocedor de la importancia del marketing, lo sabe y lo explota bien. España, sin embargo, aunque también lo sabe, lo esconde bajo capas de eufemismos poco rentables y menos dignificantes con el fin de no herir susceptibilidades, llenas de populismo barato.

El presidente norteamericano propone rescatar la crudeza de la palabra “guerra” para reforzar su relato de fuerza, de poder, en consonancia con el mundo actual. España, en cambio, prefiere la anestesia lingüística: “Defensa” en lugar de “Guerra”, “Fuerzas Armadas” en lugar de Reales Fuerzas Armadas, “Clases Pasivas” en vez de “Servidores Públicos”. Una política de “bancos pintados” donde todo parece consensuado, pero por ellos mismos. Mientras tanto, nadie releva al soldado de guardia que permanece al pie del banco pintado hace ya demasiados años.

La dicotomía entre realidad y eufemismo sigue abierta. Lo que está en juego no es solo semántico, sino estratégico: los nombres configuran realidades, transmiten valores y generan percepciones. También crean tendencias que disuaden. Y un país se define tanto por las palabras que escoge como por las batallas que libra. Por el momento, estamos perdiendo este combate.

 

Julio Serrano Carranza. Coronel de Aviación (R). Ejército del Aire y del Espacio

Blog: generaldavila.com

 

 

Referencias

  • Aron, R. (1962). Paz y guerra entre las naciones. Madrid: Rialp.
  • Clausewitz, C. von (1832). De la guerra. Berlín.
  • Kennedy, P. (1989). Auge y caída de las grandes potencias. Barcelona: Plaza & Janés.
  • Nye, J. (2004). Soft Power: The Means to Success in World Politics. New York: PublicAffairs.
  • Sapir, E. (1929). The Status of Linguistics as a Science. Language, 5(4).
  • Sun Tzu. (siglo V a.C.). El arte de la guerra.
  • Waltz, K. (1979). Theory of International Politics. Reading, MA: Addison-Wesley.
  • White House Archives. (1947). National Security Act. Washington

EL DESEMBARCO DE ALHUCEMAS. LA REPÚBLICA DEL RIF. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas se escriben, pero se olvidan o incumplen. Por algún lado dicen: «Conservará y transmitirá el historial, tradiciones y símbolos de su unidad, para perpetuar su recuerdo, contribuir a fomentar el espíritu de unidad y reforzar las virtudes militares de sus componentes».

Pues todo lo contrario. Un documento editado por el Estado Mayor del Ejército de Tierra dice al hablar de «Tradición» para este año 2025:

  • El Ejército de Tierra heredero y depositario de una gloriosa tradición militar que se preserva y fortalece.
  • Efeméride principal 2025, «De Pavía a Breda (1525-1625), cien años de preeminencia de los Tercios españoles en Europa».

Asombrado cuando en 2025 en mi opinión no es esa la efeméride principal. Hay tres efemérides este año que es necesario preservar y fortalecer. Brillan por su ausencia en el citado documento. Me cuesta mucho trabajo pensar que ha habido un olvido. Imposible. Más bien será eso que todos pensamos y haya sido imposición política. ¿Es que no son importantes estas efemérides?:

Batalla de Pavía (24 de febrero de 1525). V Centenario. Ni una palabra. Fue hecho prisionero el rey francés Francisco I, aquel que exclama cuando llega trasladado a Madrid y ve por sus calles a los niños jugando con espadas de madera.: <<Ni un amigo me queda para unir mi espada a la suya>>. <<¡Bendita España, que pare y cría los hombres armados!>>.

Desembarco de Alhucemas (8 de septiembre de 1925). Centenario que ni se menciona.

Cincuenta Aniversario de la Proclamación del Rey Juan Carlos I que ya les adelanto que no se celebrará.

Fechas imprescindibles por destacar militarmente sobre otros acontecimientos militares de menor calado histórico. Pavía fue el inicio de la maniobra de la infantería española cuyo arte ha llegado hasta nuestros días: fuego y movimiento.

Alhucemas fue una primicia táctica de la maniobra conjunta de fuerzas de Tierra, Armada y Aire, y combinada con fuerzas francesas.

Se nos abre el pensamiento a varias razones que podrían ser incómodas: Francia y Marruecos. Claro que eso sería cosa de la política Exterior y aquí el de la cosa «Exterior» solo hace enemigos.

Hay días que hay que sobreponerse al paisaje de derrota que intentan mostrarnos. Siempre creí que para conmemorar un acto militar, practicar una tradición, recordar a los muertos en combate o mantener el espíritu, el valor y el honor, no era necesario contar con la autorización política y la Cúpula Militar gozaba de la libertad que le da su historial y servicio a España. No lo parece y aquí todo es partidismo, sumisión y ruptura con la historia.

Gracias al Desembarco de Alhucemas, operación conjunta y combinada con Francia, España logró pacificar la zona del Protectorado de Marruecos y poner fin a los largos enfrentamientos que culminaron en el conocido como desastre de Annual. Después del desembarco tuvieron que pasar dos largos años de enfrentamiento hasta el fin del conflicto que además suponía un gran alivio para el Sultán de Marruecos, Mulay Yúsuf, que no tendría que enfrentarse a  la República del Rif encabezada por el rebelde Mohammed Abd-el-Krim.

¿Por qué prohíbe el Gobierno español esta celebración?

No distraigamos la atención con argumentos tan peregrinos como el de evitar hacer propaganda a la dormida República del Rif y a los aún seguidores de Abd-el-Krim. No hay más razón que un acuerdo secreto con Marruecos del que no conocemos los detalles, algo inaudito en una nación libre. Sin olvidar que esta prohibición de celebrar el Centenario le viene muy bien al Gobierno ya que en la historia del exitoso desembarco el que iba en vanguardia de las tropas era el entonces coronel Francisco Franco Bahamonde del que el Gobierno  celebra los 50 años de su muerte. Franco llevó el peso de la acción en la vanguardia del desembarco encuadrado en la Brigada del General Saro con dos banderas de la Legión, un Grupo de Regulares y varias Mehalas (soldados marroquíes).

Ahora se comprende. Eclipse de Luna. Este mismo mes lo habrá de Sol. Mal augurio.

El 20 de septiembre creemos se celebrará el 105 aniversario de la creación de la Legión española. No se entiende que se celebre sin conmemorar el Desembarco de Alhucemas. Claro que aún está pendiente de celebrarse su Centenario (2020) que no lo fue alegando la COVID, pero la realidad fue una floja e intrascendente puesta en escena para evitar darle a la Legión el lugar que le corresponde. No hubo celebración del Centenario fundacional de la Legión y eso deben saberlo y sentirlo los responsables de aquel desaguisado.

Ni historial ni tradiciones, espero que aún queden virtudes militares para sostenerse en un desembarco.  Las repúblicas no solo empujan con peligro por el Rif.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

8 septiembre 2025

 

 

LA BANDA TERRORISTA ETA SIGUE AL MANDO Rafael Dávila Álvarez

Hay gobiernos sostenidos por terroristas y gobiernos terroristas. Es la misma epidemia y mantienen el dolor desde el poder porque, aunque no maten, son la muerte misma que sella cada decisión, cada actitud del pueblo sometido al miedo que produce el siempre posible regreso del tiro en la nuca o la bomba lapa que mata a niños junto a sus padres con el peor instinto que la naturaleza conoce.

Avergonzamos al mundo civilizado mostrando como se sientan en el trono del poder los que antes aullaban asesinando en los amaneceres de ilusiones.

¡Canallas! Los terroristas al poder.

¿Y?

Como el que ve llover desde la ventana. Un sospechoso silencio se ha extendido por la sociedad española que se tapa los oídos y los ojos ante la nauseabunda política que ha aceptado llevar en su seno a aquellos que programaban  asesinatos para alimentarse y engordar como las ratas en los desagües.

Nos acompaña cada día la traición, la cobardía, el olvido a los que cayeron asesinados con el plomo de su odio. Ahí siguen repartiéndolo sin que nadie levante voz y en cambio otorgue voto.

Tengo una larga lista de aquellos que sentenciaban y mostraban repulsa y asco por la banda de terroristas de la ETA; los mismos que más tarde comprendieron, luego disculparon y así hasta ahora, que incluso los votaron.

Mandan en el país vasco, ¿y en España?

