¿ESPAÑA? HABÉIS ACABADO CON ELLA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez.

No hablo de memoria ni para asustar a nadie. Son datos. ¿Quién los tiene? Entre moquetas, trincheras y alambradas se toca lo más hondo de la virtud y de la perversión humana.

Van pasando los días. Si es triste la situación que todos percibimos en España fruto de la labor metódica, diseñada y ejecutada por Zapatero/Sánchez (¿hay alguien más ahí?) no lo es menor la incomprensible lucha Partido Popular-Vox. Todos son, somos, culpables del adiós a España. Unos por destruir, los otros por desunir. Otros por omisión.

Solo hay un resultado final, irreversible: España está rota, dividida, inexistente como nación unida. Engañados.

La Constitución es papel mojado y España respira artificialmente. Una cosa es la imagen y otra los entresijos de los poderes económico y político capaces de haber deshecho todos lo Poderes.

No existe más poder que el político/económico y las ideologías, de un lado o de otro sirven, sirven con  intereses constituidos en Partidos. El único amo que a todos dirige, poderes y poder, es el dinero. No hay más. El camino empieza con ese afán. El dinero es el único dios que no tiene ateos.

Las independencias, los secesionistas, incluso a través del terrorismo, buscan imponerse para manejar los resortes del dinero. De pascuas a ramos surge un aparente liberalismo que suelta riendas para que lo económico  se maneje sin la intermediación del poder público. Falso. Todo se regula y se dirige desde la norma política que es quien la redacta y aprueba. Solo es necesario manejar lo cognitivo para hacerse con el poder. Influir es ganar y dominar el Boletín Oficial del Estado. Lo decía Eugenio d´Ors: «En el principio fue un membrete».

Jesús Fueyo, todo optimismo dijo algo parecido, pero contrario: «Después de Franco las instituciones». Nadie le preguntó: ¿Pero eso qué es? ¡El membrete hombre!, que lo encierra todo. Es el Poder.

Poder para destruir.

Cataluña ha dejado de ser España. Hay muchos que no quieren dejar de ser españoles en Cataluña. Mayoría sin duda, pero la realidad de Cataluña es otra, es ser otra, ser independiente y no ser España. Y no es España. Empezó todo en los años de plomo y la fase final comenzó en octubre de 2017. El Rey de España tuvo que emplearse a fondo. Tan a fondo que percibió la situación. Hubo alarma y el Poder se puso en marcha para corregir un posible error no fuese que descarrilaran sus proyectos independentistas. Volvió el silencio y la aceptación de lo irreversible. Incluso al mando de un delincuente huido de la justicia y con los terroristas al acecho.

Tarradellas ¿lo recuerdan? dijo aquello del «Golpe de Timón», al dejar la Generalidad que trajo, porque era consciente de la bomba a tiempos que allí dejaba. Tictac.

De nuevo la derecha pagó su inocencia, esa vida naif que arrastra siempre, «Todo el mundo es bueno» decía.

¡Viva el artículo 2! Todo en España «se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…»

«El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla».

¡Qué bien lo hemos hecho!, repetían y se felicitaban mientras por otro lado se horadaban los cimientos, el fundamento.

¡Necios!

Nadie creía que se podían haber equivocado, ¿quién dijo que aquello era una bomba?:  «…y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas».

¿Nacionalidades de qué nación? Ahí estaba el encendido de la mecha. Todo a punto. Solo quedaba estudiar el plan que empezó con la bomba lapa, el estatuto, el acuerdo, la traición, la amnistía, el indulto y …el final. Habían reventado España en un único párrafo: nacionalidades. No todo el mundo es bueno.

La fiesta ha quedado reducida a unos partidos que no responden a la voluntad popular, aunque dudo que exista una voluntad más allá de la individual. Los partidos de derecha no se reconocen y se enfrentan entre ellos. Los de izquierda tampoco, pero se pelean solo en casa abrazándose en público.

No me llamen pesimista. España ya no existe. Ni en Cataluña ni en el País Vasco y puede que el efecto llamada venga detrás. Hablo con datos. Inconfesables.

¿Quién tiene los datos? Les daría nombres y apellidos. Los conozco, me lo han dicho, me han mostrado los datos, visto y leído a fondo los que manejan, cosas terribles que desconocemos, pero comprobamos cada día sus efectos.

Los hechos son estos y quienes los manejan existen, pero para generalizar y no dar nombres propios les diré abstracciones.

-Presidencia del Gobierno

-Centro Nacional de Inteligencia

-Ministerio del Interior

-Generalidad de Cataluña

-Tribunal Constitucional

-Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado

-Fuerzas Armadas por la Cúpula

-Tribunal Supremo

-JE…; LC…; BS y afines…; I/E…; PS; SI; ZP…

Datos confirmados. España ya no existe. Hemos, entre todos, acabado con ella.

Dejen de hablar de Constitución y cosas así. Todo es Poder. Oculto, pero poder que lo puede todo. Hasta acabar con España desde la mismísima Constitución. Solo es necesario interpretarla y dárnosla a comer.

Que les aproveche.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez.

Blog: generaldavila.com

5 febrero 2025

 

DISFUNCIÓN INSTITUCIONAL Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Después de Franco las Instituciones. ¡Ya!

<<Después de Franco las Instituciones>>. ¿Lo recuerdan?: Jesús Fueyo.

Fue un error de concepto. En España hay mucha paciencia y vacías las instituciones. Cualquiera dice ser una institución, pero las del Estado, las de verdad, les aconsejo que las repasen en la Constitución, padecen grave disfunción y a nada ni a nadie conducen. En cualquier caso todos convendrán conmigo que lo del Legislativo, Ejecutivo y Judicial, es una tomadura de pelo (constitucional). Sabemos que aquí nos gusta lo de la gorra y el pito más que cualquier otra cosa, es decir que nos gusta ser el dueño del balón y mandar, que te vean en tu pueblo de mandón, y como te saluda hasta la Guardia Civil.

Claro que una cosa es mandar de boquilla, ir de pinturero, incluso vocear, y otra eso que llamamos autoridad moral; o simplemente representativa. Aparentar, parecer ser, exhibir las facultades no es funcionar.

¿Hay algo que funcione? Dicen que Amazon. Todo depende.

Mi amigo Luis fue a renovarse el carnet de conducir para lo que tuvo que pasar por el previo reconocimiento médico. Le pillaba cerca una clínica de un céntrico barrio de Madrid y allí fue.

Tercero derecha; elegante sitio, recepción exquisita por una enfermera que de entrada le ofreció un café. Sala de espera silenciosa y privada. ¡Qué extraño!, se dijo mi amigo. Al rato salió un afable doctor…

—Pase don Luis; siéntese. ¿Cómo está? ¿Es la primera vez? Tranquilo, suele pasarse un mal rato al comienzo, pero todo esto es normal. ¡Cuénteme, cuénteme!

—Pues mire Doctor…

De nuevo insistía el médico.

—Tranquilo don Luis; relájese y cuénteme cual es su problema, sin prisas y sin rubor alguno. Es mucho más corriente de lo que se piensa.

Mi amigo, ya un tanto extrañado y sin entender aquello, soltó de sopetón.

—¡Oiga, doctor! Que yo vengo para el reconocimiento del carnet de conducir.

Nadie perdió la compostura, pero amablemente le invitaron a Luis a irse, a la vez que le indicaban que había un error, que eso era una clínica para tratar la disfunción eréctil.

Lo que mi amigo buscaba, según la amable enfermera, estaba en el piso de abajo, en el segundo. Y bajó.

Efectivamente aquello era otra cosa; había tumulto, ruido, te daban la vez,  nada de café, decoración de plástico y poca amabilidad. En minutos despacharon a Luis, que tenía que ir al oculista si quería renovar el carnet. En el primer piso, le indicaron, había uno. Pero para Luis aquella experiencia era suficiente para un día y le parecía lógico, después del susto, tener la vista nublada.

Aquello sí que funcionaba. Pisos primero, segundo y tercero. Unas instituciones coordinadas y listas para conducirte por la vida: carné, buena vista y de cintura para abajo todo listo.

Lo curioso es que las clínicas tenían el mismo nombre. Doctor L.E.J. era único dueño. Institución de asociados y forrados a costa del carné, de la vista y de lo otro.

Como aquí.

Después de Franco las instituciones. No contábamos con la posible disfunción.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

8 septiembre 2020

DE LA TRANSICIÓN AL SANCHISMO. NO HAN FUNCIONADO LAS INSTITUCIONES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Se abre paréntesis. Se cierra paréntesis. Todos quedamos dentro. ¡Conseguido!

Recordaba Leopoldo Calvo Sotelo aquellas palabras del íntegro por inteligente Jesús Fueyo:

<<Después de Franco, las instituciones>>. Se equivocó.

También dijo que un pueblo desunido siempre será vencido. Acertó.