Acabamos de ver un lamentable espectáculo en el país vasco donde con el pretexto de enviar un mensaje sectario contra Israel por la participación de un equipo ciclista de esa nacionalidad en la vuelta ciclista a España, se ha roto la convivencia y se ha mostrado al mundo que allí la violencia está dirigida por los mismos de siempre. No saben nada de Israel ni de política ni de derechos humanos; saben del rastro que quedó en el país vasco después de años de asesinatos y saben que allí nadie da un paso más allá que no cuente con la autorización de los herederos del terror.

¿No son todos? No ¡que va!

«No conozco ningún pueblo que haya alcanzado su liberación sin que unos arreen y otros discutan; unos sacudan el árbol, pero sin romperlo para que caigan las nueces, y otros las recogen para repartirlas» (Arzalluz).

No hay duda de lo que allí ocurre y de quienes mandan. Dirigidos a hora por el «pacifista» recaudador de la ETA. Casi nadie. Libre y predicador.

También en España. A nadie le importa sentarse a negociar con terroristas. Se les da el mando y dirección y su yugo permanecerá sobre todos nosotros. No es solo su culpa, sino de los que recogen la cosecha. Sin olvidar a los que miran para otro lado para vivir más tranquilos.

¿De qué liberación nos hablan? No conocen otra que la del tiro en la nuca y la bomba lapa.

¡Cobardes!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 septiembre 2025

PUBLICADO EN EL DIARIO «LA REGIÓN» DE ORENSE. Rafael Dávila Álvarez

 

https://www.laregion.es/opinion/operacion-mareta-elecciones_1_20250905-3969679.html

UN AGOSTO CALIENTE. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este mes de agosto no ha sido un mes de los que se definen como de vacaciones. La situación interna de España por los incendios, la política por la ausencia del Estado en los momentos difíciles (una vez más),  una política española ausente y de vacaciones sin acudir al lugar de la necesidad y del dolor, la situación internacional con las guerras cada vez más activas, en fin, un desorden institucional dentro y fuera que anuncia la gravedad de lo que nos espera.

A lo largo de este mes he ido analizando los diferentes hechos y creo de interés volver a exponerlos para aquellos que la dormición veraniega no les ha permitido leerlos.

 

¡TOP SECRET!

¡TOP SECRET! Rafael Dávila Álvarez

LA MARETA

«LA MARETA» PUBLICADO HOY EN EL DIARIO «LA REGIÓN» DE ORENSE. Rafael Dávila Álvarez

PUBLICADO EN EL DIARIO EL MUNDO

PUBLICADO HOY EN EL DIARIO «EL MUNDO» por General Dávila

REY SIN ATADURAS

REY SIN ATADURAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

UNA ESPAÑA ENFRENTADA A SÍ MISMA

UNA ESPAÑA ENFRENTADA A SÍ MISMA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

ALASKA NO ES UCRANIA. UN EJERCICIO DE ESCUCHA

ALASKA NO ES UCRANIA. UN EJERCICIO DE ESCUCHA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

EL PODER AERONAVAL. EL F35..

EL PODER AERONAVAL: EL F35 UNA MUESTRA MÁS DE LA GRAVE SITUACIÓN DE NUESTRAS FUERZAS ARMADAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

NO HAY EJÉRCITO SIN SOLDADOS MOTIVADOS

NO HAY EJÉRCITO SIN SOLDADOS MOTIVADOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

EL GRAVE PROBLEMA DEL EJÉRCITO ESPAÑOL

EL GRAVE PROBLEMA DEL EJÉRCITO ESPAÑOL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

ESPAÑA Y LA PERCEPCIÓN DE LA AMENAZA EN GIBRALTAR. Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R )

 

Propiedad del autor Ángel Liberal (actualizada a fecha actual)

 

El pasado 21 de julio, el gobernador de la colonia militar británica de Gibraltar concedió una extensa entrevista al periódico local, el Gibraltar Chronicle[i]. Ocupa dos páginas casi completas, con unas ocho columnas. Se extendió sobre su experiencia en negociaciones en la OTAN y calificó como un «triunfo real» las recientes sobre Gibraltar entre el Reino Unido (RU) y la Unión Europea (UE). Según dice, «el acuerdo explícitamente no es sobre la soberanía»; pero al mismo tiempo, destaca que «la cláusula sobre la soberanía protege absolutamente la soberanía británica sobre Gibraltar y haciéndolo, [también protege] la autodeterminación del pueblo de Gibraltar». Según sus palabras, puede entenderse que España –en virtud de un tratado de la UE que no es sobre la soberanía- protege la soberanía británica de Gibraltar y la autodeterminación de su población; una muestra de la habilidad negociadora de los diplomáticos británicos. O dicho de otra manera, que España ha negociado ante la UE en beneficio de RU y de Gibraltar.

             En la misma entrevista, el gobernador también se refirió a otros aspectos del tratado y a cuestiones relacionadas con la Royal Gibraltar Police (RGP), el affaire del Comisario McGrail y a lo que denomina «controversia» por el  informe del Auditor General [que ha destapado numerosos casos de despilfarro, favoritismo y corrupción en la administración local]. En 15 párrafos, que ocupan unos 2/3 de una columna, mencionó cuestiones de seguridad y defensa destacando lo bien defendido que está Gibraltar, su papel como base conjunta, la utilidad extraordinaria de la base naval, de la pista de aterrizaje  y del Regimiento de Gibraltar. Significativamente omitió referencias a las instalaciones  de Inteligencia. Tiene cierto interés un párrafo que dice «No entiendo plenamente la posición española sobre [las instalaciones de] Defensa británicas en Gibraltar y necesito trabajar para llegar al fondo de esto»; (esto puede resolverlo sin más que leer los artículos sobre los aspectos militares de Gibraltar publicados en este Blog del General Dávila; contando con la ayuda del traductor de Google).

Sólo tres días después, el gobernador concedió otra entrevista en el programa Viewpoint de la emisora local GBC News[ii]. Dura más de 54 minutos; su transcripción ocupa 14 páginas. Entre otros temas se refirió a su carrera militar, a sus antecesores en el cargo, sus impresiones sobre la vida en Gibraltar, la economía local etc. etc. Como en la entrevista en el periódico, también se refirió  a la policía local, a la investigación por el caso McGrail y a las negociaciones del tratado. Destacó como, ante las dudas de un parlamentario británico, el ministro correspondiente aseguró en Londres el día anterior que la cláusula citada «no significa que la soberanía sobre Gibraltar esté amenazada». También destacó que «trabajaron increíblemente bien con el Gobierno español, que está en el tratado». A la base militar le dedicó 133 palabras, que no llegan a ocupar media página.

Un par de días después, un conocido abogado, político y periodista local escribió una especie de «Informe de primeras impresiones» en el que, en su primera línea, destacó de forma un tanto irónica y entre signos de admiración: « ¡Hemos salvaguardado nuestra base militar, grandioso!»; con lo que dio la impresión de que la base militar ha tenido que ser protegida o defendida de alguna amenaza –quizá  la que se temía el parlamentario-  obviamente durante las negociaciones en curso y relacionada con ellas. Lo que sí han dejado bien claro es que para los británicos el objetivo a mantener no es otro que la base militar.

Es cierto que las autoridades de la Potencia Administradora han insistido desde el comienzo de las negociaciones en la defensa de la «autonomía militar» del RU en Gibraltar es decir,  que la base militar tenía que «seguir operando sin interferencia ni interrupción alguna, como hasta ahora». De hecho, a lo largo del tiempo que duraron las negociaciones en ningún momento se publicó algo en el sentido de que no fuese a ser así.

La sensación de amenaza procedente de España es algo que parece arraigado en la mentalidad de la población actual de Gibraltar aunque, pese a esa creencia, no duden en pasar al norte de la verja y hacerlo por millares todos los fines de semana. En realidad esa sensación ha sido inducida a conveniencia del RU a partir de los años 40 del siglo pasado como ingrediente imprescindible para la creación del nacionalismo local. Lo cierto es que en eso seguimos aunque, como vemos, de una forma un tanto peculiar o por lo menos falta de coherencia. Quizá por aquello de «la tostada untada por los dos lados».

Para comprender lo anterior conviene repasar un poco de historia.

En 1903 los británicos reconocieron que la base naval de Gibraltar, en tiempo de guerra, solo se puede conservar si España se mantiene neutral, a menos que el RU consiga ocupar el sur de España con suficiente territorio como para lograr que Gibraltar esté fuera del alcance de toda la artillería hostil. Como sabemos, durante la Primera Guerra Mundial, España se mantuvo neutral.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los planificadores  británicos  consideraron que, sin la colaboración de España, Gibraltar era indefendible; incluso si la Operación Felix[iii] fracasaba, la base naval quedaría inservible.  Como sabemos, Felix no se puso en marcha por decisión exclusiva del general Franco.

A partir de 1945 los británicos llevaron el Contencioso de Gibraltar a la ONU. Con el apoyo de ésta, de la que España estaba excluida, decidieron ignorar el tratado de Utrecht y fueron dando los pasos necesarios para convertir a Gibraltar en un Estado independiente que les cedería la base naval; algo parecido a la evolución política de Malta y de Chipre que de colonias británicas pasaron a ser Estados independientes, dentro de la Commonwealth.

En 1955 España entró en la ONU. A partir de entonces, la citada maniobra británica sobre Gibraltar se vio frustrada gracias a la intensa labor del ministro Fernando Mª Castiella que contó con la colaboración, entre otros, del embajador Fernando Olivié González-Pumariega. Pese a los esfuerzos diplomáticos españoles por resolver la situación, los británicos mantuvieron el rumbo y, después de una serie de incidentes y provocaciones, no dejaron al gobierno español más opción que el cierre de la verja en 1969, en cumplimiento del tratado de Utrecht.

El RU vio como se desvanecían sus aspiraciones. Su colonia –que sobrevivía gracias a subvenciones británicas- estuvo al borde de la quiebra hasta que el gobierno de Felipe González sucumbió ante la amenaza de Margaret Thatcher de vetar la entrada de España en la UE y abrió la verja en 1982, después de 13 años de cierre.

Los británicos aprendieron la lección así que, desde 1982 en adelante, plantean el conflicto por Gibraltar y contra España en el terreno económico, además del político y diplomático; junto con el militar en la OTAN.

Desde entonces sus bazas económicas son principalmente dos: 1º la mano de obra (dócil y barata) que suponen los más de 10.000 trabajadores españoles –de  un total de más de 15.000- que pasan a diario por la verja y han sido convertidos en rehenes de la política británica y local; y 2º, el Centro Financiero cuyo origen se remonta a 1967 y supone un gran atractivo para las personas físicas o jurídicas que, recurriendo a sus servicios, pueden eludir o evadir el pago de impuestos en España con facilidad y riesgos mínimos de forma que, hoy día, la nómina de «colaboradores» es apreciable.

Con gran habilidad pusieron en práctica –en todos los ámbitos en que fuera necesario- la «subversión ideológica»[iv] algo que, incluso hoy día, les reporta notables beneficios. Tampoco debe olvidarse la supuesta obligación de España de aceptar cualquier cosa procedente de Gibraltar, en aras de la «buena vecindad»; así como la de mantener las mejores relaciones con la Potencia Administradora, el RU.

El 26.07. 2001, por iniciativa del gobierno británico, empezaron las negociaciones para la cosoberanía de Gibraltar. El negociador por parte española fue Josep Piqué, ministro de Asuntos Exteriores. Tanto la Royal Navy como las autoridades locales de la colonia no desaprovecharon ocasión para poner de manifiesto su rechazo a estas negociaciones. El cese de Piqué el 10.07.2002 señaló el fracaso de las negociaciones y no precisamente por decisión británica. El gobierno español renunció a seguir con unas negociaciones conducentes –en último término- a la restauración de la integridad territorial de España. Todo lo que quedó a continuación fue una serie de maniobras y declaraciones políticas de distracción, convenientes para el gobierno español de entonces y para las autoridades locales de Gibraltar. Podemos decir que las dos bazas citadas –junto con otras- quebraron la voluntad de resistencia de nuestras autoridades.

El 23.06.2016 se celebró en el RU, por decisión unilateral británica, el referéndum sobre su permanencia en la UE. Como sabemos, ganaron los partidarios de la salida (el Brexit) arrastrando con ello a Gibraltar, pese al rechazo de la población local que quería seguir disfrutando de las ventajas que le ofrecía su pertenencia a la UE con el RU y junto con España.

El ministro español de Asuntos Exteriores era José Manuel García-Margallo responsable de dicha cartera desde el 22.11.2011; sus inquietudes sobre el Contencioso de Gibraltar eran públicamente conocidas. Cesó en el cargo el 04.11.2016 siendo relevado por el diplomático Alfonso Dastis. El 06.08.2017, el nuevo ministro declaró en el diario ABC, entre otras cosas: «Yo le doy mucha importancia a Gibraltar. A Gibraltar como reivindicación española para completar nuestra integridad territorial y a Gibraltar como lugar donde trabajan miles de españoles… Yo lo que no quiero es hacer peligrar el acuerdo UE-RU sometiéndolo a la necesidad de alterar el estatus de Gibraltar de manera simultánea. No voy a condicionar un acuerdo entre la UE y el RU a la recuperación de la soberanía de Gibraltar».

Por segunda vez en lo que va de siglo, el gobierno español renunció a aprovechar la oportunidad para negociar la restauración de nuestra integridad territorial. En 2001 la oportunidad la ofreció unilateralmente el RU; en 2016, la oportunidad vino como consecuencia de la decisión unilateral británica que dejó a Gibraltar fuera de la UE por lo que se invertían los papeles respecto a 1982. Mientras Margaret Thatcher aprovechó la oportunidad para forzar a España a abrir la verja, parece que a nuestro gobierno, en 2016, le preocupaban más los derechos de los trabajadores españoles (los rehenes), el aeródromo, el tema fiscal, el medioambiente etc. que la integridad territorial de España y por descontado, que los riesgos que sufren los más de 275.000 habitantes de la Comarca, sin que les correspondan.

Por extraño que parezca, la «amenaza» al estatus actual de Gibraltar no ha procedido de España sino del RU, y no nos equivocamos. Además, sabemos que «la defensa y seguridad de Gibraltar es una responsabilidad exclusiva del RU»; pues bien, mucho más extraño todavía es que la defensa de los intereses de la Royal Navy y de la población actual de la colonia se la deben, en gran medida, a los gobiernos españoles citados y a quienes les sucedieron que, pudiendo haber cambiado de rumbo, no lo hicieron demostrando con ello, unos y otros, que carecían de la voluntad necesaria para resolver el Contencioso.

España no sólo no amenaza a Gibraltar sino más bien todo lo contrario. Sin duda, las bazas económicas planteadas por los británicos en 1982 han demostrado ser un gran acierto. Bazas que se han visto favorecidas por el desconocimiento, desinterés e incluso animadversión de los nuestros hacia las cuestiones militares, lo que tiene un significado muy especial cuando sabemos que Gibraltar en realidad es una ciudad dentro de una base militar[v].

La propiedad de la ciudad fue cedida en Utrecht en 1713 pero no lo fueron el istmo ni los espacios marítimos y aéreos que rodean el Peñón. Las Resoluciones de la Asamblea General de la ONU 2.070 (16.12.1965), 2.231 (20.12.1966) y 2.353 (19.12.1967) invitan al RU y a España a negociar para poner fin a la situación colonial; es más rotunda  la 2.429 (18.12.1968) que pide a la Potencia Administradora poner fin a la situación colonial de Gibraltar antes del 1º de octubre de 1969. Nada de esto se ha llevado a la práctica a pesar del paso de los años.

Cabe preguntarse: ¿quién amenaza a quién? ¿quién y por qué colabora en el mantenimiento de la situación colonial militar extranjera en territorio español? ¿cuáles son sus intereses?

Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R )

Blog: Generaldavila.com

1 septiembre 2025

 

[i] Gibraltar Chronicle, 21 de julio de 2025, portada y página 2

[ii] https://www.gbc.gi/tv/programmes/viewpoint/episode/s11-e40

[iii] Operación diseñada, planificada y dispuesta entre Alemania y España para la toma de Gibraltar. Ver Objetivo Gibraltar, de Alfonso Escuadra Sánchez. Fundación Don Rodrigo. Madrid 2021

[iv] La Subversión Ideológica es un «Proceso lento consistente en transformar la percepción de la realidad de modo que, prescindiendo de la abundancia de información, nadie es capaz de alcanzar conclusiones significativas e interesantes para la defensa de sí mismo, sus familias, su comunidad y su país».