Hubo un momento de confusión, cuando creíamos en esto y aquello hasta que don Torcuato Fernández Miranda sentenció: <<El poder tiene recursos para todo… ofrece muchas posibilidades. Todo el secreto está en saber manejar los dispositivos legales>>.

Después el premio fue para la frivolidad, que esparció polvo en el camino hasta que los agradecidos lo convirtieron en lodo; en el que ahora se revuelcan. La frivolidad de un presidente inauguró una era que trae estas consecuencias.

Cuando los del polvo olvidaron quienes eran, de donde venían y los beneficios que habían recibido, mobiliarios e inmobiliarios, llegaron los otros reclamando su parte. Tenían dos alternativas: aceptar o quedar al descubierto. El franquismo de la transición dejó a muchos con casa puesta para ellos y sus generaciones. Los otros, los recién llegados, dijeron ¿Y de lo mío qué? ¿Dónde está mi casa? Hubo parto y reparto. Entre Bancos, tecnológicas, eléctricas, navieras, monopolios, divisas, grúas, hasta moda y fútbol, había para todos. Incluso los que hacían la O con el canuto en horizontal se sentaron en una Caja de Ahorros donde se cocinaba de todo menos ahorro.

Todo se desarrollaba con una cierta tranquilidad y solo los asesinos etarras ponían en peligro el sistema. Incluso cuando unos asesinaban otros se parapetaban en el burladero y seguían el surco por ellos abierto.

Después… las instituciones. Se las saltaron, todos, los que se repartieron España, su riqueza y nos devolvieron pobreza. Recordar hiela la sangre, pero ahí están, los de las pistolas, los del dinero, los de los partidos convertidos en agencias de colocación, los de las autonomías convertidas en taifas y en fomento del odio a España. Los bancos convertidos en empresas de poder con pingües beneficios usureros.

Todo se permitió. Lo legal y lo ilegal al mismo nivel.

Desde entonces España ha sido un reguero de muertos. Olvidados la mayoría, otra gran parte sin resolver, sin saber quien fue el asesino, que campa a sus anchas.

Andan sueltos y en poderosos despachos.

No. No funcionaron las instituciones. No han funcionado nunca. No van a funcionar mientras todos pidan, exijan su parte del todo. Todos. Para su beneficio.

Viven bien cuando España no vive bien, cuando España está dolorida, adormecida y reventada.

Franco murió en 1975. Se van a cumplir 45 años. La Constitución se aprobó en 1978. Se cumplirán 42 años.

En el año 1981 hubo un golpe de Estado. Se han cumplido 39 años.

La ETA ha asesinado a cerca de 1.000 inocentes. Un golpe de Estado se ha producido en Cataluña y el Gobierno de España es tal y gobierna (mal) por su apoyo y el de las ramas del tronco de la ETA.

Dejemos los demás trapos sucios que los hay para escribir más que Alonso Fernández de Madrigal.

Bien. Pues en toda esta breve, pero convulsa historia de España, nunca -nunca es nunca- España ha estado en tan peligrosa situación como la actual, no por el virus, sino por el Gobierno que nos maneja.

La gente empieza a darse cuenta. A darse cuenta de que las instituciones no han funcionado. No es un partido, como pretenden vendernos, el que está detrás de las protestas. Es España, harta, cansada, confinada, confiscada, empobrecida, con hambre y sed de justicia, que no aguanta más. Debe seguir la protesta dentro de la ley. Pero es más importante guardar memoria, hacer recuento, y a la hora de votar refrescar los hechos de tantos años de engaños.

Esperemos que los partidos políticos sepan estar  a la altura y no ir cada uno a lo suyo. Si así hubiese sido ahora no <<gozaríamos>> del sanchismo.

Un pueblo desunido siempre será vencido. Las instituciones no han funcionado. Ese es nuestro problema. La famosa Transición no fue tan modélica como parecía ya que la impresión que aflora en estos y anteriores difíciles momentos es que los españoles no resolvimos nuestros problemas. La concordia era un engaño y los engañadores esperaban el momento del asalto. Y llegó. Vinieron a resucitarlo y a enfrentarnos: Zapatero, Sánchez e Iglesias.

Terroristas y separatistas ya estaban situados; eran viejos y repugnantes conocidos.

No han funcionado las instituciones. La desunión ¿dónde nos llevará?

Tengo la dolorosa sensación de que esto no ha hecho sino empezar. El Poder tiene recursos para todo…

Es la hora de elegir: España o pobreza. No se escuden ni en la Transición, ni en las instituciones. Solo usted, su protesta y su voto tienen la solución.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 mayo 2020