[v] https://generaldavila.com/2021/01/03/gibraltar-un-pueblo-dentro-de-una-base-militar-angel-liberal-capitan-de-navio-r/

 

¿QUÉ SUCEDE EN ESPAÑA Y EN EL MUNDO? El Canal del Coronel (YouTube) El Coronel (R.) Baños y el General (R.) Dávila

Blog: generaldavila.com

31 agosto 2025

UN BANDERÍN DE LA LEGIÓN PARA DON JUAN. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

La 16 Compañía perteneciente a la IV Bandera es una de las unidades de la Legión que más bajas ha tenido en combate; dado el número de muertos y heridos durante la Guerra Civil, bien puede decirse que todos sus efectivos fueron repuestos más de una vez. El número de bajas entre mandos y legionarios, comparado con los efectivos normales de una Compañía, supuso el 500 por ciento de bajas.

10 oficiales, 5 suboficiales y 106 legionarios muertos.

21 oficiales, 13 suboficiales y 485 legionarios heridos.

Sin detenerme en las acciones de combate de la Compañía les relataré el destino final de su glorioso Banderín que, aunque contado por Luca de Tena, es desconocido incluso en el ámbito militar; quizá ocultado por esos complejos que nos distinguen.

Finalizada la Guerra Civil, los oficiales de la 16 Compañía, Capitán Victoriano Isasi, Teniente Jesús González del Yerro, Tenientes Provisionales Manuel Cortázar, Juan Manuel García Vinuesa, Francisco de Gomis, José Quintana y Antonio Rodríguez Carvajal, envían una carta al Conde de Barcelona remitiéndole como ofrenda el Banderín de la 16 Compañía de la IV Bandera de la Legión. Pensaron estos oficiales que era el más digno destinatario por ser Don Juan “encarnación de la Patria y del Ejército”.

El encabezamiento de la carta es muy significativo: “A SM. El Rey D. Juan III”.

En una primera parte de la misiva, sintetizan, con la precisión del lenguaje castrense, los hechos de armas de la Compañía, citan las acciones heroicas, sus héroes y las Laureadas concedidas. La segunda parte de la carta es una emotiva dedicatoria en la que al ofrecer el Banderín, símbolo que guarda todo el sentir de la 16 Compañía, pretenden quede  inmortalizado en la “Continuidad y el Orden que la Monarquía le asegura”.

Respondió Don Juan con palabras de Rey, de un profundo amor a España, desde la lejanía.

“Vuestro desgarrado banderín manchado de sangre ocupará en mi casa un puesto destacado de veneración y de respeto. Ante él, como ante un último capítulo de su historia, yo pediré a Dios cada día que me haga digno de esta España rescatada con tanto dolor.

Afectuosamente os saluda.

JUAN”

Hablé con el General González del Yerro de esta historia en el Escorial. Celebrábamos el bicentenario de la Orden de San Fernando a la que pertenecía por ser Medalla Militar Individual. Al terminar la conversación los dos nos preguntamos donde estaría aquel Banderín. Coincidimos en que debería regresar a la Legión; al haber ya cumplido su misión, aquél era su lugar. Pero no sabemos donde está.

También estábamos de acuerdo en que jamás debe perderse el recuerdo de  gestos como éste, llenos de simbolismo. Pero nuestra historia está llena de recelos, con lo que se destruye más que se construye; ocurre también con la historia militar.

Nuestros museos son revisados constantemente para evitar que la exhibición de una bandera capturada al enemigo pueda traer un conflicto o que la frase de un gran genio de la guerra pueda herir la sensibilidad de algún icono del pacifismo. Todavía recuerdo aquél malintencionado intento de modificar los artículos del Credo de la Legión y lo absurdo de un ministro de defensa modificando la letra que se recita en el homenaje a los caídos.

Siempre andamos con la inconformidad a cuestas, con las sospechas, dispuestos a renunciar al rigor de la historia. Preferimos repetir una mentira mil veces hasta convertirla en verdad; nos resistimos a la incuestionable rigurosidad de la historia cuando esta no es de nuestro gusto.

Hasta los museos militares muestran la historia casi de puntillas y en algunos casos mirando hacia otro lado. Ya no suelo frecuentarlos, excepto algunos muy específicos, casi escondidos, de alguna unidad que guarda con celo sus tesoros de guerra.

Hoy hablo en voz alta contando la historia del Banderín de la 16 Compañía de la IV Bandera de la Legión. Sus acciones, y esta última de su glorioso Banderín al que dirigieron su vista tantos legionarios antes de morir, quedarán inmortalizadas siempre que difundamos su historia. Aquél desgarrado Banderín, que a pesar del elevado número de bajas jamás mordió el polvo ni cedió en ningún combate, sigue en pie dando ejemplo de valor y heroísmo. El oficial que al terminar la guerra era depositario del mismo era el Teniente González del Yerro, oficial más antiguo de la Compañía, y el más cualificado de los que sobrevivieron , por tener la Medalla Militar Individual. Ha muerto el último de los siete oficiales que entregaron a Don Juan la histórica enseña. La sangre derramada por la grandeza de la Patria acredita el honor para ser guardadores de las enseñas de combate.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R)

Blog: generaldavila.com

¡LEGIONARIOS A LUCHAR! ¡LEGIONARIOS A MORIR!: Cuando no se sabe el momento…. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Alguien debería tenerlo en cuenta. Darlo todo, no querer nada, ni pedir ni rehusar. ¡Soldados!: sí: y ¡legionarios!

¿No es lo mismo? No. Nunca lo fue. Su código fundacional lo decía. Sin engañar a nadie: ¡Venís a morir!

Era el cartel de bienvenida.

La Legión: ¡Legionarios a luchar, legionarios a morir!

El sentimiento de ser legionario se explica solo en la mística, en razones ocultas, en el misterio que alcanza a unos hombres que se sienten atraídos por la honestidad y rectitud de una épica inalcanzable si no es a base de sacrificio y entrega total. Abandonarlo todo sabiendo que recibirás lo único que la Legión puede darte: una razón para vivir y morir.

La Legión atrae y acoge. Prepara para el combate y para la muerte.

La Legión es un Credo; previo al combate, un Credo para la vida y la muerte. Inexplicable. Como el sentimiento de ser legionario.

Todo empieza cuando sobre tu pecho cierras el penúltimo botón de la camisa verde. Cuando cubres tu cabeza con el gorrillo legionario después de la dura prueba de hacerte digno a ello. El misterioso cambio se produce. Segundos después; si vales; si no es imposible una segunda prueba. Ir al médico y decir que tiene anginas es suficiente para que te dé la baja definitiva.

Cuando eres legionario la exigencia no termina jamás, jamás. Es el proceso. No hay reserva ni retiro, no hay final, todo continúa aquí y, después, más allá, tiene su posteridad en lo que debe ser el cielo legionario.

Ritos y tradiciones. Gestos y valores. El ritual del honor. El choque es un torneo de valor. Se mide en su compañía. Comienza el combate. En la Legión la virtud y el rito tienen una fuerza superior a las armas.

Por eso es Legión.

No. No es un grotesco ¡viva a la muerte! irracional. La burla es propia del que miente y no hay nada más auténtico que la muerte. No se la desea, no se la teme, no se juega con ella; es una posibilidad tan alta que mejor uno olvida el trance que casi con seguridad tendrá que soportar.

Lo sublime, por ser real y único, suele ser motivo de rabiosa crítica para enmudecerlo y que deje de tener esa fuerza invencible del hombre que se eleva a las cotas de la inmortalidad. Eso es temido porque es honrado, decisivo en la batalla personal con la vida. Invencible.

Nada es imposible. Superar el tránsito te hace invencible. Darlo todo; no querer nada; nada pedir.

Después de la victoria, en esa hora del regreso a casa, surge la tragedia ante el enemigo más duro de vencer: la vida.

Es otro combate cuando es frente a los que se señalaban como tus amigos y ahora requieren engaño, tretas, hablar a la asamblea, con retórica y falsas esperanzas. Difícil adaptarse a un mundo de mentira al que le has ofrecido la vida a cambio de un monumento al olvido, al héroe desconocido, y que nada quiere saber del que regresa vivo y puede contarlo en la asamblea.

No abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos es el épico legado de la tragedia griega que no admite que nadie toque el cuerpo muerto de un legionario que no sean sus compañeros de combate. La muerte trae el reposo, honra al guerrero hasta el extremo.

La imagen es la de Áyax cuando lleva al hombro el cadáver de Aquiles protegido por Hermes y Atenea. Aunque luego otros le traicionen.

«El hombre noble debe vivir con honor o con honor morir».

El héroe del pasado incomoda a la asamblea a la que el legionario le recuerda que hay quien da la vida por su Patria. Que la honradez es su exigencia. Que ha combatido y dado la vida frente a los traidores a su juramento, el que ellos —les recuerda su traición— le presentaron hipócritamente. Debajo de aquella bandera que era el símbolo de su entrega. Nunca has de ser perjuro.

De traidores está llena la asamblea.

Nadie escucha; y le contentan con el rito mantenido, pero sin fondo, que canten sin fundamento, emocionen los festivos, resurja la nostalgia entre nostálgicos, durará lo que dure hasta que llegue el miedo; ese que impone una ley que acaba con el pasado. El temor a la ley es mayor que la muerte en combate.

Eres como un estorbo desleal que cometiste: el gran error de sentir una patria y seguir un camino recto y noble. Eres ya algo ilegal. Ahora te castigarán con una multa, incluso meses de cárcel, mientras perdonan el delito cometido contra la patria, ese por el que los que lucharon están llenas las sepulturas; de trabajadores honrados ¿engañados?

Hablar de patria, de unidad y de integridad es un delito.

¿Dónde está escrito el delito de amor a la patria? ¿En qué código está el honor?

Lo demandó el honor y obedecieron,

los requirió el deber y lo acataron ;

con su sangre la empresa rubricaron,

con su esfuerzo la Patria engrandecieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron

fieles al juramento que empeñaron.

Por eso, como valientes lucharon,

y como héroes murieron.

Por la Patria morir fue su destino,

querer a España, su pasión eterna,

servir en los Ejércitos, su vocación y sino.

No quisieron servir a otra Bandera,

no quisieron andar otro camino,

no supieron vivir de otra manera.

«Las antiguas acciones de enorme valor de sus manos han caído, han caído hostiles a juicio de los hostiles y miserables…». Ya sabíamos que «los dones de los enemigos no son tales y no aprovechan».

En la Legión nada se hace por ti, pues no se tiene en cuenta a los don nadie.

Ciertamente que a los mortales les es posible conocer muchas cosas al verlas. Pero antes nadie es adivino de cómo serán las cosas futuras.

El futuro es incierto, pero algo ya sabemos. Siempre habrá un legionario que reaccione ante la contraseña:

¡LEGIONARIOS A LUCHAR! ¡LEGIONARIOS A MORIR! El enorme problema siempre está en esperar a que alguien dé la voz, esa conocida y reconocida que indica  la  dirección  de  ataque.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

EL DESEMBARCO DE CHAFARINAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Acaba de producirse una incursión en nuestras Islas Chafarinas protagonizada por un personaje que parece ser un activo influenciador  marroquí cuya hazaña ha colgado en YouTube. Sus seguidores son millonarios en número. El ministerio de Defensa de España calla mientras, quizá, piensa con sumo cuidado los pasos a dar antes de alterar al rey de Marruecos. Alguien ha cometido un grave error y esperan que la solución sea el olvido del incidente, algo que puede volvérseles en contra si, como pienso, esto tiene cordón umbilical y no es un hecho aislado.

¿Hay un agujero en nuestra defensa por el sur? Las islas Chafarinas forman parte de un territorio muy sensible para España que Marruecos utiliza para extorsionarnos hasta en el relato de nuestra historia. Un ejemplo que debería avergonzarnos es el silencio del Gobierno, en concreto del ministerio de Defensa, responsabilidad compartida por el Ejército de Tierra, ante el Centenario del Desembarco de Alhucemas.

Nadie exigirá explicaciones ante un hecho tan grave, pero la ministra debería dejar sus labores mediáticas durante unos días y preocuparse de la Defensa más que adular hasta el hastío a las tropas.

No han hecho falta drones ni ocupación de Perejil para ver que la fortaleza defensiva sobre nuestro territorio más expuesto es débil, frágil y genera razonables dudas sobre si ello es intencionado o simple dejadez.

Las islas Chafarinas, forman parte de un pequeño archipiélago de tres islas, la de Isabel II, la del Congreso y la del Rey, que se encuentran a 50 Km en línea recta al este de Melilla. Su mantenimiento y protección dependen de la Comandancia General de Melilla y, orgánicamente, del Mando de Canarias. En la actualidad se encuentra guarnecido por un destacamento del Tercio Gran Capitán I de la Legión. La guarnición se encuentra en la isla Reina Isabel II sin perder de vista las otras dos. Este verano además están siendo apoyados  por el Buque de Acción Marítima «Furor«. Incluso el Regimiento de Artillería Antiaérea 71 suele hacer allí prácticas con el sistema contra drones conocido como AUDS.

¿Qué ha ocurrido entonces? ¿Estaban nuestras tropas en la hora de la siesta? ¿Tenemos un agujero en nuestro sistema defensivo ¿ ¿O simplemente no contamos con él?

Desde luego no ha sido el desembarco de Alhucemas, pero el minidesembarco a nado ha sido histórico y preocupante.

¿Habrá celebración?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 agosto 2025

 

¡TOP SECRET! Rafael Dávila Álvarez

 

Andan con la Ley de Secretos oficiales a cuestas. Tratos y trucos. Saben que a nosotros no nos va a cambiar la vida, porque nada se sabrá. Los secretos desvelados o que pretenden airear no son sino conversaciones que afectan solo de cintura para abajo. En España somos los mejores en ese tema y los dosieres abundan desde la Transición. Hubo y hay empresas dedicadas a elaborarlos y fueron el inicio de unos servicios de información que todos temían. Se han pagado millones y también unos cuantos se han arruinado ahogados entre ellos.

Aquí lo que nadie va a desvelar es el secreto inconfesable, ese del que todos hablan y nadie confirma con un sencillo documento. Hay varios.

Durante años varios restaurantes de la capital (siempre cinco tenedores) reunían a lo más selecto del secretismo. Para ser espía de alto nivel la gastronomía debía acompañar con facturas desorbitadas. Fue un gran error porque, aunque no se comía marisco para evitar ensuciarse las manos, los besugos y el rape luego largaban. Aquellos ojos de merluza o los de la lubina salvaje a la sal, eran peores que los de Marilyn. Una gamba roja tuvo la culpa.

Hasta que en uno de esos restaurantes se descubrieron micrófonos debajo de la mesa. El pulpo también había hablado. ¿Por qué extrañarnos?

Al Rey Don Juan Carlos se los colaron en su despacho y a su secretario también (micrófonos y tentáculos). Fue expuesto a todo tipo de escuchas y no precisamente con materiales de la tienda del espía sino que aquellos tenían la huella y firma oficial. En cierta ocasión una paloma se estrelló contra el gran ventanal de su despacho y le hicimos la autopsia por si acaso era un dispositivo volante, algo así como un dron. Cualquiera se fiaba. No sabemos ahora hasta donde pueden llegar los elevados aparatos y si los electrones son amigos o enemigos. Sobre los palacios no puede volar nada ni nadie, aunque sea un vuelo comercial, pero quien le dice a la golondrina, pronto emigrará al sur, que no desvele nada de lo visto y oído.

Es una auténtica afición, muy rentable, la de los secretos y si son oficiales más, aunque llevan un gran riesgo. Ahora las conversaciones no se tienen en restaurantes. Hasta el wasap ha pasado a la historia. Ahora se llevan más los acertijos, los enigmáticos mensajes, pero claro hay que interpretarlos y eso es todo un arte que solo está al alcance de los iluminados.

Iluminado fue Edipo. El enigma de la esfinge era adivinar «qué ser, provisto de una sola voz, camina primero de cuatro patas por la mañana, después sobre dos patas al mediodía y finalmente con tres patas al atardecer«. Adivinen.

Pegasus irrumpió como el rape salvaje. ¡Hala! Nos han dejado sin secretos.

Recuerdo que siempre que alguien importante, del grupo de los secretos oficiales, va a un hotel o residencia oficial, suya o de otro, como las de verano, hay una previa inspección donde los especialistas buscan micrófonos ocultos, incluso se controla a los animales, insectos como moscas incluidas, por si se trata de drones. Hay que tener cuidado con los especialistas que nunca se saben de donde cobran.

Hay todo tipo de técnicas y es muy difícil mantener el silencio radio. El gesto delata secretos.

La Mareta ha sido un lugar seguro este verano. Ni siquiera la morralla tenía acceso a las rocosas orillas y el perenquén majorero ha hecho las maletas a pesar de ser especie protegida. Allí se ha hablado muy en secreto, nada oficial que sepamos, aunque a todos nos afecte. Lo de las vacaciones no cuenta como oficial, aunque nos pasen la cuenta. Estos son los secretos de los que les hablaba que nunca conoceremos porque en definitiva ni nos va ni nos viene. ¿A quién le importa una sencilla conversación de verano frente al Atlántico entre Sánchez, Zapatero e Illa? ¿Qué puede tener de malo para una nación soñadora, que se reúnan los ingenieros del nuevo orden en España y piensen la manera de acabar con aquellos que hablan de independencia y libertad?

Nada por lo que preocuparnos. Todo limpio y puro como la brisa que se cuela por los miradores de madera.

Sánchez, Zapatero e Illa. Un trío de inocentes políticos a los que no une casi nada y que casi de nada tienen que hablar. No sé por qué me da la sensación de que más que hablar han pensado; cada uno en lo suyo, en su especialidad. Es decir en España. Porque ellos manejan tres ejes de actuación a los que llaman vectores de fuerza impulsiva, de influencia en el mundo del futuro.

A saber: Cataluña, China y la república. Cada cual debe ponerse a trabajar en lo suyo. Círculo y bastón.

Después de la reunión una piedra en el camino: los incendios.

Consigna: aguantar hasta septiembre. En la última semana de agosto el tema liquidado.

Hay que centrarse en Cataluña que es la llave del edificio. La derecha catalana quiere más rentabilidad para su dinero. No les alcanza. Puigdemont está dispuesto a presentar el reto de su regreso. Hay que arreglarlo y no quieren líos en los juzgados. Bastante tienen. O arreglamos su vuelta o cumplen su amenaza. En Europa se están cansando de Puigdemont y de Sánchez. Hay que buscar una alternativa que dé fuerza y peso internacional.

El Caribe venezolano es algo más serio. Trump está insoportable y sabe por donde atacar. Ahora se ha plantado frente a Maduro. Lo que faltaba. Su posible éxito con Putin nos va a dejar en la estacada.

Lo de China son palabras mayores porque es difícil entender el idioma interno de sus empresarios. Están dispuestos a atacar por el sur. Les interesa mucho el Estrecho. Cataluña lo ven como un verdadero centro de operaciones y andan buscando un lugar parecido, algo enredado, pero seguro para sus intereses, por el sur. Se han analizado varias ciudades como posibles y contemplan dominar así el Mediterráneo y el Atlántico. No tienen prisa, pero quieren garantías.

Las palabras se las lleva el viento, pero los deberes están marcados.

Todo muy delicado y necesaria mucha inteligencia artificial. No vaya a ser que las elecciones las vuelvan a ganar.

Por último: si algo falla hay que tener alternativa y salida. Es un secreto a voces del que se ha tratado muy a fondo en La Mareta. En Waterloo no hay sitio para todos.

Las conversaciones siguen abiertas.

PD. Cerrado el artículo caigo en la cuenta, y desde gran altura, que no he mencionado la presencia en semejante Palacio veraniego del ministro de la cosa Interior y mucho más: Fernando Grande-Marlaska.

¿A qué se deberá tan grave olvido?

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

25 agosto 2025

 

CARTA DE UN PADRE A SUS HIJOS AL JURAR BANDERA EN EL CUARTEL DEL BRUC (BARCELONA)

Un buen amigo de Barcelona, su amada ciudad donde se siente España con una profundidad desconocida para muchos  y donde algunos han decidido, con el apoyo del Gobierno (s) instalar un falso relato sobre el rechazo a España, me remite la carta que en su día les mandó a sus hijos que iban a Jurar Bandera junto a su abuela (q.e.p.d). Fue en el histórico y bello Cuartel del Bruc donde toda la familia refrendó con un beso el juramento a su bandera.

La carta de mi amigo me ha emocionado no solo por el contenido espiritual y patriótico que encierra, sino porque hace un recorrido, muy necesario a día de hoy, sobre la posición de reconocidos filósofos junto a las particulares suyas que enriquecen la carta con la propiedad de quien ama a España con profundidad intelectual, histórica y sentida.  Es un documento que conviene guardar y de vez en cuando releer, pero sobre todo compartir, transmitir, dar a conocer, y con esa intención les dejo, con su autorización, sus palabras. Con su nombre es suficiente: mi amigo Enrique.

Gracias Enrique y vuela para ti el abrazo de quien no siente vergüenza por envolverse en su Bandera, nuestra Bandera.

General Dávila

 

CARTA A SUS HIJOS

Barcelona, Mayo de 2010
Queridos hijos:

Ley 39/1981, de 28 de octubre. Artículo primero.

La bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución.

Se acerca el gran día en el que vais a jurar bandera y es bueno que vayáis tomando conciencia de lo que significa. Sé que una buena parte de lo que aquí reflejaré es algo denso, pero ya es hora que dejéis de tocar de oído o con el simple sentimiento y no sólo para que podáis participar en conversaciones desmontando argumentos demagógicos, sino, y eso es lo importante, para que vuestra convicciones y sentimientos encuentren el adecuado y racional sustento. No es más que la aplicación de aquello que dice Mamá con los novios: No sólo basta el corazón, la cabeza tiene que decir también que sí.

De entrada recordemos la Salutación a la Bandera de Sinesio Delgado (1859-1928) médico y escritor a quién Alfonso XIII le otorgó la Gran Cruz del Mérito Militar.

Salve, Bandera de mi Patria, salve,
y en alto siempre desafía al viento,
tal como en triunfo por la tierra toda
te llevaron indómitos guerreros.


Tú eres España, en la desdicha grande,
y en ti palpita con latido eterno
el aliento inmortal de los soldados
que a tu sombra, adorándote, murieron.


Cubres el templo en que mi madre reza,
las chozas de los míseros labriegos,
la cuna donde duermen mis hermanos,
la tierra en que descansan mis abuelos.

Por eso eres sagrada, en torno tuyo,
a través del espacio y de los tiempos,
el eco de las glorias españolas
vibra y retumba con marcial estruendo.

Salve, Bandera de mi Patria, salve,
y en alto siempre desafía al viento,
manchada por el polvo de las tumbas,
teñida con la sangre de los muertos.

Entre otros importantes elementos del juramento estará el de: entregar vuestra vida en defensa de España.

Cuando acabéis de Jurar supongo que se os realizara la siguiente o parecida admonición:

«Si cumplís vuestro juramento o promesa, la Patria os lo agradecerá y premiará, y si no, mereceréis su desprecio y su castigo, como indignos hijos de ella»

La jura y la admonición posterior no tratan de un mero formulismo. Es un importante compromiso, con baja probabilidad de tener que cumplir; pero antes de jurar preguntaros a vosotros mismos si seriáis capaces de cumplirlo. Si la respuesta que os sale es que no, no hagáis el juramento, no pasa nada, os lo digo de corazón; desde luego no lo hagáis por mí. Peor sería hacerlo y luego no hacer honor a él. Pero si la respuesta que os sale es que sí, tenéis además que saber la razón y profundizar en su significado más allá de cualquier folclórica ilusión.

Entrando en materia. Lo primero que resulta obvio es que el juramento a la bandera, no es más que un juramento a España a través de su símbolo, y representa, ese compromiso personal del cumplimiento de un deber auto impuesto hacia la Patria.

¿Por qué imponerse un deber hacía la Patria? ¿Qué sentido tiene?

Para dar una respuesta coherente y racional hacía ese sentimiento, que os surge espontáneamente, es bueno que sepáis responder a la pregunta sin estereotipo alguno y sin un nacionalismo exacerbado de corte fascista o neofascista carente de noción intelectual alguna.

Empecemos con una definición del concepto: Patria es la propia nación y país con la suma de cosas materiales e inmateriales, pasadas, presentes y futuras, que por sí y en conjunto provocan la decidida adhesión del patriota. (Enciclopedia GER).

El concepto es complejo pero Augusto del Noce, filosofo italiano (1910-1989) trató magistralmente el concepto de Patria y su evolución:

“Se trata de un ideal que ha acompañado a la humanidad desde tiempos remotos ….Así, para algunos, morir por la Patria ha sido considerado como ejemplo característico del mayor de los deberes. ……. En la Patria ven así la raíz del propio ser, la conciencia de la propia realidad histórica, la tradición en la que uno ha sido forjado, la concreta familia humana de la que se es miembro.”

Continúa del Noce:

“…. una vez iniciado el proceso de unificación del mundo, el sentido de la particularidad del propio país ha venido determinando una concepción distinta de la Patria…… De la aldea a la provincia, a la región, a la nación, al continente, al concierto de las naciones, es toda una serie de partes que se van incluyendo, cada una con su propio valor de parte. ….. Pues si las partes permanecen, es sólo a condición de situarse en el contexto más amplio; si no, su valor se empobrece: la aldea da lugar al localismo, la provincia al provincialismo, la región al regionalismo…

Para que el valor de la parte pueda mantenerse, debe hallar su puesto en el todo y vivir de la vida del todo………

La transformación creciente de la vida nacional en vida internacional no puede menos de incidir de una manera sustancial sobre un ideal que hasta ayer podía parecer el mayor de los ideales. Señalemos que, no obstante, el sentido de la Patria como lugar en que se nace o como identificación con la tierra que se posee, hereda o transmite, permanece, adquiriendo todo su valor en los momentos de intensidad dramática. El sentimiento de la Patria une, mientras no se identifique con razones políticas partidistas. La Patria perdura mientras desaparecen sistemas o se realizan profundísimas transformaciones sociales, e incluso por encima de las uniones supranacionales. Por eso, los que arguyen que es un concepto artificial, sólo terminan demostrando que está más ligado al hombre que al entorno del mismo y, por tanto, que es una construcción cultural. Pero difícilmente pueden sustituirlo por otro valor, aunque ciertamente aciertan cuando afirman que no es el valor supremo.

Así es. Que duda cabe que existen otros valores superiores empezando por Dios nuestro Señor e incluso el conjunto de la humanidad. La consideración de este último por los internacionalistas y humanistas ha llevado a intentar la sustitución del valor Patria por el valor “Humanidad” por encima de fronteras y territorios. Se proclama la ciudadanía del mundo incluso con serias influencias economicistas que por definición necesita espacios mayores en el que pueda desenvolverse la actividad financiera y mercantil.

Decía a este propósito Tomás Elorrieta (1883-¿?) catedrático en Salamanca: «la humanidad es algo lejano, vago, ante cuya inmensidad nos perdemos; la patria es algo que nos envuelve, que vemos, sentimos y tocamos»

Para no enrollarme mucho más, de todo lo dicho se pueden sacar varias conclusiones:

a).- La Patria es un concepto y valor vivo, consustancial al ser humano, que por un lado sobrevive y debe sobrevivir:

  • a otros valores y conceptos que incluso superiores quedan muy lejanos y resultan de difícil aprehensión: Humanidad.
  • a su empobrecimiento como dice del Noce, por reducción a ámbitos cada vez menores en un localismo (autonomías, regiones….) que tiene como efecto una menor solidaridad y en consecuencia un demérito del propio valor.  A cuantos menos queremos menos solidarios seremos como el Catalanismo independentista (no confundir, aunque tampoco participemos de él, del catalanismo no independentista) que no puede tener hoy otra justificación, mas que la de un egoísmo excluyente fundamentalmente economicista, (que además podría tener otros encajes), atendida la urdimbre demográfica y de todo orden consecuencia de siglos de historia en común (forzada o no) con el resto de España.

b).- Así la Patria (España) es un alto valor, inferior a valores supremos (humanidad) que se nos escapa y un valor superior ya que resulta más integrador a cualquier otro de rango inferior y de ámbito local.

c).- Como la Patria integra y engloba otros ámbitos, hemos de sentirnos orgullosos de ser catalanes y de sus símbolos a pesar que otros les otorguen un valor separatista o disgregador.

d).- La Patria es un valor que une y no separa. Otra cosa es que en una equivocada concepción se transmita y se imponga inadecuadamente y produzca rechazo.

Fijaros lo que se dijo en un acto de jura (he perdido el autor):

Nuestro compromiso nos liga a algo que formamos consustancialmente todos los españoles y la tierra que pisamos, algo a lo que llamamos Patria. Hoy, la bandera, como símbolo de la Patria, ha venido a situarse en el centro de nosotros para recibir de sus hijos su juramento o promesa de que, si en algún momento se les exige, darán incluso su vida por defender aquello a lo que nos referimos cuando hablamos de los ideales patrios y su significado.

En definitiva jurar dar la vida en caso necesario y extremo por ese valor superior adquiere su sentido porque integra todos y cuantos valores y virtudes debe aspirar un ser humano. La defensa de la Patria no es más que la defensa de esos valores. Destaco las palabras de Nietzsche (1884-1900) sobre la Patria ya que este filósofo alemán se cargó todo (cristianismo, moral……) pero mantuvo este concepto como uno de los pocos valores al lado de su construcción sobre el “superhombre” e introduciendo una interesante y acertada aproximación. Dijo:

Patria no es la tierra de los padres, sino la tierra de los hijos. La Patria no es el pasado ni el presente: es, por el contrario, algo que todavía no existe, más aún, que no podrá existir como no pugnemos enérgicamente para realizarlo nosotros mismos. Patria en este sentido es precisamente el conjunto de virtudes que faltó y falta a nuestra Patria histórica, lo que no hemos sido y tenemos que ser, ….

En definitiva amar a la Patria es querer a todo lo que nos identifica, al igual que nos identificamos con la familia Morera, con sus defectos y sus virtudes, pero que encarna las virtudes a las que aspiramos, el ideal que perseguimos y por el que nuestros antepasados lucharon y murieron.

No existe nada más noble que morir por un ideal. Así en el banderín de La Primera Bandera de Paracaidistas del recién creado Ejército del Aire en 1946 el joven capitán Ramón Salas Larrazabal (1916-1993) acuño esta máxima[1]:

               “SOLO MERECE VIVIR QUIEN POR UN NOBLE IDEAL ESTA DISPUESTO A MORIR”

Sólo hay un ejemplo de mayor gloria que morir por la Patria, -equiparable a morir por la familia-, el de los que han dado la vida por sus creencias religiosas como los antiguos cristianos en el circo o los mártires religiosos de nuestra guerra civil entre otros muchos. Pero en definitiva y en cualquier caso, la inmolación, que duda cabe, es por un noble ideal.

Nadie sabemos como reaccionaríamos en un caso extremo, pero lo importante es la disposición y a eso nos lleva el juramento.

Nada hay mas duro para un padre que perder a un hijo sea cual sea la situación pero pensar, y ya para acabar, que llegado el caso, -no quiero ni pensarlo-, y muerto en vida de dolor estaría orgulloso que hubierais hecho honor al juramento, que Dios mediante y si estáis convencidos, pronunciaréis en conciencia.

Para dar significado a estas últimas palabras acabo con lo sucedido en la heroica defensa del Alcázar de Toledo (Guerra Civil) con Moscardó (Laureado de San Fernando) y su hijo:

Luis Moscardó de 17 años fue arrebatado a su madre y trasladado a la Diputación Provincial de Toledo. El día 23 de julio de 1936, Luis fué sacado del sótano y llevado al piso principal, donde se hallaba la Comandancia de las milicias rojas. Desde allí se le conminaba por teléfono al coronel para que rindiera el Alcázar. ‒ Exijo ‒ gritó el comandante rojo ‒ la inmediata rendición. Si no lo hace así, fusilaré a su hijo a quien tengo en mi poder. Moscardó replicó con energía: ‒ Usted ni es militar, ni es Caballero. Si lo fuera, sabría que el honor militar no claudica jamás ante amenazas. No sólo la vida de mi hijo, la de mi familia entera podría usted acabar, y no me apartaría del cumplimiento de mi deber. ‒ Eso la dice usted porque no cree en mi amenaza. Pero ahora hablará usted con su hijo. ¡A ver, que venga Moscardó! Y Luis, pálido y humilde, cercado por sus verdugos, se pone al aparato. ‒ Dile ‒ le grita el jefe de aquellos facinerosos ‒ que te vamos a fusilar como no se rinda. ‒ ¡Hola, papá! ‒ ¿Qué pasa, hijo? ‒ Nada de particular, papá. Que me dicen que me fusilarán si tú no te rindes. ‒ Ya sabes cómo pienso yo; y si es cierto que te van a fusilar, encomienda tu alma a Dios, da un viva a España y otro a Cristo Rey, y muere como un héroe, que tu padre no se rinde por el honor de España. ‒ Un beso muy fuerte, papá. ‒ Adiós, hijo mío; un beso muy fuerte. Y Luis Moscardó fué conducido a los sótanos, y fusilado más tarde (14 agosto de 1936).

 Al final y como se dijo en la graduación de Dani Visa el pasado viernes en el IESE lo único que importa al final y lo que te llevas es “a cuantos has querido y cuantos te quieren”. Pues bien amar a Patria es querer a muchos y eso es la semilla que permite a su vez que muchos os quieran,

Bueno hijos espero que gritemos todos juntos con el corazón en un puño:

¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA EL REY!

Blog: generaldavila.com

20 agosto 2025

 

[1] Parece que se inspiró en la frase de José Antonio Primo de Rivera “LA VIDA NO VALE LA PENA SI NO ES PARA QUEMARLA EN EL SERVICIO DE UNA EMPRESA GRANDE”

«LA MARETA» PUBLICADO HOY EN EL DIARIO «LA REGIÓN» DE ORENSE. Rafael Dávila Álvarez

 

https://www.laregion.es/autores/rafael-davila-alvarez/

22 agosto 2025

REY SIN ATADURAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Sabemos que el camino al infierno está lleno de buenas intenciones. El periódico digital El Debate nos mostraba ayer una de ellas al hablar de las visitas del Rey a las zonas devastadas por los incendios.  El artículo anda por la fina y peligrosa línea de la tibieza que pretende justificar lo injustificable lo que da lugar a que navegue entre graves errores que ningún favor hacen a la Corona. La información la lleva alguien que parece ser especialista en los temas de la Casa del Rey; en fin solo decirle con cierto conocimiento de causa que en ese tema  nunca se es especialista. Asuma el consejo antes de que se dé cuenta por usted mismo.

Dice El Debate que el rey está deseoso de acudir a los lugares de la tragedia «…su deseo era acudir sobre el terreno a las zonas afectadas cuando la evolución de la situación y las circunstancias así lo aconsejen». Continúa: «pero para hacerlo Don Felipe necesitará contar con el refrendo del Gobierno» (alude al art.64 de la Constitución). Para rematar: «Si Don Felipe fuera en pleno incendio, su visita obligaría a desviar recursos para el operativo de seguridad y no ayudaría resolver antes el problema. Sin embargo, cuando el fuego se extinga, el Rey podrá escuchar a los afectados, acompañarles, valorar el alcance de los daños y convertirse en un altavoz de sus demandas». Todo ello aderezado con una errónea e innecesaria lección constitucional que mejor sería dejar en manos de especialistas.

No caeré en el mismo error, pero conviene ser claro y no acuñar doctrinas equivocadas que alguno puede asumir como un catecismo. Cuando se habla de temas políticos complejos, interesados las más veces, hay que ser claro y hablar para todos. El lenguaje constitucional en boca de aficionados suele ser retorcido; incluso entre interpretadores constituidos en Tribunal. Ese es el peligro de vivir entre golpistas que atacan con permanencia  la unidad de España. Hasta en la tragedia salen a buscar su rentabilidad.

Por mucha buena voluntad que ponga, hay veces, como ésta, que intentar justificar lo injustificable es contraproducente.

La figura del rey no es tan  irrelevante como alguno pretende hacernos ver y para nada el artículo 64 de la Constitución permite a Gobierno, en su recta interpretación, limitar la función constitucional del rey como símbolo de la unidad nacional, impidiendo Su presencia cuando las circunstancias lo requieren, o, por el contrario, exigiéndola, cuando precisamente esas circunstancia no lo aconsejan.  Creo que no es necesaria mayor explicación. La presencia o la ausencia es precisamente uno de las potestades regias con las que se arbitra y se modera. El «gesto Real» suele penetrar más hondo que la palabra.

El rey no es un objeto que se mueva a voluntad del Gobierno de turno y menos para sus intereses partidistas. Máxime en momentos de crispación política.

Hay algo aún más relevante que explica la figura del rey en toda su dimensión, sobre todo en la de su auténtico valor como símbolo de la unidad de todos los españoles. Es precisamente eso: ser símbolo de la nación, reinar. Un matiz esencial que diferencia a la Corona de otra cosa. Solo faltaría que el rey estuviese secuestrado en sus movimientos por aquellos que gobiernan apoyados por los que pretenden romper la nación: España. ¿O no recuerdan las palabras del rey el 3 de octubre de 2017? Sería paradójico que nuestra nación esté secuestrada por un prófugo de la justicia que obliga al secuestro del Rey.

¿Saben ustedes lo que a algunos molesta del Rey?: Simbolizar la unidad y permanencia del Estado. El rey no puede intervenir en el proceso de dirección política, pero es el símbolo de la nación, es España, y a Él se dirigen las miradas cuando aparece la posible «no España». ¿Les parece poco? No es en este caso árbitro, sino fiel cumplidor de sus obligaciones como rey recogidas en la Constitución. Si no fuese así nada valoraría su existencia.

La presencia del rey entre los afectados por la tragedia de los incendios es más que un acto de Gobierno, es un acto de Estado, de toda España simbolizada en Él, y también con la Reina; hasta me atrevería a apuntar que era el momento de la Princesa de Asturias. No es necesario explicarlo. Ustedes saben lo que quiero decir y digo.

No inventen leyes ni interpreten. El Rey debe estar donde le corresponde porque no Gobierna, sino que Reina. Ahora elijan ustedes.

Como dice Alfredo Pérez de Armiñán y de la Serna, Letrado de las Cortes Generales, «El Rey y la Familia Real tienen una función semejante a la de los símbolos no personificados de la comunidad política, como la bandera, el escudo y el himno, que cumplen un fundamental papel identificador y unificador».

Así damos con la clave.

El símbolo. Eso es lo importante y lo que se eleva por encima de las mezquina política que tanto daño nos está haciendo como nación.

La interpretación sesgada o equivocada del artículo 64 de la Constitución, si fuera correcta, revelaría una irrelevancia absoluta de la figura del Monarca.

Insistir en que una visita de los reyes a los afectados perturbaría las labores de extinción es falso y una auténtica manipulación. El rey con su presencia, siempre sin exageración de medios, no como hacen otros, no perturba ninguna acción, sino que las impulsa, anima y transmite fuerza y consuelo.

Cuando hay correspondencia entre el pueblo y su rey no es necesaria mucha parafernalia ni seguridad. Se está seguro y querido . Repito: no como otros.

Es necesario ante catástrofes de tal magnitud recoger los sentimientos, más allá de lo político, algo solo posible a través del símbolo de la convivencia y solidaridad de todos, que solo representa el Rey; y la familia Real.

Solo el símbolo es capaz de movilizar sentimientos, identificarse con el propio grupo, con su pasado y su futuro. Es lo único que permite creer en un proyecto y no en invalidadas promesas.

Es por eso que el símbolo debe estar en su lugar sin que nada ni nadie marque sus movimientos que equivaldría a tener un rey encadenado.

La Constitución se fundamenta en la unidad y permanencia de España: «La indivisible unidad de la Nación española«. Es la Monarquía la representación simbólica de España, como magnitud histórica, y política y también la de los pueblos que sin perder su personalidad la integran. Eso es así si  respetamos la Constitución.

No se debe hacer peligroso funambulismo en temas tan graves como la unidad de España. Esa es la única razón que lleva a la maldad del desgobierno a separar la figura del Rey de su pueblo con el que siempre se ha identificado y cuya unidad y sentimiento es su única razón de ser.

Convendría que la Princesa de Asturias empiece a darse cuenta y a participar de la trascendencia de su figura como heredera del trono de esta compleja nación: España.

El Rey reina, pero no gobierna. Pues eso: déjenle reinar y permitan que España crea en su futuro como nación. Mucho más cuando sufrimos una desoladora tragedia.

Si el rey, o la Casa del Rey, aceptase que el Gobierno ponga límites a su presencia y movimientos en territorio español estaríamos ante el fin de la monarquía, porque la Constitución precisamente la misión que le asigna es ser un elemento de integración nacional y no de discusión nacional.

En este caso concreto de la tragedia que ha provocado el fuego, los afectados necesitan no solo ayuda, sino también la cercanía y el consuelo que trasmiten sus reyes.

Llegar tarde es no llegar.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 agosto 2025